Los nuevos profesionales



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NOTAS AL CAPITULO VIII

1 Luis Figueroa, "La universidad y los trabajadores chilenos", en Revista de la Universidad Técnica del Estado, 1 (octubre de 1969), p. 75.

2 Este Convenio recibió amplia divulgación y apareció en numerosas publicaciones. Se podría indicar la Revista de la Universidad Técnica del Estado, 1 (octubre de 1969), p. 95; o el Catálogo de la Universidad Técnica del Estado: 1972, pp. 52-53.

3 Del discurso de año nuevo del rector (31 de diciembre de 1968).

4 Es interesante transcribir in extenso el Boletín de prensa, radio y televisión, núm. 50, del 12 de septiembre de 1969, bajo el título de "Primer Curso Básico de Prevención de Riesgos realizarán CUT y UTE":

Organizado por el Convenio entre la Central Unica de Trabajadores y la Universidad Técnica del Estado se realizará en la sede de Santiago de la UTE, el Primer Curso Básico de Prevención de Riesgos, para los trabajadores que son miembros de los Comités Paritarios creados por Ley No. 16.744.

Este curso básico se efectúa con autorización del Instituto de Higiene del Trabajo y Contaminación Atmosférica, dependiente del Servicio Nacional de Salud. Este organismo ha supervisado las materias que contiene el curso, el cual tendrá una semana de duración, en jornadas de dos horas en la mañana y dos horas en la tarde. Expertos del SNS dictarán las clases. Los participantes en los cursos serán designados por la Central Unica de Trabajadores, a través de sus Federaciones Nacionales. En cada curso habrá 30 participantes. La CUT ha previsto la realización de 8 cursos de una semana de duración cada uno. La inauguración de estos cursos se hará el lunes 29 de septiembre en la Universidad Técnica del Estado. Los temas que se estudiarán son los siguientes: Introducción a la Prevención de Riesgos en la Industria, legislación actual sobre accidentes del trabajo y enfermedades profesionales, conceptos fundamentales sobre accidentes, lesión, incapacidad. Costos de los accidentes, análisis de los accidentes, medición del riesgo de accidentes, investigación de los accidentes, factores que motivan la participación de los otros individuos en la labor de seguridad, estudio de riesgos típicos, manejos de materiales. Riesgos eléctricos, incendios y explosivos, riesgos de enfermedades ocupacionales, métodos generales de prevención de riesgos y programa de seguridad, objetivo, desarrollo y otros aspectos.

5 El texto el convenio firmado entre la Universidad Técnica del Estado y el Ministerio de Educación Pública es el siguiente

Considerando:

Primero: que el gobierno, a través de su política de educación de adultos se propone impulsar la participación activa y consciente de los trabajadores en el proceso de construcción de una nueva sociedad.

Segundo: que los trabajadores necesitan ser atendidos en períodos de formación de acuerdo con sus características.

Tercero: que es misión de la Universidad Técnica del Estado contribuir activamente en la educación de los trabajadores, facilitando las condiciones de desarrollo.

El 6 de marzo de 1973, entre el Ministerio de Educación Pública, en adelante el Ministerio, representado por el señor ministro de Educación don Jorge Tapia Valdés, domiciliado en Santiago, en Alameda No. 1371, 7o. piso, y la Universidad Técnica del Estado, en adelante la Universidad representada por su rector don Enrique Kirberg B., domiciliado en Santiago, en Avda. Ecuador 3469, se conviene los siguiente:

Primero: la universidad impartirá cursos de nivelación media tecnológica para los trabajadores con el objeto de completar su enseñanza media. Estos cursos tendrán una duración mínima de cuatro semestres, que se conformarán al siguiente Plan de estudios.

Plan de estudio de nivelación media tecnológica.


Matemáticas 360 horas

Química 240 horas

Física 180 horas

Biología 100 horas

Castellano 240 horas

Ciencias sociales 240 horas

Inglés 80 horas

Tecnología 560 horas


Total: 2,000 horas

Segundo: la universidad se compromete a:

a) Programar el calendario de actividades, la organización de los cursos y la selección y admisión de los trabajadores como alumnos.

b) Coordinar el funcionamiento de los cursos.

c) Preparar los programas de estudios de las asignaturas que comprenderá el Plan de estudios de los cursos.

d) Designar el personal docente.

e) Controlar y evaluar los resultados obtenidos por los alumnos en los diferentes semestres que comprende el plan en cuestión.

f) Proporcionar aulas, talleres, laboratorios, terrenos, edificios y el material didáctico que se requiere para las finalidades del presente convenio.

Tercero: el Ministerio se compromete a otorgar la licencia de Educación Media, por intermedio de su Dirección de Educación Secundaria a los trabajadores - alumnos que rindan satisfactoriamente el plan de estudios antes señalado. Esta licencia tendrá validez para todos los efectos legales.

Cuarto: La aplicación y funcionamiento del presente convenio estará encomendada a una comisión, la que estará integrada por los siguientes miembros:

a) Un representante del Ministerio de Educación pública.

b) Un representante del Departamento de Educación de Adultos.

c) Un representante del Departamento de Exámenes y Colegios Particulares.

d) Un representante de la Oficina de Programas Especiales de la UTE.

e) Un coordinador docente, designado de entre los profesores de las Escuelas de nivelación del convenio CUT-UTE.

f) Un representante estudiantil de los cursos de nivelación.
Quinto: Será responsabilidad de la comisión :
a) Conocer la programación de Las actividades realizadas por el Convenio CUT-UTE, atendiendo a las prioridades señaladas por los organismos de planificación nacional y de acuerdo con las políticas emanadas de la CUT en materia de educación de trabajadores.

b) Conocer los instrumentos pedagógicos que se utilizarán en la selección de alumnos - trabajadores.

c) Conocer los planes y programas de estudios realizadas por el convenio CUT-U'I'E en lo referente a nivelación media tecnológica.

d) Elaborar y controlar en conjunto con la Dirección de Educación Secundaria el sistema de evaluación que se señala a continuación.



Sexto: Los alumnos de los cursos de nivelación media tecnológica a que se refiere el presente convenio, estarán sujetos a un sistema de evaluación, consistente en una prueba final que se confeccionará de acuerdo al Plan de estudio antes mencionado. Aquellos alumnos que rindan satisfactoriamente esta prueba final, obtendrán su licencia de Enseñanza Media.

Séptimo: Podrán postular a los cursos de nivelación media tecnológica aquellos trabajadores que cumplan con los siguientes requisitos:

a) Estas en posesión de la licencia básica y/o tener la enseñanza media incompleta; y

b) Estar afiliado a un sindicato.

Octavo: El Ministerio otorgará la licencia de Enseñanza Media a todos los alumnos - trabajadores que a la fecha de la firma del presente convenio, se encuentren cursando o hayan egresado de los cursos de nivelación media tecnológica impartidos por el Convenio CUT-UTE, los que se someterán al sistema de evaluación señalado en el número sexto de este convenio.

Noveno: El presente convenio tendrá duración indefinida, pudiendo ser modificado por las partes de común acuerdo.

Se podrá poner término al presente convenio, a petición de cualquiera de las partes. Dicha petición deberá hacerse por escrito por las autoridades correspondientes y con a lo menos seis meses de antelación. En dicho caso, los cursos que en esos momentos se encuentren funcionando seguirán hasta su finalización en los términos convenidos.



Décimo: El presente convenio se firma en cuatro ejemplares, quedando dos de ellos en poder de cada institución.
Jorge Tapia Valdés Enrique Kirberg B.

Ministro de Educación Pública Rector de la Universidad

Técnica del Estado.
6 “Programa Universitario para Trabajadores”, en Teoría y práctica de la educación de trabajadores en la UTE (Santiago: Ed. Convenio CUT-UTE, noviembre de 1971), pp. 25-27.

7 Max Zeuske, “Algunas cuestiones a propósito de la educación de trabajadores”, en Teoría y... , p. 42.

8 Nuevo estatuto orgánico de la Universidad de Chile: 1971 (Santiago: IDU, Informaciones y documentos universitarios, 1971), p. 33.

CAPITULO IX
LAS CARRERAS TECNOLOGICAS:

PROFESIOÑALES

PARA LA PRODUCCION
“Terminada la licencia media, la posibilidad más importante que tienen los muchachos en el desarrollo futuro de nuestra educación superior, son las carreras que forman toda esa enorme cantidad de personal científico - técnico de estudios cortos - dos y medio a tres años - que se ubican en los llamado 'mandos medios' de la pirámide industrial o agrícola".
Juan Gómez Millas.1
Las carreras cortas
El primer intento de crear carreras universitarias cortas se debió a la Universidad de Chile. A comienzos de la década de los 60 inició, con ayuda exterior, la construcción en provincias de los Centros universitarios regionales con carreras que iban de 2 a 4 años. En gran parte estas carreras fueron formuladas como una solución para los estudiantes de provincias y no se reproducían en Santiago, Concepción ni Valparaíso, en donde sólo se impartían carreras largas.

En el seminario realizado por el Consejo de Rectores en la Universidad Técnica del Estado, en 1972, con el tema "Recursos humanos para la sociedad chilena actual", el profesor José Vera, de la Universidad Austral de Valdivia, se refería a las experiencias de aquellas carreras:


En los últimos 30 años, las demandas nuevas planteadas por el proceso de industrialización introdujeron cambios en el sistema (universitario), orientados, principalmente hacia el desarrollo de carreras nuevas, de duración a menudo más corta que las carreras tradicionales. Pero estos cambios no tuvieron la intensidad suficiente para modificar la estructura básica del sistema. Por el contrario, éste absorbió las nuevas demandas sin adaptarse a ellas, o adaptándolas de suerte que las nuevas carreras inicialmente cortas, tendían a alargarse (y lo lograban) asimilándose a las carreras largas tradicionales.2
En la nueva etapa que estaba viviendo el país las carreras cortas o carreras tecnológicas y posteriormente los institutos tecnológicos, vinieron a llenar simultáneamente varias necesidades en el sistema educacional chileno, en la sociedad en general y en la Universidad Técnica del Estado en particular. Otras universidades siguieron estas tendencias con el desarrollo de programas similares.

Estas carreras fueron creadas por la Universidad Técnica en el año 1969, con el objeto de contribuir a aliviar uno de los más graves problemas que se manifestaba desde hacía varios años en el sistema educacional del país: la contradicción entre la alta cifra de estudiantes que postulaban a la universidad y la exigua cifra de vacantes disponibles en el conjunto de estos establecimientos.

Se podía observar que año tras año centenares de jóvenes quedaban al margen de la educación superior sin poder, tampoco, incorporarse a la vida laboral en forma inmediata pues al terminar su educación media no poseía una calificación profesional adecuada. Quedaban, por tanto, a la espera de nuevas posibilidades de ingreso a la educación superior, y mientras tanto, se incorporaban a la actividad del trabajo en el área de servicios o engrosaban las filas del desempleo.

Toda esta situación - un verdadero despilfarro de la inteligencia provocaba una profunda frustración en miles de jóvenes que veían desesperanzados sus escasas posibilidades reales de una mejor vida.

Por otra parte, existía en el país un desconcertante déficit de profesionales de la producción, especialmente en los "mandos medios", que son aquellos que actúan de relación, por ejemplo, entre la mano de obra (obreros) y la dirección técnica (ingenieros). La mayor parte de los mandos medios estaba conformada por aquéllos especialistas que se forman espontáneamente en la práctica a través de años de experiencia, pero desprovistos de base teórica y respaldo educacional.

Era importante, también, ofrecer a los trabajadores que ingresaban a la Universidad una alternativa que pudiese estar mas de acuerdo a su tiempo disponible y a la actividad que estaban desarrollando en su industria. Estas serían las carreras tecnológicas.


Finalmente, estas carreras, agrupadas en institutos tecnológicos, prometían constituirse en un vehículo apropiado para llevar la educación superior a diversos lugares del país que, de otra manera, continuarían privados de este efectivo factor de desarrollo regional.

En resumen, las carreras tecnológicas tenían los siguientes objetivos:

1) Formación de los técnicos universitarios - mandos medios - para la producción.

2) Alternativa de mayor ingreso a la educación superior por parte de los egresados de la enseñanza media.

3)Nuevas posibilidades para la educación superior de trabajadores.

4)Expansión de los servicios universitarios a lugares apartados del territorio nacional.


Formación de técnicos universitarios
La educación superior en América Latina tiene su única expresión en la universidad clasista y ecléctica. A ello ha contribuido especialmente la dependencia económica y cultural de estos países como también la herencia de la universidad hispánica: tendencia al humanismo y desprecio por la técnica. Por lo tanto, se tenía (y se tiene) entendido que en la universidad sólo debían prepararse los profesionales de alto nivel, de cinco o más años de formación, los científicos, los investigadores . . . y nada más. Este criterio pudiera ser válido en otros países, especialmente los europeos, donde existen politécnicos y otras escuelas de enseñanza superior; no es así entre los países latinoamericanos en los que por lo general no existe otro tipo de formación postsecundaria que la universidad.

El director de planificación de la Universidad Técnica, Felipe Richardson, manifestaba en el seminario ya mencionado:3


Hasta hace poco se entendía que la formación superior radicaba exclusivamente en las universidades y, específicamente, en aquellas que se organizaban de acuerdo con los moldes clásicos de la universidad napoleónica. Es decir, en aquellas donde se formaban "profesionales" en carreras de cinco o más años de duración. Las carreras con menos años de estudio y/o impartidas por instituciones extrauniversitarias, no estaban integradas al concepto de formación superior y sus egresados gozaban de un prestigio social reducido frente a las carreras largas, especialmente si eran las carreras llamadas liberales.

El análisis del desarrollo económico demuestra el error de esa concepción, y hoy es motivo de común preocupación integrar en un sólo sistema de formación toda la enseñanza postsecundaria, sea ésta entregada por la universidad o por otras instituciones, comprendiendo carreras cortas, medianas o de larga duración, y el perfeccionamiento de graduados.


Una vez terminada la enseñanza media, sea la científico - humanista (el liceo clásico), sea la técnico - profesional (escuelas industriales u otro tipo de enseñanza vocacional), el único camino que se le abría al egresado era la universidad. Aunque alguien pudiera pensar que la enseñanza media técnico - profesional no necesita continuidad en la enseñanza superior, la realidad es que, por los años que precedieron a la reforma cerca del 100% de sus egresados postulaba a la universidad. La tendencia de este grupo a buscar entrada en la universidad, aun considerándose que su carrera ya los habilitaba para trabajar, pudiera explicarse por varios caminos:

a) que estos egresados de la enseñanza técnico - profesional no considerasen suficientes los conocimientos y destrezas adquiridos para dirigirse a competir al mercado ocupacional;

b) que aunque estos conocimientos, en el terreno industrial, por ejemplo, los habilitaba para desempeñarse como capataces, jefes de grupo de obreros o jefes de sección en industrias, estaba en contra de ellos su edad, pues egresaban entre los 18 y 20 años con escasa o nula experiencia para manejar o supervisar personas, detalle que los inhibía para decidirse a trabajar y preferían esforzarse, especialmente en el plano económico - si podían -, para procurar su admisión en la universidad, y

c) el status económico y social: en la sociedad eran más considerados los profesionales tradicionales y, por lo general, mucho mejor remunerados. Por lo tanto, por una razón u otra, no es de extraviar que los jóvenes que podían hacerlo intentaran continuar su carrera en la universidad.

La solución hubiese sido la creación, por parte del Estado, de uno o varios institutos superiores que, al igual que varios países europeos, formasen técnicos u otros especialistas en toda la gama de la actividad científica, la producción, la salud, los servicios y las comunicaciones. Y que estos técnicos fuesen formados en períodos razonables de dos a tres años de modo que se los pudiera devolver pronto a la sociedad en lugar de invertir cinco, seis o siete años - o más - con un gasto considerable para el erario nacional. La proposición que la Universidad Técnica del Estado sometió a la consideración del gobierno de Eduardo Frei, fue desechada porque "no se consideraba necesario adoptar medida alguna" y, además, por falta de recursos, como se declaró. Posteriormente, en el gobierno de Salvador Allende, el Ministerio de Educación realizó los estudios del caso para la puesta en marcha del Instituto Tecnológico Nacional, pero no alcanzó a inaugurarse debido al golpe militar.

El país comenzaba a preocuparse de la disponibilidad de profesionales. De acuerdo a estudios de organismos oficiales realizados entre 1968 y 1969, confeccionados sobre la base de proyecciones del mercado ocupacional de esa época y sin considerar aumento en la tasa de desarrollo, se llegó a las siguientes conclusiones: que considerando la existencia de 116,950 profesionales en 1960, se necesitarían 181, 330 en 1970 y 259,409 en 1980. Según estos estudios, se concluía que para 1975 debía duplicarse el número de ingenieros civiles, multiplicarse por diez la cantidad de ingenieros forestales, por cuatro los ingenieros agrónomos, por ocho los economistas, y por tres los químicos y los médicos veterinarios.4

Según un estudio de Oyarce y Urbina sobre profesionales medios5, la disponibilidad de ingenieros civiles en 1970 era de 5,433 y el acervo de técnicos e ingenieros de ejecución (formados en dos y medio y cuatro años) era aproximadamente de 11,200 (cálculos efectuados por la Oficina de Planificación de la Universidad Técnica del Estado). Eso demostraba que en Chile existía una relación de 1:2 entre ingenieros civiles y técnicos e ingenieros de ejecución. El Centro de Planeamiento de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile determinó en un estudio que la relación óptima en el desarrollo de las actividades, ya sea industriales de cualquier tipo, debiera ser de 1:4.31. Es decir, que por cada ingeniero de carrera larga debe existir 4.31 ingenieros de ejecución o técnicos, como valor promedio.6

Aunque no puede explicarse el desequilibrio señalado en función de la dotación de recursos humanos del país, sí puede sostenerse que la estructura de la fuerza de trabajo y su habilidad tendrá especial relevancia en la implantación de políticas que tiendan a superarlo. Sin embargo, es fácil comprender que el camino seguido por la enseñanza superior en Chile ha contribuido a fomentar esta distorsión al concentrar su esfuerzo en la formación de profesionales de carreras largas y para actividades no productivas, descuidando cuantitativamente la formación de profesionales para la producción. Se enfatiza, a la vez, la preparación de profesionales de segundo nivel (cinco años o más), en lugar de prestar la atención debida a los profesionales de primer nivel (dos a cuatro años), indispensables, entre otras cosas, para el desempeño de los primeros.

En el estudio de la Universidad de Chile intitulado "Bases para el plan de desarrollo de la Universidad de Chile", efectuado en 1966, se llega al siguiente cuadro:7

Tabla 22
Población activa con instrucción superior en Chile. Distribución según

niveles de formación en 1960


Niveles Total %
Primer nivel (1 a 4 años) 23,276 43.7

Segundo nivel (5 años y más) 30,037 56.3


Puede apreciarse que las cifras indican todo lo contrario de lo que se necesitaba. La Universidad Técnica del Estado puso el énfasis en las carreras de ingeniería de ejecución y en las carreras tecnológicas, manteniendo menos número para las carreras de seis años. De acuerdo a la oficina de Planificación de la Universidad Técnica, para el año 1970 se tenía el siguiente cuadro : 8

Tabla 23
Distribución de la matrícula post secundaria de la Universidad Técnica

del Estado en 1970


Niveles Total %
Primer nivel (1 a 4 años) 12,091 93.17

Segundo nivel (5 años y más) 887 6.83

La existencia de dos tipos de carreras en el área de ingeniería en la Universidad Técnica - ingeniería civil, e ingeniería de ejecución - no excluye la propiedad con que la Universidad encaró la organización de estudios conducentes a formar profesionales que satisfagan funciones de soporte y comando en el proceso productivo nacional.

La creación de este tipo de profesional medio nace de la observación detenida del crecimiento industrial del país, observación que concluye en la necesidad de establecer:

a) un mando medio entre el ingeniero y el obrero calificado, o bien, b) un profesional en funciones de asistencia de producción que, siendo de gran importancia, resultan antieconómicas e inadecuadas para profesionales universitarios de calificación superior.

Al crear este tipo de carreras cortas, la universidad tuvo presente su papel incentivador del cambio de mentalidad que requiere el desarrollo económico chileno, cambio que debe reorientar la generalizada tendencia del medio hacia las llamadas profesiones liberales y la actividad de servicios, y crear un espíritu propicio a las tareas productivas, el que ha sido característico de las naciones desarrolladas o que marchan aceleradamente por el camino del desarrollo.

La formación de mandos medios atendería una necesidad vital para el buen funcionamiento de las distintas unidades productoras en el país que actualmente deben improvisar estos cuadros de entre su propio personal subalterno, a un costo muy elevado para la empresa mientras la sociedad ve disminuida su potencialidad productiva y tiene en este "práctico" un elemento difícilmente adaptable a la innovación tecnológica.

Son muchas las actividades que necesitan de ciertos especialistas que no se encontraba entre los profesionales que la universidad preparaba. La formación de profesionales de este tipo debería tener como características su orientación hacia el logro de un conocimiento técnico y práctico de aspectos científicos claves en procesos productivos determinados.

El contenido del currículum de estudios, tanto en ciencias básicas como en ciencias relativas a la ingeniería, debe ser el necesario para permitirle la comprensión cabal de los principios que operan en la técnica de su especialidad. Dadas las funciones de este profesional, su conocimiento en materias tales como organización del trabajo, seguridad industrial, control de la producción, debe ser apropiadamente sólido.

Una de las características de las carreras cortas es que ninguna de ellas es permanente, sino que, por el contrario, son creadas y se mantienen sólo mientras exista la necesidad de ese determinado tipo de profesional en el país. Si el mercado ocupacional se considera saturado, entonces se suspende esta carrera hasta que vuelva a aparecer tal necesidad. Se evita así la formación de expertos para puestos que no existen.

El técnico universitario nació, pues, como una necesidad vitalizadora y está concebido para cumplir funciones directas de apoyo a la producción. Su acción estará orientada a insertarse directamente en el proceso productivo. Por su formación será capaz de entender y aplicar las leyes que gobiernan su especialidad.

Los institutos tecnológicos han concebido la formación profesional como un todo, integrando el trabajo al estudio, humanista por excelencia, para que el técnico universitario no sólo sea un cuadro técnico altamente calificado, sino, además, debe ser un ente socialmente comprometido, con clara conciencia de su deber para con la sociedad.9


Como un resultado de la aplicación masiva de esta experiencia, en 1971, se produjo un cambio sustancial en la disponibilidad de plazas universitarias para comienzos de ese año. Si bien es cierto que el aumento de plazas fue general, ello se dio en un grado considerablemente mayor en el área de las carreras cortas, como se puede apreciar en el cuadro de la página siguiente, confeccionado sobre la base de los datos entregados por la Oficina Central de Ingreso a las Universidades Chilenas.10

La tendencia comenzaba a variar. Se daban los primeros pasos para crear las bases de una sólida estructura profesional para el desarrollo del país. Con ello, las carreras tecnológicas cumplían otro de sus objetivos fundamentales.

El educador y economista mexicano Víctor L. Urquidi, escribió en 1967:

El sistema educativo de América Latina va muy a la zaga de los progresos económicos y los cambios sociales. La mayor parte de los recursos se destina a la educación primaria y la secundaria, pero son pocos los países donde se han logrado tasas elevadas de escolaridad, sobre todo en las áreas rurales. Con algunas excepciones, se ha prestado insuficiente atención a la educación superior, la que ha sido ampliada rápidamente en los últimos años, pero sin que haya sido objeto de cambios cualitativos generales. Prevalecen las facultades de derecho y las humanidades tradicionales, y sólo en fecha reciente han surgido las escuelas de ciencias sociales y de ingeniería, y aún más recientemente las de ciencia moderna. En consecuencia, no debe extrañar que, de una población escolar en las universidades de cerca de 800,000 estudiantes, se graduaran en 1965 apenas unos 71,000, y de éstos sólo 4,000 en ciencias naturales y 8,000 en ingeniería. América Latina sigue dependiendo de técnicas importadas, por lo que hace a las profesiones superiores, y requiere enviar a sus mejores egresados a especializarse en universidades extranjeras. Se estima que en 1965 había alrededor de 600,000 profesionales en la región, o sea menos del 1% de la población económicamente activa; y de ese total apenas 18,000 estaban ocupados en faenas agrícolas, otros 18,000 en las extractivas, 27,000 en la construcción, 32,000 en servicios básicos, 49,000 en la industria manufacturera, y la friolera de 460,000 en servicios diversos, inclusive gobierno. Con formación universitaria, completa o incompleta, se calcula que había alrededor de 1,060,000 personas, el 1.4% de la población activa; de ellos, 180,000 en la categoría de científicos o ingenieros, que incluye ingenieros civiles ocupados en la construcción, profesores de ciencias y matemáticas y otros ajenos a las actividades de investigación científica y adaptación tecnológica Además del escaso capital humano dedicado a estas actividades, y su limitado número en formación, hay una escasez general de personal técnico intermedio, a pesar de algún progreso obtenido en los principales países.11



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