Jorge Rodríguez Antes de Zefe’s nunca fui el dueño del edificio donde estaba localizado mi restaurante



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Ramón Flores

Tercera Composición

7/11/13

El Sufrimiento, la supervivencia, y la vida en Bushwick



Jorge Rodríguez

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Antes de Zefe’s nunca fui el dueño del edificio donde estaba localizado mi restaurante. Entonces, nunca tenía control de la renta y el futuro del restaurante siempre era muy inseguro. Cada vez que el casero quería aumentar la renta yo no podía hacer ninguna acción ni decir ninguna palabra para detenerle. Entonces, tuve que cerrar muchos restaurantes por esta razón.



He operado varios restaurantes. Algunos de ellos han recibido críticas positivas. Tengo estas críticas en mi oficina, colgada en la pared y enmarcada. En esa oficina tengo documentos desde los años noventa. Esos documentos cubren una parte de mi historia, pero también registran mucho tiempo, mucho cambio en el barrio.



Cuando llegué a los Estados Unidos en los años ochenta no conocía nadie a Nueva York. Actualmente, he estado casado por más de veinte años y tengo muchos nietos. Pero ellos no están creciendo en el mismo barrio en el que yo he trabajado por tantos años.





El espacio en Bushwick era más caro al final de los años 2000 que al principio de la década. Sin embargo, conseguí un préstamo para comprar los primeros pisos del edificio donde está mi restaurante. Pero no sé si voy a tener suficientes clientes en el futuro si los hispanos continúan siendo desplazados.

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Ahora, en Bushwick, como en el pasado en otras partes de Brooklyn, los judíos y otros blancos están comprando edificios y están aumentando el alquiler para los hispanos. El aburguesamiento es evidente en los tipos de clientes. Hace diez años la gran mayoría de mis clientes eran hispanos; ahora, mis clientes son de diversos orígenes. Cada vez veo más blancos en las banquetas y las tiendas.



Miguel Gonzales

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En los días cuando no tengo trabajo, y son pocos, como comida mexicana auténtica en Taqueriala Placita Puebla. Conozco algunos de los trabajadores porque nos asociamos con la misma gente. La comida no es perfecta como en México, pero es suficiente para recordarme de ella. Y lo más importante, el restaurante proporciona un buen ámbito para relajarse.





A los puertorriqueños les gusta jugar dominó en las banquetas. En mi experiencia, los mexicanos no se mezclan mucho con ellos. No es porque nosotros y ellos tengamos una relación combativa o desagradable. Simplemente, los puertorriqueños han estado en Nueva York y Bushwick por más tiempo; nosotros, los mexicanos apenas llegamos. Su comunidad ya está formada, la nuestra todavía se está formando.

Juego futbol en Green Central Knoll Park cuando mis amigos y yo tenemos tiempo libre, pero es una ocasión rara. Todos trabajan. Yo he trabajado como cocinero, mesero, y repartidor. El futbol es un buen descanso del trabajo. A veces puedes olvidar que estás en Nueva York porque mucha gente hispana juega futbol, una señal de que el barrio todavía es hispano.



A pesar del hecho de que el barrio es hispano, hay más signos de que está cambiando. Algunas tiendas y restaurantes mexicanos tratan de acomodar a la gente blanca y llamar su atención. Muchas veces los letreros son en inglés en vez de español y las cartas vienen con explicaciones de platos mexicanos en inglés.





La estación de metro es muy convente para ir a trabajar Manhattan. Al mismo tiempo, la ventaja de la estación es un problema para los hispanos porque más gente que no es hispana se mude a Bushwick y desplace a los hispanos.

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