Manejo y Gestión de los Materiales de Base: Fuentes, Rodales y Huertos Semilleros



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Rodales

El rodal es un tipo de material de base que produce material forestal de reproducción de la categoría identificada, seleccionada y controlada. Su potencial para producir semilla es grande y la incorporación de los principios genéticos a las actividades de manejo es la forma más rápida de obtener un nivel significativo de ganancia. En general, dependiendo del valor económico de la semilla a obtener se procederá a un manejo más o menos intensivo. En rodales para la producción de material de reproducción controlado, dado el coste de evaluación del material para su catalogación, es conveniente realizar tratamientos que favorezcan la producción de semillas e incluso la utilización de métodos de propagación vegetativa para aumentar la rentabilidad y producción total de plantas.



Algunos de los aspectos relacionados con el manejo y la gestión de los rodales están directamente relacionados con las consideraciones sobre su elección, entre las que cabe destacar, la edad, composición, acceso, etc. que tendrá repercusión sobre su producción, clareos, y rentabilidad, etc.. Como recomendaciones generales para su elección se ha de considerar:


  1. Se elegirán rodales jóvenes si su función principal va a ser la producción de semilla. En este caso se podrán planificar tratamientos selvícolas (programa de claras y podas) para favorecer la producción. En el programa de claras se pueden eliminar los fenotipos indeseables, realizando una selección fenotípica más eficaz del rodal y si ha transcurrido el tiempo suficiente para la realización de una evaluación genética del material de reproducción, poder incluirlo para la producción de material forestal de la categoría controlada.

  2. La edad de selección dependerá de la especie, de modo que sean lo suficientemente maduros como valorar la adaptación al sitio y su superioridad y lo suficientemente jóvenes para proporcionar semilla suficiente durante un periodo amplio de tiempo. Así para Pinus de turnos cercanos a los 100 años, los resultados experimentales en ensayos de claras indican que no deben ser seleccionados cuando la edad es superior a 30-70 años dependiendo de la especie.

  3. Si los rodales elegidos están cercanos a la madurez, su tamaño ha de ser suficiente para asegurar un aprovechamiento económico del fruto y si la producción es muy baja, los costes de desplazamientos y recolección podrían no justificar el aprovechamiento.

  4. Los árboles competidores se han de eliminar aunque han de mantenerse un número determinado de árboles para que después del aclareo el número de árboles sea suficiente para constituir una población. Aunque dependerá de la especie, en general se puede considerar que el número de árboles no debería ser menor de 125 árboles semilleros por ha, con un fenotipo aceptable aunque dependerá de la intensidad de selección en los rodales seleccionados y controlados, y de su tamaño, aunque puede ser de 75 árboles/ha. Si el rodal llegase a tener alrededor de 25 árboles/ha, se considerará que no debe utilizarse como rodal semillero (Zobel y Talbert, 1988).

  5. También se ha de considerar que no todos los árboles florecen todos los años, ni que todos producen igual cantidad de fruto. Al igual que en el caso de las fuentes semilleras es conveniente el poder realizar previsiones sobre las producciones de fruto y semilla por lo que es conveniente desarrollar reglas de evaluación específicas para cada especie. En las monografías de Martín et al (1998) y de García del Barrio (2001) se recogen los rendimientos esperados para muchas de las especies como un paso previo a la evaluación de la producción de semillas del rodal.

  6. Se ha de establecer una zona de aislamiento o dilución de polen que rodee cada rodal, para reducir la contaminación con polen externo, si este procede de masas de inferior calidad o de rodales no autóctonos.

  7. Se han de localizar en una zona donde se puedan limpiar de vegetación accesoria, que facilite las labores de recolección y desplazamiento dentro del rodal.

Las herramientas básicas que nos proporciona la selvicultura para optimizar y aumentar la producción de los frutos son la aplicación de programas de claras por los que regular la densidad de los rodales y la realización de podas, que además nos facilitarán la recolección, y en mucha menor medida podemos incluir la fertilización.

Con el aclareo se trata de, por un lado, mejorar la calidad genética del rodal productor de semillas respecto al rodal original; incrementar la producción de semilla, por reducir la competencia, o por favorecer el crecimiento medio de los árboles, y con la modificación de la proporción de los árboles que florecen y por tanto producen polen o frutos. También se busca obtener el espaciamiento adecuado, que ha de cumplir con las necesidades del árbol para desarrollarse y producir semilla. Es conveniente realizar un aclareo temprano para favorecer el desarrollo de copas y la producción de semillas por lo que se ha de favorecer que las copas reciban suficiente luz. El momento y el cuidado de su realización son factores importantes, ya que determinará el año en el que se produce la semilla. En pino hasta 4-5 años después del aclareo no se produce el efecto significativo de la clara en la producción de semillas que es el tiempo que puede tardar el árbol para desarrollar una buena copa. El aclareo también facilita el acceso a los productores de semillas. Para las especies españolas, disponemos de varios modelos de crecimiento en los que se conoce la relación entre el numero de pies por hectárea para distintas calidades de estación. Estos modelos permiten establecer las densidades y espesuras óptimas para las especies y aquellos tratamientos más intensos pueden ser los más recomendables para los rodales selectos, principalmente cuando estos programas de aclareos y claras se comienzan a edades jóvenes. Se ha sugerido (Rudolf et al 1974) que el espaciamiento medio entre árboles debería ser igual a la mitad de la altura media de los árboles dominantes y codominantes del rodal.


Cuadro: Influencia de algunas técnicas selvícolas en la producción de fruto: Pinus pinea (Tomado de Montero et al 2004.)
En la monografía se detallan aspectos metodológicos de las mediciones realizadas para la estimación de los diferentes factores que inciden en la producción de frutos (piñas) y semillas (piñones) en el piñonero.

Los aspectos que se revisan son:

-Fertilización: no se detectan un efecto significativo de los tratamientos aplicados en la producción .

-Poda: facilita la recolección de la piña, disminuyendo así los costes de recolección, además de producir un ligero aumento de la producción, lo que podría convertir a esta práctica en rentable.

-Claras: En un ensayo de claras en el que se consideraron diferentes densidades y clases de edad, se observó el efecto beneficioso de la clara en la producción de semillas. (figura xx). De forma general se observó una mayor producción por árbol en aquellas parcelas sometidas a claras. Esta diferencia se marca especialmente en los años más favorables a la producción
Figura: Resultados obtenidos en los ensayos de claras, para las diferentes parcelas y en los años siguientes a la realización de la clara.




En estos rodales la poda va dirigida a la producción de semilla más que a la obtención de un mayor crecimiento, buscando copas mas densas y floraciones más intensas. Se conoce el efecto de las podas en la producción de fruto para algunas especies (Pinus, Quercus, etc.). (Montero et al, 2004). La fertilización y el control de plagas y enfermedades, en general, no son tratamientos económicamente viables, pero si se consideraran necesarios serían similares a los realizados en los huertos semilleros.
Huertos semilleros

Las técnicas de manejo en los huertos semilleros van orientadas a favorecer los aspectos relacionados con la producción de semilla de calidad, inciden especialmente en el tamaño de la copa y la promoción de la floración y fructificación, para ello se establecen diferentes prácticas que afectan tanto al crecimiento y desarrollo de la planta instalada, como a su desarrollo fenológico y al estado sanitario de plantas y frutos.


Tratamientos culturales en el huerto

Es conveniente realizar un control de nutrientes. Durante los primeros años de forma anual y posteriormente bienal, se han de realizar las fertilizaciones apropiadas para favorecer el crecimiento además de la floración, mediante la aplicación de fertilizantes, especialmente de nitrógeno y fósforo, se puede promover la floración. También puede ser interesante el establecimiento de cubiertas vegetales que protegen el suelo de la erosión y de la pérdida de nutrientes y agua.

Las practicas de subsolado, antes de la floración, favorecen la aireación del terreno y mejoran la floración y el desarrollo de la planta.

El control de las malas hierbas es importante también en la fase de instalación del huerto, puede llevarse a cabo con productos químicos, mecánicos o manuales. Algunas veces se podrá considerar cubrir el suelo para evitar los malas hierbas y conservar la humedad del suelo, o hacer un “cultivo de cobertura”, por ej. utilizando especies de Festuca ssp.

Los riegos favorecen la instalación de las plantas, protegen contra incendios y mejoran la producción de semillas. Estas actuaciones pueden llegar a aumentar las producciones hasta en un 100% y en años de sequía puede llegar a considerarse imprescindibles, aunque en algunos casos parece que cierto nivel de estrés puede favorecer la fructificación. También se pueden utilizar como método de prevención de daños por heladas y como método de control de la receptividad de los estróbilos, ya que parece que favorece la producción de polen y retrasan el desarrollo de la flor y del fruto.


Cuadro.

Ejemplo de la influencia de los riegos en la producción de fruto en un huerto semillero de Pinus sylvestris (Rodríguez-Martín,2000)

Como consecuencia de los resultados obtenidos con la valoración del peso de la semilla en las cosechas 92 a 97 y su relación con la precipitación registrada durante el mes de julio, se realizaron dos tratamientos de riego durante el mes de julio y principios de agosto de 1999. El primer tratamiento (R-1) consistió en la aplicación de aproximadamente 100 litros/ ramet en un riego semanal (julio-agosto), llegando aumentar en un 23% el peso de la semilla. Con el segundo tratamiento (R-2), que consistió en la aplicación de dos riegos a la semana con la misma cantidad de agua (100 litros/ramet) en cada riego y durante el mismo periodo de tiempo, el peso de la semilla aumentó el 18%. Como control se eligieron cuatro ramets de cada clon, a los que no se les llegá a regar. (Figura xxx).

En general, y para el conjunto de los genotipos estudiados en el ensayo, la diferencia entre uno y dos riegos a la semana (100 ó 200 litros por ramet) es de apenas un 3% que aunque no llega ha ser significativo en el análisis estadístico.



Figura XXX: Peso de la semilla según el tratamiento de riego

Tanto para el peso de la piña como para el del piñón, el valor de los genotipos utilizados como control en el ensayo en el riego es superior al de su ortet en el monte, un 22% en la piña y un 31% en el peso del piñón. Respecto al valor medio de la semilla cosechada en los 72 clones del huerto (11.81 mg) no se muestran diferencias significativas (P=0.1264).

Se han de desarrollar métodos de control de plagas, ya que no solamente pueden afectar a los flores y frutos, si no también a la supervivencia de las plantas afectadas. El control de las plagas se puede convertir en una pieza clave y decidir el éxito o el fracaso de un huerto. Los daños en los conos y semillas producidos por insectos pueden ser importantes y reducir la producción de los huertos, de modo que una forma de evaluar si un huerto es económicamente viable es a través del control de sus plagas y enfermedades. La monitorización y las medidas de control son importantes para mejorar la producción de semillas. Los daños habituales son la presencia de perforadores en las piñas (Pissodes validirostris y Dioryctrya mendacella, en otros países se han identificado algunas royas sobre las piñas (Cronartium ssp.) de modo que las piñas afectadas no producen semilla, o chancros que producen daños en las copas (Fusarium ssp). Las infecciones por hongos llevan consigo la eliminación de los pies infectados, ya que se convierten en foco de dispersión para el resto del huerto. En todos los casos es conveniente el establecimiento de una medidas de control que incluyan actividades de seguimiento: mediante la observación de las plantas atacadas, el nivel de daño, evaluación de las poblaciones, etc, y de las medidas preventivas que irán más indicadas a la destrucción de plantas y conos afectados, e incluso laboreos, y la instalación de trampas con feromonas. Respecto a las medidas curativas generalmente pasan por la utilización de sustancias muy tóxicas, de modo que siempre habrá que acudir a los productos fitosanitarios registrados en España y utilizarlo con todas las medidas de seguridad. de modo que serían preferibles métodos de lucha biológica. Es conveniente tener un conocimiento previo de los problemas de plagas y enfermedades que se nos pueda presentar para poder atajar el problema en el menor plazo de tiempo posible (Muñoz et al .2003 van Halder 2003), y contactar con los Servicios de plagas y enfermedades.


Tratamientos culturales a los árboles

Las podas se pueden utilizar para modificar la forma de la copa y favorecer la insolación en la copa y aumentar su tamaño ya que la producción de semillas dependerá del tamaño de la copa, generalmente a copas mayores mayor producción. Estas actuaciones también facilitan la recolección de las semillas, aunque también puede afectar negativamente a la producción de semillas. Las podas han de efectuarse de forma periódica hasta conformar la copa, y dependiendo de la especie se ha de realizar una poda de la guía principal para evitar el crecimiento excesivo del árbol. Son tratamientos esenciales en cualquier huerto semillero.

Se pueden aplicar métodos de inducción floral como el anillado, la poda de raíces, la fertilización (nitrato cálcico, nitrato amónico,..) y la aplicación de giberelinas. El anillado al ser una práctica traumática de la estimulación de la floración no se recomienda cuando se pretende una producción sostenida, aunque con ello se consigue una gran cantidad de semillas en un corto periodo de tiempo. La fertilización trata de evitar las carencias que se puedan presentar favoreciendo la acumulación de nitrógeno y carbohidratos que favorecen la inducción floral. La aplicación de nitrógeno fósforo y potasio se ha de convertir en una práctica habitual siendo también importante el momento de su aplicación, que ha de ser antes de la inducción floral. Mediante la aplicación de fertilizantes nitrogenados durante los meses de Mayo y Junio se puede producir un aumento de la floración masculina, favoreciéndose la producción de polen y disminuyendo la contaminación polínica. Con la fertilización también se consigue mejorar la contribución de aquellos clones pocos productores.

Entre la técnicas de inducción floral mencionadas, la que presenta mejores resultados es la aplicación de ácido giberelico. En España se han realizado diferentes experiencias en especies de pino: P. sylvestris (Rodríguez-Martín. 2000), Pinus radiata (Codesido y Merlo, 2001), en ambos trabajos se llega a conclusiones similares sobre los aspectos de la aplicación. Se recomienda su realización durante los meses de Julio y Agosto, que estimula la iniciación de estróbilos femeninos, lo que se produce especialmente en las zonas más altas del árbol ayudando además a la disminución de la autopolinización. La eficacia en la floración promovida por la aplicación de la hormona depende de efectos clonales (genotipo) y a las condiciones climáticas.




Cuadro: Influencia de la aplicación de hormona en la floración y producción de piñas y semillas en Pinus sylvestris (Rodríguez-Martín,2000).
El estudio trata de estimar la influencia de la aplicación de hormona (giberelina A4/7) en diferentes momentos, en la floración y en la producción de semillas un huerto semillero clonal de Pinus sylvestris.

El periodo de aplicación de la hormona abarcó tres meses: desde Junio, en que se realizó el primer tratamiento, hasta Septiembre. Se realizaron diez inoculaciones, con una separación de diez días entre ellas. En cada fecha se inyectó a dos ramets por clon lo que dio lugar a un total de 340 ramets tratados en todo el huerto semillero.

La dosis de 15 mg de GA4/7 disuelta en 0.8 ml de etanol (al 96%). Dicha cantidad se inyectó en cada ramet, mediante cuatro orificios realizados en la base del tronco con un taladro. Al control se le inyecto 0.8 ml de etanol.
TablaXX.- Número medio de piñas por fecha de aplicación de GA4/7.(Rodríguez-Martín, 2000)


La aplicación de giberelina A4/7 se presenta como un método eficaz para aumentar la producción de piña; llegando a triplicar la floración masculina y incrementar en un 250% la femenina. Sin embargo, sus efectos no solo dependen del estado fenológico en el momento de la aplicación, sino también del genotipo y de las condiciones climáticas del año de tratamiento.

Uno de los aspectos importantes en un huerto semillero es la sincronía fenológica para asegurar una polinización cruzada amplia, y el tener unas buenas producciones de semilla de buena calidad tanto genética como fisiológica. Para su cuantificación se utiliza el “índice de sincronización fenológica” (Index of phenological overlap, Askew, 1990). Con la utilización de este índice y otros se ha podido comprobar en varios estudios realizados en un huerto semillero de P. pinaster (Lugo) y de P. nigra (Guadalajara), la sincronía existente en la fenología, lo que debería garantizar los cruzamientos entre todos los componentes de los huertos semilleros estudiados (Merlo et al., 2001, Lario et al., 2001) siempre que no se produzca un desequilibrio por la diferente participación clonal debido a la diferencia de edad entre componentes, lo que provocaría una gran heterogeneidad en la contribución gamética de cada clon y disminuiría la variabilidad de la cosecha.

La polinización en el huerto puede ser abierta, sin ningún tipo de ayuda externa, aunque en casos especiales se pueden realizar polinizaciones controladas, por ejemplo para producir semilla híbrida.
Polinización suplementaria masal (SMP - Supplementary mass pollination)
Se ha utilizado para: 1) mejorar la producción de semillas, 2) controlar la aportación parental de polen, 3) introducir genotipos específicos, y 4) reducir la contaminación de polen y la tasa de autopolinización. Estas técnicas no suelen ser económicamente rentables en huertos con parentales con valores de mejora bajos, siendo más apropiado para los huertos de generaciones más avanzadas y con riesgo de contaminación.

Aspectos que afectan a la eficacia de este tipo de polinización son: la cantidad de polen producido en el huerto; la época de aplicación ya que hay que realizarla en el momento fenológico adecuado lo que obliga a conocer la fenología reproductiva en el árbol; la fertilidad del polen, lo más adecuado es recolectar el polen en fechas lo más cercana posible al momento de la maduración y aplicar técnicas adecuadas de conservación; y el método de aplicación.

Hay protocolos disponibles para realizar todas las fases de las polinizaciones, desde la extracción, conservación del polen, etc. Dependiendo de los métodos de aplicación el éxito de esta técnica varía del 4-90%, , siendo las aplicaciones indirectas, a través de la aportación de grandes nubes de polen, menos eficaces que una aplicación directa sobre los conos receptivos.
Webber JE. 1994. Pollen management for intensive seed orchard production. Tree Physiology.15:507-517

Eriksson U, Jansson G, Yazdani R, Wilhelmsson R. 1995. Effects of supplemental mass pollination (SMP) in a young and a mature seed orchard of Pinus sylvestris. Tree Physiology. 15:519-526

El-Kassaby YA, Ritland K. 1986. The relation of outcrossing and contamination to reproductive phenology and supplemental mass pollination in a Douglas-fir seed orchard. Silvae Genetica. 35:240-244

Wheeler NC, Jech KS. 1986. Estimating supplemental mass pollination (SMP) success electrophoretically. In F Caron, AG Corriveau, TJB Boyle (eds). Proc. 20th Can. Tree Improvement Assoc. Meeting. Canadian Forest Service, Quebec City, Canada, pp 111-120


Es importante llevar un registro de las actuaciones que se realizan sobre el huerto: dosis y época en el que se realizan las fertilizaciones; frecuencia de los riegos; ataques de plagas y enfermedades, métodos de control utilizados y valoración de su eficacia; tratamientos selvícolas como cortas y podas; registro de condiciones ambientales adversas (sequías, heladas, vientos fuertes, inundaciones, granizadas, etc.) y el efecto que han tenido en la floración. Estos registros proporcionarán un conocimiento general que ayudará al éxito del huerto. La realización de registros clonales en los que se revisara los aspectos relacionados con la floración y la fructificación (edad de la primera floración, producción floral y nivel de floración, para lo que es necesario realizar inventarios o controles sobre la fenología), aportará información sobre el conocimiento de estos aspectos nos ayudará a la realización de acciones correctoras que de otro modo podrían convertirse en importantes problemas y en los huertos de primera generación también nos ayudará a realizar una adecuada depuración, para lo que es por tanto importante la realización de un croquis y de su actualización. Los diferentes tipos de huertos semilleros necesitan de distintos métodos de monitorización y control para producir semillas de alta calidad genética.
La contaminación de polen externo es de gran importancia en los huertos semilleros. Es esencial contar con un adecuado aislamiento espacial para alcanzar unos niveles aceptables de contaminación (>1.6 km), si a pesar de esto, la contaminación es elevada hay que recurrir a polinizaciones suplementarias, o tratar los ramets con estimulantes florales. Se ha observado que si el tratamiento se realiza sobre en una proporción de bloques cada año (1/3), es más efectivo que si el tratamiento afecta a la mitad de los ramets en todos los bloques, ya que así la producción de polen aumenta dentro del bloque y se puede conseguir algún aislamiento espacial manteniendo el bloque estimulado.

Las actuaciones sobre evaluación de la contaminación de polen, la monitorización (marcadores de ADN) y el control de la calidad genética de los lotes se han visto favorecidas por el desarrollo de las técnicas moleculares (capítulo 13) que permiten evaluar parámetros esenciales para la gestión del huerto, pues permiten estimar el porcentaje de polinización externa al huerto, la contribución de cada parental a una cosecha de semillas, la tasa de autopolinización, la distancia de polinización, la variación anual de estos parámetros, etc. También permiten decidir sobre la necesidad de realizar polinizaciones suplementarias, o de mejorar el aislamiento y proporciona datos sobre los sistemas de reproducción de especies forestales que se han de estimar en los huertos semilleros.


Cuadro, Evaluación de la dinámica de cruzamientos utilizando marcadores moleculares (Stohr, y Newton, 2001)
Como ejemplo de la utilización de los marcadores de ADN de cloroplasto para evaluación de la dinámica de cruzamientos por polinización abierta en un huerto semillero de Pinus contorta se detectaron los haplotipos existentes en la población, y se evaluaron los niveles de autopolinización (2%), la contaminación de polen (5%), y los diferentes niveles de éxito reproductivo de los parentales.
Stoehr MU, Newton CH. 2001. Evaluation of mating dynamics in a Lodgepole Pine Seed Orchard using chloroplast DNA markers. Canadian Journal of Forest Research. 32:469-76
Progenitores de Familias

Los progenitores de familias dan lugar a materiales de reproducción de las categorías cualificada o controlada.

Frente a los huertos semilleros, en los que se tratan un conjunto de individuos (clones o familias) en el caso de los progenitores de familia se van a tratar los distintos componentes (brinzales o ramets) para la producción de las flores femeninas, y otros para la producción de las flores masculinas y polen.

Los pies femeninos se pueden instalar en macetas en invernadero, en vivero o en campo, de tal forma que alcancen rápidamente un tamaño suficiente para producir flores en abundancia. Para eso se aplicarán tratamientos culturales, que dependiendo del tipo de cultivo incluirán fertilizaciones, riegos, etc. A los árboles se les han de realizar podas de conformación de ramas, y en ocasiones de raíces que les inducirán la floración. Otros tratamientos para inducir la producción de yemas es la aplicación de hormonas (giberelinas, etc.)., sobre las que ya hemos tratado en el apartado de los huertos semilleros. En este caso, los tratamientos presentan bastante similitud con el manejo intensivo de plantaciones o árboles frutales.

Si el diseño de los progenitores en campo se establece para realizar una polinización libre, la disposición de los individuos ha de buscar rodear a cada árbol productor de semilla de copias de uno o varios parentales que intervengan como padres.

En el caso de basarse en polinización controlada, es importante la labor de planificación de estos cruzamientos. Cuando se realiza una polinización controlada (de un progenitor, o por policruzamiento con polen procedente de varios donantes), es imprescindible realizar pruebas de viabilidad del polen, para conocer el estado del polen cuando se realizan las polinizaciones. Sí hay un desfase en la fenología entre los parentales maternos y paternos, se ha de proceder a la recolección del polen con antelación, o conservarlo de un año para otro. La manipulación de polen es más frecuente en este tipo de instalaciones por lo que es útil contar con la disponibilidad de un laboratorio de polen y de un laboratorio de ADN para la monitorización de la polinización y control genético de los lotes.

Para la correcta gestión de este tipo de material, es necesario acudir a controles periódicos, mediante marcadores moleculares, de la efectividad de los cruzamientos, y de la tasa de contaminación.
Clones y mezclas de clones

Estos materiales de base pueden producir tanto material de reproducción cualificado como controlado. En el caso de los clones y mezcla de clones, el material de base no está asociado a una instalación ni disposición como es el caso de los huertos semilleros o de las fuentes semilleras, sino a un genotipo determinado, y que no existir cruzamientos ni segregación para la obtención del material forestal de reproducción, es independiente de la instalación en la que lo obtengamos.

Los campos de plantas madre3 son las unidades de gestión (no confundir con la unidad de admisión de material base que correspondería en este caso al clon o mezcla de clones) instalada para producir los ramets pertenecientes a los clones o mezcla de clones. De los campos de plantas madre se extraen periódicamente las estacas, estaquillas, o varetas para su propagación. Estas plantas pueden establecerse en viveros, aunque en ocasiones se pueden instalar en macetas en invernadero para poder realizar un tratamiento más intensivo (con control de humedad y temperatura) para la producción de estaquillas.

Es posible optimizar el rendimiento de la producción de brotes que se utilizan como material forestal de reproducción mediante la aplicación de diferentes técnicas. Dependiendo de la especie se han de diseñar protocolos específicos de obtención a los que siempre se tendrán que adaptar las preferencias de los productores. Una información general sobre las técnicas disponibles de propagación vegetativa se encuentra en Hartman y Kester 1996. Junto a los métodos tradicionales de reproducción vegetativa, la biotecnología (micropropagación y cultivo in vitro) permite obtener de árboles seleccionados ramets en grandes cantidades, así como facilitar la propagación vegetativa en especies de difícil propagación. El éxito en este tipo de propagación esta condicionado tanto por la especie como por el tipo de explanto empleado, su juvenilidad y posición en el árbol etc, debiendo recurrir a la literatura científica que describe las metodologías y protocolos a seguir en cada caso.





Cuadro: Tomado del Manual de selvicultura del Castaño en Galicia. (Alvarez et al 2001)
La producción de material de reproducción de castaño híbrido resistente a la tinta ha de llevarse a cabo obligatoriamente mediante propagación vegetativa, que se realiza a partir de clones híbridos resistentes y que se gestionan en campos de plantas madre:

Recientemente la técnica de acodo bajo ha sido el sistema de propagación vegetativa que mejores resultados ha aportado, mediante recepado de las plantas madre. Tras el recepado, la cepa emite brotes largos y vigorosos, que son anillados y tratados con hormonas en su parte basal, aporcando tierra finalmente para tapar la zona tratada. Estos brotes emitirán raíces y podrán ser separados de la planta madre para continuar su crecimiento como plantas independientes. Estas nuevas plantas, llamadas barbados, tienen de 1-1,5 m de altura y diámetros basales de unos 2 cm.

Este sistema de producción presenta algunos inconvenientes que han sido identificados en la baja producción, el elevado coste y la deficiente calidad de la planta (barbado).

Un nuevo sistema de producción que se está empleando actualmente es la propagación por cultivo in vitro, o micropropagación, llevándose a cabo el enraizamiento in vivo, paralelamente a la aclimatación de las plantitas, en túneles de aclimatación con sistemas de nebulización tipo 'fog-air', seguido de uno o dos años de cultivo en vivero (para aumentar el tamaño de la planta).

Por tanto el manejo de las plantas madre para la obtención del material forestal de reproducción dependerá finalmente de las infraestructura y preferencias del productor, siempre que se garantice tanto la identificación como la calidad del material de reproducción obtenido



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