Introducción a la cristologia



Descargar 285.5 Kb.
Página1/5
Fecha de conversión26.06.2018
Tamaño285.5 Kb.
  1   2   3   4   5



INTRODUCCIÓN A LA CRISTOLOGIA
El Plan Diocesano de Pastoral de la Arquidiócesis de Tuxtla (2009-2010) nos plantea las distintas situaciones que nos desafían el mundo de hoy, concretamente cuatro desafíos:

  1. Una cultura posmoderna. Desafía y cuestiona las grandes verdades de la fe, los altos ideales, rechaza las instituciones tradicionales como la familia, la iglesia, la sociedad; se releja la religión, la moral, y el arte a una creencia privada, tal parece que importa más lo económico lo político. También propicia un ambiente sumamente materialista, consumista, hedonista y un permisibismo exacerbado.

En el tiempo que vivimos hay sentimientos de inseguridad y desesperanza. Tal parece que el ser humano vive en un estado de desesperación reprimida, tratando de encontrar formas de distraerse con el fin de no ver la realidad tan difícil. Tal parece que hay una gran fascinación por los vampiros, los extraterrestres y la magia, por lo oculto, sobre natural y lo preternatural. Como dice (Joanna Macy, el terror de lo que nos deparara el futuro está en los márgenes de la conciencia, demasiado profundo para nombrarlo y demasiado terrible para afrontarlo) (citado por Albert Nolan, Jesús hoy, pág. 30.

  1. El secularismo y la indiferencia religiosa. Hay una búsqueda y hambre y sentido y conciencia de espiritualidad generalizada en nuestra sociedad se percibe la necesidad de algo que nos de fuerza interior para afrontar la vida frente a los sentimientos de miedo y angustia. Tal parece que hay una angustia y ansia profunda de Dios especialmente en los jóvenes y hasta piden una espiritualidad que incluya el cuerpo y su sexualidad. Por eso en muchas partes el hambre de espiritualidad se sacia por las religiones orientales ejemplo el yoga y la meditación. También hay en el hombre de hoy un hambre de unicidad con Dios o sea que se quiere ser feliz, alegre, confiado, humilde, amable, libre y seguro. También se quiere tener una sanación holística o sea se quiere estar sano tanto en el cuerpo, en el alma y en la sociedad. Hay pues un sin número de personas buscadores espirituales que quieren encontrar algo, dígase paganismo, magia, superstición, animismo, panteísmo.

Por eso el plan diocesano nos recuerda que hay una creciente proliferación de propuestas religiosas, un clima de competencia y confusión, lo que lleva a muchos católicos a vivir un cristianismo sin Cristo, en un creciente bombardeo proselitista de sectas, impulsados por intereses políticos.

  1. El modelo económico globalizado. Cuando se habla de este desafío pareciera que son dos conceptos por una parte lo económico y lo otro lo globalizante. Quiere decir que es un fenómeno complejo que no es fácil explicitar con algunos conceptos. La globalización provoca una creciente pobreza desigualdad, marginación destrucción de la ecología, alcoholismo, violencia, migración, individualismo.

¿Qué se entiende por individualismo en el mundo global? Es la persona autodidacta, autosuficiente y autónomo que se basta a sí mismo no necesita a nadie (excepto para el sexo) y no debe nada a nadie. Es pues el hombre libre y feliz que se identifica con la independencia y autosuficiencia por eso es un postulado básico o sea se trata de dar culto al ego, es una especie de narcicismo psicológico, social, político, económico y espiritual. Por eso el individuo pierde contacto con la realidad y se suscita una alienación, soledad falta de amor, infelicidad e incapacidad de mantener relaciones. En el ámbito económico conduce a una acumulación ilimitada de riqueza por parte de algunos y hasta dice “lo he ganado todo sin transgredir las leyes o es mío y no soy responsable de la vida de otras personas”. Y en el ámbito espiritual como es egocéntrica hasta se da el consejo de: “sigue el camino de tu corazón” por eso el individualismo globalizante destruye millones de personas todos los días y no deja de ser una constante amenaza para la misma libertad que se espera alcanzar.

En la economía globalizante las estructuras de poder dominan haciendo que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres. De una manera muy sutil sin que nos demos cuenta millones de personas son marginadas y excluidas porque no hay lugar para ellos en la economía. No son nadie. Entonces es un capitalismo neoliberal con una cosmovisión completamente materialista basada en el principio de la supervivencia de los más aptos. Es el poder del dinero, o sea este poder de dinero es opresor a través de las armas por eso se dice que nadie puede dominar al mundo con su dinero sino tiene armas para proteger sus riquezas en ese sentido el imperio norteamericano con sus armas de destrucción masiva, sus ejércitos extendidos por todo el mundo (tienen setecientos cuarenta y cinco bases militares en ciento veinte países ) de ahí que la economía globalizante quiera ser un modelo económico y un ideal en horizonte y hasta dicta y decide por todos nosotros lo que es mejor para cada persona.



  1. La cultura de muerte. Provoca pérdida de valores y falta de respeto por la dignidad humana. Impide vivir la comunión y la solidaridad como camino de santidad. Como dice el documento de Santo Domingo … el origen de los males individuales y colectivos que lamentamos en América Latina: las guerras, el terrorismo, la droga, la miseria, las opresiones en justicia, la mentira institucionalizada, la marginación de grupos étnicos, la corrupción, los ataques a la familia, el abandono de los niños y ancianos, las campañas contra la vida, el aborto, la instrumentalización de la mujer, la depredación del medio ambiente, en fin, todo lo que caracteriza una cultura de muerte. (SD 9).

Y el documento de Santo Domingo continua diciendo de una manera dramática, ¿Quién nos librará de estas fuerzas de muerte? (cf. Rm 7, 24). Sólo la gracia de nuestro Señor Jesucristo, ofrecida una vez más a los hombres y mujeres de América Latina, como llamada a la conversión del corazón. La renovada evangelización que ahora emprendemos debe ser, pues, una invitación a convertir al mismo tiempo la conciencia personal y colectiva de los hombres (cf. Juan Pablo II, Discurso Inaugural, 18), para que los cristianos seamos como el alma en todos los ambientes de la vida social (cf. Carta a Diogneto 6). (SD 9).

El documento de Aparecida nos recuerda “…Se trata de confirmar renovar y revitalizar la novedad del Evangelio arraigada en nuestra historia, desde un encuentro personal y comunitario con Jesucristo, que suscite discípulos y misioneros. Ello no depende tanto de grandes programas y estructuras, sino de hombres y mujeres nuevos que encarnen dicha tradición y novedad, como discípulos de Jesucristo y misionero de su reino, protagonistas de vida nueva…” (DA 11). Y el mismo documento nos sigue desafiando que… a todos nos toca recomenzar desde Cristo, reconociendo que no se comienza a ser Cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”. (DA 12).

“…El reto fundamental que afrontamos: mostrar la capacidad de la Iglesia para promover y formar discípulos y misioneros que respondan a la vocación recibida y comuniquen por doquier, por desborde de gratitud y alegría, el don del encuentro con Jesucristo. No tenemos otro tesoro que éste. No tenemos otra dicha ni otra prioridad que ser instrumentos del Espíritu de Dios, en Iglesia, para que Jesucristo sea, encontrado, seguido, amado, adorado, anunciado y comunicado a todos, no obstante todas las dificultades y resistencias. Éste es el mejor servicio -¡su servicio!- que la Iglesia tiene que ofrecer a las personas y naciones”. (DA 14).

Continua el documento de Aparecida “… el discípulo y misionero de Cristo que se desempeña en los ámbitos de la política, de la economía y en los centros de decisiones sufre el influjo de una cultura frecuentemente dominada por el materialismo, los intereses egoístas y una concepción del hombre contraria a la visión cristiana. Por eso, es imprescindible que el discípulo se cimiente en su seguimiento del Señor, que le de la fuerza necesaria no sólo para no sucumbir ante las insidias del materialismo y del egoísmo, sino para construir en torno a él un consenso moral sobre los valores fundamentales que hacen posible la construcción de una sociedad justa”. (DA 506).

El Papa Juan Pablo II en la magna inauguración CELAM, recordó las palabras del Papa Pablo VI:

“¡Cristo!


Cristo, nuestro principio.

Cristo, nuestra vida y nuestro guía.

Cristo, nuestra esperanza y nuestro término…

Que no se cierna sobre esta asamblea otra luz

que no sea la de Cristo, luz del mundo.

Que ninguna otra verdad atraiga nuestra mente

fuera de las palabras del Señor, único Maestro.

Que no tengamos otra aspiración que la de serle

absolutamente fieles.

Que ninguna otra esperanza nos sostenga, si

no es aquella que, mediante su palabra,

conforta nuestra debilidad…”. (SD Pág. 14).




  1. PERFIL MINIMO DE JESÚS DE NAZARET1

NOMBRE: Jesús. 557 veces en los Evangelios, 905 en todo el N.T. Es un apócope del nombre hebreo yehoshúa (para nosotros Josué, como el libro bíblico del A.T.) Este nombre contiene el tetragrama Sagrado YHWH que es el nombre de Yavé y una forma del verbo hebreo “Yasha” que significa: Salvar. Por lo tanto, Jeshùa, significa: yavé salva.




  1. PADRES: José; descendiente de David (Lc 1, 27); habitante de Nazareth (Lc 2, 39); carpintero (Mt 13,55). Y María: originaria de Nazareth; esposa de José (Mt 1, 16); pariente de Isabel, la madre de Juan el Bautista (Lc 1, 36).




  1. FECHA DE NACIMIENTO: Jesús nació en tiempos del emperador Octavio Cesar Augusto (27 A.C. al 14 D.C) (Lc 2,1) y el Rey Herodes el Grande (27 A.C. al 4 D.C) (Mt. 2,1). Por lo tanto nació en el año 6 A.C., 747 años después de la fundación de Roma. El monje Dionisio el Exiguo en el siglo VI después de Cristo, al diseñar el calendario gregoriano no sincronizó bien las fechas y empezó a contar la era cristiana seis años después.




  1. LUGAR DE NACIMIENTO: Belén de Judá. Algunos investigadores dicen que pudo ser Nazareth. De hecho siempre se le conoció como el Nazareno, o el Galileo, si nació en Belén fue circunstancial más o menos en ocasión del censo de Cirino (Lc 2, 1).




  1. SEXO: MASCULINO.




  1. NACIONALIDAD: Judío, perteneciente a un insignificante pueblo dominado por el imperio Romano. Israel llevaba más de 600 años de haber sido invadido por 5 imperios diferentes. Estaba cansado. Ardía en ansiosa espera de un libertador, de un Mesías. El pueblo judío era profundamente nacionalista y religioso. Gobernado por sacerdotes, constituía una singular teocracia en la que nunca hubo división entre lo político y lo religioso.




  1. IDIOMA: Jesús hablaba un dialecto Galileo (Mt 26, 73) del arameo, lengua semítica pariente del hebreo. Seguramente sabía también algo de hebreo pues era el idioma oficial en que se hacían las oraciones y las lecturas de la sinagoga. Es probable que a causa de la ocupación romana supiera algo de latín y tal vez un poco de griego debido al contacto con judíos de la diáspora.




  1. ESCOLARIDAD: Jesús no fue un rabino, ni un intelectual. No dejó nada escrito, sin embargo sabía escribir (Jn 8, 6) y leía incluso en hebreo (Lc 4,16). Aunque su saber no fue escolarizado, aprendió mucho en la escuela de la vida (Lc 2,52) pues a todos admiraba la autoridad con que hablaba (Mt 8,28_29; Jn 8, 6) y leía incluso en hebreo (Lc 4, 16). Su gran sabiduría, superior a la de Salomón (paradigma del sabio en aquel tiempo) (Mt 12, 42), se compaginaba con zonas de ignorancia como es normal n todos los hombres. Por ejemplo, Jesús ignoro cuándo sería la venida definitiva del Reino (Mc 9, 1).




  1. DOMICILIO: Hasta que empezó su ministerio; Nazareth (Lc 4, 16). Luego andaba de un lugar para otro sin tener siquiera donde reclinar su cabeza (Mt 8, 20). Cuando subía a Jerusalén se quedaba en casa de Lázaro y sus hermanas. Su centro de operaciones en Galilea fue Cafarnaúm, donde probablemente ocupaba algún cuarto de la casa de Pedro.




  1. OFICIO: “carpintero”, que en aquel tiempo también era albañil y ebanista. La palabra griega “TEKTON” (Mc 6, 1) designaba un obrero o un artesano que trabajaba con materiales preexistente (madera, piedra o metal). Podía ser escultor o hasta arquitecto. Estaba en posibilidades de construir una casa de todo a todo. Era un oficio manual apreciado. Los últimos años de su vida abandonó su oficio, para convertirse en un predicador itinerante.




  1. ESTADO CIVIL: Soltero (Mt 19, 12) y laico (no fue sacerdote).




  1. SALUD: No sabemos nada de sus enfermedades, por lo tanto era muy buena.




  1. POSICIÓN SOCIAL: Aunque el episodio de su nacimiento nos muestra a Jeshua como un peregrino “sin techo”, nacido en extrema pobreza al interior de un corral ajeno (Lc 2,7) por el oficio de José y luego de Jesús, podemos deducir que en Nazareth era una familia media, sencilla y pobre, pero con un trabajo digno y remunerador. Lo que sí queda claro a través de los Evangelios, es que si su origen familiar fue modesto, llegado a la edad adulta Jesús hizo una opción radical por el pobre; los desheredados, los enfermos, los marginados, los pecadores, etc. Vivió en extrema pobreza (Mt 8, 20) y desde el pobre y con el pobre anuncio y construyó el Reino de Dios para todos.




  1. RELIGIÓN: Judía hasta el fin de su vida, en que heréticamente se separo de la ortodoxia del Judaísmo y fundo una nueva religión.



  1. COMIENZO DE SU VIDA PUBLICA: A los 30 años (Lc 3, 23) justamente en un año sabático, el 27 D.C. Era emperador Tiberio (14 d.C. a 37 d.C.), gobernaba Judea y Samaria Poncio Pilatos en calidad de procurador y era Tetrarca de Galilea Herodes Antipas (hijo de Herodes el Grande), Filipo de Traconitide y Lisanias de Abilene, bajo el Sumo Pontificado de Caifás, sucesor de Anás. En ese año, Jeshùa dio a comienzo a su ministerio público (Lc 3; 1-2).




  1. PRINCIPALES HECHOS DE SU VIDA PUBLICA: Históricamente podemos distinguir 3 etapas en el ministerio de Jesús:




  1. Discípulo de Juan Bautista: Jeshua inauguraba su vida pública integrándose a uno de los numerosos grupos de su época: el de su primo Juan.




  1. Profeta del Reino de Dios: Jesús se separa de Juan y comienza a anunciar la cercanía del Reino de Dios (Mc 1, 15). Inicialmente tiene un éxito arrollador y su predicación levanta grandes esperanzas. Predica en parábolas. Obra prodigios. Las multitudes lo siguen. Elige algunos discípulos y los envía a predicar.




  1. Profeta mártir: Hacia la mitad de su vida pública tiene lugar la llamada “crisis de galilea”, pues defraudado deja esta región para dirigirse a Cesarea de Filipo y luego a Decápolis. Las masas lo abandonan (Jn 6; 66_ 67). Los jefes de su pueblo lo rechazan. Ni siquiera sus discípulos lo entienden (Mc 8, 21). Es cuando Jesús comienza a hablar de su pasión y el sufrimiento en el sacrificio (8,34). El día de ramos hace una entrada triunfal al templo y expulsa por la fuerza a los vendedores, acto violento que lo pondrá en abierta contradicción con las autoridades.

17 MUERTE: En la última pascua de su vida Jesús cena con sus discípulos. Es traicionaba por Judas y arrestado. Acusado de blasfemo y agitador político, es condenado y crucificado fuera de las murallas de Jerusalén. El sábado sus discípulos encuentran la tumba vacía y proclaman que Jesús ha resucitado.


18. FECHA DE DEFUNCIÓN: “Actualmente hay un amplio acuerdo sobre la fecha de la muerte de Jesús: murió bajo el Prefecto Poncio Pilatos el 7 de abril del año 30 de nuestra era.

19 RESURRECCION: Aunque ningún historiador tiene la foto de la resurrección de Jesús, es un dato histórico incuestionable que sus discípulos así lo proclamaron y a partir de ese anuncio empezaron un movimiento social que actualmente es el más numeroso del orbe. Jesús sigue vivo en nuestro mundo de hoy.


EJERCICIOS DE AUTOEVALUACIÓN


  • Leer y resumir el Evangelio según San Marcos.

  • Ubica al Jesús Histórico en el contexto social –político –religioso y económico de su tiempo.

  • Cuáles son las principales corrientes religiosas del tiempo de Jesús y haz una síntesis.

  • Comenta la frase de E. Schillebeeckx “La razón principal de que nuestras Iglesias se vacíen, parece residir en que los cristianos estamos perdiendo la capacidad de presentar el Evangelio a los hombres de hoy con una fidelidad creativa”.

.
LA TAREA DE JESÚS2.




  1. Lo primero que hizo Jesús.

Leyendo los evangelios, en seguida se comprende un hecho que en ellos está muy claro: lo primero que hizo Jesús, en cuanto empezó su ministerio apostólico, fue reunir una comunidad, es decir, un grupo de personas que iban siempre con él y vivían como él. Así aparece claramente tanto en los evangelios sinópticos (Mt 4,18-25; Mc 1,16-20; Lc 5,1-11) como en el evangelio de Juan (Jn 1,35-51). por eso se comprende la extraordinaria frecuencia con que la palabra “discípulo” (mazetés) aparece en los cuatro evangelios: 73 veces en Mateo; 46 en Marcos; 37 en Lucas y 70 en Juan.



Concretamente, por lo que se refiere a Marcos, tenemos el siguiente dato estadístico: de los 671 versículos que cuenta el escrito de su evangelio, 498 (el 76 por 100 del escrito) relatan palabras y hechos de Jesús en que los discípulos están presentes. Y se debe tener en cuenta que siempre que se habla de los discípulos, en realidad de lo que se está hablando es de la comunidad que Jesús reunió en torno a sí. Se puede, por tanto, concluir que el hecho de la comunidad de los discípulos que Jesús reunió constituye un dato de importancia decisiva para la inteligencia del evangelio.
Esta comunidad de discípulos, tal como aparece en los evangelios, era un grupo relativamente amplio. Es decir, no se limitaba sólo a “los doce”. Así consta expresamente en Mt 8, 21 y 27, 57. Lo mismo en Mc 4, 10 y 10, 32. Es más, se puede afirmar que fue un grupo numeroso: setenta y dos de ellos fueron enviados por Jesús a una misión especial (Lc 10,1.17); en otras ocasiones se habla de un grupo abundante ( Lc 6, 17; 19, 37; Jn 6, 60), muchos de los cuales se echaron atrás y dejaron de seguir a Jesús (Jn 6, 66). En el grupo había varones, como Leví, el hijo de Alfeo (Mc 2,14); José, apellidado Barsabá, y Matías (He 1,23); también había mujeres (Lc 8,1- 3; Mc 15, 40-41), seguramente viudas, ya que disponían de sus bienes.
En repetidas ocasiones, los evangelios distinguen netamente al grupo de la gente en general ( Mt 9, 10; 14, 22; Mc 2, 15; 3, 9; 5, 31; 6, 45; 8, 34; 9, 14; 10, 46). Se trataba, por tanto, de un bloque de personas, diferenciadas del resto de la población, con unos vínculos que les unían muy estrechamente, como enseguida vamos a ver. Se puede, por consiguiente, hablar de una comunidad. Como sabemos, Jesús escogió a doce de entre los miembros de esta comunidad (Mt 10, 1-2; 11, 1; 20, 17; 26,20; Mc 3, 14-16; 4, 10; 6, 7; 9, 35; 10,32; Lc 6, 13; 8, 1; 9,1; 18, 31; Jn 6,67-71; 20,24). A estos doce discípulos les confió una misión y unos poderes especiales (Mt 10,7; Mc 1, 22.37; 2,10; 11,28-29.33). A ellos les comunico el espíritu (Hc 2, 1ss), que el resucitado les había prometido (Lc 24,49; He 1,5.8), para que fueran “testigos” de Jesús en todo el mundo (He 1,8). De hecho, estos “doce” desempeñaron una función de primera importancia en la constitución de la Iglesia (cf 1Cor 15, 5; Ap 21, 14). Pero conviene hacer una advertencia, que a veces no se tiene en cuenta cuando se habla de la comunidad de discípulos que Jesús organizó. Los “doce”, además de la función histórica que desempeñaron en la organización y estructuración de la Iglesia, tenían evidentemente una dimensión simbólica: ellos representaban a las “doce tribus” de Israel (Mt 19,28; Ap 21, 14. 20), es decir, simbolizan la plenitud del nuevo pueblo de Dios. Dicho más claramente, de la misma manera que el pueblo de Israel había sido como la posteridad, la expansión y la multiplicación de los doce hijos de Jacob, así la Iglesia, nuevo pueblo de Dios, no era otra cosa que la posteridad y el desarrollo de los doce apóstoles.
De lo dicho se sigue una conclusión: la intención fundamental de Jesús fue constituir una comunidad. Dentro de esta comunidad los doce desempeñaron una misión particular. Pero debe quedar muy claro que lo primordial y básico en la Iglesia es la comunidad toda entera. Los doce no son anteriores y exteriores a la comunidad, sino que surgen dentro de ella y al servicio de ella. La tarea principal de Jesús fue, por tanto, formar una comunidad de discípulos.


  1. Una comunidad, ¿para qué?.

La incorporación a esta comunidad no es presentada por los evangelios como necesario para obtener la salvación eterna.

Es decir, la función del grupo cristiano o comunidad no consiste en asegurar la salvación para la otra vida. Esto se ve claramente en el pasaje del joven rico (Mt 19, 16-29 par). A la pregunta del joven, “¿Qué tengo que hacer para conseguir la vida eterna?” (Mt 19, 16 par), Jesús contesta: “Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos” (Mt 19, 17). La respuesta, por lo tanto, no se refiere a la necesidad de entrar a formar parte de la comunidad para obtener la salvación eterna; esa salvación es fruto de la observancia de los mandamientos. En definitiva, lo que Jesús le quiere decir al joven es esto: tú eres judío; y según tu religión judía, lo que hay que hacer para salvarse es observar los mandamientos. Pues bien, haz eso y conseguirás la salvación eterna. Hasta ahora, Jesús no le ha dicho nada de entrar en la comunidad. Eso vendrá después, cuando el muchacho diga que quiere algo más. Entonces es cuando Jesús le habla del “seguimiento” ( Mt 19, 21 par). Por consiguiente, la entrada en la comunidad no es para conseguir la vida eterna, sino para otra cosa, de la que hablaremos enseguida.

La misma conclusión se deduce del relato en que aquel letrado planteó la cuestión: “¿Qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?” (Lc 10, 25). La respuesta de Jesús es exactamente paralela a la que dio al joven rico: “¿Qué está escrito en la ley…Haz eso y tendrás la vida” (Lc 10, 26-28). Y más claramente aún se advierte este mismo planteamiento –aunque desde otro punto de vista- en el juicio final, el juicio de las naciones (Mt 25,31-46). La cuestión decisiva, que en aquel momento se va a plantear, no se refiere ni a la fe ni a la pertenencia a la comunidad Jesús. Es decir, lo que va a decidir el destino definitivo de unos y de otros es el comportamiento del hombre con el hombre, especialmente con el pobre, con el que sufre y con el perseguido (Mt 25,35-36.42-43), lo cual, de alguna manera, ya existía en el judaísmo y en religiones extrabíblicas, concretamente en Egipto.

Por lo demás, este planteamiento no contradice la afirmación de Jesús, según la cual él renegará ante el Padre de aquellos de sus discípulos que le hayan negado en vida (Mt 10,32-33); como tampoco contradice la sentencia de condenación que sobrevendrá a quienes se hayan negado a creer (Mc 16,16). Evidentemente, en estos dos casos se trata de hombres cuya situación religiosa está esencialmente condicionada por la oferta exigente de la fe y por la resistencia consciente ante el don de Dios. En tal situación, la condena es el resultado in evitable del rechazo deliberado que el hombre adopta ante dios mismo.

El concilio Vaticano II se sitúa en esta misma línea de pensamiento. Porque, en definitiva, lo que decide el destino último del hombre es la aceptación o el rechazo, según la propia conciencia, de la gracia salvadora de Dios. Y eso se puede dar tanto dentro como fuera de la Iglesia.

Ahora bien, supuesto todo lo que acabo de explicar, se plantea una pregunta: si el fin de la comunidad no es asegurar la salvación para la otra vida –puesto que eso depende, en última instancia, de la fidelidad del hombre a su propia conciencia y de acuerdo con la exigencia de Dios tal como se le manifiesta a él-, entonces, ¿qué pretendió Jesús al formar la comunidad que constituyó en torno a sí?; ¿a qué se orientó, por tanto, la tarea de Jesús?. Para responder a estas preguntas explicamos tres puntos:



    1. Compartir con tus amigos:
  1   2   3   4   5


La base de datos está protegida por derechos de autor ©composi.info 2017
enviar mensaje

    Página principal