La obra deuteronomica en el antiguo testamento



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LA OBRA DEUTERONÓMICA1
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Introducción a la Obra Deuteronómica
El libro de Deuteronomio
Características literarias del Deuteronomio
El rey (Dt 17,14-20)
El profeta que ha de venir (Dt 18,15-19)
El libro de Josué
Moisés y Josué (paralelismo)
El libro de Jueces
Ehud (Jue 3,12-30)
Débora, juez y profetisa (y el cántico de Débora: Jue 5)
Los libros de 1-2 Samuel
Samuel, personaje clave en la Obra Dtr
El rey David
La profecía de Natán (2 Sam 7)
Los libros de 1-2 Reyes
El rey Salomón
El cisma del reino (1 Rey 12)
Elías y Eliseo
El rey Manasés (2 Rey 21)
El rey Josías (2 Rey 22-23)

LA OBRA DEUTERONOMICA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

Y SU UNIDAD LITERARIA

La historia deuteronomista esta conformada por los libros: Deuteronomio, Josué, Jueces, 1-2 Samuel y 1-2 Reyes. Estos libros, en su conjunto, abarcan unos 700 años de historia israelita y constituyen una “unidad” histórica continua, relatada sin lagunas, sobre el periodo de tiempo al que se refieren:






S. XIII a.C.
Preparación para heredar

la Tierra de Canaán:

Leyes y “conquista”

Dt y Jos


S. VI a.C.
Pérdida de la Tierra: Exilio a Nínive y a Babilonia

2 Re 17 y 24-25


Posesión más o menos estable de la “Tierra prometida”

Así, el autor deuteronomista, en los libros citados va narrando los acontecimientos que por la relación, continuidad, línea de pensamiento y conexión lingüística y teológica forman parte de la llamada “historia deuteronomista”. La visión de estos libros lo presentamos de manera muy sucinta como sigue:

En el libro del Deuteronomio, encontramos al pueblo de Israel preparado para la conquista del país, en las orillas del Jordán; el libro de Josué describe el establecimiento de Israel en Canaán; Jueces, que narra sucesos entre los años 1200 y 1000 a. C., tiene como personajes principales a los “Jueces”; el primer libro de Samuel narra sucesos situados antes del año 1000 a.C., época en que surge la monarquía, en época del profeta Samuel, con Saúl como primer Rey; el libro segundo de Samuel, narra el reinado de David, hacia el año 1000 a.C., las guerras, conquistas y la organización del reino; y finalmente los dos libros de los Reyes, que quieren ser una continuación de las narraciones contenidas en los dos libros de Samuel, tratan de la historia de Israel, desde la muerte del rey David: el reinado de Salomón, el cisma y la historia de los dos reinos, hasta mediados del s. VI a.C. con el cautiverio del rey Joaquín, en el exilio babilónico.

Cuando hablamos de “Historia deuteronomista” (Hª Dtr), necesariamente y de manera especial, tenemos que remitirnos al Deuteronomio, libro que contiene tres teologías: a) la teología del “pueblo de Dios”; b) la teología de la “palabra viviente en Dios”; c) la teología de la “revelación de Dios”.

Consideremos de vital importancia el hecho de que Yahvé se comunicaba con Israel por medio de Moisés en forma de “Toráh” (enseñanza), por eso Israel era una comunidad que tenia que escuchar a Yahvé (Dt 4,1ss.; 5,1ss.; 6,4ss.; 9,1ss.; etc.). De aquí, concluimos que una característica fundamental del Deuteronomio es la comunicación divina en forma de discursos, donde Moisés habla del pasado de Israel, retrospectivamente, y a la vez del futuro, proyectivamente (Dt 8,1ss.; 12,1ss.; 17,14; etc.).

La unidad de la “Historia deuteronómica” es notoria si analizamos el lenguaje, estilo y línea de pensamiento interpretativo, además de las conexiones lingüísticas y teológicas entre el libro del Deuteronomio y los demás libros de esta serie (Jos – 2 Re). Los mismos procedimientos literarios se encuentran en Josué, Jueces, Samuel y Reyes. De aquí el común denominador de “historia (u obra) deutoronomista”, que al formar todo un conjunto tiene características constantes:




  1. Procedimiento retrospectivo (1 Re 8,14ss; 2 Re 17,7ss) y proyectivo (1 Re 11,9-13; 1 Sam 8,10-18).

  2. Insistencia en la necesidad de escuchar y obedecer la “voz de Dios” (Dt 28,1ss.)

  3. Insistencia en las personas de los caudillos y reyes por medio de los cuales Yahvé se revela y manifiesta a Israel (Dt 1,1-8; Jos 1,10ss.; Jue 2,16ss.; 1 Sam 15,10-29)

Estas son las razones que dan asidero argumentativo a la teoría de Martín Noth (1942). Él creyó necesario separar el libro del Deuteronomio de los restantes cuatro libros del Pentateuco, considerando el Deuteronomio como preámbulo para los libros de Josué hasta Reyes. Martín Noth postuló que la obra deuteronomista habría sido redactada por un solo autor que vivía en el exilio babilónico en la mitad del s. VI a.C.; éste habría juntado el material a su disposición y habría redactado su obra con una idea de reflexión unificadora sobre la catástrofe nacional de la destrucción de Jerusalén y la subsiguiente deportación a Babilonia. La pregunta fundamental a la que el autor quería dar respuesta habría sido: ¿por qué hemos sido deportados por Nabucodonosor a Babilonia (y los israelitas del norte, anteriormente a Nínive)?

Creemos necesario señalar que el autor deuteronomista no fue simplemente compilador, sino que escogió su material histórico desde la conquista hasta la deportación a Babilonia, y seleccionó el material que le permitía responder a la pregunta señalada líneas arriba. Tuvo que recoger elementos heterogéneos con los que podía presentar mejor los episodios escogidos (narraciones de las ciudades-estado cananeos, historias aisladas de la época de los reyes, etc.). No utilizó los escritos de los profetas a pesar que los conocía. Armonizó los relatos entre sí donde encontraba incoherencias. Corrigió las tradiciones llegadas hasta él porque trataba de unir diferentes bloques de tradiciones en una unidad histórica, pero respetando las fuentes y tradiciones a su disposición.

Así, el deuteronomista quiso presentar una reflexión sobre la catástrofe nacional y dar una respuesta al por qué del exilio babilónico. Por eso, el objetivo principal de la obra deutoronómica es: enseñar el verdadero sentido de la historia de Israel y la relación de Yahvé para con Israel.



DEUTERONOMIO.


  1. TÍTULO Y CONTENIDO DEL LIBRO.

El título hebreo del libro lo constituyen las primeras palabras del texto (como en las encíclicas papales). En este caso son “Estas son las palabras” que aluden a los discursos de Moisés al pueblo, contenido casi exclusivo del libro. Es el último libro de los tradicionalmente atribuidos a Moisés y cierre del Pentateuco. El título griego del libro, “Deuteronomio” significa "Segunda Ley" y puede ser interpretada según Dt 17, 18 como "copia de la Ley", o bien como “segunda versión (o entrega) de la ley”, aludiendo a su parte legislativa (por ejemplo Dt 5 reproduce el decálogo ya presentado en Ex 20).
1.1 Relación con los demás libros del Pentateuco

El libro de Deuteronomio se caracteriza por ser un libro cerrado en sí mismo e independiente, formulado como una serie de discursos de Moisés a los israelitas. Al mismo tiempo, está conectado con los libros anteriores del Pentateuco, en cuanto presenta el hito final en el itinerario de Israel antes de pasar el Jordán, y la última etapa de la vida de Moisés. Muchas de las leyes presentadas por Deuteronomio tienen paralelos en el Libro de la Alianza (Ex 20-23)



2. FORMAS LITERARIAS PREDOMINANTES EN EL LIBRO.

Los discursos de Moisés a todo Israel (1,1), bajo la forma de testamento espiritual antes de morir, están acuñados en el lenguaje característico del Deuteronomio. Además del estilo amplio, no pocas veces sobrecargado y bastante prolijo, su característica principal es la parénesis, es decir, la amonestación repetida constantemente a observar los mandamientos, unida a menudo a la promesa de la bendición de la vida en la tierra prometida. El Deuteronomio se presenta como una colección de homilías centradas en el amor a la ley divina en la pasión por la opción religiosa y en el agradecimiento por el don de la tierra de Canaán; señala el sendero a seguir en la historia que comienza, que deberá ser vivida con fidelidad a la ley.

La colección de leyes llamada por los biblistas el “Código Deuteronómico” (cap. 12-26) está completamente acuñada por el lenguaje deuteronómico. A la vez se puede reconocer materiales legales más antiguos que han sido recogidos en esta colección y de los cuales se encuentran, en parte, paralelos en el Libro de la Alianza (Ex 20-23).

El vocabulario es sencillo y claro, solemne e inmediato, con un curioso paso desde el “tú” al “vosotros (ustedes)” en los capítulos 1-11,2 que parece estar motivado por el deseo que cada uno de los oyentes se sientan personalmente llamado. También se encuentran pasos de prosa ritmada, con la repetición estereotipada de ciertas palabras claves: “mira”, “toma y observa”, “escucha”, “hoy”, etc. Estas y otras expresiones más extensas confieren al Deuteronomio una fisonomía propia; entre ellas hay: “escucha, Israel” (5,1: 6,4; 9,1; 20,3); “Yahveh tu Dios” o forma análogas (mas de 300 veces); “amar al Señor” (6,5; 7,9; 10,12), “con todo el corazón y con todo el alma” (4,29; 6,5; 10,12; 11,13; 13,4); “temed al Señor” (4,10; 5,29; 6,2); “su pueblo especial”; “pueblo consagrado al Señor tu Dios”; “andar por sus caminos”; “la tierra en la que entráis para tomar posesión” (unas 30 veces); “para tener felicidad”; “hacer lo que es justo a los ojos del Señor”; “observar sus mandatos, leyes, preceptos, juicios”, etc.



3. ESTRUCTURA Y CONTENIDO DEL LIBRO

3.1 Estructura

Se ha querido asociar la estructura literaria del Deuteronomio con los esquemas de los antiguos tratados hititas de vasallaje. Igual que en los tratados hititas en el Deuteronomio se puede diferenciar un prologo histórico que recuerde la historia salvífica de Israel (1-11), el cuerpo central del libro, con el código de derechos y deberes del pueblo hacia Dios para seguir obteniendo la protección divina (12-26), y la conclusión, hecha de maldiciones y bendiciones en el caso de infidelidades o fidelidad (27-30). No obstante, la presencia de una sección narrativa y de discursos exhortativos confieren una fisonomía peculiar al Deuteronomio, que limita netamente esa analogía.

Una hipótesis quizás mas conforme con la estructura del Deuteronomio propone la división del libro en dos grandes partes, una parenético – exhortativa (1-30), que contienen los tres grandes discursos de Moisés pronunciado en las estepas de Moab (1-4; 5-28; 29-30), y otra de carácter histórico – narrativo (31-34), que une las ultimas disposiciones del gran legislador con el cántico de Moisés (32,1-43), las bendiciones sobre las tribus (33) y el relato de su muerte (34).
3.2 Contenido del libro

El libro comienza directamente con los discursos de Moisés, incluyendo en el segundo una colección de leyes que los estudiosos denominan “código Deuteronomico”. De hecho, existe, sin embargo, un breve prólogo que contextualiza los discursos (1,1-5). De los tres discursos el segundo, el más extenso, es tal vez el de mayor contenido teológico, como se desprende del análisis que hacemos a continuación:


Primer discurso (1,1--4,43): Moisés con una mirada retrospectiva, traza la historia del pueblo Israel desde la partida de Sinaí hasta Moab, la larga estancia en Cafés Barnea, la marcha a través de los territorios de Edom y Moab, la conquista de los reinos de Jesbón y Basán, y la división de la tierra en Transjordania. Muestra como Dios ha guiado amorosa y providencialmente todo el recorrido del pueblo de Israel, con intervenciones constantes y maravillosas. El discurso se cierra con una elocuente y urgente petición al pueblo para que persevere en la fidelidad a Yahveh, huya de la idolatría y tome conciencia viva de la predilección que Dios les ha mostrado (4, 1-40).
Segundo Discurso (4,44--28,68): Este discurso se puede dividir en tres partes:

a).- La parénesis introductoria (5,1--11,32): recuerda introduciendo algunas variantes, la ley básica de Sinaí y hace una llamada a la fidelidad a Yahveh; fidelidad que hay que manifestar, sobre todo en la observancia del mandamiento principal, el monoteísmo, como se expresa en el conocido texto de la oración llamada SHEMÁ “Escucha Israel” (6,4-9).

b).- El código deuteronómico (caps. 12--26) contiene un conjunto de leyes relacionadas con el culto y los objetos sagrados (12,2--16,17), las diferentes instituciones del pueblo Israel (16,81--18,22), algunas cuestiones de derecho familiar, social y penal sobre la guerra, la primogenitura, el matrimonio, la virginidad, la fornicación y el adulterio, el divorcio y la ley del levirato, etc (19,1--25,19), y por ultimo una nueva colección de leyes sobre el culto (26). También ocupa un puesto importante el ordenamiento de las principales instituciones de la teocracia: los jueces (16,18-20), la monarquía (17,14-20), el sacerdocio levítico (18,1-8), y los profetas (18,9-22). Termina con una encarecida exhortación: “...las guardarás y las practicarás con todo tu corazón y con toda tu alma” (26,16).

c).- El epilogo (26,16--28,68) después de una breve exhortación a la fidelidad (26,16-19), establece prescripciones para la renovación de alianza en Siquem, cuando Israel haya atravesado el Jordán (27,1-26). El extenso final (28,1-68), considerado una de las paginas mas emotivas del Antiguo Testamento, anuncia una serie de bendiciones y maldiciones.
Tercer Discurso (28,69-30,20): es de contenido histórico salvífico igual que el primero; comienza recordando lo que Yahveh ha hecho por Israel a lo largo de su historia (29,1-8) y exhorta a una renovación de las obligaciones asumidas en virtud de la alianza de Sinaí es lo que se conoce con el nombre de Alianza de Moab (29,9-20). Si el pueblo no cumple estas obligaciones, según la inexorable justicia de Dios, se encontrará abocado a la destrucción de la nación. No obstante, Dios siempre está dispuesto a perdonar (28, 21--31,10).
3.3 Composición del libro

La hipótesis de M. Noth, a pesar de las revisiones y críticas sufridas, sigue siendo para muchos autores todavía hoy una teoría suficientemente válida. Según esta hipótesis, el Deuteronomio es fruto casi exclusivamente de la redacción deuteronomista, como primer volumen de una larga producción literaria orientada a narrar la historia de Israel hasta el final de la monarquía. Las demás fuentes aparcerían solo en la parte narrativa del libro, hacia el final de la obra, a partir de Dt 31. Según este planteamiento la redacción final del libro, que concluye una larga tradición, se considera fruto de tres ediciones sucesivas: al núcleo central del Deuteronomio, el “código Deuteronomio” (12,1--26,15), proveniente del reino del norte poco antes de la caída de Omri (722 a.C.), se habría añadido los elementos parenéticos correspondientes al segundo discurso de Moisés (4,44--11,31; 26,16--28,68) que quizás ya formaban el marco del código mismo (primera etapa). Justo después de la caída de Omri, en Jerusalén, durante el reino de Ezequias (siglo VIII a. C.), promotor de una reforma religiosa, habría tenido lugar la primera edición del Deuteronomio (segunda etapa). Esta edición, según algunos, habría sido el libro encontrado por Josías en el templo de Jerusalén que sirvió de base a su rigurosa reforma religiosa del 622 (2Re 22). Durante el exilio y en el inmediato periodo postexílico, el Deuteronomio habría alcanzado su forma canónica, con el añadido de otras secciones.


3.4 Un texto clave para comprender el libro de Deuteronomio: 2Re 22-23

Gracias a la rápida desintegración del imperio asirio después de la muerte de Asurbanipal en 633, Judá comienza a sustraerse poco a poco a la hegemonía de aquella potencia. Es importante tener en cuenta este trasfondo político para mejor comprender la reforma de Josías. Debido a la detallada descripción del hallazgo del “libro de la ley” (2Re 22,8ss) y de la reforma de Josías, se ha dicho algunas veces que el autor debió de ser contemporáneo de estos acontecimientos y que, por consiguiente, escribió su obra con intención de espolear las reformas comenzadas por Josías.

El episodio se sitúa en el año décimo octavo del reinado de Josías y el motivo son unas obras realizadas en el templo (2Re 22,4-7), cuya descripción parece un duplicado de las obras realizadas anteriormente por Joás (2Re 12). Ya de entrada hay que advertir la importancia que en este y en los sucesivos episodios tiene el templo y el celo de Josías por la casa de Dios. El secretario Safán informa al rey del cumplimiento del encargo previamente recibido y del descubrimiento del “libro de la ley” por parte del sumo sacerdote Jilquías (2Re 22,8.10). Respecto a la identidad del libro en cuestión, aunque se han avanzado diferentes hipótesis, parece claro que se trata de lo que hoy conocemos como el libro de Deuteronomio, en una versión anterior y seguramente más reducida (podría tratarse de la mayor parte de la secciòn legislativa de Dt 12-28). Es la deducción que se puede resumir en estos puntos:


  • La centralización del culto en el único lugar elegido por Dios sólo aparece en Dt 12.

  • Las maldiciones contenidas en Dt 28 para el incumplimiento de la ley serían las que habrían provocado la reacción del rey.

  • La mayor parte de las medidas reformadoras llevadas a cabo por Josías están contempladas en el Deuteronomio.

  • La alianza, renovada tras la lectura solemne del libro (2Re 23,3) es un concepto básico y central en el libro de Deuteronomio.

  • La presentación del rey Josías que hacen los autores encaja perfectamente con la imagen del rey ideal que traza Dt 17,18-20.


4. IDEAS ESENCIALES DE LA TEOLOGÍA DEUTERONOMISTA.

El Deuteronomio es un libro teológico. Esboza una concepción general de la fe de Israel en su único Dios y en la relación única de este Dios con el pueblo elegido por él, tal como no había habido antes ni después. Este esbozo es de una gran coherencia interna. Pero, a la vez, en muchos pasajes, el libro no parece ser literalmente homogéneo, lo cual ha llevado a diversos intentos de demostrar estratos al interior del Deuteronomio o diversos estadios de su desarrollo. Ninguno de estos intentos ha encontrado un reconocimiento general. Ante todo se ha mostrado que apenas se pueden reconocer tensiones o diferencias en el contenido. Es evidente que los diversos autores o editores que pueden haber trabajado en él pertenecen todos a la misma escuela y, a pesar del desequilibrio literario, su forma final tiene un sello único.

Este libro descubre una lógica religiosa en el desarrollo de la historia de Israel: Dios es el Creador de todas las naciones y a cada una le asigna su territorio, pero Él escoge a Israel como su posesión particular. La elección que de este pueblo hace es un don, no un privilegio: Israel no tenía ningún mérito, ha sido el amor que Dios tuvo a los patriarcas el motivo de su elección. A causa de este amor selectivo, sacó a sus descendientes, los israelitas, de Egipto, se les reveló en el Sinaí y los hizo sus herederos. Israel fue el único testigo de la Revelación, el único que recibió la Ley y a quien el Señor regaló como heredad la tierra de Canaán. De esta forma encajan en una esquema de amor todos los pasos de la historia.

Es más, esta historia de amor tiene una finalidad: Israel debe cumplir la misión de ser testigo del Dios salvador ante los demás pueblos de la tierra y vehículo de su bendición. Como pueblo testigos, debe ser un ejemplo para todos:


* No debe tener más que un único dios, el Señor.

* Debe defender su unidad como pueblo y nación.

* Ha de observar una sola Ley.

* Debe ser fiel a un único culto en un lugar fijo, Jerusalén, con un solo sacerdocio.


La tierra, heredada del Señor, es santa como Él, por tanto, el pueblo ha de respetarla arrojando lejos de ella a cualquier grupo, persona, objeto o costumbre que puedan ser una tentación. El libro del Deuteronomio defiende este afán mediante la unidad y la santidad cuando la comunidad creyente estaba dividida por el destierro y por las tensiones que trajo consigo la vuelta después de éste.
5. SIGNIFICADO DE LAS BENDICIONES Y MALDICIONES.

La raíz brk, «bendecir», y su contrario ‘arur (‘rr), «maldecir», juegan un papel importante en el libro del Dt Baruk “bendecir” (traducido en lo LXX generalmente por eulogemenos) es primariamente una exclamación de agradecimiento y de admiración, así como de augurio.

Baruk aparece referido también a los hombres, abriendo la fórmula de Dt 7,14 y 28,36 esta formula designa a los israelitas y a su actividad, presentándolos como acompañados por la fortuna, al menos en la medida que los israelitas se ajustan a las leyes de Yahvé. Las seis repeticiones de nuestro término en Dt 28,3-6 (cf las seis correspondientes ‘arur, «maldito», en Dt 28,16-19 y los doce ‘arur de Dt 27,15-26) manifiestan el carácter eficaz de la palabra que despierta energías. En estas series, que deben considerarse probablemente como cúlticas, se trata de crear una zona virtual de salvación (o, en el caso de ‘arur , una zona de desgracia), que entrará en vigor como respuesta a la conducta de los israelitas.

Es el Deuteronomio el que destaca de forma especial la estrecha relación entre la acción humana y la actividad salvífica de Dios: si Israel se somete a las instrucciones de Yahvé, éste «bendecirá ( a su pueblo) en todas sus empresas», es decir, le dará éxito en todo, en la ciudad, en el campo, al empezar el trabajo, al terminarlo, etc. (Dt 7,13; 14,29, 15,10.18; 23,21; 24,19; 30,16; cf. 27,1-14). La bendición de Dios, por otra parte, es motivo para cumplir alegremente la ley (12,7; 15,4.6.14-, 16,10.15, etc).


5.1 Un texto clave para la lectura cristiana del libro: Dt. 18,15-19

El anuncio de un profeta como Moisés. Según la perspectiva del Deuteronomio, y de modo análogo a lo que sucede en el libro de los Números, en el diálogo entre Dios e Israel la fi-gura de Moisés ocupa un lugar de importancia singular. La ley es entre­gada al pueblo por medio de Moisés, y es recordada por Moisés en la llanura de Moab, y Moisés la transmite en sus grandes discursos. Esta presentación de la figura de Moisés como mediador de la palabra de Dios alcanza en el Deuteronomio una dimensión mesiánica. Se considera a Moisés como imagen del gran profeta que Dios enviará a su pueblo para su salvación definitiva (18, 15-19). Después del ordenamiento jurídico relacionado con los jueces, los reyes y los sacerdotes, y dentro de la institu-ción de los profetas, el código deuteronómico anuncia la venida de un profeta mesiánico como Moisés, aunque más grande que Moisés: “Yahveh tu Dios suscitará, de en medio de ti, entre tus hermanos, un profeta como yo, a quien escucharéis” (v.15). El texto citado sin embargo, se refiere a un profeta en particular, como parece indicar la expresión: «como yo». El judaísmo pos­terior interpretó las palabras del Deuteronomio en el sentido del anuncio de un profeta excepcional, a veces identificado con Moisés. Esta tradición aflora en las diferentes concepciones sobre el Mesías que existía en tiempos de Jesús. Israel, de hecho, vivía esperando un profeta mesiánico, como algunos textos del Nuevo Testamento ponen de manifiesto; por ejemplo, la pregunta a Juan el Bautista de parte de los sacerdotes y levitas, si él era el Cristo, o Elías o «el profeta» que debía venir (Jn 1, 19-23). Análogamente, en la primera multiplicación de los panes realizada por Jesús, «al ver la gente la señal que había realizado, decía: Este es verdaderamente el profeta que iba a venir al mundo» (Jn 6, 14). Y durante su predicación, al oír sus palabras, «muchos entre la gente, que le habían oído estas palabras, decían: Este es verdaderamente el profeta» (Jn 7, 40).

La tradición apostólica consideró que Jesús era el profeta anunciado en Dt 18,15 y una referencia explícita de esta fe se encuentra en el dis­curso pronunciado por Esteban antes del martirio, lo mismo que en el de Pedro, en ocasión de la curación del tullido. En el primer caso leemos:«Este es el Moisés que dijo a los israelitas: Dios os suscitará un profeta como yo de entre vuestros hermanos» (Hch. 7, 37); y en el segundo, Pedro, predicando sobre la Buena Nueva de Jesús, exclama: “Moisés efectivamente dijo: El Señor Dios os suscitará un profeta como yo de entre vuestros hermanos; escuchadle todo cuanto os diga. Todo el que no escuche a ese profeta, sea exterminado del pueblo. Y todos los profetas que desde Samuel y sus sucesores han hablado, anunciaron también estos días” (Hch 3, 23-24).


Para los cristianos de cualquier época, el Deuteronomio constituye una permanente llamada a la fidelidad en medio de un mundo y de una sociedad en continuo proceso de cambio. Al creyente moderno se le pide dinamismo y creatividad, pero también fidelidad a los orígenes. Además, el Deuteronomio es un buen ejemplo de cómo una ley no debe imponerse simplemente desde fuera, desde la pura autoridad, sino que debe inculcarse a través de una profunda reflexión sobre la historia. La moral que se propone en este libro es una moral lucida, adulta y razonada; no en vano el autor del Deuteronomio la considera una verdadera sabiduría (Dt 4,5-8). No es una ética del merito la que aquí quiere inculcar, sino una ética del amor y la gratuidad, pero al mismo tiempo una ética seria que hace de la fidelidad a la alianza, esto es de la fidelidad a Dios una cuestión de vida o muerte (Dt 30,15-20).

Esta parte del esquema elaborada por:


Francisco VILLAJUAN CORONEL.

Fredy VILLEGAS FERNÁNDEZ




Características literarias del libro de Deuteronomio


Area general del aspecto literario o teológico

Palabras o frase concreta característica del Deuteronomio

Ocurrencias en el libro (citas; frecuencia; partes)

El nombre de Dios:
(en una forma u otra, ocurre más de 50x

en los capítulos 4-7;

contraste Jos 23 y 24)

El Señor [Yahvéh] mi Dios

El Señor [Yahvéh] tu Dios

El Señor [Yahvéh] su Dios

El Señor [Yahvéh] nuestro Dios

El Señor [Yahvéh] vuestro Dios

El Señor [Yahvéh] su Dios



5x

211x, esp. en Dt 12-30


61x, esp. en Dt 1-4

Descripción de Dios


“con mano fuerte y brazo poderoso”

[rostro = presencia;

mano/brazo = poder;

mirada = providencia



4,34; 5,15; 7,19; 11,2…

Recuerdo histórico (mirada retrospectiva)

“Acuérdate que tú también fuiste esclavo”

“Egipto, lugar de esclavitud”



5,15; 15,15; 16,12; 24,18.22

6,12; 7,8.19; 8,14; 13,6.11

Preguntas retóricas

¿Qué Dios (hay)… que…?

¿Qué nación/pueblo (hay)… que…?

¿Qué mortal (hay)… que… ?


3,24; 4,34

4,7-8.33


4,26

Escucha, Israel





Escucha, Israel

Oye…


5,1; 6,3-4; 9,1 (verbo 25x)

(verbo 10x)



Recuerda;

no te olivdes



Recuerda, Acuérdate

Reconoce


Cuidate de no olvidar / no te olvides

4,9; 7,19.23.31; 8,2.18; 9,7

7,9; 9,6; 11,2

4,9; 6,12; 8,11.14.19; 9,7; 32,18 (8x total)


Presente exhortativo

Hoy…

Se utiliza unas 50x en todo el libro

(30x entre cap. 4-5; 10-11; 28-30)

[Sobre todo: “los mandamientos, leyes etc. que yo te mando / doy / promulgo hoy”: esta expresión genérica unas 25x en Dt]



4,4.8.20.40; 5,1.3; 6,24;

7,11; 8,1; 10,13;

11,8.13.26ss.32; 13,19…


Futuro condicional

(o pasado ejemplar)



Cuando…

6,10.20; 7,1; 8,7.12; 9,4; 11,29; 12,10.20.29; 13,12…

La tierra prometida
La palabra ’arez, tierra, se utiliza con diferentes matices más de 150x en Deut; la mayoría para hablar de la tierra (país) de Israel (Palestina).

la tierra … que les voy a dar

que recibirán en herencia

que juró dar a sus padres

que [Dios] te da para siempre que vas a entrar para tomar…

que mana leche y miel

buena y fértil



4,21; 5,31; 15,4

4,21-27; 12,10-12; 30,15ss

6,10.18.23; 7,13; 8,1 etc.

4,40


4,5.14; 5,33; 6,1; 11,10s, etc

6,3; 11,9, etc.



1,25.35; 4,18; 6,10s; 8,7ss

Amor a Dios

con todo el ser

Amarás al Señor tu Dios…

Con todo el corazón, con todo el alma…



6,5; 10,12; 11,13 etc.

4,29; 6,5; 10,12; 11,13, etc.


Vida larga


…para que tengas una vida larga y próspera

4,40; 5,33; 6,2s.24; 11,19…

Cumplimiento de las leyes que da Dios

Estas son las normas etc. que el Señor tu Dios manda cumplir

Yahvéh me dijo/me hizo ver/me dio estas normas, etc. para que las cumplamos

Tengan cuidado de observarlos


4,5.45; 5,1.21; 6,1.3.20; 7,12; 8,1, etc.

Los verbos “observar, prácticar, guardar”, en un 65% se encuentran en Dt 4-8 y 28-30 ( = marco exhortativo al Codigo Dtr)



Transmisión de la ley y tradiciones a las siguientes generaciones

Tienen que aprenderlas / enseñarles en la tierra

Enséñalas a tus hijos

Repítelos… habla de ellos… grábalos… átalos… escríbelos…


5,1.31; 11,19…
4,9s; 11,19

6,8-9; 11,18-20



Rectitud en el obrar

Haz lo que es bueno y recto

(No te desvíes) ni a la derecha ni a la izquierda

Camina por sus senderos y teme a Yahveh


6,18; cf. 12,28; 13,19

5,32
8,6; 10,20; 11,22


Pueblo escogido


Tu eres pueblo escogido, consagrado a Yahvéh

No se desvíen tras otros dioses para servirles



7,6; 14,21
6,14; 7,4; 8,19; 11,16, etc.

Castigo de los males del pueblo

No sea que la cólera de Yahvéh tu Dios se encienda contra ti…

Así harás desaparecer el mal de en medio de ti

Recuerdo lo que Dios ha hecho con fulano [castigos ejemplares]


6,15; 7,4; 11,15
13,6; 17,7; 19,19
7,18; 24,9

Paternidad de Dios


Como un padre a su hijo…

1,31; 8,5

Forma de referirse al Templo de Jerusalén

(Sólo) en el lugar que Yahvéh escogió como morada para su Nombre

( “morada – nombre [de Yahvéh]”, 12x en la oración de Salomón - 1 Rey 8 / 2 Cr 6)

12,5s.11.14.18.21; 14,23; 15,20; 16,2.6.11.16

(Morada de su nombre, un total de unas 15 x en Dt, 14 de ellas en Dt 12-26)

Alegría y solidaridad en las fiestas


Te alegrarás…

con tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva



12,7.12.18; 15,11.14.15

5,14; 15,11.14.15




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