Manual de lectura del trabajo integrador para promover



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¿Qué puedo hacer en lugar de hacerme daño?
Mucha gente intenta acciones substitutas como las descrita en la sección anterior, y reportan que algunas veces sí funcionan, y otras vences no. Una manera de incrementar la posibilidad de que una ayuda substituta/distractora calme el deseo de hacerse daño, es la de hacer corresponder una acción a la emoción que se está sintiendo en el momento.
Primero, tómate unos minutos y trata de ver que hay detrás del deseo. ¿Qué estás sintiendo?, ¿estás enojada?, ¿frustrado?, ¿triste?, ¿desesperada?, ¿ansías la sensación del auto-daño?, ¿despersonalizada?, ¿te sientes como muerto?, ¿te sientes dispersa?, ¿necesitas apapacho?
Ahora, trata de corresponder tu emoción con una acción. Por ejemplo:


  • Enojada, frustrado, desesperada.

  • Intenta algo físico y violento, algo que no sea contra un ser vivo: haz tronar una botella de plástico vacía, infla una bolsa y rómpela, deshaz una camiseta vieja.

  • Haz una muñeca de trapo que represente todas las cosas que odias. Córtala en lugar de cortarte a ti misma.

  • Aplasta latas de aluminio, lo más rápido que puedas.

  • Usa un cojín para pegarle a la pared.

  • Desbarata un directorio telefónico, papel periódico o la sección amarilla (de años anteriores, de ser posible).

  • En una foto tuya, marca con rojo lo que te quieres hacer. Corta y despedaza la foto.

  • Con plastilina haz diferentes modelos, luego aplástalos.

  • Avienta hielos a una pared o adentro de la tina, lo suficientemente fuerte para despedazarlos.

  • Grita lo más fuerte que puedas.

  • Pon la música fuerte y baila hasta cansarte.

  • Limpia y ordena tu cuarto (o aún mejor, toda la casa).

  • Sal a correr o a caminar.

  • Patea el piso con zapatos de plataforma.

  • Pégale a una pelota lo más fuerte que puedas, con o sin raqueta (aprovecha para cansar a tu perro).

  • Triste, melancólico, deprimida, vulnerable.

  • Haz algo lento y acogedor.

  • Tómate un baño de agua caliente con burbujas.

  • Acurrúcate entre almohadas con un chocolate caliente.

  • Haz algo que te haga sentir apapachada.

  • Escucha música suave.

  • Úntate una crema o loción en las partes del cuerpo que te quieres dañar.

  • Háblale a una amiga o amigo y platica de las cosas que te gustan.

  • Prepárate cosas ricas de comer, métete a la cama y ve la tele o lee un libro.

  • Visita un amigo.

  • Ansiar la sensación, sentirse despersonalizado, disociada, no-real.

  • Haz algo que logre una sensación física intensa y aguda.

  • Apachurra con muchas ganas hielo (realmente sí duele).

  • Coloca un pedazo de hielo donde te quieres quemar, lo cual brinda la misma sensación de quemarte y además deja una marca roja parecida a la de una quemada.

  • Mete uno o varios dedos en comida congelada (o helado) por un minuto.

  • Úntate debajo de la nariz un ungüento con olor fuerte y penetrante.

  • Ponte una liga alrededor de la muñeca, estírala y suéltala.

  • Toma una ducha bien fría.

  • Patea el piso.

  • Fíjate en cómo se siente respirar. Date cuenta de cómo se mueve tu estómago y tu pecho con cada respirada.

OJO: gente ha reportado que estar en el Internet mientras se sienten en estado de disociación les afecta para mal. Ten cuidado.


si necesitas enfocarte, si estás dispersa


  • Haz una actividad que requiera concentración, y que sea divertido.

  • Juega un juego de computadora: tetris, minas, carta blanca.

  • Agarra un manojo de pasitas y cómete cada una de manera que pongas mucha atención en su forma, siente su textura, su color; fíjate en cómo se siente en tu mano, su olor antes de meterla a la boca, la sensación en tus labios, en tu lengua; mastícala lentamente y haz una nota mental de lo que estás sintiendo.

  • Elige un objeto. Examínalo con mucho detenimiento, y luego escribe una descripción lo más detallada que puedas, incluyendo todo lo que se te ocurra: tamaño, forma, peso, textura, color, posibles usos, etc.

  • Elige un objeto al azar, como un clip, y trata de enlistar 30 diferentes usos que se le pueden dar.


si necesitas ver sangre


  • Píntate con un plumón rojo en los lugares donde te quieres cortar.

  • Toma una botellita con colorante comestible de color rojo. Caliéntalo dentro de una taza de agua caliente por unos cuantos minutos. Destápalo y presiona la punta contra los lugares donde te quieres cortar. Utiliza la botellita como si fuera cuchillo, presionándola para que con el movimiento vaya saliendo el líquido rojo y calientito.

  • Toma hielo y coloréalo con cinco o seis gotas del mismo líquido rojo. Agarra el hielo y utilízalo como si fuera un cuchillo. Presiónalo en las partes donde te quieres cortar.


si necesitas ver cicatrices o marcas


  • Consigue un paquete de tatuajes de gena. Ponte la gena como si fuera una pasta en el lugar donde quieres tu marca. Deja la pasta una noche completa, al día siguiente arráncala cómo si fuera una costra y te dejará una marca entre roja y anaranjada.




  • Cuando sientas la necesidad, date 15 minutos antes de hacerte daño. Cuando hayan pasado los 15 minutos, date otros 15 minutos a ver si aguantas sin hacerte daño. Y así te puedes seguir. Esto me ha servido sobretodo durante la noche, donde no hay otra cosa que hacer que pensar en hacerme daño.


¿Qué tal y si hago todo esto, y todavía me quiero hacer daño?
Hay veces que ya hiciste un gran esfuerzo para tratar de no hacerte daño, pero parece que no está funcionando. Tu mano ya está dormida de tanto hielo, ya deshiciste varias camisetas, ya estás toda pinturrajiada, y la necesidad de lesionarte la sientes hasta las entrañas. Sientes que si no te haces daño vas a explotar. ¿Qué hacer?
Contesta las siguientes preguntas. Puedes sacarle varias copias y tenerlas a la mano.
En mi experiencia me ha sido muy útil contestarlas. Hay veces que el expresar lo que estamos sintiendo nos permite tener más claridad de nuestras emociones y así tener control sobre nuestras acciones. Tener la opción de decidir qué hacer es una bendición.
Contesta las preguntas honestamente y con el más detalle que puedas. Nadie va a ver las respuestas, solamente tu. Mentir no sirve de nada. Si cuando llegues a la pregunta #9 honestamente respondes Sí, entonces date permiso de hacerlo, pero define tus límites. No permitas que la urgencia de hacerlo te controle. Si decides hacerlo, entonces toma decisiones antes de dañarte: cuánto y cómo. No te salgas de los límites que tu te impusiste. Ten cuidado, toma precauciones y asume tu responsabilidad.
Preguntas para antes de hacerme daño:
1. ¿Porqué siento la necesidad de autolesionarme? ¿Qué fue lo que me trajo a este punto?

2. ¿Me he sentido así antes? ¿Qué hice para manejar la situación? ¿Cómo me sentí de manejarla de esa forma?

3. ¿Qué he hecho hasta ahora para aliviar este malestar? ¿Qué otra cosa puedo hacer que no me lastime?

4. ¿Qué acción correspondería a mi emoción?

5. ¿Cómo me siento en este momento?

6. ¿Cómo me voy a sentir mientras me hago daño?

7. ¿Cómo me voy a sentir después de autolesionarme?

8. ¿Puedo evitar lo que estoy sintiendo? ¿En un futuro, habrá una mejor manera de manejarlo?



9. ¿Necesito autolesionarme?
Si te vas hacer daño, toma tus precauciones.
Algunos aspectos que tienes que tener en mente si decides hacerte daño:


  • No compartas los utensilios para cortarte: puedes adquirir las mismas enfermedad que si compartes agujas (hepatitis, SIDA, etc.)

  • Mantén limpios tus utensilios.

  • Trata de mantener las cortadas lo más superficial posible. Ten a la mano el botiquín de primeros auxilios, y aprende qué hacer en caso de emergencia

  • Haz el mínimo requerido para tranquilizarte. Pon límites. Decide cuánto te vas a permitir hacer (cuántas cortadas, quemadas, moretones, que tan profundos y severos, cuánto tiempo te vas a dedicar a lastimarte). Mantente en los límites que decidiste. Si logras esto, aunque sea vas a tener cierto control sobre tu autolesión.

  • Si te vas a quemar, cuídate que no sea una quemada de tercer grado, ya que tendrás que ir al hospital y las curaciones son de lo peor. Mantén tus quemadas de primer o segundo grado y que sean pequeñas.


Entendiendo la necesidad de sentir el dolor
La autolesión sirve para provocar un dolor, el cual se le define como ‘dolor simulado”.
El concepto de “dolor simulado” ayuda a explicar porqué las habilidades de manejar y tolerar la angustia son tan cruciales.
De lo que he leído, compartido con otros que se autolesionan y mi propia experiencia, estoy convencida de que la razón por la que la gente se auto-lesiona es para desviar un dolor desconocido y que aterra en algo comprensible, real y concreto. El dolor interno incomprensible que se siente se hace manejable al realizar un “dolor simulado” o un “pseudo dolor”. El llamar este fenómeno un “dolor simulado” no implica de ninguna manera que no duele: duele y mucho.
Cuando los pensamientos, los recuerdos, creencias o eventos que suceden son excesivamente dolorosos, en lugar de enfrentarlos de frente y sentir el dolor ‘genuino” que provocan, desviamos la angustia que esto provoca en dolor físico, el cual podemos entender, sentir y controlar, como es el dolor provocado por la autolesión: es un dolor físico que simula el dolor real.
El dolor real que se asocia al pensamiento, al recuerdo, o al evento lo tratamos de evitar, y de manera consciente o inconsciente sentimos la necesidad y el deseo de provocarnos dolor físico. El dolor físico o simulado duele muchísimo, pero es controlable y familiar; en cambio el dolor real que estás evitando da miedo, no lo puedes definir y se entremete en tu vida y en tus entrañas, sin manera de controlarlo. A lo mejor sientes que si entras en contacto con el dolor real vas a perder control: “si empiezo a llorar, nunca voy a parar” o bien “si me enojo nunca voy a para de gritar o agredir”.
Es muy fácil acudir al dolor simulado, al dolor provocado por la autolesión. El tratar de encontrar la fuente de tu malestar puede dar mucho miedo, ya que no sabes con que te vas a encontrar cuando desenmarañes tu sentir.
En lugar de enfrentar la raíz de tu angustia, inconscientemente la desvías lejos de tus recuerdos o sentimientos que la generaron hacia la autolesión. El hacerse daño es muy seductor: tu lo controlas. Conoces los límites, aun si te sientes fuera de control. Hace sentido y logra que la angustia se vaya, aunque sea por un rato.
La autolesión es un mecanismo muy astuto: toma lo que parece insoportable y lo transforma en algo que puedes controlar. El único problema es que cuando desvías el dolor nunca te enfrentas a él y por lo tanto nunca se va a disminuir su intensidad. Regresa y regresa y tienes que seguir cortándote o quemándote.
Vas a tener que enfrentarte a lo que es insoportable si quieres en algún momento que ya no tenga tanto poder sobre ti. Cada vez que logres enfrentarte cara a cara con el dolor real, lo puedas sentir y tolerar, va a ir perdiendo su habilidad de tumbarte y eventualmente se convertirá en un recuerdo.
Para esto necesitas ir construyendo tolerancia a la angustia y al miedo. Tienes que ir enfrentando poco a poco (con ayuda de un terapeuta entrenado) los eventos que te han llevado hasta aquí. El ir compartiendo tus miedos, tus temores, tus vergüenzas, tu coraje, tu tristeza, vas quitándoles la fuerza de hundirte, y así poco a poco se van volviendo recuerdos de tu pasado y no enemigos de tu presente.
2. Para entender la AL
Resumen
Si te confunde el hecho de que una persona se puede hacer daño físico de manera deliberada, o bien si ya llevas tiempo haciéndolo y no te habías dado cuenta de que ya es reconocido como un problema psicológico real en sí mismo, entonces esta página es un buen principio para empezar a aprender y entender lo que es la autolesión.
Lo que es y lo que no es la autolesión

Se le llama de muchas maneras: autoviolencia, autolesión, auto-daño, parasuicidio, cortarse delicadamente, auto-abuso, flagelación, automutilación.


Hablando de manera general, la autolesión es un acto que intenta alterar un estado de ánimo al infligir un daño físico lo suficientemente serio para causar daño en los tejidos de tu cuerpo.
Este daño puede ser a base de cortarse (con cuchillo, con navajas, con vidrio, u objetos filosos), quemarse, pegarle a tu cuerpo con objetos o con tus propios puños, golpearle a un objeto pesado (como a una pared), arrancarte pelo hasta sangrarte, morderte, etc. Las formas más comunes son cortarse, quemarse y golpearse en la cabeza. El “daño a tejidos” normalmente se refiere a daño que rompe, raspa o quema la piel, algo que cause el sangrado o marcas que no desaparecen en unos cuantos minutos.
El estado de ánimo que uno quiere alterar a través de auto-lesionarse puede ser positivo o negativo, o ninguno de los dos; algunos se auto-lesionan para darle fin a un estado de disociación o bien para terminar con un sentimiento que los acosa y que no pueden controlar, o incluso uno acude a dañarse cuando está en tal confusión emocional que no sabe lo que está sintiendo. La autolesión logra regresarlos a la realidad. La autolesión logra enfocarlos a una dolor que pueden describir y justificar. La autolesión da fin a una tormenta interna.
NO es autolesionarse si tu propósito principal es:

  • placer sexual

  • decorar tu piel

  • iluminación espiritual a través de un ritual

  • ser parte de un grupo

El tipo de autolesión que este sitio aborda es la autolesión iterativa (que se repite). Las personas que se auto-lesionan aprenden que al hacerse daño logran aliviar un estado emocional agobiante; es por esto que la autolesión es un mecanismo para manejar emociones.


¿Porqué el autolesionarse hace sentirse mejor a algunas personas?

Hay varias razones, y la respuesta es una mezcla de ellas. Por un lado reduce tensión y por otro es un método que tiene la gente para manejar emociones fuertes las cuáles no han aprendido a manejar de mejor manera.


El autolesionarse hace que el nivel de tensión tanto psicológico como fisiológico regrese a un estado que se puede soportar.
Cuando una persona siente una emoción negativa muy fuerte y no sabe como manejarla, aprende que al hacerse daño reduce ese sentimiento de incomodidad en el que se encuentra de manera inmediata. A lo mejor se sienten mal después de hacerlo, pero por lo menos ya no tienen esa sensación de desesperación intensa; digamos que es sentirse mal pero en calma.
Esto explica el porqué el autolesionarse puede ser adictivo: Funciona. Cuando tienes una manera rápida y fácil de hacer que las cosas malas desaparezcan por un rato, ¿porqué tratar de encontrar una manera más tardada y que requiere más esfuerzo para lograr lo mismo? Sin embargo, a la larga, las consecuencias negativas de este comportamiento se van sumando, y la gente pide ayuda.
No todos tenemos la oportunidad de aprender a manejar las emociones de manera efectiva. No nacemos sabiendo como expresar y manejar nuestras emociones; lo aprendemos de nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros amigos, maestros y la gente que nos rodea.

Un factor que es común para la mayor parte de la gente que se hace daño, hayan o no sufrido de algún abuso, es la invalidación. Aprendieron, desde una edad muy temprana, que la interpretación de sus emociones y sus sentimientos acerca de lo que les rodea estaban equivocadas e inclusive eran “malas”. Aprendieron que ciertos sentimientos no estaban permitidos, dándose casos donde se les castigaba por tenerlos.

Al mismo tiempo, la gente que tenía una fuerte influencia sobre ellos, no tenía a su vez buenos mecanismos para manejar sus propias emociones. Uno no puede aprender a manejar efectivamente situaciones de tensión, a menos que crezca y se desenvuelva con personas que manejan estas emociones de manera efectiva y positiva. ¿Tu crees que podrías aprender a cocinar si nunca has visto alguien cocinando?

Aunque es común que la gente que se autolesiona haya sufrido algún tipo de abuso, no todos los que se hacen daño han sufrido abuso. Hay veces, que la invalidación de sentimientos y la falta de una buena guía para manejar las emociones es suficiente para que se de esta conducta.


Los neurotransmisores ¿podrían tener algo que ver?

Así como se ha visto que la manera en que el cerebro utiliza la serotonina juega un papel en la depresión, algunos científicos piensan que problemas con el sistema de la serotonina puede predisponer a algunas personas hacerse daño, haciéndolas ser un tanto más agresivas e impulsivas que la mayoría de la población.


La tendencia hacia el impulso de agresión, combinada con la creencia que las emociones están mal o equivocadas, puede llevar a voltear la agresión hacia uno mismo. Y una vez que la persona se hace daño, se da cuenta que esta conducta reduce su nivel de tensión y el ciclo comienza. Para los detalles técnicos de la posible influencia de la serotonina en AL, ver la sección de causas en la página de psicofarmacología.
¿Qué tipo de gente se autolesiona?
Las personas que se autolesiona viene de todos los diferentes medios. La gente que se hace daño pueden ser hombres o mujeres; con estudios de postgrado o que solamente cursaron la primaria; ricos o pobres; de cualquier país; heterosexuales, homosexuales o bisexuales. Algunas personas que se autolesionan logran funcionar de manera efectiva en puestos muy altos y demandantes; pueden ser maestros, terapeutas, médicos, abogados, ingenieros, trabajadores. Algunos tienen alguna discapacidad. La edad varía desde la preadolescencia hasta entrados los sesenta años; unos más jóvenes, otros más grandes.
De hecho, la incidencia de la autolesión es muy similar a la de los desordenes alimenticios, con la diferencia que al ser una conducta altamente estigmatizada, la mayor parte de la gente esconde cuidadosamente sus marcas, sus cortadas o ampollas. También tienen muchas excusas que se pueden sacar de la manga cuando alguien les pregunta de las cicatrices (¡hay muchos gatos mañosos rondando por la ciudad!).
La gente que deliberadamente se hace daño, ¿no serán realmente psicóticos?
No más que las personas que ahogan sus penas en una botella de tequila. El hacerse daño es un mecanismo, que se le suma la agraviante que no es entendido por la mayor parte de la gente, y no es tan aceptado y conocido como lo es el alcoholismo, la drogadicción, la anorexia, bulimia, el fumar, el trabajo en exceso, y los demás tipos de mecanismos que usa la gente para evadir sus emociones.
Entonces, ¿es otra manera de describir un fracaso de intento de suicidio?
No. Las personas que se inflingen daño físico normalmente lo hacen para intentar mantener su integridad psicológica: es una manera de no suicidarse. A través de hacerse daño, logran acabar con emociones insoportables y una presión agobiante, lo cual reduce el deseo de suicidarse. Y aunque hay casos de personas que se autolesionan y que en algún momento intentan suicidarse, casi siempre utilizan un método diferente al usual para hacerse daño.
La autolesión es un mecanismo inapropiado para manejar situaciones conflictivas, es una forma de mantenerse vivo, de sobrevivir. Desgraciadamente, hay gente que no comprende esto, y piensan que obligarlos y coartarlos de no hacerlo es la única forma para lidiar con una persona que se hace daño. La hospitalización, especialmente a la fuerza, puede hacer más daño que bien.
¿Se puede hacer algo por la gente que se autolesiona?
Sí. Este sitio tiene varias ideas para la auto-ayuda , al igual que consejos para familia y amigos de aquellos que se hacen daño.
Se están realizando investigaciones con medicamentos que estabilizan el humor, alivian la depresión, y calman la ansiedad; en algunos casos se ha reportado que estos medicamentos ayudan a que el paciente ya no se haga daño.
Hay diferentes tipos de terapia psicológica que se han desarrollado y se siguen desarrollando, para ayudar a los que se hacen daño aprender nuevos mecanismos que les permitan manejar sus emociones, y así enseñarles técnicas apropiadas como alternativas a la autolesión. Este trabajo terapéutico se basa en que una vez que el paciente entiende sus patrones de auto-violencia y se estabiliza, entonces se puede empezar a trabajar con los problemas que subyacen a la autolesión.
Esto no implica que se debe de obligar a los pacientes a no hacerse daño. Cualquier intento de reducir o controlar la cantidad de auto-lesiones que una persona se hace, debe de estar basada en el deseo del paciente en emprender el difícil trabajo que es controlar o parar el auto-daño. El tratamiento no debe de estar basado en los sentimientos y creencias personales del profesional sobre la conducta de auto-lesionarse.
La autolesión evoca muchas emociones incómodas en la gente que no lo hace: repulsión, enojo, miedo, disgusto, entre otros. Si un profesional no se siente capaz de manejar sus propias emociones a cerca de la autolesión, entonces tiene la obligación a sí mismo y al paciente de referirlo con otro que pueda hacer el trabajo. Además, tiene la responsabilidad de estar seguro que el paciente entiende que el referirlo es debido a su propia incapacidad de manejar la autolesión, y no con ninguna posible singularidad del paciente.
Las personas que se hacen daño, lo hacen generalmente debido a una dinámica interna, no lo hacen para molestar, enfurecer o irritar a otros. El autolesionarse es una respuesta conductual a un estado emocional, y usualmente no se hace para frustrar al profesional. En las salas de urgencias, la gente con heridas hechas por sí mismos, se les dice directa o indirectamente que no merecen el mismo trato que alguien que se lastimó de manera accidental. Son tratados de manera grosera por el mismo doctor que trataría de manera amable a una anoréxica que llega debido a un desmayo. El medico debe de estar consciente que una herida de una persona que se auto-lesiona responde a un sufrimiento psicológico y por ende debe de tratarse como trataría una herida accidental.
La autolesión es una conducta para manejar emociones insoportables.
2. Para entender la AL
Qué es la AL
OJO: Esta sección contiene material que puede causar angustia. Si estás en un período en que te estás haciendo daño o que lo hiciste en el pasado, por favor, toma tus precauciones antes de leer esta sección; podría llegar a intensificar tu deseo de auto-lesionarte.
En esta sección puedes encontrar:


  • Clasificación de la Autolesión

  • Definiciones

  • Diversidad de la Autolesión

  • Autolesión y suicidio

  • Autolesión y Munchausen


Clasificación de la Autolesión
Todos llegamos hacer cosas que no son buenas para nosotros y que nos hacen daño. También hacemos cosas que nos hacen daño físico pero que su intención principal es para algo diferente. Algunas formas de hacerse daño son culturalmente sancionadas mientras que otras son vistas como patológicas. ¿Cuál es cuál?
Para distinguirlos se puede analizar si el hacerse daño es deliberado y causa un daño físico de inmediato. Por ejemplo, cortarte, quemarte o pegarte con un martillo son claramente actos de autolesión inmediata y deliberada. En cambio el fumar, los problemas alimenticios, el no hacer ejercicio, etc. son actos que hacen daño a la larga pero en el momento de hacerlos no se busca un daño inmediato. Ahora bien, ¿dónde quedan los tatuajes y el piercing (hacer perforaciones para aretes, anillos, etc.)?
El primer paso para clasificar la autolesión, como lo demostró Favazza (1996), es decidir qué tipo de autolesión es patológica y qué tipo es culturalmente sancionada.
La autolesión que es socialmente sancionada se divide en dos grupos: Rituales y Prácticas. Modificar el propio cuerpo (tatuajes, piercings, etc.) puede caer en cualquiera de estos dos grupos.
Los Rituales reflejan una tradición cultural, y normalmente tienen una fundamentación simbólica, y representan una forma en que el individuo se conecta con su comunidad. Los Rituales pueden tener el propósito de curación, de expresión de espiritualidad, o para fines de demostrar un orden social. En cambio las Prácticas tienen poco significado cultural o simbólico y muchas veces son una respuesta a lo que está de moda. Las Prácticas se hacen con fines de decoración y/o para identificarse con un grupo cultural.
La autolesión patológica se puede clasificar en: fines de suicidio, auto-mutilación (que se subdivide en mayor, estereotípica y superficial / moderada), o en conducta enferma.
Kahan y Pattison (1984) identificaron tres componentes en los actos de autolesión: dirección, letalidad y repetición.

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