Libro de la Escala Espiritual



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I. Prosigue la misma materia de la castidad
Costumbre es del espiritu de la fornicacion pintarnos a Dios clementissimo perdonador deste vicio, como tan natural a los hombres: mas si maramos atentamente, hallarémos que los mismos demonios que por una parte nos hacen a Dios misericordioso antes de la caída, despues della nos lo hacen riguroso y severo. De manera que quando nos incitan a peccar, nos encarescen su clemencia; y despues del peccado, su inviolable justicia, para hacernos deseperar. Y quando con esta deseperacion se junta una desordenada tristeza, de tal manera derriban nuestro corazon, que ni nos dexan conoscer nuestra culpa, ni hacer penitencia della. Mas muerta la desesperacion, luego buelven estos tyrannos a engrandecernos la misma clemencia, para derribarnos en la misma culpa.

Dios es una substancia purissima, incorruptible, y sin cuerpo; y por esso convenientissimamente se deleyta con la castidad, incorrupcion y pureza de nuestros cuerpos. Mas por el contrario aquellos espiritus feos y sucios de alegran sumamente con el cieno de la luxuria. Y por esso pidieron al Señor que si los lanzara del cuerpo de un endemoniado, los dexasse entrar en una manada de puercos que alli estaban (116): por los quales es figurado este ciene deste vicio.

La castidad hace al hombre en gran manera familiar a Dios, y semejante a él en quanto es posible serlo. La tierra rociada con el agua es madre de dulzura, por la suavidad de los fructos que lleva; y la vida solitaria acompañada con obediencia es madre de castidad. Algunas veces aquella bienaventurada pureza de nuestro cuerpo que por medio de la soledad alcanzamos, si nos llegamos al mundo, padesce peligro; mas la que procede de la obediencia, mas firme y mas segura permanesce, por el ayudador que tiene en el Padre espiritual.

Ví algunas veces aver venido la sobervia a hacerse occasion de humildad, quando conosciendo el hombre con lumbre de Dios la grandeza deste mal, tomó de sí motivo para humillarse; y viendo esto acordóseme de aquel que dixo (117): Quién conoscerá los juiciios de Dios, y la alteza de sus consejos? Assi tambien por el contrarios la sobervia y fausto a muchos fue causa de manifiesta caída; y esta misma caída a los que quisieron aprovecharse della les vino a ser tambien occasion y motivo de humildad.

El que pretende vencer el espíritu de la fornicacion comiendo y bebiendo largo, es como el que quiere apagar el fuego echandole aceyte, como arriba diximos. Mas el que con sola abstinencia le pretende vencer, es como el que quiere escaparse a nado, nadando con una sola mano. Por lo qual conviene que nuestra abstinencia ande siempre acompañada con humildad; porque de otra manera nada vale.

El que se vé tentado mas fuertemente de un vicio que de todos los otros, armese principalmente contra él; porque si este no fuere vencido, poco nos aprovechará pelear con los otros. Y despues que ayamos muerto con Moysen este Gitano, luego verémos a Dios en la zarza de la humildad. Siendo yo una vez tentado, sentí en mi anima una alegria sin fundamento, la qual aquel astuto lobo avia despertado en mí para engañarme; y yo como niño en el saber, pensé que esto era algo; y despues conoscí que era engaño: y por aqui entiendo quan abiertos conviene que tengamos los ojos para conoscer tales peligros.

Todo peccado que hace el hombre, dice el Apostol es fuera de su cuerpo (118): mas el peccado de la fornificacion es contra su propio cuerpo; porque afea con sucios humores la misma sustancia de la carne; lo qual en los otros peccados no acaesce. Mas qué quiere decir que quando los hombres caen en los otros peccados, decimos que fueron engañados; y quando pecan es este decimos que cayeron; y al mismo vicio llamamos lapso o caida de la carne? ddeb esr la cuasa, que como el mas alto grado de la dignidad essencial dle hombre sea la razon natural, la qual del todo sepulta y ahoga esta vicio, dexando por entonces al hombre hecho una bestia bruta con la fuerza del deleyte,que del todo lo emborracha y empapa sus sentidos; por esto con gran razón se llama caida, pues derrba al hombre del trono de la dignidad racional en la baxeza de la naturaleza bestial.

El pece huye ligeramente del anzuelo; y assi el animo amigo del ldeleyte huye la quietud de la soledad. quando el demonio quiere alcanzar a unos con este vicio, escudriña dilkigentemente las condiciones é inclinaciones d elas partes; pone allo la centella del fuego; donde sabe mas presto se levantará la llama. Algenas veces los que son amigo de deleytes son compasivos, y misericordiosos, y tiernos de corazon, y assi faciles al parescer que la compunction; y por el contrario las amadores de la castidad algunas veces son rigurosos y severos; mas ni por esto la castidad pierde su valor, ni aquel vicio su fealdad.

Un varon sapientessimo me propuso esta question. Qual peccado, dice, es mas grave de todos, dexando aparte el homicidio, y la negacion de Christo? Y como yo le respondieso que la heregia; replicóme él, diciendo: Pues cómo la Iglesia Catholica recibe los hereges despues que han abjurado y anathemizado sus heregias a communion y participacion de los sagrados mysterios; y al que cayó en peccado de fornicación (aunque confiesse su culpa y salga de su peccado) no le consiente por espacio de algunos años llegar a estos venrables y divinos mysterios; y esto hace por autoridad y ordenacion de los Apostoles? espantéme yo con esta replica, y no me atreví a responder a ella; aunque no dexé de entender la feladad y graveza desta culpa, por la gravedad de la penitendia della.

Escudriñemos diligentemente, y examinemos al tiempo que cantamos los Psalmos y, assitimos a los divinos officios, si la suavidad y dulzura que alli algun tiempo sentimos es del Spiritu de Dios, o deste espiritu malo: porque a veces tambien alli se mezcla él. No quieras, o mancebo, ser ignorante y ciego para el conoscimiento de tí mismo y de tus cosas. Porque supe yo una vez, que estando unos haciendo oracion por sus amigos y devotos, la memoria dellos despertó en sus animas una centella de amor no limpio, sin entenderlo ellos: antes pensando que avian cumplido en esto la ley de la charidad.

Algunas veces acaesce caer los hombres en polucion con un solo tocamiento corporal; en la qual paresce que ninguna cosa ay mas delicada ni mas peligrosa que este sentido del tacto. Y por esso acuerdate de aquel Religioso que cubrió su mano con un paño para tocar la de su madre; por cuyo exemplo debes tu guardar tú tus manos de qualquier tocamiento tuyo o ageno. Nunguno (segun pienso) podrá llamarse perfectamente sancto, si perfectamente no uviere subjetactado el cuerpo el espiritu, en la manera que en esta vida se puede esto hacer.

Quando estamos en la cama acostados, entonces avemos de estar mas compuestos y mas atentos a Dios; porque entonces el anima casi despojada del cuerpo, lucha con los demonios; y si se hallare enlazada en algunso deleytes, facilmente desvarará y caerá. Duerma siempre contigo la memoria de la muerte, y despierte tambien contigo, y la devota meditacion de la oracion que nos enseñó Jesus; porque no hallarás ayuda mas efficaz ni mas excellente que esta para este tiempo del sueño.

Algunos piensan que la cuada de las poluciones y de los sueños deshonestos procede solamente de la replecion de los manjares; mas yo sé que algunos puestos en lo extremo de grandes enfermedades y de grandes abstinencias,padescian este mismo daño. Pregunté yo una vez a un muy espiritual y discrepro Monge lo que se avia de tener acerca desto; y él me dixo lo se sigue: Ay entre sueños una effusion de humor que procede de la muchedumbre de los manjares y del regalo del cuerpo. Ay también otra que procede de sobervia, quando por aver passado mucho tiempo que no padecimos esta injuria, venimos tacitamente a ensobervecernos por esto. Y acaesce tambien esto mismo, quando juzgamos o condenamos o nuestros proximos. Estos dos casos postreros pueden acaescer a los enfermos, y por ventura todos tres. Y si alguno ay que por la divina gracia se halla libre de todas estas tres causas, merced es que le hace el Señor con esta manera de pureza e impassibilidad. Mas con todo esto puede uno padescer esta misma ilusion sin culpa suya, por envidia del demonio; permitiendolo assi Dios, para que por esta manera de calamidad esté mas segura y mas guardada la virtud de la humildad. Nadie quiera pensar ni tratar de día los sueños que tuvo de noche; porque esto se lo que pretenden los demonios quando estamos durmiendo, para hacernos guerra velando.

Oygamos tambien otra astucia de nuestros enemigos. Assi como los manjares contraios a la salud unos dañan luego de proximo, y otros mas adelante; assi lo hacen tambien las causas conque el demonio pretende derribar nuestras animas. Ví yo ciertos hombres que tratandosse regaladamente no por esso eran luego tentados; y ví tambien otros, que tratando con mugeres, y comiendo con ellas, no eran luego acometidos de malos pensamientos. Los quales angañados con esta confianza, y viviendo descuidadamente, pensando que en su celda tendrian paz y seguridad, vinieron despues a caer estando solos en este despeñadero.

Y qual sea este peligro que puede acaescer, assi en el cuerpo como en el anima, estando solos y sin compañia, sabelos el que lo ha experimentado; mas el que no lo ha experimentado no los puede saber. Y en el tiempo deste combatesuele ayudar mucho es cilicio, y la ceniza, y la perseverancia constante en las vigilias de la oración, y el deseo del pan, y la lengua seca y no harta de agua, y la habitación en las cuevas de los muertos, y sobre todas las cosas la humildad de corazon; y su fuere possible, el ayuda del Padreespiritual, o del hernmanosolicito, que tenga canas en el sesso, que para esto nos ayude. Porque maravillarme hia yo, si alguno destituido deste socorro fuesse poderoso para guardar la nave segura en ste golfo tan peligroso: aunque a Dios no ay cosa impossible.

Tambien es de notar que no siempre se debe la misma manera de pena a la misma culpa; porque aunque la culpa sea una, las circunstancias de las personas son diversas; y assi tambien lo serán las penas: por donde la misma culpa será cient veces más castigada en uno que en otor. Y esa gravedad se toma de a profession y estado de cada uno, del orden sacro que tiene, del aprovechamineto en la vida espiritual, y tambien de los lugares, y de las costumbres, y de los beneficios recibidos y de otras cosas smejantes. Porque escripto (119): A quien más dieren, más estrecha cuenta le pedirán.

Un Religioso me declaró un admirable y supremo grado de castidad. Decia élñ que mirando la hermosura y gracia de los cuerpos, se levantaba su espiritu en una grande admiracion de la hermosura y gloria del artifice soberano que los avia formado; y que con este espectaculo se encendia mas en su amor, y derretia en lagrimas. Y era cirto cosa de espanto, ver como lo que a otro fuera despeñadero y escandalo, a este sobre la naturaleza era materia de merescimiento y de corona. Los tales su siempre perseverasse en esta manera de sentimiento, ya paresce que antes que la commun resureccion avian alcanzado la gloria de la incorrupción. Por la misma regla nos avemos de regir en oir las musicas y cantos profanos. Porque los que ardientemente aman a Dios, suelen encenderse en su amor, y revolverse en lagrimas, assi con las musicas seglares como con las espirituales. Mas por el contrario los carnales y sensuales de aí toman incentivos de su perdicion.

Algunos, como ya diximos, son mas tentados estando en los lugares apartados: lo qual dno es de maravillar, porque aí moran de mejor gana los demonios: los quales por nuestra salud fueron desterrados a los desiertos y abysmos por mandamiento del Señor. Tambien al solitario combaten fuertemente los esspiritus malos, para que desconfiado de su aprovechamiento se buelva al siglo.

Y por el contrario a tiempos se aparta de nosotros estando en el siglo, para que confiiados en esta falsa seguridad nos vengamosa detener y embarazar en el siglo. Cierto es eu donde somos combatidos, alli tambien peleamos contra nuestro enemigo; porque si no peleamos contra él, hacerse ha nuestro amigo, y no nos combatirá. Eltiempo que estamos en le siglo por razo de alguna necesidad, aí somos amparados por mano del Señor, o por ventura por la oracion del Padre espiritual; porque el nombre del Señor no sea por nosotros blasphemando.

Otras veces acasce que no sentimos las tentacions del demonio, por la insensibilidad de nuestra anima, por estar ya tan habituados a los males, que tenemos ya hechos callos en ella para no sentirlos; o) como dixo un sacto varon) porque nuestros mismos pensamientos se han hecho ya demonios. Otras veces acaesce que los demonios de su voluntad s van y nos dexan, pra darnos materia de sobervia y presumpcion; porque este vicio basa para todos los otros enb que nos pudieran derribar.




II. Prosigue la misma materia de la castidad
Oid otra arte y astucia deste engañador todos los que deseais alcanzar y conservar la virtud de la castidad. Contóme un Padre (que avia experimentado este engaño) que algunas veces el espiritu de la fornicacion se escondia hasta el fin, incitando en este interin al Monge a algunas cosas de devocion, y haciendole derramar muchas lagrimas quando alguna vez le acaesce estár hablando con mugeres, persuadiendole que trate con ellas indiscretamente, y les predique ddde la memoria de la muerte, del dia del juicio, y de la virtud de la castidad: para que por occasion destas palabras (dichas con falsa especie de Religion) acudan las miserables al lobo como a pastor, y cresciendo el atrevimiento con la costumbre, venga despues el triste Monge a ser tentado y despeñado en este vicio. Por tanto procuremos con toda diligencia por nunca ver l fructo que no queremos gustar. Maravilla seria si alguno de nosotros se tuviesse por mas robusto que aquel Propheta David (120): el qual por no poner cobro en la vista tan feamente cayó.

Estan alta y tan singular la gloria y alabanza de la castidad, que algunos de los Padres se atrevieron a llamarla impassibilidad; haciendo al hombre castoo casi celestial y divino. Otros dixeron que despues del gusto y experiencia deste vicio, era imposible llamrse uno verdaderamente casto. Mas yo (aoartandome muy lexos deste parecer) digo que no solamente es posible, mas tambien facil, si él quisiere ingerir al arbol silvestre y montesino en un hermoso y fructuoso olivo, convirtiendose y juntandose con Dios por verdadera penitencia (121). Porque si fuera virgen en el cuerpo aquel a quien Dios entregó las llaves del cielo, algun color tuviera esta opinion. Por lo cual basta confundirlos este Sncto, que tuvo suegra, y fue casado, y meresció recibir las llaves del Reyno.

Varia es y de muchos colores esta serpiente dela fornicacion: y assi acomete a los virgenes, incitandolos importunamente a la experiencia deste vicio; y a los que ya lo han experimentado, combatelos con la memoria del delite passado, para que otra vez lo quieran experimentar. Y de los priemros ay muchos a quien la ignorancia deste mal hace ser menos tentados; mas los que han ya passado por él, mas crueles batallas y turbaciones padescen: aunque algunas veces acaesce lo contrario.

Quando nos levantamos de dormir pacificos y quietos, es porque los sanctos Angeles secretamente nos consuelan; lo qual señaladamente hacen quando nos toma el sueño con mucha oracion y recogimiento. Tambien acaesce levantarnos alegres del sueño por algunas viciones que soñamos; obrandolo assi el demonio para nuestro engaño; pretendiendo que por esto vengamos a tenernos en algo. Ví al malo (conviene saber al demonio) ensalzado y levantado, perturbado y furioso como los cedros del monte Lybano (122); y pasé delante dél por medio de la abstinencia, y ya no era su furor tan grande; y busquelo despues humillando mis pensamientos, y no se halló rastro dél; porque la abstinencia enflaquece su furia; mas la humildad del todo lo derriba.

El que venció su cuerpo venció la naturaleza; y el que venció la naturaleza; ya está hecho superior y mayor que la naturaleza; y aquel a quien esto acaesció muy poco es menor que los Angeles: porque no quiero decir nada. Gran maravilla es por cierto que una cosa material y corporal sea poderosa para combatir y vencer una substancia espiritual y sin materia, como son los demonios; pero mayor maravilla es uqe un hombre vestido de cuerpo, peleando con la astutissima y enemiga materia deste cuerpo, venza y haga huir a los enemigos espirituales que son sin cuerpo.

Grande fue la providencia que tuvo Dios de nosotros en esta parte; el qual con la verguenza natural (como con freno) rindió y detuvo el atrevimiento de la muger; porque si ella de su propia voluntad acometiera al varon, grandissimo peligro corria la salvacion de los hombres.

Los Padres que fueron señalados en la gracia de la discrecion, dicen que una cosa es el primer impetu del que tienta, y otra la tardanza en el pensamiento, y otra el consentimiento, yotra la lucha, y otra el cautiverio, y otra la passion del animo. Primer impetu dicen ellos que es una imagenque se representa a nuestro corazon, y passa ligeramente. Tardanza es detenimiento en mirar aquella imagen que se nos presentó, o con alguna alteracion, o sin ella. Consentimiento es movimiento con que ya nuestro animo se inclina y aplica a aquella imagen que se nos representó, o con alguna alteracion, o sin ella. Consentimiento es movimiento con que ya nuestro animo se inclina y aplica a aquella imagen con alguna delyte. Lucha es quando ay porfia y pelea de parte a parte, y con igual virtud pelea el hombre; y por su propria voluntad vence o es vencido. Cautiverio es un violento robo de nuestro corazon, que se dexa llevar de su afficion; el qual derriba y saca el anima de su assiento y estado. Passion es propriamente la que por largo tiempo se assienta en nuestro animo viciosamente; la qual con la fuerza de la costumbre se transforma en un mal habito, de donde viene a abrazar al vicio.

Entre estos grados el primero (que es el primer impetu y acometimiento) es sin pecado; porque no está hecho superior y mayor que la naturaleza; y aquel á quien esto acaesció muy poco es menor que los Angeles: porque no quiero decir nada. Gran maravilla es por cierto que una cosa material y corporal sea poderosa para combatir y vencer una substancia espiritual y sin materia, como son los demonios; pero mayor maravilla es que un hombre vestido de cuerpo, peleando con la astutissima y enemiga materia deste cuerpo, venza y haga huir a los enemigos espirituales que son sin cuerpo .

Grande fue la providencia que tuvo Dios de nosotros en esta; el qual con la verguenza natural (como con freno) rindió y detuvo el atrevimiento de la muger; porque si ella de su propria voluntad acometiera el varon, grandissimo peligro corria la salvacion de los hombres.

Los Padres que fueron señalados en la gracia de la discrecion, dicen que una cosa es el primer impetu del que tienta, y otra la tardanza en el pensamiento, y otra el consentimiento, y otra lucha, y otra el cautiverio, y otra la passion del animo. Primer impetu dicen ellos que es una imagen que se representa a nuestro corazon, y passa ligeramente. Tardanza es detenimiento en mirar aquella imagen que se nos representó, o con alguna alteracion, o sin ella. Consentimiento es movimiento con que ya nuestro animo se inclina y aplica a aquella imagen con algun deleyte. Lucha es quando ay porfia y pelea de parte a parte, y con igual virtud pelea el hombre; y por su propria voluntad vence o es vencido. Cautiverio es un violento robo de nuestro corazon, que se dexa y saca el anima de su assiento y estado. Passion es propriamente la que por largo tiempo se assienta den nuestro animo viciosamente; la qual con la fuerza de la costumbre se transforma en un mal habito, de donde viene ya por su propria voluntad a abrazar al vicio.

Entre estos grados el primero (que es el primer impetu y acometimiento) es sin peccado; porque no está en manos del hombre impedir estos primeros movimientos. El segundo (que es la tardanza) ya tiene algo de peccado; porque esta ya se pudiea impedir. El tercero (que aqui llama consentimiento) es de mayor o de menor culpa, segun que el tentado es de mayor o menor perfeccion. El quarto (que es la lucha) es causador o de coronas, o de penas; porque si vencemos, merescemos ser coronados; si somos vencidos vencidos castigados. El quinto (que es el cautiverio del pensamiento) de una manera es reprehensible en el tiempo de la oracion y los officios divinos, y de otra fuera dellos, y de otra manera en los pensamientos de cosas malas, y de otra en las que no lo son. El sexto (que es la passion) o se ha de purgar en esta vida con digna penitencia, o se ha de castigar en la otra. Y por tanto el que corta con gran presteza y diligencia la raìz de aquel primero movimiento (que es principio de todos esotros) de un golpe cortó a cercen todos esotros males.

Algunos Padres de mas alto espiritu y discrecion señalan otra especie de movimientomas subtil que todos los passados; el qual se llama subrepcion o titilacion de la carne; que es un movimiento acelerado y momentaneo; el qual a manera de viento passa por el anima sin ninguna dilacion de tiempo, y mas ligeramente que todo lo que se puede decir ni imaginar; el qual en brevissimo espacio, sin tardanza y sin consentimiento, y a veces sin obra de entendimiento, con sola la aprehension de los sentidos exteriores de la imaginacion passa por el anima. Si alguno uviere que conociendo la flaqueza é inestabilidad del hombre uviere recibido lumbre de Dios para conoscer la subtileza deste pensamiento, este nos podrá ya declarar de la manera que una simple vista, o con un tocamiento exterior, o con el oir alguna musica, fuera de toda nuestra intencion y pensamiento, el anima padezca esta subida y secreta alteracion.

Dicen algunos que de los pensamientos deshonesto nascen los moviemntos feos del cuerpo; otros dicen por el contrario que del conoscimiento de los sentidos del cuerpo se engendran los malos pensamientos del anima. La razon de aquellos es, que si el entendimiento o el animo no concurre con nuestras obras, no se podrá seguir movimiento del cuerpo. Mas los otros por el contrario alegan en su favor la malicia y corrupcion de nuestro cuerpo (que nos vino por el pecado) de donde nasce que algunas veces la vista corporal de alguna cosa hermosa, o algun tocamiento de manos, o algun olor suave, o el canto de alguna dulce musica, es bastante para engendrar en nuestra anima malos pensamientos. Mas esta materia enseñará mas claramente el que uviere recibido mas lumbre del Señor; porque son estas cosas grandemente necessarias y provechosas a los que quieren alcanzar virtud de la discrecion: mas los que viven con simplicidad y rectitud de corazon no tienen necessidad de tenr tanta resolucion en estas materias; puesto caso que ni de todos es la ciencia, ni de todos esta bienaventurada simplicidad, que es una cierta y firme loríga contra todas las malicias del enemigo.

Algunos vicios ay que de lo intinmo del corazon proceden al cuerpo; y otors que por los sentidos del cuerpo; y otros que por los sentidos del cuerpo; y otros que por los sentidos del cuerpo entran en el corazon; y este postrero es muy commun a los que viven en el mundo; porque andan entre los objetos y peligros: mas el otro es mas proprio de los que viven fuera del mundo, por estar mas lexos destas occasiones: que es un grande bien. Lo que yo puedo decir en esta parte es, que buscareis en los malos prudencia, y no la hallareis, ni para deslindar estas materias, ni para otra cosa ded virtud.

Quando algunas veces peleamos fuertemente contra el espiritu de la fornicacion, y lo hacemos huir de nuestro corazon con la piedra del ayuno, y con el cuchillo de la humildad; como se vé desterrado del corazon, apegase como gusano a nuestro cuerpo, despertando en él feas alteraciones y movimientos. La qual tentacion señaladamente suelen padescer los que están subjectos al espiritu de la vangloria; porque gloriandose ellos de verse librados desta peste (que es de la guerra de los pensamientos interiores) vienen (permitiendolo Dios) a caer en aquella dolencia. Y que esto sea verdad, conoscerlo han ellos despues que se recogieren a la quietud de la solemnidad; porque si alli hicieron dilignete inquisicion y escrutinio de sí mismos, hallarán que este pensamiento estaba escondido en lo secreto de su corazon, como serpiente en un muladar; la qual secretissimamente les daba a entender que por su proprio trabajo y fervor de espiritu avian alcanzado esta virtud. Y no entienden los miserables aquellos del Apostol que dice (123): Qué tienes que no aygas recibido, o por sola gracia, o de mano de Dios, o por la oracion y ayuda de otro?

Miren pues estos por sí diligentemente, y trabajen con todo estadio por mortificar y desterrar de los escondrijos de su corazon esta culebra sobredicha con summa humildad, para que librados della puedan ya en algun tiempo desnudarse del todo de las tunicas de pieles (que son los affectos carnales y mortales) y cantar a Dios aquel hymno triumphal de la castidad que aquellos castissimos niños cantan a Dios en el Apocalypsi, por aver sido libres de toda corrupcion (124): si con todo esto, despojados ya destos affectos, no carescieren de la humildad dellos.

Tiene tambien por estilo este espiritu malo aguardar el mejor tiempo y sazon que puede para hacer su salto; y assi quando vé que estamos en tal tiempo y lugar que no pordemos exercitarnos en la oración contra él, entonces principalmente acomete: por lo cual conviene mucho a los que no han aun alcanzado la perfecta oracion del corazon; exercitarse en la oracion corporal: quiero decir en levantar las manos en alto, en herir los pechos, en despertarse con gemidos y llantos, y poner los ojos fixos en el cielo, y con estar mucho tiempo de rodillas. Por donde quando el demonio vé que estamos mas principalmente nos combate: y quando no estamor armados con la firmeza y estabilidad del buen proposito, y con la secretissima virtud de la oracion, facilmente prevalesce contra nosotros.

Por lo cual huartate presto, si es possible,, y recogete en algun lugar secreto, y levanta, su puedes, a lo alto los ojos interiores de tu anima: y si esto no puedes hacer tan perfectamente, a lo menos levanta los exteriores al cielo; y estiende en figura de Curz las manos, para que con esta figura y modo de orar desbarates todo el poder de Amalec, y lo confundas. Da voces a aquel que te puede salvar, no tanto con palabras eloquestes y sabias, quanto con una simple y humilde oracion, comenzando siempre por este verso (125): Apiadate de mí, Señor, porque soy enfermo. Entonces experimentarás la virtud del muy alto: y con el socorro de aquel Señor invisible perseguirás invisiblemente los enemigos invisibles. Quien desta manera está acostumbrado a pelear, muy presto, y a buelta de cabeza, como dicen, podrá prseguir y hacer huir sus enemigos. Mas esta manera de victoria tan acelerada se suele dar en premio deste trabajo a los fieles obreros de Dios: y esto con mucha razon.

Estando yo una vez en el Monasteria, puse los ojos en un solicito y virtuoso Monge: el cual siendo molestado del demonio con malos pensamientos, no teniendo alli donde estava lugar conveniente para esta manera de oracion que arriba diximos, fingió que iba a cumplir con la necesidad natural, y alli comenzó a pelear contra los demonios con fortissima oracion. Y como yo supiesi esto de dél, y lo estrañase un poco, por la indignidad de aquel lugar: Por qué (dixo él) te mueve tanto la figura del lugar, como menos conveniente para esto? Perseguienme pensamientos no limpios: yo en este lugar no limpio hice oracion, y suppliqué al Señor me alimpiasse dello, y assi lo hizo.

Todos los demonois trabajan primeramente para escurecer y cegar nuestro entendemiento; y esto hecho, incitannos a todo lo que quieren; porque saben ellos que sino estuvieran cerrados los ojos de nuestra anima, no podrán robar nuestro thesoro. Mas el espiritu de fornicacion es poderissimo entre todos los otros vicios para causar esta ceguedad. El qual despues que se ha apoderado deste omenage (quiero decir, despues que ha escurecido esta luz) induce a los hombreas a hacer cosas de locos. Por lo qual, quando despues de algun poco espacio el anima buelve en sí, no solemente ha verguenza sino tambien de sí misma: acordandose de los torpes actos, y de las palabras y gestos passados que hizo: y assi queda atonita de vez aquella tan grande ceguedad en que cayó. De donde nacen que algunos, avergonzados con este juicio y conoscimiento, vinieron despues a arredrarse deste mal. Despide de tí con todas tus fuerzas aquel enemigo que despues de hecho algun mal recaudo, te impide el hacer obras buenas, y velar, y orar: acordandote de aquel que dixo (126) : porque mi anima me es molesta, por aver sido violentamente salteada y derribada de sus enemigos: por tanto ya la vengaré dellos, contradiciendo y maltratando a los que a ella maltrataron.

Quién es el que venció su cuerpo? El que quebrantó su corazón. Y quien es el que quebrantó su corazon? El que negó a sí mismo. Porque como no quedará despedazado y deshechado el que a propia voluntad esta muerto? Ay entre los viciosos unos mas vicioso que otros: y assi vereis algunos aver llegado a tan grande estremo de maldad, que ellos mismos publican con gran placer y contentamiento sus mismas deshonestidades y maldades.

Mas porque el ordinario remedio deste vicio es la abstinencia y maceracion de nuestro cuerpo, será bien examinar agora como nos ayamos de haber en esta parte. Mas de qué manera y por qué via deba yo prender a este amigo mio (que es mi cuerpo) para examinarle y juzgarle como a los otros, no lo sé. Porque primero que yo le ate, se suelta; y antes que le juzgue, me reconcilio con él; y primero que lo castigue, me amanso é inclino a misericordia, procurando por su salud, y proveyendole de lo necesario. Pues cómo ataré a aquel a quien naturalmente amo? Cómo me libraré de aquel con quien hasta el fin de la vida estoy atado? Cómo destruiré a aquel que juntamente conmigo me resiste? Cómo haré quien sea casto y libre de corrupcion aquel que es de naturaleza corruptible? Cómo persuadiré con razones a aquel que tomado en sí no sabe qué cosa es razon; pues tanta semejanza tiene con los brutos? Si lo prendiere con el ayuno, entregome a él, juzgando al proximo: si dexando de juzgarle alcanzo victoria, luego se levanta contra mí la soverbia. El es mi compañero y mi enemigo, ayudador y adversario, valedor y engañador; pues en unas cosas me es instrumento para el bien, y en otras tira por mí para el mal. Si lo regalo combateme: si lo afflijo debilitame: si le doy descanso ensobervecese, y no quiere despues suffrir azote ni castigo: si lo entristezco demasiadamente pongome en peligro: si lo hiero no me queda instrumento con que alcance las virtudes. Quién pues entenderá, quien alcanzará este tan grande secreto que está dentro de mí? Quién sabrá la causa desta composicion y deste linage de harmonia tan estraña, la qual hace que yo mismo juntamente me sea amigo y enemigo?

Dime pues o compañera mia, o naturaleza mia (porque no quiero que entre nos aya otro tercero, ni quiero saber este secreto de otro sino de tí) dime pues, de qué manera me libraré de tí, como podré huir este natural peligro; pues ya tengo prometido a Christo de tomar las armas contra tí? cómo venceré tu tyrannía; pues ya determiné hacerte la guerra? Ella pues respondiendo contra sí misma, parece que dirá assi:

No te quiero decir coso nueva, sino lo que ambos juntamente sabemos. Yo tengo un padre dentro de mí, que es el amor natural que una carne tiene a otra carne, cuyo hijo es la inflamacion sensual y deshonesta que suele aver en mí. Tengo tambien una ama que me cria y me regala como a hijo, que es el deleyte; y la madre general deste deleyte es la gula; porque sin ella no ay deleyte corporal. Las occasiones de la inflamacion interior y de los pensamientos deshonestos son la memoria del deleyte de las obras passadas. Yo concibo en mí veinte maldades, y despues vengo a parir caídas y miserias; y estas caídas de mí engendradas, vienen despues a causar la muerte de la desesperacion.

Si con todo esto llegares a tener ojos con que profundissimamente conozcas la grandeza de tu miseria y de la mia, hagote saber que humillandote con este conoscimiento hasta los abysmos, me atarás las manos; y si quebrantares la concupiscencia de la gula, me atarás los pies para que no pueda passar adelante; y si pusieres tu cuello debaxo de la obediencia, quedarás mas libre de mí; y si posseyeres la virtud de la humildad me cortarás la cabeza.

Notas


104. Matt. 25

105. Matt. 11

106. Matt. 19

107. Matt. 7

108. Psalm. 34

109. Genes. 3

110. Vid. Greg. Nis. Oratione catechetica, cap. 8

111. Matth. 19

112. Psalm. 126

113. Ephes. 4

114. Rom. 7

115. Psalm. 88

116. Luc. 8

117. Rom. 11

118. 1 Cor. 6

119. Luc. 12

120. 2 Reg. 11

121. Matth. 16

122. Psalm. 35

123. 1 Cor. 4

124. Apoc. 14

125. Psalm. 6

126. Psalm. 34
CAPÍTULO XVI.

Escalon diez y seis, de la avaricia, y tambien de la pobreza y desnudez de todas las cosas.
Muchos doctores sapientissimos despues deste tyranno que hablamos suelen poner el espiritu de la avaricia, que es de mil cabezas. Y porque no ay razon que nos, siendo ignorantes, mudemos la orden de los sabios, seguiremos esta misma regla: y assi diremos primero desta enfermedad, y despues del remedio della.

Avaricia o cobdicia es generacion de idolos, hija de la infidelidad, inventora de achaques, de enfermedades, propheta de la vejéz, adivina de la esterilidad de la tierra, y proveedora de la hambre advenidera. El avariento es quebrantador y escarnecedor del Evangelio. El que tiene charidad reparte los dineros: mas el que dice que tiene uno y otro (conviene a saber charidad y cobdicia) él mismo se engaña. El que está entregado al llanto y dolor de sus peccados, no solo se olvida de la hacienda, sino tambien de su proprio cuerpo, y cada vez que es menester lo maltrata y castiga.

No digas que por amor de los pobres allegas dineros: pues sabes que con dos cornados compró aquella viuda el Reyno del cielo (127). El varon misericordioso y el avariento se encontraron, y el postrero llamó al primero indiscreto. El que venció este vicio quitó de sí la materia de todos los cuidados: mas el que está cautivo dél, nunca hará oracion que sea pura. El principio de la avaricia es pretender hacer limosna; y el fin della es el aborrescimiento de pobres. Mientras el hombre allega riquezas, algunas veces es misericordioso; mas despues que se vé rico y lleno, aprieta las manos. Ví algunos pobres de dinero, los quales olvidados desta su pobreza, y conversando con los pobres de espiritu, vinieron despues a hacerse verdaderamente ricos. El monge cobdicioso nunca está ocioso; porque cada hora está pensando aquello del Apostol que dice (128); El que no trabaja no coma; y lo que en otra parte dixo (129): Estas manos ganaron de comer para mí y para todos los que estaban conmigo.
Unico. De la pobreza y desnudez de todas las cosas.
Desnudez y pobreza es destierro de los cuidados, seguridad de la vida, caminante libre y desemabarazado, muerte de la tristeza, y guarda de los mandamientos. El Monge desnudo es señor de todo el mundo; porque todos esos cuidados puso en Dios: y mediante la fé posee todas las cosas. No tiene necessidad de revelar a los hombres sus necesidades. Todas las cosas que se le ofrecen toma como de la mano del Señor. Este obrero desnudo se hace enemigo de toda afficion demasiada; y assi mira las cosas que tiene como sino las tuviesse; y si se pasare a la vida solitaria, todaslas cosas tendrá por esrtiercol. Mas el que se entristece por alguna cosa transitoria, no sabe aun qual sea la veradadera desnudez. El varon desnudo hace purissima oracion: mas el cobdicioso padece muchas imagenes en ella. Los que perseveran humildemente en la sanctissima subjection, muy apartados están de cobdicia: porque qué cosa pueden tener proria los que su propio cuerpo offrescieron por amor de Dios al imperio del otro? Verdad es que un solo daño padescen estos, que es estár muy promptos y aparejados para la mudanza de los lugares, que no siempre es provechosa.

Ví yo algunos Monges que por la occasion que tuvieron de trabajos en algun lugar alcanzaron la virtud de la paciencia: mas yo tengo por mas bienaventurados a aquellos que por amor de Dios procuraron diligentemente alcanzar esta virtud.

El que ha gustado de los bienes del cielo facilmente desprecia los de la tierra: mas el que aun no los ha gustado alegrase con las cosas de acá. El que procura alcanzar esta desnudez, y no con el fin que debe, en dos cosas recibe agravio; pues caresce de los bienes presentes y de los futuros. Guardemonos, o Monges, no parezca que somos infieles y desconfiados que las aves: pues aquellas viven sin solicitud y sin guardar en cilleros.

Grande es aquel que por amor de Dios renunció la possession de los dineros; mas aquel es sancto que renunció su propia voluntad; porque aquel recibirá ciento tanto mas, o de bienes temporales, o de espirituales; mas el otro poseerá la vida eterna con derecho y titulo de heredero.

Nunca faltarán ondas del mar; ni ira y tristeza en el corazon del avariento. El que menospreció la materia de la avaricia, libre está de todos los ,pleytos y porfias: mas el que ama la hacienda, a veces peleará hasta la muerte sobre una aguja. La fé firme y consatante en Dios, destierra los cuidados del anima: mas la memoria de la muerte aun hasta el mismo cuerpo nos hará negar por Dios. No uvo en el sancto Job rastro ni humo de avaricia (130) (que es amor al dinero) por esso siendo privado de todas las cosas perseveró sin turbacion.

La cobdicia raíz es y se llama de todos los males (131); porque esta es la que halló las maldades, los hurtos, las invidias, las muertes, los divorcios, las enemistades, las tempestades, las memorias de las injurias, la crueldad, y finalmente todos los males. Una centella de fuego basta algunas veces para quemar todo un bosque; y una sola virtud (que es esta desnudez) basta para desterrar todos esos vicios susodichos. Y esta virtud nasce del gusto de Dios, y del cuidado solicito de la cuenta que avemos de dar.

Bien sabe el que atentamente lee, que el avaricia es madre de todos los males, cuyo hijo muy principal (entre los otros) es la insensibilidad; porque tales hace ella a sus siervos, que son los avarientos: los quales están insensibles y duros como piedras para todas las cosas de Dios. Arriba diximos que la madre de todos los vicios es la gula; y que el hijo segundo suyo (entre los otros) era esta insensibilidad y dureza de corazon. Y pidiendome la orden que tratasse yo del hijo despuess de la maddddre, impidiómelo esta serpiente de muchas cabezas, y servidumbre de idolos (que es la avaricia) la qual no sé porqué via tiene el tercero lugar (segun definicion de los Padres) en la cadena de los ocho principales vicios.

Aviendo pues ya tratado brevemente deste vicio, trataremos luego de la insensibilidad, que es, como diximos, el segundo hijo de la gula; despues de la qual trataremos del sueño, y de las vigilias, y del temor perezoso, y animado; porque estas enfermedades suelen ser proprias de aquellos que de nuevo comienzan a servir a Dios.


CAPÍTULO XVII

Escalon diez y siete, de la insensibilidad; conviene a saber, de la mortandad del anima, de la muerte del espiritu antes de la muerte del cuerpo.
Insensibilidad es carescer de todo sentimiento para las cosas de Dios, assi en las fuerzas superiores como inferiores del anima, causada de una prolixa mortandad y descuido, el qual viene a parar en esta insensibilidad o privacion de saludable dolor: la negligencia convertida ya en habito es negligencia calificada (como si dixessemos, ethico confirmado) porque quando la negligencia desta manera apoderó y arraygó en el anima por larga costumbre, se vino a convertir en una dureza y obstinacion habitual; assi como el agua de mucho tiempo elada, que se viene a hacer piedra de cristal. Esta insensibilidad es hija de la presumpcion, impedimento del fervor, lazo de la fortaleza, ignorancia de la compunction, puerta de la desesperacion, destierro del temor de Dios, madre del olvido: el qual despues de engendrado acrescienta la misma insensibilidad; y assi viene la hija a hacerse madre de su propria madre.

El insensible es philosopho loco, interprete de la verdad, condenado por sí mismo, predicador contrario a sí, maestro de vér ciego. Este tal disputa de la sanidad de las llagas, y él mismo rascandose las exaspera: habla contra la enfermedad, y como cosas contrarias a la salud. Predica contra los vicios, y anda siempre envuelto en ellos; y quando los hace, indignase contra sí, y no ha verguenza de sus mismas palabras. Dá voces, diciendo, mal hago; y no por esso dexo de perseverar en el mal. La boca predica contra el vicio, y elcuerpo lucha por alcanzarlo. A veces trata de la muerte, y de tal manera vive como sino uviese de ser eterno. Platica de la abstinencia, y trabaja por servir al appetito de la gula.

Quando lee las cosas del juicio advenidero comienzase a sonreir: y tratando de la huída de la vanagloria, em la misma leccion se dexa prender della. Hablando de las vigilias se espereza, y luego se dexa vencer del sueño. Alaba la oracion y no huye menos della que de un azote. Engrandesce la obediencia con summas alabanzas, y él primero que nadie la quebranta. Ensalza a los que no dexan prenderse de alguna aficion del mundo, y no ha él verguenza de contender y pelear por un pedazo de tan vil paño. Estando ayrado pudrese con desabrimiento, y torna a ayrarse por verse assi desabrido: que es añadir un peccado. Quando se vé harto arrepientese de aver comido; y passado unpoco de tiempo tornase a hartar de nuevo. Dice que el silencio es bienaventurado, y él alabado hablando demasiado. Encomienda la mansedumbre, y a las veces veces dando él esta doctrina se aíra.

Quando buelve sobre só y se mira, gime; y en meneando la cabeza buelve otra vez a hacer cosas dignas de gemidos. Condena la risa, y sonriendose trata de la virtud del llanto. Acusase algunas veces como cobdicioso de vanagloria, y con esta misma acusacion busca la gloria. Disputa de la castidad, y mira los rostros con corazon deshonesto, y estandose en el siglo alaba mucho a los seguidores de la soledad y del desierto. Glorifica los misericordiosos, y él sacude de só y reprehende los pobres. Siempre es acusador de sí mismo, y con todo esso no quiere bolver sobre sí, porque no quiere decir, no puedo.

Ví yo muchos destos que oyendo tratar del passo de la muerte, y del juicio eterno, derramaban lagrimas, y corriendo aun las lagtrimas por los ojos corrian a la comida: y maravilléme de vér como esta perniciosa y hedionda señora, que es la gula, fortalecida con esta grande insensibilidad, pudo cautivar y prender al mismo llanto.

Mas paresceme que hasta aqui con mi poco saber caudal he descubierto quanto me paresció que bastaba para vér las heridas y engaños desta endurecida, precipitada, y loca señora. Y si alguno ay que ayudado del Señor pueda con su experiencia proveer de remedio para estas heridas, no le pese de darlo. Porque yo claramente confiesso en esta parte mi flaqueza, por verme fuertemente preso y tomado desta peste. Ni aun yo pudiera por mí alcanzar sus artes y engaños, sino la uviera preso con grande fuerza; y examinandola fuertemente, y azotandola con dos azotes, uno del temor de Dios, y otro de infatigable oración, le hiciera confessar lo que dicho tengo.

Y assi esta violentissima y perversissima señora me paresció que decia estas cosas: Los que están aliados conmigo, y son ya familiares mios, viendolos muertos, se rien: y estando en oracion, están como unas piedras duros y llenos de tinieblas; y viendo la sagrada mesa del altar, assi se llegan a ella, como si llegassen a comer qualquier otro manjar. Yo quando veo algunos compungirse y derramar lagrimas, hago burla dellos; y el padre que me engendró me enseñó a matar todos los bienes que nascen del fervor del espiritu. Yo soy madre de la fisa, yo soy ama del sieño, yo soy amiga de la hartura, yo siendo reprehendida no me duelo, yo estoy siempre al lado de la falsa y aparente religion.

Espantado pues yo y assombrado con las palabras desta malvada bestia, preguntabale qual fuesse el nombre de su padre; respondióme ella que no tenia un solo engendrador, sino muchos de que ella procedia. A mí, dixo, la hartura me fortalesce, el tiempo me hace crecer, la mala costumbre me confirma; y el que desta estuviere preso, nunca de mí será librado, sino fuere por el brazo poderoso de Dios.

Persevera con grandes vigilias, y piensa con profundissima y perpetua consideracion en el juicio de Dios, y desta manera algun tanto me rendirás. Mira tambien diligentemente la occasion de donde yo nascí en tí, y pelea constantemente con essa madre que me parió. Entra muchas veces en las cuevas donde están enterrados los muertos, y haz alli otacion, y trae siempre ante los ojos pintada la imagen dellos, sin que jamás sea borrada de tu memoria; y si esta no dibuxares dentro de tí con cincél durao del ayuno, eternalmente nunca vencerás.

Notas


127. Luc. 21

128. 2 Thes. 3

129. Act. 20

130. Job 1

131. 1 Tim. 6



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