Lías neurológica, tales como las describe p



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SIEMPRE ESE MICHEL.......... (ch=j)

Michel de Lonneberga se llamaba un chico, que vivía en Lonneberga. Era un pequeño niño impetuoso y caprichoso, de ninguna manera, un niño tan bueno y educado como tú. A pesar de que tenía realmente una apariencia muy atractiva.

Tenía cinco años y las fuerzas de un torito, vivía en la granja Katthult, en la aldea Lonneberga en Smaland, que se encuentra en Suecia.

Quería, mandar a mamá y a papá, mandar con respecto a todos los que vivían en Katthult, y si fuese posible, dominar a todo Lonneberga. Pero, la gente de Lonneberga se oponía. “Pobre, los svenssons de Katthult que tienen un piullete de esta clase como hijo, “decían. De ése, nada bueno puede salir”. Eso pensó la gente de Lonneberga No hubiesen hablado así, si hubiesen sabido, que alguna vez sería presidente de concejales...”

Y luego, Astrid Lindgren nos sigue contando, que no hubo una sola persona que no conocía a ese terrible chico de Katthult. Dado, que Michel hacía más travesuras que la cantidad de días del año y le infundía un terror tal a la gente de Lonneberga, que hasta habían decidido enviar a Michel a Norte América.

Creía la gente que la calma retornaría a Lonneberga sin la presencia de Michel, y en eso, realmente tenían razón. Esto empero enojo de tal manera a la mamá de Michel arrojó por la ventana el dinero que la gente había juntado para solventar el viaje de Michel a América: “MICHEL ES UN NIÑO GUAPO”, dijo, “NOSOTROS LO QUEREMOS TAL COMO ES”.

Así todo, por cierto que la mamá de Michel estaba preocupada por su hijo. Cuando por la noche Michel estaba acostado en la cama, se sentó a su lado un rato y le preguntó que sería de él más adelante, cuando tendría que ir a la escuela. Michel, con sus redondos ojos azules y su lanuda cabellera rubia sólo respondió “HALLI, HALLO, HALLI DALLIDO”, puesto que no quería hablar de un asunto tal...

Citas de: Astrid Lindgren

Siempre ese Michel.

PREFACIO


¿De que se trata en ese libro?. Se trata de niños que dificultan la vida de los adultos. Se trata de adultos, que dificultan la vida de los niños, de niños que quisieran tener alas y alejarse en vuelo de la estrechez real dentro de la cual están condenadas a vivir. Pero no pueden alejarse volando. Se trata de niños que se niegan a entrar en razón, en tanto y en cuanto entrar en razón significa renunciar a una vida real en lo equivocado. ¿Qué es la vida real verdadera a partir de la perspectiva infantil?. Existe para ello una palabra mágica; el juego. Se trata de niños, que no quieren renunciar al derecho a una vida con juegos en una época del “imperio de la estructura”. Esta denominación procede de Martín Heidegger y se refiere a la dictadura de la máquina- no solamente en la vida exterior, sino también dentro de nuestras cabezas, el terror de la conveniencia y la utilidad, la magia del funcionamiento sin obstáculos. La “estructura” es, sobre todo, una postura de conciencia. A sus características le corresponde un profundo recelo con respecto al sentido - propio (también significa capricho) que quiere desarrollarse y sostenerse “en el diálogo del accionar del juego. Al danzar y en dúo” (Eckhard Schiffer)- “Búsqueda del tesoro, en lugar de persecución de errores” exclama Schiffer en nombre de los niños. Defender el reclamo a una vida con juego dentro de la estructura significa: salir del marco, llamar la atención, no respetar las reglas. Se trata de niños con “dificultades de adaptación”- una palabra fea-correcta.

Cuando algún ser viviente, ya sea planta o animal, no puede prosperar en determinado medio ambiente se llega a la conclusión: esta ubicado en un medio ambiente equivocado. Cuando una persona adulta se siente inhibida en el desarrollo de su personalidad a causa de las condiciones de vida o laborales a las cuales se encuentra supeditada, se le concede, aunque fuese hipotéticamente, que pueda demostrar bajo otras condiciones mejores quien es realmente y que puede realizar de hecho. Cuando empero UN NIÑO evidentemente día tras día, choca con los hechos dado, cuando a modo de un pajarito perdido aletea dentro de la estructura, parecer ser totalmente evidente: la causa no es el medio ambiente, la causa no son las condiciones- el niño es “deficitario”, ya ha nacido con esa condición deficitaria.

¿Acaso, no podría ser todo esto un absurdo, un disparate, inventado con la única finalidad de hacernos creer la mentira de que el mundo, tal cual lo hemos dispuesto en el interior, ya no es un mundo para niños?. ¿Y si el meollo de la cuestión se debería al hecho de que estamos convencidos de actuar en el interés de los niños, al quebrar su resistencia frente a la ESTRECHEZ, desde la cual no pueden elevarse en vuelo? Donald Winnicoh afirmaba: “El falso ser propio se edifica sobre la base de la ductilidad”.

El termino “trastornos del comportamiento”, que considero un despropósito, en el caso de usarlo, lo colocó entre comillas. En realidad debería llamarse “trastornos/alteración de las condiciones (de la vida)”. En primer lugar, porque no son los niños los deficitarios, sino las condiciones, Las circunstancias, y en segundo lugar, porque nuestra relación hacia los niños que denominamos deficitarios, es deficitaria (lo que se expresa en el hecho de que así los estamos llamando). EL NIÑO, FORASTERO, DESCONOCIDO, INQUIETANTE. En temas como hiperactividad o legastenia culmina un proceso de enajenación entre el mundo infantil y el mundo de los adultos, que de modo creciente adopta rasgos de hostilidad. ¿Cómo reacciona el mundo de los adultos?. Aprovechando su ventaja de poder, localiza el dilema en los niños (en sus genes, en sus cerebros), otorgando a esa ficción una serie de denominaciones amedrentadores, para sugerir, que se trata de un objetivo estado de cosas. (Muchos dirían ahora: ¡un momento, los neurólogos están presentando MEDICIONES!. No se trata entonces de OPINIONES. ¡Paciencia! Tal vez puedan ver el asunto desde otro ángulo, después de haber leído mis exposiciones en la primera parte del libro).

ADS = Síndrome del Déficit de la Atención.

ADD = Desorden en el Déficit de la Atención

ADHD = Desorden en el Déficit de la Atención con hiperactividad.

ADHS = Síndrome del Déficit de la atención con hiperactividad.

HS = Síndrome de hiperactividad

HKS = Síndrome hiperkinético

POS = Síndrome sico-orgánico

Todo esto, son definiciones científicas para una así llamada imagen de alteraciones.

Según datos divergentes, en la actualidad entre el cero y el quince por ciento de todos los niños se encuentran afectados de esa alteración. ¿Cero por ciento? Sí. Están leyendo correctamente. Algunos especialistas (siquiatras, neurólogos, pedagogos, sociólogos) afirman: No existe alteración o enfermedad llamada ADS, ADHD o POS. Citaremos detalladamente esas voces, puesto, que presentan buenos argumentos. Por el otro lado del espectro, encontramos cálculos vertiginosamente elevados- hasta un 30%-que empero podemos dejar a un lado, en el marco de una consideración seria.

¿Cómo se llega a datos tan dispares?. La respuesta es evidente. Nadie sabe con certeza lo que significa en definitiva ADS, ADHS, HKS, POS, etc., y de qué manera se diagnostica la alteración-en el caso de que realmente exista. “Simplemente es así”, escribe Lawrence Diller, “que el término ADD puede referirse a toda clase de estados, que abarcan los más diversos problemas de comportamiento de niños, con numerosas causas diferentes”. Wolfgang Jantzen habla de una “construcción social”.

Lo innegable es: Hay muchos niños impulsivos y activos y que no pueden (o no quieren) concentrarse por mucho tiempo en una cosa. En algunos de ellos, el comportamiento impulsivo, activo e inconstante toma dimensiones tales, que los adultos se ven superados pedagógicamente. Entonces, se implementa el concepto de ADS. Se lo emplea así mismo, cuando un niño se halla sumido en extremo en sus ensueños.

Según la opinión coincidente de todos los especialistas, el termino de ADS puede ser instrumentado recién después de haber descartado la cuestión, el asunto del diagnostico se complica para no decir directamente que entra aun enreda insalvable. En la primera parte nos referimos reiteradamente a ese asunto, para dedicarle un extenso capítulo en la segunda parte. Si así lo desea, estimado lector, lea en primer lugar este capítulo.

Detrás de la abreviatura de ADS, se oculta una teoría de causa, que surgió a mitad de la década de los 80. se decía: en el caso de que la sintomática no ha sido adquirida (ningún error de educación, ningún daño ocasionado por en medio ambiente, ausencia de vivencias traumatizantes, ninguna lesión cerebral) entonces seguramente debe tratarse de un déficit innato, mejor dicho, de un retardo en la maduración cerebral, neuronalmente condicionado, que se ha conocido bajo la denominación. Dopamin ángel syndrom, veremos, que no se trata de un hecho comprobado sino de la más popular de las hipótesis entre las diversas que fueron elaboradas. Últimamente, es cuestionada masivamente, siendo, que su carrera se está aproximando a su fin.


  • Síndrome de déficit de dopamina

Hay desacuerdo con respecto a posibles causas fisiológicas o trasfondos biográficos (tensiones familiares, experiencias de shock, descuidos emocionales, miedos no superados, etc.). Algunos autores piden recordar, que tales causas suelen estar muy ocultas, razón por la cual el diagnostico debería ser profundizado mucho más, en lugar de colocarle de inmediato el sello de ADS.

Otros se sitúan con escepticismo frente a ese secreteo de sicología en profundidad-tal como lo llaman. Están convencido que se trata de cusas biológicas, aunque no pueden discutir de que también existen alteraciones de comportamiento o consecuencia de cargas anímicas.-una suposición al respecto dice la mayoría de los así llamados niños – ADS están afectados por stress, debido a cargas físicas y anímicas procedentes del medio circundante, sobre excitación, falta de movimiento y excesivo consumo de medicamentos. Existen así mismo autores, que hablan de un trasfondo multifactorial de generación, queriendo dar la razón así a todos: riesgo biológico-básico, fallas en la educación, conflictos familiares, contaminación del medio ambiente, errores de nutrición, sobre excitación, los medios, el stress.... en cada uno de los casos se suman varios factores de carga. Entre todas las frases explicativas, esta última es la que me merece la mayor simpatía, puesto que requiere un examen individual sin prejuicios.

Mediante la teoría de un innato retardo de la madurez cerebral, muchos padres se sienten liberados de culpa. Ya nadie puede reprocharles errores educacionales. Por otra parte, casi todos los especialistas sostienen; mediante la disposición genética no esta definido que de ello se genere una alteración, dado, que esto depende en primer lugar de la educación.- y de nuevo se encuentran en la picota, los pobres padres. ¿Son culpables entonces? ¿O no?

En este libro, poco me he referido al tema “culpa de los padres”, ya que en obras anteriores lo he tratado exhaustivamente. Una experta colega holandesa, Jeanne Merys (1996) escribe, que ha observado, que los niños “difíciles” muy a menudo se eligen padres distinguidos, y así es.

Podríamos debatir a cerca de todas estas cuestiones, tal, como se hace a cerca de tantos otros temas científicos interesantes, a no ser, que se puede constatar un desarrollo alarmante, en medida cada vez mayor los niños así llamados ADS, son tratados a una edad cada vez más temprana con los medicamentos Ritalina y Medikinet (con la materia activante Methylphenidat), transformadores de la conciencia. Se ha desatado un verdadero boom de Ritalin. Cada año, aquí se incrementa en 100% la venta. Con todo ello, hasta ahora nadie sabe con certeza el efecto real del medicamento y no existen investigaciones confiables a cerca de efectos gravitantes para el futuro. Pero aún si este temor no se confirmara, el hecho como tal es suficientemente alarmante, que masivamente se suministre una droga a niños cuyo comportamiento no se condice con los resultados esperados, y cuya única finalidad consiste en obtener su docilidad. “Control social mediante neurofarmacología”, Francis Fukuyama intitula este manejo importado desde USA, en su libro reciente. El médico austriaco Hannes Brandau escribe: “Como ensayo de domesticación de impulsividad, desasosiego, y curiosidad creativa tenemos que rechazar la Ritalina”. Son cada vez más las voces críticas.

Así y todo, no acuso simplemente la Ritalina. Con ello, nos quedaríamos cortos. (Mi concepto ha sido siempre; si se tratase de emplear el medicamento únicamente en situaciones de riesgo y durante un corto periodo-puente, no habría problema). Quiero remarcar aquí, que jamás adoptaría la postura de acusar a los padres, que se han decidido por Ritalina. Así y todo, en este asunto no quiero, ni puedo ocultar mi convicción. El boom de la Ritalina es el resultado de un espíritu (adverso) que tenemos que aprender a penetrar. Es el mismo espíritu (adverso) que también produjo al mito del ADS, o, digamos de modo más contundente,: Que a partir de fallas sistemáticas del pensar y prejuicios irreflexivos, produjo la estructura – ADS. Quiero aportar mi parte para el desmonte de esa estructura. Únicamente así, podremos liberar nuestra mirada para poder ver a los niños y su angustia y real necesidad en esta época. Pido a mis lectores, perdonarme si me acerco al tema de una manera que puede ser percibida como muy teórica, pero frente al estado actual de las cosas, no he tenido otra opción. Me inserto a un debate fundamental exasperado, con chances disparejas (los “de afuera”, desde un comienzo son tomados como “no serios”) y brindar meras confesiones de fe en esa situación significaría, alimentar la leyenda de que de un lado se encuentra los poseedores de las ciencias exactas y del otro, los locos idealistas con su afán de gente-buena y sus eco-resentimientos en contra de toda “Medicina.-tradicional”. – Por lo demás, muchas personas me han pedido, presentar un libro que les brinde ayuda mediante argumentos. Puesto, que los críticos de la Ritalina se ven masivamente atacados. También en los círculos – Waldorf, y el argumento de ataque final es: “está científicamente comprobado que...”

En la primera parte del libro impera un tono de 10 fuertes críticas contra la sociedad y la ciencia, pero nunca contra personas. Me es ajeno, atribuirle malas intenciones a aquellos que en esta lucha tengo que considerar como adversarios.

Aquellos lectores, que no quieren hacer el esfuerzo de realizar el estudio de la primera parte, científica del libro, podrán pasar de inmediato a su segunda parte-cosa, que lamentaría mucho. En esa segunda parte y en forma de una charla ficticia, he encarado las preguntas que me han sido planteadas con mayor frecuencia en organizaciones de perfeccionamiento y consultas de consejo. En la parte 3 finalmente, hallarán todo lo referido al diagnostico, estudio del ser, terapia y pedagogía, todo aquello que puede ser aportado en un libro de esta índole. Tendrá que tomarse en cuenta tan solo, que mis incentivos y consejos prácticos no pueden ser vertidos a modo de vino nuevo en la antigua odre-ADS. Es por ello, que de todos modos es ACONSEJABLE LEER ESTE LIBRO ÍNTEGRAMENTE. Inserto a la tercera parte del libro hay una reflexión acerca del tema “Niños-Estrella”. Sucedió de esta manera; originalmente quise escribir una carta de lector a una revista antroposófica, para defender a Georg Kuhlewind contra ataques no-objetivos con respecto a su libro del mismo nombre. La carta creció y creció y creció.... y lo que resultó ser, lo podrán encontrar a partir de la pagina 171. Georg Kuhlewind expresó su gratitud. Viniendo de direcciones cardinales opuestas, nos encontramos en una encrucijada y en ese momento del encuentro tuvimos la certeza de que (ojala) compartiremos un largo tramo del camino. Al final del tercer libro se encuentra un aporte de mi colega y colaboradora de muchos años, Ute Wagner-Zavaglia. Es pedagoga diplomada y trabaja como tal en el Instituto Janusz-Kosczak desde 1994. Se trata de un ensayo de portar conocimientos que se obtienen únicamente a través del sentir reconocedor, del cual nos hablará tantas veces Georg Kuhlewind.

En otra oportunidad me referiré al tema “Escuela y ADS” (en el marco de una consideración general de su integración y diferenciación de aptitudes y dotes).

Henning Kohler, veranos 2002



PARTE I- INTERROGANTES HASTA DONDE LLEGA LA MIRADA

Notas con respecto a la relatividad del concepto ADS y el estando de las discusiones a cerca del sico-estimulantes.

“El descubrimiento del disciplinamiento farmacológico en forma de drogas sico-activas y otros medicamento de nuestra época, caracteriza la transición del tratamiento mecánico al químico del propio ser del hombre”. Reinhard Voss.

¿DEFECTUOSO EN LA CABEZA?

Pocos temas hay en el campo compartido de pedagogía curativa y medicina sobre los cuales se discute tanto en la actualidad, como el así llamado síndrome de atención deficitaria (ADS). En el fondo, ADS es una denominación conjunta para niños (también para adultos, pero aquí concentramos nuestra atención sobre los niños, que no pueden concentrarse y no pueden insertarse de la manera que se pide en la época actual. Muchos de ellos son movedizos, desobedientes e insolentes, otros quietos y ensimismados. Los síntomas de falta de atención, violento deseo de movimiento (hiper-actividad) y carente manejo de los impulsos, son tomados como “trias clásico”. Si agrega el tan frecuentemente mencionado comportamiento problemático de la oposición, en realidad debería hablarse de una “clásica Quart”.

Se diferencian tres tipos sub-tipos:



  1. En primer lugar los niños hiperactivos-impulsivos, en los cuales la falta de atención no constituye el problema central, siendo en cambio una consecuencia de su desasosiego.

  2. Los niños hiperactivos-impulsivos y del mismo modo desatentos.

  3. Los niños desatentos, sin hiperactividad ni impulsividad.

Imaginemos entonces una familia con tres hijos. El mayor, es un niño temperamental., movedizo, ávido de acción, curioso, fácilmente excitable, a menudo desobediente. Le cuesta, permanecer durante algún tiempo en un asunto, aunque en principio, estaría capacitado para ello. Su caudal de ideas llena de asombro a todos, pero, nada lo lleva a un fin, por el hecho de que constantemente se le ocurre algo nuevo.-

El hijo del medio muestra características similares; es un pequeño caprichoso, inquieto, movedizo, que constantemente interfiere en las conversaciones, y hace caso omiso a todas las indicaciones (las olvida en el acto), que no puede suprimir sus impulsos de acción y a diferencia de su hermano, parece ser incapaz de dedicarse a una sola cosa por más de cinco minutos. Odia cualquier clase de estrechamiento de su espacio de acción. Bien del todo en realidad se siente únicamente cuando puede vagar afuera y cuando nadie le impide desplazarse como un pajarito de un lugar a otro. Además, le fascina charlas. Se lo puede calificar ya sea “diarrea verbal”, o, con mayor comprensión, como irrefrenable necesidad de comunicarse: ¿Hay acaso algo más fascinante que un escuchapaciente al que se le puede contar - sin censura todo aquello que se nos pasa por la cabeza, que desborda nuestro corazón?.

El menor de las finalmente, es un agua tranquila. Le encanta sumergirse en sus sueños. Comparándola con sus hermanos activos, más bien da la sensación de retardo. Le cuesta, llevar a cabo una actividad práctica de un comienzo hasta el final, de manera independiente y eficaz (p.ej. guardar las cosas de la mesa después del almuerzo). Una y otra vez se distrae, interrumpe lo que estaba haciendo, olvida lo que estaba por hacer. Quien la conoce más de cerca, no duda de su inteligencia. Dispone de una gran riqueza de imágenes interiores y asombra como interlocutora inteligente en oportunidad de una charla. El lógico pensar, paso a paso y la observación detenida y exacta le es empero tan ajeno, como a la golondrina el excavar la tierra. Ocasionalmente puede reaccionar enfado y disgusto, cuando se ve forzada a bajar de su mundo de fantasía, a los bajos de la vida cotidiana.

En nuestra familia de ficción, los arriba mencionados subtipos del espectro ADS están representados por cada uno de los hermanos. Los tres tienes en común, que no aportan un determinado rendimiento de conciencia, que en nuestra cultura es altamente valorado- ¿demasiado alto? – el acto de atención: focalizador (orientado hacia un punto central), distanciador (que produce distancia), discriminador (extinguir otras impresiones) y continuo (que persevera). Focalización, distancia, discriminación y perseverancia son las cuatro características que conforman resumidas, el estado del “estar concentrado en algo” en el sentido objetivizador (“el permanecer atento a un asunto”). (A cerca de la concentración meditativa tendríamos que hablar por separado). Además nuestros tres hermanos comparten una marcada inclinación con respecto a una negativa frente a las órdenes. ¿Qué pasa con ellos? Investigadores renombrados suponen que el motivo del mal radica en una “dominante alteración heredada de la función de las substancias mensajeras en el cerebro” (Spallek 2000). Esa teoría, aunque no comprobada, pero en cambio muy manuable y en todo sentido conforme al espíritu de la época actual, apreció a mediados de la década del ochenta y suplanto la hipótesis de un leve daño cerebral de la temprana infancia. A comienzos de 1992 informó el siquiatra infantil y juvenil Martín H. Schmidt en el INFORMATIVO MEDICA ALEMAN bajo al título: “Se ha superado el concepto MCD”: “Para estos niños no puede ser comprobado una determinada sicopatología, tampoco un proceso previsible, tenemos que dejar atrás la concepción de una disfunción cerebral global mínima como frecuente alteración siquiátrica infantil”. Con esa revisión del modelo de interpretación predominante desde la década del cuarenta, Schmidt relacionó la esperanza de que las “estigmatizaciones como dañados cerebrales precoces se evitarían en lo futuro para los niños en cuestión”. Si hasta ese entonces se creyó factible un daño cerebral ESTRUCTURAL, adquirido p. Ej. A causa de falta de oxígeno durante el parto, de allí en más, la investigación se concentró a falencias FUNCIONALES innatas. Con ello, por supuesto, no quedó solucionado el problema de la estimación.

¿Tenemos que atribuir acaso las travesuras del legendario pillete de Ludwig Thoma a alterada transmisión de estímulos, energéticamente condicionada en el cerebro “(Reinmann – Hohn 2001)? ¿A caso, se trataba de la “escasa disponibilidad de la substancia mensajera Dopamin, que Michel de Lonneberga solamente tramaba tonterías y disparates”? O, pensemos en momo, la pequeña protagonista de ensueño de la novela del mismo nombre de Michael Ende. ¿Vivía más en la fantasía que en la realidad por el hecho de que el “Filtro informático y el grupo laboral en su cerebro no funcionaban de manera óptima”? (Aust- Chus m. Hammer 1999).

Por cierto, que alguien podrá objetar de inmediato, que no es objetivo, comparar estos pequeños héroes literarios con niños – ADS. ¿En serio? ¡Por favor, relean esas historias!. Ludwig es un caso sin esperanzas, simplemente imposible de educar. Se lo considera moralmente corrompido, por el hecho de que mediante sus travesuras e impertinencias exaspera a todas las personas que deberían ejercer autoridad sobre él. Su madre sufre indeciblemente (no tiene padre). Cierta vez lo envía a casa de un maestro jubilado, que es considerado como última instancia para niños mal educados. (El asunto termina mal: cuando este hombre severo se queda dormido en su sillón, Ludwig con un tijerazo le corta su larga barba, y con ello, su honor). ¡Y Michel de Lonneberga!. Donde quiera que aparece, provoca un desastre inmanejable. Cuando ya nadie se siente capaz de afrontar esa situación, deciden enviarlo (de Suecia) a una tía a los Estados Unidos.

En la fantasía, sabemos solidarizarnos con los muchachos “malos”, sentimos aversión contra los adultos de mente estrecha y sus penetrantes exigencias de adaptación y jamás se nos ocurriría pensar, que Ludwig o Michel podrían estar padeciendo una alteración funcional del cerebro. ¿Qué sucede empero, si nos vemos colocados frente a un Ludwig en persona, que a sus maestros lleva a la candescencia blanca y que todos los días logra provocar sorpresas desagradables? ¿Si un auténtico Michel nos quita el aliento a causa de sus bufonescas ocurrencias y arriesgados experimentos? ¿Si una auténtica momo defiende decididamente su mundo de ensueño y fantasía, no sólo no se doblega a las virtudes que en la escala de valores de los adultos ocupan un lugar primario-laboriosidad, disciplina, éxito, etc.- sino, que se opone a los mismos en una gran lucha? ¿Nos solidarizaríamos también en ese caso?. Es tan sencillo, ser TEÓRICAMENTE un gran amigo de los niños....

A grosso modo, ocho de cada diez niños que con diagnostico de ADS (o a causa de una sospecha en ese sentido) aparecen en nuestro consultorio, son Ludwigs, Michels y Momos. Por cierto, que a muchos de ellos los encontramos en un estado de desolación – no a causa de enfermedad, sino porque se sienten incomprendidos, rechazados, apartados, angustiosamente encerrados y culpables ( ! ), comenzando a creer ellos mismos de que padecen un defecto cerebral: ¿”Mi mami ya te dijo que algo anda mal en mi cerebro”?. Normalmente, estos niños no necesitarían una terapia, dado que, ser niño, sin máscara no es patológico, por más vueltas que demos. Pero las cosas no suceden así. Es por ello que muchos Ludwigs, Michels y Momos más Huckleberry Finns de nuestros días necesitan un acompañamiento del “cuidado del alma” – de apoyo, de dar ánimo y consuelo, trasmitiendo auto4stima- para poder creer nuevamente en sí mismo y poder escapar así a la sigilosa resignación. (Menciono a Huckleberry Fin, con miras al libro de Eckard Shiffers, muy recomendable, “LA CAUSA POR LA CUAL HUCKLEBERRY FINN NO CAYO EN LA ADICCIÓN”). En segundo lugar pueden ser tomados en cuenta medidas que fomentan la consternación y medidas que con gran cuidado corrigen el comportamiento. Sobre todo empero, debe ser interrumpido y revertido el proceso del desarrollo de imagen propia constantemente negativa. El siquiatra infantil Stefan Kette (2001) escribe: “Según mi experiencia la sintomática es casi siempre un indicador del niño con respecto a una situación crítica dentro de él mismo y en sus relaciones”.




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