Manual de lectura del trabajo integrador para promover



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Ruptura


Acepta la. ruptura sin sentir una pérdida de la propia valía y de la autoestima.

La persona se siente inadecuada, devaluada.

A menudo se trata de una decisión unilateral.



Desea lo mejor para su pareja y, aunque hayan roto, pueden ser amigos.

La ruptura es violenta; con frecuencia se odian; tratan de infligir dolor, manipulan para volver a la relación.

Adicción unilateral





Negación, fantasía, sobreestimación del compromiso del otro. Busca soluciones fuera de sí mismo: drogas, alcohol, un nuevo amor, un cambio de situación.


9 Klthy Capell-Sowder, "On Being Addicted to the Addict: Co-dependency & Relationships", p.23.

Capítulo 14
Ira
“¿Qué es lo que odias tanto de mi?", le preguntó un

hombre a su esposa a los seis meses de estar sobrio.

"¡Todo!” Le respondió ella con una mirada feroz.
Cita anónima
Durante muchos años, rara vez sentí ira. Lloraba. Me sentía lastimada, ¿pero, ira? No, yo no.

Después de que comencé a recuperarme de la codependencia, me preguntaba si alguna vez no estaría enojada.

Janet Woititz me describió en esta cita de Marriage on the Rocks (Matrimonio en las rocas): “Te vuelves rígida y desconfiada. La rabia te consume sin que exista una vía de salida satisfactoria. Cualquiera que entre en tu casa puede sentir las vibraciones de enojo. No hay manera de escapar de ello. ¿Quién iba a pensar que te volverías una bruja así?1
1 Janet Geringer Woititz "The Co-Dependent Spouse - What Happens to you When Your Husband Is An Alcoholic”, en Co-Dependency, An Emerging Issue, p 90
Los sentimientos de enojo son parte de la vida de casi todo mundo. Los niños sienten ira; los adultos sienten ira. En ocasiones, la ira desempeña un papel menor en nuestra vida y no se presenta como un problema particular. Echamos vapor, y luego se nos acaba el coraje. Seguimos adelante con nuestra vida cotidiana y el problema se resuelve.

Este por lo general no es el caso de los codependientes, especialmente si estamos involucrados con un alcohólico, un adicto, o con alguien que tenga un problema serio y constante. La ira puede volverse una parte importante de nuestra vida. Puede volverse nuestra vida. El alcohólico esta fuera de sí, nosotros estamos fuera de nosotros mismos, los niños están fuera de sí y lo mismo el perro. Todo el mundo está fuera de sí, todo el tiempo. Nadie parece echar suficiente vapor hacia afuera. Aunque no gritemos, aunque intentemos fingir que no estamos enojados, estamos fuera de nosotros mismos. Tenemos mirada y hacemos gestos que nos delatan. La hostilidad asedia bajo la superficie esperando una oportunidad para salir abiertamente. La ira a veces explota como una bomba, pero nunca nadie logra terminar con ella. El alcohólico dice: "¿Cómo te atreves a enojarte conmigo? Yo soy el rey. Yo me podré enojar contigo, pero no al revés". El codependiente dice: "Después de todo lo que he hecho por ti, me puedo enojar cuando me venga en gana". Pero, en silencio, el codependiente piensa: quizás él o ella esté en lo cierto... ¿Cómo nos atrevemos a enojarnos con el alcohólico? Debe andar algo mal dentro de nosotros para que nos sintamos así. Nos las arreglamos para que nos den otro bajón a nuestra autoestima, aunado con un poco de sentimiento de culpa. Además, la ira continúa ahí.

Los problemas no se resuelven; la ira no se desvanece.

Se encona y hace ebullición.

Aun con el regalo de la sobriedad o de la recuperación de cualquier problema persistente, la ira puede permanecer, y a menudo, así sucede.2 Por lo general, para cuando el alcohólico busca ayuda, ha alcanzado la cima. Nadie, incluyendo al alcohólico, puede soportar la locura por más tiempo. A veces se empeora. El codependiente puede saber por vez primera que no es su culpa. ¡El codependiente puede incluso sentir una nueva ira por haber creído tanto tiempo que sí era culpa suya! Por primera vez el codependiente puede sentirse seguro al tener y expresar su ira. Las cosas pueden finalmente haberse calmado lo suficiente como para darse cuenta de cuán enojado estaba y cuánto lo está aún.
2 Gayle Rossellini y Mark Worden. Of course You're Angry.
Esto puede provocar más conflictos. El alcohólico puede querer empezar en limpio -sin la ropa sucia del pasado-, ahora que ha empezado una nueva vida.

De modo que el alcohólico dice: "¿Cómo te atreves a enojarte ahora? Estamos empezando otra vez”.

Y el codependiente responde: "Eso es lo que tú crees. Apenas estoy comenzando.

Luego el codependiente puede añadir a su baja autoestima y a sus sentimientos de culpa otro pensamiento silencioso y torturante: "El alcohólico tiene razón: ¿Cómo me atrevo a enojarme ahora? Deberla estar en el éxtasis. Debería estar agradecido. Yo soy el que debe de estar mal".

Después, todo el mundo se siente culpable, porque todos se sienten enojados. y todo el mundo se enoja aún más porque se sienten culpables. Se sienten engañados y fuera de sí porque la sobriedad no ha traído la alegría que prometía traer. No fue el punto culminante para que vivieran por siempre felices. Que no se malentienda. Es mejor. Las cosas son mucho mejores cuando la gente se vuelve sobria. Pero la sobriedad no es una cura mágica para la ira y para los problemas de relación. La vieja ira se quema. La nueva ira atiza el fuego. Ya no se puede seguir culpando a la sustancia química ni al problema, aunque a menudo todavía así sucede. Ya no se pueden usar las sustancias químicas para medicar los sentimientos de enojo. Con frecuencia, sucede que los codependientes no pueden seguir encontrando la simpatía y el apoyo de los amigos que necesitamos. Pensamos que es maravilloso que el alcohólico haya dejado de beber o que el problema se haya solucionado. ¿Qué nos pasa?, nos preguntamos, ¿No podemos perdonar y olvidar? Y una vez más el codependiente se pregunta: ¿Qué me pasa?

La ira puede ser una emoción común, pero es duro lidiar con ella. A la mayoría de nosotros no se nos ha enseñado a lidiar con la ira, porque la gente nos muestra cómo la maneja, pero eso no nos enseña. Y la mayoría de las personas nos muestran maneras inadecuadas de manejar la ira aunque ellas mismas tampoco están seguras de cómo hacerla.

La gente nos puede dar un buen consejo: "Enójate, pero no peques, no dejes que el sol se ponga sobre tu enojo"3. "No busques venganza." La mayoría de nosotros no nos podemos adherir a esos mandatos. Algunos pensamos que significan: "No estés enojado”. Muchos no estamos seguros de qué debemos creer acerca de la ira.
3 Efesios 4:26
Con frecuencia, los codependientes y otras personas creen en los siguientes mitos acerca de la ira:


  • No es correcto sentir ira.

  • La ira es una pérdida de tiempo y de energía.

  • La gente buena no siente ira.

  • No debemos sentirnos enojados cuando así nos sintamos.

  • Perderemos el control y nos volveremos locos si nos enojamos.

  • La gente se alejará si nos enojamos con ella.

  • Los demás nunca deben sentirse enojados con nosotros.

  • Si otros se enojan con nosotros, es que debemos de haber hecho algo malo.

  • Si otras personas se enojan con nosotros, fuimos nosotros los que los hicimos sentirse así y tenemos la responsabilidad dc recomponer sus sentimientos.

  • Si nos sentimos enojados, es porque alguien nos hizo sentir así y esa persona tiene la responsabilidad de recomponer nuestros sentimientos!.

  • Si nos sentimos enojados con alguien, la relación se ha terminado y esa persona tiene que retirarse.

  • Si estamos enojados con alguien, debemos castigar a esa persona por hacemos sentir ira.

  • Si estamos enojados con alguien, esa persona debe cambiar lo que está haciendo para que ya no estemos enojados.

  • Si nos sentimos enojados, tenemos que pegarle a alguien o romper algo.

  • Si nos sentimos enojados, tenemos que gritar y desgañitarnos.

  • Si nos sentimos enojados con alguien, significa que ya no amamos a esa persona.

  • Si alguien se enoja con nosotros; significa que esa persona ya no nos ama.

  • La ira es una emoción pecaminosa.

Está bien sentir ira sólo cuando podamos justificar nuestros sentimientos. 4


4 Toby Rice Drews, Getting them Solved, vol. 1, Rossellini y Worden, Of Course You're Angry; y Scott: Egleston.
Mucha gente que acude a programas tales como el de Alcohólicos Anónimos cree que nunca debe sentir ira en su recuperación. La idea sobre la que se basan los programas de recuperación es que la gente aprenda a manejar adecuada e inmediatamente la ira, antes de que ésta se convierta en resentimientos dañinos.

Como codependientes, podemos tener miedo de nuestra ira y de la de los demás. Quizá creemos en uno o en más mitos acerca de ella. O tal vez tengamos temor de la ira por otras razones. Alguien puede habernos pegado o abusado de nosotros cuando se encontraba enojado. Algunos podemos haberle pegado a alguien o haber abusado de él cuando estábamos enojados. En ocasiones, simplemente el nivel de energía que acompaña a la ira puede ser atemorizante, especialmente si esa persona está ebria.

Reaccionamos a la ira, tanto a la propia como a la de los demás. Es una emoción provocadora. Puede ser contagiosa. Y muchos de nosotros reaccionamos a ella.

Tenemos mucha de la ira que acompaña a la pena, al dolor. Tenemos la ira que proviene de la etapa de persecución, del rescate o del cuidar de los demás. Muchos de nosotros estamos varados en esa esquina del triángulo. Tenemos sentimientos de ira irracionales, sin justificación, que pueden deberse a un pensamiento reactivo de tipo desastroso: los tendría que, los qué horror, los nuncas y los siempres. Tenemos ira justificada, todos los sentimientos locos que cualquiera sentiría si alguien le hubiera hecho "eso" a él o a ella. Tenemos la ira que manifestamos cómo nos sentimos cuando hemos sido lastimados o tenemos miedo. Los sentimientos de temor y de tristeza se convierten en ira, y muchos de nosotros hemos sido muy lastimados y hemos tenido mucho miedo. Tenemos la ira que proviene de sentirnos culpables. Los sentimientos de culpa, tanto los genuinos como lo que no merecemos, fácilmente se convierten en ira. Los codependientes también tienen mucho de ello. Y, créanlo o no, lo mismo es aplicable a los alcohólicos. Sólo que éstos son más propensos a convertirlos en ira5.


5 Frederick S. Perls, Gestalt Thratry Verbatim
Y también tenemos ira reactiva. Nos enojamos porque la otra persona está enojada. Luego ella se enoja aún más, y nosotros aumentamos el enojo porque ella se enojó más. Pronto todo el mundo está enojado, y nadie sabe bien por qué. Pero todos estamos fuera de control y nos sentimos culpables por ello.

A veces preferimos permanecer enojados. Nos ayuda a sentimos menos vulnerables y más poderosos. Es como un escudo protector. Si estamos enojados, no nos sentiremos lastimados o temerosos, por lo menos no se nos notará.

Tristemente, muchos de nosotros no tenemos a dónde ir con toda esa ira. Nos la tragamos, nos mordemos la lengua, sacamos el pecho, la lanzamos a nuestro estómago, la dejamos zumbar en nuestro cabeza, escapamos de ella, le damos medicamentos o Ie damos una galleta. Nos culpamos a nosotros mismos,

convertimos la ira en depresión, nos metemos en la cama, tenemos la esperanza de morimos y nos enfermamos a causa de ello. Finalmente, le pedimos a Dios que nos perdone por ser una persona tan horrible o por sentir ira.

Muchos de nosotros hemos estado en un verdadero dilema con nuestra ira, especialmente si hemos vivido en un ambiente familiar que dice: "No sientas; sobre todo, no sientas ira". El alcohólico en realidad no quiere escuchar cuán fuera de nosotros nos sentimos. El piensa probablemente que nuestra ira es irracional de todos modos y puede molestarle cuando hablamos acerca de ella. Nuestra ira puede oprimir los botones de la culpa en el alcohólico. El alcohólico puede incluso sobrepasarnos en su ira simplemente para mantenernos reprimidos y sintiéndonos culpables.

A menudo no podemos o no queremos decirles a nuestros padres cómo nos sentimos. Ellos pueden estar furiosos con nosotros porque somos amigos de alguien que tiene problemas con el alcohol o con otra droga. O nuestros padres pueden ver tan sólo el lado bueno del alcohólico o del adicto y pensar que somos poco razonables y que no lo apreciamos. Nuestros amigos pueden llegar incluso a hartarse de oír nuestras quejas. Algunos podemos sentirnos tan avergonzados que creemos no poder contarle a nuestro sacerdote o a nuestro pastor cuán enojados estamos. Ellos simplemente nos llamarían pecadores, y no necesitamos oír nada más.

Eso es lo que nos hemos estado diciendo a nosotros mismos. Muchos de nosotros ni siquiera pensaríamos en volvemos hacia nuestro poder superior y expresarle lo muy enojados que estamos.

De modo que, ¿qué hacernos con todo este vapor sellado a presión? Lo mismo que hacemos con casi todo lo que tiene que ver con nosotros: lo reprimimos y nos sentimos culpables por él. La ira reprimida, al igual que todas las otras emociones reprimidas, causa problemas. A veces nuestra ira puede derramarse de forma inadecuada. Le gritamos a alguien a quien no teníamos intención de gritarle. Arrugamos la cara, fruncimos los labios, y ayudamos a los demás a no sentir ganas de estar cerca de nosotros. Golpeamos los platos aunque no podamos permitirnos el gasto de romper nada que tenga un valor material, porque ya hemos perdido demasiado.

Otras veces nuestra ira puede mostrar su cara de manera diferente. Podemos encontrar que no queremos, que no somos capaces o que nos rehusamos a disfrutar del sexo6. Podemos encontrarnos incapacitados para disfrutar de nada. Luego añadimos más odio a nosotros mismos, a nuestra creciente pila de lo mismo, preguntándonos en qué estamos mal y persistiendo en nuestra actitud hostil. Cuando la gente nos pregunta qué nos pasa, apretamos la quijada y decimos “Nada. Me siento bien, gracias". Incluso podemos hacer cositas bajas y perversas o cosotas ruines y perversas pan desquitarnos con aquellos con quienes estamos enojados.
6 Claude M. Steiner. Scripts People Live.
Si la ira se reprime por un cierto tiempo, finalmente haría algo más que derramarse. Los sentimientos displacenteros son como la mala hierba. No desaparecen cuando los ignoramos; crecen salvajemente y se apoderan de nosotros. Nuestros sentimientos de ira pueden salir rugiendo un día. Decimos cosas que no queríamos decir. O, como sucede a menudo, decimos lo que queríamos decir. Perdemos el control y nos embarcamos en un arrebato de pelear, escupir, dar alaridos, tirar de los cabellos a alguien y romper platos. O podemos hacer algo para causamos daño. O la ira puede endurecerse para convertirse en amargura, odio, desprecio, o resentimiento y seguimos preguntándonos": "¿Qué me pasa?".

Nos lo podemos repetir tan a menudo como sea necesario: No nos pasa nada. Como dice el título del libro Of Course You're Angry! (¡Por supuesto que estás enojado!)7. Desde luego que estamos enojados. Estamos que echamos humo porque cualquiera en su sano juicio estaría que echa humo. Sigue una cita excelente de Marriage on the Rocks:


No puedes vivir con un alcohólico activo sin verte

profundamente afectado. Cualquier ser humano que

sea bombardeado con lo que tú lo has sido debe ser

alabado sencillamente por haber sobrevivido. Te mereces

una medalla por el mero hecho de que te encuentres

aquí para contar la historia8.



7 Rosellini y Worden. Of Course You're Angry!

8 Woititz "The Co Dependent Spouse p. 83.
La ira es un efecto profundo del alcoholismo. Es también un efecto de muchos de los otros trastornos compulsivos o de los problemas con los cuales conviven los codependientes.

Aunque no convivamos con un problema serio o con una persona seriamente enferma, siempre está bien sentir ira cuando ocurra. La ira es uno dc los muchos efectos profundos que la vida tiene sobre nosotros. Es una de nuestras emociones. Y la vamos a sentir cuando nos llegue, o si no, la vamos a reprimir; "No confío en la gente que nunca se enoja. O la gente se enoja, o se enoja", dice mi amiga Sharon George, que trabaja en el campo de la salud mental.

Tenemos todo el derecho a enojarnos. Tenemos todo el derecho a sentimos tan enojados como nos sentimos. Lo mismo las otras personas. Pero también tenemos una responsabilidad -primordialmente para

con nosotros mismos- que es manejar nuestra ira de manera adecuada.

Volvemos a nuestro consejo inicial: maneja tus sentimientos. ¿Cómo manejamos una emoción tan potente como es la ira? ¿Cómo dejar de sentirnos tan enojados?

¿Cuándo sucede esto? ¿A dónde se va? ¿Con quién podemos hablar? ¿Quién querrá oír todo eso? Probablemente ni siquiera nosotros queremos oírlo. Después de todo, la persona con la que estamos enojados está enferma. De modo que, ¿no deberíamos estar sintiendo compasión y todas esas cosas buenas? ¿Es verdaderamente correcto estar un enojados con una persona enferma?

Sí, tenemos derecho a estar furiosos con aun persona enferma. Nosotros no ocasionamos el problema.

Aunque el sentimiento ideal es de compasión, probablemente no lo sentiremos hasta que no hayamos manejado nuestra ira. Lo que va entre sentir un furor homicida y mordemos la lengua porque nos sentimos apenados por esa persona enferma, es la manera de ir más allá de nuestros sentimientos de enojo, los viejos y los nuevos. Pero yo no creo que manejar las emociones reprimidas suceda de un día para otro. Puede no suceder en un mes o aun en un año. ¿Cuánto tardamos en enojarnos a este grado? Manejar una cantidad significativa de ira reprimida puede llevar tiempo y esfuerzo.



Manejar la ira nueva requiere práctica.

He aquí algunas sugerencias para manejar la ira

  • Dirígete a cualquiera de los mitos que hemos enumerado respecto de la ira. Démonos permiso para sentirnos enojados cuando necesitamos hacerlo. Demos también permiso a los demás para sentirse enojados.

  • Siente la emoción. Aunque sea ira, es tan sólo energía emocional. No está bien ni está mal; no necesitamos juzgarla. La ira no tiene que justificarse o racionalizarse. Si la energía está ahí, siéntela. Siente también cualquier emoción subyacente, como sentirte lastimado o tener miedo.

  • Reconoce los pensamientos que acompañan al sentimiento. De preferencia, di en voz alta estos pensamientos.

  • Examina el pensamiento que acompaña el sentimiento Sácalo a la luz. Ve si hay fallas en él. Fíjate si hay esquemas y situaciones que se repiten.

Aprenderemos mucho acerca de nosotros y de nuestro entorno. A menudo, los alcohólicos en recuperación desarrollan esquemas de pensamiento rancios, que se conocen como pensamientos apestosos, que indican el deseo de empezar a beber de nuevo.

  • Torna una decisión responsable acerca de qué actitud necesitas adoptar; si es que debes adoptar alguna. Averigua lo que la ira nos está diciendo. ¿Nuestra ira está indicándonos algún problema en nosotros o en nuestro medio ambiente que necesite atención? A veces mientras le pedimos a Dios que nos ayude a dejarnos de sentir enojados, El trata de decimos algo: ¿Necesitamos cambiar? ¿Necesitamos algo de alguien más? Gran parte de la ira proviene de necesidades insatisfechas. Una manera rápida de resolver la ira es dejar de gritarle a la persona con la cual estamos enojados, averiguar qué necesitamos de esa persona, y pedírselo. Si no puede o no quiere dárnoslo, averigüemos qué necesitamos hacer después para cuidar de nosotros mismos.

  • No dejemos que la ira nos controle. Si somos controlados por nuestros sentimientos de enojo, podemos detenernos. No tenemos que seguir gritando. No me malinterpreten, a veces gritar ayuda. Pero no siempre. Es mejor decidir, y no dejar que nuestra ira decida por nosotros. No tenemos que perder el control sobre nuestros actos. Es simplemente energía, no una mágica maldición la que ha caído sobre nosotros. Desapeguémonos; Vayamos a otra habitación. Vayamos a otra casa. Apacigüémonos. Luego averigüemos lo que necesitamos hacer. No tenemos que permitir que la ira de otra persona nos controle. Con frecuencia oigo decir a los codependientes: No puedo hacer esto a aquello porque él o ella se enojaría". No pongamos en peligro nuestra seguridad, luchemos en cambio por liberarnos del control de la ira, la nuestra o la de algún otro. No tenemos que reaccionar a la ira.

  • Es tan sólo energía emocional. Ni siquiera tenemos que reaccionar enojándonos, si no queremos hacerlo. Pruébenlo alguna vez.

  1. Discutamos abierta y honestamente nuestra ira, cuando sea adecuado hacerlo. Pero no le hables a un borracho cuando esté ebrio. Podemos acertar al expresar nuestra ira abierta y adecuadamente, Sin embargo, tengamos cuidado de cómo nos aproximamos a la gente. La ira frecuentemente engendra más ira. En lugar de ventilar nuestra furia sobre la persona, podemos sentir nuestros sentimientos, pensar nuestros pensamientos, averiguar lo que necesitamos de esa persona, luego ir y expresarle esa necesidad, en vez de gritarle.

  2. Asumamos la responsabilidad por nuestra ira. Podemos decir: -Me enoja cuando haces esto porque..." y no "Me vuelves loco". Sin embargo, quiero darles un poco de información en cuanto a la comunicación. No siempre tenemos que decir las palabras correctas como si acabáramos de salir de un grupo de terapia. Seamos nosotros mismos. Simplemente entendamos que somos responsables por nuestros sentimientos de ira, aunque éstos sean una reacción apropiada a la conducta inadecuada de otra persona.

Hablemos con personas de nuestra confianza. Hablar de nuestra ira y ser escuchados y aceptados en verdad ayuda a ventilar la atmósfera. Recuerden, no progresaremos hasta que no nos aceptemos como somos. Y sí, a la gente le importamos. Quizá tengamos que salir de casa para encontrarnos con ellos, o ir a reuniones de Al-Anón, pero ahí están. Si tenemos sentimientos de ira que se han endurecido hasta volverse resentimientos podemos hablar de ellos con un sacerdote o tomar el cuarto y el quinto pasos. Los resentimientos pueden lastimarnos muchos más de lo que nos ayudan.

  • Quema la energía de ira. Limpia la cocina. Juega a la pelota. Haz ejercicio. Vete a bailar. Sal a caminar. Poda tu jardín. La ira es extremadamente estresante, y el ejercicio físico ayuda mucho para descargar esa energía.

  • No nos golpeemos a nosotros mismos ni a los demás cuando nos sintamos enojados. No dejemos que otros nos peguen o abusen de nosotros de alguna otra manera cuando están enojados. No lastimemos a los demás cuando estemos enojados. Si ha ocurrido un abuso, busca ayuda profesional.

  • Escribamos cartas que no tenemos intenciones de enviar, si nos sentimos culpables por nuestra ira.

Esto es una verdadera ayuda. Empieza la carta preguntándote:

"Si pudiera sentir ira acerca de algo, y que nadie lo supiera nunca, y que no estuviera mal que me sintiera así, de lo que sentiría ira es de esto...". Una vez que nuestra ira está sobre el papel podemos dejar atrás el sentimiento de culpa y averiguar cómo vamos a manejarla. Si padecemos depresión, este ejercicio también puede servirnos.



  • Maneja los sentimientos de culpa. Deshazte de los sentimientos de culpa gratuitos. Deshazte de todo sentimiento de culpa. La culpa no ayuda nada. Dios nos perdonará todo lo que hemos hecho. Además, apuesto a que El sabe que no hemos hecho tantas cosas mal como nosotros pensamos.

Una vez que comenzamos a manejar la ira, posiblemente nos demos cuenta de que nos sentimos enojados la mayor parte del tiempo. Esto es común. Somos como niños con juguete nuevo. Luego nos calmaremos. Seamos pacientes. No vamos a manejarla a la perfección. Nadie lo hace. Cometeremos errores, pero también aprenderemos de ellos. La razón por la cual se nos dice que no busquemos venganza es porque desquitarse es una respuesta común a la ira. Si hemos hecho o hacemos cosas inadecuadas, manejemos nuestros bien ganados sentimientos de culpa y sigamos desde ahí hacia adelante. Luchemos por progresar.

Necesitamos ser gentiles con nosotros mismos, sí hemos estado reprimiendo montones de sentimientos de ira. Las cosas llevan su tiempo. Podemos necesitar estar así de enojados en ese momento. Cuando ya no necesitemos estar enojados, dejaremos de estarlo si así lo deseamos. Si pensamos que podemos estar varados en la ira, busquemos ayuda profesional.

Algunas personas creen que nunca debemos enojarnos; sí controlamos nuestro pensamiento y nos desapegamos en forma adecuada, nunca reaccionaremos con ira ni nos sumergiremos en ella. Eso probablemente es cierto; sin embargo, prefiero relajarme y ver qué pasa, en vez de protegerme rígidamente. Y, al igual que mi amiga, desconfío de la gente que sonríe y que me dice que nunca se enoja. No me malentiendan: no les aconsejo que nos detengamos en la ira y en los sentimientos. No creo que la ira debe volverse el punto focal de nuestra vida, ni tampoco debemos buscar razones para enojarnos para probarnos a nosotros mismos.

"No es bueno estar enojados todo el tiempo", dice la consejera Esther Olson. No es sano actuar en forma hostil. Hay mucho más en la vida que la ira. Pero es saludable enojarse cuando necesitemos hacerlo.
Actividad


  1. ¿Qué crees que pasaría si empezaras a sentir tus sentimientos de ira?

  2. ¿Qué es lo que en lo profundo de tu ser crees acerca de la ira? ¿En cuáles mitos crees acerca de la ira? Si necesitas adherirte a creencias nuevas acerca de la ira, hazlo. Ataca los mitos cada vez que estos te amenacen.

  3. ¿Cómo manejan la ira las personas que ahora forman mi familia? ¿Cómo manejaban la ira tu padre, tu madre, tus hermanos y tus hermanas. ¿Cuál es tu esquema para manejar la ira?

  4. Si tienes ira reprimida, escribe acerca de ella en una librera. Quizá necesites comprar un cuaderno y dedicarlo a la ira.

  5. Si la ira es una emoción perturbadora para ti, ten lápiz y papel a mano y escribe acerca de tu ira a medida que ésta se da durante el día.


http://www.portaldorado.com/
Entrevista a Águila Azul, miembro de la nación Cheroki

Por Anne de Grossouvre. Traducción del francés: Mariadela Villanueva


Miembro de la nación cheroki nacido en el Oeste canadiense, Águila Azul tiene raíces en cuatro diferentes naciones amerindias. Artesano de la nueva comunidad planetaria identificada a veces como “Familia Arco Iris”, fundó hace algunos años “El Santuario del Fuego Sagrado”, cuya misión es trabajar por el futuro de una Madre Tierra habitada por una humanidad despierta.
Águila Azul se suma a la visión de quienes creen que todos los seres humanos son hermanos y hermanas y que trabajando juntos se puede sanar la precaria situación en que nos encontramos actualmente. En ese sentido, se dedica a crear, allí donde es posible, una vida sana y ecológica basada en el respeto a la naturaleza. Sus enseñanzas y sus obras están impregnadas de una visión holística, universal y evolutiva del ser humano.
Formado en una escuela de espiritualidad amerindia durante más de 25 años, recibió las enseñanzas de “abuelos” portadores de la sabiduría de distintas naciones autóctonas. Además, ha integrado diversas tradiciones - especialmente el taoísmo, el budismo tibetano, el misticismo cristiano y el hinduismo - a su propio movimiento espiritual. Es también un especialista en tradiciones terapéuticas amerindias, particularmente en la sanación a través del sonido y la música. Maestro en Canadá desde 1987, ya ha sido invitado a varios países europeos para transmitir sus conocimientos.
He aquí el texto de una conmovedora entrevista concedida hace unos meses a nuestra compañera de "Terre du Ciel" (Tierra del Cielo).
Águila Azul pertenece al “Clan del Oso” de la nación Ani Yun Wiwa (Cheroki), cuyos miembros se definen como “cazadores de sueños”. En 1978 y bajo la guía de la sanadora cheroki Dhyani Iwahoo inició su formación para cumplir su futura misión. Dicta talleres regularmente en Francia a grupos organizados para poner en práctica sus enseñanzas.
Pregunta: ¿A qué se debe la cada vez más frecuente visita de indígenas de América a Europa? ¿Cuál es su misión? ¿Cuál es su mensaje?
Responden a una larga historia, nuestras profecías indicaban que llegaría el día en que los visitaríamos. Quinientos años antes de la llegada de los europeos, sanadores, chamanes y sabios de diferentes naciones se congregaron en el norte de México para elaborar una profecía común a partir de sus sueños y visiones. Esa profecía anunció la llegada de un hombre extraño cubierto de pelos, quien viajaría sobre la cáscara de una nuez empujada por un ala de pájaro. A su llegada podían ocurrir dos cosas: bien escucharía la voz de las primeras naciones y así habría cabida para todo el mundo o bien, no lo escucharía y el pueblo indígena sería destruido. Permanecería en el polvo durante más de cinco generaciones, talado como un árbol que se corta a ras del suelo, hasta que llegara el momento en que los hijos y las hijas del hombre extraño, quien funcionaba en medio de la confusión, comenzaran a vestirse como los indios y a hablarle a las abejas y a las flores. Ese sería el signo de que había llegado el tiempo de recomenzar a compartir abiertamente nuestro conocimiento, mantenido en secreto por familias escogidas entre las de cada clan, grupo o nación, para proteger las enseñanzas espirituales.
Pregunta: ¿Decía la profecía que el hombre extraño escogería la vía de la destrucción?
Si lo preveía, pero nuestras profecías nunca se “congelan”, por muy negativas que sean, siempre dejan una puerta abierta a lo positivo. El hombre extraño optó por no escuchar y la destrucción fue espantosa, incluso durante los contactos iniciales. El 90% de la población originaria fue diezmada. Por avaricia, los europeos relegaron a los pueblos autóctonos a los lugares más inhóspitos y adoptaron políticas genocidas que perduran en nuestros días. En 1967, a partir del movimiento “hippy” de San Francisco, los jóvenes comenzaron a vestirse como los indios y comenzaron a hablarle a las abejas y las flores. La señal estaba clara, las familias guardianas de los secretos, que vivían escondidas en las montañas y los bosques desde la llegada de los europeos, comenzaron a compartir sus enseñanzas con estos jóvenes interesados en transitar caminos alternativos.
La segunda señal fue el nombre puesto en 1969 a la primera nave espacial tripulada que aterrizó en La Luna: “Eagle One” (Águila Uno). Ambas señales marcaron el inicio de la transformación planetaria y nosotros debíamos compartir nuestros conocimientos para limitar el impacto de esa purificación. Como vivimos en medio de una confusión extrema que afecta el conjunto del planeta, pudiendo llegar a su total destrucción, nuestro objetivo es la creación de una red de Luz para mantener la coherencia durante la purificación, de manera tal que ésta no implique una destrucción total.
Desde 1969, se pueden percibir claramente los signos de esta purificación, especialmente en las catástrofes naturales y en el recalentamiento global que ha comenzado a afectarles, obviamente. Fenómenos inevitables que van a ir creciendo progresivamente. El planeta, un ser viviente para los indios, necesita purificarse y tiene una gran tarea de limpieza por delante. Hay resplandores de esperanza, el pueblo indígena conoce maneras de limpiar completamente el planeta, pero nuestra voz no es escuchada sino por una pequeña minoría. Por eso venimos hasta aquí para transmitirles nuestro conocimiento. Enseñanzas propias de su territorio, pues ese conocimiento siempre está disponible allí.
Pregunta: ¿Cómo transmiten ese conocimiento y qué es lo que enseñan?
Nosotros tenemos una práctica espiritual bastante desarrollada, algunos nos llaman “los técnicos de lo espiritual”. Nuestras rutinas básicas son la visualización, las danzas y cantos sagrados, las ofrendas, los rituales y la meditación. Hemos adoptado formas espirituales básicas para que ustedes puedan practicarlas. En la medida en que las personas las practiquen, aumenta su capacidad de percepción. Entonces, se tornan más aptas para comprender los mensajes que les manda la naturaleza; para reconectarse con su esencia, con sus saberes originales y con sus ancestros, a las enseñanzas propias de su territorio, ya que este conocimiento está siempre disponible, el saber está allí.
En la formación que damos a Europa, procuramos antes que nada colocar las bases para que la persona pueda entender en qué mundo vive y por qué el mundo está así. También, les explicamos que no hay un modelo absoluto entre los pueblos autóctonos, cada uno se expresa de acuerdo a su cultura y nación pero, más allá de sus diferencias de forma, tienen un mismo sistema de valores: el compartir, el ser comunitario, la interrelación íntima con todas las formas de vida sobre la Tierra, así como posibilidad y necesidad de comunicarse con ellas, aquí y más allá. Algunos de los primeros colonos, entre ellos, los llamados “aventureros de los bosques”, se dejaron seducir por estos valores autóctonos.
Pregunta: Tratando de evitar la culpa que podría sentir un Occidental al escucharlo, y tomando en cuenta que otras tradiciones también evocan lo que podríamos llamar una fase cíclica decadente como un proceso inevitable frente a todo renacimiento, ¿no cree usted, que eso que describe podría responder a una fatalidad, a un destino?
La idea de culpabilidad no existe en nuestra manera de funcionar, fue instaurada por la tradición judeo–cristiana como un mecanismo para controlar al pueblo. Entre nosotros, quienes cometen un error asumen su responsabilidad, lo enmiendan de manera honorable, cambian ellos y también cambian la situación. Asumen sus acciones de manera activa y aportan correctivos y soluciones. No hay lugar para la culpabilidad, sino para la responsabilidad. No creo que esta evolución del mundo haya sido insoslayable. La conciencia del ser humano puede ser siempre transformada, nadie está obligado a permanecer en la oscuridad y en la ignorancia. Cada uno de nosotros puede escoger la Luz, el Conocimiento, la Armonía, el Amor en cualquier momento de su vida. La gran cantidad de fuerzas de la oscuridad que confrontamos hoy en día está destruyendo todo, incluso la interioridad del ser humano. No creo que esto sea inevitable, más bien pienso que es una elección. Mirarlo como una fatalidad no remedia nada y no es más que otra manera de evadir la responsabilidad. Para poder tomar correctivos es necesario comprender la responsabilidad de cada quien por el estado en que se encuentra el mundo en que vivimos. Se es parte del problema o se es parte de la solución, no se puede estar en el medio.
Pregunta: En Occidente se están percibiendo los inicios de una transformación. Un número cada vez mayor de personas se interesa por el futuro del planeta y está dispuesto a cambiar. ¿Qué le falta a los occidentales para lograr el cambio?
Antes que nada, les falta práctica espiritual. En nuestra visión del ser humano esta práctica define al hombre. Un ser humano sin práctica espiritual no es un ser humano; es un ser inferior a los animales y a las plantas, quienes sí son espirituales, pues cumplen con la voluntad del Creador, no se apartan del camino que Él les señaló en las instrucciones originales. Sólo el hombre tiene la posibilidad de elegir un camino equivocado y por eso debe disciplinarse, a través de la práctica espiritual, para hacer la elección correcta. Muchas personas, o bien no tienen ninguna práctica, o bien practican alguna modalidad, basada en un sistema de creencias, que no les resulta efectiva. Nosotros nunca hemos actuado con base en creencias, lo importante es el conocimiento. Lo que se sabe es inquebrantable, mientras que la fe puede perderse.
La práctica espiritual es lo que define al hombre
Siempre comienzo mis conferencias diciendo “No me crean, verifiquen, verifiquen…” Es necesario tener la experiencia y es por ello que la práctica espiritual es importante. Uno de mis Maestros decía: “no me hablen de una filosofía que no enseña cómo cultivar el maíz”. Sólo es válida la filosofía que puede ponerse en práctica en la vida cotidiana, debes poder aplicar tu espiritualidad en el trabajo, en tu relación con los otros, en tu manera de hacer el amor, en todo, si no, no es una filosofía holística. Si la espiritualidad te da respuestas en la vida, es verdadera y se transforma en conocimiento. Lo primero que falta en Occidente es el conocimiento que surge de la práctica, y lo segundo, es el valor para aplicarlo. Las personas tienen miedo. Cuando se dan cuenta del alcance de la destrucción causada al planeta, de la profundidad de sus errores y de la magnitud del trabajo por hacer, se descorazonan completamente.
Retomando el tema, la culpabilidad paraliza todo. Cuando te sientes culpable, nada se mueve y tú no sabes qué hacer, es como si todo tu ser resultara inadecuado. Pero, todos somos perfectos, somos imágenes de lo divino. Una vez que se ha experimentado y comprendido ésto, hay que tener el valor para avanzar. En nuestras culturas, se enseña y cultiva el valor.
Pregunta: Usted ha dicho que la práctica espiritual afina la percepción y nos permite retomar contacto con las fuerzas vivas de nuestra familia originaria, que nuestros ancestros están siempre ahí para nosotros dispuestos a darnos un mensaje ¿Lo dice por experiencia?
Sí, le voy a dar un ejemplo de una experiencia importante que tuve en Alemania, durante una visita a la Universidad de Zegg. Los organizadores del evento al cual había sido invitado habían erigido una gran carpa–comedor en el exterior de las instalaciones universitarias. Un día, al terminar de comer, vi entrar una forma sutil con una gran barba y una túnica blanca. Acercándose a mí, me manifestó su deseo de hablarme. No podía hacerlo en ese momento ni lugar, por lo que lo cité en el parque. Al salir de la carpa, lo encontré y tuve que hacerlo esperar un momento hasta que pude entrar en un estado de ánimo adecuado para escucharlo y comprenderlo. El ancestro me explicó que durante siglos había conservado un conocimiento relacionado con ese lugar para que no se perdiera y que por primera vez estaba reunida allí una comunidad a quien transmitírselo, ya que estos conocimientos sólo pueden ser transmitidos a una comunidad capaz de ponerlos en práctica, basándose en el modo de vida autóctono tradicional. Pero, añadió, como nadie parecía verlo, sólo contaba conmigo para hacerlo.
Esto representaba un gran reto, pues las personas reunidas allí no estaban necesariamente en un camino espiritual, sin embargo aceptaron reunirse con el ancestro. Los conduje al exterior y realicé la ceremonia que él me indicara: vertí miel sobre una hoja de abedul y la presenté como ofrenda. Ello adquirió sentido para mí cuando comprendí que el simbolismo europeo está basado en flores, mientras que el nuestro lo está en animales. Entre las 40 personas presentes, 39 sintieron algo, de manera diferente, desde una simple percepción de una presencia hasta la percepción de información sobre diversos asuntos. La información estaba allí, en los árboles, en las piedras, en todas partes. Los principios espirituales básicos están disponibles, lo difícil es ponerlos en práctica. Lo que ocurre es que a las personas se les lava el cerebro al nacer para impedirles ser autónomas, porque a los poderes dominantes no les interesa que lo sean. Las personas autónomas podrían convertirse en formadoras de conciencia y combatirían el sistema vigente, basado en el avasallamiento y la esclavitud de la especie humana.
Pregunta: El sistema que usted ve ha sido organizado por los hombres, cuesta trabajo imaginarse tanta perfidia en el corazón humano.
Pero, así es. Es importante darse cuenta que la perfidia también está dentro de nosotros. Al querer ignorar que se la lleva dentro, se le da plena libertad de acción. Hay que confrontar la propia oscuridad. Nosotros tenemos una práctica para hacerlo, una manera de hacer que el ser humano comprenda y enfrente su lado oscuro para que lo integre. La oscuridad forma parte de todo ser humano, ignorarlo le da libertad para manipularte, así tus emociones y condicionamientos pasan a regir tu vida y eres manipulado por aquello que no quisiste ver.
Pregunta: Usted dijo que podemos reconectarnos con nuestra “familia originaria” ¿en el caso nuestro ésta sería celta o druida?
No importa cual nación sea. Hay que estar concientes de que en este momento estamos construyendo lo que mi pueblo llamaba en la profecía “El Puente del Arco Iris”, formado por los cuatro colores de la humanidad, mezclados para constituir una humanidad única. Entendemos que todas las espiritualidades del mundo se van a fundir para conformar una nueva que contendrá lo mejor de cada una de ellas. De esta manera, habrá una sola conciencia humana. Aún cuando se conserve la propia identidad en materia de ritos y tradiciones culturales, la filosofía de base, así como ciertas técnicas serán las mismas en todas partes. Pronto tendrá lugar una evolución muy poderosa para la humanidad que conducirá a la fusión de todas las formas espirituales que hay en la Tierra, sin que ello desemboque en confusión. Esto está aún por hacerse, pero ya llegamos al pie del puente.
Pregunta: Si la transmisión del conocimiento tiene que pasar necesariamente por una comunidad, ¿podrá ocurrir esto en Europa donde somos relativamente pocos los que estamos en esta onda?
Cada vez que se dicta un taller, se crea una nueva comunidad espiritual. La práctica refuerza el proceso. En los talleres se libera bastante calor humano y la gente atraviesa por experiencias intensas. Una vez que se ha tenido esta vivencia, la vida cotidiana parece monótona e insignificante. La sociedad y la civilización, tal como las conocemos, deben desaparecer porque embrutecen y avasallan al hombre. Los poderes dominantes procuran conscientemente, a través de propaganda bien organizada, impedir que la gente viva. Ejemplo de ello es la propaganda contra las sectas, desplegada para que la gente le coja miedo a la idea de comunidad. Pero, cuando las personas han vivido la experiencia, no necesitan explicaciones, el conocimiento les llega desde su ser interno. Hay que establecer verdaderas comunas; nadie está suficientemente desarrollado como para satisfacer todas sus necesidades de alimento, vestido y vivienda. Es necesario aglutinar un núcleo de personas para producir los bienes correspondientes pero, eso sí, éstos deben provenir de la naturaleza. Para nosotros, esta es una condición indispensable para lograr la salud perfecta.
Toda actividad cotidiana debe estar relacionada con la forma cómo te alimentas, te vistes y te abrigas. No es necesario que personas que no conoces y con las cuales no tienes ninguna relación te provean los bienes que requieres, ello es anónimo y desvitalizado. Cuando no hay relación entre la forma de vivir y lo que se come, ni entre lo que se hace en el día y la casa donde se duerme, las personas están como alienadas de su propio ambiente, les faltan vínculos reales y por eso actúan cada vez más como autómatas. Esto resulta obvio en las grandes ciudades y en el transporte público, donde se ven muchas carcasas sin personas adentro. Las personas no están ahí, están en otro lado, en la música que escuchan; les dices buenos días y te miran como si fueras un extraterrestre. El modo de vida autóctono es muy simple y genera necesidades sencillas que pueden ser satisfechas con 3 ó 4 horas de trabajo diario. Hoy en día, la gente corre desde la mañana hasta la noche y a eso llaman “progreso”.
Pregunta: ¿Será posible retroceder hasta ese modo de vida tan simple, renunciar a toda la tecnología y a la sofisticación que nos separa de un modo de vida comunitario?
La tecnología es útil en la medida que contribuye al florecimiento espiritual del ser humano, pero no es necesaria para la vida cotidiana. Podría ser importante para almacenar conocimiento, para facilitar la comunicación entre comunidades, para crear la red de luz que permita que la humanidad funcione como una sola entidad, para dejar atrás los limites planetarios y vincularnos con un universo más amplio. Este tipo de tecnología sería interesante y sólo debería estar disponible para quienes hayan demostrado plenamente que sólo la utilizarán para el bienestar de todos. Si se vive en la naturaleza, no se necesita toda esa tecnología, ni tampoco esforzarse tanto. De cualquier manera, los hombres retornarán a ese modo de vida porque no tienen elección, está en juego su supervivencia. En todos los continentes hay pueblos que viven según las tradiciones primigenias. Mientras no son descubiertos, siguen con su modo de vida porque es interesante y cálido e implica una libertad total, inimaginable hoy en día.
Viven así desde hace miles de años, mientras que las civilizaciones son más recientes y siguen un mismo patrón: dominar a la naturaleza y a los hombres, acumular bienes materiales que dan el poder de acumular más bienes que dan aún más poder, y así sucesivamente, hasta que la clase dirigente, no sabiendo qué hacer con su riqueza, degenera y la civilización desaparece. Los pueblos autóctonos no experimentan la necesidad de dominar, en ellos un círculo político toma decisiones por consenso, puesto que todos se sienten unidos. En esas decisiones, toman en cuenta el conjunto de quienes comparten la Tierra y les dan su puesto a los animales, a las plantas y a las piedras.

En nuestras sociedades, el cuidado y orientación de los adolescentes se hace de manera transparente, en procura de su felicidad. Durante su iniciación, a los jóvenes se les enseña a conocer y a pacificar su lado oscuro, a interrogar al universo acerca de su misión, su “medicina” y a disciplinar su cuerpo y sus emociones para que se transformen en adultos con dones únicos y un conocimiento de ellos mismos que no podrá ser borrado nunca. Las niñas son consideradas la personificación de la diosa madre a partir de sus primeras “lunas”. Ellas transmiten las bendiciones de la Madre Divina. Se sacraliza su feminidad.


Esto les ha sido arrebatado a ustedes, así como todo lo que es sano, verdadero y honesto. Hablar con los animales, las plantas o los elementos no es sobrenatural, lo que sí es sobrenatural es vivir como se vive hoy día. Los pueblos autóctonos vienen a recordarles su humanidad.
http://www.portaldorado.com/
Por qué necesitamos a los Magos

Por Deepak Chopra


La gente se pregunta por qué, habiendo nacido en la India, me siento tan atraído por los magos. Mi respuesta es la siguiente: en la India todavía creemos que los magos existen. ¿Qué es un mago? No es sencillamente alguien que puede hacer magia, sino alguien capaz de transformar.
Un mago puede convertir el temor en alegría,

la frustración en realización.

Un mago puede convertir lo temporal en eterno.

Un mago puede llevarnos más allá de nuestras limitaciones,



hacia lo ilimitado.
Cuando era niño y vivía en la India, sabía que todo eso era cierto. A veces llegaban a nuestra casa ancianos de túnicas blancas y sandalias, y hasta para un muchacho asombrado por la vida, parecían criaturas muy especiales. Estaban completamente en paz; de ellos emanaban la alegría y el amor; parecían no inmutarse ante los altos y bajos de la vida cotidiana. Los llamábamos gurús o consejeros espirituales. Pero tardé mucho tiempo en darme cuenta de que gurú y mago es lo mismo. Todas las sociedades tienen sus maestros, clarividentes y sanadores; gurú era sólo nuestro vocablo para designar a los poseedores de la sabiduría espiritual.
En Occidente, se considera que los magos son principalmente hechiceros que practican la alquimia para convertir un metal inferior en oro. En la India también existe la alquimia (de hecho fue allí donde se inventó), pero la palabra alquimia es en realidad una clave. Significa convertir a los seres humanos en oro, convertir nuestras cualidades inferiores de temor, ignorancia, odio y vergüenza en lo más precioso: el amor y la realización. Por tanto, un maestro que nos pueda enseñar a convertimos en seres libres llenos de amor es, por definición, un alquimista — y siempre lo ha sido.
Cuando ingresé a la escuela secundaria en Nueva Delhi, ya sabía mucho acerca de Merlín, el famoso mago de la leyenda inglesa del rey Arturo. Como a todo el mundo, también a mi me hechizó desde el primer momento. No tardé mucho en descubrir todo su mundo. En mi cabeza resuenan todavía decenas de versos del poema épico de Tennyson, Idilios del rey, los cuales tuvimos que memorizar durante aquellos largos y calurosos días escolares. En aquella época devoré toda la literatura que logré encontrar sobre el rey Arturo. No me parecía raro saberlo todo acerca de Camelot, ese sitio de campos verdes y temperaturas clementes, aunque yo viviera bajo el sol ardiente del trópico; o que deseara cabalgar como Lancelot, aunque me hubiese sofocado bajo la armadura; o que la cueva de cristal de Merlín existiera en realidad, a pesar de que todos los autores que leía me aseguraran que los magos no existían. Yo sabía que no era así, porque era un muchacho hindú y había conocido personalmente a los magos.
Por qué necesitamos a los magos
Durante treinta años he reflexionado acerca de los magos. He visitado Glastonbury y el occidente de Inglaterra, he escalado el Tor y he visto la colina donde supuestamente descansan el rey Arturo y sus caballeros. Pero algo más místico, la necesidad de la transformación, me hace volver nuevamente a la magia. Año tras año he sentido que nuestra época necesita de ese conocimiento más que nunca. Ahora que soy adulto, dedico mi vida profesional a hablar y escribir sobre la forma de alcanzar la libertad plena y la realización. Pero apenas hace poco me di cuenta de que todo el tiempo he estado hablando de alquimia.
Finalmente decidí que una forma interesante de abordar este tema sería a través de una de las relaciones más maravillosas que se haya registrado nunca, la que existió entre Merlín y el joven Arturo en la cueva de cristal. En este libro, la cueva se presenta como un sitio privilegiado dentro del corazón humano. Es un refugio seguro donde hay una voz sabia que no conoce el temor, y al cual no llega la agitación del mundo exterior. En la cueva de cristal siempre ha existido y existirá un mago — lo único que hay que hacer es entrar en ella y escuchar.
Hoy en día la gente vive en el mundo de los magos tanto como lo hicieron las generaciones pasadas. Joseph Campbell, el gran estudioso de la mitología, decía que cualquier persona que espera en una esquina a que el semáforo pase a verde para cruzar la calle, en realidad está esperando entrar en el mundo de los actos heroicos y la acción mítica. Lo que sucede es que no vemos nuestra oportunidad, y cruzamos la calle sin ver la mítica espada en la roca al lado del andén.
El viaje hacia lo milagroso comienza aquí. Este es el mejor momento para comenzar. El sendero del mago no existe en el tiempo — está en todas partes y no está en ninguna parte. Nos pertenece a todos y no le pertenece a nadie. Así, éste es sólo un libro acerca de cómo recuperar lo que ya es nuestro. Como dice la primera frase de la primera lección: Hay un mago dentro de cada uno de nosotros, un mago que lo ve y lo sabe todo.
Ésta es la única frase del libro que se debe aceptar como un acto de fe. Una vez que descubramos nuestro mago interior, la enseñanza vendrá por sí sola. Durante muchos años, este tipo de aprendizaje espontáneo ha sido el centro de mi vida diaria: observar y esperar a oír lo que mi gula interior tiene que decir. No existe otra forma de aprendizaje más fascinante. He oído la voz de Merlín en el sonido de una risa en el aeropuerto, en el susurro de los árboles al caminar hacia la playa, y hasta en la televisión. Una estación de autobuses puede convertirse en la cueva de cristal cuando se tiene la llave.
¿Por qué necesitamos seguir el sendero del mago? Para elevamos sobre lo ordinario y lo confuso, y encontrar la clase de trascendencia que solemos relegar al campo de lo mítico, pero que en realidad tenemos a mano, aquí y ahora. Estar vivos significa ganamos el derecho a decir lo que deseamos decir, a ser lo que deseamos ser, y a hacer lo que queremos. Camelot era el símbolo de esta forma de libertad. Por eso volvemos nuestros ojos sobre ese sitio mágico con nostalgia y admiración. La vida ha sido difícil desde entonces.
Una vez, un discípulo preguntó a su maestro: “¿Por qué siento esta opresión tan grande, como si quisiera gritar?” El maestro lo miró y le dijo: “Porque todo el mundo se siente igual”.
Todos nosotros deseamos crecer en amor y creatividad, explorar nuestra naturaleza espiritual, pero muchas veces erramos el objetivo. Nos encerramos en nuestra propia cárcel. Sin embargo, hay quienes han roto el encierro que comprime la vida. Rumi, el poeta persa, decía: “Somos espíritu incondicionado atrapado por las condiciones, como el Sol en un eclipse”.
Ésa es la voz de un mago que no creía que los seres humanos viviésemos limitados en el tiempo y el espacio. Sólo estamos eclipsados temporalmente. El propósito de aprender de un mago es encontrar al mago que llevamos dentro. Una vez hallado el guía interior, nos habremos encontrado a nosotros mismos. El yo es el Sol de resplandor permanente que, aunque eclipsado, cuando se despejan las sombras se muestra en toda su gloria.
La verdad incómoda

An inconvenient truth



http://www.climatecrisis.net/
Tormentas, huracanes, extrañas variaciones en la temperatura son algunos de los fenómenos climáticos que han azotado nuestro planeta en el último tiempo, y no son por designio divino ni mera coincidencia sino que sólo “pequeños” síntomas de una catástrofe que parece inminente y que podría desestabilizar a tal punto el sistema climatológico prometiendo inundaciones, sequías, epidemias y olas de calor que cobrarían miles de vidas. Lo peor es que todo esto es remediable ya que el causante principal somos nosotros. Esta es la gran verdad incómoda que presenta este documental con Al Gore a la cabeza, porque el ex vicepresidente del gobierno de Clinton y casi presidente de los Estados Unidos se ha dedicado el último tiempo a denunciar esta situación y tratar de revertirla. Gore escribió un libro sobre las consecuencias progresivas del calentamiento global y constantemente da conferencias sobre el tema para alertar a las autoridades y a los ciudadanos comunes y corrientes sobre esta alarma planetaria. En este documental él es el anfitrión que con inteligencia y sentido del humor intenta sensibilizar sobre el tema al mismo tiempo que educar clarificando mitos y conceptos sobre el calentamiento global.

Domingo 4 de febrero de 2007

La Nación

El perverso mecanismo del calentamiento global



Cuando la Tierra se ahoga

El informe del panel de expertos patrocinado por la ONU reveló que los océanos, suelos y árboles empeorarán en su capacidad de absorber el dióxido de carbono a medida que las temperaturas aumenten. El calentamiento global es peor de lo que pensábamos.


Ian Sanple
Los pronósticos de los científicos internacionales de que el calentamiento global llevará a un aumento en las temperaturas más agudo de lo que previamente se pensó, fueron recibidos con lamentos el 2 de febrero. ¿Pero cuál es el factor principal que determinó sus sombrías conclusiones? Variaciones dramáticas en la manera en que los ecosistemas absorben el dióxido de carbono harán que los océanos y vastas extensiones de tierra fallen en su capacidad de extraer los gases con efecto invernadero, permitiéndoles concentrarse en la atmósfera y provocar mayor calentamiento. El fenómeno es conocido como una retroalimentación positiva: cuando el calentamiento global impulsa cambios en los ecosistemas, los que causan por sí mismos más calentamiento. La advertencia se formuló mediante un importante informe sobre cambio climático publicado el viernes, el que sugiere que las temperaturas promedio podrían aumentar más de lo esperado: hasta 6,4 grados Celsius hacia 2100, a menos que las emisiones de gases invernadero sean controladas.
El informe, emitido por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de Naciones Unidas, elevó sus predicciones del año 2001, según las cuales las temperaturas subirían a lo más en 5,8 grados, debido a que en ese tiempo los mecanismos de la retroalimentación eran desconocidos o pobremente entendidos. El último informe establece que el aumento pronosticado en la temperatura para el año 2100 fue estimado al alza porque “la mayor gama de modelos ahora disponibles sugiere retroalimentaciones más fuertes en los ciclos clima-carbono”. Los pronósticos anteriores sobre el cambio climático se calculaban sobre todo mediante la anticipación de los niveles de dióxido de carbono y otros gases invernadero en la atmósfera. Los gases permiten que la radiación del sol caliente el planeta, pero impiden que sea irradiada de vuelta desde la superficie, formando una virtual frazada alrededor del globo. Pero los científicos han revelado sostenidamente mecanismos de retroalimentación ecológica, impulsados por el cambio climático, que complican el resultado final. En algunos casos, el calentamiento global genera retroalimentaciones que sirven para enfriar al planeta, pero en otros casos exacerban el calentamiento. Uno de los primeros mecanismos de retroalimentación en ser identificados fue el derretimiento de las capas de hielo terrestres y del hielo marítimo. Las vastas capas de brillante hielo blanco reflejan casi el 80% de la luz solar que cae sobre ellas. Pero a medida que se derriten dejan expuestas aguas oscuras o suelos que absorben la luz solar, se calientan y producen aún más derretimiento.
Nuevas mediciones
El último informe del panel de Naciones Unidas incluye, por primera vez, modelos climáticos que toman en cuenta otros dos mecanismos de retroalimentación ecológica que aceleran el calentamiento global: la capacidad de los océanos y de la tierra para absorber el dióxido de carbono. “Los océanos, los suelos y los árboles absorben la mitad del dióxido de carbono que la actividad humana libera hacia la atmósfera. Con el cambio climático lo harán de peor en peor, de modo que nuestras emisiones humanas de dióxido de carbono permanecerán en la atmósfera”, dijo Corinne Le Quéré, una de las redactoras del informe y experta en el ciclo del carbono en la Universidad de East Anglia, Gran Bretaña. Mientras el mundo se calienta, los océanos tienen menos capacidad para disolver el dióxido de carbono. Océanos más cálidos producen también un efecto adverso en la absorción de carbono por parte del fitoplancton marino, los organismos que yacen en la base de la cadena alimenticia acuática.
A medida que prosigue el calentamiento, los científicos temen que el fitoplancton comience a desaparecer, creando así un ciclo de retroalimentación positiva en el cual océanos más cálidos liberen más carbono, lo que a su vez conducirá a más calentamiento. Al mismo tiempo, el dióxido de carbono, que actualmente fertiliza a los suelos y favorece el crecimiento de los bosques y otras plantas, alcanzará un punto de saturación, por lo que la capacidad de la tierra para absorber dióxido de carbono se estancará. Con las temperaturas subiendo todavía más, muchas plantas serán afectadas por condiciones de sequía y los microbios del suelo empezarán a descomponer más rápido la materia orgánica de las plantas muertas, lo que significará que grandes extensiones de tierra comenzarán a emitir dióxido de carbono, en lugar de actuar como un sumidero general para el gas.
Los indicios de que los suelos comenzaban a ser parte del problema del calentamiento global surgieron en 2005, cuando investigadores descubrieron que una vasta extensión de Siberia occidental estaba experimentando un deshielo sin precedentes. La región, el mayor pantano de turba del mundo y que cubre un área del tamaño de Francia y Alemania juntas, había comenzado a fundirse por primera vez desde que se formó hace 11 mil años, al final de la última era glacial. El equipo, de las universidades de Tomsk State y Oxford, cree que el páramo de un millón de kilómetros cuadrados podría empezar a liberar miles de millones de toneladas de metano encerradas en sus suelos. El metano es un gas invernadero 20 veces más potente que el dióxido de carbono. El equipo estableció que, incluso si el metano se escurriera lentamente del páramo durante los próximos 100 años, añadiría a la atmósfera 700 millones de toneladas de carbono por año, prácticamente lo mismo que se libera anualmente desde las tierras húmedas y la agricultura del mundo. Ello duplicaría los niveles atmosféricos de gas, llevando a un aumento de entre el 10 y el 25% en el calentamiento global.
El año pasado, Meter Cox, climatólogo de la Universidad de Exeter, Gran Bretaña, encontró un mecanismo similar de retroalimentación y advirtió que temperaturas más cálidas podrían obligar a los suelos del mundo a liberar sus existencias de carbono a la atmósfera, empujando potencialmente un alza en las temperaturas de 1,5 grados más. Propuso como una posible solución que se pague a los países pobres para que no talen sus selvas. Recientemente, Jim Hansen, director del Goddard Institute for Space Studies de la NASA y uno de los primeros científicos que advirtió sobre el cambio climático en 1988, dijo que las emisiones de gases invernadero estaban empezando a generar peligrosas retroalimentaciones positivas. “Antes, estos mecanismos de retroalimentación no eran bien conocidos y sólo hace poco han comenzado ser tomados en cuenta”, dijo la doctora Le Quéré. “Es muy probable que encontremos más de estas retroalimentaciones, porque ahora las estamos buscando. Por el momento, no estamos viendo sus efectos con demasiada fuerza, pero se convertirán en una parte destacada del cuadro”.

El enemigo en casa
Los pueblos del norte de Chile convertidos en desierto y los torrentosos ríos del sur transformados en hilitos de agua, junto con la posible aparición de nuevas enfermedades, son las amenazas del calentamiento global en nuestro país.
Por Beatriz Michell
Alterarse porque la temperatura del planeta subirá entre 1,8 y 4º C, en los próximos 100 años, puede sonar exagerado. Pero no lo es tanto si se considera que la temperatura de la Tierra no ha variado más de un grado en los últimos diez mil años, y menos si se analizan las desastrosas consecuencias para el ser humano de estos grados de más. “Si una persona cambia su temperatura le pasan cosas, se enferma. Es lo mismo con la tierra”, ejemplifica Rodrigo Pizarro, director ejecutivo de la Fundación Terram.
Después del informe que la ONU, quizás muchos se imaginaron caminando en traje de baño por las calles, portando un quitasol y una botella de agua helada para soportar el calor. Pero Pizarro aclara que el fenómeno no se sentirá de esa manera: “No es que vamos a tener 33 grados en vez de 28 en el verano. Es el promedio el que subirá. En algunas partes aumentará y en otras disminuirá. Pero aunque no sintamos calor, sentiremos el efecto del cambio climático”.
Para Chile, las mayores amenazas son el avance del desierto y el derretimiento de los glaciares. “Lo que se predice es que va a haber un traslado del régimen de clima de Chile hacia el sur. Lo que hoy día es el clima del norte se va a pasar al centro y lo que es el centro se pasa al sur”, explica el presidente del Instituto de Ecología Política (IEP), Manuel Baquedano. “Donde hay desierto habrán sequías, donde hay lluvias habrá mas lluvias, lo que traerá cambios en el ecosistema y en la agricultura”, agrega Pizarro.
¿Qué significa esto? Que el norte quedará convertido en desierto y desaparecerán los glaciares en el extremo austral. Esto último podría dejarnos sin agua para beber o para regar los cultivos, con las obvias consecuencias para nuestra supervivencia. “Los glaciares sostienen la nieve y la sueltan de a poco. Eso es lo que permite que haya muchos ríos en Chile. Si se derriten los glaciares se va a producir una merma importante de los recursos hídricos”, explica Baquedano. “No por nada se dice que el agua va a ser la causa de las guerras en el futuro”, agrega.
Problemas como el aumento del nivel del mar, que produciría tormentas, inundaciones y la desaparición de muchas islas e incluso países costeros, como Bangladesh, también podrían verse replicados en nuestro país. “En el caso chileno, el derretimiento de los hielos de la Antártica significa un cambio en la parte de la costa en zonas como Chiloé, donde se verían afectadas por un impacto aún no determinado”, señala Baquedano.
Los trastornos del calentamiento global, además, no se presentarán como fenómenos aislados. “El alza de la temperatura global produce sequías en grandes extensiones, que afectan lugares donde hoy día se están cultivando productos. Si nosotros insistimos en no darle un valor agregado a las cosas, vamos a tener repercusiones en el país”, advierte el responsable del IEP, lo que obligaría a cambiar el modelo exportador de materias primas en el que se ha sustentado la economía chilena. Todo ello, sin contar la amenaza de enfermedades hasta ahora desconocidas en el país, pero que podrían adaptarse a las nuevas condiciones del clima.
Pizarro, sin embargo, ofrece una luz de esperanza frente al lapidario pronóstico: “Las predicciones que se hicieron dependen del comportamiento humano, por lo que si cambia la conducta, puede cambiar el diagnóstico”.




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