Los nuevos profesionales



Descargar 1.47 Mb.
Página10/23
Fecha de conversión04.02.2019
Tamaño1.47 Mb.
1   ...   6   7   8   9   10   11   12   13   ...   23

Tabla 14
Universidad de La Habana. Matrícula total y de trabajadores.

Años académicos 1973, 1974 y 1975.


Año Total Total % de

estudiantes trabajadores trabajadores


1973 39,046 21,188 54.8%

1974 46,939 26,871 57.2%

1975 54,351 31,135 57.3%
Muy a su pesar el investigador Jaime Suchlicki, contrario a la experiencia cubana, reconoce que:
Así, la composición de la clase de los estudiantes universitarios ha cambiado. Aunque no hay estadísticas disponibles, los hijos de trabajadores y campesinos probablemente constituyen una mayor proporción del cuerpo estudiantil, hoy más que ayer. El régimen ha comenzado cursos especiales preparatorios para calificar trabajadores industriales para estudios universitarios. De igual manera, estudiantes provenientes de familias pobres reciben atención prioritaria del gobierno en el otorgamiento de becas.28

El movimiento Educación por Concientización en Brasil
En los comienzos de la década de los años sesenta, se inicia un interesante movimiento educacional en Brasil. Este se relaciona con la urgente necesidad de alfabetizar las poblaciones urbanas y rurales, pero especialmente estas últimas. Se estima que en 1960, en el noreste de Brasil, el analfabetismo entre los campesinos alcanzaba a un 90%.

En 1961, el Servicio de Asistencia Rural de la Iglesia Católica da comienzo a una actividad educacional llamada "Movimiento Educacáo de Base", Movimiento de Educación de Base, en las áreas rurales menos desarrolladas del noreste. Este movimiento era respaldado por la Iglesia Católica y tomaron parte en él los estudiantes. Su actividad principal era emitir programas de radio alfabetizando a los campesinos. El presidente Janio Quadros, la Conferencia Nacional de Obispos y la Red Nacional de Emisoras católicas suscribieron un acuerdo para un plan que llegase a alcanzar 15,000 radioescuchas. Este plan comenzó a desarrollarse con las consiguientes dificultades de alfabetizar por radio. Sin embargo, por 1963, el MEB alcanzaba a 75,000 personas en 13 estados.

Desde hacía algunos años, el profesor de Historia y Filosofía de la Educación en la Universidad de Recife, Paulo Freire, trabajaba con adultos analfabetos en la zona con un método que llamó "por concientización". En 1962 fue nombrado director de los Servicios de Extensión Cultural de esa universidad y se concentró en el programa de alfabetización de campesinos adultos, y ejerció profunda influencia sobre los organismos del MEB. El gobierno del presidente Joáo Goulart lo respaldó económicamente. En ese tiempo era jefe del gabinete civil el educador Darcy Ribeiro. Con el decidido impulso del gobierno, en 1964 se establecieron cursos masivos para "coordinadores" (instructores) en todos los estados brasileños y se trazó un plan para la fundación de 2,000 “círculos culturales” que llegaron a alcanzar a 2,000,000 de analfabetos. La Unión Nacional de Estudiantes se incorporó activamente a esta campaña.

Años después, Paulo Freire declaraba:


Mi preocupación por la democratización de la cultura, dentro del contexto de la democratización fundamental, demanda atención especial a los déficits cuantitativos en nuestra educación. En 1964, aproximadamente 4 millones de niños en edad escolar no tenían escuelas; había 16 millones de analfabetos de 14 años o más. Esos verdaderamente alarmantes déficits constituían obstáculos al desarrollo del país y a la formación de una mentalidad democrática. 29
Los fundamentos del sistema Freire se basaban en el hecho de que no se puede cultivar a grandes masas que están agobiadas por sus problemas sin vincular la enseñanza con el despertar de la conciencia sobre esos problemas y sus causas y, por lo tanto, permitirles ver su situación desde una perspectiva más amplia. Sus principales ideas están expuestas en su libro La educación como práctica de la libertad. Entre los principios estructuradores de su pensamiento está el de que la educación debe dar conciencia al hombre: sobre su libertad en la sociedad acerca de sus posibilidades de opción y selección, al mismo tiempo que debe constituir un estímulo hacia una actitud cultural ante el mundo. Sobre esto dice:

Concientización, es obvio, que no termina estoicamente, en el reconocimiento puro, de carácter subjetivo, de la situación, sino que, por el contrario, prepara a los hombres, en el plano de la acción, para la lucha contra los obstáculos a su humanización. (... )

En otra experiencia, de la cual participamos - esta vez, con campesinos -, observamos que, durante toda la discusión de una situación de trabajo en el campo, la tónica del debate era siempre la reivindicación salarial y la necesidad de unirse, de crear su sindicato para esta reivindicación, no para otra cosa.

Discutieron tres situaciones en este encuentro y la tónica fue siempre la misma: reivindicación salarial y sindicato para atender esta reivindicación.

Imaginemos ahora a un educador que organizase su programa "educativo" para estos hombres y, en lugar de la discusión de esta temática, les propusiese la lectura de textos que, seguramente, llamaría "sabios" y en los cuales se habla, angelicalmente, de que "el ala es del ave..." 30
La agencia norteamericana USAID (U.S. Agency for International Development), estimulada por el programa de la "Alianza para el Progreso", ayudó económicamente los programas de alfabetización en el noreste de Brasil. Pero en los comienzos de 1964, antes del golpe militar, USAID canceló su apoyo al proyecto piloto de Paulo Freire que financiaba en Angicos "porque discrepaba de su contenido político".

Era un nuevo sistema. No se trataba de la clásica relación jerárquica de profesor - alumno, sino de la visita del “coordinador”, por lo general, un estudiante universitario. No eran clases, sino conversaciones dirigidas especialmente a comprender los problemas de los alumnos: la cosecha, los animales, el clima, los salarios, los precios, etc. En definitiva, eran los temas de su existencia el camino que guiaba hacia la alfabetización, y no cuestiones etéreas.

En enero de 1964 apareció el silabario Viver é Lutar (Vivir es luchar) elaborado por los miembros universitarios del MEB. He aquí algunas de las frases de ejercicio de la Lección I :31
Eu vivo e luto

Pedro vive e luta

0 povo vive e luta

Eu, Pedro e o povo vivemos

Eu, Pedro e o povo lutamos

Lutamos para viver

Viver é lutar

Yo vivo y lucho

Pedro vive y lucha

El pueblo vive y lucha

Yo, Pedro y el pueblo vivimos

Yo, Pedro y el pueblo luchamos

Luchamos para vivir

Vivir es luchar

Los estudiantes, además, organizaron entre los campesinos los Centros Populares Culturales para estimular el teatro, la música y, en general, el arte con contenido social.

Naturalmente que este programa de alfabetización a través de la "concientización" tuvo muchos enemigos que lo calificaron de "fábrica revolucionaria".

Con el golpe militar de mediados de 1964, el movimiento de alfabetización fue seriamente dañado. "Los militares invadieron o cerraron varias oficinas del MEB, las escuelas fueron cerradas por los terratenientes, el material fue destruido o requisado, los miembros de casi una docena de equipos locales fueron arrestados... o llamados a comparecer, ante consejos militares, detenidos o separados de sus trabajos", escribe de Kadt.32

Algunos sacerdotes que eran profesores o coordinadores fueron arrestados y expulsados de Pernambuco. El silabario Viver é Lutar fue declarado subversivo, requisado y destruido. El profesor Neale Pearson contó que "un oficial de Inteligencia del Ejército del Cuartel General del IV Cuerpo del Ejército, en Recife, Pernambuco, le dijo a este escritor en agosto de 1965 que el contenido del silabario por sí solo justificaba la revolución (golpe militar) de abril de 1964".33

El gobierno militar les retiró toda ayuda económica y el movimiento fue prácticamente liquidado. La Unión Nacional de Estudiantes fue puesta fuera de la ley, su local incendiado ese mismo año, pero continuó posteriormente sus actividades en la clandestinidad.

Paulo Freire fue detenido debido a los "elementos subversivos" que contenía su enseñanza y fue mantenido en prisión por cerca de tres meses; luego fue exiliado y se trasladó a Chile. Allí participó en la Escuela de Ciencias Políticas de las Naciones Unidas que mantuvo seminarios sobre su actividad en Brasil. En 1967, Freire fue profesor invitado al Centro para el Estudio del Desarrollo y Cambio Social de la Universidad de Harvard, y en 1970 se hizo cargo del puesto de consultante especial de la Oficina de Educación del Consejo Mundial de Iglesias en Génova.


En Ecuador
La Universidad Central de Quito y la Universidad de Cuenca mantienen universidades populares para la educación de trabajadores. Los estudiantes de la Universidad Técnica de Manabí han desarrollado cursos anuales para los agricultores y campesinos en regiones diferentes cada año; entregan instrucción sobre maquinaria agrícola, métodos de cultivo y riego. En forma general, los estudiantes universitarios ecuatorianos participan en las campañas de alfabetización.

La Federación de Estudiantes de la Universidad de Cuenca creó el Colegio "29 de marzo" y realizó grandes esfuerzos para dotarlo de una biblioteca en 1967 como un aporte a la cultura popular de la región.

En Centroamérica también se vieron esfuerzos por la cultura popular: se fundó la Universidad Popular de Ahuachapán en El Salvador, y en Costa Rica fue promovido un movimiento por la cultura popular por los educadores Carmen Lyra y Joaquín García Monge con su prestigioso Repertorio Americano.
Actividades de educación popular en Chile
La primera Escuela Nocturna de Trabajadores de la Federación de Estudiantes de Chile, se fundó en 1910, aunque en las escuelas de Derecho y de Medicina ya se ofrecían cursos. Por 1916, la FECH tenía en funcionamiento 11 centros de estudio para obreros y gente de escasos recursos, como también centros de asistencia legal, médica y dental para la población.

En 1918, la Federación de Estudiantes de Chile dio vida a la Universidad Popular Victorino Lastarria, llamada así en homenaje al escritor e historiador chileno José Victorino Lastarria (1817-1888). Se nombró como su primer director al expresidente de la Federación y profesor de filosofía, Pedro León Loyola. Esta Universidad fue organizada como una manera de ampliar los horizontes intelectuales de los trabajadores y estimular en ellos la reflexión acerca de sus problemas sociales. Al comienzo no había planes de estudio determinados, sino que escritores, artistas, profesionales, estudiantes y otras personas importantes e interesadas en este tipo de educación, eran invitadas a dictar conferencias vespertinas en una amplia gama de temas, tales como filosofía, física, astronomía, literatura, etc. Posteriormente se sistematizaron con algunos cursos y se desarrollaron programas similares a la educación básica y media. Por su parte, los estudiantes de arquitectura hicieron funcionar por mucho tiempo - veinte a treinta años - una Escuela Nocturna de Obreros de la Construcción. En la Escuela de Artes y Oficios funcionaban cursos de adiestramiento de trabajadores en las noches, utilizando los talleres de aprendizaje. También se desarrollaron en esta escuela los cursos dominicales denominados "Crisol" sobre contenidos de tipo técnico.

Sería largo enumerar las iniciativas desarrolladas en Santiago y en provincias por los estudiantes universitarios para impartir las primeras letras y los primeros números a los adultos de familias modestas, especialmente trabajadores. Podría decirse que entre los años 1930 y 1950 casi no hubo estudiante universitario que no hubiese desarrollado algún tipo de actividad docente en estos cursos. También desempeñaron un papel en este sentido la Iglesia Católica, los sindicatos obreros y los partidos políticos populares. Es interesante recordar que ya en 1875 el Partido Radical había formado escuelas para obreros que duraron algunos años.
Luis Emilio Recabarren
Un verdadero pionero de la educación de los trabajadores fue Luis Emilio Recabarren (1876-1924) quien luchó intensamente por elevar el nivel cultural y combativo de los trabajadores chilenos. Para ello formó numerosas escuelas nocturnas, especialmente en el norte del país; fomentó el teatro obrero como un vehículo cultural; organizó y dirigió once diarios y periódicos obreros, y publicó alrededor de 18 libros dirigidos a los trabajadores. "Convencidos de que el porvenir es el socialismo, queremos apresurar la llegada de ese porvenir adelantando la cultura y la educación de los pueblos", decía en su libro El socialismo: ¿qué es y cómo se realizará?, publicado en Iquique en 1912.34 Por ese mismo año, funda el Partido Socialista Obrero, también en Iquique, que en su programa describe "La reforma de la enseñanza" en los siguientes términos:
La instrucción será laica, obligatoria y gratuita para todos los niños hasta los 14 años.

Aplicación preferente de los recursos del Estado a la enseñanza primaria.

Suministro de alimento gratuito a los niños durante el día, como asimismo de ropa, libros y útiles escolares.

Fomento de escuelas nocturnas y de profesionales.

Creación de colonias escolares.

Exposiciones frecuentes de labores, productos agrícolas, industriales y de arte.35


Poco después Luis Emilio Recabarren abrió una Casa del Pueblo, en la que se desarrolló una intensa labor cultural a la que contribuyó un poeta del rango de Víctor Domingo Silva quien dictó clases y ofreció conferencias.35 Y la Federación Obrera de Chile (FOCH), en su III Congreso, celebrado en 1919, adoptó una nueva Declaración de Principios en la que establecía su propósito de: “Fomentar el progreso de la instrucción y cultura de la clase trabajadora por medio de conferencias, escuelas, bibliotecas, prensa y toda actividad cultural.37
En las Universidades
En 1946, después de un receso de algunos años, fue reabierta por la FECH, con el apoyo financiero de la Universidad de Chile, la Universidad Popular, esta vez con el nombre de Valentín Letelier, jurista chileno. Allí se ofrecían diez secciones dirigidas por los estudiantes: alfabetización, un programa completo de enseñanza secundaria, numerosos cursos vocacionales y cursos de perfeccionamiento y cultura general.

Desde principios de siglo se habían creado numerosos establecimientos de funcionamiento vespertino o nocturno dedicados a la educación primaria y secundaria de gente que durante el día trabaja. Uno de ellos fue el Liceo Nocturno Federico Hanssen, organizado por el entonces Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile llamado así en homenaje al profesor contratado en Alemania en 1889 cuando dicho Instituto fuera creado. Este Liceo ha funcionado ininterrumpidamente por más de 50 años y han pasado miles de estudiantes por sus aulas. Durante la década de los años 40, funcionó en Concepción una "Universidad Obrera" organizada por la Iglesia Católica. Los cursos que se realizaban eran mayormente de aprendizaje artesanal. Dependiente del Ministerio de Educación ha funcionado la Dirección de Educación de Adultos cuya labor se analizará más adelante.

En la Universidad de Chile funcionó unos años la Promoción Superior de Trabajadores que tenía por misión preparar a grupos de trabajadores en la enseñanza media, dejándolos aptos para el ingreso a la universidad. En los años 1971 y 1972, la Universidad de Chile destinó un número de vacantes a trabajadores de la misma universidad, a quienes les dio algunas facilidades para el estudio.

La Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, bajo la progresista y dinámica dirección de su decano, el doctor Alfredo Jadresic, comenzó en 1972 cursos vespertinos para trabajadores en las carreras que la facultad impartía normalmente. Es así que en el primer concurso, al que se presentaron 2,500 postulantes, ingresaron 320 trabajadores a las escuelas de medicina de las distintas áreas de Santiago (norte, oriente y central). La matrícula se dividió así: medicina: 36 alumnos; enfermería: 125; tecnología médica: 38; higiene ambiental: 75; fonoaudiología: 16; obstetricia y puericultura: 10; terapia ocupacional: 10, y nutrición y dietética: 10. Estas carreras fueron inauguradas el 3 de abril de 1972 con una clase magistral que dictó el presidente de la República, doctor Salvador Allende. Allí señaló que este hecho era "el embrión de un gran proceso que irá ampliándose cada vez más para posibilitar la incorporación a la educación, a la cultura y al conocimiento técnico - científico a miles de hombres y mujeres que no tuvieron la oportunidad, porque antes una sociedad injusta les negaba esa oportunidad y ese derecho".

Luego el decano Jadresic, en su discurso, declaró que:
La incorporación de los trabajadores a la Facultad de Medicina en 1972 es la más valiosa concreción de la reforma universitaria de esta Facultad, iniciada en 1968. Las proyecciones que tiene la presencia de alumnos trabajadores en todas las carreras de la salud para cambiar algunos conceptos tradicionales del ingreso y del quehacer universitario constituyen pasos trascendentales en la vida de nuestra universidad y en el proceso que vive el país hacia una auténtica democracia.

El ingreso de los trabajadores a la universidad está llamado a constituir la primera contribución significativa de la universidad dentro de la marcha del país hacia más profundas transformaciones sociales.38


La Universidad Católica de Valparaíso creó la Facultad Obrera en ese puerto con carreras universitarias, pero separadas del resto de la universidad. La Universidad Católica de Chile creó el Departamento Universitario Obrero Campesino (DUOC) que luego perdió su carácter universitario transformándose en cursos de capacitación y oficios, por debajo de los niveles de la enseñanza superior. La Universidad de Concepción firmó un convenio con la Universidad Técnica del Estado, la municipalidad de Lota y los Sindicatos del Carbón para cursos en la cuenca carbonífera, cuyo detalle se verá más adelante.

La Universidad del Norte creó en 1970 los Departamentos de Capacitación Laboral en cada una de sus sedes: Arica, Iquique, Antofagasta, María Elena y Coquimbo con el objeto de ofrecer oportunidades para proseguir estudios a aquellas personas que dejaron el sistema regular para dedicarse a trabajar. Estos departamentos abrieron cursos para completar la enseñanza básica y también para algunos estudios conducentes a oficios como electricidad, mecánica, plomería, etc. En Coquimbo, mediante un acuerdo con la CORA (Corporación de la Reforma Agraria) e INDAP (Instituto de Desarrollo Agropecuario), se desarrolló un programa de formación técnica en comunidades campesinas que abarcó a más de 150 trabajadores agrarios. El conjunto de los departamentos de capacitación laboral de esa universidad alcanzó a tener cerca de 1,200 alumnos - trabajadores en la zona norte.

La Universidad Técnica del Estado mantuvo por muchos, años cursos de capacitación de obreros como ya se ha descrito, tanto vespertinos como nocturnos y dominicales. Sin embargo, lo que se proponía iniciar en este período de reforma era el hacer posible el ingreso de los trabajadores y sus hijos, con la calificación y capacidad requerida, a todos los niveles académicos de la universidad.
El "aprendizaje"
Como se puede apreciar, los intentos de promover la educación de trabajadores han sido variados y numerosos. A todos ellos habría que agregar, para completar el cuadro, el amplio movimiento de "perfeccionamiento" de obreros. Se trata del entrenamiento industrial - y, a veces, agrario - para aumentar las destrezas de los trabajadores, ayudarles a aprender cómo utilizar mejor las herramientas y las técnicas manuales y a dominar el manejo de las máquinas. Como resultado, se consigue elevar los niveles de producción. Esta ha sido, por consiguiente, una preocupación de las empresas y grupos de empresarios, y se han creado importantes centros de capacitación a través de Latinoamérica. Por el año 1974, los más importantes eran: el SENAI (Servicio Nacional de Aprendizaje Industrial), en Brasil, con 415,836 matriculados, y el SINAC (Servicio Nacional de Aprendizaje Comercial), en ese mismo país, con 396,362; el SENA (Servicio Nacional de Aprendizaje), en Colombia, con 369,563; el CONET, en Argentina, con 192,731; el INCE, en Venezuela, con 115,251; el INACAP (Instituto Nacional de Capacitación), en Chile, con 31,334; el ARMO, en México, con 16,871; el SECAP, en Ecuador, con 10,531; el INTECAP, en Guatemala, con 9,967, y el INA, en Costa Rica, con 9,142, para nombrar sólo aquellos que contaban con un mayor número de inscritos.39

Sus principios están claramente expuestos por el Centro Interamericano de Investigación y Documentación sobre Formación Profesional en América Latina (CINTERFOR): "La necesidad de preparar la mano de obra que requiere el mercado de trabajo, no sólo para satisfacer la demanda cuantitativa, sino fundamentalmente para atender las exigencias cualitativas de las empresas, ha llevado a las instituciones de formación profesional a experimentar nuevos métodos pedagógicos que les permitan cumplir de manera más adecuada tales propósitos".40

Como se sabe, estos estudios no significan la elevación de la cultura general de los obreros ni les permite alcanzar determinados grados, ni menos prepararlos para el ingreso a la universidad. Es simplemente el training o perfeccionamiento de sus destrezas para manejar la máquina o la herramienta que viene a ser algo muy similar a un mejoramiento de la máquina y de la herramienta: el obrero se convierte en un medio auxiliar de su funcionamiento. La deshumanización es obvia. Como dijo un obrero al ingresar a un curso universitario de la Universidad Técnica del Estado en Concepción: "Ya estábamos cansados de seguir cursos de adiestramiento que sólo hacen más ricos a los dueños de las empresas o a los accionistas de ellas".

Sin embargo, no hay duda de que tales cursos de perfeccionamiento son también útiles para la producción de un país y que deben seguir funcionando. Deberá, sin embargo, haber organismos encargados de su organización y sus actividades fuera de las universidades y, además, se deberá asegurar de que los trabajadores y sus hijos tengan una real posibilidad de acceso a los niveles universitarios, no en calidad de excepciones que resulta útil exhibir, sino como legítimos componentes de la sociedad que disponen de todos sus derechos con plenitud.

Cuando un joven “humilde” - hijo tal vez de obreros - escala por excepción la cúspide de la pirámide escolar y obtiene un título profesional, el sector dominante de la sociedad aplaude la hazaña de su integración a dicho sector, olvidando que por cada uno de esos jóvenes "humildes" hay cientos de hijos de campesinos y obreros que no alcanzan a completar la educación primaria o tuvieron que abandonar el sistema escolar antes de aprender propiamente a leer y escribir. 41
Señala sabiamente el rector de la Universidad de Centroamérica, Román Mayorga Quiroz.
Tampoco se trata de pretender una universidad exclusivamente de trabajadores, sino de que la composición del establecimiento de enseñanza superior corresponda a la composición de la sociedad. Menos puede pensarse en facultades para obreros dentro de las universidades (salvo en el caso específico cubano donde se trata, en verdad, de preparatorias para el ingreso a la universidad en que se los relega como grupo aparte: el resto de las facultades toma la actitud de inclinarse paternalmente hasta descender al nivel de los segregados para "ayudarlos".

Se trata pues, que la universidad esté realmente abierta a toda la sociedad, en los hechos y no sólo formalmente y sin odiosas discriminaciones.


Los derechos culturales de los trabajadores
Al plantearse la necesidad de democratizar interiormente la Universidad en sus estructuras su aparato de poder, requisito ineludible de la reforma, fue evidente la exigencia del examen de la democratización "hacia afuera". No se pueden separar los conceptos de democracia interna y democracia social, esto es, ser demócratas a medias. Pueden constituir dos planos independientes, pero están íntimamente relacionados.

Las nuevas autoridades de la Universidad Técnica del Estado, la Federación de Estudiantes y el movimiento reformista, tomaron en consideración el carácter elitista de la universidad frente a la clase trabajadora y al campesinado, examinaron las cifras y otros indicadores y resolvieron empeñarse en modificar esta situación adoptando una serie de medidas que muy pronto acusarían resultados llenos de éxito. Se vio con claridad que en el sistema de "libre empresa" el criterio principal para emprender y proseguir estudios estaba en función de los medios económicos del estudiante, de su familia y de su medio. Miles de hijos de obreros y campesinos, cualquiera que sea su capacidad, se encuentran excluidos desde un comienzo de toda formación superior. Sus difíciles condiciones materiales los llevan desde muy temprano a la vida activa en procura de un salario. Irónicamente, esto provee al mercado de mano de obra barata.

La aspiración creciente de los trabajadores a la responsabilidad, a la iniciativa y a la creación es un nuevo componente social en las colectividades modernas. En 1973 se realizó en Varna, Bulgaria, el VIII Congreso Sindical Mundial organizado por la Federación Sindical Mundial. Gran parte de sus deliberaciones se consagraron a los problemas de la educación. Se emitió la Carta de los Derechos de los Trabajadores de la que parte considerable se dedica a los derechos de los trabajadores a la cultura, a la ciencia y al perfeccionamiento profesional.

En esta "Carta" se establece que:


El derecho a la formación y al perfeccionamiento profesionales y el derecho a la cultura figuran entre las reivindicaciones esenciales de los trabajadores y de sus organizaciones sindicales... Todo trabajador tiene derecho a recibir una formación profesional capaz de asegurarle el acceso, la permanencia y la promoción en el empleo elegido... La enseñanza debe ser democrática y debe dar a cada joven los medios para desarrollar sus facultades creadoras, su personalidad, su cultura y su calificación profesional... La formación profesional debe partir de amplios conocimientos científicos y técnicos a fin de asegurar a los trabajadores los elementos necesarios para desarrollar sus actividades profesionales, sociales y políticas y poder vincularse y desplegar una mayor actividad en la sociedad de que forman parte ... Las organizaciones sindicales tienen derecho a ser consultadas cuando se elaboren planes sobre la formación, el perfeccionamiento y la orientación profesionales y sobre la alfabetización de los trabajadores; tienen derecho a controlar el ejercicio efectivo, por parte de los trabajadores, de su derecho a recibir una formación o perfeccionamiento profesional, a la enseñanza y a un empleo. 42
Tales aspiraciones se inscriben en la actualidad en el conjunto de las reivindicaciones democráticas que conforman las metas de acción de la clase obrera y los trabajadores del mundo.

Por su parte, la Declaración de los Derechos Humanos, aprobada y proclamada por las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, establece en su artículo 26: "Toda persona tiene derecho a la educación...; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos".43


El contenido de la educación de trabajadores
Al hablar de educación de trabajadores es conveniente dejar establecido, como ya se ha expresado, de que no se trata de aquella corriente reducida a la noción de "capacitación de los trabajadores" llevada a cabo, por lo general, en la industria misma con el objeto de adiestrar al obrero en el uso de las herramientas o de las máquinas y otros conocimientos anexos, todos ellos concernientes a su diario trabajo y que persiguen la finalidad de obtener de los trabajadores un mayor rendimiento. A lo sumo, éstos podrán obtener un pequeño aumento de salario, pero en ningún caso ello les permitirá alcanzar otros niveles ni enriquecer su desarrollo intelectual a tal punto que le sea posible continuar sus estudios si tiene la capacidad y la constancia necesarias.

Aunque la educación de trabajadores puede insertarse en el esquema de la educación permanente o en el esquema de la educación de adultos, no significa necesariamente ninguno de estos modelos. Se trata, más bien, de superar la discriminación educacional contra los "pobres", esto es, los obreros, los campesinos, los artesanos y, en general, las familias de escasos ingresos. Junto con entregarles la formación básica, desde enseñarles a leer, cuando fuere necesario, hasta facilitarles su paso por la enseñanza básica y media, el objetivo principal será el permitir el acceso de estos sectores al nivel de formación que a cada uno le corresponde según sus capacidades y que la sociedad de clases les ha negado. Si además se estimula su ingreso y se les ayuda, se promueve con ello el desarrollo de la comunidad, enriqueciéndola, permitiéndole alcanzar niveles cada vez más altos.

Un mayor conocimiento de la ciencia y la tecnología por parte de amplios sectores populares les ayudará a desarrollar una mentalidad científica que les conduzca a adquirir concepciones científicas de la vida. Así se comprenderá en mejor forma el carácter del movimiento por la liberación nacional y la relación con su propio bienestar.

Uno de los principales problemas que enfrentan los países en desarrollo es la llamada "dependencia tecnológica". Se ha intentado superarla a través de la preparación científico tecnológica de algunos grupos o élites dirigidas a los sectores productivos "estratégicos", pero dependiendo sólo de las iniciativas privadas y, de la dedicación voluntaria que se pueda esperar de estos grupos.

Importantes estudios han evidenciado que la universidad nacional en educación retorna en un alto grado en el producto nacional en plazos relativamente cortos. En su estudio, los autores Harbison y Myers demuestran cómo la educación, definida como un recurso humano de desarrollo puede efectiva y eficientemente contribuir al crecimiento económico y, por lo tanto, a los cambios en las instituciones políticas y sociales de una nación.44

Por lo tanto, si esas inversiones en educación son asignadas con énfasis en la educación de Trabajadores, o sea, en el centro mismo de la producción, podrá inferirse el impacto que ello significará para el desarrollo del país.

Por otra parte, si se toma en consideración la época en que estos proyectos se desarrollaban, se podrá observar que uno de los problemas álgidos del gobierno popular y que, a su vez, afectaba a la población, era la urgencia de un aumento significativo de la producción, tanto industrial como en los demás frentes productivos. Se realizaron diversos eventos y se tomaron numerosas medidas para "ganar la batalla de la producción" como rezaba la consigna de la época. Por tanto, en los primeros tiempos, se trató de dirigir la educación de los trabajadores hacia aquellas áreas de la producción que eran más vulnerables. Ello no produjo distorsión en el planteamiento general del proyecto; se debió sólo a una necesidad de énfasis y de orientar los mayores esfuerzos a aquellos sectores claves de la economía nacional como la extracción y tecnología del cobre, la industria textil, transportes, electricidad, alimentación y explotación agraria.

El sistema que se ideaba para la educación de trabajadores debía, además, ofrecer al nuevo estudiante la posibilidad de ingresar a cualquiera de sus niveles: desde la llamada nivelación, a la formación profesional y a la formación universitaria más avanzada. Y, por otra parte, también debía permitírsele egresar desde cualquiera de estos niveles con una formación completa y "un grado" o título.

El director de la Oficina del Programa Central Unica de Trabajadores - Universidad Técnica del Estado, Ricardo Iturra, señalaba: "A las consideraciones anteriores hay que añadir una más... Esta se refiere al rol histórico que objetivamente juega la clase obrera y a la necesaria adquisición de una desarrollada conciencia de clase y una amplia cultura como condición imprescindible para poder asumir el papel conductor de la moderna sociedad chilena que será socialista".45
Propósitos
Junto con romper el esquema clásico de una universidad al servicio de la clase dominante, el programa de educación de trabajadores perseguía también que la universidad cumpliera con su rol de entregar cultura y conocimiento a todas las capas de la población. En el tiempo que se vivía, con un gobierno popular, se trataba de preparar los cuadros obreros o de extracción popular que tendrían sobre sus espaldas la responsabilidad de la construcción de socialismo en un futuro más o menos cercano. En las industrias nacionalizadas se formaron consejos de producción integrados por obreros, empleados y el representante del gobierno (interventor) que debía desarrollar los programas de producción. Estos consejos debían asesorarse, por lo general, con profesionales, especialmente ingenieros, para tomar sus decisiones. Por su parte, la Universidad Técnica del Estado asesoró a numerosas industrias y a otras empresas en este sentido. Pero hubiese sido importante que cuadros obreros, salidos de la producción y formados como ingenieros hubiesen podido participar o asumir la dirección de las empresas nacionales.

También era importante considerar la influencia que la participación de trabajadores iba a producir entre los estudiantes. Al pensarse en ello, se juzgó como una influencia positiva, ya que iban a convivir muchachos con obreros con experiencia de la vida y del trabajo. Esto, indudablemente, significaría una ventaja para los estudiantes jóvenes quienes saldrían ganando de este intercambio, como se demostró más adelante.


La educación de adultos en Chile
La educación de adultos no debe ser necesariamente obra de una universidad. Es una tarea que debe ser sostenida por todo el sistema educacional de un país. La Universidad Técnica del Estado dio comienzo a la labor de la educación de trabajadores a sabiendas de que ya existían en Chile varias iniciativas.

El objetivo de la Universidad Técnica fue: a) estimular estas actividades y procurar orientarlas con su propio ejemplo, y b) darle un real contenido al concepto de llevar trabajadores a la universidad. Esto último se hacía en algunas universidades con un vago sentido paternalista y, en otros casos, bajo una discriminación disfrazada como ocurría con las "facultades obreras" que se crearon más de una vez con el solo resultado - y, a veces intención - de separar a los estudiantes obreros de los demás estudiantes.

En todo caso, la Universidad Técnica del Estado reconoce que la educación de adultos y de trabajadores era misión del Estado y la sociedad en su conjunto. Y que la educación universitaria de trabajadores era misión de todas las universidades, y, en consecuencia, se dispuso a abrir la marcha en esa dirección para con ello, simultáneamente, motivar y alentar a las demás.

Hacia el año 1971 existía en el Ministerio de Educación un vasto programa de enseñanza de adultos. Contaba con cinco organismos que impartían tal tipo de instrucción:

1. La jefatura de Educación de Adultos, con la responsabilidad de atender:

a) La enseñanza básica, a través de los Centros de Enseñanza Básica (en poblaciones, campos, empresas, etc.);

b) La enseñanza media, a través de Unidades Operativas denominadas Escuelas Medias de Adultos, y de Centros de Enseñanza Media (que funcionan en instituciones públicas o privadas a través de convenios);

e) Las funciones técnicas, que tenía por misión la confección y revisión de programas, supervisión de los centros básicos y de las escuelas y centros de enseñanza media y coordinación de las actividades del perfeccionamiento de profesores.

2. La Dirección de Educación Secundaria, de la que dependen administrativa y, presupuestariamente la enseñanza media humanístico - científica en los liceos vespertinos y nocturnos, aunque en cuanto a programas y, supervisión están bajo la dirección de la jefatura de Educación de Adultos.

3. La Dirección de Educación Profesional, con la función de atender la enseñanza comercial vespertina, la enseñanza comercial nocturna, la enseñanza industrial vespertina y la enseñanza técnica (capacitación).

4. La Dirección de Educación Primaria y, Normal, de la que depende técnica, administrativa y presupuestariamente la sección de adultos que cuenta con: Escuelas Nocturnas (10 horas de clases semanales), Escuelas Especiales de Adultos (30 horas de clases semanales), Centros de Educación Fundamental (horario completo). Éstas escuelas tienen programas de educación básica y algunas especialidades técnicas.

5. El programa de educación de los trabajadores para el cambio, que fue creado el año 1972 por el gobierno de Salvador Allende, y tenía por objeto fundamental la erradicación del analfabetismo. Este programa tenía una estructura propia compuesta por una Comisión Coordinadora Nacional, una Comisión Ejecutiva Nacional, Comisiones Ejecutivas Provinciales, Departamentales y Comunales.

El Ministerio de Educación entregó las siguientes cifras en lo que se refiere a educación de adultos entre los años 1962 y 1970:46

Tabla 15
Educación de adultos en Chile, 1962,1970


1962 32,526 alumnos

1963 45,660 “

1964 40,772 “

1965 72,746 “

1966 95,946 “

1967 98,879 “

1968 119,506 “

1969 sin datos

1970 129,776 “

En los dos primeros años del gobierno de Salvador Allende (1971-72), el promedio de esta cifra se elevó a 289,300 como una demostración del ansia de cultura que se apoderó de grandes sectores de la población.

Se pudo observar que los índices más altos de trabajadores con educación superior incompleta se encuentran en las ramas productivas de energía y servicios; con educación media terminada o incompleta en energía, servicio, comercio y transporte, y con los índices más bajos de escolaridad estaban los campesinos, mineros y obreros de la construcción.

Como crítica general al sistema de educación de adultos del Estado puede afirmarse que adolecía de falta de coordinación. Por otra parte, su perspectiva principal era la de completar la enseñanza media de modo que quienes no lo hacían se frustraban en sus esfuerzos por alcanzar alguna forma de especialización o calificación. Si no terminaban, por decirlo así, salían con las manos vacías. Además, se operaba en condiciones muy deficientes. Trabajadores que, tras una larga jornada de labores, deben continuar mentalmente alertas, aplicando un esfuerzo especialmente intenso como es el de atender a las clases, necesitan de un mínimo de comodidades tales como buena luz, calefacción, suficiente material didáctico, salas adecuadas, etc. En los hechos, sin embargo, eso no existía, así que asistir a este tipo de educación se hacía duro y heroico y, por lo tanto, el abandono era muy elevado. Los profesores en los cursos no eran especialistas en educación de adultos y aunque desplegaban plausibles esfuerzos, aplicaban los mismos métodos que solían utilizar en la educación de niños para lo cual habían sido formado. Finalmente, los conocimientos recibidos no guardaban ninguna relación con el trabajo que desarrollaban en su industria o en sus específicas actividades durante, el día ni con su campo de experiencia.

Un papel importante desempeñó el Instituto Nacional de Capacitación Profesional (INACAP) que sostenía numerosos cursos y talleres a lo largo del país, respaldado y financiado por la Corporación de Fomento y ayudado por algunas instituciones extranjeras. Su enseñanza era extremadamente técnica y, práctica en tanto que se ignoraban las ciencias sociales y los ramos de cultura general. Los títulos o grados que entregaba no habilitaban para la continuación de estudios. Pero se formaban buenos operarios, maestros, capataces en sus especialidades como ser soldadores, torneros, electricistas, etc. La Universidad Técnica del Estado firmó un convenio con este organismo y con la Central Unica de Trabajadores cuyo detalle se verá más adelante.

Por último, se pueden mencionar los esfuerzos realizados por algunas industrias nacionales en el sentido de crear cursos de capacitación vinculados a sus actividades, pero sin conexión con el sistema nacional de enseñanza. Muchos de estos cursos fueron el resultados del esfuerzo de los sindicatos de trabajadores que ordinariamente se preocupaban de la situación cultural de sus asociados. Fueron estos sindicatos la herramienta fundamental con que contó la Universidad Técnica para organizar los cursos para trabajadores.





Compartir con tus amigos:
1   ...   6   7   8   9   10   11   12   13   ...   23


La base de datos está protegida por derechos de autor ©composi.info 2017
enviar mensaje

    Página principal