La Edad Moderna



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La Edad Moderna

Historicamente se conoce como una de las etapas en la que se divide tradicionalmente la historia, extendiéndose desde la toma de Constantinopla por los turcos en el año 1453 hasta el inicio de la Revolución Francesa en el año 1789. Otros historiadores fijan como fecha de inicio el descubrimiento de América en1492, o el inicio de la Reforma Protestante en 1517.

En este periodo destacan la invención de la imprenta, los grandes descubrimientos geográficos como el descubrimiento de América, el Renacimiento, la Reforma Protestante, la Contrareforma Politica etc.

Conforme transcurrian los años, las ciudades fueron creciendo, y es asi como durante el período medieval, ya en el siglo XV, Europa presentaba un gran desarrollo urbano.

Tambien con el crecimiento de las ciudades se produjo un cambio en el sistema económico: la economía feudal dio paso a los primeros indicios del sistema capitalista.

Obviamente el desarrollo comercial del Mediterráneo y el crecimiento de la actividad industrial fueron aprovechados por la burguesía, la clase social que estaba creciendo junto con las ciudades.

Respectivamente toda esta actividad condujo a la necesidad de buscar nuevas tierras donde conseguir las materias primas, necesarias para fabricar los productos. Además, significó la apertura de nuevos mercados donde venderlos.

Durante esta época, el comercio mediterráneo estaba bloqueado por los turcos, y todos los progresos logrados con las técnicas de navegación, impulsaron a los hombres del siglo XV a las exploraciones de ultramar.

España y Portugal

Desde principios del siglo XV, Portugal exploró las costas africanas para buscar una ruta hacia India, pero sólo en 1487 Bartolomé Díaz descubrió el cabo de Buena Esperanza, y en 1498 la expedición de Vasco de Gama llegó a la ciudad de Calicut. Estos hitos van a consolidar la presencia portuguesa en el Océano Indico y van a transformar a Lisboa en centro de comercio de las especies.

España, por su parte, obtuvo un gran éxito cuando la primera expedición de Cristóbal Colón descubrió América. Este triunfo se debió al esfuerzo personal de Colón, y al apoyo oficial de los Reyes Católicos. La idea de Colón era llegar a las costas orientales de Asia, pero estaba equivocado en el cálculo de la distancia que separaba a Europa de estas tierras, razón por la cual pensó que era India el territorio al que había llegado, cuando realmente era América.

El día 3 de agosto de 1492, Colón partió del puerto de Palos con tres carabelas: la Pinta, la Niña y la Santa María. Realizó una escala en las islas Canarias para aprovisionarse de agua y alimentos, y después de mucho navegar llegó, el día 12 de octubre, a la isla de Guanahani, que bautizó como San Salvador.



Nuevas tierras a la vista

Desde el descubrimiento de América en 1492, hasta la primera vuelta al mundo en 1522, los conocimientos geográficos sobre la Tierra avanzaron muchísimo.

- Cerca del año 1500 se descubrió el golfo del Darien, la costa de Venezue-la, las Antillas y las costas de Brasil.

- En el año 1500, con la expedición portuguesa de Pedro Alvares Cabral al Brasil, se consideró este territorio como propiedad de la corona de Portugal.

- En 1513, Vasco Núñez de Balboa descubrió el Mar del Sur, Oceáno Pacífico, confirmándose que América era un nuevo continente.

- Entre los años 1519 - 1522 se realiza la primera vuelta al mundo, realizada por Hernando de Magallanes, y que finaliza Sebastián Elcano, debido a la muerte del primero. Con este viaje se confirma la redondez de la Tierra y se descubre el paso que une el Océano Atlántico y el Pacífico en América del Sur, llamado, posteriormente, Estrecho de Magallanes.



Consecuencias...

El impacto que el descubrimiento de América significó para el mundo fue grande: las consecuencias demográficas, económicas y culturales se dejaron sentir inmediatamente:

- Demográficas: la emigración o traslado de población europea hacia las colonias americanas, la mezcla entre la raza nativa y la europea (mestizaje racial), el tráfico de esclavos negros y el intercambio continental de epidemias que hizo disminuir la población indígena americana.

-Económicas: se desplazó la actividad económica desde el Mediterráneo hacia el Atlántico. El hallazgo de numerosos yacimientos de metales preciosos en América, fomentó la tendencia al atesoramiento de oro. El intercambio de productos entre los dos continentes provocó que en América se conocieran el trigo, el café, la caña de azúcar y el olivo, Europa recibió de América el cultivo del maíz, el cacao y la papa.

-Culturales: los pueblos europeos trajeron a América su forma de pensar, valores, idioma, religión, arte y sentido del derecho, entre otros aspectos.

Formación del Estado Moderno

El período conocido como Época Moderna significó para Europa importantes cambios en su ordenamiento político. El fenómeno más destacado fue el surgimiento del Estado Moderno: un territorio con fronteras determinadas, un gobierno común y un sentimiento de identificación cultural y nacional de sus habitantes.

Los reyes fueron quienes iniciaron este proceso a lo largo de los siglos XIV y XV. Interesados en concentrar el poder en su persona, debieron negociar con los señores feudales, quienes cedieron sus derechos individuales sobre sus feudos, a cambio de una serie de privilegios. Los que no estuvieron dispuestos a transar, fueron sometidos a través de violentas guerras. Para éstas, los reyes contaron con el apoyo de los burgueses, a quienes les intersaba dejar de depender del señor feudal. De este modo, el concepto feudal de lealtad fue reemplazado por los de autoridad y obediencia, propios de un Estado con poder centralizado.

En el siglo XVII, el poder político de los monarcas se fortaleció hasta eliminar cualquier representatividad, dando lugar a las monarquías absolutas.

La monarquía constituyó un estado moderno sobre la base de una dirección fuerte, contando con los medios para sostenerla. Con esto, el rey consiguió la resignación de la sociedad, a cambio de un cierto orden y progreso.

Uno de los más claros ejemplos del absolutismo fue Francia. Durante el siglo XVII, este país se convirtió en la mayor potencia europea, después de consolidar sus fronteras, gracias a innumerables guerras con los países vecinos. El rey Luis XIV (1643-1715) fue la mejor personificación de la imagen del monarca absoluto. A él se atribuye la frase: "El Estado soy yo".



El Renacimiento...

Se conoce como Renacimiento al gran movimiento de renovación que se produjo en Europa durante los siglos XV y XVI. Este movimiento hizo que se replantearan muchas de las ideas que perduraron durante el mundo medieval. Se extendió la actitud crítica, la observación de la naturaleza, la experimentación científica y se alcanzaron notables avances técnicos, así como una extraordinaria expansión de las artes.

Italia fue el lugar donde surgió el proceso renacentista. Sin embargo, el Renacimiento se convirtió en un fenómeno europeo que potenció y difundió las grandes conquistas de la cultura clásica, como la forma de pensar, el idioma y el arte del mundo greco-romano.

En lo que se refiere al arte, muchos son los artistas que destacaron en este período, sobre todo pintores y escultores: Botticelli, Miguel Angel, Rafael, Durero, El Greco. Pero fue Leonardo da Vinci quien con mayor fuerza representó el espíritu renacentista. En él se mezclan la curiosidad científica y la inclinación al arte. Leonardo diseñó máquinas muy ingeniosas para su época, como lo muestran sus bocetos de helicópteros. Realizó estudios de anatomía, y se consagró como pintor.

El aspecto intelectual del Renacimiento se conoció con el nombre de Humanismo. Éste contenía el conjunto de ideas que desarrollaron los escritores de esa época. Durante este período, se reafirma el valor del hombre y se lo considera como el protagonista de la historia, exaltándose la idea del individualismo. Una de las características de este movimiento, fue el estudio de la Antigüedad Clásica, especialmente de los idiomas griego y latín. Entre los grandes humanistas destacan Erasmo de Rotterdam (1469-1536), que influyó en casi todos los pensadores y políticos de su época. Por otro lado, gracias a la invención de la imprenta, fue posible la difusión amplia y rápida de las nuevas ideas e inventos.

Durante el Renacimiento se inició la ciencia moderna, que se basó en la observación y la experimentación. A los grandes avances en el conocimiento de la geografía y la cartografía, proyecciones de Mercator, le siguieron los de la medicina, descubrimiento de la circulación de la sangre por Miguel Servet. Pero fue Copérnico quien hizo uno de los más grandes descubrimientos, la teoría heliocéntrica: según la cual el Sol y no la Tierra, era el centro del universo.

Globo terráqueo elaborado por Martín Behaim, en 1492, considerado el más antiguo. En él figuran todos los conocimientos geográficos antes del Descubrimiento de América.

La Crisis Religiosa

Los vientos de modernidad no sólo trajeron cambios a nivel político y económico. La crisis que sufrió la Iglesia Católica en el siglo XVI fue uno de los acontecimientos relevantes del período, que posteriormente se llamó Reforma.

Este proceso dividió a la Iglesia entre católicos y protestantes. Las razones que explican la división del catolicismo son numerosas.

En el aspecto político, el desarrollo del sentimiento nacional y soberano hizo que los Estados se rebelaran contra la autoridad del Papa. El motivo era la profunda crisis moral que afectaba a la Iglesia: venta de indulgencias, la simonía (compraventa de situaciones de orden espiritual o religioso), el incumplimiento de los votos sacerdotales, los abusos de poder, etcétera.

En el ámbito económico, las extensas tierras que estaban en poder de la Iglesia y los impuestos que cobraba en cada rincón de Europa, fueron motivos suficientes para que los Estados nacientes buscaran desligarse de estas obligaciones tributarias, y pretendieran anexar al territorio nacional los dominios eclesiásticos.

Quien inició el proceso de ruptura definitiva con la Iglesia Católica fue el monje alemán Martín Lutero (1483-1546). Muy molesto por la venta de indulgencias en Wittemberg, pueblo donde enseñaba en una Universidad, Lutero redactó 95 razones, las 95 tesis, con las que acusó a la Iglesia de corrupta. El Papa León X lo excomulgó, pues Lutero se negó a arrepentirse de sus acusaciones.

Los príncipes alemanes apoyaron al monje, puesto que en la lucha del sacerdote, vieron la posibilidad de desligarse del dominio de la Iglesia. Rápidamente, los seguidores de Lutero aumentaron, y surgió la nueva doctrina.

El luteranismo eliminó algunos sacramentos, negó la adoración a los santos, suprimió el latín como idioma oficial de la Iglesia Católica y desconoció la autoridad del Papa como máximo representante de Dios en la Tierra.

En otros países, las ideas protestantes se difundieron rápidamente; en Suiza, Juan Calvino dio origen al Calvinismo; y en Inglaterra, el rey Enrique VIII se separó de la Iglesia Católica y formuló una nueva religión, el Anglicanismo.

Después de este duro golpe, la Iglesia Católica determinó hacer una profunda revisión interna. Para ello, convocó a un Concilio en la ciudad de Trento, el que se inició en 1545. Tras esta reunión, que duró varios años, la Iglesia definió su doctrina:

Validez de la autoridad del Papa, El celibato eclesiástico, La devoción a los santos, Ratificó la validez de los sacramentos, etcétera.

A este movimiento católico se le llamó Contrarreforma.

Como consecuencia de la división de la fe, estallaron guerras en todo el continente. Las llamadas Guerras de Religión se extendieron por más de cuarenta años, enfrentándose católicos y protestantes con una violencia, que sólo se justificaba por el afán de poder político, y por la defensa cerrada de la fe de cada uno de los bandos.

Concilio de Trento

El tremendo revuelo que habían provocado las acciones de Lutero, Calvino, los Anglicanos y los Presbiterianos, motivó una reacción de la Iglesia Católica, que tomó una serie de iniciativas con el propósito de combatir la Reforma.

La principal de ellas consistió en la convocatoria de un concilio ecuménico que con muchos altibajos se realizó en la ciudad italiana de Trento.

En esta obra de Piero della Francesca, en que retrata a los duques de Urbino, Federico de Montefeltro y Battista Sforza, se aprecia la transición entre la pintura medieval (con los rostros de perfil y el paisaje de fondo) y renacentista (con el mayor uso de la luminosidad).

La imprenta sirvió de gran ayuda para la difusión de las ideas renacentistas.

Obras antiguas, como la Venus de Milo (de fines del siglo II antes de Cristo), inspiraron a los artistas del Renacimiento.



El renacer del Humanismo

A fines de la Edad Media se desarrolló lentamente un movimiento que retornaba a los antiguos conocimientos y artes clásicos de Roma y Grecia. Esta corriente, originada en Italia, que abarcó la mayor parte de Europa y que tuvo grandes genios que la representaron fiel y magníficamente en sus obras, se llamó Renacimiento, y su principal fundamento filosófico fue el Humanismo, al focalizar al hombre en el centro de todas las cosas. Esta tendencia, extendida en los siglos XV y XVI, significó un cambio en todos los aspectos de la vida de la sociedad europea y fue la puerta de entrada a la Edad Moderna.

¿Por qué surgió el Renacimiento?

No hay que dejarse engañar por la palabra renacimiento, en el sentido de que antes de ese período las artes estaban poco desarrolladas o que no existían, y que después se produjo una repentina resurrección. La Edad Media había tenido su arte original, el arte ojival en la arquitectura. Del siglo XIII al XIV se construyeron grandes monumentos, como las catedrales francesas, que Europa entera imitó y que el Renacimiento no tuvo bastante poder para hacerlas mejores aún. Ese grado de perfección al que habían llegado las artes, principalmente en los siglos XIV y XV, motivaron a describir esos siglos como los precursores del Renacimiento.

El Renacimiento es el renacimiento de la antigüedad clásica, el regreso a las tradiciones griegas y romanas. Las obras de la época grecorromana eran desconocidas hasta entonces y abrieron a los artistas nuevas fuentes de inspiración. Otro factor que se sumó a crear este caldo de cultivo para el Renacimiento, fue la invención de la imprenta, que permitió la difusión rápida y casi universal de sus ideas y conocimientos.

Los últimos elementos decisivos en la gestación y apogeo de este movimiento fueron el desarrollo general de la riqueza en ciudades claves en la gestación del Renacimiento (que en esa época eran verdaderos estados aparte), como Florencia y Venecia, y la protección y los estímulos dados en todos los países a las artes por poderosos personajes llamados mecenas, que frecuentemente eran los mismos jefes de los Estados o los príncipes, papas y reyes.

También se produjo un cambio en las ideas. En la Edad Media, los hombres habían pensado más en el cielo que en la Tierra. Sometidos a la doctrina de la Iglesia católica, habían aceptado el lugar que el nacimiento y la tradición les habían impuesto en la sociedad.

Pero en el Renacimiento se entregaron a los goces de este mundo, se apropiaron del derecho a expresar sus ideas personales sobre la vida y la verdad, y lucharon por el poder y la gloria. Surgió un fuerte individualismo y nació un nuevo concepto de la libertad.



El fin justifica los medios

El Príncipe fue un tratado que revolucionó las ideas políticas de la época. Escrito por Nicolás Maquiavelo, se hizo eco de las tendencias individualistas que comenzaron a dominar las costumbres. En él, Maquiavelo expuso un conjunto de reglas y recomendaciones que debía seguir un político para vencer en las luchas por el poder. Según estas, la sociedad y los hombres no se regían por el derecho divino o la ley moral, sino que exclusivamente por las pasiones e intereses.

El político no puede cambiar a los seres humanos, sino que los debe tomar como son y, por lo tanto, debe usar cualquier medio siempre que obtenga éxito. Eso dejaba abierta la posibilidad de utilizar el engaño, la mentira e, incluso, el asesinato, pues todo se justificaba si servía a los objetivos del gobernante para conservar y aumentar el poder. Para el político solo debía regir la razón de estado.

La divulgación de la Biblia

La otra causa del movimiento de la Reforma fue la difusión de la Biblia, que puso los Evangelios, fuente misma de la doctrina cristiana, al alcance de todos. Entre 1457 y 1518 se habían publicado más de cuatrocientas ediciones de este libro.

Era la palabra misma de Cristo enviada a los cristianos. Pero esta palabra hablaba de la renuncia a los bienes de este mundo, de la pobreza y la humildad; ella hacía aparecer más escandaloso aún el orgullo y el lujo de los príncipes eclesiásticos; ella debía hacer aún más vivo el deseo de una reforma que, según el lenguaje de aquel tiempo, condujera a la Iglesia a su simplicidad primitiva.

El conocimiento de los Evangelios tuvo en algunos otra consecuencia, la más grave de todas. Para comprenderla es preciso recordar que la organización de la Iglesia católica y sus dogmas, es decir, el conjunto de las creencias profesadas por sus fieles, reposan ante todo sobre los Evangelios, y después sobre las tradiciones, las interpretaciones y las decisiones de los papas y de los concilios. Algunos en el siglo XVI pensaron que, puesto que se tenía en los Evangelios la palabra del mismo Dios, era preciso atenerse a ella: las tradiciones y las interpretaciones, solo obras de los hombres, no tenían a sus ojos valor algunos. Por lo menos, las interpretaciones de los papas y de los concilios no tenían ya más valor que el que pudiera tener la interpretación de un fiel cualquiera, y cada uno podía interpretar la Escritura Santa según su conciencia. Esta fue la teoría de Martín Lutero y después de Juan Calvino, y esta fue la teoría que provocó la ruptura de la unidad cristiana.



Los precursores de la Reforma

Tal como el Renacimiento, la Reforma tuvo sus precursores. La gran revolución del siglo XVI no fue un hecho nuevo y sin precedentes; fue la conclusión o el término de una larga historia.

Los escándalos del Gran Cisma en el siglo XIV habían turbado profundamente a las almas piadosas. Durante cincuenta años, desde 1378 a 1417, Europa se había encontrado dividida y disputada entre dos papas, y en ciertos momentos existieron hasta tres. Entonces aparecieron reformadores como Juan Wyclif (1324-1384) en Inglaterra, y Juan Hus (1369-1415) en Bohemia (actual República Checa). Ambos querían lo que quisieron los reformadores del siglo XVI, o sea, conducir la Iglesia a su simplicidad primitiva y atenerse estrechamente a la palabra de Dios tal como estaba escrita en los Evangelios. Pero los discípulos de Wyclif, los “sacerdotes pobres” o lolardos, fueron exterminados, y Juan Hus, muerto en una hoguera, no tuvo partidarios -los husitas- más que en Bohemia. A Wyclif no se le ahorró una afrenta póstuma: por orden del concilio de Constanza, treinta y un años después de muerto sus restos fueron exhumados (sacados de la tumba) y tirados a un arroyo, a la vez que eran entregados a las llamas todos sus escritos.

En el seno de la misma Iglesia hubo, a principios del siglo XV, un poderoso movimiento de reforma dirigido por doctores de la Universidad de París, que era entonces la mayor escuela de teología del mundo. La impotencia en que se encontraba el papado les inspiró la idea de subordinarlo a la autoridad de los Concilios, es decir, de transformar la Iglesia, de monarquía absoluta, en una especie de monarquía constitucional; los concilios debían forzar en seguida a los papas a reformar los abusos. Esta es la doctrina que los doctores parisienses ensayaron hacer triunfar en los concilios ecuménicos; el concilio de Constanza (1414-1417) y el concilio de Basilea (1431-1443); pero no consiguieron su objetivo. Los papas consiguieron desembarazarse de los concilios, permanecer dueños de la Iglesia y no hacer ninguna reforma. Pero esta larga crisis había debilitado su autoridad, hecho vacilar la Iglesia y la cristiandad, y por esta razón preparado el camino para la revolución del siglo XVI.



El Gran Cisma

Se llama así a la disensión surgida en la Iglesia católica entre 1378 y 1417, y durante la cual hubo varios papas a la vez, residiendo unos en Roma y otros en Aviñón (Francia). El concilio de Constanza (1415) y la elección de Martín V (1417) pusieron fin a este cisma. Es conocido también como Cisma de Occidente, para diferenciarlo del Cisma de Oriente, consumado a mediados del siglo XI.



El Sacro Imperio Romano y la dieta

El Sacro Imperio Romano fue un organismo político que abrazó la mayor parte de Europa central desde el año 962 hasta 1806. Se le llamaba romano porque pretendía ser la continuación de la Roma imperial: y sacro porque originalmente pretendía una soberanía sobre toda la cristiandad.

La dieta (en alemán: Reichstag) del Sacro Imperio Romano era una asamblea deliberativa o legislativa convocada irregularmente. El emperador Carlos V la organizó en tres cuerpos: electores, príncipes y representantes de las ciudades imperiales. Teóricamente, el jefe del Sacro Imperio Romano era elegido por los electores. En un comienzo fueron siete, pero con el tiempo su número subió hasta nueve.

Martín Lutero

Lutero nació en Sajonia (territorio del Sacro Imperio), en 1483, el mayor de siete hermanos, hijos de un pobre leñador, anticlerical pero supersticioso. Cuando empezó sus estudios, tuvo que cantar y mendigar de puerta en puerta para poder vivir, como muchos estudiantes de su tiempo. Después, una persona caritativa le dio una pensión en la universidad de Erfurth (Turingia), donde estudió latín, algo de griego y hebreo, filosofía y teología.

Tenía 22 años cuando, estando de paseo, fue sorprendido por una tempestad, y un rayo mató a su lado a uno de sus compañeros. Asustado, Lutero hizo voto de hacerse fraile si escapaba. Poco después (17 de julio de 1505) entraba en el convento de los agustinos en la misma ciudad de Erfurth. Luego de recibir las órdenes sacerdotales, fue destinado al monasterio de la ciudad de Wittenberg, en cuya universidad asumió la cátedra de teología.

El negocio de las indulgencias

En 1511 Lutero fue enviado a Roma, quedando profundamente trastornado por el lujo de la corte pontifical y el relajamiento del clero italiano. Algunos años después, no teniendo el papa León X dinero para continuar la construcción de la basílica de San Pedro (en la que ya se habían gastado cerca de 70 millones de dólares actuales), decidió conseguirlo haciendo vender indulgencias por toda la cristiandad. Se llama indulgencia (o perdón) a la facultad dada a los fieles de redimirse (librarse), mediante una limosna, de las penitencias en que habían incurrido por su pecados. En este caso, se podían redimir dando dicha limosna para la construcción de la basílica de San Pedro; el efecto de las indulgencias podía aplicarse tanto a los vivos como a las almas de los difuntos castigados por Dios en el purgatorio. La predicación de las indulgencias en Alemania fue confiada a Johann Tetzel, fraile dominico.

En 1517, Lutero se reveló contra el abuso de las indulgencias y la manera de venderlas. El ataque fue tanto más violento, cuanto que la congregación de los dominicos era rival de los agustinos. Advertido el papa, no vio en aquello más que una simple “querella de monjes”. Lutero no renegaba de su sumisión al papa y hacía alarde de su voluntad de obedecerle; pero, al mismo tiempo, redoblaba sus críticas contra la organización de la Iglesia, y, yendo aún más lejos, atacaba también a los dogmas. Proclamaba que el Evangelio debía ser la única ley, que para salvarse bastaba con tener fe en Jesucristo, y que las obras -es decir, los ayunos y mortificaciones- no servían de nada; tampoco la mediación de la Iglesia. Por último, no admitía más que tres sacramentos: el bautismo, la comunión y la penitencia. Entonces el papa le excomulgó. El día que recibió la bula (documento papal) de excomunión, Lutero reunió a todos los estudiantes en la plaza de la iglesia de Wittenberg, y delante de ellos arrojó la bula en una hoguera. La ruptura con el papa fue desde entonces definitiva (20 de diciembre de 1520).



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