La pintura barroca europea: Italia, Caravaggio. Flandes, Rubens. Holanda, Rembrandt



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LA PINTURA BARROCA EUROPEA: Italia, Caravaggio. Flandes, Rubens. Holanda, Rembrandt.

 

Como en el caso de la arquitectura y la esculturaItalia seguirá siendo el principal motor que de impulso a las nuevas ideas que caracterizan el Barroco pictórico tales como el naturalismo pictórico o la búsqueda del espacio. En este caso, de una forma más marcada, se van a desarrollar toda una serie de “estilos nacionales” que llevan a una interpretación muy diferente según se trate, por ejemplo de países católicos o protestantes. Es sin embargo posible hablar de una serie de características comunes.

 

 



Características generales

 


  • Naturalismo

El barroco supone una plena aceptación de la realidad, del mundo material y del valor de los sentidos, lo que supone que la obra de arte debe tener apariencia de realidad. Se  buscan los modelos de la naturaleza, sin proceder a su idealización,  con preocupación por la representación del estado psicológico, de los sentimientos (dolor, alegría) e incluso lo deforme y feo (cadáveres en putrefacción por ejemplo). La belleza serena y equilibrada del Renacimiento puede ser abandonada para plasmar la vejez, la deformidad, lo trágico o lo dramático con el mayor naturalismo. Es la forma más sencilla de conmover e impresionar al espectador despertando/interviniendo en sus pasiones.

El naturalismo va acompañado muchas veces de un profundo simbolismo.

 


  • Movimiento

Preocupación por plasmar el movimiento.  La pintura barroca es la pintura de la vida y ésta no puede representarse bajo formas estáticas.  La turbulencia se antepone a la quietudlas figuras son inestables y los escorzos y ondulaciones se multiplican.

 


  • Composición

El movimiento barroco va a romper el equilibrio y la composición dentro de un polígono de las pinturas renacentistas, sustituyéndolos por masas que siguen trayectos oblicuos. Surge así la composición asimétrica y libre que pierde la simetría propia del renacimiento. La tendencia a colocar la figura principal en medio y a pintar dos mitades de tela más o menos semejantes se pierde. Se prefiere el desequilibrio y se consigue con diagonales o con formas partidas que indican que no todo cabe en el cuadro (figuras que no aparecen totalmente pintadas). Con las diagonales se consigue una primera impresión dinámica, reforzada por las figuras inestables, los escorzos, las ondulaciones,.. 

  • Luz

La luz tiene un papel muy importante al convertirse en el problema técnico más típico del barroquismo. El barroco es por tanto también el arte de plasmar pictóricamente la luz y por esto la sombra juega un papel esta entonces inédito, especialmente en el tenebrismo. Mientras en el Renacimiento la luz se subordina a la forma y nos permite percibir con mayor seguridad los rasgos, en el Barroco la forma se subordina a la luz y así pueden desvanecerse las formas por debilidad o intensidad del centelleo luminoso (el color es otro de los grandes protagonistas como definidor de formas).

A veces una luz externa ilumina violentamente la parte más importante de la escena dejando el resto sumido en la oscuridad, pero también otras veces de una luz intensa y vibrante que emana de los propios motivos representados. A veces la lu es la manifestación visible de lo sobrenatural, indicando la presencia de la divinidad.



La sombra juega un papel hasta entonces inédito, especialmente en los primeros ensayos del estilo que han venido a denominarse Tenebrismo. En el "tenebrismo" de Caravaggio se reconocen los recursos expresivos de la luz del contraste. La luz dirigida forma parte de la composición, incidiendo sobre el espacio oscuro para arrebatar y resaltar los rasgos más significativos de la representación; el resto del cuadro permanecerá en penumbra, en una oscuridad que se ha calificado de impenetrable. No especifica la fuente de luz. 

  • El color

El triunfo del color sobre la línea hace que éste tenga más importancia que aquélla. Las manchas son las definidoras de las formas. Los contrastes se hacen más fuertes y no es rara la aparición de fuertes rojos en cortinajes o telas.

 


Es vía por donde el arte Barroco integra la ficción con la realidad. El fenómeno de la apariencia ilusoria se recrea a través también de un proceso de investigación escenográfico que transfiere con la mayor intensidad al espectador la contemplación de lo divino o lo humano.

El resultado es el abandono del rigor de la perspectiva lineal, para obtener la sensación de profundidad los procedimientos utilizados pueden ser líneas convergentes, series de escorzos, un primer término desmesurado (que aparenta el deseo de salirse del cuadro), un primer término oscuro, juegos de luces, plasmación de efectos atmosféricos dando lugar a lo que conocemos como perspectiva aérea.

Se rompe la barrera entre la obra de arte y el mundo real, concibiendo el tema representado como si estuviera en el mismo espacio que el del espectador. El artista barroco utiliza variados recursos para hacernos entrar en la escena: los gestos de todos los personajes, sobre todo las miradas que se dirigen al espectador, las decoraciones ilusionistas, a implicación del espectador en el ámbito psicológico creado por la obra de arte…

 


  • Función

Generalmente es pintura de gran formato que sirve para intensificar los sentimientos, ya sean de terror, alegría o esperanza. Es especialmente reveladora de un género narrativo en el que se admite un gran interés por la interpretación psicológica, haciendo a través de la emoción una búsqueda sistemática

 


  • Técnica

La técnica empleada fue al óleo sobre tela, predominantemente, si bien se continuó pintando al fresco y al temple. La pincelada varía según el autor pero tiende a ser suelta y abierta.La importancia del color y el deseo de mostrarlo en toda su brillantez hace que se abandone el temple y se generaliza el óleo y el uso del lienzo, a veces de grandes proporciones y la pintura sobre tabla casi se abandona. La técnica del fresco se sigue utilizando para la pintura decorativa de las paredes. Se pintaron monumentales cuadros a fresco y al óleo, hasta de tres metros y medio de alto por tres de ancho.

 


  • Nuevos temas

A pesar de que el tema religioso es el predilecto seguido por las mitologías y alegorías clásicas, la temática se enriquece; se representan tipos deformes; aparecen los bodegones, las naturalezas muertas.

En cuanto a los temas religiosos  abundan la representaciones de la Virgen, como Inmaculada Concepción, la Piedad, los pasajes evangélicos más relevantes, la caridad, los sacramentos (en especial la penitencia y la eucaristía), series sobre la vida de los santos y sus experiencias religiosas, la visión de la muerte. Gran parte de la producción estaba destinada a los grandes retablos y a la decoración de las capillas en las iglesias. Los personajes sagrados están representados como seres de carne y hueso, para hacerlos más accesible a los fieles. Otro tema frecuente será la representación de la experiencia mística de los santos que aprovechan para explorar la expresión de los rostros. También el martirio y la muerte de los santos serán muy habituales, ya que se prestaban a la representación de los estados extremos de la emoción.El desnudo es proscrito de las representaciones religiosas, persistiendo únicamente en las alegorías y mitologías.

Espacialmente, en Francia e Italia se continúan los temas alegóricos y mitológicos aparte de los religiosos. En España y Holanda, así como en Flandes, se pinta la vida diaria y religiosa. En concreto los holandeses destacarán en el retrato de grupo y el paisaje se convierte en género independiente y dentro de él temas especiales como, escenas realistas (de interiores y de vida cotidiana), marinas, batallas navales, etc. 

A la vez se desarrollarán otros temas antes muy poco frecuentes. El bodegón con los cestos de fruta, las piezas de caza, los objetos inanimados, etc... presentados con el máximo realismo adquieren protagonismo en los cuadros. También, y como producto de la fuerte sensibilidad hacia la Naturaleza, el paisaje toma protagonismo: se advierte que el hombre no es el centro de la creación, sino que existen aspectos de la Naturaleza que reclaman atención preferente.

 

 

 



La pintura barroca en Italia: Caravaggio.

 

 



En Italia la pintura representa una gran diversidad de tendencias, ofreciéndonos una producción rica destinada a iglesias, palacios, edificios públicos y viviendas particulares. Dentro de este panorama destacan algunos grandes maestros que representan las características del Barroco.

 


  • El tenebrismo. Caravaggio (1573-1610)

 

El naturalismo será la tendencia más destacada en la pintura italiana y que más influencia tenga fuera de la península. El artista más importante de esta tendencia será Michelangelo Merisi, Caravaggio. Personaje de vida turbulenta y difícil carácter que llegó a tener que abandonar Roma por haber matado a un hombre. Esta vida se refleja en su obra y seguramente la condiciona sobremanera.

Es un artista que se inserta en lo popular y en lo real. Sus personajes se inspiran en sus contemporáneos y los objetos que aparecen en sus cuadros, en la naturaleza, iniciando el desarrollo del género de naturaleza muerta. El tenebrismo ignora, en general, el paisaje, pero valora la naturaleza muerta. El propio Caravaggio pintó detalles de sus composiciones que podían ser por sí solas objeto temático de un cuadro.

Ese realismo nace de la formación religiosa la cual incitaba a la aceptación de la dura realidad de la vida. Ello implica la renuncia a conceptos preconcebidos de belleza y la apuesta por los hechos. Es un intento de acercamiento a la realidad para que las escenas representadas, por muy irreales (éxtasis, milagros) o terribles (martirios) que fueran,  pareciesen verídicas.



En un primer momento Caravaggio sigue las maneras manieristas, frías y clasicistas, mostrando gran interés por los bodegones Sin embargo es a partir de su obra la Cena de Emaus (1597) cuando se produzca el cambio definitivo en su obra pues, a pesar de seguir manifestando ese interés por los bodegones, ya aparecen los elementos que serán definitorios de su estilo: la sensación de profundidad a través de los escorzos y la perspectiva, el uso de tipos vulgares como modelos de las escenas y el progresivo claroscurismo.

A partir de aquí, Caravaggio realiza episodios evangélicos inspirados en la realidad circundante. Con ello los hace más fácilmente comprensibles y provoca el afecto en el fiel (la Virgen, Cristo o los santos son seres reales). Pero es evidente también que la excesiva vulgaridad de los tipos de la calle que utiliza va a producir una sensación de falta de respeto y, de hecho, alguna de sus obras fue rechazada por las autoridades eclesiásticas (La muerte de la Virgen, donde utilizó una mujer ahogada para representar a la virgen).



Con el tiempo, Caravaggio hace entrar la luz en la oscuridad por medio de un rayo para resaltar lo que encuentra a su paso. Esta práctica se denomina tenebrismo. La luz no sólo ilumina, sino que configura (construye y modula). De hecho, crea un efecto de sombra y luz al que se subordinará la representación de las imágenes. Su luz no es una luz de día o de noche, sino que tiene una cualidad espiritual, que viene de fuera del cuadro y que no tiene fuente natural; destaca un cuerpo, oculta otro, crea atmósfera. Un ejemplo magnífico de dicho estilo, en la iglesia de San Luís de los Franceses en Roma, es La vocación de San Mateo (1600), en la que luz entra violentamente por una ventana cayendo sobre aquellos que van a ser convertidos a la fe de Dios, en el marco de unos personajes reales, sacados de la calle, apenas disfrazados de santos. Fundamental es también su trabajo para la iglesia de Santa María del Popolo donde realiza los lienzos de La crucifixión de San Pedro y La vocación de San Pablo.

Es también enorme su interés por los rostros y las emociones que se traducen a veces en una gestualidad muy teatral, como un recurso psicológico para atraer al espectador y aumentar el impacto del suceso representado, captado en el momento de mayor intensidad emocional y dramática. En otras ocasiones, los gestos de los personajes reflejan la intensa reacción física ante un acontecimiento espiritual, gestos que se dirigen hacia el espacio vacío dentro de composiciones abiertas y llenas de dinamismo.

La novedad que supone el tenebrismo interesa tanto a italianos como a flamencos, holandeses y franceses, que llegaron a Roma en los primeros años del siglo. Algunos autores procuraron huir de su posición extremada para ser aceptados por la Iglesia, pero manteniendo siempre la complacencia en los detalles más crudos de la realidad






 

 

La pintura barroca en Flandes: Peter Paul Rubens

 

 

Los Países Bajos, que habían gozado de una cultura común, quedan divididos tras la Reforma en dos territorios con caracteres distintos: Flandes y Holanda, dando lugar durante el siglo XVII a dos modos de pintura totalmente distintos.



Flandes se encuentra bajo el dominio español y a su corte acuden las familias aristocráticas huidas de Francia (por motivo de las guerras entre calvinistas y católicos). En esta corte se multiplican los bailes, los conciertos, las representaciones teatrales: se ama el arte en general y la pintura en particular. A ello se une una expansión de la vida económica, cuyas manifestaciones más claras pueden ser: el crecimiento de la industria, el comercio y el monopolio y los privilegios en las ciudades y la constitución de Amberes como el centro más importante del país. Finalmente, Flandes se mantiene bajo el dominio católico, como avanzada de la Contrarreforma en su frontera con los protestantes. Por ello, la actividad de las órdenes religiosas es inmensa y los mismos jesuitas adquirirán un auge extraordinario. El resultado es un arte eminentemente religioso, en grandes lienzos para las iglesias y conventos, con la vida de Cristo, los Santos y la exaltación de los sacramentos. Además, la corte y la nobleza se interesan también por la mitología para la decoración de sus palacios y por los retratos que, de forma solemne, manifiestan su poder y prestigio. En este ambiente surge el que será su artista más destacado, Rubens.

 

 



  • Pedro Pablo Rubens (1577 -1640)

 

Se trata de un hombre bien educado, con la cultura propia del viajero, amante de celebraciones, del amor y de la belleza. Fue tal vez su carácter viajero y su labor como embajador lo que le permitió conocer el panorama pictórico europeo y aunar múltiples influencias para acabar creando un estilo personal. Sus formas aúnan lo triunfante, lo pomposo del Barroco, y los sentimientos propios de su época. Es, tal vez, el pintor barroco por antonomasia.

Recibe su "primera" formación en su ciudad natal de Amberes entre 1600 y 1608, cuando se desplaza a Italia, país, en el que admira los palacios genoveses y estudia a Tiziano, Mantegna, Miguel Angel, Caravaggio, entre otros, mientras trabaja al servicio de los Gonzaga copiando pinturas, bien por encargo de sus clientes, bien como método de aprendizaje del color y la técnica, que le llevarán a convertirse, posteriormente, en un artista flamenco de formación italiana.

De hecho, en estos momentos adquiere el gusto por la exagerada corpulencia de la figura, de raíz miguelangelesca, el cálido colorido veneciano, la iluminación caravaggiesca, (que irá perdiendo) y el interés por los temas mitológicos. Una vez adquiridos sus principios básicos, su pintura apenas evoluciona con diseños basados en el ritmo de la curva (serpentinata) de hombres musculosos y mujeres sensuales, las estructuras diagonales  y el ágil movimiento de sus figuras lo que dota a sus cuadros de un gran dinamismo y vitalidad, conviertiéndole en el pintor barroco más característico. En cuanto a su técnica, Rubens utiliza el óleo sobre grandes lienzos aplicando la pintura en muchas capas transparentes con poco pigmento y mucho óleo, para que las capas profundas fueran visibles, solía dibujar con el pincel y construía las figuras pasando de lo oscuro a lo claro, desarrollándolas con los colores cálidos heredados de Tiziano. Su pincelada es rápida, suelta y la mancha de color se impone sobre el dibujo.



Alcanza gran maestría en la representación del cuerpo humano y en los efectos de la luz sobre la piel. Sus desnudos recuerdan a Miguel Ángel y al color de Tiziano.

A su vuelta a Amberes, en 1608, trabaja como pintor para la Iglesia. Tras la ofensiva devastadora del protestantismo, la ciudad de Amberes seguía siendo católica y demandaba una gran cantidad de obras para retablos y techos de iglesias. Ejemplo destacado de esta labor es el tríptico del Descendimiento para la catedral de Amberes o sus varias versiones de la Adoración de los magos, una de ellas en el Prado.

A la vez, trabaja como pintor de corte para los gobernadores españoles. Su estudio de Amberes se convierte en el más importante del mundo sirviendo a las principales cortes europeas y especialmente a la española debido a su trabajo como embajador, visitando la corte de Madrid en varias ocasiones y trabando contacto con Velázquez.

Su temática es tan variada como su clientela. Hay una gran abundancia de temas religiosos de gran formato al servicio de la Iglesia triunfante (cuadros de martirios, alegorías místicas y descendimientos); mitológicos, uno de sus temas favoritos (con abundantes referencias a Las Metamorfosis, de Ovidio) que va a desarrollar de forma muy amplia en obras como Las Tres GraciasEl rapto de Proserpina o El juicio de Paris; históricos-alegóricos en los que hace intervenir, junto a dioses y diosas a personajes famosos del momento como ocurre en la serie de lienzos para la reina de Francia, María de Médicis; por supuesto el retrato, temática en la que sigue los modelos de Tiziano sin descuidar la penetración psicológica, destacando el rango y la importancia del retratado, como en el caso del retrato ecuestre del duque de Lerma o en los más íntimos como su Autorretrato o el de su esposa Helena Fourment; y finalmente el paisaje, con el que se convierte en el precursor del Romanticismo.

Fue un maestro de las composiciones complejas y fastuosas, de claro efecto escenográfico. Utiliza esquemas abiertos: líneas en diagonal, elipsis, composiciones en guirnalda… formas que irradian desde el centro y dotan a sus obras de un extraordinario dinamismo.

 

 

 



 

 

La pintura holandesa: Rembrandt

 

 

En el siglo XVII se firma el Tratado de Westfalia (1648), por el que los Países Bajos obtienen la independencia de España y confirma oficialmente la división en dos países: Holanda, de inclinación protestante, y Bélgica, de inclinación católica.



La opción por el protestantismo calvinista invitará a desarrollar un tipo de arte, principalmente en el campo de la pintura, donde lo religioso queda relegado al ámbito de lo privado, como expresión de la vuelta a la Biblia y a la reflexión personal. Al mismo tiempo adquiere libertad, al no existir una jerarquía religiosa que marque las pautas de interpretación. Ello conlleva que el artista tenga mayor libertad de interpretación de los temas en obras de pequeño formato.

Por otro lado, la nueva Holanda basaba su poderío económico en un amplio imperio ultramarino apoyado en una potente marina. Esta situación se manifiesta en la sociedad que, principalmente, está compuesta por familias de industriales, comerciantes y funcionarios que generan gran prosperidad comercial y el disfrute de un alto nivel de vida, viviendo en casas de buen nivel para las que demandan arte a fin de decorarlas con exquisito gusto. Esta burguesía es la mayor demandante de arte, especialmente de pintura de carácter profano, de pequeño formato (tablas).

Estos elementos configuran lo que va a ser la variada temática fundamental en el arte holandés que, por ejemplo, apenas representa escenas mitológicas.

En primer lugar la gran atención a la historia de lo cotidiano para representar en su temática la vida cotidiana, desde lo que podríamos llamar estampas de la vida corriente tales como vestidos, costumbres, ajuares domésticos, recuerdos (tanto de las familias que viven en confortables hogares como la vida del llamado pueblo bajo) hasta la historia de su vivir socioeconómico y humano, aunque rara vez representa la actividad económica en sí en términos de detallismo anecdótico.

En segundo lugar, el interés por representar el paisaje, el espacio real de Holanda, que nos llevará a ver cuadros de verdes praderas con animales pastando, salpicadas de molinos de viento o de agua; paisajes de mar y de agua, de nubes y de vientos; un país llano como Holanda es interpretado por los pintores horizontalmente en cuadros donde las tres cuartas partes del espacio pictórico están reservadas al cielo.

Finalmente el interés por la figura humana, pintar al hombre. Los pintores holandeses destacan por ser grandes retratistas, tanto de individuos como de colectivos. La representación de grupos, los llamados “doelen”, configurarán la obra de Hals y Rembrandt. Originariamente, eran compañías de milicia que, organizadas por los burgueses, debían velar por la ciudadanía ante posibles ataques de tropas pagadas por el rey de España.

La técnica que practican pertenece a su pasado, los primitivos flamencos, maestros del óleo. Es una pintura llena de detallismo y para ser observada de cerca que ahora se mezcla con el nuevo interés por el color, el espacio y la luz lo que la hace diferente de la realizada por los pintores flamencos.

 

 



  • Rembrandt van Rijn (1606-1669)

 

Rembrandt (1606-1669), artista holandés del barroco, uno de los más grandes pintores de la historia del arte occidental. Su nombre completo era Rembrandt Harmenszoon van Rijn. Fue un intérprete excepcional de la naturaleza humana y un maestro de la técnica, no sólo pictórica sino también del dibujo y del grabado. Su obra produjo un gran impacto en sus contemporáneos e influyó en el estilo de muchos artistas posteriores. Es probable que no exista ningún pintor que haya igualado a Rembrandt en su utilización de los efectos del claroscuro o en el empaste vigoroso.

A pesar del hecho de provenir de una familia con escasos medios, recibió una educación esmerada y desde muy joven se hizo con un taller en su Leyden natal de cierta importancia donde aprendió el estilo del clasicismo italiano y las influencias del claroscurismo caravaggiesco. En 1631 se trasladó a Amsterdam; su matrimonio en 1634 con Saskia van Uylenburgh, prima de un conocido marchante de arte, le ayudó a impulsar su carrera, al ponerle en contacto con clientes adinerados que le encargaban retratos de forma continua. En ellos, manifiesta preocupación por los rasgos de los personajes retratados y los detalles de la ropa y los muebles de la habitación, algo, esto último, que desaparecerá en sus obras posteriores como La lección de anatomía del doctor Tulp (1632), obra que retrata a los miembros del gremio de cirujanos reunidos en una clase práctica de disección. Estos retratos en grupo constituyeron un género único en Holanda y proporcionaron abultados ingresos a los artistas en un país en el que ni la Iglesia ni la casa real actuaban como mecenas del arte. Las obras de Rembrandt superan los retratos conmemorativos realizados por otros artistas holandeses, a través de la interesante estructuración piramidal que aporta naturalismo a la escena y el uso de una luz irreal tan característica de su pintura. Sus retratos de grupo se perfeccionaron en riqueza y complejidad en la década de los 40. La obra conocida como La ronda de noche(1642), representa la actividad bulliciosa de una compañía militar, apiñada tras sus jefes, preparándose para un desfile o un torneo de tiro. Al apartarse del modo usual de pintar los retratos corporativos que solían consistir en una fila de personajes estáticos, Rembrandt dotó a dichas obras de un realismo excepcional.

Un género que empieza a cultivar en estos momentos es el autorretrato Quizá no exista un artista que haya pintado tantos autorretratos (alrededor de 60), o se haya sometido a un análisis tan profundo de sí mismo. Sin embargo, no todos los primeros retratos pueden considerarse como una representación objetiva, ya que estos lienzos solían utilizarse como estudios de emociones diversas que después habrían de ser incorporados a obras de tema bíblico e histórico o bien para demostrar su dominio del claroscuro.

Además trabajó en obras de carácter religioso con una gran aceptación. De hecho, las obras de tema bíblico representan un tercio de toda la producción artística de Rembrandt (era un buen conocedor de la Biblia y la religión judía), lo cual era algo inusual en la Holanda protestante del siglo XVII, ya que no existían encargos por parte de la Iglesia y el arte religioso no se consideraba importante. Sus primeras obras de tema bíblico presentan un acentuado dramatismo, dentro de la tónica del gusto barroco.

Debido a su gran fama como maestro, su taller contaba con un enorme número de discípulos. A pesar de su éxito financiero tanto en el campo del arte, como en el de profesor y marchante, su inclinación a la vida ostentosa le llevó a la bancarrota en 1656. Las obras más importantes de Rembrandt pertenecen a sus dos últimas décadas. Ya no le importaban el dramatismo barroco, el esplendor externo, ni los detalles superficiales. Los autorretratos, los retratos individuales y corporativos y las obras religiosas e históricas revelan una preocupación por el temperamento y las cualidades espirituales (Los síndicos del gremio de pañeros de1661 resaltan por su gran captación psicológica). Muestra un gran interés por los contrastes lumínicos pero sin la violencia de Caravaggio utilizando una luz dorada, que envuelve a los objetos y crea ambientes misteriosos e irreales (La ronda de noche). Su paleta adquirió un colorido más rico y su pincelada se hizo cada vez más vigorosa y suelta; aplicó empastes muy gruesos que parecen flotar de forma milagrosa sobre el lienzo que adquiere así una textura propia que casi se puede tocar como se observa en La novia judía (1666) o E regreso del hijo pródigo (1669). Mucho más avanzado se mostró en obras más personales como sus últimos autorretratos y los retratos de su mujer Hendrickje o en naturalezas muertas tan innovadoras como El buey desollado, donde se adelanta al Impresionismo no solo por su pincelada suelta y pastosa sino por los análisis de los cambios de luz en el objeto.

Finalmente debemos comentar que Rembrandt, además, fue uno de los más importantes grabadores de todos los tiempos. Llevó la técnica del grabado hasta sus últimas consecuencias y utilizó trazos rápidos y sueltos para lograr líneas de una expresividad extraordinaria. En combinación con la estampación empleó la técnica de la punta seca, lo que le permitió conseguir efectos especiales en la obra gráfica llevada a cabo en su madurez.

Murió en 1669, solo, olvidado e incomprendido.



 

 

 





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