Leyenda de la Sombra de dieciocho colas



Descargar 11.34 Kb.
Fecha de conversión22.02.2019
Tamaño11.34 Kb.

Leyenda de la Sombra de dieciocho colas

Cuenta la leyenda que antes del Génesis, existió en el paraíso el más hermoso de los ángeles creados por Dios, su nombre era Luzbel y gozaba de las preferencias del Creador.

Este ángel, cegado por la codicia y la envidia, pronto quiso ser igual que Dios e inició una rebelión contra él, con el objeto de ocupar su trono. Muchos otros ángeles se le unieron pero, a pesar de ello, fueron vencidos y Luzbel fue desterrado a los infiernos junto con todos los que se le habían unido.

Desde entonces Luzbel pasó a llamarse Lucifer y su aspecto se corrompió al igual que el aspecto de todos los ángeles, ahora denominados ángeles caídos, que le habían seguido en su rebelión contra el Todopoderoso y en la posterior caída a los infiernos. Entonces Lucifer se tomo la tarea de destruir o corromper todo aquello que crease Dios como venganza por la afrenta que le había causado.

Después de aquello se produjo la Creación y viendo Lucifer lo que había hecho Dios en seis días empezó a plantearse que tal vez no tendría posibilidades frente a una entidad inmensamente más poderosa que él, así que decidió crear un arma definitiva que le asegurase la victoria frente a Dios en la gran batalla del Armaggedon. Fue así como en las entrañas del infierno Satanás inició en secreto la creación de lo que en un principio iba a ser una bestia, pues acabo siendo un autentico dios del caos al que dio por nombre Anon Um Raksas. Fue y es conocido en todo el universo, tanto por el bien como por el mal desplegado, como la sombra de dieciocho colas.

La criatura tenía aproximadamente la envergadura de una cordillera montañosa y estaba formada principalmente por dos elementos: sombra y magma, elementos procedentes del infierno, el magma se encontraba en estado líquido en el interior del cuerpo y siempre en constante movimiento, girando alrededor del corazón de la bestia, núcleo del que no se sabía su composición.

La principal característica de este elemento era que podía regenerar las zonas dañadas de la piel. Estaba hecha también de magma solidificado, y formaba una enorme superficie rocosa con pequeños cráteres y cuernos repartidos por doquier. Las garras y dientes estaban hechas del mismo material, excepto las puntas de las colas, que eran de metal con forma de garrote y con puntas de metal en derredor. Tanto del lomo hasta la nuca como de los ángulos externos de las patas le salían unas llamas que desde lejos parecían enormes incendios forestales, y tanto en las fauces como en las huesudas fosas nasales y ojos podía verse el resplandor del fuego, aunque de los globos oculares no salía humo y en la cabeza los cuernos que le habían puesto eran extraños, pues colgaban hacia abajo, y antes de que pudieran seguir, giraban hacia atrás y hacia arriba para luego salir al frente y seguir unos 2 km.

En general, el aspecto de la bestia no se distinguía parcialmente puesto que estaba cubierto por un elemento procedente del infierno llamado sombra. El bicho, ya de por sí solo podía causar estragos en la tierra de lo enorme que era, pero no contento con eso y aprovechando a firmar su infernal obra maestra, grabo a fuego en la frente del animal una marca compuesta de una marca invertida con las cifras 666, colocadas entre las puntas oeste-noroeste, noroeste-noreste y noreste-este, estableciendo de esa manera el numero de colas que iba a tener la criatura por la suma de los tres 6 entre sí o multiplicación del 6 por 3, estableciendo también de esta manera la cantidad de fuerza y poder que tendría. Por último, Lucifer descargó en la bestia toda la crueldad y maldad de los infiernos.

Se dice que en todo el universo existen 5 dioses del caos, aunque no niego la posibilidad de que existan más. El primero se llama Galactus, el devorador de planetas; el segundo se llama Eris, la diosa de la discordia; el tercero es Caos, de este casi no se tiene información, salvo que está en guerra con una diosa llamada Cosmos; el cuarto es Jahad, los siete dioses del caos que eran uno solo; y el último y más fuerte de los cinco, por lo tanto rey de todos ellos se llama Anon Um Raksas, la sombra de dieciocho colas, un ser con poder para destruir el universo infinitas veces.

Dieciocho colas había sido diseñado para esquivar y repeler cualquier ataque lanzado por las defensas del reino de los cielos, además de romper todas las que le opusieran los ángeles o el mismo Dios. El resultado fue un dios del caos codiciado por el mal y condenado y temido por el bien, y que solo podía ser controlado por el maligno.

En cuanto Dios se enteró de esto trató de eliminarlo, pero viendo que era más o menos tan fuerte como el decidió encerrarlo en una dimensión perdida para que nunca fuera utilizado, ni tampoco causara estragos por su cuenta.



Está escrito que en el momento en que la sombra de 18 colas sea liberado de su prisión y pueda ser controlada por Lucifer, comenzará la batalla final. Desde entonces el maligno aguarda a que 18 colas sea liberado de su prisión para poder controlarlo y así iniciar su esperada guerra contra Dios, el Armaggedón.

Compartir con tus amigos:


La base de datos está protegida por derechos de autor ©composi.info 2017
enviar mensaje

    Página principal