La restauracióN 1



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9.2. Denuncia de la explotación infantil en el campesinado

EL NIÑO YUNTERO (Miguel Hernández. 1.910-1.942)




“Carne de yugo, ha nacido

más humillado que bello,

con el cuello perseguido

por el yugo para el cuello.


Nace, como la herramienta,

a los golpes destinado,

de una tierra descontenta

y un insatisfecho arado.


Entre estiércol puro y vivo

de vacas, trae a la vida

un alma color de olivo

vieja ya y encallecida.


Empieza a vivir, y empieza

a morir de punta a punta

levantando la corteza

de su madre con la yunta.


Empieza a sentir, y siente

la vida como una guerra,

y a dar fatigosamente

en los huesos de la tierra.


Contar sus años no sabe,

y ya sabe que el sudor

es una corona grave

de sal para el labrador.


Trabaja, y mientras trabaja

masculinamente serio,

se unge de lluvia y se alhaja

de carne de cementerio.


A fuerza de golpes, fuerte,

y a fuerza de sol, bruñido,

con una ambición de muerte

despedaza un pan reñido.


Cada nuevo día es

más raíz, menos criatura,

que escucha bajo sus pies

la voz de la sepultura.


Y como raíz se hunde

en la tierra lentamente

para que la tierra inunde

de paz y panes su frente.


Me duele este niño hambriento

como una grandiosa espina,

y su vivir ceniciento

revuelve mi alma de encina.


Lo veo arar los rastrojos,

y devorar un mendrugo,

y declarar con los ojos

que por qué es carne de yugo.


Me da su arado en el pecho,

y su vida en la garganta,

y sufro viendo el barbecho

tan grande bajo su planta.


¿Quién salvará este chiquillo

menor que un grano de avena?

¿De dónde saldrá el martillo

verdugo de esta cadena?


Que salga del corazón

de los hombre jornaleros,

que antes de ser hombres son

y han sido niños yunteros”.




9.3. Las condiciones de vida de los jornaleros
“Empezando por la situación de los braceros y partiendo de la base de su estado general y de la escasez de sus jornales, demostrada por la información hecha por la Comisión de Reformas Sociales en 1.902, entiende la Comisión que la situación y la de sus familias es tan desesperada, que de no apresurarse a darles el alimento de que carecen, perecerían en gran número de individuos. Para prevenir tan grave daño hay dos medios: las obras públicas y los suministros directos de raciones, ya directamente, ya por medio de las cocinas económicas.

Respecto al primero, nada tiene que añadir a lo que todo el mundo ha pedido y el gobierno está ya concediendo; pero no vacila en afirmar que aun llevando los trabajos públicos al extremo, los jornales que en ellos pueden repartirse son conocidamente insuficientes para atender a todos los necesitados. Basta para ello comparar el número de jornales que se están dando y pueden darse con el número de seres hambrientos y necesitados, y enumerar los sitios donde están instaladas o pueden instalarse las obras, porque ni en todas partes pueden instalarse obras públicas, ni aun muchas de las proyectadas están en situación de empezarse".


Boletín del instituto de Reformas Sociales. Madrid, junio de 1.905.

9.4. Los jornaleros en la Campiña de Córdoba hacia 1.900
“Las grandes explotaciones agrícolas (cortijos, caseríos de olivar) congregan bajo un mismo techo, haciendo vida común, a numerosos trabajadores. Los contratos de trabajo se hacen por viajadas o varadas de 15 o 50 días, y al final de cada una, y aun durante ellas, se renueva con frecuencia el personal obrero (...). Hay localidades donde se recogen dos cosechas, la de cereales y la de aceituna (Bujalance, Castro, Baena); otras tienen, además, la de la viña (Montilla); en otras existen cultivos de huerta y floreciente industria (Puente Genil); en todas ellas son muy reducidas las temporadas en que el trabajo escasea y los obreros no suelen ausentarse de sus pueblos; pero en algunos otros de la campiña falta casi por completo el cultivo cereal (Doña Mencía), o el olivícola (Santaella), y sus obreros tienen que trasladarse a otros términos en demanda de trabajo, constituyendo así un nuevo factor de contacto entre los proletarios de la región.”

J. DIAZ DEL MORAL: Historia de las agitaciones campesinas andaluzas (1.923).

9.5. La miseria en el campo andaluz en 1.919
“El origen de los actuales conflictos es motivado por la carestía de las subsistencias, de una parte, y de otra la intransigencia de la clase patronal, opuesta siempre a conceder aumentos en los salarios en proporción a como en esta provincia [Córdoba] están las subsistencias [...]. Los artículos de primera necesidad han subido en una proporción de un 100 por 100, y en lo que afecta al vestido (telas), calzado y alquiler, un 200 por 100 [...] Si [además del déficit diario entre los gastos de subsistencia de una familia y el jornal recibido] tenemos en cuenta que los trabajadores campesinos, entre días festivos y paro forzoso dejan de trabajar, como término medio, al año, ochenta y cinco días y perciben el jornal doscientos ochenta, observaremos que [...] resulta un déficit al año de 591,50 pesetas. Estas cifras son la explicación de la duración media de vida de los obreros campesinos. Ellas nos dan la causa de que esta clase esté anémica, esté tuberculosa, esté paupérrima, esté sucia y esté sin condiciones educativas [...] .”
Memoria presentada al Instituto de Reformas Sociales por “La Parra Productiva”, sociedad de agricultores cordobesa (19 de febrero de 1.919)

9.6. Condiciones de vida miserable de los jornaleros
“En Baena morían diariamente de hambre diez o doce personas. Nutridos grupos recorrían las calles pidiendo pan; la cárcel se llenaba de reos de hurto y robo, a quienes se dejaba ir a declarar sin guardias, pero todos volvían porque, aunque mal, en la cárcel se comía algo. Los que lograban un jornal no compraban con él más que una torta de cebada que consumían con su mujer e hijos por la noche, pues de día no comía ninguno. Cuando brotaban en la primavera las primeras espigas en los campos, mujeres y niños se arrojaban sobre ellas, a pesar de los golpes que les proporcionaban los guardianes; en treinta meses, Baena, que contaba 12.000 habitantes, perdió, por los efectos del hambre, 2.000. En Bujalance, durante otro período de hambre, las mujeres vendían su cabellera si alguien quería comprársela, para dar de comer a sus hijos.”
DÍAZ DEL MORAL, Historia de las agitaciones campesinas andaluzas, 1.929

9.7. Las condiciones de vida del campesinado andaluz
“Debemos considerar ahora la situación de los braceros o labradores sin tierra, que formaban las tres cuartas partes de la población. Empecemos por los jornales: en 1.930 ganaban un promedio de 3 a 3'50 pesetas por jornada de ocho horas, durante cuatro o cinco meses al año. En verano -bajo el calor terrible del sol de Andalucía- venían a ganar de 4 a 6 pesetas por jornada de doce horas; esto duraba unos dos o tres meses. El resto del año, esto es, durante cuatro, cinco o seis meses, carecían por completo de ocupación. (Durante este tiempo) morirían realmente de hambre, de no ser por el crédito que les abren las tiendas. Con todo y eso, viven en un estado de desnutrición crónica, y los fallecimientos por tal causa, que alcanzan altas cifras en la Península, son aquí todavía más frecuentes.

Los periodos de paro duraban a menudo más de 5 ó 6 meses, especialmente en épocas de sequía o de tiempo húmedo, y aquellos contra los que los terratenientes tenían ojeriza no conseguían trabajar más que durante la recolección. En 1.930 había en Andalucía más de 200.000 desempleados todo el año, y después de 1.930 esta cifra se elevó rápidamente... (En la Baja Andalucía), en la sementera y en la recolección—. el amo les aporta la comida, la cual, excepto en la época de siega, en la que se añaden judías, consiste exclusivamente en "gazpacho", una especie de aceite, vinagre y agua, con pan flotando por encima. El gazpacho se toma caliente para el desayuno, frío a mediodía y caliente otra vez por la noche. A veces a esta dieta de pan de maíz y aceite, se añaden patatas y ajo. Cuando es el amo el que proporciona la comida, los jornales raramente suben de 1'50 pesetas, por cuya cantidad hay que trabajar una jornada de doce horas, con descansos...”


BRENAN, GERALD: El laberinto español. Barcelona, 1.977.

9.8. Luchas sociales en el campo
“Nos parece que los campesinos no deben perseguir otro ideal económico que el reparto más equitativo de las tierras y de los útiles de producción. Nuestra esperanza está, pues, en los campesinos andaluces, a los que consideramos con capacidad para llevar a cabo la transformación social que ha iniciado el mundo obrero en Oriente. (...) En Rusia, nuestros hermanos campesinos se han repartido la tierra según las necesidades de cada cultivador.”
Artículo de Manuel Buenacasa, secretario general de la CNT, en el periódico anarquista "La voz del campesino", 1919.

“En vista de los movimientos que se operan en toda Europa y con la experiencia y el ejemplo de los campesinos rusos, ¿qué táctica hemos de seguir los campesinos españoles para resolver los problemas que a la agricultura y, en particular, a la propiedad territorial afectan, una vez llegado el momento? El dictamen resuelve: Los medios pueden deducirse desde el momento que trata de conseguirse la expropiación, que está contenida en nuestro lema "La tierra, para los que la trabajan".


Resoluciones del Congreso de la CNT celebrado en Valencia. (1918)

10. LA CUESTIÓN CUBANA Y LA CRISIS DEL 98
10.1. El comercio entre España y Cuba




10.2. Concesiones tardías a Cuba
“El Consejo de Ministros, después de analizar detenidamente la situación en la isla de Cuba, especialmente el estado de la guerra y sus antecedentes políticos y el desenvolvimiento de la acción gubernamental desde que se inició la insurrección, asunto que con singular preferencia reclama su atención, desde el momento de constituirse, ha resuelto llevar inmediatamente a la práctica su programa.

Sin ocuparse del pasado más que para apreciar el momento actual y sacar partido de los gloriosos triunfos obtenidos por nuestras armas, cree llegado el momento de realizar por completo las promesas hechas en el último discurso de la Corona de 1.896, dotando a entre ambas Antillas de una personalidad administrativa y económica que, haciendo expedita la intervención total del país en sus negocios peculiares, mantenga y fortifique los derechos de la soberanía, a la vez que sancione de modo definitivo la autonomía colonial. (...)

Sea cual sea el juicio que se forme sobre la posibilidad de alcanzar la paz por la sola acción de la guerra, sin que a ello contribuya la acción política ni la internacional, es un hecho evidente que el ejército ha conseguido ya en el territorio cubano, no sólo cuanto pueda exigir el honor de las armas, sino todo lo que racionalmente cabe esperar del empleo de la fuerza en contiendas de índole semejante.

La pacificación ha de venir ahora por la acción política, porque si el ejército vence siempre y en todas partes, como que representa las energías de la patria, todos los esfuerzos del mundo no son bastantes para mantener la paz con el solo empleo de las bayonetas. Sin perjuicio de lo cual, mientras quede un rebelde en armas, habrá de continuarse el esfuerzo militar hasta donde sea necesario; para lograr la sumisión completa.”


Proclama del gobierno liberal anunciando su intención de proceder a una reforma en Cuba. (1.897)

10.3. La opinión pública española ante la guerra con EE UU (1.898)
“A España le está encomendado un destino providencial en la historia. El pueblo español es el campeón del cristianismo y su historia es la del soldado de la civilización cristiana. Hoy nos atacan bárbaros que no vienen desnudos ni envueltos en pieles de pantera (…) sino montados en grandes máquinas de vapor, armados con electricidad y disfrazados de europeos. Pero, como todas las tribus bárbaras, no tienen más ideal que la codicia ni más código que los desenfrenos de su voluntad. Quieren destronar a Dios y colocar en sus altares al dólar como ídolo universal.”
Fragmento de un sermón del sacerdote Calpena en Madrid
10.4. La guerra
“Tras la guerra en Cuba y Filipinas, en toda España se considera inevitable el choque con Estados Unidos... La guerra es mala; la guerra es detestable; es el peor azote de la Humanidad... Pero hay circunstancias en que la guerra se impone con necesidad ineludible... En este caso se encuentra España, víctima desde hace más de un año de irresistibles exigencias por parte de los Estados Unidos... En este momento no hay más que dos soluciones:

1. Dar gusto a EE.UU reconociendo la independencia de Cuba y embarcar para España ese sufrido ejército que ha dejado en la manigua una estela de huesos...

2. Aceptar la guerra con Estados Unidos, no permitiendo por más tiempo que la traten los yankées como tratarían a San Salvador o a Guatemala...

Venga en buena hora la guerra si es que EE.UU. han de continuar queriendo imponernos su voluntad; pero que vayan a ella todos, absolutamente todos los españoles, sin distinción de nacimientos ni de categorías.”


Artículo publicado por BLASCO IBÁÑEZ en "El Pueblo", 3 de abril de 1.898.

10.5. El servicio militar en 1.896
“Nosotros sabíamos que era grande la deserción, no ignorábamos que en Perpiñán ascienden a más de dos mil los jóvenes que han emigrado por rehuir el servicio de las armas en las presentes ...(mientras) los belicosos propangandistas, tranquilos en sus casas, piden que los pobres obreros vayan a morir en Cuba...

Quieren estricta justicia para todos: porque si los ricos marcharan también, ellos no tendrían inconveniente en marchar a Cuba...

¡Éstos serán los últimos!- Se dijo desde que salieron las primeras expediciones para Cuba. Y el tiempo ha ido pasando y las expediciones repitiéndose.... No serán los últimos. Tras ellos irán todos los que entren en la próxima quinta y no tengan seis mil reales para librarse...”
Artículo de BLASCO IBÁÑEZ en "El Pueblo", en agosto de 1.896

10.6. Los intereses de España y USA en Cuba
“Los Estados Unidos desean una revisión de la tarifa española, en el sentido de que puedan enviar a Cuba mayor número de frutos, para que sea menor el pago que cada año hacen de sumas enormes a los cubanos; y España necesita, si ha de continuar aprovechándose de Cuba, cerrar la puerta a los frutos americanos, para poder colocar en la isla sus artículos de comercio, que no podrían, en libre o menos desigual competencia, rivalizar en Cuba con los productos de los Estados Unidos.”
J. MARTÍ (1853-1895), Sección constante
10.7. El punto de vista del Comité Nacional del Partido Socialista Obrero Español
“Débil nuestra nación, fuerte y poderosísima su rival, el término de la contienda a nadie puede ofrecer dudas. [ ..] Pobre y empeñado nuestro país, con dificultad puede reunir los recursos más indispensables para hacer frente a las necesidades de la guerra; rica y desahogada la nación norteamericana, acumulará con relativa facilidad cuanto le sea preciso para vencernos y aplastarnos [...].

Por consiguiente, sostener que España debe seguir peleando con los Estados Unidos es una verdadera locura. Si fue falta gravísima llevarla a la guerra no realizando a tiempo lo que hubiera podido evitarla, es un crimen horrendo querer sacrificar vidas e intereses sin más objetivo que sufrir una serie de desastres y llegar a un estado de aniquilamiento en que se nos imponga la paz más depresiva. [...]”


La lucha de clases, Madrid, 9 de julio de 1.898

10.8, El punto de vista de los militares
“El entusiasmo era anoche indescriptible en los que visten el honroso uniforme militar, porque comprenden que la guerra, vencedores o vencidos, es la única solución que queda a España para poner a salvo su decoro. Mientras en los Estados Unidos temen la guerra, aquí era esperada con entusiasmo; mientras McKinley procede con la astucia del ladrón y la hipocresía del cobarde, aquí el jefe del gobierno (Sagasta) increpa a los yanquis por su vileza y por sus infamias; mientras allí '' los soldados norteamericanos se sublevan, aquí los soldados españoles aparecen disciplinados y tranquilos, deseando que se les designe el puesto de mayor peligro en la lucha; allí se mira la bandera con desdén; la nuestra es aquí venerada con idolatría.

¡A la guerra, pues, con el gobierno que ha de aceptarla a la cabeza, y vitoreando con entusiasmo al ejército! “


La correspondencia militar, Madrid, 20 de abril de 1.898

10.9. Ultimátum enviado por el Congreso de los EE UU a España. (18 de abril de 1.898)
“El Senado y la Cámara de los Estados Unidos reunidos en el Congreso acuerdan:

Primero: Que el pueblo de Cuba es y debe ser libre e independiente.

Segundo: Que es deber de los Estados Unidos exigir, y por la presente su gobierno exige, que el gobierno español renuncie inmediatamente a su autoridad y al gobierno de Cuba y retire sus fuerzas terrestres y navales de la isla.

Tercero: Que se autorice al presidente de los Estados Unidos, se le encargue y ordene que utilice todas las fuerzas militares y navales de los Estados Unidos y llame al servicio activo a las milicias de los diferentes Estados de la Unión en el número que considere oportuno para llevar a efecto las medidas aquí dispuestas.

Y cuarto: Que los Estados Unidos por la presente niegan que tengan ningún deseo ni intención de ejercer jurisdicción ni soberanía, ni de intervenir en el gobierno de Cuba sino es para su pacificación, y afirman su propósito de abandonar el dominio y el gobierno de la isla a su pueblo una vez realizada dicha pacificación.”

10.10. El desastre del 98
“Los doctores de la política y los facultativos de cabecera estudiarán, sin duda, el mal, discurrirán sobre sus orígenes, su clasificación y sus remedios; pero el más ajeno a la ciencia que preste alguna atención a asuntos públicos observa este singular estado de España: dondequiera que se ponga el tacto, no se encuentra el pulso. Monárquicos, republicanos, conservadores, liberales, todos los que tengan algún interés en que este cuerpo nacional viva, es fuerza se alarmen y preocupen con tal suceso. [ ..]

La guerra con los ingratos hijos de Cuba no movió una sola fibra del sentimiento popular. Hablaban con elocuencia los oradores en las Cámaras de sacrificar la última peseta y derramar la postrer gota de sangre... de los demás; obsequiaban los ayuntamientos a los soldados, que saludaban y marchaban sumisos, trayendo a la memoria el Ave César de los gladiadores romanos; [...] aplaudía la prensa, y el país, inerte, dejaba hacer. [...]

Se hace la paz, la razón la aconseja, los hombres de sereno juicio no la discuten; pero ella significa nuestro vencimiento, la expulsión de nuestra bandera de las tierras que descubrimos y conquistamos; todos ven que alguna diligencia más en los caudillos, mayor previsión en los Gobiernos hubieran bastado para arrancar algún momento de gloria para nosotros, una fecha o una victoria en la que descansar de tan universal decadencia y posar los ojos y los de nuestros hijos con fe en nuestra raza; todos esperaban o temían algún estremecimiento de la conciencia popular, sólo se advierte una nube general de silenciosa tristeza que presta como un fondo gris al cuadro, pero sin alterar vidas, ni costumbres, ni diversiones, ni sumisión al que, sin saber por qué ni para qué, le toque ocupar el Gobierno.”
SILVELA, F., «Sin pulso», El Tiempo (16 de agosto de 1.898)


11. LA SEMANA TRÁGICA
“Lo ocurrido es crimen de lesa patria, monstruosa aberración de gentes que contra la guerra en tierra extraña se alzan, promoviendo otra intestina. Para evitar pérdida de vidas españolas en África, asesinan indefensos sacerdotes, agitan la tea incendiaria, provocan represiones sangrientas, comprometen más y más las vidas de nuestros soldados de Melilla, dificultando al Gobierno el envío de refuerzos con la necesidad de combatir aquí a los forajidos, cuya sola existencia deshonra a España y ayuda a los rifeños en la tarea de matar españoles. [...] Ante la gravedad de las circunstancias, ante la maldad de gentes que nos avergüenza tener por compatriotas, estamos y estaremos al lado del Gobierno, [...] porque en las manos del Gobierno está hoy el honor de España, la pronta terminación del conflicto rifeño, que, por desgracia, exige como triste y vergonzoso preámbulo aplastar a las víboras que en nuestra propia casa han levantado la cabeza.”
ABC (28 de julio de 1.909)
“En Barcelona la revolución no se prepara, por la sencilla razón de que está preparada siempre...

En los tristes sucesos de julio hay que distinguir dos cosas: la huelga general, cosa preparada y conocida, y el movimiento anárquico-revolucionario, de carácter político, cosa que surgió sin preparación... Las cometas vuelan cuando hay viento: no es preciso inventar las cometas en el momento de echarlas a volar...

Queda dicho que en Sabadell estalló la revuelta a primera hora del día 26. Pues en Tarrasa no ocurrió nada hasta el 27. En Manresa (la ciudad fabril más importante después de Barcelona, y la de mayor peligro, por ser la más alejada de la capital, por estar en aquellos momentos desguarnecida y por tener más de 30.000 habitantes, obreros en su mayoría) no comenzó la huelga ¡hasta medio día del jueves 29! Y en la cuenca alta del Llobregat no ocurrió el paro hasta el viernes...”
ANGEL OSSORIO: Barcelona, julio 1.909, Declaración de un testigo. Madrid, 1.910.

12. LA GUERRA DE MARRUECOS (1.909-25)
12.1. La postura del proletariado
“Considerando que la guerra es una consecuencia final del régimen de producción capitalista;

Considerando, además, que, dado el sistema español de reclutamiento del. ejército, sólo los obreros hacen la guerra que los burgueses declaran.

La asamblea protesta enérgicamente:

1. Contra la acción del gobierno español en Marruecos.

2. Contra los procedimientos de ciertas damas de la aristocracia, que insultaron el dolor de los reservistas, de sus mujeres v de sus hijos, dándoles medallas y escapularios, en vez de proporcionarles los medios de subsistencia que les arrebatan con la marcha del jefe de familia.

3. Contra el envío a la guerra de ciudadanos útiles a la producción y, en general, indiferentes al triunfo de la cruz sobre la media luna, cuando se podrían formar regimientos de curas y de frailes que, además de estar directamente interesados en el éxito de la religión católica, no tienen familia, ni hogar, ni son de utilidad alguna al país, y

4. Contra la actitud de los diputados republicanos que ostentando un mandato del pueblo no han aprovechado su inmunidad parlamentaria para ponerse al frente de las masas en su protesta contra la guerra;

Y compromete a la clase obrera a concentrar todas sus fuerzas, por si se hubiera de declarar la huelga general para obligar al gobierno a respetar los derechos que tienen a conservar intacta la independencia de su patria.”


Proclama aprobada en el mitin de Tarrasa (21-7-1909)

“La cuestión de Marruecos obliga este año a los obreros españoles a procurar con mayor empeño, con más ardor y con la decisión más resuelta, que la movilización del 1 de mayo en nuestro país sea más pujante que nunca. Nadie ignora que los hombres que ocupan el Gobierno tratan de hacer intervenir a España en los asuntos de Marruecos, y que esa intervención será un hecho, ocasionando enormes males si una fuerte opinión y una actitud de resistencia no se oponen a tal locura (...) Para exigir que no vayan a África los soldados de nuestro país respetando la independencia de Marruecos.”



PROCLAMA OBRERA para el 1 de mayo de 1.908.


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