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El fuego y el humo


escrito en inglés y traducido al español

por Vladimir Huber marzo-abril, 2000 - enero, 2001
I. El fuego y soltar la mano del bebé

Cuando era pequeño me gustaba jugar con cerillos. Me fascinaba la luz que aparece al encender el cerillo. En ese tiempo, en Chile los cerillos eran de madera. El poder de la llama envolviendo la madera, consumiendo todo lo que toca, limpiando, purificando y, si yo no tenía cuidado, causando mucho dolor. El fuego era algo que no sólo me gustaba, sino algo que yo respetaba profundamente.


A mis padres no les gustaba mucho verme jugar con cerillos. No sólo porque podría quemarme, sino porque las consecuencias de los juegos infantiles con cerillos le eran muy familiares a mi padre. Él era un bombero voluntario, así que estaba enterado de un sinnúmero de casos de niños que comenzaban incendios y, lo que es peor, de niños quemados por su fascinación juguetona con el fuego. No, mis padres no disfrutaban al verme jugar con cerillos.
Al pasar del tiempo, observando una chimenea, mientras las llamas consumían los troncos, el humo saliendo por el tiro de la chimenea, buscando una salida, tratando de alcanzar a los dioses, mostrándonos el camino a los cielos, ha mantenido vivo mi interés por las llamas. El fuego ha tomado otros significados, otras atracciones que nos ofrece, ya que no juego más con cerillos.
He visto al fuego como el ejecutor de la muerte necesaria de lo viejo, de las cosas que a veces no queremos dejar ir, de aquellos aspectos de la vida a los que nos aferramos, como un recién nacido que no está seguro de dónde está su mamá, apretando su mano a la de alguien más, porque esa mano es lo único que le hace sentir cerca de su madre. Así, el fuego nos lleva a abrir las manos, a dejar ir, no porque queramos, sino porque no tenemos otra alternativa, después de luchar por mantener a aquellos que amamos con nosotros. Abrazando de una forma que no deja lugar para escapar, abrazando con tal fuerza que duele, pero que al mismo tiempo nos ayuda a sentirnos a salvo, como si esa persona o ese aspecto nos ayudara a sentirnos completos, en paz, en armonía. Y así nos adentramos en el fuego purificador que lo consume todo, y nos liberamos. La liberación nos envuelve, la espada del fuego nos toca en la frente dejándonos saber que sin importar la fuerza de la mano, el bebé en nosotros tiene que soltarla. No es algo que podamos elegir, es asunto de vida o muerte, del día y de la noche, de abrir y cerrar, como si fueran distintos. Incluso así, con la liberación viene la síntesis, y aceptamos la comunión de las polaridades, la unión de los extremos, el matrimonio de aquello que ha estado separado. Y así vemos la luz de un nuevo camino, la luz del fuego.
II. Información natural acerca del fuego
El Diccionario No Resumido de la editorial Random House dice que el fuego es,
“1. un estado, un proceso, o un caso de combustión en el cual combustible u otra substancia es encendida y combinada con oxígeno, dando luz, calor, y llama...

3. la quema destructiva de un edificio, pueblo, bosque, etc.; conflagración.

4. calor usado para cocinar, especialmente el quemador de la cocina.

5. Ver Fuego griego.

6. luz relampagueante; apariencia luminosa.

7. brillo, como el de una gema.

8. pasión ardiente; excitación o entusiasmo; ardor.

9. vivacidad de la imaginación.

10. fiebre o inflamación.

11. prueba o problema severos; experiencia penosa.

12. exposición al fuego como una forma de tortura o experiencia penosa.

13. fuerza, como la de una bebida alcohólica...

18. Literario: un objeto luminoso, como una estrella: fuegos celestiales...

23. pasar por fuego y agua, afrontar cualquier peligro o resistir cualquier prueba...”1


Y para fuego griego nos dice... “1. mezcla incendiaria de composición desconocida, usada en la guerra en la época medieval por los griegos bizantinos.”2
En la temprana mitología griega el fuego está presente, como en la cueva en que nace Zeus, lo que era considerado un secreto, según lo menciona Carl Kerényi en Dionisio.
“Sólo lo que no podía ser negado -el fiero resplandor que sale de la cueva– fue reconocido abiertamente, en realidad, registrado en el calendario. En un sentido puramente formal la situación es la misma que en los Misterios de Eleusis; en estos, el fuego tampoco se podía mantener en secreto. En Creta se dio una explicación mitológica al culto del fuego, consagrado en el calendario, cuyo resplandor emergía de la cueva: específicamente, que exactamente en ese momento la sangre que había sido conservada en la cueva después del nacimiento de Zeus ‘se derramó’ o 'alcanzó el punto de fermentación’. Esta última traducción proviene del hecho que zein también significa fermentar”.3
La fermentación es un proceso que requiere cierta temperatura para que los distintos componentes químicos cambien gradualmente a un componente deseado con un cierto color, sabor y aroma, entre otras características. En términos de color, el poeta habla acerca de tener the blues, que se podría traducir como estar en un período azul, con tristeza, y que incluso ha llegado a ser un género musical. También, el poeta menciona los colores del arco iris, con la olla de oro en uno de sus extremos. En términos de sabor, a medida que nos acercamos a nuestras metas podemos decir que la vida se vuelve más dulce. Cuando, después de un gran acontecimiento con todo tipo de obstáculos, llegamos finalmente al otro borde del tortuoso río, podemos detectar que el aroma de la primavera está con nosotros.
La fermentación es un proceso lento, y en ocasiones, intenso. Es necesario conocer el proceso, tener determinación, valor, amor a la vida, sabiduría, deseo de vencer obstáculos, aceptación de que es posible que debamos comenzar de nuevo en una dirección completamente distinta, y muchas otras cualidades similares. Una sobresale, y eso se reconoce como paciencia. Sin ella, lo demás pierde significado. Se convierte en algo sin valor. Y lo curioso es que con paciencia, que de alguna forma se puede definir como la voluntad de esperar por el momento preciso, en vez de hacerlo cuando queremos, las cosas parecen moverse más rápido, y también, en la dirección adecuada. Por lo tanto, no tenemos que realizar la misma acción una y otra vez. De alguna manera, debido a que el momento es el oportuno y la energía es la apropiada, las cosas parecen estar en un carril especial, en una pista especialmente diseñada para nosotros, como una vestimenta hecha a la medida por un sastre, con nuestras especificaciones. En ese momento, sabemos que estamos viajando a la velocidad de la vida. A propósito, se relaciona con la teoría de la relatividad de Einstein, ya que estamos a una velocidad cero, a pesar de ir muy rápido, cuando usamos, como en este caso, la vida como un punto de referencia. Ese momento, cuando hemos aceptado el fuego interior, lo podemos describir como un dulce arcoiris en medio de la primavera.
El fuego secreto está presente en el lugar de nacimiento del dios griego mitológico más famoso, Zeus, y luego, usado como una forma de combatir el fuego con el fuego, cuando Iakchos, un hombre divino, fue sepultado:
“Este hombre también puede haber sido una figura divina. Se ha dicho que suavizó el poder fogoso de Sirio a comienzos de su ascensión, y por lo tanto, de haber exterminado las epidemias que azotaban en esa época. Después de su muerte, él fue sepultado en una tumba con templo, y cuando los ritos sacrificatorios fueron completados, los sacerdotes tomaron fuego de su altar y lo transportaron a varios lugares, aparentemente, en un ritual mágico dirigido en contra de los poderes destructivos de la estrella. A través de Dionisio este fuego fue transformado en 'la luz pura del verano.'”4
Muchas culturas han usado el fuego en sus prácticas medicinales. En la medicina china el fuego es considerado uno de los cinco elementos necesarios para lograr un equilibrio en el cuerpo, con el fin de lograr la salud.
Dionisio, en la tradición griega, también usó el fuego como una herramienta sanatoria:
“En la figura de Iakchos, la conexión de Dionisio con la luz y el fuego fue preservada. 'El fuego es un arma dionisia', dice Luciano. Los bacantes eran capaces de transportar el fuego en el pelo. En la Antígona de Sófocles, el coro le pide a Dionisio, 'que lidera el círculo de estrellas que esparcen fuego', que cure a los enfermos de la ciudad de Tebas.”5
El pelo es un adorno sexual, una parte del cuerpo que se debe cubrir, de acuerdo a lo que señalan ciertas culturas y religiones, lo que se le recomienda especialmente a las mujeres, con el fin de que no tienten a los hombres. Así y todo, los hombres, tradicionalmente han usado sombreros como una forma de no mostrar su pelo, y lo han mantenido corto y aplanado con todo tipo de lociones para el pelo. En las fuerzas armadas de enfoque tradicional, es lo primero que se le quita a los hombres, como una forma de quitarles su individualidad, su poder, como le ocurrió a Sansón, que perdió el poder cuando perdió el pelo. Y el poder del pelo es sanador, ya que lleva el fuego, el poder interno, la energía sexual que muchos temen, pero que muy pocos conocen en profundidad, tal como es usado en muchas culturas, como un camino espiritual, como una fuerza sanadora.
Esta fuerza sanadora crea una transformación espiritual, promoviendo todo tipo de procesos en el cuerpo, muchos de los cuales eran considerados parte del misterio de la vida y su evolución. A medida que pasó el tiempo, el fuego fue considerado como la base de cualquier actividad humana significativa, debido a que cambió civilizaciones al cocinar los alimentos, forjar el metal, calentando los hogares. Erich Neumann lo describe en La Gran Madre, al mencionar que, “las experiencias de hambre y saciedad, sed y apaciguamiento, refrescamiento, y placer que se logra al satisfacerlos, son en realidad, más comunes que las experiencias de substancias intoxicantes, venenos, y medicina; pero, forman la fundación de la experiencia del misterio de la transformación de los alimentos, que se encuentra bajo todos estos fenómenos. A esta esfera pertenece también la modificación de los alimentos naturales por el fuego, y los correspondientes procesos de hervir, asar, tostar, y los demás. Todos ellos son logros culturales cruciales de la humanidad; aún más, son la presuposición de toda cultura humana.”6
Refiriéndose a La Gran Madre, Neumann menciona a la polaridad del fuego, las dos versiones del mismo elemento, el positivo y el negativo, antes que aceptemos la fuerza unificadora de los elementos de la vida. La polaridad es nuestra existencia diaria, tal como se nos la enseña, a medida que repetimos esa lección a los demás, a las generaciones más jóvenes, a nuestros familiares y vecinos, como la verdad obvia de la vida, sin considerar si es que hay un aspecto unificador en esto. No es una consideración que generalmente aceptemos en nuestra consciencia de nuestros alrededores internos y externos. Esta es la polaridad a la que Neumann se refiere cuando explica que,
“la diosa no es solamente el vehículo de la Gran Redondez; ella también es la dinámica de la vida contenida en la misma. En Egipto como en India y en la alquimia esta dinámica se manifiesta como fuego y calor. Este fuego puede ser devorador y destructivo, pero también puede ser el fuego positivo de la transformación.”7
La polaridad de un elemento, tiene las características que pueden llevarnos a una visión unificadora, si es que lo permitimos. Este simbolismo no toma la misma forma en todas las tierras, culturas, visión del mundo, como en Egipto, en donde...
“El simbolismo del fuego es generalmente asociado con otra forma de la Gran Diosa, el Bast con cuerpo de gato, y la diosa leona Sekmet. La diosa leona simboliza el aspecto negativo, devorador del fuego y sol del desierto, el ojo solar que quema y juzga; mientras que Bast, pese a que es una diosa del este, no es una diosa del sol, sino que de la luna. Porque la luna, al igual que el sol, nace en el este y muere en el oeste.”8
La polaridad es unificada cuando dos personas se juntan, como en el acto sexual, en la unión carnal, como cuando dos almas se derriten a sí mismas por medio de la conexión obvia de su expresión material, su cuerpo, pero, con mucho más que ofrecer en otros niveles si nos permitimos sumergirnos en otros campos, tal como la sexualidad es vista en otras culturas. Por lo que, por supuesto, la sexualidad no puede quedar fuera del cuadro. Sin esta, tal como lo sabemos, no estaríamos en la Tierra. Y en este planeta, tenemos un sistema patriarcal en funcionamiento, el que no siempre ha sido el preponderante. Las mujeres y el fuego han estado unidos por muchos siglos, pese a que nuestra cultura se ha olvidado de ello. ¡Oh, con qué facilidad nos olvidamos! Por lo tanto, cuando el aspecto matriarcal entra en el cuadro, el fuego tiene su lugar.

 

Neumann agrega que, “Este simbolismo matriarcal de los cielos sobrevivió en Egipto por miles de años después de que la teología solar patriarcal se transformó en la visión oficial del mundo. Encontramos una situación correspondiente en México, en donde el polo celestial fue considerado como el 'agujero' en el cual se insertaba el barreno para hacer fuego.”9


De acuerdo a Einstein, el cambio es lo único permanente, lo que en un comienzo suena como una contradicción, pero poco a poco cobra sentido en la medida que gradualmente aceptamos el cambio en nuestras vidas, así como vemos que el movimiento no tiene que ser desconcertante, sino que algo que busquemos. Así y todo, los estudios muestran que el cambio es vivenciado como un factor estresante en la mayoría de las personas, ya que nos aferramos a lo que nos resulta familiar, por lo tanto, evitando el cambio, a veces a cualquier costo. Es una opción perdedora, ya que el cambio es inevitable. Estamos luchando en contra de la vida. Estamos utilizando demasiado ego, lo que, obviamente, nos perjudica. La montaña puede verse débil, pero si continuamos golpeándonos la cabeza en contra de ella, lo más probable es que sea la cabeza la que termine dañada. La montaña no será movida en cuanto a un desplazamiento físico. Puede ser movida emocionalmente, según los pueblos nativos norteamericanos, que consideran que la Naturaleza tiene sentimientos. Por lo tanto, a no ser que aceptemos el cambio, no podemos recibir el progreso, la sanación, el goce de la vida. La transformación interna producida por el fuego, también puede ser representada en términos bien concretos, tal como Neumann menciona que,

 

“Con el uso del fuego como el símbolo e instrumento de la transformación, el vehículo, también, es transformado; este es el origen de la cerámica. Y ahora comienza a ser mejorada al freír, asar, y hervir. Un desarrollo posterior es el horno para asar, íntimamente ligado a los misterios de la agricultura: grano y pan. Por lo tanto, lo Femenino se transforma en el recipiente de transformación, y en los misterios primordiales yace la fundación de la cultura humana, que es la naturaleza transformada.”10


Cuando trabajamos o jugamos con la greda, las figuras, ollas, o cualquier otro objeto que hagamos tiene una cierta fortaleza, durabilidad, lo que nos permite llevar a cabo ciertas actividades con estas piezas. Pero, no son muy durables, a no ser que las pongamos en el horno y las cozamos. El fuego transformará esas piezas frágiles en unos recipientes más fuertes. Su mensaje es, "Permítete entrar en el fuego transformador, porque serás más fuerte". Nada queda igual después de un encuentro con el fuego. Nuevamente en la sexualidad, el varón entra en el horno de la mujer. El fuego ya está allí, descansando, encendiéndose con el encuentro.
“El principio luminoso del varón es vivido por la mujer de dos formas, como fuego y como luz más alta. En esta conexión, el fuego que en todas partes cuida la mujer es fuego bajo, fuego de la tierra y fuego contenido en la mujer, lo cual el hombre sólo tiene que 'barrenar' en ella para obtenerlo. La libido que se enciende en llamas en la sexualidad, el fuego interno que lleva al orgasmo, y que tiene su correspondencia alta en el orgasmo del éxtasis, es en esta manera un fuego que yace 'en' lo Femenino, que sólo necesita ser activado por lo Maculino.”11
El acto sexual es comparado al acto de hacer fuego, lo que puede tener dos resultados para el varón.

 

“Esta asociación es probablemente tan antigua como el acto de hacer fuego, lo que comúnmente es interpretado como un acto sexual, con el fuego que sube, o en realidad, que nace en la madera femenina. Para la humanidad primitiva, la fricción no 'hace’ el fuego, sino que sólo lo llama. Por lo tanto, de forma arquetípica, el 'calor', el 'ardor', de la mujer también puede aparecer como un poder destructivo y diabólico que quema al hombre."12



 

El hijo divino es interpretado como la luz, el fuego, o relacionado con la divinidad, en varias culturas, tal como el fuego estaba presente en la cueva en la cual Zeus nació. Y en algunas culturas la sexualidad está relacionada con lo divino, por lo tanto, el fuego y lo divino caminan de la mano. Es algo que a la mayoría de los occidentales les puede resultar extraño, ya que la divinidad es generalmente asociada con el celibato, al punto que la sexualidad se transforma en algo que debe de ser escondido, y ojalá, evitado.



 

“El dios del fuego de la India, Agni, también es llamado 'aquel que se hincha en la madre (en la madera del fuego)'. Y en todos lados el significado de la luz y del fuego es atribuido al hijo divino, hasta Cristo, que dice: "Aquel que esté cerca de mí está cerca del fuego' y 'Parte la madera y estoy allí.’”13



 

El fuego y la fertilidad simbolizan la unión sexual
“Una y otra vez, la oscuridad de lo Femenino nocturno es encendido y fecundado por el fuego y la luz; e incluso cuando el abrazo luminoso significa un matrimonio de muerte para la mujer, es una muerte transfigurada en un nuevo nacimiento.”14
En términos de adicción, el fuego aparece en varias versiones de su significado, dependiendo de qué tipo de adicción estemos hablando. Primero que nada, si me puedo permitir ser arrogante, estoy en desacuerdo con el gran Fyodor Dostoievsky, cuando dice que, “Sin el sufrimiento, la felicidad no puede ser entendida. El ideal pasa a través del sufrimiento como el oro pasa a través del fuego. El reino de los cielos se logra a través del esfuerzo.”15 Lo veo como una adicción judeocristiana al sufrimiento en todas sus formas. Sí, podemos aprender del sufrimiento, pero no lo veo como un requerimiento para una vida plena, de gran riqueza interior, con la felicidad como uno de sus ingredientes. Sin embargo, se convierte en una profecía autocumplida de que encontraremos sufrimiento en gran cantidad, si lo hemos considerado como uno de los requisitos para la felicidad. Llegará, y tal como ocurre con cualquier obsesión, no estaremos satisfechos hasta que la encontremos, y una vez que la hayamos encontrado, no la dejaremos ir. Es una adicción al dolor, hasta que pasemos por otros tipos de fuego, los que, a lo mejor, nos pueden ayudar a liberarnos de tales obsesiones como el dolor y el sufrimiento, si es que ese momento de liberación llega, o si es que estamos dispuestos a buscarlo. Y cuando llegue, si es que estamos dispuestos a aceptarlo, abrazarlo, incorporarlo en nuestras vidas. Muchos si es que esperando por nuestra decisión a que dejemos ir la adicción al dolor, a medida que nos acostumbramos a entornos internos y externos más placenteros. A pesar de nuestras primeras impresiones, una tarea muy difícil de lograr, ya que la homeostasis –autorregulación de un sistema, con el fin de mantener la normalidad, lo que se considera habitual- emocional nos llevará de regreso a los entornos conocidos de dolor, condición de víctima, viejas heridas, y todo aquello que nos ha mantenido allí, allí abajo, de alguna forma manteniéndonos en el útero materno, muchos años después del nacimiento.
Por lo tanto, la mano, la mano amigable aparece, subiéndonos y sacándonos del útero materno. Hemos renacido, hemos encontrado la luz, la vida está con nosotros, el placer está en todas partes. ¿Suena familiar? Es lo que generalmente llamamos enamorarse. Y en inglés se dice to fall in love, que sería algo así como caer en el amor. Una interesante elección de palabras. Muchos autores han escrito sobre ellas, así como también lo han hecho los poetas. Se relaciona con la adicción, y pese a que parece ser de otro tipo, la dependencia se encuentra allí. Aquí tenemos que discriminar, ya que no todas las relaciones son adictivas, pero podemos reconocer ciertos aspectos que resultan familiares a nuestras vidas, a cierta gente que conocemos. La pareja que aquí se menciona es famosa, por lo que no tendrás problemas en reconocerla.
La añoranza y la pasión expresadas por ciertos amantes en ciertos casos puede ser una cualidad adictiva, y se relaciona con el fuego de la pasión. Linda Schierse Leonard nos cuenta la historia de una pareja de amantes famosos en relación a la adicción, al decir que,

 

“El preludio musical de Tristán e Isolda expresa una sola emoción, –una añoranza interminable e insaciable-. Esta añoranza es la añoranza de la adicción. La añoranza casi tiene una cualidad de drogas, la que está basada en la poción del amor que sella su pasión, lo que en un comienzo Tristán e Isolda tratan de controlar. Desde un comienzo su amor es un imposible; esa imposibilidad,–una vez que se han entregado a ella-, continúa su adicción. El filtro del amor es un símbolo del fuego de la pasión y de la inextinguible añoranza a través de la cual los amantes adictivos son poseídos.”16



 

El amor también puede tener una cualidad diferente, una creativa, la que redime el espíritu en una canción de liberación de las cadenas que hemos creado alrededor de nuestras vidas, el arte de encadenarnos con el fin de justificar la parálisis, para que podamos mostrar algo, ya que a un nivel más profundo sentimos que no tenemos nada que mostrar. El fuego divino y creativo del amor derrite las cadenas, purifica el humo y el dolor y la agonía residuales que han quedado de una vida, ¿varias vidas?, de heridas en nuestra alma individual y colectiva, por lo que con este fuego la herida se sana, el corazón está fresco como el rocío de la mañana, con todas sus gotas de agua mirando fijamente al sol del amanecer, reflejando el ser interior y verdadero, contestando las preguntas que los dioses han estado preguntando sin obtener una ninguna respuesta. Ahora, todas las respuestas están allí porque siempre estuvieron allí. Es que sólo ocurría que nuestra visión estaba borrosa, incapacitando nuestro andar, enmudeciendo nuestro hablar, dejándonos a la orilla del camino, como si la vida no tuviera significado, sólo porque desde ese lugar la vida no tiene significado.

 

En Los Hermanos Karamazov, de Fyodor Dostoievsky, el padre Zossima es una figura espiritual de gran sabiduría, después de haber pasado por la agonía de las más grandes tristezas, él menciona varios pasos que se pueden tomar para superar a las fuerzas oscuras de la vida, pero sin evitar las fuerzas de la oscuridad. Este es un hermoso recordatorio del trabajo de sombra –que es, permitirnos ver en nosotros mismos el lado que ocultamos, aquello que no publicitamos, lo que escondemos de nuestra personalidad, por sentirnos, en cierta forma, avergonzados de esas características-, ya que cuando evitamos la sombra, esta toma control de nuestras vidas. Mientras reconozcamos la sombra, hay esperanzas de superarla. Lo contrario es la negación de nuestra realidad, es caer en la codependencia, el camino hacia la adicción. Para superar la sombra, debemos enfrentarla cara a cara, sin importar el precio que debamos pagar para liberarnos del control que ejerce sobre nuestras vidas. Al evitar la sombra, hemos vendido nuestras vidas, lo que sólo nos lleva cada vez a una mayor y más profunda adicción, cualquiera sea la forma en que la adicción se manifiesta en nuestras vidas.



 

En cuanto a los pasos, se parecen al programa de 12 pasos de Alcohólicos Anónimos. Leonard nos dice que,


“Zossima enseña acerca de los 'pasos' de la ascensión del alma en la escalera espiritual de Dios. Estos pasos, como los doce pasos, requieren de la aceptación del sufrimiento, la humildad, el entregarse, la fe en un poder superior, tomar responsabilidad por nuestros pecados y por todos los humanos, la confesión, el perdón, el rezo y la meditación, y el don del amor hacia los demás. Estos pasos son el camino de la salvación y el éxtasis. Al practicarlos vivimos el éxtasis y los dones de la creación. La transformación de Zossima de la adicción a la creatividad es una que regenera la tierra, rescatando a la madre ausente y a lo femenino abusado, y uniendo a todos los seres desde el centro misterioso del corazón humano, que está guiado por el fuego del amor, divino y creativo.”17
Los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos tienen un enfoque con humildad, al admitir que como personas, como mortales no somos capaces de manejar el asunto por sí solos, por lo tanto, nos entregamos a un poder superior. Lo cual funciona para mucha gente. Así y todo, me pregunto si una recuperación que continúa para siempre –ya que alguien que ha tenido la adicción nunca se sanará, de acuerdo a Alcohólicos Anónimos- no es una decisión que promueve el concepto de que esa persona nunca será libre. En otras palabras, al decir que alguien nunca estará libre de la adicción, ¿no está esa persona cumpliendo con una profecía autocumplida de esclavizarse eternamente al proceso adictivo? Sé que es un tema complicado. Millones de personas que antes no podían funcionar en la vida hasta que encontraron el apoyo del programa y de las personas que actúan de voluntarios en las actividades de AA, los que actúan con respeto y amor, se han beneficiado de este programa. Así y todo, me pregunto si no contradice lo que dijo Einstein de que lo único constante es el cambio. Alcohólicos Anónimos dice que la gente puede lograr la sobriedad, pero que siempre serán adictos. Eso, si lo entiendo bien, me parece que se refiere a que la gente no cambia, por lo tanto el cambio no puede ser la única constante. Es un dilema muy truculento.

 

Y hablando de los que usan trucos, el trickster, que literalmente se traduce como tramposo o embustero, pero no es una buena traducción, es tanto una figura demoníaca como sanadora, y esta figura ha sido olvidada por lo que Jung llama "el hombre supuestamente civilizado", y al actuar esta negación de la realidad, el Trickster nos controla, ya que pretendemos que no existe. Esto lo podemos hacer de varios modos, y el más popular en cuanto a substancias químicas es el alcohol. Jack London nos menciona esto en su libro, John Barleycorn, cuando dice que, “Es un truco de John Barleycorn cambiar la sonrisa en una mofa sin dar el más mínimo aviso.”18


Según lo cita Leonard, Jack London continúa con su historia de John Barleycorn –‘barley corn’, que London transformó en un apellido, se refiere al grano de cebada, el que se usa para preparar bebidas alcohólicas– y los trucos que le hacía a London, al agotar su energía, apagando la pasión de su alma, y la energía de buscar su verdad interior, ya que London era quien tenía el fuego, el deseo de profundizar:

 

“Es a estos buenos tipos a los que consigue –los tipos con el fuego y el deseo de vivir en ellos-, los que tienen grandeza y calidez en sí mismos, y las mejores debilidades humanas. Y John Barleycorn apaga el fuego, debilita la agilidad, y, cuando no los mata o los enloquece inmediatamente, los vulgariza y entorpece, los tuerce y deforma, sacándolos de su naturaleza original de bondad y pureza.”19


Por una parte, la vida del adicto es una vida llena de los dolores y placeres más profundos. Una aventura plagada de sensaciones y emociones extremas, las que la mayoría de la gente trata de evitar. Es una montaña rusa imparable, de esas que hay en los parque de atracciones, la que fue construida hace muchos años, por lo que, ¿cómo sabemos que es segura? En muchos casos no lo es, y los carros sencillamente salen volando de los rieles, aterrizando en un campo distante, quizá, sin tener la habilidad de retornar a los rieles. Sin embargo, el vuelo que termina en un aterrizaje doloroso puede ser la alarma del despertador que el adicto necesitaba para salir de su letargo. Así y todo, puede batallar a ese despertar, al ser arrastrado por esa homeostasis física y emocional que le dice que en donde se encuentra no es un territorio seguro ni conocido, por lo que es mejor, sin importar lo doloroso que resulte, regresar al territorio conocido, o sea, el estupor, el humo, la adicción. Y así, el adicto regresa a la supuestamente zona de seguridad, ahogando sus sentimientos y emociones, sin importarle las consecuencias.
El fuego está consumiendo todos los aspectos de esa recuperación. Primero, cuando el alma está quemándose, pero el adicto trata de apagar el fuego al practicar la adicción, y luego, cuando comienza la recuperación, el adicto se siente como si estuviera en el infierno. Sí, es un proceso doloroso, ya que los que tienen la adicción son testigos del fuego del ser real, de lo que fue eficientemente negado, de tener una visión clara de sí mismos, por dentro y por fuera.
Y así, Leonard dice del autor ruso que, “La historia de la vida de Dostoievsky –su vuelo y caída en la adicción, y el don de su recuperación espiritual y creatividad– muestra un alma ardiendo. A través de la transformación de sus propios patrones adictivos en creatividad, Dostoievsky era, como todos los adictos en recuperación, un 'testigo del fuego'. El estaba 'poseído' por las energías tanto del Amante Demoníaco (Demon Lover) como del Demonio Creativo (Creative Daimon). Muchas de las figuras arquetípicas en la adicción están representadas en varios personajes de sus novelas. De él, podemos aprender en profundidad no sólo de las poderosas conspiraciones de la mente del adicto, sino que también del camino de transformación y salvación de la recuperación y la creatividad."20
El Amante Demoníaco (Demon Lover) es el que nos ofrecemos en la adicción a través de sus variadas formas, al seducirnos, para finalmente esclavizarnos. El Demonio Creativo (Creative Daimon) es una fuerza interna, un espíritu del interior que nos trae energía, que promueve la expresión del aspecto creativo de nuestro interior. El Demonio Creativo nos ayudará a dejar la adicción, nos ayudará ser libres.
La negación de nuestra realidad interior queda quemada por lo que Leonard llama juicio de fuego. La Vida, Dios, el Universo, o como queramos llamarlo, llega un momento en que pierde la paciencia, por lo que somos empujados a una situación en la cual finalmente nos enfrentamos a nuestra desolada y dolorosa realidad. Esto no sólo se refiere a los adictos de substancias químicas, sino que a cualquiera que no desee enfrentarse a su propia realidad, mediante el uso de cualquier método o combinación de métodos disponibles para la práctica de la negación de la realidad.
En Los Hermanos Karamazov, de Dostoievsky, Fyodor es el padre que abusa a sus hijos, adicto al alcohol, y que luego es asesinado. De los hermanos, Dimitri es el hermano mayor y el que más se parece a su padre. Dimitri es el que más abiertamente expresa su odio y desprecio por su padre. Quizá, él ve demasiado claramente el reflejo del espejo que su padre representa para él, además de la herida y el dolor de haber sido abandonado por su padre a una temprana edad. Dimitri sigue el camino de su padre hacia la adicción, porque él espera, tal como es la norma del comportamiento adictivo, a ser vencido por la Vida, después de pasarse toda una vida en la negación de su realidad. Leonard dice que,
“Como muchos adictos, Dimitri fue incapaz de ver su vida claramente hasta que fue sacudido por la descarga de un rayo. El tuvo que ser hecho rehén y prisionero antes de que pudiera reconocer el abismo al cual ha caído. Pero, una vez que fue acusado y humillado públicamente, así como haber tenido su juicio de fuego interno, él entendió no sólo su sufrimiento, sino que el sufrimiento de todos los humanos. Y al aceptar ese sufrimiento, él pudo abrir su corazón a los demás.”21
Dostoievsky se encontraba escribiendo la continuación a Los Hermanos Karamazov en 1881 cuando falleció.
“El fue enterrado en el cementerio del monasterio de Alexander Nevsky, en donde descansan los restos de los compositores, artistas y escritores más famosos de Rusia. Treinta mil personas asistieron a su funeral, en el cual habían quince coros y setenta y dos delegaciones que portaban coronas de flores. La muerte de Dostoievsky causó dolor a personas de todos los niveles. Se transformó en una de las figuras mayores de la literatura mundial. El fue realmente una persona que pasó de la esclavitud del Amante Demoníaco al servicio del Demonio Creativo, y él dejó un gran obsequio. Su alma estaba ardiendo con la llama de la creación divina. Y, como el legendario pájaro de fuego de la antigua Rusia, él conscientemente se sacrifica, dejando el plumaje brillante de su escritura para que riegue la tierra, y que brille con la belleza, el amor y la esperanza trascendentes para aquellos que busquen verlo.”22
Austin Powers, el personaje del cine llamado el Hombre Internacional del Misterio (the International Man of Mystery) creado por Mike Myers mantiene al Dr. Malvado (Dr. Evil) bajo vigilancia, por lo que para disminuir los poderes de Powers, el Dr. le quita el mojo de Powers, lo que se podría traducir como el instinto sexual, y además, regulador de una serie de otros sistemas, entre los que se podría considerar su capacidad de arriesgarse por un fin de bien común, y esto se relaciona con el fuego, sin el cual Powers es un hombre ordinario, común y corriente. Powers necesita recuperarlo, ya que sabe que lo ha perdido. Ahora, no tiene la energía, los poderes especiales para derrotar al Dr. Malvado, a no ser que recupere lo que es esencialmente suyo. El Dr. Malvado lucha arduamente para evitar que Powers recupere su fuego. El doctor sabe que sin el fuego el superagente es poco lo que puede hacer. Finalmente, el hombre del misterio lo recupera, y la justicia se restablece en la tierra.
De la misma manera, los dioses a veces se toman sus precauciones para entregar el fuego. El héroe tiene que usar su astucia para engañar a los dioses, con el fin de recuperar el fuego. Es el camino del adicto, o de cualquiera que esté dispuesto a trascender la existencia ordinaria mencionada por Hermann Hesse en sus obras, El Lobo Estepario y Demián, seres especiales, diferentes al resto. En una historia similar, Joseph Campbell relata el caso de un héroe polinesio que engañó a los dioses que guardaban el fuego, con el fin de recuperar su don, y devolvérselo a la humanidad. En un comienzo, la batalla se dió a favor del guardián del fuego, sin embargo...
“Maui de Polinesia se enfrentó a Mahu-ika, el guardián del fuego, para quitarle su tesoro y retornarlo a la humanidad. ‘Despejen los arbustos de este campo para que podamos tener una contienda dentro de una rivalidad amigable'. Maui, debe decirse, era un gran héroe y un maestro de los artificios.”23
Por lo tanto, lucharon lanzándose mútuamente en el aire, hasta que pareció que Maui había perdido la batalla, pero en un cambio rápido del evento, él comenzó a lanzar a Mahu-ika al aire.
“Mahu-ika giró y giró en el aire y comenzó a caer de espaldas; y cuando estaba a punto de tocar el suelo, Maui dijo estas palabras mágicas: ‘Ese hombre, allí arriba, ¡que caiga de cabeza!’
“Mahu-ika cayó; su cuello se hizo pedazos, por lo que Mahu-ika murió. Inmediatamente, el héroe Maui tomó la cabeza del gigante Mahu-ika y se la cortó, y se apoderó del tesoro de la llama, el que le entregó a toda la humanidad.”24



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