Las “externalidades” de la globalización: ¿Cuán peligrosa es la economía global? La vulnerabilidad a los impactos externos



Descargar 1.18 Mb.
Página14/25
Fecha de conversión29.03.2018
Tamaño1.18 Mb.
1   ...   10   11   12   13   14   15   16   17   ...   25

- Manipulador de su divisa (una verdad incómoda)

- La estafa de los tipos de cambio flotantes (Libertad Digital - 6/10/19)

(Por Antal E. Fekete - Tribuna Libre)

Al presionar a China para que siga el ejemplo de Japón revaluando el yuan contra el dólar, los doctores monetaristas americanos parecen no entender que están pidiendo a China que asuma una pérdida semejante a la que ya asumió Japón.

La teoría de Milton Friedman sobre los tipos de cambios flotantes es el pilar sobre el que se fundamenta el sistema monetario desde 1971. Pero ha dado lugar a un régimen coercitivo porque los estatutos del FMI prohíben a los países miembros estabilizar y fijar entre ellos el valor de sus monedas. Cualquiera que lo intente queda etiquetado como un “manipulador de su divisa” y es amenazado con sanciones comerciales.

Esta prohibición es perfectamente comprensible, pues se ha diseñado para proteger el esquema que permite a EEUU robar furtivamente los dólares excedentarios que consiguen en sus balances los países exportadores.

Funciona de la siguiente manera: EEUU atrae con sus cantos de sirena a los confiados países exportadores para que se zambullan en el agujero negro de la revaluación monetaria contra el dólar. A partir de ese momento, un buen pedazo de sus excedentes monetarios en dólares, son succionados por EEUU. En efecto, Norteamérica fuerza a sus socios comerciales que incurran en un fuerte superávit comercial para que subvencionen a continuación y sin darse cuenta una cancelación parcial de la deuda americana mediante la revaloración de su moneda.

Es así como funciona este robo, donde EEUU hace el papel de banca en la partida, porque al final de la jornada se apropia de buena parte de las fichas del resto de jugadores. Y esto lo consigue gracias a ese juego de espejos que es la libre flotación de divisas. Pero ningún régimen que se base en el robo puede perdurar. El único sistema monetario que opera en igualdad para todos los países es el de cambios fijos. Y la única forma de construir un sistema de este tipo es hacer que el conjunto de monedas internacionales sean canjeables por oro.

La teoría de Friedman es una gran mancha en la ciencia económica y mancilla la buena fe en la que deberían basarse las relaciones comerciales entre EEUU y sus socios.

Cambios fijos contra cambios flotantes

Al presionar a China para que siga el ejemplo de Japón revaluando el yuan contra el dólar, los doctores monetaristas americanos parecen no entender que están pidiendo a China que asuma una pérdida semejante a la que ya asumió Japón, por valor de varios billones de dólares. Porque China lleva sus libros contables en yuanes. De forma que si su moneda se revalorizara un 10% contra la moneda americana, automáticamente se produciría una reducción también del 10% en la cuantía de sus reservas en dólares nominadas en yuanes.



Pero entonces surge la siguiente pregunta. ¿Con qué derecho un país con déficit exteriores crónicos como EEUU, y que ya incumplió el pago de sus obligaciones el 15 de agosto de 1971, puede pedir a China que cancele parte de su deuda?

Aún hay más. Si China cede a la presión americana y revaloriza el yuan, esto significaría no sólo una reducción directa de la deuda, sino mantener el compromiso de que otros países se deberán añadir a continuación a esta peculiar disciplina monetaria impuesta de forma unilateral. Dejando a la altura del betún la idea de que son naciones libres e independientes las que comercian entre ellas por su propio beneficio. Este hecho haría de China un vasallo de EEUU, un papel no puede aceptar por propia dignidad nacional.

Incumbe al deudor y no al acreedor hacer los ajustes necesarios para corregir los desequilibrios comerciales. La posición contraria es la que defiende Keynes y es una falacia. Vuelve las cosas de arriba a abajo porque penaliza el ahorro y el trabajo de los acreedores, al mismo tiempo que premia la indolencia y el derroche de los deudores.

La lenta tortura de Japón



Inmediatamente después de conseguir que el dólar fuera una moneda inconvertible, EEUU comenzó a desarrollar un déficit comercial imparable. Usando la falsa teoría de Milton Friedman según la cual los tipos de cambios flotantes hacen más fuerte la moneda del país con excedentes comerciales, los japoneses comenzaron a exportar mientras los americanos se cruzaban de brazos. Llegado el momento, los americanos movieron ficha y Japón se vio obligado a revalorizar su moneda sin darse cuenta que estaba incurriendo en una pérdida de reservas monetarias equivalente a la revalorización.

Es decir, si un dólar pasó de 300 a 100 yenes, entonces la deuda americana con Japón se redujo un 66%. O lo que es lo mismo, el excedente de divisas quedó reducido a un 33%. Esta clara intervención fue llamada en su momento como una opción de "libre mercado", cuando es evidentemente una estafa. Los japoneses estuvieron trabajando muy duro más de 20 años para exportar a los americanos, pero llegado el momento sólo han cobrado un 1/3 de lo estipulado.

Evidentemente, los timos a esta escala tienen sus consecuencias. De hecho es lo que está haciendo quebrar a Japón, que era precisamente uno de los países con mayor fortaleza financiera del mundo. Porque cuando ha llegado la hora de usar las reservas almacenadas, resulta que se han evaporado gracias a los funestos acuerdos del Hotel Plaza.

Cuando los japoneses han protestado, los doctores americanos del dinero se han apresurado a explicar que la solución consistía en que Japón se endeudara para incurrir en gasto público. Pero nunca han dicho que EEUU iba a corregir su balanza comercial, que es precisamente lo que se debería haber hecho. Por eso Japón ha pasado de ser un país prácticamente sin deuda a encontrarse ahora mismo con el agua al cuello, de forma que hasta China tiene que comprar la deuda nipona para impedir que suban los tipos de interés en el país y evitar su colapso. Todo un detalle que a buen seguro China sabrá aprovechar en su momento.

EEUU ha jugado con Japón el papel de un matón, vendiendo en esta partida internacional de póker de las monedas inconvertibles un farol, que consiste simplemente en que los dólares son instrumentos monetarios válidos para cancelar las deudas. Pero esto no es cierto y ya va siendo hora de que alguien destape el farol antes de que nuevos países sucumban a la presión y pierdan sus excedentes de reservas. Puede ser que China sea el primer país en despertar. Y si además permite monetizar el oro, entonces resolverá el actual embotellamiento de la deuda. A continuación EEUU perdería su liderazgo monetario mundial, evidentemente.

(Antal E. Fekete, experto en teoría monetaria)



- Los países emergentes son “inundados” por la expansión monetaria de la Fed

Las economías de los mercados emergentes, desde Sudáfrica hasta Brasil pasando por Tailandia, se están llevando la peor parte de las medidas monetarias expansivas que el mundo desarrollado ha adoptado, a medida que el dinero fluye a los mercados que ofrecen altos rendimientos, impulsando sus divisas y complicando sus políticas económicas”... Los países emergentes pagan los platos rotos por el estímulo monetario del mundo desarrollado (The Wall Street Journal - 7/10/10)



“La Fed está inundando los mercados con liquidez, Japón está inundando los mercados con liquidez y el Reino Unido está inundando los mercados con liquidez. El problema es que un montón de dinero no se está quedando donde fue puesto”, explicó David Carbon, economista de DBS en Singapur.

Los inversionistas toman dinero prestado a tasas de interés que están casi en cero en las economías desarrolladas que están atravesando problemas y lo envían a países como Brasil, Indonesia y Sudáfrica, donde los retornos son más altos y el crecimiento más robusto.

Impulsando la reciente ola de flujos está la creencia de que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) reanudará sus esfuerzos para estimular el crecimiento a través de compras de deuda soberana, lo que inyectará más dinero en el sistema bancario, una práctica conocida como “flexibilización cuantitativa”.

“Con los billones de dólares de la primera fase de la flexibilización cuantitativa todavía para quemar y con otro billón de una segunda etapa aparentemente en camino, seguramente va a tomar más que algunas semanas o meses o trimestres hasta que este tren se detenga”, señala Carbon. Calcula que US$ 2.000 millones por día fluyen de los mercados desarrollados a las economías emergentes de Asia, basándose en que varios países han acumulado cerca de US$1 billón (millón de millones) en reservas desde que los mercados financieros comenzaron a recuperarse en abril de 2009.



Ese flujo de dinero está causando dolores de cabeza, encareciendo las monedas y perjudicando a los exportadores. Esta enorme cantidad de dinero también puede crear distorsiones económicas en países más pequeños, incluyendo un alza de la inflación y temores de que los fondos podrían irse tan rápido como llegaron, lo que afecta a los mercados y los sistemas financieros.

“Muchas economías que están recibiendo importantes flujos de capital tienen que tomar medidas para evitar (que se creen) burbujas y problemas en sus economías”, dijo el director gerente del Fondo Monetario Internacional, Dominique Stauss-Kahn, en una conferencia de prensa el jueves durante la apertura de la reunión anual del organismo (2010).

A largo plazo, aseveró, dejar que las monedas se aprecien es la mejor forma de lidiar con la situación, aunque no especificó a cuáles se refería. A corto plazo, agregó Stauss-Kahn, los países que reciben dinero pueden aumentar las regulaciones y las reservas de los bancos centrales y tomar otras medidas para controlar los flujos de capital. Durante muchos años, el FMI se había opuesto a los controles de capital, pero esa postura ha cambiado últimamente.

Complicando la situación para muchos países están los esfuerzos de China por controlar férreamente el valor de su moneda. El mayor exportador del mundo dejó que el yuan se apreciase menos de 2% contra al dólar desde que anunció que modificaría su régimen cambiario en junio (2010). Mientras tanto, divisas como la rupia indonesia, el baht tailandés y el real brasileño se fortalecieron 10% en relación a la moneda estadounidense en ese lapso. La disparidad hace que muchos otros países emergentes teman que China esté ganando una ventaja competitiva para sus exportaciones, lo que los ha llevado a intervenir en el mercado para evitar que sus monedas suban demasiado rápido.



“El centro del problema es el desequilibrio entre China y EEUU”, consideró el presidente del banco central de Israel, Stanley Fischer, esta semana. “Esta situación está causando agudas tensiones en los mercados mundiales”.

Las intervenciones en los mercados cambiarios provocan que el dinero que ya es barato se derrame por la economía mundial todavía más. A medida que los países intervienen, absorben el flujo de dinero y en general lo reciclan comprando bonos del Tesoro estadounidense. Esto mantiene baratos los costos de tomar dinero prestado en EEUU. Los inversores entonces toman el dinero y lo colocan otra vez en los mercados emergentes que ofrecen altos rendimientos.

Brasil también tomó medidas en la primera semana de noviembre (2010) para controlar los flujos de capital a su economía, duplicando un impuesto a las inversiones extranjeras en algunos bonos brasileños e incrementando el dinero que el banco central tiene disponible para intervenir en los mercados cambiarios. En el año 2010, Indonesia y Taiwán implementaron medidas más tibias para disuadir los súbitos flujos y salidas de capital.



- La opinión de los que saben (“las políticas de enriquecimiento a costa de los demás sólo conseguirán empobrecernos a todos”)

- Las políticas de enriquecimiento a costa de los demás empobrecen la economía mundial (Project Syndicate - 7/10/10)

(Por Raghuram Rajan)

CHICAGO – El capital mundial no para. Como unos tipos de interés bajísimos en los países industriales envían capital por todo el mundo en busca de rendimientos mayores, varios bancos centrales de países con mercados en ascenso están interviniendo intensamente, comprando las entradas de capitales extranjeros y reexportándolos para impedir que sus divisas se aprecien. Otros han estado imponiendo controles de capital de un tipo o de otro. En las últimas semanas, el Japón ha pasado a ser la primera gran economía industrial que ha intervenido directamente en los mercados de divisas.



¿Por qué nadie quiere entradas de capital? ¿Qué políticas intervencionistas son legítimas y cuáles no? ¿Y en qué acabarán todas esas intervenciones, si continúan ininterrumpidamente?

La porción de entradas de capital que no es reexportada representa las entradas netas de capital, que financian el gasto nacional en productos extranjeros. Así, pues, una razón por la que a los países no les gustan las entradas de capital es la de que significan más “pérdidas” de demanda interna hacia el extranjero. De hecho, como las entradas de capitales hacen con frecuencia que se aprecie el tipo de cambio interno, fomentan un mayor gasto en productos extranjeros, porque los productores nacionales dejan de ser competitivos.

Otra razón por la que a los países no les gustan las entradas de capitales extranjeros es la de que parte de ellos podrían ser dinero especulativo, deseoso de entrar cuando los tipos de interés extranjeros son bajos y los precios de los activos locales están aumentando y que se apresura a salir a la primera señal de problemas o cuando vuelven a atraerlo las oportunidades en sus países de origen. Las corrientes volátiles de capitales inducen volatilidad en la economía que las recibe, al hacer que los auges y las crisis sean más pronunciados de lo que, en caso contrario, habrían sido.

Pero, como se suele decir, para aplaudir hacen falta dos manos. Si los países pudieran mantener la disciplina y limitar el gasto de sus familias, empresas o gobiernos, el capital extranjero no sería necesario y se podría reexportar fácilmente, sin que tuviera grandes efectos en la economía receptora. Los problemas surgen cuando los países no pueden -o no quieren– gastar sensatamente.

Los países pueden gastar más de la cuenta por diversas razones. Las economías latinoamericanas estereotípicas del pasado solían tener dificultades por el gasto de sus gobiernos populistas, mientras que las economías del Asia oriental las tenían por una excesiva inversión a largo plazo. En los Estados Unidos, en el período anterior a la crisis, el crédito fácil, sobre todo para viviendas, indujo a las familias a gastar demasiado, mientras que en Grecia fue el gobierno el que creó los problemas al endeudarse demasiado.

Sin embargo y lamentablemente, mientras países como China, Alemania, el Japón y los exportadores de petróleo inunden la economía mundial con un exceso de productos, no todos los países podrán reducir su gasto para no superar sus posibilidades. Como el mundo no exporta a Marte, algunos países tienen que absorber esos productos y aceptar las entradas de capitales que financian su consumo.



A medio plazo, los excesivamente gastadores deben reducir sus desembolsos y los exportadores habituales deben aumentar los suyos. Sin embargo, a corto plazo el mundo está inmerso en una partida gigantesca de pasar paquetes, sin que ningún país quiera aceptar los productos de los exportadores habituales y sus excedentes de capitales. A eso se debe que las políticas de enriquecimiento a costa de otros resulten actualmente tan destructivas: aunque algunos países tendrán que absorber en su momento los superávits y el capital, todos los países están intentando rehuirlos.

Así, pues, ¿qué intervenciones políticas son legítimas? Cualquier política de intervención en el tipo de cambio o de imposición de aranceles a las importaciones o de controles de capitales suele obligar a otros países a hacer ajustes mayores. La intervención del tipo de cambio por parte de China probablemente perjudique a varios otros países exportadores con mercados en ascenso que no intervienen tanto y a consecuencia de ello resultan menos competitivos.



Pero también los países industriales intervienen en gran medida en los mercados. Por ejemplo, mientras que la intervención de los EEUU en materia de política monetaria (sí, la política monetaria es también una intervención) ha contribuido poco a impulsar la demanda, ha espoleado al capital nacional para que busque rendimientos en todo el mundo. El dólar de los EEUU bajaría en gran medida, lo que fomentaría mayores exportaciones, si no fuera porque los bancos centrales extranjeros están devolviendo gran parte del capital al comprar valores estatales de los EEUU.

Todo eso crea distorsiones que retrasan el ajuste: los tipos de cambio son demasiado bajos en los mercados en ascenso, con lo que retrasan la necesaria reducción de sus exportaciones, mientras que la facilidad con la que se está financiando el Gobierno de los EEUU crea pocos incentivos para que los políticos de los EEUU reduzcan el gasto a medio plazo.

En lugar de intervenir para obtener un aumento a corto plazo en su participación en la demanda mundial que aumenta lentamente, tiene sentido para los países hacer que sus economías estén más equilibradas y sean más eficientes a medio plazo, lo que les permitirá contribuir de forma sostenible a una demanda mundial en aumento.

China, por ejemplo, debe transferir más ingresos a las familias y menos a sus empresas para que el consumo privado aumente. Los EEUU deben mejorar la educación y las aptitudes de sectores importantes de su mano de obra para que puedan producir más exportaciones de productos de primera calidad del sector de los servicios y de los conocimientos en las que está especializado este país. Unos mayores ingresos aumentarían sus ahorros, con lo que reducirían la dependencia de la deuda por parte de las familias, aun manteniendo sus niveles de consumo.

Lamentablemente, todo ello requerirá tiempo y los ciudadanos impacientes por conseguir puestos de trabajo y crecimiento están apremiando a sus políticos. Todos los países del mundo están adoptando políticas de estrechas miras que atienden a las necesidades inmediatas de sus electores. Hay excepciones. La India, por ejemplo, ha rehuido hasta ahora la intervención en el mercado de divisas, pese a haberse abierto al mismo tiempo a las entradas de deuda a largo plazo en rupias, para intentar financiar proyectos de infraestructuras muy necesarias.

La disposición de la India a gastar cuando todos los demás están intentando vender y ahorrar entraña riesgos que se deben gestionar cuidadosamente, pero su ejemplo brinda también una vislumbre de lo que el mundo podría lograr colectivamente. Al fin y al cabo, las políticas de enriquecimiento a costa de los demás sólo conseguirán empobrecernos a todos.

(Raghuram Rajan, ex economista jefe del FMI, es profesor de Hacienda en la Escuela Booth de Administración de Empresas de la Universidad de Chicago y autor de Fault Lines: How Hidden Fractures Still Threaten the World Economy (“Líneas de fallas. Las fracturas que aún amenazan a la economía mundial”). Copyright: Project Syndicate, 2010)

- Del ‘bla bla’ del FMI, al ‘sálvese quien pueda’ (las palabras se las lleva el viento)

El propio director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, reconoció que las palabras se las lleva el viento y lo que hay que hacer es pasar a la acción”... La asamblea anual del FMI concluye sin consenso para solucionar la guerra de divisas (Negocios.com - 10/10/10)



La asamblea anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (noviembre 2010) concluyó en Washington con muchas promesas y falta de consenso más allá del llamamiento a la cooperación para solucionar problemas como la guerra cambiaria.

El propio director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, reconoció, en respuesta a la pregunta de un periodista sobre el tímido tono del comunicado final, que las palabras se las lleva el viento y lo que hay que hacer es pasar a la acción.



“Podemos hablar y hablar y hablar”, apuntó el responsable del Fondo, quien apuntó que para solucionar los desequilibrios en la economía global lo que se necesita es “verdadera acción” y una cooperación que se presenta esquiva.

El ministro de Finanzas brasileño, Guido Mantega, dejó claro durante la reunión que lo que impera ahora en un mundo dividido entre países emergentes fuertes y desarrollados débiles es la máxima del “sálvese quien pueda”.

No es de extrañar que con ese espíritu queden pendientes de solución los temas más calientes en la agenda macroeconómica mundial al igual que queda abierta la reforma en el propio seno del FMI para dar más voz en el organismo a los países emergentes.



El comunicado final del encuentro destaca, entre las tendencias más preocupantes, las tensiones y la vulnerabilidad en la economía global originada por unos flujos de capital volátiles, las fluctuaciones en los mercados cambiarios y el creciente volumen de reservas en algunos países.

Con esa coyuntura como telón de fondo, los 187 países miembro del FMI respaldaron hoy una “acción urgente” para aumentar el papel de supervisión del Fondo sobre aquellas políticas macroeconómicas que puedan plantear una amenaza a la estabilidad.

“Es necesario actuar de forma urgente para reforzar el papel de la institución y su eficacia como un organismo global de supervisión macro-financiera y colaboración”, destaca el comunicado.

El secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, realizó hoy una petición en esa dirección al solicitar que el Fondo refuerce la vigilancia de los mercados de divisas.

“Una de las misiones centrales del FMI es la de llevar a cabo una vigilancia rigurosa del sistema monetario internacional”, dijo Geithner para añadir que el organismo “debe reforzar su supervisión de las políticas cambiarias y las prácticas de acumulación de reservas”.

Como parte de ese proceso de mayor supervisión, Strauss-Kahn apuntó que participará en persona en las consultas regulares del Fondo con los grandes actores de la economía global, incluyendo a EEUU, la zona euro, Japón y China.

El titular del Fondo se refirió también a la reforma interna del organismo multilateral dar más voz a los países emergentes, un asunto en el que, como se esperaba, no se alcanzó un acuerdo.

Pese a la falta de consenso, Strauss-Kahn indicó hoy que el acuerdo está próximo y podría llegar en los próximos “días o semanas”, aunque reconoció que las conversaciones son “difíciles” y todavía existen puntos de vista “divergentes”.

El titular del Fondo descartó que se vaya a vincular el aumento de cuota a la situación de las divisas, aunque señaló que la concesión de más voz y peso lleva aparejadas mayores responsabilidades.

“Cuanto más central sea tu papel más necesitas asumir tus obligaciones en la estabilización del sistema en su conjunto”, afirmó Strauss-Kahn en unas declaraciones que algunos observadores interpretaron como un mensaje velado a China, a quien sus socios comerciales acusan de mantener artificialmente baja su moneda. EFE

- Lo dicho: “sálvese quien pueda” (cada cual atiende su juego)

La depreciación del dólar ha desatado una guerra de divisas a nivel mundial, en la que grandes potencias y emergentes buscan fórmulas para frenar el alza de sus divisas. La nueva batalla se traslada al control de capitales: Brasil y Tailandia imponen nuevos tributos a los inversores extranjero”... La guerra de divisas deriva en control de capitales (Libertad Digital - 14/10/10)

La guerra de divisas avanza a nivel mundial. La política monetaria que viene desarrollando la Reserva Federal de EEUU (FED) busca depreciar el dólar con el fin de combatir la crisis financiera y económica. Grandes potencias y países emergentes ya están reaccionando a esta estrategia, ya que el envilecimiento del billete verde se materializa en una creciente apreciación de sus respectivas divisas, con los consiguientes efectos negativos sobre sus exportaciones.

Así, por ejemplo, el Banco de Japón (BoJ) decidió intervenir su mercado monetario para depreciar el yen, cuyo valor se sitúa en máximos de 15 años respecto al dólar. Su estrategia permanece inamovible en este ámbito. El ministro de Finanzas nipón, Yoshihiko Noda, señaló que su Gobierno seguirá adoptando medidas para tratar de evitar el alza de su tipo de cambio. Todo apunta, pues, a nuevas rondas de intervención por parte de Japón.

Sin embargo, la nueva batalla se está trasladando ya al mercado de capitales. Tailandia también anunció el que va a imponer una retención fiscal del 15% a las ganancias de capital que obtengan los inversores extranjeros. Y es que, los bajos tipos de interés que han impuesto los bancos centrales de las grandes potencias desarrolladas están empujando a los inversores globales a aprovechar las mayores rentabilidades que ofrecen los países emergentes, un creciente flujo de capitales que contribuye a la revalorización de sus respectivas monedas.

No es el único. Brasil anunció que estudia subir al 4% la fiscalidad para frenar la entrada de capitales. Este tributo se aplicará sobre las inversiones extranjeras de bonos y otros activos financieros para combatir la apreciación del real brasileño. No se descarta que esta medida sea imitada por otros países emergentes, tanto en Asia como en Latinoamérica.

Hasta el momento, los países exportadores han venido empleando tres medidas para combatir la caída del dólar y la consiguiente apreciación de sus monedas:

1. Países como Corea del Sur, Australia, Filipinas e Indonesia están retrasando el alza de los tipos de interés que tenían previsto, bajo el argumento de que una menor restricción monetaria ayudará a reducir la entrada de capitales en sus respectivas economías nacionales.

2. Otros, como el caso de Japón, Perú o Colombia apuestan por intervenir directamente el mercado de divisas mediante el aumento de sus reservas de dólares. En este sentido, el Gobierno colombiano adoptó las primeras medidas para contener la depreciación del dólar frente a la moneda nacional, el peso, entre ellas el pago en el exterior de dividendos por parte de la petrolera estatal. El peso se ha apreciado un 12% en los primeros 10 meses del año 2010, con sus consecuentes efectos negativos sobre los ingresos del sector exportador.

El ministro colombiano de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, dijo a la prensa que entre las medidas que se tomaron está un acuerdo entre el Ejecutivo y la Empresa Colombiana de Petróleos (Ecopetrol, estatal) sobre el pago de dividendos a los accionistas. La medida implica el desembolso en el exterior de 1.400 millones de dólares, según el alto cargo, que indicó que también se acordó la presentación al Legislativo, con carácter de urgencia, de un proyecto de ley para reformar el impuesto del 4 por 1.000 a las transacciones financieras.

Los analistas consideran que Corea del Sur también ha intervenido su moneda en diversas ocasiones, aunque no de una forma tan explícita como Japón, mientras que Filipinas se muestra cada vez más preocupada por la apreciación de su divisa.

3. La tercera medida consiste en aumentar el control de capitales, tal y como han hecho Tailandia y Brasil. Estos países están recibiendo un gran flujo de capitales en los últimos meses del año (2010). Así, mientras que los extranjeros invirtieron en bonos tailandeses apenas 730 millones de dólares en 2009, esta cifra se ha disparado hasta los 4.000 millones en los diez primeros meses de 2010. El último en subirse al carro es India: su banco central también está estudiando nuevas medidas contra la “amenaza potencial” de los flujos de capital extranjeros.

China, actor clave del tablero

Mientras, China juega su propia partida en el tablero de la guerra monetaria internacional. De momento, se niega a revaluar su moneda, tal y como viene exigiendo EEUU, la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI). El yuan está ligado al dólar y las autoridades de Pekín siguen apostando por los estímulos fiscales (gasto público) y monetarios (expansión crediticia a un ritmo próximo al 20% anual) para evitar la apreciación del yuan respecto a otros divisas, con el fin de seguir incentivando sus exportaciones, principal motor económico del país.

Entre las grandes potencias, el Banco de Inglaterra mantiene su política de expansión monetaria (quantitative easing) para depreciar la libra, algo que por cierto ya se está traduciendo en inflación (3% interanual), mientras que el Banco Central Europeo (BCE) es el único que, por el momento, parce mantenerse inmóvil. El euro sigue el alza y supera ya la barrera de los 1,40 dólares.

La guerra de divisas se sigue materializando en un aumento en el precio del oro.

Los mercados cambiarios, al observar escasas señales de que los gobiernos hayan logrado algún avance durante las conversaciones que mantuvieron el fin de semana pasado en Washington, reanudaron su aparentemente implacable determinación de depreciar el dólar, particularmente con respecto a las monedas de los mercados emergentes”... El dólar recibe una nueva paliza y crece la tensión en los mercados (The Wall Street Journal - 14/10/10)

Los economistas dentro y fuera de EEUU dicen que una caída del dólar y el alza de las monedas de sus principales socios comerciales, especialmente China, es una condición necesaria, pero no suficiente, para rebalancear la economía mundial de modo que no dependa tanto de los consumidores estadounidenses. La otra cara de la moneda, sin embargo, es que el alza de sus divisas lleva a las economías exportadoras a depender más del consumo doméstico, algo a lo que no todos los gobiernos dan la bienvenida.



Los países emergentes están respondiendo a una atemorizante avalancha de capitales que busca escapar de las bajas tasas de interés de los países industrializados. Ese ingreso de capitales refleja el cálculo de los inversionistas que el crecimiento de los mercados emergentes será más rápido que el de los países desarrollados. Los economistas del banco holandés NIBC contabilizan 18 países, desde Israel hasta Brasil y Corea del Sur, que han intervenido para moderar el alza de sus monedas.

El gobierno de Singapur sorprendió a los mercados el jueves al anunciar que dejará que el dólar de Singapur se aprecie a mayor velocidad, en un intento por combatir la inflación y enfriar la economía. La decisión fue interpretada como una señal de confianza en la fortaleza de la economía del país.



Compartir con tus amigos:
1   ...   10   11   12   13   14   15   16   17   ...   25


La base de datos está protegida por derechos de autor ©composi.info 2017
enviar mensaje

    Página principal