Las fronteras indígenas de América Latina



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Las fronteras indígenas de América Latina,

de la marginalización a la integración

Nación, Etnia y Neo liberalización en víspera del  bicentenario



El término [frontera] no indica un lugar topográficamente fijo situado entre entidades geográficas fijas (naciones, sociedades, culturas), sino una zona de intersticio de desplazamiento y desterritorialización que conforma la identidad del sujeto híbrido. En vez de rechazarlas como insignificantes, como zonas marginales, como franjas de tierra entre territorios estables, queremos proponer que la noción de fronteras (borderlands) constituye una forma más adecuada para conceptualizar la situación “normal” del sujeto posmoderno1.

Presentación


Frente a las transformaciones inducidas por el actual proceso de globalización, la presencia de fronteras celosamente vigiladas aparece como una paradoja en el espacio geopolítico contemporáneo. En efecto, las zonas limítrofes nunca han sido tan fluidas; en la actualidad estas toman simultáneamente la forma de murallas que separan los países, de zonas de contacto y de pasaje o, desde un punto de vista económico, social y cultural, de lugares de configuración de espacios específicos2, dotados de una vida propia. De ahí que las presiones para que se atenúen o desaparezcan las barreras que han sido impuestas a los flujos de ideas, de personas, de bienes, servicios y capitales cuestionen el poder exclusivo de los Estados sobre sus territorios y sus habitantes. Estas y otras razones hacen que las fronteras constituyan un escenario privilegiado para estudiar los factores y consecuencias de la tensión creciente entre las soberanías nacionales y las presiones de la globalización.

Aunque el análisis de las fronteras no es algo novedoso en las ciencias sociales, los estudios económicos, sociales y políticos han dejado de lado el estudio de las fronteras nacionales como regiones dotadas de una problemática singular, a excepción de la frontera norte Mexico- Estados Unidos, ampliamente tratada. A esto se suma lo que podríamos llamar un cierto oscurecimiento de las fronteras pues la ausencia de estudios específicos favorece el desarrollo de imágenes y estereotipos que las han convertido en lugares necesariamente alejados, generalmente anárquicos, propicios a todo tráfico y contrarios al orden público. Aunque estos espacios están lejos de ser remansos de paz, esta imagen parcial oculta otras situaciones que son mucho más variadas y complejas.

De otro lado, la lectura de la frontera se ha basado por lo general en una generalización según la cuál estas serían de cierta manera separaciones naturales entre dos entidades nacionales diferentes (el punto de vista del nacionalismo metodológico) o inversamente, que estas vendrían a separar espacios culturalmente homogéneos. Ambas visiones ignoran el peso de la historia, una historia que de una parte y de otra ha moldeado las sociedades, produciendo efectos en ellas. Tales simplificaciones impiden reconocer las dinámicas propias de los grupos que las habitan y los procesos concretos que pueden consolidar o cuestionar las sociedades fronterizas.

¿Por qué un estudio de fronteras indígenas?

En América Latina, razones históricas (zonas de refugio) y geográficas (bosques tropicales, llanos, desiertos) han hecho que las fronteras políticas sean por lo general fronteras indígenas. Este es el caso de los países que comparten la Amazonía, el Orinoco, la meseta de las Guayanas o el Chaco así como de aquellos que se sitúan en América Central: la frontera de Panamá con Colombia y Costa Rica; la frontera Nicaragua-Honduras; Guatemala, México y Belice, para no citar que algunos de los ejemplos posibles.

Este hecho conocido, pero sin embargo poco estudiado, adquiere una significación particular a la luz de los procesos de transformación social y cultural, de movilización étnica y de organización política que las poblaciones indígenas experimentan desde hace más de veinte años. Entre diversos resultados, dicho proceso desembocó en un reconocimiento de derechos políticos y culturales obtenidos en el marco de modificaciones constitucionales que, aunque presenta variaciones según los contextos nacionales, continua vigente. El carácter indígena y los derechos alcanzados por sus poblaciones hacen pues que las regiones de frontera presenten una situación particular. En este sentido, una reflexión consciente sobre las dinámicas que allí ocurren diariamente o las tensiones que se presentan con los gobiernos a su cargo no pude realizarse sin hacer referencia a su naturaleza étnica o bien, sin pensar las fronteras políticas como fronteras culturales.

De otro lado, los territorios indígenas reconocidos en los territorios de frontera se extienden sobre millones de hectáreas que cuentan generalmente con una biodiversidad singular. Estas áreas de incontables riquezas renovables y no renovables representan, a nivel nacional y planetario, un interés mayor. Podemos pensar de manera razonable que esta realidad no tiene consecuencias geoestratégicas para sus territorios y sus habitantes?

En un contexto donde las economías se monetarizan, la educación formal hace su entrada y las nuevas generaciones se desplazan cada vez más para habitar las ciudades fronterizas y las capitales, el Estado, ahora ansioso por controlar sus márgenes, juega un rol fundamental tanto como el conjunto de ONG’s y de instituciones que lo acompañan.

Bajo este marco se hace necesario que las diferentes disciplinas de las ciencias sociales unan esfuerzos para dar cuenta de esta realidad que hoy hace que las poblaciones indígenas que viven en situación transfronteriza se encuentran proyectadas hacia variados escenarios nacionales y transnacionales.

Aunque estas diferentes afirmaciones no tienen mucho de original, lo que resulta novedoso es tomar como objeto de estudio el impacto diferenciado que pude tener este proceso de inclusión en poblaciones que se supone gozan de una misma unidad cultural, en particular si tomamos en consideración el peso de las políticas públicas que se practican de un lado y de otro de la frontera. Sin embargo, nos interesa resaltar que el Estado, el mercado y la globalización no son los únicos actores de los cambios que experimentan las sociedades indígenas transfronterizas.

Estas, de una manera consciente y deliberada intervienen en su propia condición de existencia y desarrollan políticas específicas correspondientes a su situación particular. Las iniciativas de encuentro entre poblaciones transfronterizas pertenecientes a los mismos conjuntos culturales son numerosas y tienden a institucionalizarse (es el caso de los Tukano colombianos y brasileros del alto Río Negro, de los Pasto y los Awa de Perú y Bolivia, entre otros). La gestión de las fronteras por las poblaciones indígenas aparece así como una temática particularmente interesante en cuanto constituye un ejemplo de “integración de base” que interpela a los Estados-Naciones y cuyas consecuencias múltiples merecen también ser estudiadas.






Las Fronteras Indígenas de Colombia




Fuente: Arango R. y Sánchez E. 1999. “Los Pueblos Indígenas de Colombia”.

Bogotá: DNP.



Objetivos

La idea de realizar un encuentro sobre el tema de las Fronteras Indígenas de América Latina fue presentada en el año 2008 por los investigadores del IHEAL – CREDAL3 al Instituto de las Américas (IdA)4. Esta iniciativa se hizo sobre la base del interés común que habían manifestado las Facultades de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional y la Universidad de los Andes, en Colombia, para desarrollar un proyecto que entendiera la situación de la frontera como un objeto de estudio interdisciplinario. En este sentido, más allá de los trabajos llevados a cabo dentro del marco de una sola disciplina, nos proponemos crear una red activa de investigadores que aborde la cuestión de las fronteras de una manera global, articulando las ópticas combinadas de la historia, la geografía, la sociología, la antropología, la economía y las ciencias políticas.



el presente encuentro cuenta entre sus objetivos:

  • Fomentar un diálogo activo entre investigadores provenientes de distintos horizontes disciplinarios y actores regionales, con miras a establecer una red permanente de trabajo sobre el tema fronterizo.

  • Fortalecer la cooperación institucional entre Europa y América Latina (CNRS – IFEA- IHEAL- CREDAL – Universidades colombianas- COLCIENCIAS).

  • Generar espacios de trabajo y de discusión que puedan converger en futuras publicaciones.

  • Constituir una base cartográfica, bibliográfica e histórica común, disponible para su actualización y uso.

  • Reconstituir la historia de la construcción de las fronteras políticas de los países de interés.

  • Elaborar una tipología de las regiones de frontera sobre la base de indicadores ad-hoc.

  • Analizar las relaciones desarrolladas por las organizaciones indígenas situadas en ambos lados de las fronteras

  • Estudiar las dinámicas migratorias en las ciudades de frontera y de composición multicultural.



1 Gupta & Ferguson, « Beyond Culture : Space, Identity and the Politics of Difference » Cultural Anthropology, vol. 7, n° 1, p. 6-23, 1992 : 18.

2 Dans un article concernant les frontières du Pérou, A. Cuisinier-Raynal propose ainsi une typologie avec cinq types d’interactions frontalières : les « marges », les « marche »s, les « fronts » ; les « synapses » ; les « capillaires ». Cf. Cuisinier-Raynal A, « La frontière au Pérou entre fronts et synapses », L’Espace Géographique, t. 30, 2001/3, 2003, p. 213-230.

3 www.iheal.univ-paris3.fr

4 www.institutdesameriques.fr


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