Manual de lectura del trabajo integrador para promover



Descargar 2.65 Mb.
Página12/50
Fecha de conversión27.05.2018
Tamaño2.65 Mb.
1   ...   8   9   10   11   12   13   14   15   ...   50

Dirección

Se refiere a que tan intencional fue la conducta. Un acto con intención es aquel que se logra en un lapso de tiempo corto, se está consciente de los efectos dañinos que tiene y propositivamente se busca lograrlos. De no ser así, se considera un acto indirecto de autolesión.


Letalidad

Se refiere a la posibilidad de que el acto resulte en la muerte, ya sea de inmediato o en un futuro próximo. En un acto letal casi siempre la intención es la muerte. Si no se quiere o se piensa en la posibilidad de morir, el acto no tiene el componente de letalidad.


Repetición

Se refiere a si el acto se hace una vez, o se repite con frecuencia por un período de tiempo. Si el acto se considera repetitivo, es que se realiza varias veces.


Definiciones
Una muy buena definición de lo que es la autolesión se encuentra en Winchel y Stanley (1991), que la definen de la siguiente manera:
... el cometido de deliberadamente hacerse daño a su propio cuerpo. La lesión se hace a uno mismo, sin la ayuda de otra persona. La herida es lo suficientemente severa para causar daño en los tejidos (y dar como resultado cicatrices o marcas). Los actos que tienen una intención suicida o que están asociados a la excitación sexual están excluidos de esta definición.
El Diccionario Médico de Mosby (1994) da la siguiente definición:
... estado en el que se encuentra un individuo que tiene un alto riesgo de hacerse daño pero no de matarse, y que produce daño en los tejidos y logra aliviar la tensión que siente. Los grupos de alto riesgo son las personas que son incapaces de manejar tensión psicológica de manera sana, estar en estado de ansiedad, culpa o despersonalización, en necesidad de estimulación sensorial para regresar a la realidad, deprivación de cuidado paterno / materno o perteneciente a una familia disfuncional.
Gente en riesgo incluye a pacientes con personalidad limítrofe (especialmente mujeres entre 16 y 25 años de edad), pacientes en estado sicótico (frecuentemente varones jóvenes adultos), niños golpeados o con disturbios emocionales, niños con retraso mental o autistas, pacientes con un historial de autolesión, o con un historial de abuso físico, emocional o sexual.
Malon y Berardi (1987) hacen un resumen del proceso que consideran subyace a la autolesión:
Los investigadores han descubierto patrones comunes en la conducta de cortarse. El estímulo que lo provoca parece ser una amenaza de separación, rechazo o decepción. Lo que sustenta la conducta es un sentimiento de tensión abrumante y de soledad derivante de un miedo al abandono, de odio a sí mismo, y de una aprehensión de ser capaz de manejar su propia agresión. La ansiedad se incrementa y culmina en una sensación de irrealidad y vacío que produce un adormecimiento de las emociones y la despersonalización. El cortarse es un medio primitivo para combatir la despersonalización.
Este resumen coincide con la definición que da Mosby a cerca de los que son más susceptibles a la autolesión.
Este sitio está enfocado a la autolesión moderada / superficial, que es directa, repetitiva y con un grado bajo de letalidad. La autolesión moderada se puede subdividir en impulsiva y compulsiva.
Diversidad en la autolesión
Favazza (1986) clasifica a la autolesión en tres tipos:
1. Auto-mutilación mayor (incluye cosas como castración, amputación de miembros, sacarse los ojos, etc.) es un fenómeno poco común y normalmente está asociada a estados sicóticos.
2. Autolesión estereotípica incluye acciones como golpearse la cabeza rítmicamente contra una pared, etc. Este tipo de AL se presenta principalmente en personas con retraso mental, autistas o sicóticos.
3. Autolesión superficial o moderada. Este tipo de Al es el más común y es del que se trata este sitio. Incluye cortarse, quemarse, rascarse hasta sangrar, arrancarse el pelo, romperse huesos, pegarse, lastimarse sobre una herida deliberadamente, interferir con la saneamiento de una herida, y casi cualquier método en que uno mismo se infrinja daño físico. En estudios clínicos y en una encuesta informal, el acto más popular fue el de cortarse, y los lugares más comunes fueron las muñecas, parte alta del brazo, y la parte interior de los muslos. Mucha gente ha usado más de un método, sin embargo prefieren uno sobre los otros, y casi siempre se dañan en los mismo lugares.
Autolesión compulsiva
Favazza (1996) subdivide a la autolesión superficial/moderada en tres tipos: compulsiva, episódica, y repetitiva.
La autolesión compulsiva tiene diferencias de carácter en comparación con las otras dos, y está asociada con el desorden obsesivo-compulsivo. El auto-daño compulsivo incluye el arrancarse el pelo (tricotilomanía), fricción excesiva de la piel, y excoriación cuando se hace para remover defectos percibidos en la piel.
Estos actos pueden se parte de un ritual obsesivo-compulsivo con pensamiento insistentes: la persona al hacerse daño trata de aliviar la tensión y prevenir algo terrible que piensan puede pasar.
La autolesión compulsiva tiene una naturaleza diferente y raíces diferentes de la autolesión impulsiva (episódica y repetitiva).
Autolesión impulsiva
Tanto la autolesión episódica como la repetitiva son actos impulsivos, y la diferencia entre ellos tiene que ver más con el grado o nivel de hacerlo.
La autolesión episódica es una conducta llevada a cabo tan a menudo que la persona que lo hace ni lo piensa y no se consideran como gente que se hace daño. Generalmente es un síntoma de algún otro desorden psicológico.
Lo que empieza como una autolesión episódica puede escalar hasta llegar a ser repetitiva. Muchos terapeutas (Favazza and Rosenthal, 1993; Kahan and Pattison, 1984; Miller, 1994; entre otros) consideran que la autolesión repetitiva debería estar clasificada por separado en el Eje I como trastorno del control de los impulsos no especificados.
La autolesión repetitiva se caracteriza por conscientemente considerar el hacerse daño incluso aunque se lleve a cabo, y las personas se identifican a sí mismas como gente que se autolesiona.
La autolesión episódica se vuelve repetitiva cuando lo que inicialmente era un síntoma se vuelve una enfermedad en sí misma (como se puede constatar en mucha gente que se hace daño y describe a la autolesión como ‘adictiva’). Es impulsiva por naturaleza, y normalmente se convierte en una respuesta reflejo a cualquier tipo de estrés, positivo o negativo. Así como los fumadores que agarran un cigarro cuando se sienten abrumados, los que se auto-lesionan de manera repetitiva agarran un encendedor o una navaja, o un cinturón cuando ya no pueden soportar una situación.
En un estudio de bulímicos que se autolesionan, Favaro y Santonastaso (1998), utilizaron una técnica estadística llamada análisis factorial para distinguir entre los actos compulsivos de naturaleza y los impulsivos. Reportaron que el vomitar, morderse las uñas de manera severa y jalarse el pelo estaban cargados con un factor compulsivo. En cambio, intentos de suicidio, abuso de substancias, abuso de laxantes, cortarse la piel y quemarse estaban cargados de un factor impulsivo.
Los actos de autolesión ¿se deben de considerar como intentos manipulativos de suicidio?
Favazza (1998) es muy categórica y definitiva cuando afirma que “la autolesión es diferente al suicidio. Revisiones de importancia han apoyado y sustentado esta diferencia. Algo básico de entender es que la persona que realmente intenta suicidarse busca terminar con toda emoción, en cambio la persona que se autolesiona busca sentirse mejor”.
Aunque algunas veces a las conductas de autolesión se les llama “parasuicidas”, la mayor parte de los investigadores reconocen que la gente que se hace daño generalmente no tiene la intención de morir como resultado de sus actos, sino que busca sobrevivir y le ofrece un alivio a su malestar. En contraste “se ha reportado que intentos de suicidio no proveen alivio, no se repiten frecuentemente y no tienen un valor comunicativo menor” (van der Kolk et al., 1991). Ahora bien, hay casos en que pacientes que se autolesionan sufren de se excluidos por la sociedad y por desesperación puede que intenten suicidarse.
No obstante los actos de autolesión no son un intento de suicidio, puede llevar a idear un suicidio, o incluso cuando un autolesionador se le pasa la mano, llegar a suicidarse.
Herpertz (1995) hace notar que la gente que se autolesiona distingue de manera precisa entre los actos de autolesión y los suicidas. Solomon y Farrand (1996) dicen que “aunque los actos de autolesión y los suicidas se confunden, su significado es distinto. Lo que emerge es una liga entre los dos actos: la autolesión es una alternativa al suicidio, y es una alternativa preferible”.
En una revisión de la literatura, Favazza (1998) señala que es únicamente recientemente que la autolesión se le reconoce como una manera enferme de manejar emociones, la cual se podría convertir en suicidio cuando el paciente siente que ya no tiene escape o alternativa. Nos dice que “tradicionalmente se a trivializado (corte suave de las muñecas), mal-identificado (intento de suicidio) y considerado como un síntoma (de la personalidad limítrofe)”, cuestión que tiene que cambiar al ir informando a los profesionales de la salud.
Otra referencia que apoya lo distintivo de la naturaleza de un acto de autolesión, viene de un estudio de diagnóstico psiquiátrico entre gente que se auto-lesiona en contraste con la gente que intenta suicidarse (Ferreira de Castro et al., 1998). En el Eje I, 14% de auto-lesionadores (AL) fueron diagnosticados con depresiones mayores, opuesto al 56% de los que intentaron suicidarse (IS). Con respecto a la dependencia al alcohol, 16% de AL fue diagnosticado en contrate con 26% de IS. Únicamente el 2% del grupo de AL se les consideró esquizofrénicos y del grupo IS, al 9%. Fue más común que el grupo de AL un trastorno distímico (12% vs. 7%), o bien de ser diagnosticados con trastorno adaptativo con estado de ánimo depresivo (24% vs. 6%). Claro que el hecho de que el grupo de los que se intentó suicidar pudo influenciar el diagnóstico relacionados con la depresión.
El estudio reveló que las personas que se hacen daño para morir y las personas que se hacen daño para poder lidiar con su estado emocional, presentan perfiles psiquiátricos muy diferentes.
Encuestas informales vía el Internet demuestran que muchos de los que se auto-lesionan están muy conscientes de la cuerda floja por la que caminan, y también muy resentidos con los médicos y profesionales de la salud mental que confunden los incidentes de autolesión por intentos de suicidio, sin darse cuenta que es un intento desesperado de no suicidarse.
¿Es lo mismo la Autolesión que el síndrome de Munchausen, u otros similares?
Una vez más la respuesta es NO. Poca investigación se ha realizado entre la vínculo entre AL y Munchausen o síndromes similares, sin embargo profesionales de la salud confunden ambos.
En la AL, la persona se hace daño para escapar de una tensión emocional y fisiológica que no puede soportar; en Munchausen las heridas que se provocan son deliberadas y calculadas para producir síntomas específicos logrando así ser admitidos en un hospital. Aunque algunos de los que se autolesionan desean la hospitalización, es casi siempre a la sección psiquiátrica y no a piso general. Pacientes con Munchausen, por otro lado, le huyen al cuidado psiquiátrico y buscan ser admitidos a un hospital general.
2. Para entender la AL
Causas
Trauma del pasado / invalidación como antecedente
Van der Kolk, Perry y Herman (1991) realizaron un estudio con pacientes que se cortaban y presentaban conductas suicidas. Encontraron que la existencia de abuso físico o sexual, negligencia física o emocional, y condiciones familiares caóticas durante su infancia y adolescencia, fueron componentes que permitieron predecir de manera confiable la cantidad y severidad de la cortada.
Concluyeron que la negligencia es el componente más poderoso para predecir conductas auto-destructivas. Esto implica que aunque traumas de la infancia contribuyen fuertemente a la iniciación de conductas auto-destructivas, la falta de relaciones y apegos que brinden seguridad y confianza hacen que la conducta se mantenga. Los sujetos que no se acordaban de niños sentir que eran especiales o queridos por alguien, como adultos fueron menos capaces de controlar su conducta auto-destructiva.
Mientras más temprano en la edad del paciente se dé el abuso, lo más probable que el sujeto se corte y ésta sea más severa.
En el mismo reporte, van de Kolk et al. hacen notar que la disociación y la frecuencia de experiencias disociativas parecen estar relacionadas con la presencia de actos de autolesión. La disociación en adultos ha sido relacionada con abuso, negligencia y traumas en la infancia. La teoría de que el abuso físico o sexual o el trauma son antecedentes importantes para la autolesión, también es expuesta en un artículo de 1989 del “American Journal of Psychiatry”. Greenspan y Samuel presentan tres casos en el que mujeres que aparentemente no tenían ningún antecedente psicopatológico, presentaron conducta de autolesión (cortarse) después de una violación traumática.
Invalidación independiente del abuso
Aunque el abuso físico o sexual y la desatención podrían precipitar conductas de autolesión, no implica que la inversa ocurra: muchos de los que se hacen daño no sufrieron ningún abuso en su infancia. En 1994 en un estudio realizado por Zweig-Frank et al. se demostró no haber relación alguna entre abuso, disociación y autolesión entre pacientes diagnosticados con el trastorno de personalidad limítrofe. Un estudio subsiguiente de Brodsky et al. (1995) indicó que el sufrir abuso como niño no implica que como adulto presente disociación y conductas de autolesión.
Debido a estos estudios y otras lecturas, se puede decir que hay una característica presente en la gente que se hace daño que no está presente en los que no lo hacen, y la causa es algo más sutil que el haber sufrido abuso en la infancia.
Linehan (1993ª) explica que la gente que se autolesiona (automutila) ha crecido en “ambientes de invalidación”. Aunque un hogar donde se presenta abuso existe la invalidación, también se presenta en otras situaciones “normales”. Un ambiente de invalidación es aquél donde la comunicación de experiencias privadas e íntimas es recibida por respuestas erráticas, inapropiadas o extremas. En otras palabras, lo dicho de una experiencia íntima o privada no es validado, en su lugar es castigado y/o trivializado. La experiencia de emociones dolorosas es negada. La interpretación que hace el individuo de su propia conducta, incluyendo la intención y motivación de la misma, es descartada.
La invalidación tiene dos características principales. La primera es que le dice al individuo que está mal y equivocado tanto en su descripción como es su análisis de su propia experiencia, particularmente en su punto de vista de lo que está causando sus emociones, creencias y acciones. La segunda, el individuo atribuye su experiencia a rasgos de personalidad que no son socialmente aceptados.
Las respuestas que invalidan pueden ser de diferentes formas:

“Estás enojada pero simplemente no lo admites”

“Dices que no pero lo que realmente quieres decir es sí, yo te conozco”

“Tu lo hiciste (algo que realmente no hiciste). Deja de mentir”

“Estás hipersensible”

“Simplemente eres una floja”

“No voy a dejar que me manipules de esa forma”

“Anímate, déjalo ir. Tú lo puedes sobrepasar”

“Si vieras el lado positivo de las cosas y dejaras de ser un pesimista ...”

“No estás tratando lo suficiente”

“Vas a ver, si quieres llorar te voy a dar algo por qué realmente llorar”

“¡Ah! Así es la vida (y sigue como si no hubieras dicho nada)


Todos tenemos la experiencia de haber sido invalidados en algún momento, pero para las personas que crecieron en ambientes de invalidación, estos mensajes los recibían constantemente. A lo mejor los padres tenían buenas intenciones pero se sentían tan incómodos con las emociones negativas que no permitían que sus hijos las expresaran, dando como resultado una invalidación no intencional. La invalidación crónica puede llevar a la auto-invalidación y auto-desconfianza a nivel subconsciente, y al sentimiento de “yo no importo” que van der Kolk et al. describieron.
Consideraciones biológicas y Neuroquímica
Las investigaciones que se han realizado bajo este rubro, consideran la hipótesis de que la autolesión (automutilación) resulta de una disminución de neurotransmisores cerebrales necesarios. Este punto de vista está justificado por la evidencia encontrada por Wichel y Stanley (1991). Ellos descubrieron que aunque los sistemas de dopamina y de opioide no están implicados en la autolesión, el sistema de serotonina sí lo está.
Drogas que logran que llegue más serotonina al cerebro parecen tener cierto efecto en la conducta de autolesión. Wichel y Stanley plantean la hipótesis de una relación entre este hecho y las similitudes clínicas entre el trastorno obsesivo-compulsivo (que se sabe que se le puede ayudar con drogas que aumenten los niveles de serotonina) y conductas de autolesión. Se dieron cuenta que algunas drogas que estabilizan el estado de ánimo (como Tegretol, Depakote) pueden estabilizar la conducta de hacerse daño.
Coccaro et al. (1997c) han realizado estudios para ver si el sistema de serotonina está implicado en la conducta de autolesión. Encontraron que la irritabilidad es la conducta central correlacionada con la función de serotonina, y que el tipo de conducta agresiva que se muestra en respuesta a la irritabilidad parece ser dependiente de los niveles de serotonina. Si los niveles de serotonina son normales, la irritabilidad se expresa gritando, aventando cosas, etc. Si los niveles de serotonina son bajos, la agresión aumenta y la respuesta a la irritación va en escalada hacia la autolesión, el suicidio o atacar a otros.
Simeon et al. (1992) hallaron que la conducta de autolesión (automutilación) estuvo considerablemente correlacionada negativamente con el número de sitios de unión de la imipramina en plaquetas (los autolesionadores tienen menos sitios de unión de imipramina en plaquetas, un nivel de actividad de la serotonina) y observan que esto "puede reflejar disfunción serotonérgica central con inhibición pre-sináptica de la liberación de serotonina. . . . La disfunción serotonérgica puede facilitar la autolesión".
Cuando estos resultados son considerados a la luz de trabajos como el de Stoff et al. (1987) y Birmaher et al. (1990), que vinculan los números reducidos de sitios de unión de la imipramina en plaquetas con la impulsividad y agresión, parece que la clasificación más adecuada para la conducta de autolesión podría ser un desorden del control de los impulsos similar a la tricotilomanía, cleptomanía, o juego compulsivo.
Herpertz (Herpertz et al, 1995; Herpertz y Favazza, 1997) ha investigado la forma en que los niveles de prolactina en la sangre responden a dosis de d-fenfluramina en sujetos que se autolesionan y sujetos que no lo hacen. La respuesta de la prolactina en los sujetos auto-lesionadores fue deficiente, lo cual "sugiere un déficit en toda, y principalmente, la función central pre-sináptica 5-HT (serotonina)". Stein et al. (1996) hallaron un déficit similar en la respuesta de prolactina en el desafío a la fenfluramina en sujetos con trastorno compulsivo de la personalidad, y Coccaro et al. (1997c) hallaron que la respuesta de prolactina variaba inversamente con las puntuaciones en la escala de “Historia de Vida con Respecto a la Agresión”.
No está claro si estas anormalidades son causadas por experiencias de trauma/abuso/invalidación o bien si algunos individuos con este tipo de anormalidades cerebrales tienen experiencias traumáticas que les imposibilita aprender maneras efectivas de manejar situaciones estresantes, y por ende, sienten que tienen poco control sobre lo que les pasa y acaban por recurrir a la autolesión como mecanismo de sobrevivencia.
Saber cuando parar – el dolor no es un factor
Muchos de los que se autolesionan (automutilan) no logran explicar bien su conducta, pero lo que sí saben es cuando parar una sesión de autolesión. Después de cierta cantidad de heridas, su necesidad o desesperación es de alguna manera resuelta, y la persona se siente tranquila, calmada, en paz. Únicamente el 10% de los encuestados por Conterio y Favazza (1986) reportaron sentir “mucho dolor al lesionarse; el 23% reportaron dolor moderado, y el 67% reportaron tener poco o nada de dolor. En un estudio (Richardson y Zaleski, 1986) se les dio a los auto-lesionadores Naxolone, una droga que bloquea la acción de la reducción de dolor de las endorfinas producidas naturalmente por el cuerpo. Los resultados indican que no fue efectiva, es decir, seguían reportando sentir poco o nada de dolor. El dolor no influye en parar las lesiones. Haines et al. (1995) encontraron que la reducción de tensión psico-fisiológica es el propósito principal de la autolesión. Cuando cierto nivel de tranquilidad fisiológica se logra, el autolesionador ya no siente la urgencia de hacerle daño a su cuerpo. La falta de dolor puede ser debida a la disociación que ocurre en el momento, o bien en que la autolesión sirve para poder enfocarse al 100% en algo concreto y el resto de los estímulos son bloqueados, incluyendo el dolor físico y emocional.
Condicionamiento operante
Es importante tener en cuenta que las explicaciones basadas en el condicionamiento operante son relevantes cuando se trabaja con la autolesión estereotipada (personas con retraso mental, autistas, psicóticos), y menos útiles con conductas episódicas o repetitivas.
Para explicar la autolesión (automutilación) en términos de condicionamiento operante, se parte de dos paradigmas. Uno es el que los individuos que se autolesionan tienen un reforzamiento positivo al llamar y obtener la atención, y por ende tienden a repetir estos actos. Una de las implicaciones de esta teoría es que la estimulación sensorial asociada al auto-daño podría servir como reforzador positivo y en consecuencia ser un estímulo para el auto-abuso en el futuro.
El otro paradigma plantea que los individuos que se autolesionan lo hacen para remover estímulos adversos o condiciones desagradables (emocionales, físicas). Este paradigma de reforzamiento negativo, tiene eco en una investigación que indica que la intensidad de la autolesión puede incrementar al incrementar la “demanda” de la situación. De hecho, la autolesión es una manera de escapar de un dolor emocional intolerable.
Contingencias sensoriales
Una de las hipótesis más comunes es que la gente que se hace daño están tratando de mediar los niveles de los estímulos sensoriales. La autolesión puede incrementar la sensación sensorial (se reporta que las personas al hacerse daño se sienten más “reales”) o disminuirla al enmascarar un input sensorial que es inclusive más estresante que la autolesión.
Esto está relacionado con lo que Haines y Williams (1997) encontraron: la autolesión (automutilación) provee una liberación dramática de una tensión / estimulación fisiológica. Cataldo y Harris (1982) concluyen que las teorías de estimulación sensorial, aunque satisfactorias en su parsimonia, requieren tomar en cuenta las bases biológicas de estos factores.
Haz click en el siguiente link para tener acceso a la encuesta…

http://www.autolesion.com/services.asp?service=28
5. Encuesta
Si en este momento necesitas hacerte daño, te recomendamos ir a la sección de Auto-Ayuda o contestar las preguntas de Auto-Evaluación.
Esta encuesta tiene dos objetivos:
1. Al ser un tema difícil de explicar e incluso compartir con los demás, el llenar esta encuesta te da la oportunidad de hacerlo. Al tener que escribir por lo que estás pasando, lo que implica y significa la autolesión para ti, puedes ir esclareciendo tus ideas y de esta forma será más fácil que encuentres opciones para dejar de hacerlo.
2. Debido a que hay poca información e incluso equivocada a cerca de la conducta de autolesión, es muy importante educar e informar sobre el tema al público en general y en particular a los psicólogos, psiquiatras, médicos y enfermeras. Para lograrlo, es necesario tener cada vez más información, de primera mano, de gente hispanohablante que se hace daño. Por esto agradecemos mucho tu ayuda al llenar esta encuesta.

Compartir con tus amigos:
1   ...   8   9   10   11   12   13   14   15   ...   50


La base de datos está protegida por derechos de autor ©composi.info 2017
enviar mensaje

    Página principal