La Misión del Espiritismo



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Ramatís La Misión del Espiritismo


La Misión

del

Espiritismo


Ramatís

Psicografiada por: Dr. Hercilio Maes

Traducida del portugués por MANUEL VALVERDE

CUARTA EDICIÓN

EDITORIAL KIER S.A.

Av. Santa Fe 1260 (1059) Buenos Aires - Argentina

Se hallan reservados todos los derechos.

Sin autorización escrita del editor, queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra por

cualquier medio -mecánico, electrónico y/u otro- y su distribu­ción mediante alquiler o préstamo públicos.

Título original portugués

MISSAO DO ESPIRITISMO

Ediciones en castellano

Editorial Kier S.A. - Buenos Aires Años: 1973 - 1977 - 1987 - 1997

Tapa: BALDESSARI

LIBRO DE EDICIÓN ARGENTINA

I.S.B.N. 950-17-1331-8

Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723

© 1997 by Editorial Kier S.A. - Buenos Aires

Impreso en la Argentina - Printed in Argentina



HOMENAJE A:
Pablo Castaldelli, ruego al Padre para que lo sustente

en su ánimo de acoger a los Hermanos, cuya existencia

dolorosa es un beneficio para su Redención,

como espíritu endeudado.


HERCILIO MAES

Curitiba, 18 de febrero de 1967



AGRADECIMIENTO
Nuestros sinceros agradecimientos al Hermano Edson Guiraud, estudioso umbandista, por la ayuda que nos prestó al esclarecernos sobre los diversos temas de la Umbanda, que desconocíamos, facilitándonos la composición de la mayoría de las llamadas al pie de las páginas, expuestos en el capítulo intitulado "Espiritismo y Umbanda".
GRUPO RAMATÍS

A LOS LECTORES
En base a la exigüidad del espacio en la presente obra, no pudimos detallar a gusto el asunto tratado en el capítulo Espiritismo y Umbanda.

Mientras tanto, el preclaro Mentor Ramatís, nos prometió dictar por el mismo médium, una obra más amplia y pormeno­rizada sobre las actividades umbandistas, esclareciéndonos sus propósitos y significado en Brasil.

Entonces, serán esclarecidos satisfactoriamente los objeti­vos y la valerosa actividad de un gran número de espíritus ele­vados, de gran condición espiritual, que trabajan en medio de las falanges de la Umbanda, para neutralizar los efectos malé­ficos de la magia negra, perjudicial para la evolución del hombre. Es un portentoso trabajo, de actividad beneficiosa, in­corporado a las huestes del Amado Cordero Jesús.

Nuestro sincero homenaje a los resplandecientes espíritus, que abandonan sus moradas principescas, para descender a nuestro desventurado mundo, para ayudarnos en la trágica hora, plasmada de calamidades y denominada de "Juicio Fi­nal", a causa de la desobediencia de nuestra humanidad a los preceptos estatuidos en el Evangelio de Jesús.



EDSON GUIRAUD

Curitiba, 27 de marzo de 1967


HERMANO PAULO CASTALDELLI
¡Pasan los siglos y los milenios!

Y los acontecimientos de la vida humana se esfuman como las últimas escenas de los films cinematográficos. Mientras tanto, en lo íntimo del espíritu aún vibra el eco apagado de los carrua­jes, llenos de esplendores, los gemidos de los vencidos y de los esclavos, en medio de los caminos, entre las multitudes deliran­tes y entusiastas.

¡Pasan los siglos y los milenios!

Otra vez, la reminiscencia de la furia y de la insanidad caldea el alma impetuosa y viril de los conquistadores. Entonces, nue­vamente, cabalgaduras veloces, montadas por hombres enloque­cidos, de rostros endurecidos y quemados por el sol, se lanzan a toda carrera por los desiertos, lanza en ristre y las capas sueltas al viento, como águilas en busca de su presa. Los gritos salvajes y de triunfo aturden a los componentes de ese voraz grupo de guerreros, mientras caen los cuerpos de los vencidos, pagando el tributo de resistirse a la muerte. ¡Pasan los siglos y los milenios!

Ahora, los "hombres enloquecidos", los veis aquí y allí, en manos de la miseria, en las puertas de las iglesias, viviendo bajo los puentes, y tirados en los bancos de las plazas públicas. Son cuerpos que palpitan, semivivos, con caras de imbéciles, ojos apagados, miembros atrofiados, figuras mogólicas e hidrocéfalas, caricaturas humanas, cuyo impulso de vida flaquea, parali­zado en la conciencia del ser. Son una especie de moribundos, hijos de la demencia y de la morfología teratológica, que otrora, en loca tropelía, sembraron la muerte y ultrapasaron los derechos de la vida.

¡Pasan los siglos y los milenios!

¡Hermano Paulo! — ¡Recógelos cariñosamente, pues son cua­les guerreros derrotados en la batalla de la propia vida! ¡Ale­graos, por lo tanto, en holocausto de esa tarea incomún, porque el cetro del comando, ahora pertenece al Cristo— Jesús!
RAMATÍS

Curitiba, 16 de febrero de 1967



PROLOGO
Mis hermanos:
Reconocemos que otros espíritus transmitieron aclaraciones, más que suficientes, respecto a la verdadera "misión" del Espi­ritismo. Estudiosos como Gabriel Delanne, Paul Gibier, León Denis, Aksakof, Lombroso, Cari Duprel, De Rochas y otros, si­guiendo las normas establecidas por Allan Kardec, expusieron el contenido, el sistema filosófico, religioso y científico de la doctri­na espirita, disciplinando las relaciones entre los encarnados y desencarnados y satisfaciendo la ansiedad humana respecto del "por qué" de la Vida y de la Muerte.

En consecuencia, la presente obra apenas es una modesta con­tribución o un pálido homenaje al magnífico trabajo realizado por tantos hombres, que se desconocen por su modestia en el mundo entero, en el sentido de divulgar los valores trascendenta­les y morales de la doctrina Espirita. No tenemos la presunción de transmitiros novedades que sobrepasen a las ya manifestadas, apenas intentamos daros rápidos cotejos del Espiritismo con otros temas, asuntos y doctrinas, tratando de acentuar su elevada mi­sión de solidaridad universal y movimiento liberador del Espí­ritu, todavía encadenado a las pasiones animales.

Nuestra incumbencia principal es de atender a los lectores en sus solicitudes, tratando de aclarar las Preguntas que nos fue­ron formuladas por intermedio de nuestro médium. De esa for­ma, intentamos alinear observaciones que nos parecieron útiles, como la de comparar el Espiritismo con otros movimientos espi­ritualistas, destacándole el ideal de Fraternidad y su elevada función de atender a los interrogantes sobre el conocimiento y la capacidad humana. Como garantía que el Ideal Cristiano ha de predominar un día en la tierra, según las predicciones del propio Cristo, con el advenimiento Consolador, el Espiritismo es el complemento indiscutible del verdadero Cristianismo, cuya proclamación está exceptuada de ídolos, jerarquías sacerdotales, liturgias o dogmas. Su éxito es innegable e implacable, porque su actuación en el mundo, además de ser disciplinada por sus adeptos encarnados y por la seguridad federativa, también es ad­ministrada por las organizaciones avanzadas de los Espíritus de­sencarnados, que presiden el evento Espirita en vuestro mundo bajo la égida de Jesús, el Gobernador Espiritual de la tierra.
RAMATÍS

Curitiba, 26 de febrero de 1967



ALGUNAS PALABRAS
Aunque muy poco pueda agregar a esta obra, dado mi con­dición de insignificante intérprete mediúmnico, me cabe exponer algunas consideraciones sobre el motivo y consideración de su texto.

Como es habitual y conforme a lo sucedido en las obras an­teriores, el texto de La Misión del Espiritismo, fue elaborado de acuerdo a los asuntos que se iban presentando, por efecto de la secuencia de las Preguntas. El sistema de Preguntas y respues­tas se hace más que accesible a los lectores y menos cansador para continuar con la lectura. Después que Ramatís nos comu­nicó el asunto principal de la obra que nos va a dictar, orga­nizamos la relación entre un conjunto de Preguntas, que nos pareció de mayor importancia, dentro del tema general, dando comienzo a la obra. Todo aquello que necesita posteriores es­clarecimientos, sugiere dudas o requiere Preguntas suplementa­rias, está providenciado por el propio Ramatís, a través de mi mediumnidad. De esa forma, cuando nosotros agotamos nuestra capacidad y nuestros conocimientos sobre el asunto enfocado, el mismo, prosigue con la composición mediúmnica, a fin de satis­facer a todos los lectores.

En La Misión del Espiritismo, Ramatís retoma algunos asun­tos que mencionó en obras anteriores, pero resume, clarifica o acrecienta a través de nuevos enfoques. Muchas veces nos advir­tió que sus comunicaciones mediúmnicas, no deben encararse como un motivo de entretenimiento o una especie de literatura atrayente, ni tampoco debe estar enclavada en los cánones aca­démicos de nuestro mundo. Lo esencial es que el lector saque sus propias conclusiones de los temas abordados, sin necesidad de abdicar de su simpatía hacia cualquier credo o doctrina. Por eso, las repeticiones insistentes sobre un mismo asunto, pero en­carado bajo otros puntos de vista, tiene por finalidad ayudar a los lectores menos familiarizados con los temas tradicionales del Espiritismo, y asimilar con más facilidad aquello que realmente le pueda aclarar sus dudas.

Ojalá, la lectura de esta obra promueva nuevas "reflexiones sobre la vida inmortal y la gloriosa misión del Espiritismo, como movimiento de influencia universalista entre los hombres.


HERCILIO MAES

Curitiba, 26 de febrero de 1967



Capítulo I

LA MISIÓN DEL ESPIRITISMO
Pregunta: Conforme dicen los espiritas, el Espiritismo ¿es la doctrina más compatible con la evolución actual del hombre?

Ramatís: El Espiritismo es la doctrina más apropiada para la evolución del ciudadano moderno. Sus enseñanzas son acce­sibles a todos los hombres y se ajusta perfectamente al progreso científico de los tiempos actuales. Es el Consolador prometido por Jesús. Le cabe la misión de incentivar y disciplinar la "facultad mediúmnica en todos los seres humanos", estimulan­do por medio de las voces del Más Allá, las luchas por la evo­lución moral. A través de los médiums, los espíritus sabios, amorosos y angélicos, enseñan las cosas sublimes del "Espíritu Santo", conforme a la predicción evangélica.1

Pregunta: También es evidente, que antes de la codificación espirita, los hombres se redimían a través de otras doctrinas, filosofías y religiones. ¿No es verdad?

Ramatís: Indudablemente, la mayoría de las almas que for­man la humanidad celestial, jamás conocieron el Espiritismo y fueron promovidas por otras doctrinas religiosas, como son el Hermestismo, Confucionismo, Budismo, Judaísmo, Islamismo, Hinduismo, Catolicismo y otras sectas reformistas. Además, al­gunas de esas religiones nunca oyeron hablar de Jesús, el sintetizador de las enseñanzas de todos sus precursores. Desde el comienzo de la civilización humana, las almas evolucionaron en forma independiente de cualquier doctrina, sectas o religiones. El camino de la "salvación" está determinado por la acción en pro del bien y no por la creencia del adepto.

Pregunta: Considerando que los hombres se salvan por sus obras, antes que por su creencia, entonces ¿cuál es el papel que le cabe desempeñar al Espiritismo?

Ramatís: No tengáis la menor de las dudas, que es explicar a los hombres el mecanismo de la acción y reacción que rige al Universo. El bien será el Bien y el mal será el Mal. Eso, tan sencillo induce al hombre a que practique las obras buenas.

Pregunta: Nos podéis decir, ¿cuál es el motivo para que el Espiritismo supere a los demás movimientos religiosos del siglo?

Ramatís: El espiritismo es la doctrina más apropiada para la mente moderna, porque no contiene adornos inútiles, comple­jidades doctrinarias, posturas fastidiosas o "tabúes" religiosos. Sus enseñanzas son simples y directas, no cansan a sus discípulos, ha­ciéndoles perder su precioso tiempo en busca de la Verdad. La hora profética de los "Tiempos Llegados" ya no requiere doctri­nas o religiones subordinadas a símbolos o ritos, supersticiones o alegorías dogmáticas de carácter especulativo.

Pregunta: ¿Que atractivo fundamental tiene el Espiritismo, para ser aceptado por el pueblo?

Ramatís: Es el de generalizar y esclarecer las actividades del mundo oculto para las masas comunes, en forma de reglas simples y atrayentes, proporcionando la iniciación espiritual a la "luz del día", en forma clara y objetiva, sin terminologías difi­cultosas o lenguaje iniciático, pues tanto aprende el sabio como el hombre común, el viejo, como la criatura. Sus fundamentos doctrinarios se basan en la creencia en Dios, la Reencarnación y la Ley del Karma, procesos estos, que señalan el camino del perfeccionamiento del espíritu inmortal.

Pregunta: El Espiritismo, ¿no es una doctrina electiva para los occidentales únicamente, es decir, para un sector de la humanidad?
1 "Si me amáis, guardad mis mandamientos; y yo rogaré a mi Padre y El os enviará otro Consolador, para que quede con vosotros eterna­mente el Espíritu de la Verdad que el mundo no puede recibir, porque no lo ve, ni tampoco lo conoce. En cuanto a vos lo conoceréis, porque que­dará con vosotros y estará en vos. Pero, el Consolador, que es el Santo Espíritu que mi Padre enviará en mi nombre, os enseñará todas las cosas y os hará recordar todo lo que os tengo dicho." (Juan, Cáp. XVI, vs. 15, 16, 17 y 26.) Véase también, el Capítulo "Misión del Espiritismo" de la obra Roteiro de Emmanuel.

Ramatís: Las raíces doctrinarias del Espiritismo se introdu­cen en el conocimiento de la filosofía espiritual de todos los pueblos de la tierra, como son la Reencarnación y la Ley del Karma. Por eso, lo interpretan fácilmente los chinos, hindúes, árabes, africanos, latinos, germanos, eslavos o sajones. Aun los judíos, tan arraigados a los dogmas y preceptos mosaístas, ingre­san en el Espiritismo, ajustándose a sus prácticas mediúmnicas y objetivos filantrópicos. Además de ser una doctrina fácilmente asimilable para cualquier tipo de persona, su mensaje se adapta a todos en general, porque estudia la disciplina de los fenóme­nos mediúmnicos, que son comunes a todas las razas de la tierra. La fenomenología mediúmnica es un hecho comprobado por todos los pueblos y civilizaciones como las de Atlántida, Lemuria, China, Hebraica, Egipto, Persia, Caldea, Cartago, Asiría. Grecia, Babilonia, India, Germania o Arabia. Lo manifestado se comprueba fácilmente por su historia, leyendas o folklore, cuyos fenómenos fueron evidenciados hasta en los propósitos guerre­ros, inclusive, de los pueblos más primitivos. Los escandinavos, principalmente los "vikingos", relatan sus encuentros con brujas, sirenas y entidades fascinadoras, que surgían de las misteriosas brumas, persiguiéndolos durante las noches de luna llena. Las historias musicalmente creadas por Wagner en sus óperas y pie­zas sinfónicas, confirman el espíritu de religiosidad y la creencia en el mundo invisible por parte de los pueblos germánicos y anglo sajones. Rendían sus homenajes a los dioses, genios y deidades, considerándolos habitantes de un mundo extraño, dife­rente al habitado por los hombres. Las leyendas brasileñas tam­bién son pródigas en fenómenos mediúmnicos.

Pregunta: ¿Qué significa la iniciación a la 'luz del día", popularizada por el Espiritismo?

Ramatís: Antiguamente las iniciaciones espirituales eran se­cretas y exclusivas de las agrupaciones esotéricas, cuyas pruebas simbólicas y hasta sacrificiales, servían para controlar el valor personal y el entendimiento psíquico de los discípulos. Sin embargo, los candidatos debían poseer cierto desenvolvimiento eso­térico y dominio de la voluntad en el mundo profano, para poder graduarse en las pruebas decisivas. De esa forma, el intercam­bio con los Maestros o espíritus desencarnados, solo era permitido a unos pocos adeptos, entrenados en las iniciaciones secretas.

Con el advenimiento del Espiritismo se abrieron las puertas de los templos secretos, eliminó la compleja terminología y el vocabulario simbólico de las prácticas iniciáticas, transfiriendo el conocimiento espiritual directamente al pueblo a través de reglas y principios lógicos para el progreso humano. Divulgando el conocimiento milenario de la Ley del Karma y la Reencarna­ción, demostró a los hombres su responsabilidad personal en la cosecha de los frutos, buenos o malos que haya sembrado otrora. Eliminó la absurda idea del infierno que estimulaba virtudes por medio de amenazas sobre los sufrimientos eternos, pero advirtió, que más se salva el hombre por sus obras que por la creencia aprendida. Aclaró, que ninguno consigue abolir sus pecados en la hora extrema de la muerte, por medio de sacerdotes, pastores o maestros ficticios propuestos como procuradores divinos. El cielo y el infierno son estados inherentes al espíritu, consecuente de su mal o buen vivir sobre la tierra. En verdad, el hombre es el único responsable por su gloria o desdicha.

En el siglo XX, el discípulo evolucionó por las pruebas ini­ciáticas que se le presentan a cada instante en la vida cotidiana, sin necesidad de recogerse en instituciones, conventos o frater­nidades iniciáticas. El entrenamiento del espíritu debe ejercer­se conviviendo en medio de todo el mundo, a través de los su­frimientos, fracasos, vicisitudes o miserias que se le presenten, cuales lecciones severas y pedagógicas presentadas por lo Alto, que lo gradúan conforma a su comportamiento. No es necesario que el hombre se aísle del mundo, en una vida totalmente con­templativa, para poder alcanzar la sabiduría espiritual, que el mundo ofrece por demás en el trato cotidiano. El discípulo dili­gente y disciplinado, trabajando espiritualmente en la vida mo­derna, se promueve a un nivel superior, si sabe aprovechar cada minuto de su vida, si es obediente a los postulados espiritas y sumiso a los preceptos evangélicos de Jesús.

Pregunta: ¿Podríais darnos algunos ejemplos prácticos de esa iniciación a la 'luz del día'?

Ramatís: Es evidente que los hombres concurren a las igle­sias católicas protestantes, sinagogas judías, mezquitas musulma­nas, pagodas chinas, santuarios hindúes, centros espiritas, "tatwas" esotéricos, agrupaciones teosóficas, fraternidades Rosa Cruz o terreiros de la Umbanda, buscando el conocimiento y el con­fort espiritual para sus almas debilitadas. Pero su perfecciona­miento no se procesa por la adoración de los ídolos, meditaciones esotéricas, interpretaciones iniciáticas, reuniones doctrinarias o ceremonias cansadoras. En tales momentos, los fieles, creyentes, adeptos, discípulos, o simpatizantes, sólo aprenden las reglas y procedimientos que tendrán que aplicar en el mundo profano. Los templos religiosos, las agrupaciones teosóficas, cofradías iniciáticas, instituciones espiritas o tiendas de Umbanda, tienen cierta semejanza con las agencias de informaciones, que ofrecen el programa de las actividades espirituales recomendadas por lo Alto y conforme a las preferencias de determinados grupos hu­manos.

Las prácticas a la "luz del día" gradúan a los discípulos en forma imprevista porque las ejercen bajo la espontaneidad de la vida en común. Aquí el discípulo es probado en la virtud de la paciencia por la demora de los cajeros, al servicio del comercio, o por la reacción colérica del guarda del ómnibus; allí se prueba la tolerancia por la descortesía del egoísta que se antepone en la fila de espera, o por la intransigencia de los agentes que diri­gen el tráfico en las populosas ciudades; acullá, por la renuncia y el perdón después de haber sido explotado por el vendedor, insultado por el conductor del taxi o perjudicado por el robo del empleado.

Así, en el transcurso de vuestras actividades humanas, sois enfrentados con los graves problemas, exponiendo vuestra meri­toria ejercitación de paciencia, bondad, tolerancia, humildad, re­nuncia o generosidad. Os ha de herir la calumnia del vecino mal­intencionado, el mal trato del patrón o seréis explotados por el mejor de los amigos. El Espiritismo, por lo tanto, con su doctri­na racional y electiva a la mentalidad moderna, puede enseñar­nos la mejor compostura espiritual en los momentos de esas pruebas iniciáticas a la "luz del día", sin complejidades, miste­rios o secretos. Es tan simple como la propia vida, pues en me­dio de la agitación neurótica o lucha desesperada para poder vivir, el hombre del siglo XX aprende los programas salvadores, elaborados en el interior de los templos religiosos o instituciones espiritualistas, para después ejercerlos en las actividades de la vida cotidiana.

Pregunta: Muchos espiritas dicen que el Espiritismo debe predominar en el aspecto científico y no religioso, como lo hacen los pregonadores evangélicos. Además, refuerzan sus decires por las palabras que Allan Kardec, que dicen: "El Espiritismo será científico o no sobrevivirá." ¿Qué nos podéis aclarar?

Ramatís: El Espiritismo filosófico y científico puede satis­facer la exigencia especulativa del intelecto, pero el Evangelio, es el único que ilumina el corazón de los hombres. Recordemos, que a pesar del cuidado y la atención que merece la contextura de la lamparilla eléctrica, nada puede hacer sola, sino recibe la energía que proviene de la usina.

Por eso, Allan Kardec fundamentó la codificación espirita en la moral evangélica, pues estaba seguro que los resultados cien­tíficos pueden convencer al hombre de su inmortalidad, pero el Evangelio es el único capaz de convertirlo para las condiciones de la línea espiritual superior. La misión del Espiritismo no con­siste solamente en comprobar la vida inmortal, también le cabe consolar al espíritu, dándole luz en la lamparilla de la concien­cia, para después seguir iluminando al mundo.



Pregunta: Naturalmente, esos espiritas, mencionados ante­riormente, temen una vulgarización del Espiritismo a semejanza de lo sucedido con la pureza iniciática del Cristianismo, desvir­tuado por la pompa del Catolicismo e infantilizado por los dog­mas bíblicos, ¿no es verdad?

Ramatís: Considerando que el Espiritismo codificado por Allan Kardec no admite imágenes, culto material, simbolismos cabalísticos, insignias u organizaciones jerárquicas, es natural, que su mensaje espiritual no será pregonado por sectarismos re­ligiosos ni desfigurado por los ceremoniales del mundo. No pide templos apropiados para la adoración estandarizada con la Divi­nidad, pero admite la reunión evangélica en el hogar o el lugar elegido, bajo la recomendación del Maestro, que dijo así: "Don­de estuvieren dos o más reunidos en mi nombre, allí estaré yo en espíritu."

Desde que la ciencia es sinónimo de investigación y exac­titud, el Espiritismo es predominantemente científico, pues ade­más de sus investigaciones y experimentaciones continuas sobre la vida oculta, se distingue por la exactitud de sus preclaros e in­sustituible principios, porque no depende de fórmulas, dogmas o fantasías religiosas. Además, no existen sacerdotes o instructo­res intermediarios para interpretar el modo personal de las en­señanzas espiritas, como en el caso de la Biblia, donde centenas de sectas religiosas discuten de modo diferente los mismos ver­sículos.



Pregunta: Sin embargo, algunos espiritualistas, opinan que el Espiritismo no reveló ninguna novedad, digna de admiración, pues la Ley del Karma y la Reencarnación, eran postulados mile­narios pertenecientes a las filosofías orientales. ¿Cuál es vuestro parecer?

Ramatís: Sin lugar a dudas, que el Espiritismo popularizó en forma disciplinada y bastante fácil para la mente moderna, los conocimientos que anteriormente se elucidaban en la intimi­dad de los templos fraternistas y velados por una dificultosa terminología iniciática. Pero, también demostró aquello que era superfluo e incoherente, además de complejo para interpretar algunos pasajes, que esas corrientes orientalistas poseían en sus enseñanzas iniciáticas. La codificación espirita se transformó en una copa de agua cristalina, sin ningún colorante particular que la pueda confundir, perfectamente accesible a la mentalidad occi­dental y adversa a los adornos y supersticiones, muy del agrado oriental.

Allan Kardec adoptó el método lógico para sus experimen­taciones, y su doctrina brotó directamente de la observación de los hechos. Los postulados espiritas no es el fruto de las tradi­ciones, impuesta por cualquier escuela del espiritualismo orien­tal, pues el codificador no aceptó ninguna afirmación que no fuera la propia, para definir positivamente sus principios doc­trinarios.



Pregunta: ¿Nos podéis citar alguna cosa, que Kardec haya encontrado incoherente, respecto a las corrientes espirituales de Oriente?

Ramatís: Inicialmente, rechazó el dogma de la "metapsicosis", puesto que los egipcios e hindúes admitían la transmigra­ción del alma humana para el cuerpo de un animal, como castigo por los pecados cometidos por el hombre en vidas pasa­das. Los sacerdotes enseñaban al pueblo, que el espíritu encar­naría en la especie, adecuada al tipo de su pecado; el glotón en el puerco, el irascible, en el toro, el bruto en el elefante, el terco en el asno. Mientras tanto, Allan Kardec rechazó ese pos­tulado, explicando que el espíritu no retrograda, como tampoco admitió la concepción reencarnacionista del Brahamanismo, con su orgullosa división de castas aristocráticas y sacerdotales, resaltando sobre la despreciable condición de los desheredados parias.

Realmente, el Espiritismo no aportó revelaciones inusitadas en el campo de la Reencarnación y de la Ley del Karma, ex­puestos milenariamente por las escuelas orientales; pero Allan Kardec, sólo aceptó tales enseñanzas o postulados después de someterlos a la unánime y rectora opinión de los espíritus, que estaban al servicio de la doctrina. Los admitió, obediente a la coherencia de lo Alto y por la sensatez en la solución de los problemas del mundo trascendental, cuando confirmaron el ori­gen de las diferencias entre los seres humanos, la conciencia de existir, el destino, el libre albedrío, el bien y el mal en la transitoriedad de la vida terrena.



Pregunta: ¿Qué fundamento tiene el afirmar, que el Espiri­tismo es una doctrina Universalista?

Ramatís: Indudablemente, el Espiritismo es una doctrina universalista, porque el motivo principal para actuar y existir son los acontecimientos derivados de los diferentes problemas del Espíritu inmortal, es decir, de la entidad universal. Su fundamental motivo es el Espíritu inmortal, sea luz, energía, llama, centella o ser imponderable e indiscutible a nuestro en­tendimiento humano, pero siempre ha de ser el "eslabón" de nuestra conciencia con el Absoluto, el sustentador de la Vida y del Universo.

Pregunta: Si el Espiritismo es doctrina universalista, ¿por qué determinados espiritas combaten a los credos, filosofías o mensajes mediúmnicos, inclusive, hasta nuestras comunicacio­nes mediúmnicas?

Ramatís: Repetimos: El Espiritismo es universalista, pero no le cabe la culpa si muchos espiritas desmienten ese elevado concepto y pierden su precioso tiempo en juzgamientos y agre­sividad mental para los demás trabajadores de la espiritualidad.

Pregunta: Algunos colegas, dicen que tienen necesidad im­periosa de defender los principios del Espiritismo, a fin de evi­tar la mezcla o sincretismos religiosos.

Ramatís: La argumentación es bastante débil, pues lo que es invulnerable a la influencia o agresión exterior, no necesita defensa alguna. El rosal plantado en cualquier terreno, conti­nuará dando rosas, sin esperar que cambie la modalidad de esa especie floral. Evidentemente, muchos espiritas reviven en modernas sublimaciones, los dogmas de los viejos credos que agra­daron en ésta o en reencarnaciones pasadas. Revelan en el me­dio espirita la intolerancia religiosa, el pesimismo y la mala disposición que tienen hacia las ideas y trabajos ajenos, que ultrapasan las fronteras de sus convicciones y simpatías. Bajo nuevos aspectos doctrinarios reproducen el vicio de excomu­nión del pasado, aunque sean cultos o conscientes del más avanzado programa espiritual. El peligro de disolución doctri­naría del Espiritismo debido a los conceptos o mezclas extrañas, desaparecerá si los espiritas estuvieran integrados y convenci­dos de los postulados doctrinarios, cuyas raíces son indestruc­tibles. Sólo la convicción absoluta puede afianzar la "fe que transporta las montañas"; sólo la fe viva, continua y fuerte, puede sustentar a cualquier ideal, esa especie de fe citada, es la que recomendamos para los espiritas temerosos de una posible confusión.

Pregunta: ¿El Espiritismo no se contradice en su universa­lismo al rechazar cualquier aproximación de credos o postula­dos espiritualistas?

Ramatís: Naturalmente, pero nosotros nos estamos refi­riendo al universalismo, que es fruto de la convicción basada en la cultura y en el discernimiento espiritual del hombre, aje­nos a los simples ajustes de credos, principios religiosos, prácti­cas diversas o variedad de creencias. El Espiritismo es una doc­trina espiritualista, porque está por encima de los conflictos y de las contradicciones religiosas, juzgando las actividades hu­manas en forma global y beneficiosa.

Además, expone el conocimiento oculto de todos los pue­blos, sin complejidades, en lenguaje simple y exceptuado de enigmas alegóricos, y su texto, moral y filosófico puede ser comprendido con suma facilidad por todos los seres y sin ne­cesidad de herir los postulados ajenos 2 Su sentir universalista está comprobado por el elevado deseo de comprender y servir a todos los seres en cualquier latitud de la tierra. Por el hecho de no incorporar en sus bases revelaciones o conceptos de otras fuentes espiritualistas, eso no desmiente su verdadero tenor de universalismo. En verdad, se evita el sincretismo religioso o doctrinario, para no fatigar o crear complejidades a todo cuanto fue dicho con tanta simplicidad.



Pregunta: Ante los esfuerzos eclécticos de unir otras re­ligiones, como sucede actualmente al Catolicismo a través de sus concilios ecuménicos, aun así, ¿el Espiritismo debe consi­derarse universalista, aunque se mantenga al margen de tales iniciativas?

Ramatís: Es misión del Espiritismo conjugar los valores inherentes a la inmortalidad y despertar en los hombres la simpatía y el respeto hacia todas las creencias e instituciones religiosas del mundo, encendiendo en el alma de sus prosélitos la llama ardiente en la búsqueda común de la Verdad. Es men­saje universalista porque valoriza los esfuerzos del ser humano en favor del Bien y de la comprensión espiritual, en una visión global del conocimiento, sin necesidad de unir credos o sectas religiosas, en una fusión improductiva que bajaría la cualidad original, en base a la mezcla de postulados.

Universalismo no es un manto confeccionado con un pe­dazo de cada religión y doctrinas espiritualistas, es el enten­dimiento panorámico de las costumbres, temperamentos y sen­timientos religiosos de los hombres, convergiendo hacia un solo objetivo espiritual.



Pregunta: ¿Qué nos podéis decir sobre el Espiritismo, an­te la crítica de ciertos movimientos espiritualistas orientales, que lo juzgan como una doctrina prematura y hasta peligrosa para las masas populares?

Ramatís: Aunque la doctrina espirita divulgue en sus pos­tulados viejas enseñanzas de la tradicional filosofía espiritua­lista de oriente, también es cierto que la Teosofía, el Rosa Cruz y algunas instituciones esotéricas critican desairosamente el Es­piritismo y no aconsejan sus prácticas mediúmnicas. Alegan que el ejercicio de la mediumnidad es un arma de dos filos, que co­locan al médium bajo el peligroso control de los espíritus ma­léficos del mundo invisible.
2 Véase el Capítulo "Misión del Espiritismo" de la obra Roteiro de Emmanuel, dictada a Chico C. Xavier, en Brasil.
Como es lógico, el uso de la mediumnidad exige prudencia, estudio y rigurosa elevación moral, pues las anomalías psíqui­cas, como las obsesiones, fascinaciones o comunicaciones me­diúmnicas indisciplinadas, son propias de la ignorancia e im­prudencia humana.

El Espiritismo, además de ser un sistema filosófico disciplinado y de experiencia científica, posee la garantía moral del Evangelio de Jesús. Lógico y criterioso en sus principios, en cien años de actividades doctrinarias jamás causó perjuicios directos a los estudiosos y adeptos bien intencionados. En sus enseñanzas, fácilmente comprensibles y sin objetivos persona­les, fue delineado para la emancipación espiritual de la huma­nidad del siglo XX.



Pregunta: Se dice que el Espiritismo, no es la Tercera Revelación, tan propalada por los espiritas. ¿Qué opináis al res­pecto?

Ramatís: Evidentemente, Antulio, Anfión, Numú, Orfeo, Pitágoras, Lao Tsé, Fo Hi, Zoroastro, Mahoma, Confucio, Krisnha, Buda y otros mensajeros de lo Alto, también fueron reve­ladores de la Verdad Espiritual y portadores de enseñanzas que atendieron las necesidades y costumbres de cada raza. De sus actividades nacieron creencias, doctrinas, agrupaciones inicia-ticas, sectas religiosas y movimientos filosóficos, que aún hoy están esparcidas por el mundo y son ajenas al Espiritismo. La Tercera Revelación prevista por el Maestro Jesús, tiene espe­cial significado en la hora actual que vive la humanidad, pues obedece a lo programado dentro del conocido "juicio final" o 'los tiempos son llegados".

Pregunta: Esa Tercera Revelación, ¿no corresponderá úni­camente al fenómeno de la mediumnidad, que según decía Je­sús: "se derramaría por la carne de los nombres", en la época prevista?

Ramatís: El fenómeno mediúmnico es factor común para todos los seres, sin excepción, es propio del espíritu humano, por eso existe desde los tiempos que el hombre pisó la tierra. La expansión mediúmnica no es propiamente la "Tercera Re­velación", pero sí es el Espiritismo en su conjunto doctrinario al revelar el mundo oculto a todos los seres, y tiene la respon­sabilidad de investigar y controlar el desenvolvimiento me­diúmnico.3

Pregunta: ¿Cuáles son las principales características que justifique, que la doctrina espirita sea la "Tercera Revelación"?

Ramatís: El Espiritismo es la "Tercera Revelación" porque su mensaje mediúmnico proveniente de lo Alto, tiene la función de transformar radicalmente al espíritu de la humanidad. Su procedimiento se asemeja al de sus antecesores, como sucedió con las dos revelaciones anteriores, la de Moisés y Jesús.

La "Primera Revelación" promulgó los "Diez Mandamien­tos" a través de la mediumnidad de Moisés, en el Monte Sinaí; la "Segunda Revelación" codificó el Evangelio por el sacrifi­cio de la vida del Maestro Jesús. En ambos casos, fueron sig­nificativos movimientos de elevado contenido espiritual, pues además de influir decisivamente sobre la raza hebraica, se hizo extensivo a toda la humanidad.

Examinando detenidamente los mensajes de otros instruc­tores, fuera de los de Moisés y Jesús, comprobamos que fueron algo personales e intencionalmente dirigidos a los pueblos, razas y seres, cuyas costumbres y temperamentos estaban ajustados a las enseñanzas de la época. Antulio, el filósofo de la Paz, pre­dicó entre los Atlantes; Confucio pregonó a los chinos; Orfeo dedicó las enseñanzas de lo Alto para los griegos; Hermes a los Egipcios; Buda a los asiáticos; Zoroastro a los persas; Krishna a los hindúes. Mientras que los mensajes de Jesús y Kardec tras­cendieron la peculiaridad específica de las razas y fueron divul­gados bajo el carácter de universalista, porque estaban dirigidos a la humanidad entera.
3 Aconsejamos la lectura de la excelente obra mediúmnica Seara de los Mediums de Chico C. Xavier, por el espíritu de Emmanuel, princi­palmente los capítulos "En la Mediumnidade", "Forca Mediúmnica", Formacao Mediúnica" y "Médiums Transviados". Obra editada por la F.E.B.
Los Diez Mandamientos, el Evangelio y la Codificación Espirita sobrepasaron los preconceptos y, costumbres racistas de cualquier pueblo, pues sirven de orientación espiritual para todos en general.

Pregunta: Si había diferencia de costumbres, procedimien­tos y moral en la época de cada revelación, ¿por qué motivo debe aplicarse hoy, lo que sólo sirvió para otro tiempo?

Ramatís; Esas tres revelaciones fundamentales ocurrieron en épocas diferentes y conforme al entendimiento intelectivo y psicológico de los pueblos. Sin embargo, los preceptos "no hur­tarás", "no matarás" y "honra a tu padre y a tu madre", extraí­do de los Diez Mandamientos de Moisés; los conceptos, 'ama­rás a tu prójimo como a ti mismo" o "hace a los otros lo que quisieras que te hagan a ti", de Jesús, y "fuera del amor y la caridad no hay salvación", de Allan Kardec, son enseñanzas de orden universalista, porque además de ser accesible a todos, adoctrinan con sentido moral e independiente de razas, credos o costumbres.

Aunque son mensajes espirituales muy semejantes a los de otros instructores como Buda, Krisnha o Confucio, se desti­nan y aplican a todo género humano por estar exceptuados de alegorías, tradiciones, reglas o costumbres peculiares a pueblo alguno. Ligan el pasado con el futuro, en tres etapas distintas, pero de acuerdo con la comprensión espiritual en la época de sus revelaciones. Están identificadas por el mismo contenido espiritual de la humanidad, sin exclusivismos racistas o simbología de iniciados.

La verdad es que después de la revelación de los Diez Mandamientos transmitidos por Moisés, del Evangelio vivido por Jesús y de la Codificación del Espiritismo por Allan Kardec, se produjeron considerables transformaciones en la hu­manidad. Son tres revelaciones que se distinguen fundamen­talmente en sus respectivas épocas, modificando la moral de los hombres por la liberación gradual de las pasiones inferiores y por el conocimiento exacto de la Vida Inmortal.

Pregunta: ¿No podéis aclarar mejor, el sentido mesiánico de la primera revelación?

Ramatís: Obedeciendo al esquema de progreso espiritual de la humanidad terrena, trazado por los Maestros Siderales, Moisés transmitió por los Diez Mandamientos la primera reve­lación; la Ley de la Justicia: Jesús fue el mensajero de la Ley del Amor a través del Evangelio, y Allan Kardec, el fiel expo­sitor de la Ley del Deber, por medio de la codificación del Espiritismo.

La primera revelación a cargo de Moisés fue una severa amenaza para aplacar la ferocidad humana, advirtiendo a la humanidad de los castigos infernales que deberían afrontar aquellos que se rebelaran contra los Diez Mandamientos. La humanidad todavía bastante esclavizada a los instintos infe­riores, no podía modificarse a través de consejos y sugestio­nes pacíficas. Por eso, el mensaje severo de Moisés exponía los rigores de la Justicia Divina, advirtiendo a las personas para que pensaran tranquilamente en los castigos, antes de pecar.

Las catástrofes de Babilonia, Sodoma, Gomorra, Herculanum y Pompeya, quedaron ante la historia como civilizaciones castigadas por un Dios, en base a las irregularidades y afrenta de los hombres a las leyes divinas.

Pregunta: ¿Cuál es el sentido exacto de la segunda reve­lación?

Ramatís: No hay dudas, que cada revelación se identifica con el sentido educativo del espíritu del hombre y la forma de conducirlo a la realidad de la vida eterna. La primera revela­ción fue un imperativo del cielo, a través del temor y la ame­naza; la segunda revelación, fue una invitación celestial, bajo la tónica de la renuncia y el amor: la tercera revelación, el des­pertar mental para que el hombre alcance el "edén" constru­yendo su propio destino.

En la segunda revelación por intermedio de Jesús, hizo vibrar fuertemente a los espíritus encarnados, que en vidas an­teriores habían admitido seriamente las reglas de los Diez Man­damientos, de la primera revelación. Jesús comunicó a la hu­manidad la nueva expresión de la Divinidad, substituyendo a Jehová, dios irascible, guerrero y vengativo, por la agradable concepción del Padre Magnánimo, donador de gracias y pro­videncias, que aliviaría a los enfermos, protegería a los pobres y compensaría las injusticias. Moisés condenó sumariamente a los pecadores y bajo amenaza de terribles castigos divinos, prohibió los abusos, el paganismo, el orgullo, la envidia, la ira, la avaricia y la perversidad. Mientras tanto, Jesús trajo la pro­mesa del reino de Dios, con las esperanzas y los consuelos para todos los seres sufrientes. Su mensaje hablaba a las criaturas que tenían vicisitudes y padecían injustamente y a los deshe­redados de los bienes del mundo. Los discípulos de Jesús eran las víctimas de los crueles, poderosos y egoístas.

Resumiendo, Moisés atemorizó señalando los pecados y Jesús consoló valorizando las virtudes. Los espíritus que admi­tieron la primera revelación de los Diez Mandamientos, más tarde, en nuevas reencarnaciones, también vibraron intensa­mente con el mensaje divino y amoroso de Jesús, en su ad­mirable Evangelio.

Pregunta: En realidad, ¿cuál es el significado de la Ter­cera Revelación atribuida al Espiritismo?

Ramatís: Repetimos: Moisés reveló a la humanidad la Ley de la Justicia, Jesús la Ley del Amor y Allan Kardec la Ley del Deber. Kardec fue la inteligencia y el buen sentido, codificando el mensaje de emancipación del hombre a través del "conoci­miento de sí mismo". Cada una de esas revelaciones marca un ciclo o época de amplitud universal en la superficie de la tierra, aunque continúen existiendo innumerables credos y doc­trinas promulgadas por otras revelaciones menores, peculiares al temperamento, tradiciones y costumbres de ciertos pueblos.

Pregunta: Nos habéis dicho, que los Cristianos aceptaron con más facilidad la pregonación evangélica de Jesús, porque en vidas anteriores se habían convertido a los Diez Mandamien­tos, de la revelación de Moisés. ¿No es verdad?

Ramatís: La evolución o ascenso angélico no se hace a saltos, pues los espíritus encarnados se someten a diversas eta­pas de graduación espiritual, así como los niños obedecen por la amenaza de los castigos, y los jóvenes son accesibles a las sugestiones de los más viejos y compenetrados en sus deberes.

Malgrado haber frenado sus instintos por las amenazas de Moisés, los espíritus que vibraron favorablemente con la revela­ción de los Diez Mandamientos, un milenio después, se mos­traron afines a la investigación evangélica de Jesús. No tendría lógica, que los sarcásticos, indiferentes y adversarios a los Diez Mandamientos, aceptasen dócilmente el tierno mensaje del Evan­gelio de Jesús, si recusaron anteriormente la revelación de Moisés.



Pregunta: ¿Por qué los hombres aún se odian y se matan, a pesar de las extraordinarias revelaciones de Moisés, Jesús y Kardec? ¿No hubo progreso suficiente entre esas tres etapas de la humanidad?

Ramatís: Son almas primarias, cuya sensibilidad psíquica aún es deficiente para vibrar a tono con las enseñanzas de lo Alto. Su gran mayoría todavía predomina en la tierra con su tipo inferior y reencarnan casi inconscientes de su condición espiritual, pues viven en la superficie bajo los impulsos instin­tivos y deseos incontrolables. Además, a medida que los espí­ritus son promovidos para habitar esferas superiores, son subs­tituidos por nuevas carnadas de almas primarias, tal como su­cede en las escuelas del mundo material, cuando los aprobados en el curso primario pasan al secundario, dejando esos lugares para nuevos e incipientes estudiantes.4

Por eso, cuando llega la fase selectiva del "fin de los tiem­pos" en cada mundo habitado, los espíritus relapsos o alumnos atrasados, colocados a la "izquierda" del Cristo, son enviados hacia otro mundo de condiciones primarias, para volver a re­petir las lecciones, que no quisieron aprobar. También debéis recordar que un buen número de almas, jamás han querido im­ponerse del mensaje salvador de las tres revelaciones mencio­nadas. Moisés prohibió con cierta violencia el uso de las cosas perjudiciales para el espíritu, mientras que Jesús demostraba la transitoriedad de las glorias del mundo, invocando el amor, la renuncia, la pobreza, el perdón y el sufrimiento, como con­diciones auspiciosas para la redención del pecado humano y el ingreso del ser en el Paraíso. Finalmente, Kardec reveló por medio de la codificación espirita las nociones del deber del espíritu para consigo mismo, encontrando los mejores coopera­dores entre aquellos seres que habían obedecido al mensaje de Moisés y participado en el trabajo evangélico del Cristo-Jesús.



4 Es suficiente recordar lo que hizo Hitler y sus secuaces en la última guerra, ahogando, metrallando y matando judíos en las cámaras de gas, para comprobar; una vez más, que viven en la tierra, los mismos espíritus del tiempo de Moisés, cuyos oídos quedaron cerrados ante los mensajes de lo Alto.

Pregunta: ¿Queréis decir, que los espíritus actuales, en su mayoría, son egresados del Cristianismo?

Ramatís: La mayor parte de los actuales líderes y trabaja­dores del Espiritismo, obedecieron a las normas de los Diez Mandamientos de la primera revelación, frenando los instintos inferiores. Más tarde, pacificaron las pasiones iniciando el de­senvolvimiento de algunas virtudes honrosas bajo la égida del Evangelio de Jesús. Actualmente, ese conjunto de almas, sen­sibles a las dos primeras revelaciones, conviven en el seno del Espiritismo desenvolviendo el autoconocimiento, divulgándole los preceptos liberadores.

Así como procede el jardinero, que debe arrancar las hier­bas dañinas para no asfixiar el desenvolvimiento de las hermo­sas especies florales, el clima espiritual de la tierra también re­quiere de la limpieza de los espíritus malhechores, para favo­recer el rápido progreso de las almas bien intencionadas.

Los izquierdistas del Cristo, o "hierbas dañinas", son los espíritus que no obedecieron a los Diez Mandamientos de Moi­sés, no aportaron su ayuda al Evangelio de Jesús, ni tienen en cuenta seriamente el Espiritismo de Kardec u otros movimien­tos espiritualistas. Todavía son indiferentes a su propia ventura espiritual, y viven preocupados únicamente con los intereses inferiores y las pasiones animales. En consecuencia, no se mo­dificaron con las enseñanzas de Moisés, no vibraron con la sua­ve invitación de Jesús, ni se interesaron por los esclarecimientos del Espiritismo sobre sus obligaciones morales como Espíritu Eterno.

Pregunta: ¿El Espiritismo podría volverse un eclecticismo religioso?

Ramatís: Es un movimiento de solidaridad fraterna entre todos los hombres. El Espiritismo no es una doctrina separativista, ni eclecticismo religioso que especula sobre la Vida del Espíritu Inmortal. A pesar del bien intencionado entusiasmo de algunos espiritas para unificar las diversas sectas religiosas en el seno de la doctrina, la mezcla heterogénea siempre sacri­fica la pureza íntima de la esencia. La cualidad de ser sustancia espirita, se reduciría por la cantidad o mezcla provenientes de los ingredientes de otras religiones adversas.

El Espiritismo puede ser eclecticismo espiritual, unido en espíritu con las demás religiones o credos, porque también afir­ma sus doctrinas y postulados en la realidad inmortal del espí­ritu. Pero, sería insensato la mezcla heterogénea de las prácti­cas, dogmas, principios y composturas devocionales diferentes entre sí, a fin de formar otro movimiento espiritualista excén­trico. Además, la doctrina espirita lleva una buena delantera en la preparación del terreno, para el advenimiento del "Mentalismo" en el próximo milenio, porque está liberado de dogmas, fórmulas, liturgias, idolatrías, fetiches o sacerdocios, tan co­munes en otras actividades religiosas del mundo. Su misión, en fin, es liberar al hombre y no sujetarlo aún más a las fórmulas y supersticiones del mundo carnal transitorio.



Pregunta: El Espiritismo, como ya sucedió con otras creen­cias y religiones, ¿no podrá sufrir en el futuro alteraciones en sus principios iniciáticos?

Ramatís: Si eso llegara a suceder, ya no sería Espiritismo, podría denominarse de algún sincretismo religioso o movimien­to excéntrico, al margen de la doctrina codificada. Espiritismo puro, es aquel que se practica bajo la disciplina de sus precep­tos doctrinarios originales; cualquier interferencia o mezcla que le manche la virginidad iniciática, es un desmentido flagrante a la base codificada por Allan Kardec.

Allan Kardec no elaboró las reglas y los postulados funda­mentales de la doctrina espírita, solamente en el transcurso de su última existencia física, en Francia. El dio cuerpo y discipli­na a los principios espirituales que investigó y afirmó en su memoria espiritual, después de tres milenios de variadas en­carnaciones, vividas en diversas latitudes geográficas de vues­tro orbe.

En el Egipto del faraón Mernephtá, fue Amenofis, estudio­so médico del "Libro de los Muertos" y de los fenómenos del Más Allá; en la India, después de profundizar los conocimien­tos de los Vedas, desenvolvió el poder mental, y más tarde se le conoció como el "maestro del silencio"; en Caldea vivió como Shiranosóstri entre los magos babilónicos y fue poseedor de poderes mediúmnicos extraordinarios. Grecia lo conoció como elevado hierofante del Templo; vivió en Asiría y en Persia in­vestigando los fenómenos de las fuerzas ocultas de la naturale­za; además, participó de las ceremonias de los Druidas en las florestas sagradas de la Galia. Kardec revivió en el Espacio to­da su trayectoria iniciática vivida anteriormente en los diversos pasajes terrenos, antes de partir hacia la tierra para ser Hipó­lito Denizart Rivail, el codificador del Espiritismo.

Antes de su existencia en Francia, vivió en Escocia, en una existencia de reposo psíquico en contacto con el mundo, prepa­rando la síntesis de los conocimientos espirituales para la futu­ra codificación del Espiritismo. En su alma, todavía vibraban las evocaciones del politeísmo de la Lemuria, las revelaciones de los genios de la Atlántida, los esfuerzos infatigables de los mentores de la raza adámica, la peregrinación iluminada de Buda y los organizadores del pueblo judío. Convivió entre los sa­cerdotes de Egipto, iniciados de la India, de los Vedas, asimilan­do los fundamentos hermetistas, las prácticas del Brahamanismo, el proceso de la Ley del Karma y el conocimiento de la Reen­carnación. Más tarde, en el Espacio, peregrinó por las regiones que sirvieron de escenario para la vida del Sublime Jesús, acom­pañando conmovido, las investigaciones de los "archivos side­rales" 5 las bases evolutivas del Cristianismo.

En sus existencias pasadas estaba definido el rumbo de su vida misionera en Francia, habiéndole trazado los preludios del grandioso plan elaborado por las Altas Esferas, como fue real­mente, el Espiritismo en el siglo XX. La firmeza de intenciones y la tenacidad indomable de Kardec, garantizaban la divulga­ción de la doctrina espirita en el momento psicológico de la comprensión mental del mundo occidental y del intercambio provechoso con el plano invisible.

La superioridad de la pedagogía espirita codificada por Kardec, resalta en favor del ascenso humano, porque sus fun­damentos no son el producto de la observación realizada en una sola existencia humana, sino, que es la síntesis de los prin­cipios sublimes, investigados durante varias existencias.



Pregunta: ¿Podéis extenderos un poco más sobre las di­versas vidas terrenas que tuvo Allan Kardec, cuando investiga­ba los fundamentos de la codificación del Espiritismo?

Ramatís: Las raíces del Espiritismo se pierden en los mi­lenios transcurridos, se profundizan en casi todos los templos iniciáticos de Oriente y en las experiencias espirituales de todos los pueblos. Renaciendo en Francia y en contacto con la fuerza atractiva de los fenómenos del Más Allá, el genial codificador fue alcanzado por una avalancha de ideas y recuerdos de sus vidas pasadas, que le hicieron admitir, sin duda alguna, la "Ley de la Reencarnación" y la "Ley del Karma", como preceptos de gran contenido familiar para su espíritu.

Bajo la influencia de sus evocaciones pasadas, en su retina espiritual se delineaban las pompas sacerdotales de Rá y Osiris, en el suntuoso culto a los "muertos que sobreviven"; las figuras imponentes de los Druidas, en el culto del Fuego Sagrado; la ofrenda en medio de la floresta de los griegos presidiendo los misterios de Eleusis, o de los misterios órficos del alma, subli­mándose en las vibraciones de la música celestial.



Hermes, Krisnha, Lao Tsé, Fo Hi, Zoroastro, Rama, Buda y el divino Jesús, le influenciaron el alma poéticamente por al­gún tiempo, aunque era francés y criado y educado bajo una severa disciplina científica. Actuaba en su mente sensibilizada el pasado de intensa actividad espiritual, la evocación de sus prolongados pasajes por las instituciones espiritualistas y tem­plos religiosos de todos los pueblos. Su espíritu, insaciable en la búsqueda de la Verdad, había investigado las diversas fuen­tes humanas de la revelación espiritual, pero siempre se mostró adverso a las prácticas excéntricas, fórmulas complicadas o dog­mas infantiles. Su bagaje milenario lo constituía un gran caudal de valores exactos y preciosos, y en su última existencia, en Francia, no fue creyente hasta los cincuenta años de edad, por­que tenía ojeriza a las supersticiones y dogmas de la época: Por eso, la seguridad doctrinaria del Espiritismo se afirma, principal­mente, en las bases milenarias de las experiencias e investiga­ciones de un espíritu adulto, que resaltó su realización univer­salista por la adopción incondicional del "Código Moral" del Evangelio de Jesús.
5 Akasa o "Éter Reflector".
Pregunta: Sin embargo, afirman algunos espiritualistas e iniciados, que el Espiritismo no puede sobrevivir como doctrina universalista porque le falta el método y la disciplina, propias de la cultura iniciática de los templos esotéricos. Que se trata de un movimiento popular, que varía conforme a la versatilidad de las masas, las que no tienen el discernimiento espiritual cons­ciente de los iniciados en el ambiente profano. ¿Qué decís al respecto?

Ramatís: Existen épocas apropiadas para la revelación de cada sistema religioso y doctrinario de comprobada responsa­bilidad espiritual. Evidentemente, difieren muchísimo entre sí, el tipo de los mensajes revelados por Moisés, Jesús y el mismo Kardec. La contextura y enseñanza de cada uno de esos men­sajes, varían conforme a la psicología, el entendimiento, las costumbres y la cultura espiritual de los pueblos de la época, en que se hizo la revelación. Lo alto no acostumbra a violentar la inmadurez espiritual de los hombres en su aprendizaje pla­netario, pero sí les gradúa las revelaciones para el Espíritu In­mortal conforme a la capacidad de su asimilación y discerni­miento. El Jehová intransigente y feroz revelado por Moisés hace tres mil años, nada tiene de común con la ternura del "Pa­dre" amoroso manifestado por Jesús, así como el mensaje es­pirita de Kardec, no contiene amenazas con las penas del in­fierno, pero despierta la conciencia del hombre respecto a sus obligaciones espirituales y las consecuencias morales a través de la Ley del Karma. De ese modo, las intervenciones sacer­dotales, las gracias y los favores concedidos a última hora a los pecadores arrepentidos, perdieron fuerza y significado, en base a la enseñanza espirita, que advierte sobre la responsabi­lidad personal de cada criatura en la construcción de su propio destino.

En consecuencia, el hombre no se gradúa en ciudadano angélico bajo las amenazas de puniciones eternas. Evoluciona por el estudio, por el servicio caritativo que presta a sus se­mejantes; y el propio sufrimiento resulta apenas un proceso de rectificación espiritual, dando estímulos para alcanzar el tiem­po perdido.

La principal característica del mensaje espirita es desper­tar al alma de los hombres para la interpretación de la Ley Espiritual, que disciplina la formación de la conciencia indivi­dual en el seno del Cosmos. Dios no hace concesiones especiales conmovido por las solicitudes compungidas de sus hijos, pero le proporciona el camino educativo para el "auto esclarecimiento" y conciencia de su responsabilidad en la tierra.

En el siglo XX, el Espiritismo es la doctrina indicada, que ayuda al ciudadano terreno para reconocer su responsabilidad espiritual.



Pregunta: ¿Por qué el Espiritismo no fue codificado mu­cho antes, a fin de esclarecer a los hombres y liberarlos con más tiempo de sus culpas pasadas?

Ramatís: Mientras el hombre común no estaba capacita­do para percibir la naturaleza imponderable del mundo oculto, era justo y muy lógico que los esclarecimientos espirituales se hicieran por etapas graduales en el interior de los templos iniciáticos, la humanidad tiene un índice más que suficiente para entender los orígenes y actividades ocultas de la vida inmortal. Por eso, el Espiritismo es una doctrina de iniciación espiritual a la luz del día, cuyo templo es la naturaleza y el sacrificio es eL corazón del hombre. Apareció en el momento exacto de la madurez científica y receptividad psíquica del hombre actual, y sus enseñanzas simples y prácticas lo orientan en la trama de la vida y en el intercambio con las demás criaturas. El escena­rio abierto del mundo substituye las tradicionales paredes del templo iniciático; y las prácticas esotéricas de hoy están com­prendidas por la resignación, paciencia, renuncia, bondad, to­lerancia y humildad, que deben ejercerse en el hogar, en las filas, esperando el transporte, en las diversiones, reuniones sociales, en el trabajo, en el deporte y en los establecimientos edu­cacionales.

El Espiritismo en el siglo actual, abrió las compuertas del mundo oculto para todos los ciudadanos del mundo, sin excep­ción, pero exige que sus adeptos también abandonen las san­dalias empolvadas del mundo ilusorio en el portal del templo del "Espíritu".



Pregunta: ¿Por qué el Espiritismo debe superar a tantas filosofías y doctrinas espiritualistas de nuestro mundo, cuando ellas también pregonan la "Ley del Karma", "La Reencarnación" y el "Autoconocimiento"?

Ramatís: La mayoría de las doctrinas o filosofías espiritua­listas que admiten la Ley del Karma y de la Reencarnación, re­quieren adeptos, simpatizantes o discípulos, que tengan alguna preparación superior, a fin de poder compartir las prácticas iniciáticas. Mientras tanto, a pesar de que el Espiritismo afirmó sus raíces en las elevadas doctrinas de Oriente, hizo lo más im­portante, que ninguna otra realizó hasta la fecha, deshizo los tabúes de las iniciaciones ocultas y clarificó las enseñanzas eso­téricas de los símbolos y terminologías complejas, ofreciendo el conocimiento puro para todos en general.

Pregunta: Antes del Espiritismo, ¿los antiguos no se comu­nicaban con los muertos, como lo hacían los sacerdotes egipcios?

Ramatís: Sin lugar a dudas, el Espiritismo asienta su base principal en la comunicación con los espíritus. Pero, nosotros sabemos que esa comunicación siempre existió y es tan vieja como el mundo. Si el mismo Moisés prohibió el intercambio del pueblo hebreo con los muertos, es porque era razonablemente posible.

Sin embargo, es bueno que sepamos que, sólo después que surgió el Espiritismo, hubo un cuerpo organizado, un sistema competente, filosófico, religioso y científico, con el interés de disciplinar y controlar las experiencias con los desencarnados. Entonces, los espíritus comenzaron a satisfacer las necesidades de los investigadores, y además de dar pruebas sobre la inmor­talidad del alma, les ofrecieron directrices para que el hombre supiera .comportarse en el intercambio con los "fallecidos".

Antes de la codificación espirita, los magos, hechiceros e iniciados mantenían el intercambio con los desencarnados, pero lo conseguían a través de prácticas absurdas y complejas para conseguir un breve y confuso contacto con el mundo oculto.6

Pregunta: ¿El Espiritismo puede constituirse en una es­cuela espiritualista de occidente, sin recelos de ser desmentida en el futuro por parte de la ciencia, ya que ésta cada vez do­mina más en el mundo?

Ramatís: El fenómeno espirita puede fundamentar los pos­tulados de una nueva escuela espiritualista, porque está sufi­cientemente comprobado en sus manifestaciones.

Los fenómenos de materialización y las diversas manifesta­ciones mediúmnicas de comunicación entre los vivos y los mal llamados muertos, ya fueron investigados, analizados y deter­minados por los afamados hombres de ciencia, contando entre ellos a médicos, filósofos, químicos, escritores y estudiosos, como fueron Gabriel Delanne, León Denis, Aksakoff, Paul Gibier, William Croockes, Lombroso, Bozzano, Car Duprel, Gonzáles Soriano, Oliver Lodge, Conan Doyle, Dennis Bradley y otros que recurrieron a los más avanzados aparatos de laboratorio y de investigaciones técnicas, concluyendo por afirmar la reali­dad de los fenómenos mediúmnicos y la lógica de los postula­dos espiritas. No importa si los adversarios del Espiritismo ale­gan que tales científicos fueron ingenuos cobayos en las manos de hábiles prestidigitadores. Los aparatos de precisión y las má­quinas fotográficas que registraron las experiencias no mienten ni confunden los fenómenos.



Pregunta: ¿Fuera de las investigaciones científicas, que pruebas puede aportar el Espiritismo para comprobar la reali­dad de las comunicaciones mediúmnicas?

Ramatís: Es la unanimidad de conclusiones filosóficas de la vida sobre el mundo oculto, que los espíritus han transmitido a través de centenas o millares de médiums, entre los pueblos de las más diversas razas. Examinando las comunicaciones de los espíritus, comprobamos un perfecto calce en las descripciones de Kardec y los estados de las almas de su vida en el Más Allá. No existen desmentidos o contradicciones entre lo dicho por los espíritus ingleses, españoles, portugueses, bra­sileños o franceses. En la esencia de las comunicaciones, res petando el temperamento, la índole y las costumbres del comu­nicante, se observa el mismo contenido de la revelación y la unidad de los motivos.


6 Véase la llamada al pie de la Pág. 26, capitulo 1, de la obra Mediumnidad de Cura, de Ramatís.

Pregunta: ¿No podéis ofrecer algún ejemplo sobre lo ma­nifestado, es decir, el resultado obtenido entre los muertos que se comunican en los diversos medios de nuestro mundo?

Ramatís: Los espíritus buenos y respetuosos, aunque se comuniquen en medio de los pueblos o razas exóticas, son uná­nimes al explicar, que no existe el infierno, el purgatorio y el cielo teológico pintados en los viejos cuadros hebraicos; que los "muertos" sienten en su periespíritu o "involucro" postmortem las emociones y sensaciones aún dominantes de su vida física; que el hombre sufre en sus futuras vidas, en la carne, los efectos de las causas que generó en existencias pasadas; que los espíritus nacen simples e ignorantes, y son puesto en la sen­da evolutiva de los mundos planetarios, para adquirir la con­ciencia de sí mismos y elevarse hasta la angelitud. Todavía agregan, que existe la pluralidad de los mundos habitados, pues "hay muchas moradas en la casa de mi Padre", por último, la sobrevivencia de todos los hombres, sin excepción y la ventura para todos los seres.

Pregunta: Aunque concordamos con vuestras consideracio­nes, hemos compulsado obras mediúmnicas de origen inglés y americano, donde discrepan con la Ley de la Reencarnación y aseguran que los descarnados no retornan nunca más a la tierra. ¿Qué opináis al respecto?

Ramatís: Realmente, en las obras "Rumbo a las Estrellas", de Bradley, el espíritu de Johanes, responde que nada sabía de la reencarnación, mientras que Simpson, en los Estados Unidos, también alegaba la misma cosa, en las reuniones mediúmnicas de efectos físicos.

Cuando el Espiritismo todavía no había conquistado a los hombres del pueblo, sólo era conocido por los doctos y experi­mentadores. En base al preconcepto racial del pueblo americano y a las veleidades de la aristocracia inglesa, el mundo Espiritual tomó recaudos para velarle la realidad sobre la reencarnación en las comunicaciones con el Más Allá, hasta que la doctrina afirmase sus bases indestructibles entre el pueblo.



Pregunta: ¿Qué perjuicio podría provocar, que tanto los ingleses como los americanos, conocieran la realidad de la re­encarnación?

Ramatís: Aún no convenía estremecer las frágiles raíces del Espiritismo naciente en Inglaterra y en los Estados Unidos, por la revelación del proceso reencarnatorio y el consecuente obstáculo para propagar la doctrina incipiente. Es evidente, que el americano no aceptaba, que en una vida futura tuviera que reencarnar como un negro, como el inglés aristocrático, podría concebir su renacimiento en la figura de un plebeyo. Los brahamanes pregonaban la reencarnación por castas, porque no po­dían aceptar la idea de tener que volver a la carne en condicio­nes inferiores, después de gozar del privilegio sacerdotal del Brahamanismo. Entonces enseñaban que el paria renacería como paria y el raja, conforme a su rango.

Pregunta: ¿Qué pruebas se podría presentar, para justifi­car que la reencarnación no es como la manifiestan los brahamanes?

Ramatís: No existe contradicciones en la Creación; todo lo que es visible o invisible para los sentidos del hombre, se origina de una sola fuente, ¡En Absoluto! Existe una sola esencia en lo íntimo de todos los seres, pues las discordancias exteriores son el fruto de las diversas etapas evolutivas de los seres en su variedad de manifestación. La discordancia es una ilusión captada por los sentidos corporales de las criaturas, pero inexis­tente para la visión panorámica del espíritu. Así como las per­las de un collar están adheridas por el único hilo, los espíritus del Señor están ligados por el único eslabón divino.

En consecuencia, Dios no creó castas privilegiadas o des­heredadas, sino, que proporciona la felicidad a todas sus cria­turas. El americano niega la reencarnación por no admitir que puede renacer en un negro despreciado; el inglés opone resis­tencia ante la posibilidad de regresar a la tierra como un mí­sero plebeyo, después de haber sido un orgulloso aristócrata; los brahamanes jamás se humillarían ante las perspectivas de retornar a la carne en la figura de parias, expulsados del orden social de la vida.

Sin embargo, ninguno de ellos podrá huir de su origen en común con los demás seres, en su formación de centellas lucí­feras emanadas de la misma llama del Creador. Las palabras y sofismas, jamás destruyen o desmienten la realidad divina de la Creación. Dios no admite privilegios para ninguno de sus hijos.

Pregunta: Ciertos espíritus opinan que el Espiritismo debe interferir públicamente en la política del mundo, para depurar las actividades de los responsables. Otros, dicen que la doctri­na nada tiene que ver con la política. ¿Cuál es vuestra opinión?

Ramatís: No cabe al Espiritismo la misión de crear parti­dos, sistemas o escuelas que sirvan de orientación política pa­ra los hombres. Su función es desenvolver el amor, la toleran­cia, la fraternidad, la honestidad, la renuncia y el altruismo en­tre los hombres, influyendo para que las instituciones humanas se armonicen por la moralización de sus propias partes. Debe conquistar el corazón de los hombres, pero no debe imponer condiciones partidarias o crear leyes de orden político en el mundo.

Tratándose de un movimiento destinado a cobijar en su seno a las criaturas de diversas opiniones, creencias, color, cas­tas, nacionalidad, cultura o moralidad, jamás podrá aislarse en la condición de partido político, credo religioso o sistema de casta social. En verdad, y en forma independiente del Espiri­tismo, los espíritus influencian continuamente a los hombres, sean trabajadores, parias o reyes, mendigos o afortunados, sa­bios o analfabetos, negros o blancos.

En consecuencia, los buenos políticos serán asistidos por buenos espíritus, y los malos políticos son el blanco predilecto de los malhechores y burlones del mundo oculto. No será la doctrina espirita la que corregirá la inmoralidad de los partidos políticos maquiavélicos, sino, la renovación moral del individuo, que lo distingue y lo transforma como una pieza sana en medio de la organización política, social, religiosa o educativa donde le tocara actuar.



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