La guerra de troya



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Tema 1

Literatura. La Épica

Cuando los hombres comenzaron a tener conciencia de sí mismos, no como individuos sino como pueblo, posiblemente surgió la necesidad de contar lo más significativo de su existencia. La total ausencia de la escritura, que tardaría aún algunos siglos en aparecer, obligaba a confiar a la memoria el acervo cultural del pueblo, que de este modo reafirmaba su identidad.

Un poema épico es una composición extensa de carácter narrativo, en un número indeterminado de versos, que en estilo majestuoso cuenta las proezas y aventuras de uno o de varios héroes sobrehumanos o humanos, pero con unas excepcionales cualidades, entre las que des­tacan la fuerza, el coraje y un alto sentido del honor.

El tema central suele estar relacionado con el mito, la leyenda, la historia o el cuento popular. Se sitúa en una edad heroica del pasado, o en los inicios históricos de un pueblo o nación, cuyos acontecimientos ponen a prueba las cualidades del héroe, por lo que son frecuentes las batallas, los viajes arriesgados o el trato injusto o abusivo de personajes con más poder. Su poeta más representativo es, por supuesto, Homero, aunque hubo otros muchos de notable calidad a lo largo de la historia de la lite­ratura griega, como Hesíodo y, unos cuatrocientos años más tarde, Apolonio de Rodas.



2. Características de la épica griega

Esta tradición oral fue desarrollando una serie de técnicas que permitieron contar relatos cada vez más extensos y complejos y que con el tiempo se convirtieron en rasgos literarios distintivos del géne­ro. Los más importantes:



  • La oralidad, la música y el hexámetro dactílico

  • La invocación a la Musa, al comienzo y en lugares destacados del poema, pues el aedo no tiene conciencia de autor, sino de transmisor de unos sucesos notables que sólo los dioses conocen plenamente.

  • El lenguaje formulario, es decir, un conjunto numeroso de frases hechas, fijas, que se insertan en los mismos lugares del verso o incluso versos enteros repetidos.

  • La lengua arcaizante y artificial, basada en el dialecto jonio, pero con formas arcaicas y de otros dialectos.

  • Las escenas típicas, o sea, escenas repetidas, como las de combate, preparación de un sacrifi­cio, comida o transmisión de un mensaje, siempre contadas de la misma manera.

  • Las digresiones, desviación de la narración hacia otros asuntos ajenos al argumento central del poema.

  • El uso del estilo directo en los constantes discursos de los héroes y los dioses, que introducen en el poema un elemento dramático de gran importancia literaria.

  • Los símiles y comparaciones con imágenes de la naturaleza o del mundo cotidiano, mediante las cuales el poeta acerca el relato al oyente para hacérselo más comprensible, casi visible. Así, el movi­miento del ejército puede ser comparado con las espigas movidas por el viento o con una bandada de pájaros, y un héroe en el combate puede ser asimilado con un león, un águila o un asno tozudo.

3. Los poemas homéricos: La Ilíada y la Odisea

La Ilíada

En este poema nos cuenta Homero en algo más de quince mil versos divididos en veinticuatro can­tos una parte de lo ocurrido en el último año de la Guerra de Troya.

El argumento resumido es como sigue: los aqueos asedian la ciudad de Troya desde hace diez años, en que el príncipe troyano Paris raptó a Helena, esposa de Menelao, rey de Esparta. La obra comienza cuando Aquiles, el mejor de cuantos héroes asedian Troya, se enemista con Agamenón, jefe del ejérci­to. Como consecuencia de ello, Aquiles se niega a participar en el combate y los troyanos, acaudillados por Héctor, hijo del rey de Troya, consiguen derrotar varias veces a los griegos (en estos enfrentamien­tos y en general a lo largo de todo el poema los dioses intervienen a favor de uno u otro bando).

Agobiados por la situación, los demás griegos suplican a Aquiles que deponga su cólera y les ayude derrotar a los troyanos, pero él se niega, aunque accede a que su amigo Patroclo, revestido con sus propias armas, le sustituya en el combate. Aun así los troyanos siguen siendo superiores y Héctor mata a Patroclo. Profundamente dolorido por la muerte de su compañero, Aquiles vuelve al combate con tanta furia que, tras hacer una gran matanza entre las tropas troyanas, da muerte también a Héctor en combate singular y arrastra su cadáver en torno a la pira funeraria de Patroclo; hasta que el rey Príamo acude a su tienda a suplicarle que le devuelva a su hijo muerto. El poema acaba cuando Aquiles, com­padecido por las súplicas del anciano, le devuelve el cadáver de Héctor y los troyanos le tributan las honras fúnebres.



La Odisea

Odiseo [Ulises], uno de los héroes que destruyeron la ciudad de Troya, trata de volver junto con sus compañeros, tras diez años de guerra, a su patria, Ítaca, donde dejó a su hijo Telémaco y a su esposa Penélope. No sabe que Penélope sufre el asedio de un grupo de pretendientes que aspiran a su mano y al trono. Pero el regreso será prolongado —diez años— y difícil, pues tendrá que soportar toda clase de dificultades: tempestades, enfrentamientos con diversos seres extraordinarios (los comedores de loto, el cíclope Polifemo, las Sirenas, los monstruos Escila y Caribdis), una prolongada y agradable estancia en la isla de la ninfa Calipso, otra, no tan agradable, en la isla de la maga Circe, el descenso al mundo de los muertos, etc.

Advertido por fin de la situación que hay en su palacio, se presenta disfrazado de mendigo, da muerte a los pretendientes y se reencuentra con su esposa.

4. Las Argonáuticas de Apolonio de Rodas

Las Argonáuticas es la obra más importante de Apolonio de Rodas que nos ha llegado. Es una epopeya que trata sobre la historia de Jasón y los Argonautas que narra en cuatro libros el viaje de la nave Argo hasta el norte de la Cólquide a través de la Propóntide y del mar Negro, la obtención, con la ayuda de Medea, del Vellocino de oro, y el regreso a Yolco, en Tesalia, a través del Danubio, el Po, el Mediterráneo y el norte de África

Es la única obra épica anterior a la Eneida de Virgilio que podría compararse con la de Homero en tamaño y extensión, y la primera epopeya que concede un lugar importante al amor de Medea por Jasón. Sin embargo, es de calidad mucho menor a las obras de Homero o Hesíodo..

5. La influencia de la épica

Desde la antigüedad el género épico tuvo una gran repercusión, tanta que Homero fue considerado el punto de referencia de todo conocimiento. Por ello desde muy pronto aparece una épica de carácter didáctico, como Los Trabajos y los Días de Hesíodo, donde se dan instrucciones de cómo ha de orga­nizarse la vida del campesino, y una épica religiosa, como la Teogonía, también de Hesíodo, o los lla­mados Himnos homéricos.

Asimismo, cuando aparece la filosofía, algunos autores, sobre todo los procedentes del Sur de Italia, como Parménides y Empédocles, escriben su pensamiento como si se tratara de poemas épicos.

Y cuando a principios del siglo V a. C. se desarrolla la tragedia, muchos de sus argumentos se toman de los antiguos poemas épicos, olvidando los temas dionisíacos que le dieron origen.

Por otro lado, esta rica creación épica griega es la fuente fundamental de inspiración de la épica lati­na y en concreto de una obra tan genial como la Eneida de Virgilio.

El Renacimiento recuperó el gusto por la antigüedad clásica y con ello aparece de nuevo un tipo de épica culta a lo largo del siglo XVI que sigue la estela de los antiguos poemas griegos y latinos, aun­que con preferencia de estos últimos. De este tipo son la Araucana de Ercilla, los Lusiadas de Camoens, o la Jerusalén liberada de Taso.



A partir del siglo XX la novela, verdadero sustituto de la épica, es el género literario fundamental tanto por el número, como por la calidad de sus obras. Casualmente una novela —para algunos la mejor de todo el siglo pasado—, el Ulises de Joyce, fue compuesta bajo la influencia de la Odisea de Homero, según el propio Joyce aseguró.



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