La restauracióN 1



Descargar 495.38 Kb.
Página8/8
Fecha de conversión24.04.2018
Tamaño495.38 Kb.
1   2   3   4   5   6   7   8

12.4. La burguesía catalana y la cuestión de Marruecos
“He aquí las interesantes declaraciones que don Luis Muntadas (1) nos ha hecho y que reflejan la opinión dominante en la importante entidad que representa.

-¿Cuál es su opinión sobre la intervención armada de España en Marruecos? -le preguntamos.

-Creo -nos contestó el señor Muntadas- que España se juega en este asunto su porvenir como nación. Es un problema, el de Marruecos, que nosotros no podemos dignamente abandonar,- esto seria una insensatez, y yo espero que el buen sentido se impondrá en todos, y los que se declaran enemigos de la intervención militar, comprenderán, que con su conducta más bien perjudican que favorecen a la nación.

España tiene un compromiso sagrado que cumplir en Marruecos: el de que cese para siempre ese estado de barbarie en que vive el pueblo marroquí, y que cese también para siempre la amenaza que para nosotros representa el tener la plaza de Melilla rodeada de tan fieros vecinos, siempre dispuestos a echar mano a los fusiles contra nuestras tropas. La obra civilizadora en Marruecos se impone; si no lo hacemos nosotros, otra nación europea nos echará de allí; ¡y qué vergüenza entonces ver que otros hacen lo que a nosotros nos correspondía! (...]

-¿Podría decirnos su opinión sobre la acción mercantil que España ha de seguir en Marruecos?

-Creo -nos contestó el señor Muntadas- que si los acontecimientos nos llevan a internarnos en Marruecos, el comercio español irá detrás de las tropas, consolidando así las conquistas y afirmando completamente la soberanía española en el imperio. España está obligada a afirmar por todos los medios su soberanía en Marruecos [...]. Las armas deben conquistar para la patria y para la civilización, después haremos que el comercio vaya detrás haciendo su obra de aproximación entre los españoles y marroquíes, consolidando así por medio del afecto y de los intereses la soberanía de España en el Magreb.”


La Tribuna (Barcelona, 21 de julio de 1.909)
(1) Luis Muntadas. Era el presidente del Fomento del Trabajo Nacional, organización patronal creada en Barcelona, que agrupaba a la burguesía catalana partidaria de una política arancelaria proteccionista.

12.5. La Confederación Nacional de Trabajadores y la guerra
“¿Guerra de Marruecos? ¡Guerra de Marruecos; Si lo de menos es la guerra de Marruecos, si lo más importante es lo que está detrás de esa aventura insensata. En 1.904, en aquellos momentos se había liquidado todo el imperio colonial de España. Las plantillas del ejército español eran exageradas y exorbitantes. La desaparición de las colonias españolas implicaba a la monarquía en un pleito: el de restringir el ejército porque éste sobrepasaba las necesidades nacionales. Pero esto no podía ser. La monarquía española, el factor de todas las desdichas, de todas las vergüenzas que España sufre, debía mantener una secta militarista que hacía que el cuadro de generales sea superior al que tenía Alemania antes de la guerra europea...

En dos años se han gastado en Marruecos 4.800 millones de pesetas. España tiene 54.000 Ha de tierra y solo un tercio de ella está cultivada. Restan 24.000 Ha sin cultivo...

Hemos venido aquí para decirle al régimen, para decirle al país, que el sindicalismo español, más fuerte que nunca, se propone realizar una campaña interna y externa contra la guerra de Marruecos. Exigiremos responsabilidades ¡Sí¡ Pero también pediremos el abandono de Marruecos. Y contestando a repetidas alusiones, unas veces directas, otras indirectas, diré a los socialistas que para una campaña abnegada y heroica contra la guerra de Marruecos podemos ir juntos. Jamás para representar una burda comedia política.”
SALVADOR SEGUÍ, Discurso

12.6. La guerra como lucha justa contra la colonización
“Hemos sido acusados de rebeldes, pero combatimos por nuestro país. ¿Acaso no fuisteis vosotros el primer pueblo que tomó las armas y se precipitó por la defensa de la libertad de su suelo y de su tradición? Nos han acusado de hacer la guerra por pasatiempo, pero tales calumnias no resisten el análisis. Proclamamos nuestro deseo de vivir en paz y desarrollar los recursos de nuestro país en beneficio de sus habitantes.

He enviado a mi hermano y a mis ministros a París porque es la cuna de la libertad, la capital de la igualdad, la madre de la civilización moderna y porque esperamos que la noble nación francesa que tan frecuentemente ha protegido a los débiles y afligidos reconocerá el derecho del Rif vivir como nación libre. Nuestro propósito, nuestro principio, nuestro ideal es la paz y la independencia.”



AB-DEL-KRIM, Carta de al periódico "L'Humanité", de 20 agosto de 1.925

13. LA 1ª GUERRA MUNDIAL Y SUS CONSECUENCIAS
13.1. España y la 1ª Guerra Mundial
“El Gobierno de S.M., respondiendo a la cortés invitación de la minoría de la conjunción republicano-socialista, tiene una verdadera satisfacción al mani­festar ante el Congreso que persevera en la actitud de neutralidad que, con ardoroso aplauso del país, adoptó desde el momento en que le fue co­nocida la declaración de guerra entre naciones con todas las cuales las relaciones eran de una sincera y leal amistad.

La Nación Española, que no ha recibido de ellas el menor agravio y que es totalmente extraña a las causas que hayan podido producir el actual pavoroso conflicto, desea verse alejada de los horrores de la guerra y a esto tiene un derecho incuestionable, siendo por todo extremo satisfactorio observar que la neutralidad en que se ha colocado es respetada y ha sido reconocida como muy legítima y prudente por las mismas naciones beligerantes, las cuales han honrado a nuestros embajadores y ministros en el extranjero confiándoles la representación que tenían que abandonar de los derechos e intereses de sus súbditos.”


Discurso de Eduardo Dato al Congreso de los Diputados. (5 de noviembre de 1.914)

13.2. La crisis de 1.917. La Asamblea de Parlamentarios
“a) La política del actual gobierno, sobre significar una provocación a Cataluña y a España entera, constituye a la vez un agravio al Parlamento y un obstáculo a que las ansias de renovación que siente el país puedan obtener normal satisfacción.

b) Que habiendo declarado el gobierno y los partidos que tienen mayoría en las actuales Cortes que éstas no pueden actuar en funciones de Constituyentes, y considerando la Asamblea que urge deliberar y resolver sobre la organización del Estado, la autonomía de los municipios y los demás problemas que las circunstancias plantean con apremio inaplazable para la vida del país, entiende que es indispensable la convocatoria de nuevas Cortes que, en funciones de Constituyentes, puedan deliberar sobre estos problemas y resolverlos.

c) Que para que el país pueda manifestar libremente su opinión y el pueblo no vea cerrada toda esperanza de que su voluntad sea conocida y respetada, las Cortes Constituyentes no pueden ser convocadas por un gobierno de partido, que fatalmente seguiría los habituales procedimientos de adulteración del sufragio, sino por un gobierno que encarne y represente la voluntad soberana del país.

d) Que es indispensable que el acto realizado por el ejército el día 1º de junio vaya seguido de una profunda renovación de la vida pública, emprendida y realizada por los elementos políticos. [...] “

Barcelona, 19 de junio de 1919
Hoja clandestina. 19 de julio de 1.917
13.3. La huelga General de 1.917
“Mas, a pesar de nuestras advertencias serenas, de nuestras quejas metódicas y fundamentadas y de nuestras protestas, tal vez más prudentes y mesuradas de lo que exige la agudeza de los dolores que el país padece, es lo cierto que cada día que pasa representa para el proletariado una agravación creciente de la miseria ocasionada por la carestía de las subsistencias y por la falta de trabajo.

(...) El proletariado organizado ha llegado así al convencimiento de la necesidad de la unificación de sus fuerzas en una lucha común contra los amparadores de la explotación, erigida en sistema de gobierno. Y respondiendo a este convencimiento, los representantes de la Unión General de Trabajadores y los de la Confederación Nacional del Trabajo han acordado por unanimidad:

1) Que, en vista del examen detenido y desapasionado que los firmantes de este documento han hecho de la situación actual y de la actuación de los gobernantes y del Parlamento, no encontrando, a pesar de sus buenos deseos, satisfechas las demandas formuladas por el último congreso de la Unión General de Trabajadores, y con el fin de obligar a las clases dominantes a aquellos cambios fundamentales de sistema que garanticen al pueblo el mínimo de las condiciones decorosas de vida y de desarrollo de sus actividades emancipadoras, se impone que el proletariado emplee la huelga general, sin plazo limitado, como el arma más poderosa que posee para reivindicar sus derechos.

2) Que a partir de este momento, sin interrumpir su acción constante de reivindicaciones sociales, los organismos proletarios, de acuerdo con sus elementos directivos, procederán a la adopción de todas aquellas medidas que consideren adecuadas al éxito de la huelga general, hallándose preparados para el momento en que haya de comenzar este movimiento.”


Manifiesto conjunto UGT-CNT. (Madrid, 27 de marzo de 1917)

13.4. Evolución de la activida industrial y minera (1.913-1.921)



13.5. Deterioro de las condiciones de vida de los obreros. El pistolerismo de los empresarios


14. LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA
14.1. Manifiesto de Primo de Rivera
“Españoles: Ha llegado el momento más temido que esperado de recoger las ansias, de atender el clamoroso requerimiento de cuantos amando a la Patria no ven para ella otra salvación que salvarla de los profesionales de la política, de los que por una u otras razones nos ofrecen el cuadro de desdichas e inmoralidades que empezaron el año 98 y amenazan a España con un próximo fin trágico y doloroso. (...) Vamos a recabar todas las responsabilidades y gobernar nosotros u hombres civiles que representen nuestra moral y doctrina. (...) Este movimiento es de hombres: el que no sienta la masculinidad completamente caracterizada, que espere en un rincón, sin perturbar, los días buenos que para la Patria preparamos. ¡Españoles, Viva España y Viva el Rey!”
(Septiembre de 1.923)

14.2. La represión del regionalismo
“Artículo primero. Serán juzgados por los tribunales militares, a partir de la fecha de este decreto, los delitos contra la seguridad y unidad de la patria, cuando tiendan a disgregarla, restarle fortaleza, y rebajar su concepto, ya sea por la palabra, por escrito, por la imprenta o por otro medio mecánico o gráfico de publicidad y difusión, o por cualquier otro acto o manifestación. No se podrá izar u ostentar otra bandera que la nacional, en buques o edificios sean del Estado, provincia o municipio, ni en lugar alguno, sin más excepción que las embajadas, consulados, hospitales y escuelas, y otros centros pertenecientes a naciones extranjeras.

Artículo segundo. Las infracciones que contra lo dispuesto en este decreto-ley se cometan se castigarán del modo siguiente

Ostentación de banderas que no sean la nacional: seis meses de arresto y multa de 500 a 5.000 pesetas para el portador de ella o para el dueño de la finca, barco, etc.

Expresar o escribir en idiomas o dialectos; las canciones, bailes, costumbres y trajes regionales no son objeto de prohibición alguna: pero en los actos oficiales de carácter nacional o internacional no podrá usarse por las personas investidas de autoridad otro idioma que el castellano, que es el oficial del Estado Español, sin que esta prohibición alcance a la vida interna de las corporaciones de carácter local o regional, obligadas no obstante a llevar en castellano los libros oficiales de registros y actas, aun en los casos en que los avisos o comunicaciones no dirigidas a las autoridades se hallen redactadas en lengua regional.”


Real Decreto sobre el separatismo. Dado en Madrid, a 18 de septiembre de 1.923. El presidente del Directorio Militar, Miguel Primo de Rivera.

14.3. Declaraciones elogiosas de Alfonso XIII sobre Primo de Rivera
“Solamente ha cambiado una cosa después del Directorio, y es que se puede pasear con dinero en el bolsillo sin temor a un percance; que ya no hay huelgas; que nuestras fábricas marchan y que los patronos no ven ya cada mañana a los obreros revólver en mano [...]. El general Primo nos ha hecho saltar por encima de la Constitución y esto es grave, ¡evidentemente! [...] ¿Hubiera podido conjurar las huelgas y regenerar el espíritu político de España sin salirse de la Constitución? [...]

Si se volviese a abrir el Parlamento, se vería cómo los viejos partidos, que llevaban el país a la ruina, volverían a reanudar sus disputas [...].

¿De qué se compone el parlamentarismo, tan poco rico en fórmulas como en caracteres? Un ideal intangible para los privilegiados que viven de él; eso es todo [...]. Para complacer a seis mil personas, ¿íbamos a sacrificar a veinte millones?”
Declaraciones reproducidas en El Sol, Madrid, 1.925

14.4. La oposición estudiantil a la Dictadura
“ ODA A PRIMO DE RIVERA

(Versos acrósticos que se publicaron en la prensa, burlando la censura, donde se lee Primo es borracho)


¡Paladín de la patria redimida!

¡Recio soldado que pelea y canta!

¡Ira de Dios, que cuando azota es santa!

¡Místico rayo que al matar es vida!



Otra es España a tu virtud rendida:

Es feliz bajo tu noble planta.

Sólo el hampón que en odio se amamanta

Blasfema ante tu frente esclarecida.

Otro es el mundo ante la España nueva:

Rencores viejos de la edad medieva

Rompió tu lanza que a los viles trunca.
Ahora está en paz tu grey bajo el amado

CHorro de luz de tu inmortal cayado. ¡

¡Oh pastor santo! ¡No nos dejes nunca!”
Anónimo
15. LA “DICTABLANDA” (1.930-31)
15.1. Los republicanos contra la monarquía
“¡Españoles! Surge de las entrañas sociales un profundo clamor popular que demanda justicia y un impulso que nos mueve a procurarla.

Puestas sus esperanzas en la República, el pueblo está ya en medio de la calle.

Para servirle hemos querido tramitar la demanda por los procedimientos de la ley y se nos ha cerrado el camino; cuando pedíamos justicia, se nos arrebató la libertad; cuando hemos pedido libertad, se nos ha ofrecido como concesión unas Cortes amañadas como las que fueron barridas, resultantes de un sufragio falsificado, convocadas por un Gobierno de dictadura, instrumento de un rey que ha violado la Constitución y realizadas con la colaboración de un caciquismo omnipotente. Venimos a derribar la fortaleza en que se ha encastillado el Poder personal, a meter la Monarquía en los archivos de la Historia y a establecer la República sobre la base de la soberanía nacional representada en una Asamblea Constituyente. De ella saldrá la España del porvenir y un nuevo Estatuto inspirado en la conciencia universal, que pide para todos los pueblos un Derecho nuevo, ungido de aspiraciones a la igualdad económica y a la justicia social.

Entre tanto, nosotros, conscientes de nuestra misión y de nuestra responsabilidad, asumimos las funciones del Poder Público con carácter de Gobierno Provisional. ¡Viva España con honra!

¡Viva la República!”
Manifiesto del comité revolucionario (octubre de 1.930)

15.2. El error Berenguer
“No, no es una errata. Es probable que en los libros futu­ros de historia de España se encuentre un capítulo con el mismo nombre que este artículo. El buen lector, que es cauteloso y alerta, habrá advertido que en esa expresión el señor Berenguer no es el sujeto del error, sino más bien lo contrario -que Berenguer es el error, que Berenguer es un error-. Son otros, pues, quienes lo han cometido y cometen; otros, toda una porción de España, aunque, a mi juicio, no muy grande. Por ello trasciende ese error los límites de la equivocación individual y quedará inscrito en la historia de nuestro país. [...]

La política de este gobierno consiste en cumplir la reso­lución adoptada por la Corona de volver a la normalidad por los medios normales. [...] Se trataba de dar largas. Se contaba con que pocos meses de gobierno emoliente bas­tarían para hacer olvidar a la amnesia celtíbera los siete años de dictadura. Por otra parte, del anuncio de las elec­ciones se esperaba mucho. Entre las ideas sociológicas, nada equivocadas, que sobre España posee el régimen actual, está ésa de que los españoles se compran con ac­tas. Por eso ha usado siempre los comicios con instintos simoniacos. Desde que mi generación asiste a la vida pú­blica no ha visto en el Estado otro comportamiento que esa especulación sobre los vicios nacionales. Ese compor­tamiento se llama en latín y en buen castellano: inde­cencia, indecoro. [...]

Pero esta vez se ha equivocado. Éste es el error Beren­guer. Al cabo de diez meses, la opinión pública está me­nos resuelta que nunca a olvidar la «gran viltá» que fue la dictadura. El régimen sigue solitario, acordonado co­mo leproso en lazareto. No hay un hombre hábil que quiera acercarse a él; actas, carteras, promesas-las cuen­tas de vidrio perpetuas- no han servido esta vez para na­da. Al contrario: esta última ficción colma el vaso. La reac­ción indignada de España empieza ahora, precisamente ahora, y no hace diez meses. España se toma siempre tiempo, el suyo. [...] Se quiere una vez más salir del paso, como si los veinte millones de españoles estuviésemos ahí para que él saliese del paso. Busca a alguien que se encargue de la ficción, que realice la política del «aquí no ha pasado nada». Encuentra sólo un general amnistiado. Éste es el error Berenguer de que la historia hablará.

Y como es irremediablemente un error, somos nosotros, y no el régimen mismo; nosotros, gente de la calle, de tres al cuarto y nada revolucionarios, quienes tenemos que decir a nuestros conciudadanos: ¡Españoles, vuestro Estado no existe! ¡Reconstruidlo!”


J. ORTEGA Y GASSET, en El Sol, 15 de noviembre de 1.930

15.3. Manifiesto al servicio de la República (febrero de 1.931)
“El Estado español tradicional llega ahora al grado postrero de su descomposición. No procede esta de que encontrase frente a sí la hostilidad de fuerzas poderosas, sino que sucumbe corrompido por sus propios vicios sustantivos. La monarquía no ha sabido convertirse en una institución nacionalizada, es decir, en un sistema de poder público que se supeditase a las exigencias profundas de la nación y viviese solidarizado con ellas, sino que ha sido una asociación de grupos particulares, que vivió parasitaria mente sobre el organismo español, usando el poder público para la defensa de los intereses parciales que representa (...).

Es ilusorio imaginar que la monarquía va a ceder galantemente el paso a un sistema de poder público tan opuesto a sus malos usos, a sus privilegios y egoísmos. Solo se rendirá ante una formidable presión de la opinión pública. Es, pues, urgentísimo organizar esta presión, haciendo que sobre el capricho monárquico pese con suma energía la voluntad republicana de nuestro pueblo. Esta es la labor ingente que el momento reclama. Nosotros nos ponemos a su servicio. No se trata de formar un partido político. No es razón de partir, sino de unificar. Nos proponemos suscitar una amplísima agrupación al servicio de la República (...).”


RAMÓN PÉREZ DE AYALA, GREGORIO MARAÑÓN, JOSÉ ORTEGA Y GASSET. El Sol, 10 de febrero de 1.931.



Compartir con tus amigos:
1   2   3   4   5   6   7   8


La base de datos está protegida por derechos de autor ©composi.info 2017
enviar mensaje

    Página principal