La atención primaria alternativa a la crisis de los sistemas sanitarios



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La Atención Primaria, alternativa a la crisis de los sistemas sanitarios

Federación de asociaciones para la defensa de la sanidad pÚblica

La conferencia de Alma- Ata de la OMS de 1978 definió la Atención Primaria (AP) como la estrategia necesaria para que los países puedan desarrollar servicios de salud universales, equitativitos y sostenibles. Los gobiernos de todos los países del mundo aceptaron que el nivel primario debería pasar a ser la base del sistema, el eje central del mismo y el primer nivel de contacto de la población con los servicios de salud.

La OMS asumió la necesidad de reorientar los servicios sanitarios hacia la promoción de salud y la AP para garantizar el acceso equitativo a servicios básicos, utilizando una metodología de carácter intersectorial y contando con la participación social. La AP debería coordinarse con el nivel hospitalario y con otros servicios de protección social mediante sistemas de información, planificación, seguimiento, y evaluación de la asistencia, gracias a una financiación suficiente.

El Grupo de Trabajo de la Región Europea de la OMS Charter for General Practice/Familiy Medicine in Europe reconoció el papel de la Atención Primaria para asegurar la distribución equitativa de los recursos de salud; integrar y coordinar a los servicios curativos, paliativos, preventivos y de promoción de la salud; utilizar racionalmente los fármacos y la tecnología de la atención secundaria; y potenciar la eficiencia de los servicios. La AP debería orientar la actuación de los restantes niveles del sistema.

El Modelo de Salud Comunitario, basado en una potente AP, supone una visión holística de la salud que va más allá del modelo médico-curativo, al contemplar de muchas de los determinantes de la salud y la enfermedad escapan al control del sector sanitario, por lo que es necesario que este busque el apoyo y la colaboración del resto de recursos sociales.

La estrategia de Atención Primaria Comunitaria, ha mejorado la equidad en el acceso a la atención de salud y la eficiencia en la manera en que se usan los recursos allí donde ha sido aplicada. Bárbara Starfield (profesora de la prestigiosa Universidad Jhon Hopkins) analizó los sistemas sanitarios de los 12 países occidentales más industrializados y demostró que aquellos que estaban más orientados a la Atención Primaria presentan mejores niveles de salud (medidos a través de los 14 principales indicadores de salud) y menores costes.



La contraofensiva neoliberal: Los intereses de las multinacionales frente a la salud comunitaria

Como reacción al desarrollo de esta estrategia de la OMS de Alma Ata los poderes financieros, las empresas de tecnología sanitaria, los grandes laboratorios, los fondos de pensiones y grupos de inversión multinacional pusieron en marcha una contrarreforma sanitaria dirigida a reducir el papel del estado en las economías, desmantelar los servicios públicos (como la educación o la sanidad) para crear espacios de negocio al sector privado e introducir los mecanismos de mercado y de competencia como forma para asignar los recursos (en sustitución de la planificación pública). Esta estrategia que contó con el apoyo de los principales organismos internacionales como el Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y Organización Mundial del Comercio (controladas por los países más desarrollados) paralizó el desarrollo del modelo de salud comunitario de la OMS basado en la AP.

El nuevo paradigma sanitario neoliberal hegemoniza ahora las políticas sanitarias en los países desarrollados que están reorientando sus servicios hacia el modelo de sanidad privada, que busca el beneficio económico empresarial en lugar de la salud de la población. Como consecuencia la salud está pasando a ser una mercancía más susceptible de comercialización y no un derecho fundamental de las personas.

Los países europeos, incluyendo el español, gobernados por partidos conservadores y liberales, están abandono del modelo de Atención Primaria Comunitaria para volver a la atención hospitalaria orientada a la curación, el uso intensivo de tecnologías y de fármacos cada vez más costosos. El aseguramiento privado está recuperando protagonismo en países como Holanda o los de la Europa del Este, con resultados que se podrán catalogar de desastrosos por su elevado coste y por su contribución al incremento de las desigualdades de salud.

Esta contrarreforma ha conseguido modificar la estrategia de la misma OMS (que recibe una fuerte financiación de la industria farmacéutica) que ahora promueve la participación del sector privado en la elaboración y aplicación las políticas de salud. La OMS parece renunciar al carácter universal y equitativo de los servicios sanitarios, al proponer que los gobiernos deberían garantizar a los grupos vulnerables (víctimas de las políticas de ajuste económico y de contención del gasto público), plataformas para expresar sus necesidades y conseguir que los gobiernos atiendan sus demandas (volviendo a la política de beneficencia caritativa).

El modelo de Atención Primaria Comunitaria en España: Éxitos y fracasos de un proceso incompleto

La reforma sanitaria promovida por la Ley General de Sanidad y el Nuevo Modelo de Atención Primaria, supusieron mejoras importantes tanto para la asistencia sanitaria en general como para nivel primario, entre las que habría que destacar:



  • La creación de especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria que ha supuesto una importante mejora en la capacitación profesional.

  • El trabajo en equipo (medicos/as, enfermeras/as, pediatras y otros profesionales), que ha permitido pasar del trabajo individual y descoordinado al trabajo de equipo con sesiones clínicas, puesta en común de casos, etc.

  • La ampliación de la jornada de trabajo con una dedicación completa, pasando de 2 horas diarias a 7, triplicando el tiempo medio de dedicación por paciente y ampliando la oferta de servicios (promoción, prevención, etc).

  • El desarrollo de Programas de Salud Integrales dirigidos a los problemas de salud prevalentes y grupos sociales (infancia, mujer, ancianidad, etc.)

  • La creación de una Cartera de Servicios de Atención Primaria que garantiza unas prestaciones homogéneas a toda la población y la introducción de una cultura de calidad y de evaluación de los servicios.

  • El Trabajo Comunitario. Las actuaciones de los Equipos de Atención Primaria se ampliaron a intervenciones en las comunidades y a los factores determinantes de la salud.

  • Generalización del uso de la Historia Clínica que, junto con avances tecnológicos y otras mejoras organizativas, han permitido ofertar al conjunto de la ciudadanía una atención primaria accesible, de calidad, eficiente y generando un alto grado de satisfacción entre la población.

La Atención Primaria Comunitaria ha mejorado el Sistema Sanitario Público

La Atención Primaria pública se caracteriza por su accesibilidad (ofrece a la población unos de servicios básicos de salud en una isócrona de 15 minutos desde cualquier lugar de residencia), cuenta con 3.006 centros de salud y 10.116 consultorios, 35.000 médicos (alrededor de 29.000 médicos de familia y algo más de 6.000 pediatras) y más de 29.000 profesionales de enfermería. En el año 2011 los ciudadanos consultaron 5,6 veces al médico de familia y 5,4 veces al pediatra. En total atendieron 279 millones de consultas médicas, 139 millones de consultas de enfermería lo que supuso más de 418 millones de contactos en AP.

España está entre los primeros países en niveles de salud, cobertura, accesibilidad y equidad sanitaria. Gran parte de estos logros son atribuibles a la AP, que oferta actividades de promoción, prevención y una buena atención clínica (evidenciada en la reducción de la mortalidad evitable) a un coste sostenible, muy inferior al hospitalario.

Paradójicamente la política sanitaria del actual gobierno del PP está orientada al desmantelamiento y marginación de la AP

Estos logros deberían haber estimulado a las administraciones a mejorar los recursos de los centros de salud y las condiciones laborales de sus profesionales (mejoras salariales e incentivos profesionales). Sin embargo el 58,1% del gasto sanitario sigue destinados a asistencia curativa y de rehabilitación, mientras que los recortes sanitarios afectan especialmente a la Atención Primaria (que ha sufrido un recorte del 10% en los últimos años) y a los servicios de prevención y de salud pública, que se han reducido en un 6,6%. Las trabas en el acceso a la AP determino que las consultas médicas descendieran de 6,3 a 5,7, aunque las de enfermería permanecen estables en 4,3 consultas por habitante al año.



Algunas contradicciones en el desarrollo del modelo

La universalidad que se atribuye a la AP no se corresponde con la realidad, más de 2 millones de funcionarios públicos y asimilados (asociación de la prensa, jueces, parlamentarios, etc.) son atendidos por empresas privadas colaboradoras (MUFACE, ISFAS, MUJECU), mientras que otros 7 millones de personas tienen doble cobertura (publico-privada) gracias a las ayudas fiscales del gobierno a la contratación de seguros privados complementarios. Esta pérdida de colectivos ciudadanos bien informados y con capacidad de influencia política repercute negativamente sobre la calidad de los servicios de AP públicos y contribuye a deteriorar su imagen social, que es vista por la parte de la población más influyente como una atención para pobres.



Problemas de afectan actualmente a los servicios de AP:

  • Cupos masificados: El 20% de los cupos de AP superan los 1.500 personas por facultativo/a. Tan solo en 4 CCAA la media de los cupos son inferiores a las 1.250 personas, que establecen como idóneo por las principales asociaciones profesionales.

  • Financiación insuficiente: El gasto en AP supone el 14% del total frente al 51 % del hospitalario. Pese a ello el presupuesto de AP se recortó un 10% respecto al 2008, mientras que el gasto hospitalario creció 15 veces más durante la última década. En los últimos años el gasto sanitario de Atención Primaria se ha recortado el doble que el gasto público total (8,6% frente a un 4%).

  • Déficit de recursos humanos: Los médicos de AP suponen el 31,3% del total frente a 68,7% los de hospital (la OMS establece que los colectivos de los dos niveles deberían tener una proporción similar en los sistemas). La situación en enfermería es aún peor con un 18,3% frente al 81,7%, pese a que la enfermeria de AP presta cuidados domiciliarios a una población con más patologías crónicas y dependencia.

  • Limitaciones en el acceso a los recursos diagnósticos a los profesionales de AP que reducen su capacidad resolutiva.

Estos déficit están repercutiendo negativamente sobre la atención de la población: Solo el 7,3% de la actividad de la enfermería de AP se realiza en el domicilio del paciente; han aparecido listas de espera en los centros de salud con una media, 3,5 días (en algunas CCAA superan la semana) que van incluso en aumento como muestra el crecimiento de personas que no fueron atendidas en el mismo día que paso de 55,2% al 57, 5,%. También ha aumentado las derivaciones innecesarias a la atención hospitalaria.

Otros problemas que aquejan a los servicios de AP:



  • Ausencia de participación social y abandono del trabajo comunitario: Las actividades de los EAP se centran en la asistencia clínica en detrimento de las actuaciones de promoción de salud, prevención, y de las intervenciones coordinadas sobre determinantes de la salud coordinados con otros servicios públicos como educación, medio ambiente, servicios sociales, urbanismo, etc.

  • Problemas en el trabajo en Equipo: Consecuencia de la ausencia de formación en esta materia; deficiencias en la definición de los perfiles, funciones y responsabilidades de los integrantes de los equipos y enfrentamientos profesionales.

  • Escaso desarrollo de los protocolos y guías clínicas, burocratización y obsolescencia de los programas de salud, que en muchos casos no están basados en pruebas científicas.

  • Variabilidad irracional en la composición de los equipos (psicólogos, trabajadores sociales, veterinarios, administrativos bien formados, etc.)

  • Fascinación por la tecnología: Se evidencia en el enorme interés por realizar ecografías y en la demanda de aparataje tecnológico en detrimento de las actividades de promoción y de trabajo con la comunidad. La influencia de la industria tecnológica por potenciar estas actividades se evidencia en el cambio de la Estrategia de Atención a Patologías Crónicas en la que se pretende sustituir a cuidadores profesionales por aparatos tecnológicos instalados en los hogares para monitorizar a los pacientes.

  • Mala coordinación con los servicios sociales para prestar una atención sociosanitaria coordinada e integral

  • Falta de liderazgo social y profesional de la AP: Fascinación tecnológica de la población y los medios de comunicación es clamorosa.

-Deficiencias en la formación en Medicina Familiar y Comunitaria

Formación pre-graduada: La asignatura de Medicina Familiar ha tenido un desarrollo escaso y limitado ya que en tan solo dos universidades la asignatura de Medicina Familiar tiene carácter obligatorio. Como consecuencia la asignatura de AP carece de prestigio y es elegida por muy pocos estudiantes (tan solo el 20% de las Universidades es elegida por el 50% de los alumnos), mientras que créditos obtenidos al cursarla no superan el 2,5% del total y su media de tiempo es de 33 horas en todo el periodo de pregrado.

Formación post-graduada (especialidad MIR): Con la creación de la Especialidad de MFYC la AP ha experimentado una importante mejora de la calidad asistencial y de la oferta de servicios; un gran avance científico y tecnológico; y un incremento de la capacidad resolutiva. Sin embargo la especialidad carece de prestigio entre los recién graduados: En 2011 tan solo el 5% de los que eligió MFYC estaba por encima del puesto 3.419 y el 50% por encima del puesto 6.297, mientras que el 19% de los residentes abandona la especialidad para volver a presentarse al examen y cambiar de especialidad, el 39% de los residentes abandona en primer año y el 32% en el segundo. Esto es la consecuencia de las condiciones laborales, el reconocimiento de los pacientes, las posibilidades de promoción profesional, la menos retribución económica, las dificultades para la investigación, y pobre prestigio y reconocimiento de la AP por los profesionales de hospital y la sociedad. Los Centros de AP (que imparten docencia) están sufriendo un importante deterioro por las restricciones de recursos y las trabas de acceso a los recursos diagnósticos. Además gran parte de las Unidades no desarrollan plenamente el Programa Docente, principalmente en los aspectos comunitarios. En la formación priman los aspectos clínicos en detrimento de los relacionados con la promoción y el trabajo con la comunidad. Esta situación desanima y frustra a los residentes y les hace volver sus ojos al hospital donde la clínica se hace mejor y con más recursos en las especialidades hospitalarias.

Formación continuada: Esta en manos de especialistas hospitalarios y de la industria farmacéutica, que así tiene la oportunidad de influenciar y orientar la práctica de la AP hacia los aspectos clínicos, y promover el uso intensivo y abusivo de pruebas tecnológicas y medicamentos.

Problemas de la investigación en AP: Aunque la investigación en AP está adquiriendo más relevancia, es todavía una actividad aislada, con pocos recursos y apoyos, con pocos recursos, y escasa coordinación con los hospitales y con la universidad (con la que apenas existen relaciones). La poca que existe está muy influenciada y condicionada por los laboratorios farmacéuticos que la financian.

La Atención Primaria, contrariamente a lo establecido por la OMS y la Ley General de Sanidad Española, sigue manteniendo un papel subalterno dentro del Sistema

La realidad demuestra que la AP no es el eje del sistema, no ejerce su papel de agencia de los pacientes, ni controla los procesos asistenciales. Esto le impide garantizar la utilización racional de los recursos y la cohesión e integralidad a las actuaciones de los diferentes agentes que intervienen en los procesos asistenciales. La AP esa siendo relegada a portera del sistema con la función de realizar el cribaje de pacientes y enfermedades, en beneficio de los intereses de unos hospitales que se están trasformando en empresas (Ley 15/1997) compitiendo entre si en un mercado sanitario.

Hospitales y especialistas trasladan una gran parte de las actividades burocráticas a la AP: Emisión de recetas, gestión de los traslados en ambulancias, citas para las revisiones periódicas en hospitales, control de bajas laborales por enfermedad, certificaciones de todo tipos (trabajo, permisos de conducir, entrada en centros enseñanza, etc). Esta carga de trabajo burocrático supone entre el 20 y 40% de la actividad en AP, y se hace a costa del tiempo disponible para actuaciones propias como trabajo comunitario, promoción y prevención, asistencia clínica, etc.). Aunque se pensó que la progresiva informatización de las consultas paliaría este problema, la presión asistencial por demandas administrativas sigue siendo muy elevada.

La supresión de las Áreas de Atención Primaria y la gestión empresarial de los hospitales marginan aún más a la AP


  • Algunas CCAA se están creando Estructuras de Gestión Integrada que hacen desaparecer las Gerencias de AP al ser asimiladas por las hospitalarias. Con esta medida la AP pierde el escaso poder que tenía para asignar y controlar sus recursos económicos y asistenciales.



  • En los nuevos modelos de gestión hospitalaria (Concesiones Privadas como el Hospital de Alzira, los Hospitales PFI, los Consorcios, etc.) los servicios de AP son asimiladas y controladas por las gerencias hospitalarias.



  • Paralelamente se están desmantelando las Áreas Sanitarias (Madrid, Galicia, Aragón) para crear grandes espacios que permitan la competencia de los proveedores hospitalarios públicos y privados.

Las Unidades de Gestión Clínica la puntilla del nivel primario

Las nuevas Unidades de Gestión Clínica impulsadas por el actual gobierno del PP, con el apoyo de directivos de algunas organizaciones profesionales corporativas, pretenden utilizar la Gestión Clínica para abrir una nueva vía de privatizar los hospitales y la atención primaria fragmentando los centros sanitarios en múltiples empresas con personalidad jurídica propia que agrupen recursos y personal de diferentes especialidades, disciplinas y niveles asistenciales. Estas estructuras tendrían autonomía plena para organizarse, y gestionar al personal y sus presupuestos, establecer relaciones con otras unidades y centros, generar beneficios y apropiarse de una parte de los mismos. Estas Unidades permitirán alianzas de centros sanitarios públicos y privados como laboratorios farmacéuticos, industrias tecnologías sanitarias (que pondría recursos, personal e inversiones), dividir al personal y avanzar en la privatización de la provisión con financiación pública. El desequilibrio de poder entre los hospitales y AP es clamoroso en el control de prepuestos, recursos y la definición de los procesos asistenciales. La finalidad es fragmentar los hospitales en micro-empresas, que compitan entre si en un mercado sanitario público y privado financiado con dinero público. En esta circunstancia la AP quedará laminada ya quien tiene el control de la caja del dinero tiene el poder



La reacción profesional la Plataforma 10 Minutos:

El malestar y frustración profesional del nivel primario cristalizaron en una gran movilización de sus profesionales y organizaciones, que cristalizo en la Plataforma 10 Minutos cuyas principales reivindicaciones eran incrementar la capacidad resolutiva, reducir burocracia, mejorar los recursos y mejora la calidad de la atención. El fuerte apoyo social y profesional a esta movilización hizo reaccionar al Ministerio de Sanidad y a la mayoría de las administraciones sanitarias autonómicas que se tradujo en la creación de una comisión con las presencia de miembros de todas las organizaciones profesionales que elaboraron de manera consensuada la Estrategia AP 21 que propuso 5 grandes estrategias de mejora: Calidad de los servicios orientadas al ciudadano; efectividad y resolución; continuidad asistencial; participación y desarrollo profesional; eficiencia, gestión y organización.

La crisis económica y sobre todo la llegada al poder del Partido Popular al Ministerio de Sanidad y a la mayoría de las CCAA (con una política sanitaria neoliberal centrada en los recortes, el desmantelamiento y la privatización de los servicios), supuso la paralización y el abandono de esta estrategia. El shock de los profesionales asociados a la profundidad de la crisis y a la brutalidad de unas medidas de recorte que afectan a todos los sectores sociales y silencio cómplice del denominado Foro de la Profesión que agrupa a las cúpulas de las organizaciones profesionales más corporativas, paralizó la respuesta profesional y social a semejante atropello.

Esta derrota ha supuesto la perpetuación del déficit de recursos de la AP y la profundización del papel subalterno de la AP dentro del sistema, que parece condenada a la función de portera de unos servicios hospitalarios trasformados en empresas.



Algunas falsas alternativas dirigidas a trasladar a la AP los modelos de gestión privada

Con el argumento de mejorar la eficiencia y la eficacia de la AP introduciendo mecanismos de mercado y el derecho privado, para acabar con la rigidez y el agotamiento del modelo de gestión pública y sin aportar ninguna evidencia científica se han puesto en marcha algunas experiencias de trasladar a la AP la gestión privada:



  • Entidades de Base Asociativa o EBAS: Desarrolladas en Cataluña en las que grupos de médicos y enfermeras se asocian para prestar asistencia en un teórico “mercado de competencia regulada”. Son sociedades con ánimo de lucro, con capacidad de endeudamiento y entidad jurídica propia (sociedades limitadas, anónimas, laborales, o cooperativas), sometidas al ordenamiento jurídico privado y al derecho mercantil y civil (pueden contratar a terceros). En las mismas pueden participar socios privados (Colegios de Medicos…).. La administración sanitaria cede el centro de salud y el equipamiento, y le asigna una población con un presupuesto que incluye atención primaria, laboratorio, diagnóstico por la imagen, tiras reactivas, y algunas especialidades. Los accionistas pueden quedarse con un 20%-100% de los ahorros en farmacia. Los incentivos de los médicos pueden alcanzar el 30% del salario lo que condiciona fuertemente sus decisiones

  • Centros de Atención Primaria (CAP) gestionados por centros hospitalarios de gestión privada como consorcios, fundaciones, mutuas laborales, mutuas de seguros u otras empresas con afán de lucro no necesariamente sanitarias. La mayoría dependen funcionalmente de un hospital, municipal o comarcal, integrado en la Red Hospitalaria de Utilización Pública. El personal se rige por el régimen laboral con peores condiciones que el personal estatutario del sistema público. Estos centros tienen personal laboral propio y personal estatutario/funcionario cedido a estas entidades, lo que supone una doble dependencia funcional. El personal tiene contratos laborales, jornadas de trabajo, horarios, días de vacaciones y de gratificación y retribuciones, diferentes, lo que genera importantes problemas de gestión y conflictos internos.

En estos modelos la selección de personal queda en manos de la empresa, y aunque el servicio prestado es con medios y dinero públicos, desaparece cualquier mecanismo de control democrático y de los principios de igualdad, mérito, capacidad y publicidad. Además de administrar el presupuesto público pueden vender servicios, y realizar contratos con diferentes compradores y ofertar prestaciones no incluidas en la cartera pública a quien pueda pagarlas. Algunas de las escasas evaluaciones realizadas a estos centros en Cataluña ( Fundación Avedis Donabedian) mostraron que los modelos de gestión privada en la atención primaria no son más eficientes que los públicos. En la mayor parte de los indicadores, no se observaron diferencias significativas con los centros públicos; se apreciaron aumentos significativos del número de pacientes por profesional (deteriora la calidad de los cuidados); mientras que los objetivos de reducir gasto generaron conflictos éticos asociados a recortar actividad para alcanzar los incentivos económicos pactados. En el caso de Valencia la integración de los centros de AP en la concesionaria privada propietaria del Hospital de Alzira (centro privado lucrativo que gestiona los centros de salud públicos del área) se observó una drástica reducción del flujo de pacientes al hospital desde la AP, consecuencia de los incentivos previstos para controlarlos.

  • Desde algunos sectores se propone aplicar en la AP española la fórmula de Medicos Gestores de Presupuestos (fundholders) en la que médicos de familia gestionen presupuestos para comprar servicios de cirugía, pruebas diagnósticas y terapéuticas, cuidados de enfermería domiciliaria e incluso atención hospitalaria para pacientes crónicos. Sin embargo un informe del Comité de Cuentas de la Cámara de los Lores (2009) reconoció que los médicos fundholders inflaron sus listas con 2 millones de pacientes inexistentes para obtener más dinero. También observaron la existencia de diferencias trato en los hospitales a los pacientes remitido por estos medicos; selección de riesgos; resistencia a aceptar a pacientes que pudieran generar costes elevados (ancianos, crónicos, etc.); exclusión de las áreas con población más deprimida; y el rechazo de los ciudadanos de menor nivel renta. Estos médicos orientaban su actividad a controlar sus gastos más que a la calidad de los servicios, en detrimento de los intereses de los pacientes

La privatización de los servicios de AP afecta a la calidad y a la equidad de la asistencia sanitaria de la población.

PROPUESTAS

La estrategia para mejorar la AP tienen que ir asociada a recuperar el Sistema Sanitario de los estragos de la crisis y las políticas neoliberales (recortes de recursos , privatizaciones, desmantelamiento de servicios, paralización de la atención sociosanitaria, etc.), garantizar a una financiación suficiente; restituir al sistema público los servicios privatizados/externalizados; recuperar el carácter universal del sistema de salud eliminando copagos y volviendo a la cartera única de servicios.

1.- Recuperar el carácter Universal de la Atención Primaria y la equidad en el acceso a los servicios de atención primaria:


  • Derogación el RD 16/2012 para que toda la población recupere el derecho a la asistencia sanitaria vinculado el mismo a la residencia en lugar de a la cotizaciones por trabajo (propia de un sistema de seguros); eliminado al mismo tiempo las carteras de servicios complementaria y suplementara que limitan la asistencia por motivos económicos.

  • Integración de los regímenes asistenciales (MUFACE; ISFAS, MUJECU y..) en el Régimen General de la Seguridad, para garantizar una atención primaria equitativa a toda la población, incluyendo a los grupos sociales más influyentes.

  • Supresión de las reducciones fiscales a los seguros privados que descapitalizan el sistema público y generan desigualdad con ayudas de fondos públicos

2.- Acabar con la discriminación y marginación de la AP

  • Plan contra la precariedad económica incrementando el presupuesto de Atención Primaria en un 10% anual hasta alcanzar el 25% del total sanitario en 5 años. Asociando el mismo a un incremento de las responsabilidades asistenciales de la AP, que en estos momentos presta indebida e irracionalmente los servicios hospitalarios.

  • Plan de Recursos Humanos para incrementar el personal facultativo y de enfermería para acabar con la masificación de los cupos, y garantice alcanzar en 5 años una media de 1.250 personas por profesional. A 10 años el objetivo sería alcanzar un porcentaje del 50% en AP y hospitalaria.

  • Plan de Equipamiento de Centros de Atención Primaria que acabe con la precariedad de recursos en la de AP y mejora de la capacidad resolutiva.

  • Supresión de las limitaciones en el acceso a recursos diagnósticos acompañado de la generalización de protocolos y guías clínicas consensuados y basados en la evidencia (de aplicación común en AP y hospitales)

La financiación de estos programas correría cargo de las reducciones en gasto farmacéutico y en la utilización injustificada y abusiva de recursos diagnósticos, especialmente en los servicios de atención hospitalaria.

3.- Racionalizar la gestión y garantizar la coordinación de los procesos asistenciales con base en la Atención Primaria



  • Supresión de las Gerencias Únicas controladas por las gerencias hospitalarias

  • Derogación de la integración de los Servicios de Atención Primaria en los hospitales de gestión privada de financiación pública (Modelo de Concesional Hospital de Alzira), que utilizan la AP para regular los flujos asistenciales a los hospitales seleccionando patologías y pacientes por motivos económicos.

  • Desarrollo de las Gerencias de Atención Primaria dotándolas de instrumentos de gestión que garanticen la coordinación de los niveles asistenciales y de salud pública, con base en la AP.

  • Derogación de la Unidades de Gestión Clínica que fragmentan el sistema, privatizan la gestión y someten la actividad de la AP a los intereses de los servicios Hospitalarios

  • Recuperar los Servicios de Información (historia clínica electrónica, receta electrónica, centrales de llamadas, servicios de información pacientes..) externalizados a empresas privadas, fundamentales para la coordinación de niveles y el control de procesos asistenciales y la circulación de pacientes por el sistema desde la AP

4.- Cambios en la formación del personal de AP

4.1.- Formación pre-graduada:



  • Creación de cátedras y departamentos de Medicina Familiar y Comunitaria (MFyC) en todas las universidades

  • Obligatoriedad de cursar la Asignatura de MFyC para todos los alumnos

  • Incrementar los créditos de la asignatura de MFyC equiparándolos con el resto de las materias

4.2.- Formación de Especialistas MIR

  • Mejorar la dotación y equipamiento de los centros de AP docentes

  • Creación de instrumentos de participación comunitaria en todas las áreas sanitarias y centros docentes. Rotaciones obligatorias

  • Potenciar en los mismos el desarrollo de actividades de promoción de salud y de trabajo comunitario. Rotaciones obligatorias

  • Incorporar la los Centros Docentes de AP personal experto en epidemiologia, salud pública y trabajo con la comunidad

  • Obligatoriedad de que todos los centros docentes tengan actualizado el diagnostico de salud y un Plan de Intervención sobre los determinantes de salud, en coordinación con otros recursos no sanitarios del área. Rotación obligatoria

  • Mejorar las condiciones laborales, salariales y de desarrollo profsional de los profesionales de AP

4.3.- Formación continuada

  • Creación de unidades de formación continuada en AP en todas las áreas sanitarias

  • Prohibición de financiación de las mismas por los laboratorios

  • Plan de formación del personal de AP en base a diagnóstico de problemas y necesidades formativas elaborado con la participación de todos los profesionales

5.- Investigación

  • Desarrollar estructuras de investigación en AP en todas las áreas, independientes de las hospitales (aunque coordinadas con ellos) con presupuesto independiente, recursos humanos adecuados y personal de apoyo (estadísticos, epidemiólogos, salubristas, etc.). Acabar con el voluntarismo en que se basa esta actividad

  • Elaborar Planes de Investigación en Salud Cominitaria

6.- Mejorar la calidad, la capacidad resolutiva y reducir la carga burocrática de la AP, desarrollando las propuestas de la Estrategia AP 21.

Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública

Abril de 2015




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