José Luis Benlliure, Un clásico de la Arquitectura Contemporánea de México



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INDICE


José Luis Benlliure, Un clásico de la Arquitectura

Contemporánea de México
Primer acercamiento de la línea cultural de la obra

De arquitectura de Benlliure.


Obras y hechos significativos de cada etapa.
1944 – 1950. Etapa Escolar.
Las contradicciones de la escuela de Arquitectura

De la UNAM.


La dicotomía entre dibujo y arquitectura.
Dos proyectos sobresalientes de Benlliure en el

Primer curso de Composición Arquitectónica.


Algo más sobre su experiencia extraescolar.
Etapa 1950 – 1961.
La integración Plástica.
La búsqueda de identidad de la arquitectura en

Los años cincuenta. Contradicciones y proclamas.


La posición de José Luis Benlliure.
El proyecto del Seminario Menor en la Ciudad

De México.


El Conjunto Aristos (1957 – 1961)
La modernidad en los edificios de oficinas y la

Aportación de José Luis Benlliure.


Tercera Etapa 1962 – 1985.
Las casas habitación de encargos privados. Valle

De Bravo.


Cuarta etapa 1985 – 1992. La reconstrucción de los

Edificios del centro de la ciudad de México.


El Proyecto poniente de la Alameda.

Las ampliaciones de la Cámara de Comercio de

La Ciudad de México y del Museo de San Carlos.
Apéndice
Bibliografía
Hemerografía
Listado Cronológico de la Obra

De José Luis Benlliure.



JOSE LIUS BENLLIURE

Un Clásico de la Arquitectura Contemporánea.

En los espacios proyectados por José Luis Benlliure, uno quisiera estar siempre.”
Esta frase dicha por el arquitecto José Luis Ruvalcaba1 y que se refería a una de las Obras de José Luis Benlliure – la ampliación del Instituto Mora en la ciudad de México –puede generalizarse a la casi totalidad de su obra. En realidad, no es difícil imaginarse el conjunto de cualidades que una obra de arquitectura debe tener para merecer tal elogio. Ya me iré ocupando de ellas a lo largo de este trabajo. Lo sorprendente es no sólo que tal o cuál edificio las reúna, sino que exista una producción tan prolija y constante con ellas, como es la del autor del extraordinario conjunto Aristos (1957 – 1961) y de tantas obras y proyectos realizados a lo largo de su creadora existencia.
Sobraría decir que el interés inicial que me llevó a emprender la grata tarea de estudiar el recorrido profesional de Benlliure, fue en aumento en la medida que me fui adentrando en el conocimiento de su obra, cuantiosa porque representa ni más ni menos que una labor constante durante poco más de cuarenta años. Y esto, en lo que respecta a la arquitectura expresada en obras, proyectos e innumerables prefiguraciones en forma de croquis – porque en cuanto a su actividad como dibujante, y luego como pintor y escultor, el lapso es mayor, hasta remontarse, en algunos casos, a su infancia y adolescencia.
Por su parte, en el interés que tiene la actividad de Benlliure, cuenta de manera especial su larga labor como profesor de diversas disciplinas referidas a la arquitectura, durante la cual hizo aportaciones importantes y fue participe de eventos significativos.
En el curso de este trabajo, se reafirmo la idea de que estamos frente a una obra arquitectónica realizada con tal entrega y tales convicciones, que no sólo dejo satisfechos a sus clientes o a sus usuarios. Sino que se le puede ubicar, en términos gratificántes para nuestra cultura arquitectónica, en la ya larga polémica suscitada a raíz de la implantación de los principios fundamentalistas en México. Esta polémica, hay que recordarlo, ha llegado ahora a la discusión acerca de los llamados posmodernismos, tardomodernismos y del último grito de las modas del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Es más, al acercarnos al fin del milenio, nos hemos visto envueltos en diferente medida, en apasionados pronunciamientos y propuestas en torno a la recuperación de la identidad perdida de nuestra cultura arquitectónica latinoamerícana.

Si bien a Benlliure lo encontramos y ubicamos en este recorrido polémico hasta nuestros días sobre todo por su obra arquitectónica, cuentan también, como ya lo iré detallando, sus escritos y la actividad académica que desarrollo durante casi tres décadas. Por lo demás, sus ámbitos vitales no dejan duda sobre la posición que mantuvo invariablemente con respecto a la sociedad y la cultura. Aquí sólo mencionaré dos, de lo más relevante: hijo del exilio español (1938), adhesión y pertenencia a la decisiva experiencia académica del “Autogobierno”, realizada como es bien sabido en la escuela – hoy facultad- de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México, a partir de 1973.



Primer acercamiento a la línea cultural de la obra arquitectónica de Benlliure.
Frente al panorama de su producción, realizada desde que inicia su actuación profesional- momento que se podría ubicar, por su calidad, a principios de los años cincuenta- hasta los primeros años de la década de los noventas, se puede afirmar que fue protagonista, con una modestia que no ha dejado de sorprendernos, de importantes momentos de la evolución y transformación de la arquitectura de la segunda mitad del siglo en nuestro país.
Es indudable que Benlliure fue copartícipe de la evolución del funcionalismo en México, y que no se le puede separar, absolutamente, del Estilo Internacional cuando éste entra en auge en México; sin embargo, manejo una forma tan personal de expresión, en la que combino la geometría con lo poético que no se le puede clasificar como un arquitecto ortodoxo de los lenguajes vigentes en su momento.
Y así, la libertad creativa de Benlliure y su gran pasión por la arquitectura le permitió enfrentarse con una modernidad original a una gran diveridad de problemas. Tal cosa sucede, por ejemplo cuando diseñó y construyó edificios del género eclesiástico.
Esta actividad quizá la inicia – con algunas Ideas- cuando estuvo en Roma en 1948 1949, contiúa con el edificio presenrado para su tesis profesional, y tiene una culminación , en su participación en el diseño de la Nueva Basílica de Guadalupe. En sus propuestas de éste género, Benlliure logra la difícil compatibilidad entre la pesada carga de la historia de los edificios religiosos y la vocación de la trivialidad de los códigos del Movimiento Moderno, que parecen no haberse creado para ese género de edificios. También Benlliure proyectó y edificó una serie de casas habitación de tipo no propiamente urbano- como las de Somosaguas en Madrid (1970) y las de Valle de Bravo, Estado de México (1979-1985) – de un carácter vernacular pero indudablemente moderno.

Estas consideraciones nos llevan a reconocer que Benlliure no se encerró ni en las fórmulas estilísticas ni en los esquemas, mas moralistas que verdaderamente arquitectónicos y culturales, que sé impusieron como paradigmas del Movimiento Moderno, y que no pocos arquitectos asumieron más como una moda y con afán de prestigio rápido que para enfrentar las necesidades y los problemas planteados. En otras palabras, su modernidad ha sido genuina y por ello, no doctrinal en el sentido cerrado del término. Su intención casi siempre lograda, de cubrir integralmente los requerimientos, le imprimen, por su profesionalismo y poética, una naturaleza de clasicidad poco común en nuestro medio.2




1.- 1944-1950. Etapa escolar.
Realización de la carrera de arquitectura en México, con estudios intermedios en Roma. Considero este lapso por la calidad de su producción y porque expresa el nivel de manejo del lenguaje del Movimiento Moderno en la escuela de Arquitectura de la UNAM, la cual en ese momento concentraba a significativos representantes de las tendencias arquitectónicas dominantes del país. Como es lógico, los trabajos de Benlliure en esta etapa siguen los lineamientos impuestos en la escuela, aunque con el nivel de selectividad-posibilitado por la diversidad de los profesores de Composición Arquitectónica- que lo lleva a elegir como maestro fundamental al Arq. Enrique del Moral. En sus proyectos maneja un lenguaje funcionalista evolucionado, de claridad compositiva, con un buen manejo de la modulación y las proporciones. Naturalmente, la búsqueda de espacios agradables se muestra ya en esos proyectos, dentro del rigor compositivo y expresados con una gran habilidad a sus compañeros y profesores. La producción de Benlliure en esos años, se ubica dentro de las mejores de la escuela.

2.- 1950-1961.
En esta etapa Benlliure, desarrolla y madura su línea anterior. Se va creando una personalidad original a través de una búsqueda de enriquecimiento de los rígidos cánones del Estilo Internacional y alcanza, con el conjunto Aristos, uno de los más altos niveles de creatividad arquitectónica en el género de edificios comerciales y de oficinas, a tal grado que hasta ahora, treinta años después, se le sigue considerando como una de las mejores obras de este tipo.

Proyecta y construye, además de otros edificios emparentados con el Aristos, una fábrica de radios en Naucálpan, un buen número de casas, proyecta un hotel en Acapulco. Un evento significativo es el proyecto del seminario Menor de Cuajimalpa, D. F., que presentó para obtener el título de arquitecto en 1955, de fuerte carácter unitario y estético.


¿Periodización?
Esta ha sido una tarea siempre complicada para los historiadores de la arquitectura contemporánea, sobre todo por la elección de los parámetros para realizarla. La cuestión se complica más cuando se trata de un arquitecto, y más todavía si ese arquitecto es José Luis Benlliure. Sin embargo, es necesario intentarla, aunque sea a grandes rasgos, y en la medida que el desarrollo de su obra exprese su participación en las transformaciones de la cultura arquitectónica de nuestro país.


3. - 1962-1985.
En este lapso, José Luis Benlliure va respondiendo a la crisis del Movimiento Moderno y del Estilo Internacional, con el ejercicio y desarrollo de una gran libertad compositiva, con obras y proyectos en donde la central parece ser la atención minuciosa a las necesidades de los usuarios, el apego y la correspondencia con el sitio, la utilización de la geometría y la búsqueda de espacios confortables y poéticos. Considerable parte de su obra la realiza en colaboración con otros colegas, y en cada caso que trataremos iré especificando sus nombres, aunque quizá convenga resaltar su coautoría en el proyecto de la Nueva Basílica de Guadalupe en la ciudad de México, junto a Pedro Ramírez Vázquez, Javier Lascurain, Alejandro Shoenhofer, Gabriel Chávez de la Mora.

Es significativo el hecho de que Benlliure realizó, tres años antes de este trabajo colectivo, un primer proyecto para la Nueva Basílica de Guadalupe, en la parte superior del cerro que se encuentra atrás de la antigua basílica.


Destaca, en este lapso, la serie de casas realizadas en Valle de Bravo, Edo. De México (1971-72.)
Cuentan especialmente, varias participaciones en concursos internacionales: Edificio para la organización para la Salud en Washington (Segundo premio)

Centro Eurokursaal, en San Sebastián, España, (Mención.)


Edificio Peugeot, Buenos Aires, Edificio de la Opera de Madrid, España.

1985-1994. Etapa de la Reconstrucción.
Se trata de una etapa que fue interrumpida por la muerte de Benlliure. He considerado esta fecha ya que coincide con la de los sismos más devastadores que haya sufrido la capital de la república y en consecuencia, con la iniciación de las obras de reconstrucción de los edificios colapsados. ( En su mayoría se trata de edificios de nueva planta, donde existieron otros que hubo de demoler.)

Benlliure participa en forma destacada en estos eventos: diseña y construye, en colaboración con el arquitecto Juan Urquiaga dentro de la Dirección de Arquitectura del Instituto Nacional de Bellas Artes, un conjunto de obras en un área considerable del centro de la ciudad. Estas obras, tienden a la preservación del carácter ambiental, urbano arquitectónico del sector en el que se encontraban los edificios colapsados.

Naturalmente, no todas son obras nuevas, ya que en muchos casos se utilizaron estructuras y partes de los edificios que estaban en condiciones de ser aprovechadas. De todas maneras, el lenguaje utilizado en estas obras, al corresponder con las tipologías existentes- muchas de ellas del eclecticismo decimonónico, junto a las coloniales y al neoclasicismo republicano- ya representan una posición radicalmente distinta a la del Estilo Internacional y se ubican en un contextualismo polémico, que ha sorprendido a no pocos arquitectos. Destacan dos obras de las cuales me ocuparé en su momento: la Cámara de Comercio de la ciudad de México y la ampliación del Museo de San Carlos. Dentro de la polémica, su calidad y pertinencia es innegable y se ubica con una gran dignidad en la actual discusión acerca de nuestra identidad cultural arquitectónica.

Benlliure, al mismo tiempo, siguió diseñando y construyendo casas habitación, y un jardín propuesto por el Ateneo Español- en un terreno cedido por el Departamento del Distrito Federal- en homenaje al poeta Antonio Machado.




Obras y Hechos Significativos de Cada Etapa.
1944-1950 Etapa escolar.

La calidad de los trabajos escolares de José Luis Benlliure, así como su ulterior profesionalismo y entrega a la arquitectura, no puede entenderse de manera cabal si no se conocen algunos antecedentes decisivos. En primer lugar, es necesario tomar en cuenta que desde su infancia- en Madrid, de donde era oriundo- se desarrollo en un ambiente cultural y tuvo un contacto cotidiano con las artes plásticas: su padre, del mismo nombre fue un arquitecto de gran calidad y muchos encargos profesionales, ampliamente conocido en España, su abuelo paterno, connotado escultor. Los tres hermanos de éste, pintores.

En fin, el nombre de la familia Benlliure estaba ligado- aún lo está- a los ámbitos de la cultura y la arquitectura de España.
En relación con su infancia, José Luis recordó de manera vivida, los paseos de fin de semana, con su familia, a diversos museos y eventos culturales. Un detalle interesante, que muestra su temprana inclinación por la arquitectura, es que el primer dibujo que realizó en la escuela primaria fue una perspectiva del edificio de la institución, influyó también en la vocación de Benlliure, el hecho de que no se trataba de cualquier escuela, ya que en ella se llevaba a cabo una experiencia piloto de la llamada Escuela Moderna.3 Pero además, es significativo que Benlliure haya subrayado que en el proyecto y construcción del edificio participaron Torroja, Carlos Arniches y Martín Domínguez, y que estos arquitectos realizaron la escuela según los principios de la “Arquitectura Participativa”, puesto que dialogaron con los usuarios, sobre todo con los niños, para hacer sus propuestas.

Ya en México, en 1939, una vez liberado su padre de un campo francés de concentración en el que estaba recluido por su adhesión a la causa republicana y, acogida la familia por la histórica acción solidaria del gobierno de Lázaro Cárdenas, José Luis Benlliure, quien al llegar a nuestro país contaba con 11 años de edad, va siguiendo la actividad profesional de su padre, con tal eficiencia que en unos cuantos años empieza a trabajar como dibujante para los arquitectos Enrique de la Mora, y Mario Pani, antes de su ingreso a la escuela.

Del trabajo con ambos arquitectos queda el testimonio de unos dibujos en el número 14 de la Revista Arquitectura (noviembre de 1943), dedicado a edificios eclesiásticos. En relación con la actividad del padre al llegar a México, es significativo saber- y tal hecho influyó seguramente en las actitudes del joven José Luis- que la solidaridad de personalidades progresistas, como la del Lic. Vicente Lombardo Toledano, líder de la CTAL4, y de arquitectos connotados, simpatizantes de la República, como Carlos Leduc y Enrique Yáñez, hizo que este último lo llamara a colaborar en su despacho. De esa colaboración hay también un testimonio: la revista Arquitectura publicó en su número 5, de abril de 1940, los resultados de un concurso de anteproyectos para la Casa de España en México el cual fue ganado por Mario Pani, el segundo lugar lo obtuvieron Enrique Yañez, José Luis Benlliure (padre) y Ricardo Rivas con una propuesta fuertemente racionalista. Cabe decir ahora, que una vez que termina la colaboración de José Luis Benlliure (padre) con Yáñez, aquél pasa a colaborar con el arquitecto Enrique de la Mora y tal hecho abrió la oportunidad para que el joven José Luis trabajara con este arquitecto.
Las Contradicciones de la Escuela de Arquitectura de la UNAM.
Cuando José Luis Benlliure ingresa a la Escuela de Arquitectura en 1944, se encontró con una institución que había aceptado ya en general los principios del Movimiento Moderno, aunque mantenía una serie de contradicciones que no dejaban de influir tanto en la formación profesional de los alumnos, como en el ánimo de éstos. Una de ellas, fundamental, era la permanencia del ejercicio de los órdenes clásicos, en los primeros años de la carrera y la aplicación del lenguaje y los principios del funcionalismo, en la asignatura de Introducción a la Teoría de la Arquitectura (primer año), y a partir del tercer año en los cursos de Composición Arquitectónica.

Otra contradicción, quizá menos evidente en ese momento, era la que se planteaba entre los conceptos fundamentales acerca de la historia de la arquitectura- de línea positivista y formalista- con los que sustentaban la.

Teoría de la Arquitectura, de carácter espiritualista y aunque parezca una paradoja, pragmático. No es posible dejar de mencionar una tercera contradicción, derivada de las anteriores y de la forma como estaba organizado la estrategia pedagógica de la carrera - que aún conservaba el modelo "napoleónico"- y que consistía en un divorcio orgánico entre la teoría, la historia y la práctica arquitectónica. Sin embargo, aún con estas contradicciones que eran compartidas por no pocas escuelas de arquitectura- la presencia y actuación magisterial de importantes arquitectos, de fuerte experiencia profesional, hacía de la Escuela de Arquitectura de la UNAM, en ese momento una institución con aceptables niveles de calidad.

La Dicotomía entre Dibujo y Arquitectura.
Como ya lo he mencionado, José Luis Benlliure, se distinguió desde sus primeros momentos en la escuela, por su habilidad para el dibujo, y naturalmente, por la calidad de sus proyectos. Sin embargo, en torno a su habilidad como dibujante, se daba una curiosa situación, ya que si bien lo prestigiaba entre sus compañeros y un buen número de profesores, causaba cierta animadversión entre influyentes maestros que pensaban que el virtuosismo en el dibujo podría ser peligroso para la realización de la buena arquitectura. (Naturalmente, al encontrarse la escuela en la etapa de aceptación de¡ funcionalismo, puede entenderse porque se tenía esa opinión tan tajante entre algunos de sus mas apasionados impulsores.) Esa dicotomía entre dibujo y arquitectura- no se planteaba sólo en el plano teórico en la escuela: impregnaba a toda la carrera, pero sobre todo a los primeros años, y tenía mucho que ver con la contradicción, ya mencionada entre enseñanza académica y enseñanza funcionalista5.

En la escuela, la enseñanza del taller a través del manejo de los órdenes clásicos, se mantuvo hasta mediados de la década de los cincuenta. Y, en lo que respecta a la dicotomía mencionada, Benlliure nos señaló la existencia de dos situaciones diversas: en el Taller se exigía excelencia y preciosismo en el dibujo, en tanto en las asignaturas teóricas-impartidas con la línea de Villagrán García, cuando no por el propio maestro- se hacía hincapié en el "peligro" de la habilidad para el dibujo. Creo de interés transcribir las ideas de Villagrán al respecto, ya que se trato ni más ni menos y como se sabe en nuestro medio, de¡ maestro que fue, a partir de los años cuarenta, el guía teórico de generaciones de funcionalistas: "Los dibujos arquitectónicos y los modelos volumétricos son, por lo dicho, simple representación de la idea que se ha forjado el arquitecto, pero no son la obra misma. Podemos aducir que les falta lo útil habitable..... Las representaciones constituyen un gran peligro para el estudiante y para el mismo arquitecto cuando, por hábito que adquiere de sólo ver en dibujo obras que no ha ejecutado o que no ejecutará, acaba confundiendo su habilidad como dibujante con su posible habilidad como arquitecto6.



Dos proyectos sobresalientes de Beniliure en el primer curso de Composición Arquitectónica.

Las evaluaciones, y naturalmente la calidad de los trabajos escolares de José Luis Benliiure, no avalaban los planteamientos anteriores, ya que las representaciones dibujísticas que realizó en los talleres le valieron elogios y merecimientos académicos, y lo mismo aconteció con sus proyectos en las asignaturas de Composición Arquitectónica. En relación con estos últimos, tenemos el testimonio de tres trabajos: una “repentina”, calificada con Primera Mención (Propuesta de Gasolinera), un "Hotel en Acapulco', proyecto que obtuvo 'Premio de Excelencia", Ambos correspondientes al primer curso de Composición Arquitectónica,

del año 1946. El tercer testimonio es un excelente proyecto, dibujado en hojas tamaño carta de 'papel mantequilla', de un conjunto habitacional, -'Multifamiliar" realizado en 1950, cuando José Luis cursaba el cuarto año de la carrera, segundo de Composición a su regreso de Italia, en donde hizo estudios de arquitectura, durante poco más de un año. Por lo pronto me ocuparé de los dos primeros, ya que entre el último y éstos media un lapso de madurez que se hace necesario comentar.

La “Gasolinera", realizada en una de esas tareas que obligaban a los alumnos a llevar a cabo en unas cuantas horas, con un tema sorpresa, está resuelta con una gran sencillez estructural y volumétrica, en la que se acusan con claridad cada una de las partes del pequeño edificio. El emplazamiento está bien resuelto ya que los autos que acuden a tomar gasolina desarrollan esa maniobra en las avenidas y los que llegan a los servicios de engrase y lavado lo hacen por la calle secundaria; de tal modo que no se da un cruce de circulaciones de vehículos. Es de notar que dentro de su sencillez y austeridad hay una búsqueda de espacios y de elementos agradables a través de los anuncios, algunos elementos de piedra, jardineras, así como con el curveado de la losa que cubre el espacio para las bombas.

En suma, ya aquí se intenta un uso menos rígido de los principios funcionalistas. No era en balde que su maestro fuera Enrique del Moral, un arquitecto, que como lo iremos viendo, representaba a través de muchas de sus obras, una línea funcionalista más abierta, de búsqueda de identidad de la arquitectura mexicana.

Pero además, José Luis recuerda que en el proyecto de la Gasolinera, fue influenciado por las nuevas propuestas de la arquitectura brasileña en boga gracias al recién llegado libro “Brasil Construye”.


En lo que respecta al proyecto de hotel en Acapulco es evidente que se trata de una propuesta más desarrollada que la anterior. Aquí aparecen elementos que serían una constante en los proyectos de Benllíure cuando menos en sus primeras etapas de trabajo profesional. También es evidente la influencia de Enrique del Moral, aunque Benllíure iría desarrollando una personalidad propia. Como se acostumbra en es época en la escuela, el requerimiento del trabajo de composición – al cual denominaba “concurso”- se planteaba de manera escueta y directa; enunciado del tema, características generales del terreno, programa arquitectónico. Con esos elementos, el alumno se avocaba directamente al diseño. Se partía de la idea de que tal manera de plantear el problema a resolver reproducía exactamente la demanda del mercado profesional de trabajo, y en parte era cierto. Al menos, el tipo de arquitecto que se proponía formar la escuela respondía a esa demanda, de carácter clientelar, privada en gran medida.

Conviene aclarar que hago estos comentarios, porque ya en los años sesenta- como lo iré luego mencionando- se produce en la escuela un cuestionamiento a esa manera de plantear no sólo la signatura de composición, incluidas las “repentinas”, sino en su conjunto la enseñanza de la arquitectura. De cualquier manera, el caso es que el estudiante 48128, José Luis Benllíure, abordó el problema planteado con gran habilidad y talento al grado de merecer el “Premio de Excelencia”.


El emplazamiento del hotel en el terreno, se hizo de acuerdo a la orientación, dimensiones, topografía y ambiente paisajistico, de tal manera que cada una de las actividades tienen el lugar más adecuado para su desarrollo, dentro de recorridos lógicos y cómodos que las interrelacionan de manera natural. Y así, el acceso, sea en auto o a pié, es expedito y controlable por la administración, y en la medida de que el huésped accede a ésta. Y así, privilegiar al huésped, requerimiento básico para un edificio de este género, se cubre aquí con

creces. Y esto se realiza sin sacrificar las otras funciones y actividades. Si bien la tipología distributiva es funcionalista – en cuanto a esta última, se utiliza, prácticamente un solo entreje- la volumetría y fachadas corresponden, en general al lenguaje del Estilo Internacional, ya se manifiesta aquí la tendencia a la ruptura de los volúmenes simples y continuos, sin solución de cerramientos o remates, y el rechazo al “edificio vidriera”. Y así, en lugar de proponer un organismo arquitectónico de volúmenes simples articulados, propio del funcionalísmo, en este edificio los volúmenes están diferenciados e interpenetrados, con lo cuál se produce un juego agradable y se evita la monotonía. Esta ruptura de la monotonía se produce también en las fachadas. Naturalmente, estas características formales se encuentran aquí de manera inicial, aunque tal hecho no le quita su valor y merecimiento. En este punto, considero interesante transcribir el breve comentario que hizo al trabajo uno de los profesores que examinaron el proyecto, el arquitecto Augusto H. Alvarez. El texto se publicó en la Revista San Carlos, de febrero de 1947:


“Las partes fundamentales del programa están perfectamente expresadas. Relación agradable de la Recepción y espacios libres sujetándose a las condiciones espaciales del terreno; diferenciación de los dos tipos de habitación, tomando para éstos la mejor aereación y vista; conexión clara de servicio a la Recepción y la Habitación”7.
Como ya se mencionó, entre éste trabajo y el siguiente- el “Multifamiliar”- medió una breve estancia en Roma, durante la cual al mismo tiempo que realizaba sus estudios- o quizá como parte de ellos- llevó a cabo un buen número de dibujos y acuarelas de una gran calidad, de importantes edificios y conjuntos arquitectónicos de valor histórico.
Habría que decir en primer lugar, que el tema “Multifamiliar” era representativo del tipo de propuestas que se estaba haciendo en es etapa para enfrentar los requerimientos de vivienda para los sectores medios. El gobierno iniciaba programas con ese tipo de agrupamiento viviendístico – relacionado con las ideas lecorbusianas acerca del urbanismo y la arquitectura- y naturalmente, los arquitectos lo incorporaban a sus preocupaciones. Recordemos que uno de los primeros grandes conjuntos realizados con esa concepción fue el “Multifamiliar Miguel Alemán (1947) del arquitecto Mario Pani.
Es interesante recordar que el arquitecto Pani publicó, precisamente en 1950, una propuesta de desarrollo urbano inmobiliario, en base a lo que llamaba “dispersión organizada y concentración vertical”, consistente en el sembrado, en puntos estratégicos de la ciudad, de ese tipo de unidades de multifamiliares, contenidas en las célebres y novedosas “supermanzanas“8, (8) En ese contexto, el tema para el trabajo escolar era pertinente. Se trataba de alojar a 2450 personas, en 490 departamentos de tres tipos: una, dos y tres recámaras. La “Supermanzana” tendría además, comercios, guardería, escuela primaria, zona deportiva, alberca administración, jardines a cubierto. Todo ello en un terreno de 300 por 200 metros. José Luis Benllíure- quien seguía siendo el alumno 48128- presentó tres variantes de plantas de conjunto, dentro de la tipología usual en esos temas. La planta aceptada es de una gran limpieza compositiva y destaca por la ortogonalidad del sembrado de los edificios alargados de 11 plantas, con la característica de que cada “planta” contiene a los tres tipos de vivienda requeridos.

En la planta baja de cada edificio ubica comercios, refresquería, jardín a cubierto y naturalmente- en un volumen exento del cuerpo del edificio- las circulaciones verticales. La orientación de la viviendas es oriente-poniente, con la colocación hacia este último de la alargada circulación horizontal que da acceso a los departamentos.

Los edificios están estructurados con un solo entreje; los equipamientos del conjunto están en general en un sembrado perpendicular a los edificios de vivienda y su ubicación es clara y adecuada. Benllíure coloca estratégicamente cuatro estacionamientos y provoca una gran plaza frontal al norte del terreno, con comercios, una fuente y una escultura, en cuya base está inscrita una irónica frase; "al vecino desconocido", En realidad, a pesar de que la propuesta de Benlliure sigue en general los lineamientos morfológicos establecidos para este tipo de conjuntos, aquí se hacen intentos por suavizar, por así decirlo, la rigidez y monotonía que conllevan, dando como resultado, un conjunto agradable.



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