Manual de lectura del trabajo integrador para promover



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III. Mitología del fuego
Los mitos sufren transformaciones de todo tipo debido a una variedad de razones. Una de ellas es que generalmente las historias se transmiten de forma oral, con lo que cada relator de historias le quita o agrega unas palabras o interpretaciones. Con el tiempo, la historia cambia considerablemente, a causa de acciones conscientes e inconscientes.
Uno de estos casos es la historia de Jasón, quien se encontraba atrapado en la vientre de una ballena. Y Joseph Campbell relata que,
“En la historia esquimal de Ravén en el vientre de la ballena, el motivo de los palos de fuego ha sufrido una variación y subsecuente racionalización. El arquetipo del héroe en el vientre de la ballena es ampliamente conocido. La tarea principal del aventurero es generalmente hacer fuego con sus palos de fuego en el interior del monstruo, con lo que logra matar a la ballena y liberarse. Hacer fuego de esta manera es simbólico al acto sexual. Los dos palos –cavidad-palo, y broca– son conocidos respectivamente como el macho y la hembra; la llama es la nueva vida que se ha generado. El héroe que hace fuego en la ballena es una variación del sagrado matrimonio.”25
Sin embargo, la historia esquimal sigue un camino diferente:

 

“El principio femenino fue personificado en la bella chica con quien Ravén se encontró en la gran sala dentro del animal; mientras tanto, la conjunción del macho y la hembra fue simbolizada separadamente en el flujo del aceite del tubo a la lámpara encendida. Ravén participa de este acto al probar el aceite. El cataclismo que resulta representó la típica crisis del nadir, el término de lo antiguo y el comienzo de lo nuevo. La emergencia de Ravén entonces simbolizó el milagro del renacimiento. Por lo tanto, los palos de fuego originales se han transformado en superfluos, un inteligente y entretenido epílogo fue inventado para darles una función en la trama. Al dejar los palos del fuego en el vientre de la ballena, Ravén pudo interpretar su redescubrimiento como una señal de mala suerte, lo que asustó e hizo que la gente se fuera, y así él solo gozó de toda la grasa de la ballena. El epílogo es un excelente ejemplo de elaboración secundaria. Demuestra el tipo de carácter astuto (trickster) del héroe, pero no es un elemento de la historia básica.”26


Hay una repetición en los círculos de la vida, como las estaciones del año, luego que la cuarta completa su período, la primera vuelve a comenzar. Algo que las culturas occidentales no consideran, es el fin del período actual del mundo debido a un incendio. Campbell expresa que,
“El ciclo cosmogónico es normalmente representado repitiéndose a sí mismo, el mundo sin fin. Durante cada gran vuelta, disoluciones menores son generalmente incluidas, como el ciclo del sueño y del caminar se resuelve a través del período de una vida. De acuerdo a una versión azteca, cada uno de los cuatro elementos –agua, tierra, aire, y fuego– termina un período del mundo: eón de las aguas terminó en un diluvio, el de la tierra con un terremoto, el del aire con un viento, y el eón actual será destruido por el fuego."27
Tal como ocurre con los aztecas, en la tradición de los pueblos nativos de Estados Unidos el fuego tiene un papel importante. Mad Bear, Oso Loco, un médico tradicional nativo, mal llamado por los pueblos blancos, hechicero o curandero, del Clan de los Osos de la Confederación Iroqués de Seis Naciones de Estados Unidos y Canadá, una vez le mostró una lámpara que imitaba al fuego a un grupo de guerreros jóvenes que se encontraban tocando música y cantando con él. Oso Loco (Mad Bear) tenía un gran sentido del humor y una forma especial de ver a la gente y a la vida. Doug Boyd, el escritor que relata esta historia, a quien conocí hace un año, se encontraba presente, junto a un estudiante de medicina de una de las universidades prestigiosas del noreste de Estados Unidos, quien se estaba interesado en el trabajo de Oso Loco.
“Todos llevamos sillas al garaje adjunto. Con la cama alzada y el automóvil en el patio, este espacio era más grande que los tres cuartos pequeños de la casa. Oso Loco llevó un bolo de papas fritas y un plato de galletas de la cocina. Pusimos las sillas en un círculo, y una batea para lavar se puso al revés en el centro. Parecía que los visitantes estaban acostumbrados a este ritual: con ellos tres golpeando el ritmo mientras cantaban, nos ofrecieron una variedad de 'canciones sociales', con Oso Loco participando de vez en cuando. ‘¡Oh, casi se me olvida!’ dijo, haciendo chasquear sus dedos, y saltando de su silla. ‘Tengo lo justo para esta ocasión. Creo que ustedes, hombres, no lo han visto. Lo había guardado, y lo encontré y saqué el otro día'.
Cuando regresó, traía una cosa de aspecto extraño con un cable de extensión. ‘Déjenme ponerlo aquí. Esto es algo muy exquisito'.
‘¡Oh, nos salve Dios!', gruñó uno de los chicos.
Oso Loco puso la cosa en el suelo y la encendió. Comenzó a crujir y rechinar a medida que el pequeño motor eléctrico giraba en el interior. Era una hoguera de campamento artificial de 'leños' de plástico con papel de celofán rojo y oropel girando alrededor de un foco que tenía en el interior. Oso Loco la observaba con una mirada contemplativa, tratando de aparecer serio.
‘¡Eso es totalmente ridículo'!, se quejó otro de los chicos.
‘Esto, se supone que es una fosa para el fuego, ¿o qué? Pareciera ser algo que los blancos diseñaron...' Nos miró. 'Oh, perdón'.
‘Bueno, no es exactamente un fuego sagrado', Oso Loco concedió, ahogando una risa. 'Pero, hay que considerar que estamos cantando canciones sociales en el garaje de cemento. Tienen que admitirlo. Es, en cierta forma, magnífico, si es que lo observan de la forma correcta'.
Sus tres amigos jóvenes pudieron eventualmente ignorar la cosa para poder volver a tocar los tambores y cantar, pese a que el motor pequeño que rechinaba y el ruido del celofán producía un fondo incongruente. Ellos tenían un extenso repertorio de canciones, y repitieron algunas de sus favoritas más de una vez. Ya llevábamos casi dos horas cuando Oso Loco sugirió que era hora de irse.
‘La cosa del fuego es bastante tonta', dijo cuando se habían ido. ‘Uno podría pensar que no les gustó, pero, creo que, en realidad les gustó. Estos chicos de la reservación, la vida no es fácil para ellos. Son criados en una especie de forma tradicional, pero, con la escuela y la televisión y todo lo demás, tienen que descubrir cómo pueden encajar en la sociedad blanca y cómo tener su propia identidad indígena. Es que, quizá, es bastante difícil para todos, en estos días. Cómo ser, ya no está tan claro. Y no hay suficiente ayuda para la gente. Pero uno no se puede tomar tan en serio, no importa quien seas o quien serás. De lo contrario, se hace muy pesado. Lo principal es, tienes que tener humor si quieres ser bueno.”28
¿Cuál es el fuego verdadero, la pasión real por la verdad y la sanación, el camino que nos lleva  a recuperar todas las posibilidades? Oso Loco parece señalar el camino de no tomarse a uno mismo muy en serio, debido al peligro de terminar con un ego demasiado hinchado. Sin embargo, el camino se hace más difícil para aquellos que cabalgan en dos caballos, el nativo, como el de los guerreros jóvenes que desaprobaban de la lámpara de Oso Loco, mientras cabalgan el otro caballo de la cultura blanca que los rodea completamente. ¿Cuál es el correcto para ellos, y para aquellos que cabalgan dos caballos, como yo mismo?
Me siento tirado desde dos direcciones. Siento la añoranza por la manera de ser tradicional de mi gente, mientras acepto la nueva forma de ser a la que me acostumbrado en las tierras del Norte. Por lo tanto, ¿me voy al Sur, o me quedo en el Norte? ¿Hacia donde va mi corazón, para estar tranquilo, en paz, cálido, sabiéndose deseado, aceptado? ¿O es una causa perdida, como a la que se enfrentan los guerreros jóvenes con sus dos caballos listos para llevárselos, pero en direcciones diferentes?
Esta combinación de dos antecedentes, de dos tipos de fuego es enriquecedora, pero muchos guerreros encontrarán insultante, raro, y sencillamente feo que se les ofrezca algo que no tiene el espíritu de lo que es real, en este caso, para ellos, el fuego. Quizá, con el paso del tiempo, como en el caso de Oso Loco, podemos apreciar la belleza en lo falso de la imitación de la vida. Es una versión diferente del fuego de la vida, sin embargo es un intento a relacionarse con la misma, y allí puede que yazca su valor, en ese tender de la mano, en esa búsqueda del fuego original.
Otra versión del fuego se puede lograr en un simple cubo de basura en medio de un estacionamiento, cuando los ancianos, como en el caso del anciano Trueno Rodante (Rolling Thunder), deciden que está bien para realizar una ceremonia. El fuego, siendo el ingrediente principal, la fuerza unificadora del ritual de reunirse con el propósito de la sanación. La sanación, siendo la expresión, en muchas formas, de la unidad de todos los seres, en cualquier versión celebratoria que pueda tomar esa versión. Y el fuego está al centro de esta celebración, como un símbolo de la vida, del Espíritu, de la fuerza de la vida.
Dos culturas se unieron con un fin común cuando un grupos de indios navajos jóvenes hicieron un fuego ceremonial para hacer un ritual. Uno de los participantes era sensei (maestro) Jison, un monje japonés. Después de la ceremonia, un guerrero joven se quedó atrás, esperando a que el fuego se apagara, para recolectar las cenizas. Esto le preocupó a Jison, quien no entendía por qué el guerrero joven tenía que quedarse solo, mientras todos se iban, por lo que se ofreció a ayudar.
“’Está bien, yo puedo recolectar las cenizas por ti', dijo Jison, mientras regresaba hacia el fuego. Se sacó sus sandalias de madera y, agachándose, se sacó sus calcetines blancos y los depositó sobre las sandalias. Descalzo, se paró sobre el fuego, subiéndose la túnica para alejarla de las llamas. El fuego estaba bajo y casi apagado, pero los carbones estaban brillando al rojo vivo. Los carbones se partieron, a medida que los destrozaba bajo sus pies. Saltaban chispas. Esta no era una 'caminata sobre el fuego' común y corriente: Jison se quedó un largo tiempo en el fuego, pulverizando los carbones en pequeños trozos moliéndolos hasta convertirlos en ceniza al hacer girar los pies sobre estos, y luego parándose sobre los mismos hasta que quedaron apagados y lo suficientemente fríos como para recolectar la ceniza con sus manos. Extendió sus manos como si formaran un recipiente, y dijo algo en japonés.
“’¿Podemos poner las cenizas en el frasco?' tradujo Hiro.”29
Las cenizas eran lo que quedó del fuego. Son las memorias de la creación, de la vida que ha descansado. Las cenizas nos señalan que un nuevo día se avecina, luego que el antiguo fuego ha completado su ciclo. Las cenizas aún están un tanto tibias del día anterior, sin embargo, están listas para que se haga un nuevo fuego. Es cuando el pelo se pone gris, y luego, blanco, cuando entramos en los años plateados, cuando se está preparando para dejarle espacio a los nuevos fuegos que vienen a tomar nuestro lugar. Jison podía navegar el fuego y la ceniza, él estaba a gusto en ambos mundos, ya que había aprendido sobre la vida.
Ver al otro, al que tiene un aspecto diferente al nuestro, al que hace las cosas diferentes a como las hacemos nosotros, o tiene un acento cuando habla, puede ser una experiencia que da miedo, una fuente de inspiración, o un profundo sentimiento de rabia y odio, generalmente basado en el miedo, y a veces, en memorias de antiguas heridas que el tiempo no ha sanado. Arnold Mindell se refiere a todas estas emociones y las situaciones que las inspiran, en su libro, Sitting in the Fire, Large group transformation using conflict and diversity, (Sentándose en el Fuego, Transformación de un grupo grande usando conflicto y diversidad), en el cual explica el concepto de Worldwork (Trabajo mundial), el sistema que usa para promover la sanación entre las comunidades de antecedentes raciales y sociales diferentes. Tiene muchas similaridades con lo que llamamos patologización reflexiva en el Instituto de Estudios Imaginales (Institute of Imaginal Studies). La diferencia es que la gente que participa en Worldwork pertenece a una variedad de comunidades raciales y sociales, algo que desafortunadamente no ocurre en nuestra universidad, en donde la mayoría es de raza blanca y de un estrato socioeconómico de clase media. También, la gente que participa con Mindell, en algunos casos se reúnen una vez, y es posible que nunca se vuelvan a ver, lo que es muy diferente a nuestro programa, el que dura de dos a cuatro años, y durante todo este tiempo el grupo comparte todas las experiencias del proceso de aprendizaje y sanación, lo que encuentro enriquecedor y de un gran apoyo en el proceso de sanación de cada persona.
Al comienzo de este libro, él describe lo que es trabajar en diversidad, al decir que,

“Crear libertad, comunidad y relaciones viables tiene su precio. Cuesta tiempo y valor aprender a sentarse en el fuego de la diversidad. Quiere decir, quedarse equilibrado mientras se permanece en el calor creado por los problemas.”30


Estoy pasando por enormes cambios personales en la universidad, los que están evolucionando mi vida en formas que jamás me había imaginado, por lo cual estoy agradecido, pero tengo una gran añoranza por diversidad en todas sus formas en nuestra universidad, especialmente en el caso de la diversidad étnica y racial, la cual brilla por su ausencia. Veo la ausencia de estudiantes de una variedad de colores y formas de ver la vida, como el resultado del miedo a lo que Mindell llama el fuego de la diversidad. La ubicación geográfica tampoco ayuda, ya que nuestra universidad se encuentra lejos de una gran ciudad, que es el lugar típico de residencia para la mayoría de las minorías. Me siento aislado cuando expreso mi punto de vista en una variedad de temas. Me veo como alguien cuya visión sería entendida en otros lugares, por otra gente, sin embargo en mi universidad soy el que piensa y siente de una forma un tanto rara. He optado por quedarme callado, pero no es una alternativa que me resulte fácil, ya que me gusta expresar mi punto de vista, a veces más de lo que es conveniente en ciertos círculos. Me meto en problemas, lo que me ocurre a menudo en mi grupo en la universidad, ya que me encuentro hablando en un idioma cultural completamente diferente, mientras recibo miradas en blanco de que no me entienden lo que quiero decir, de lo que tengo en mi corazón, o de la forma que podría ser escuchado para captar mi mensaje. Tal como hablamos de la diferencia generacional, en este caso hay una enorme diferencia cultural, con ambos lados sin saber como traducir lo que el otro está diciendo.
De acuerdo a Mindell, Worldwork ofrece una variedad de nuevas perspectivas, como el Caos –similar a lo que proponemos en nuestro grupo/clase–, Aprender, Corazón Abierto, Autoconocimiento, y Lo Desconocido. En relación al Corazón Abierto, Mindell menciona que “Worldwork depende de la calidad del corazón para sentarse en el fuego del conflicto sin quemarse. Worldwork usa el calor del fuego para crear comunidad.”31
En cuanto a Lo Desconocido, expresa que, “Worldwork reconoce que la comunidad sustentable siempre se ha basado en el respeto por lo desconocido.”32
La perspectiva de Lo Desconocido choca de cabeza con la perspectiva occidental de establecer que la ciencia es la respuesta a todos los dilemas de la vida, lo que no deja espacio para la aceptación de lo desconocido, a aceptar el misterio de la vida, lo que crearía un espacio para que floreciera el mito y el simbolismo, el campo de los filósofos, místicos, y poetas, y en una aceptación aparentemente contradictoria de la integridad de la totalidad, pero que a la vez lo abarca todo, el científico también se uniría a esta categoría, ya que cuando la ciencia no es tratada con dogma, especialmente la perspectiva newtoniana de la ciencia, entonces deja suficiente espacio para cabalgar por la pradera del saber sin ser impedida por las limitaciones de la ciencia materialista, tal como es enseñada en las escuelas alrededor del mundo. Ese enfoque de la ciencia está comenzando a morir lentamente, dejando espacio para la ciencia fluida, la perspectiva de los opuestos unificadores que todo lo acepta, la visión de que las polaridades tienen un lugar en donde se pueden unir en el campo unificado, en una unión de los elementos, en una conjunción de los antiguos enemigos, en un Yin-Yang científico, la reunión final que tanto miedo inspira tanto en los creyentes como en los no creyentes, y por una buena y poderosa razón. No, en este caso, no es paranoia. Es un miedo basado en la realidad de que los opuestos colapsen debido a la presión ejercida por las fuerzas de la inclusión, algo que muy pocos están dispuestos a aceptar dentro o fuera de los confines de la ciencia.
En Los Arquetipos del Inconsciente Colectivo, Jung menciona el fuego de los alquimistas en relación a la palabra “idea,” y conectado a la fuerza vital que nos conecta a todos nosotros. Todo esto es difícil de entender dentro de la noción materialista de la ciencia newtoniana, lo que se torna bastante reduccionista tanto en lo teórico como en su aplicación, al no aceptar más que aquello que puede medir, que es un concepto típicamente newtoniano. El positivismo en su máxima expresión. Por lo tanto, ¿el fuego y el inconsciente colectivo? “Muy bien, midámoslo, si crees que es tan real y científico,” nos diría el positivista. Sin embargo, quizá haya más de un enfoque a la ciencia. Quizá también haya uno más expansivo, uno que en ciencias políticas se llamaría la política de la inclusión, la gran tienda, que es, dicho sea de paso, un debate constante dentro del Partido Republicano de Estados Unidos. Se continúan preguntando, “¿debemos incluir en nuestro partido a los gay, a las mujeres, y a las minorías?” Una difícil pregunta cuando algunas interpretaciones dadas por algunos miembros del partido nos dicen que la opinión de esa gente, en todo caso, no tendría mucho valor. ¿Suena extremo? Estoy de acuerdo en que no sólo suena extremo...
¿Y en dónde encaja el fuego en todo esto? Bien, veamos lo que el Dr. Jung desea decir. He puesto tres puntos, "..." cuando no podía reproducir las palabras usadas por Jung. Me parece que él está usando el alfabeto griego en esos casos.

 

“68 Tomen, por ejemplo, la palabra ‘idea.’ Se remonta al ... concepto de Platón, y las ideas eternas son ideas imágenes primordiales guardadas ... (en un lugar supracelestial) como formas eternas, trascendentes. El ojo de observador las percibe como ‘imagines et lares,’ o como imágenes  en sueños y visiones reveladoras. O tomemos el concepto de energía, que es una interpretación de eventos físicos. En tiempos antiguos era el fuego secreto de los alquimistas, o flogisto, o la fuerza de calor inherente en la materia, como 'calor primario' de los estoicos, o el ... heraclitoneano (fuego eterno), que bordea en la noción primitiva de una fuerza vital que todo lo penetra, un poder de crecimiento y sanación mágica que generalmente es conocido como maná.”33


Uno de los dilemas que los humanos han tenido a través de la historia es cómo determinar quien está sano y quien está loco, si vamos a usar un término no clínico y políticamente incorrecto, como le llaman en Estados Unidos a ese tipo de lenguaje. Una vez que etiquetamos a alguien con esa condición, como que de alguna forma ha perdido su sano juicio, la respuesta usual que tenemos con tal persona es el ostracismo, aislamiento, y que es la habitual que usamos con aquellos que piensan diferente a como piensa la mayoría de la sociedad. Y todo nuestro accionar está respaldado por la comunidad científica. Algunas personas, que piensan o han pensado de una manera diferente a las pautas del estado que establecen buenas normas de pensamiento y comportamiento, han sido enviados a hospitales siquiátricos de una manera recia y obvia en diferentes épocas de la historia, y aún se realiza hoy en día en varios partes del mundo, pero con un estilo mucho más sofisticado. Por lo tanto, pensar de una manera diferente al establecido puede serte no sólo peligroso para tu salud mental, sino que para la salud física, también. Así como recuerdo la película Atrapados sin Salida (One Flew Over the Cuckoo’s Nest), en la que una vez que los pacientes entraban en el pabellón siquiátrico, les costaría mucho volver a salir. La respuesta del nativo norteamericano fue muy interesante, ya que aparentó ser sordomudo, protegiendo su vida de una situación que de otra forma hubiera sido insoportable.
Jung menciona la historia de un hombre que había sido diagnosticado como esquizofrénico paranoico. Jung lo conoció en 1906, antes de que Jung hubiera comenzado su estudio de la mitología y la arqueología, según relata. El hombre, cuando el joven Dr. Jung fue a visitarlo, le pidió que moviera la cabeza y pestañeara tal como el hombre lo hacía. Le dijo a Jung que así le sería posible ver el pene del sol, y agregó que de este pene fue creado el viento. Jung describe el fuego como el dios sol. Cuatro años más tarde, a medida que Jung comenzó a estudiar mitología y arqueología, encontró un libro del filólogo Albretch Dieterich, en el cual escribe sobre el papiro griego. Es algo que viene de la escuela alejandrina del misticismo, lo que mostraba similaridades importantes con la historia que el paciente le había relatado a Jung cuatro años antes. En relación al trabajo de Dieterich, Jung dice que...
“106 Es obvio que la intención del autor es capacitar al lector para que tenga la experiencia de la visión que él tuvo, o al menos, en la que cree. El lector será iniciado en la experiencia religiosa interna, ya sea del autor, o –lo que parece más probable– de una de las comunidades místicas de las cuales Philo Judaeus da cuenta de manera contemporánea. El fuego –o dios del sol– que aquí se evoca es una figura que tiene un paralelo histórico cercano, por ejemplo, con la figura de Cristo del Apocalipsis. Por lo tanto, es una 'representación colectiva', tal como son las acciones rituales descritas, como la imitación de ruidos animales, etc. La visión está incluida en un contexto religioso de una naturaleza claramente extática y describe un tipo de iniciación a una experiencia mística de deidad.”34
Jung habla acerca del arquetipo del pequeño hombre viejo como del inconsciente y también, del sol, el fuego más grande, comparando la pequeñez de la figura del hombre pequeño al poder del mundo atómico en la física. Además, a veces en la vida el detalle más pequeño puede tener la clave que soluciona todo el enigma. Me sorprendió el interés de Jung por la física, sin embargo, la que puede ser considerada la más material de las ciencias está alcanzando a lo que podría considerado el mundo espiritual o místico, especialmente con la versión cuántica de la física, la que se encarga del estudio de las partículas más pequeñas del Universo, aquellas a las que Jung hace mención.
Por lo tanto, Jung continúa mencionando el sol, el fuego, y el tizón (palo a medio quemar, según el diccionario), en este caso, en relación a cuentos de hadas.

 

“409 En ciertos cuentos de hadas primitivos, la calidad iluminadora de nuestro arquetipo está expresada por el hecho que el hombre viejo es identificado con el sol. El trae un tizón consigo que usa para asar una calabaza. Después que ha comido, él se vuelve a llevar el fuego, lo que causa que la humanidad se lo robe. En una historia de los indios norteamericanos, el hombre viejo es un hechicero que es dueño del fuego. El Espíritu también tiene un aspecto de fuego, tal como lo sabemos del lenguaje del Antiguo Testamento y de la historia del milagro Pentecostal.”35


El fuego y la sexualidad están conectados, como vimos con anterioridad. Esta conexión surgió en una sesión cuando Jung, quien a veces usa dibujos cuando trabaja con sus pacientes, usó un dibujo en particular, que tenía el número 4, el cual muestra un simbolismo sexual. El usará esta descripción para hacer la conexión, más tarde, entre las emociones y el fuego. Describe el dibujo al decir...
”557 La serpiente de nuestro dibujo representa no tanto al espermatozoo, sino que con mayor precisión, al falo. Leone Ebreo, en su Diálogo de amor (Dialoghi d’amore), llama al planeta Mercurio el miembro viril (membrum virile) del cielo, o sea, del macrocosmos concebido como el hombre máximo (homo maximus). El espermatozoo parece, en realidad, corresponder a la substancia dorada que la serpiente está inyectando ectodermo invaginado del núcleo. Los dos pétalos plateados (?) probablemente representan al recipiente receptor, el plato en forma de luna en el cual la semilla del sol (oro) está destinado a descansar. Debajo de la flor hay un pequeño círculo violeta dentro del ovario, lo que señala por su color que es una 'nauraleza de unión doble', espíritu y cuerpo (azul y rojo). La serpiente tiene un halo amarillo claro, lo que representa su numinosidad (nota del traductor: espiritualidad, carácter sobrenatural).”36
Relacionando a las emociones con el fuego, Jung continúa trabajando con el Dibujo 4, esta vez cuando le muestra el dibujo a uno de sus pacientes. El menciona cómo el peligro de la serpiente es visto de forma diferente por hombres y mujeres:
“559 En cuanto al contexto del Dibujo 4, la señorita X enfatizó que lo que más la molestó fue la banda de mercurio del Dibujo 3. Ella pensó que la substancia plateada debía estar 'en el interior', y que las líneas negras de fuerza quedaran en el exterior para así formar una serpiente negra. Esta ahora rodearía la esfera. Ella pensó que en un comienzo la serpiente era un 'peligro terrible', como algo que hace peligrar la 'integridad de la esfera'. En el punto en donde la serpiente penetra la membrana nuclear, se produce un incendio (emoción). Su mente consciente interpretó esta conflagración como una acción defensiva por parte de la esfera, por lo tanto trató de representar el ataque como si hubiera sido rechazado. Pero este intento no logró satisfacer los 'ojos', pese a que me mostró un bosquejo hecho con lápiz del mismo. Ella, obviamente, se encontraba en un dilema: no podía aceptar la serpiente, porque su significado sexual era demasiado claro para ella sin ninguna asistencia de mi parte. Sólo le dije: 'Este es un proceso bien conocido, el que puede aceptar con seguridad', y le mostré un dibujo similar de mi colección, hecho por un hombre, de una esfera flotante que era penetrada desde abajo por un objeto negro con forma fálica. Luego, ella dijo: 'De súbito entendí todo el proceso en una manera más personal'. Fue la comprensión de una ley de la vida a la cual el sexo está subordinado. 'El ego no era el centro, sino que seguía una ley universal, yo circulé alrededor del sol'. Por lo tanto, ella fue capaz de aceptar la serpiente 'como una parte necesaria del proceso de crecimiento' y terminar el dibujo rápida y satisfactoriamente. Sólo una cosa continuó creando dificultades: ella tenía que dibujar la serpiente, dijo, 'Ciento por ciento en la parte superior, en el centro, para satisfacer los ojos'. Evidentemente, el inconsciente sólo estaría satisfecho con la posición más importante en la parte superior y en el centro –en contraste directo con el dibujo que le había mostrado con anterioridad. Esto, como dije, fue hecho por un hombre, y mostraba el símbolo negro y amenazante que entraba en el mandala por abajo. Para una mujer, el peligro típico que emana del inconsciente proviene de arriba, de la esfera 'espiritual' personificada por el aspecto espiritual (ánimus), en cambio para el hombre viene del reino de los muertos (chthonic) del 'mundo y de la mujer', por ejemplo, el alma (ánima) proyectada en el mundo”.37
Continuando con los dibujos, Jung menciona el mandala, una figura usada para la contemplación en algunas tradiciones orientales. De los tres círculos que algunos de ellos tienen, pintados en colores oscuros, como azul o negro, el externo está hecho de fuego, también conocido como el fuego de la concupiscentia, una palabra en latín que se refiere al deseo sexual, a la lujuria. Este fuego se relaciona con los tormentos del infierno, por causa de los deseos.
"Los horrores del cementerio generalmente son manifestados en el círculo exterior. En el interior hay un padma, 'flor de loto.' Luego viene una especie del patio de un monasterio con cuatro portones. Significa reclusión y concentración sagradas. Dentro de este patio hay, como regla, los cuatro colores básicos, rojo, verde, blanco, amarillo, que representan las cuatro direcciones y también las funciones síquicas, tal como muestra el Libro Tibetano de los Muertos. Luego, generalmente separado por otro círculo mágico, está el centro como el objeto esencial o meta de la contemplación."38
El fuego como el recopilador de las almas, como un centro de diálogo, para conocerse entre sí, el que reside en nuestro interior, el reflejo de nuestra alma en la personificación que se encuentra al otro lado del fuego. La luz que está entre tú y yo, el fuego que separa –¿o está unificando?– dos almas dispuestas a encontrarse con la otra. Es la tibieza que añoramos, la ternura ausente en nuestra vida cotidiana, el abrazo consolador del amigo, del amante. Por lo tanto, el fuego está allí para mostrarnos el camino hacia la tibieza, esa chispa en la vida que nos invita a dar más, para que así nos demos cuenta de lo que tenemos. ¿Dudamos a hacerlo? Te lo aseguro que sí, pero el fuego nos está mostrando el camino, como un padre que nos apoya mientras aprendemos a dar los primeros pasos. Y así, vacilantemente nos sujetamos de su mano, esperando que él se quede con nosotros, ya que la seguridad es sólo un concepto, válido por el tiempo que pensemos que va a durar. Es la condición transitoria de algo a lo cual nos estamos sujetando, esperando que no vaya a ser una realidad fugaz. A medida que pasa el tiempo, el fuego nos ha ayudado a acercarnos, así como gradualmente vamos bajando la guardia, los músculos tensos se relajan un tanto, mientras rediseñamos la manera como sostenemos nuestro cuerpo, aceptando que tenemos uno, por lo tanto, ¿para qué resistirlo tanto? La conexión con el otro se hace cada vez más cómoda, menos dolorosa, en la medida que aceptamos el cuerpo que hemos rechazado por tanto tiempo.
Timothy Leary –a quien conocí en Los Angeles mientras me dedicaba su autobiografía– el gran explorador del mundo psicodélico, viajó por todo el mundo, en algunas ocasiones para descubrir diferentes maneras de pensar y conceptuar la realidad, y durante viajes más urgentes, porque estaba escapando de la justicia, debido a sus prácticas inducidas químicamente, las que son ilegales en la mayoría de los países. En esta ocasión, él se encuentra visitando la India, y se dirige a la casa de un inglés que se había hecho maestro de la tradición hindú. Han estado hablando por un buen tiempo sobre prácticas y rituales espirituales. La conversación puede continuar eternamente, especialmente cuando la compañía en la cual nos encontramos tiene mucho que decir, y en una manera entretenida, de gran riqueza de contenido, y con una gran iluminación en el mensaje, como era el caso del inglés. Timothy se encontraba fascinado mientras escuchaba, pero era necesario un cambio en el ritmo, para que todo no fuera sólo palabras. Un recuerdo de que el alma sin un cuerpo no es algo que reconozcamos con facilidad. La necesaria conjunción de la tierra y los cielos, ambos apoyándose entre sí, como amantes que se entregan tibieza en una fría noche otoñal. En ese preciso momento, el inglés se pone de pie y le dice a Timothy, "Ya hemos hablado suficiente de rituales. Sentémonos junto al fuego en la cocina y cocinemos una comida para entibiar nuestras almas."39
Comidas calientes entibiando el alma, suena como si Roberto Assagioli se encontrara hablando a través del inglés, que es como Timothy lo llama. Assagioli, que fue el creador de la psicosíntesis, era un psiquiatra que vivió en Florencia, Italia, y que mencionaba dos niveles de desarrollo para que el individuo alcanzara esa psicosíntesis: Primero, el primer piso de la casa, la psicosíntesis de personalidad, que viene a ser la fundación para el segundo piso, que es la psicosíntesis espiritual. El describe un enfoque al estilo de "lo primero es lo primero" para lograr el desarrollo de la persona, por lo que el primer piso viene antes de que volemos a los cielos. Eso era a lo que el inglés se refería cuando mencionó que era suficiente de conversación de rituales, y que era el momento adecuado de acordarse del cuerpo, para que una comida caliente entibiara el alma. Es lo que les ocurre a los que saltan a las experiencias psicodélicas cuando el ego no se encuentra lo suficientemente fuerte y claro para aguantar esa experiencia. Es como comenzar la construcción de la casa desde el segundo piso, antes de que el primero esté lo suficientemente fuerte como para soportar el peso del segundo. Por lo tanto, algunas personas que van al segundo piso a través del camino químico, a veces se quedan allí, sin saber cómo regresar, si es que están conscientes de que se han quedado en el segundo piso. Por supuesto, la pregunta podría ser, ¿por qué iban a desear regresar? Aún así, lo veo más como una opción, ya que no buscaron quedarse allí en el primer lugar. Es como alguien que viaja por razones turísticas, y luego se queda en tierras lejanas. ¿Y si esa tierra fuera cautivante, al punto de ser superior al deseo de retornar?
Los poetas hacen un puente entre el primero y segundo piso. Ellos están familiarizados con ambos niveles, por lo que se ofrecen a ser los mensajeros entre ambas dimensiones. Los poetas son los mensajeros del cielo, nuestros traductores del mundo imaginal, nosotros, meros mortales que vivimos en el mundo material. Muchos poetas le han cantado odas al fuego, como una inspiración a su oficio, sus esculturas de palabras basadas en la pasión, el dolor, y la celebración de la vida. Sus canciones han sido de tantos colores como el arcoiris es capaz de darnos. Uno de estos pintores del lenguaje es David Whyte, nacido en Inglaterra, pero residente en EE.UU., en donde ha tomado el inusual trabajo de llevar la poesía a las grandes corporaciones. Por definición, una contradicción de términos, sin embargo, está teniendo éxito, siendo aceptado por ingenieros y contadores, MBAs y administradores, lo que sugiere que la vida no tiene que ser tan gris, llena de corbatas, trajes, colores oscuros, y una distancia entre las almas que habitan las estructuras imponentes y amenazadoras en donde realizan sus actividades. Quizás, sólo quizás, esto se está transformando en algo menos amenazador a medida que se embarcan en viajes destinados al mundo imaginal, el mundo que nadie les dijo que existía, al menos, que no existía para la gente seria y profesional.
Y así, la poesía, los sueños, y las canciones del alma han entrado en Wall Street gracias a David Whyte y a todos los otros que se han ofrecido a hacer de puentes, aquellos que están recuperando el fuego del alma a lugares en donde por mucho tiempo pensaron y sintieron que tal cosa no existía. Y la comunidad empresarial está aceptando y buscando el llamado del alma, muchos de ellos bebiendo de la copa de la poesía con una mirada sedienta. Sí, ¿y cómo iba a ser?, te puedes preguntar. Exactamente. Por eso, David está ofreciendo talleres de poesía entre computadoras, estadísticas, diagramas, ingresos y utilidades, activos y pasivos. ¿Podría ser esta la razón de la más larga expansión económica en la historia de EE.UU.? Yo diría que sí. La perspectiva unidimensional ha recuperado su fuego, su mojo, como Austin Powers lo llamaría, finalmente aceptando la multidimensionalidad de la vida, el alma que todos tenemos y que nos rodea.
Whyte, a quien conocí en Seattle mientras asistía a uno de sus cursos, señala que,
"Vivimos, parece, sin importar la época, entre dos fuegos, uno caliente y uno frío, y debido a que la creatividad verdadera siempre ha tenido una corriente oculta de muerte y resurrección en la misma, como poetas o administradores debemos intuitivamente preguntarnos en qué elemento eventualmente pereceremos. Este es Robert Frost, a comienzos de este siglo (XX), en su voz íntima y modesta de Nueva Inglaterra (Noreste de EE.UU.), ponderando sus posibilidades.
Fuego y Hielo

Algunos dicen que el mundo se acabará por el fuego

Algunos dicen que en hielo.

De lo que yo he robado del deseo

Estoy entre los que favorecen al fuego.

Pero si tuviera que morir dos veces,

Creo que sé lo suficiente sobre el odio

Para decir que para la destrucción el hielo

También es excelente

Y sería suficiente.


"Este borde afilado entre la nutrición y el terror, entre todo lo que es apasionado y todo lo que está entumecido y frío, parece yacer, como el fuego que entibia nuestros corazones, al centro de la aspiración humana. Nuestras posibilidades fogosas por una vida apasionada y creativa llevan en todo momento consigo la posibilidad de ser quemadas por el fracaso o ser lanzadas en la oscuridad exterior de la frustración. Cuando se nos pide que hablemos sobre una verdad creativa pero perturbadora, nos congelamos ante tal posibilidad e inmovilizamos la lengua. Es mejor, pensamos, mantener ese fuego oculto, un destino congelado, vivido a un nivel de frustración es mucho más preferible a una satisfacción que se quema frente a nuestros ojos, y aún peor en el trabajo, ante los ojos de los demás. Nunca nos metemos totalmente en la oscuridad, pero tampoco nos acercamos a la llama de nuestra posesión más importante, y así transformarnos en el fuego mismo.
"El miedo a que nuestras fallas puedan ser reveladas a los demás o que podamos perder las relaciones de trabajo que nos sustentan a través de acciones arriesgadas y creativas, así como la desaparición de apariencias superficiales ha sido uno de los temas implícitos de la poesía y el drama, temas que aún informan nuestros intentos diarios de vivir los deseos del alma en nuestro lugar de trabajo."40
Nos enseñan en casa, luego en la escuela, y más tarde en nuestras nuevas familias, nuestros trabajos, por la religión, el sistema legal, y todas las otras instituciones y gente que modelan nuestras vidas, que es mejor que sigamos el camino. No es necesariamente lo que llamaríamos nuestro camino individual, sino que el camino que ha sido puesto frente a nosotros, para que lo caminemos y lleguemos a ser lo que se espera de nosotros por parte de aquellos que nos rodean, así como por nuestros antepasados y los antepasados de la sociedad. Sabemos que hay, quizá, consecuencias muy graves si no seguimos el camino que se nos ha dado. Uno de ellos es el ostracismo como consecuencia del proceso del chivo expiatorio, u otras aún más duras, dependiendo de las costumbres de cada comunidad. La historia está llena de estos casos, y algunos de nosotros hemos vivido represalias en nuestra vida. Por lo que, la sabiduría social básicamente nos dice, ‘sigue el camino’, pero la pregunta es, ‘¿cuál camino, el de ellos o el mío?’
David Whyte habla de seguir nuestro propio camino, el que llama...

"El Camino del Fuego

"De acuerdo a mi experiencia, mientras más verdaderamente somos con nuestros dones creativos, menos apoyo y ayuda hay en el comienzo desde el exterior. Mientras más estamos en el camino, más profundo es el silencio en los primeros pasos del proceso. Seguir nuestro camino es en realidad salirnos del camino, hacia el campo traviesa. Hay una etapa, al comienzo, cuando se nos deja acampando en la jungla, solos, con pocas voces de apoyo. Allí, en el silencio debemos construir un hogar, recoger las ramitas, y sacarle chispas al pedernal, para hacer el fuego nosotros mismos."41
El buscador es castigado por su desafío que se le dió y no tomó. No hay premios, a pesar del buen trabajo realizado por el buscador. Una opción es retirarse, hacerse ausente, evitar ser parte de la muchedumbre, de la escena, de las relaciones comunitarias. Es un autoostracismo, un alto precio a pagar para mantenernos leales al llamado de nuestro camino interior, pero a veces, es la única alternativa para mantenernos en donde creemos desde el lugar más cálido de nuestro corazón que es la decisión correcta, una opción de supervivencia, una de sanidad mental mientras nos mantenemos leales al llamado interno. En relación a evitar estar presente, David cita al creador de la tira cómica Doonesburry, Garry Trudeau que dice, "Estoy tratando de cultivar un estilo de vida que no requiera de mi presencia."42
¿Qué ocurre cuando no escuchamos a nuestra voz interior, a nuestro fuego interior, a los deseos que el alma está expresando, al pretender que esos deseos no se encuentran presentes? En realidad, pagamos un precio muy alto, expresado en la acumulación de humo. En muchos casos ese humo se transforma en una adicción, la única forma como quizá hayamos encontrado para sobrellevar el dolor y la aflicción que nos ha traído el que hayamos traicionado nuestra alma. El dolor que sentimos debido a la traición es tan grande que el entumecimiento, el aturdimiento es el analgésico escogido. La respuesta parece simple, escuchar el llamado del alma, satisfacer los deseos que hemos tenido durante toda una vida. Se presenta en la forma de una decisión, como una bifurcación en el camino, como una oferta a transformarnos en adultos. ¿Qué escogeremos?
En uno de sus poemas, David dice...

"Siempre esta energía arde sin llamas en el interior

cuando se mantiene apagada

el cuerpo se llena de humo denso.


"... Un recordatorio que negarse a abrirse al fuego y a la vitalidad en nuestra naturaleza, ya sea en el océano o en la cresta de la ola de una tormentosa reunión en la oficina no es un proceso pasivo. No podemos abandonar nuestro fuego interior sin dañarnos a nosotros mismos en el proceso. Una cierta vitalidad arde sin llamas en nuestro interior, sin importar si tiene una salida o no. Cuando se mantiene apagada, el cuerpo se llena de humo denso. Creo que todos vivimos con la esperanza de que podemos postergar nuestros imperativos creativos hasta más tarde, y no ser perjudicados en el proceso. Pero al rehusar darle un espacio al fuego, nuestro cuerpo se llena de un humo corrosivo, como si hubiéramos cubierto la llama y quitado el oxígeno. El interior del cuerpo se entumece y se ahoga con la materia granulosa. Los componentes tóxicos del humo son el resentimiento, la culpa, la queja, la autojustificación, y el martirio.
"Mientras más descuidamos el fuego, más somos vencidos por el humo. Pero, al menos tenemos el consuelo de recordar el viejo dicho, ‘no hay humo sin fuego’. Si estamos sufriendo las consecuencias de la asfixia del combustible que arde sin llamas en nuestro interior, al menos tenemos consciencia de que hay un fuego y combustible, el cual podemos encontrar para respirar del mismo."43
El humo también puede ser creado al excederse en ciertas actividades que son consideradas positivas por aquellos que nos conocen. Esto se llama trabajolismo, una adicción interesante, ya que es una que es halagada por la sociedad, hasta que varios aspectos de la vida del trabajólico se comienzan a desintegrar, por supuesto, generalmente comenzando con las relaciones familiares. Y así, cuando descansamos, recobramos la conciencia de nuestros pensamientos y sentimientos, aquellos que hemos estado reprimiendo al mantenernos constantemente ocupados. En otras palabras, el trabajolismo es una forma de evitar el ser, y llevado a un lugar más profundo, es evitar satisfacer los deseos del alma, del fuego interno.
David lo expresa al decir que,

"Al tomar tiempo para nosotros mismos y permitirnos descansar en el interior del cuerpo nos da permiso para que nuestra vida inconsciente más profunda se despierte. Las imágenes pertinentes a nuestro futuro espontáneamente comienzan a surgir a la superficie. Un cierto fuego interno comienza a arder. Estas imágenes se relacionan con los deseos más profundos y quizá más preciosos. Intuimos que la lengua está más cerca de articular estas imágenes cuando sentimos al mismo tiempo un regocijo extraño y familiar teñido con aflicción, vergüenza, y a menudo, si se han mantenido sin ser expresadas, arrepentimiento."44


Luego, si dejamos que pase el tiempo, si no nos importa vivir con el humo, si los que nos rodean también están llenos de humo, si se hace normal no escuchar las persistentes llamadas del fuego, ¿podemos siquiera olvidarnos de que, antes que nada, hay un fuego?
Una participante de uno de los cursos de David contó su historia con palabras bien precisas. Ella y los demás se sorprendieron con el relato de su historia, por la intensidad y dolor de su simple mensaje. Todos lo sintieron en su interior, con propiedad, con un sentimiento compartido que deseaban que no hubiera ocurrido. "No, no, a veces es mejor no permitir que tus sentimientos acepten compartir una experiencia," se podrían haber estado diciendo. Sin embargo, era demasiado tarde. Ella ya había contado su historia, destapado la olla, creando una confusión que desordenaba todos los jardines y vidas perfectamente organizados de los presentes.
"Hace un tiempo, en la AT&T (principal corporación telefónica de EE.UU.), me encontré trabajando con una sala llena de gerentes especialmente sensibles. Estábamos viendo la forma cómo los humanos encuentran necesario sacrificar sus propios deseos sagrados y visiones personales al altar del trabajo y el éxito. Luego de esta conversación, una mujer escribió las siguientes líneas. Las leyó lentamente desde el fondo de la sala, sin estar consciente de lo golpeados que estábamos por el silencio que ella había creado.
"Hace diez años...

Giré mi cara por un momento


y se transformó en mi vida."45


IV. Mis descubrimientos
El niño ha sido olvidado, ha sido dejado solo en un espacio nebuloso, mirando para todos lados, sin saber a quien acudir. Yo estoy allí. De súbito, me doy cuenta de que es mi niño, el que solía jugar con cerillos, el que se cautivaba con el parpadeo de la llama, por el calor del fuego. El adulto se olvidó de la llama y del fuego, ya que no había mucho que recordar. El adulto se olvidó del niño, fue algo que no se grabó. El adulto soy yo.
¿Cómo se siente un niño traicionado? No lo sé. Tendría que hablar con él. Es algo atemorizante, e incluso, vergonzoso. ¿En dónde te encuentras, niño? ¿En dónde están tus cerillos? ¿Aún estás fascinado con la llama y el fuego? O, ¿también los has olvidado? Hazme saber si los recuerdas, a lo mejor, me puedes mostrar cómo mantenerlos vivos.
Veo cómo he olvidado el fuego interno, los deseos del alma, y en ese proceso he pagado un alto precio, el humo llenándome los pulmones, empañándome la visión, entumeciéndome. Sentimientos, intimidad, relaciones, un lejano recuerdo de años pasados. Poesía, sí, he escuchado al respecto, hace mucho tiempo, ya que por mucho tiempo ha estado ausente de mi vida, así como trato, tan seguido como puedo, de limpiar el humo que hay enfrente de mí, detrás de mí, en mi interior. Sólo veo el humo, y casi nada más. Sí, es sofocante. El peligro es que después de un tiempo no podía distinguir si había algo de humo. La vida, pensé, tenía humo. Eso es todo. Es gracioso, porque mi padre era un bombero voluntario. Cuando él solía apagar un incendio, se aseguraba de que estuviera totalmente apagado. En mi caso, es una pérdida desde el comienzo, ya que el fuego del alma no puede ser apagado, sólo transformado en humo.
El fuego es eterno , la llama del fuego ha estado inspirando creatividad y expresión del alma desde que la vida existe. Todas las generaciones se nutren de ello, sin embargo, los jóvenes parecen adoptarla con más pasión. Están en la plenitud en la mayoría de los aspectos de la vida, y el fuego que arde en su interior lo hace a toda máquina. ¿Es por eso que tememos a los jóvenes, ya que es una comparación muy fea cuando nos observamos y nos damos cuenta que nos hemos olvidado del significado del fuego? Y entonces, ¿qué nos están diciendo los jóvenes, qué están escuchando? Muchas llamadas, desde muchas direcciones. Una de ellas es Jewel, una poetisa, cantante, pensadora, que llama a la pasión y al deseo por la vida y la satisfacción de los deseos del alma de un fuego vivo. Besa la Llama (Kiss the Flame) es una petición de compromisos no incompletos con la vida, de mantener el fuego, de arriesgarse a quemarse, de un hombre que conoce su corazón, deseoso de adoptar lo salvaje en su interior, lo indomado. Ella está llamando a hombres valientes, los que están dispuestos a dejar ir el humo al besar la llama, al adoptar el fuego.

"Besa la Llama


Por favor, amor, no hagamos una promesa imparcial

Deja que todo se disuelva

Eso no es crucial ahora

Deseo un amor valiente, uno que me haga temblar en las rodillas

Quiero un amor loco, loco

Uno que me haga perder el control


Porque estoy cansada de todos estos peregrinos, estos puritanos, estos ladrones

De todos estos no creyentes que reducen el amor en las rodillas

Deja que estos caminos rápidos se destruyan solos

Deja que el mundo se duerma

Porque seremos perdonados
Quedaremos de pie

Para ver lo que queda del concreto y la miel


Besa la llama

Corramos con los buscados, los indomados

Besa la llama

Únete a los anónimos, los sin nombre

Besa la llama
Hay pesadillas en las aceras

Hay chistes en la televisión

Hay gente vendiendo negligencia

Con muchas víctimas

Pero, ¿por qué eres tú, Romeo?

¿A dónde han ido todos los hombres valientes?

Muéstrame un hombre que conoce su propio corazón

A él perteneceré


Besa la llama

Besa la llama

Besa la llama
Por favor, amor, no hagamos una promesa imparcial"46
"Kiss the Flame
Please love let's make no impartial vow

Let all fall away

That's not crucial now

I want a brave love, one that makes me weak in the knees

I want a crazy, crazy love

One that makes me come undone at the seams


'Cause I'm tired of all these pilgrims, these puritans, these thieves

Of all these unbelievers who whittle love down at the knees

Let these swift roads destroy themselves

Let the world fall into its sleep

For we shall be spared
We shall be left standing

To face what's left of concrete and honey


Kiss the flame

Let's run with the hunted, the untamed

Kiss the flame

Embrace the faceless, the unnamed

Kiss the flame
There are nightmares on the sidewalks

There are jokes on TV

There are people selling thoughtlessness

With such casualty

But wherefore are thou Romeo

Where have all the brave men gone

Show me one man who knows his own heart

To him I shall belong


Kiss the flame

Kiss the flame

Kiss the flame
Please love let's make no impartial vow"46

Referencias


  1. The Random House Dictionary of the English Language, Second Edition Unabridged, Random House, Inc., p. 721.

  2. Ibid, p. 837.

  3. Carl Kerényi. Dionysos, archetypal image of indestructible life, Bolingen Series LXV, Princeton University Press, Princeton, New Jersey, p. 33.

  4. Ibid, p. 77.

  5. Ibid, p. 78

  6. Erich Neumann. The Great Mother, Bolingen Series XLVII, Princeton University Press, Princeton, New Jersey, p. 60.

  7. Ibid, p. 219.

  8. Ibid, p. 220.

  9. Ibid, p. 225.

  10. Ibid, p. 285.

  11. Ibid, p. 310.

  12. Ibid, p. 310.

  13. Ibid, p. 311.

  14. Ibid, p. 312.

  15. Linda Schierse Leonard. Witness to the fire, creativity and the veil of addiction, Shambala Publications, Inc., Boston Massachusetts, p. 258.

  16. Ibid, p. 59.

  17. Ibid, p. 321.

  18. Ibid, p. 95.

  19. Ibid, p. 100.

  20. Ibid, p. 259.

  21. Ibid, p. 308.

  22. Ibid, p. 291.

  23. Joseph Campbell. The hero with a thousand faces, Bollingen Series XVII, Princeton University Press, Princeton, New Jersey, p. 182.

  24. Ibid, p. 184.

  25. Ibid, p. 247.

  26. Ibid, p. 248.

  27. Ibid, p. 261.

  28. Doug Boyd. Mad Bear, Touchstone, Simon & Schuster, New York, p. 239.

  29. Ibid, p. 331.

  30. Arnold Mindell. Sitting in the Fire, Large group transformation using conflict and diversity, Lao Tse Press, Portland, Oregon, p. 17.

  31. Ibid, p. 18.

  32. Ibid, p. 18.

  33. C.G. Jung. The Archetypes and the Collective Unconscious, Bollingen Series XX, Princeton University Press, New Jersey, p. 33.

  34. Ibid, p. 51.

  35. Ibid, p. 224.

  36. Ibid, p. 314.

  37. Ibid, p. 316.

  38. Ibid, p. 356.

  39. Timothy Leary. Flashbacks, an Autobiography. Jeremy P. Tarcher, Inc., Los Angeles, California, p. 219.

  40. David Whyte. The Heart Aroused. A Currency Doubleday Book, New York, NY, p. 84.

  41. Ibid, p. 87.

  42. Ibid, p. 88.

  43. Ibid, p. 91.

  44. Ibid, p. 229.

  45. Ibid, p. 230.

  46. Jewel Kilcher. Spirit. Atlantic Records Corporation, New York, NY, song #4.


Santiago, Chile

vlad@vladhuber.clwww.vladhuber.cl
El Mercurio de Valparaíso

Domingo 21 de abril, 2002

Castigos escolares al paredón

Sin medida ni clemencia

A pesar de la reforma educacional y de los discursos sobre la importancia de velar por la autoestima de los alumnos para mejorar el rendimiento académico, muchos establecimientos y con ellos su cuerpo docente aún siguen utilizando sanciones disciplinarias medievales. Los castigos psicológicos que, indican los expertos, dejan huella para la vida entera, siguen siendo una práctica habitual para mejorar la mala conducta al interior del aula.


Por Paola Passig V.
Albert Einstein estuvo a punto de irse a un politécnico alemán a estudiar carpintería o algún otro oficio. Así al menos se lo recomendaron a su madre los profesores quienes, viendo su comportamiento académico, estaban convencidos de que no tenía cabeza para ir a la universidad. ¿La razón? Desordenado, desconcentrado, bajo rendimiento. ¿El verdadero motivo de su actitud? Se aburría en clases. Afortunadamente, sus padres no siguieron el consejo y Einstein sí fue a la universidad, estudió física y descubrió la teoría de la relatividad que revolucionó el mundo científico.
Y si bien no todos los alumnos desordenados, desadaptados o desconcentrados terminarán convertidos en premios Nóbel, lo cierto es que muchos talentos pueden perderse o debilitarse en el camino desmotivados por sanciones humillantes que incidirán más tarde en su desarrollo laboral y emocional.
Pero, tal como lo afirma el psicólogo Vladimir Huber, el caso del científico alemán también demuestra que no siempre tras un niño desordenado se esconde un mal alumno y que el gran desafío de los profesores post reforma educacional es, sin duda, cómo lidiar con los estudiantes sin tener que recurrir a castigos psicológicos que corroen el alma.
Y estas sanciones, lejos de lo que muchos puedan pensar, son el pan de cada día. Hace poco más de un mes un chico de ocho años fue enviado durante tres semanas a un curso de niñas. ¿La razón? Inquieto y mal alumno. Su madre denunció que le habían cambiado el nombre por otro femenino y que esta experiencia, aparte de la humillación y la secuela psicológica, le provocó aversión a las niñas. Según otros apoderados este es sólo uno de los tantos castigos disciplinarios que se producirían en ese establecimiento santiaguino.
Otras conductas reñidas con el respeto a la autoestima que propugna la reforma es lo que le sucedió a Miguel, de sólo seis años, a quien su profesora jefe no lo dejó salir a recreo por ir al baño durante horas de clases. El chico le contó a su madre que cuando pidió permiso la profesora no se lo dio y como ya no se aguantaba más, tuvo que salir corriendo.
Rincón de los tormentos
Pero lo de aprender con garrote y zanahoria tiene su historia en Chile y en el mundo. Un ejemplo, hace cien años en Sudáfrica se inventó el "Castigador ortomático". El instrumento estaba inspirado un poco en el sillón destinado a las electrocuciones norteamericanas. Un diario de la época daba cuenta del mecanismo: "Se compone en efecto, de una silla, que sujeta al delincuente (alumno) desde el momento en que se le hace sentar en ella y que no lo suelta antes de que haya pagado su deuda a la justicia académica. Un sistema de correderas y tableros delimita y encuadra exactamente la parte del cuerpo sobre la cual ha de verificarse el castigo. Por otra parte, un mecanismo de relojería, esmeradamente graduado, regula matemáticamente el número y la intensidad de los golpes que el paciente debe cobrar, y una caña de Indias, de la más exquisita flexibilidad, se los administra automáticamente, con una sangre fría que le envidian todos los educadores de la infancia".
A mediados de siglo, en un prestigioso colegio de hombres de Viña del Mar la situación era la siguiente, según la describe un ex alumno, el hoy psicólogo Vladimir Huber. "Había varios profesores e inspectores que daban golpizas. Recuerdo uno en particular y que era inglés. El procedimiento era el siguiente: se llevaba al alumno hasta su oficina donde tenía unos nueve instrumentos de golpe. Había fustas de caballos, reglas, varillas, coligües, todo tipo de palos. Entonces el inspector decía en inglés "¡choose!" (escoge) y uno tenía que escoger el instrumento de la tortura. Claro, uno siempre trataba de escoger el que suponía causaba menos dolor. En todo caso, la duración de los golpes dependía más que de la falta, de cómo nos comportábamos durante la golpiza. Si el alumno gritaba mucho o trataba de esquivar los golpes, más castigo, mientras que a mayor sometimiento, te propinaban los golpes que estaban establecidos. Las marcas duraban varios días. Es curioso, pero este tipo de castigo entra en el nivel sadomasoquista. Es decir, el castigado colaboraba con el castigador escogiendo el instrumento de su dolor. Y, obviamente, este tipo de castigo influye en la formación de caracteres masoquistas activos que colaboran con el sádico".
Decreto salvador
Huber también recuerda otros castigos menores. "Usábamos el pelo muy corto. Entonces el profesor nos pasaba la goma de borrar desde la zona en que termina la patilla, hacia el área que rodea la oreja. Dolía una barbaridad. Nos daban muchos coscorrones y nos pegaban con la regla de canto sobre las yemas de los dedos unidas entre sí. Había una profesora encargada de propinar las palizas hasta sexta preparatoria. Tenía unas manos enormes y con los nudillos sobresalientes, quizás artríticas. Cuando entraba a la sala no volaba una mosca".
Lo golpes terminaron, recalca, cuando el Presidente Frei padre puso término por decreto a las golpizas en 1964, las que casi no existían en los establecimientos públicos, pero que eran práctica habitual en los privados. "Ese año cesaron en mi colegio, aunque no en el internado".
Diego Maquieira es otro ex alumno de colegio privado -estuvo en nueve- que vio con sus propios ojos cómo lo maestros propinaban violencia física a los alumnos, incluso con autorización de los padres. "Vi cachetazos feroces y empujones violentos; estuve en lugares donde eran permitidos los castigos físicos, y eso que se trataba de un colegio bastante elegante", comenta.
Pero, a pesar de todo no quedó traumado. Su fuerte resistencia interior lo salvó ileso, declara. "El colegio me hizo abrir los ojos y, por eso, nunca perdonaré a un profesor de química que se rehusó durante todo un año a darme la fórmula del agua bendita", protesta.
Vergüenza en la sala
Paula Osorio, periodista, cuenta sus recuerdos de cuarto básico, a mediados de los 70, en el Colegio Anglo Chileno de Santiago. "Es la única profesora de la que no olvidé el nombre. Se llamaba Elba Lillo, era alta, así al menos me lo parecía; delgada, como la novia de Popeye; tenía el pelo oscuro y largo, y usaba unas botas negras de charol donde sus piernas nadaban", recuerda. "A mí en particular no me castigó nunca, porque era una niña tímida, buena alumna, no daba problemas. Sin embargo, recuerdo a un compañero, Alfonso, que era rubio, pálido, flaco, con ojos de un azul debilucho. De hecho parecía un Papelucho esmirriado. Era hijo de un médico y debe haber tenido problemas. Y es que Alfonso se hacía pipí, y algunas veces otras cosas durante las clases. No alcanzaba a avisar. Lo tremendo era la reacción de la profesora que lo retaba delante del curso y lo sentaba en una silla en un rincón, para que todos los miráramos. A mí me empezaba a venir como un calor, no me atrevía a mirarlo, me daba una mezcla de pena y vergüenza ajena, pero jamás en ese momento pensé que la profesora pudiera estar equivocada. Pensaba, "qué bueno que yo no me hago pipí". Ahora, claro, lo encuentro horroroso. A ella debieron enviarla al psicólogo".
De rodillas
Rodrigo Roldán, diseñador gráfico, recuerda un episodio que le ocurrió en sexto básico allá por el año 1980, en el Colegio Cereceda de Viña del Mar. "Era buen alumno y no daba mayores problemas salvo los típicos de los niños. De hecho me habían becado. Pero una vez, en clases, nos pusimos a jugar con papeles y a contar chistes con unos compañeros. El profesor se indignó a tal punto que nos hizo arrodillarnos durante una hora delante del pizarrón. Ahí estuvimos, mientras se hacía la clase. Quise llorar, pero me aguanté. Cuando llegué a la casa conté lo que me había pasado y mi papá fue al otro día furioso. No quería reclamar, quería pegarle al profesor. Pero no pudo encontrarlo. Un auxiliar le contó que se había escondido. "Qué se esconda nomás, dijo mi papá, porque donde lo encuentre le voy a pegar". Obviamente, nunca le pegó y todo llegó hasta ahí. Si le llegara a suceder algo así a mi hija, yo voy a buscar al profesor a su casa".
Empezando el nuevo milenio las cosas no han cambiado mucho. No hace mucho en un colegio particular de Valparaíso a Julián y Camilo, de 10 años, los castigaron por hacer morisquetas obligándolos a pararse contra el pizarrón delante del curso. Julián también tenía ganas de llorar y también se aguantó. Terminado el castigo y a la salida de un recreo el mismo profesor lo sorprende amenzando con el puño a un compañero que está molestando a su amigo que es bajito y a quien molestan por lo mismo. Julián, siguiendo los consejos de la mamá, siempre trata de defender a sus amigos. Cuando el profesor lo sorprende le dice "así que ahora estamos de matón ¿ah?" y cuando Julián trata de explicar sus motivos, le dice: "¡y además contestador!". Su mamá se pregunta, ¿qué ganas le van a quedar a Julián de conversar y entender situaciones si el profesor no escucha razones?".
Otras prácticas que suelen ocurrir en el aula, más allá de dejarlos sin recreo o anotarlos en el libro, es, por ejemplo, arrancar las hojas del cuaderno porque está mal escrito o porque el alumno tiene mala letra.
¿Responsables o culpables?
Para Vladimir Huber, el sistema educativo que se practica en Chile y en gran parte del mundo está basado en la jerarquía militar, en el modelo patriarcal de sociedad, donde se supone que el adulto sabe más que el niño. "Y claro, puede saber unos datos más, pero no tiene la sabiduría de la niñez. El niño pierde la sabiduría a través del proceso de socialización que se imparte básicamente a través del sistema educacional, y por eso el adulto es luego tan limitado en su capacidad de espontaneidad, de comunicarse, en su sabiduría general", advierte.
Cuando hay una jerarquía vertical, donde el niño es el último de la cola, comienza poco a poco a sentirse de esa forma. "El niño está en una cultura foránea, la del adulto. Eso de sentar a un niño y de presionarlo para que esté quieto, callado, sobre un banco, es forzarlo a nivel biológico, fisiológico, psicológico y sociológico. Es natural que un niño quiera moverse y por eso, por comportarse como niños, se les castiga, se les humilla, y antiguamente se les golpeaba. ¿O sea el gran pecado del niño es comportarse como niño? La verdad es que los estamos maltratando y eso explica que los adultos salgan después como salen y que veamos los resultados de esta socialización en los diarios o en la televisión".
Los niños, recalca, tienen problemas de conducta básicamente porque se les está forzando a ser algo o personas que no son. El problema, remarca, es que los profesores, que son profesionales con una gran dedicación y muy mal pagados, no reciben la preparación adecuada para lidiar con niños. "La pedagogía tal como se practica es una aberración, es de otra época, es feudal y es un modelo desfasado en la historia y en lo que podría ser la ciencia de la comunicación humana. Mientras sigamos formando niños así nadie va a quedar a gusto, ni los profesores ni los alumnos. Habría que diseñar otro sistema pedagógico para los profesores e implantarlo en las escuelas como una nueva cultura educacional. Se puede hacer mil reformas, pero más que nada son cambios cosméticos basados en el sistema que ha venido implantándose desde principios de siglo. El volumen de delincuencia y de drogadicción adolescente da pruebas de que el modelo no funciona".
Luz María Budge, decana de la Facultad de Educación de la Universidad Andrés Bello, no cree, en cambio, que las sanciones sean malas per se. "Creo que sirven para mejorar y corregir conductas y que cuando son bien aplicadas pueden ser productivas. Pero, para que sea eficaz, debe hacer sentir al niño la posibilidad de optar entre el placer de la conducta y el desagrado de otra. Debe entender que si hace algo para producir agrado, obtendrá lo mismo. En cambio, si genera desagrado, éste se le devolverá", sentencia.
La psicóloga Isidora Mena, doctora en Educación, considera que reemplazar el castigo por la conciencia del valor de una conducta positiva tiene mejores resultados en el comportamiento de los niños. "Si siempre estás castigando la conducta, estás ayudando a formar personas que guían lo que hacen o lo que no por el principio de evitar el displacer. Lo que es bien distinto a optar por formar en las personas una aptitud de hacer las cosas para conseguir agrado".
Miedo y culpa

Carlos Smith, sostenedor del colegio Gandhi de Valparaíso, que aplica un modelo educativo basado en la autonomía, sostiene que el castigo provoca culpa y miedo, y éste último coarta el desarrollo de la personalidad y con ello, el nivel académico. "El miedo es paralizante, lleva a tener comportamientos antisociales y es un proceso que crece y se desarrolla en la medida que se transforma en una constante. Hoy está absolutamente comprobado que el castigo no produce ningún efecto positivo".


Las razones del castigo se explican, a juicio de Smith, en el hecho de que el ser humano, llámese padre o profesor, siempre tiene expectativas respecto a otros y si éstas no se cumplen se castiga.
El castigo, además, produce otro efecto y es que no hace al castigado responsable, sino que sólo culpable. Cuando uno es responsable tiene la posibilidad de reparar, de reconfeccionar, de restaurar la situación. Por eso, en reemplazo de los castigos hay que buscar la consecuencia lógica. Se trata de un acuerdo al que se llega entre ambos, que tiene normas claras que se establecen de antemano y que tienen que ser, además, de carácter flexible. Por ejemplo, si tu hija va a una fiesta y les das permiso hasta la una, sabiendo ella que si no cumple se expone a que no tenga permiso para la próxima fiesta, es ella la que toma la decisión. Si falla es ella la que se autocastiga. Ahora, debe ser flexible. Por ejemplo, si se demora una hora más y llega radiante porque cree que conoció al príncipe azul, como padre uno tiene que tener la capacidad de entender ese proceso y flexibilizar el acuerdo".
Para Smith el problema de los castigos y la posibilidad de llegar a acuerdos y consecuencias lógicas entre alumnos y profesores se resuelve primero si el colegio tiene claro su proyecto y desde ahí capacitar a los profesores en función de ese proyecto. "La capacitación de los profesores en su comportamiento en el aula debe ser permanente. Y no es fácil, muchos se resisten. A nosotros nos ha costado, pero a los profesores hay que seducirlos y convencerlos de que no hay otra alternativa. También a los apoderados".
vlad@vladhuber.cl * www.vladhuber.cl


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