I nombre de la reserva de biosfera



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I. NOMBRE DE LA RESERVA DE BIOSFERA
Buenavista


  1. PAIS : Cuba.




  1. CARACTERÍSTICAS FÍSICAS DE LA RESERVA DE BIOSFERA


Latitud: 22 27 37

Longitud: 79 00 24



  1. Coordenadas geográficas:

662298N 329268E

750444N 329268E

750444N 258467E

662298N 258467E


Figura 1- Ubicación espacial de la Reserva de Biosfera Buenavista, en el contexto nacional.




Región Biogeográfica
La “Reserva de la Biosfera Buenavista” se encuentra ubicada en la región centro norte de

Cuba, formando parte del Archipiélago Sabana - Camaguey.



Topografía de la región
La diversidad de regiones geográficas se refleja en la gran variedad de áreas terrestres, costeras y marinas de gran significación como zonas de alta sensibilidad ecológica, elevada biodiversidad y notable fondo genético, a lo que se agrega valores florísticos, faunísticos, espeleológicos y paisajísticos.
Geológicamente es un sector muy complejo en la zona de articulación del paleomargen continental en las áreas estructuro faciales de Camajuaní, Placetas, donde las rocas calizas, diabasas y otras se han mezclado por la intensa actividad tectónica, presenta rocas del Jurásico superior al Paleógeno.
Desde el punto de vista geomorfológico, se diferencian llanuras, elevaciones residuales y alturas cársicas con cimas planas y tabulares al oeste y mogotiformes al este.
El área esta incluida en la Llanura Corralillo-Yaguajay, se caracteriza por ser una llanura acumulativa marina donde los sedimentos carbonatados terrígenos de las unidades estructurales de Remedios y Camajuaní, de edad Cretácico al Paleoceno, están cubiertos por depósitos del Cuaternario y Holoceno. Estando atravesada por escasas corrientes hídricas naturales por haber sufrido un fuerte proceso de canalización, siendo el río principal el Jatibonico del Norte; es un territorio hidrográficamente activo con gran desarrollo del escurrimiento subterráneo.
El relieve del área terrestre es en su generalidad llano, formado por llanuras abrasivas, acumulativas y acumulativas biogénicas (complejo de manglar), extensas playas con presencia de dunas y sistemas de dunas, saladares y lagunas que se comunican directa e indirectamente con el mar presencia de campos de lapiez, dolinas cársicas, cuevas y cerros cársicos que constituyen las alturas máximas del relieve. Altura máxima sobre el nivel del mar es de 336 metros y la Altura mínima sobre el nivel del mar es de 1 metro.
En las zonas costeras y marinas, profundidad máxima por debajo del nivel medio del mar: 250   300 metros.
Abundan las zonas cenagosas como la Ciénaga de Guayaberas y otras áreas litorales que aíslan segmentos de tierra firme para forman paquetes calcáreos como Lomas Las Tasajeras, Caguanes, Guayarúes y Judas, los cuales presentan sistemas espeleológicos importantes.
En cuanto a los cayos, forman parte de la reserva la cayería nordeste de Villa Clara, los Cayos de Piedra y los cayos Guillermo y Botella; desde el punto de vista geográfico estos subarchipiélagos han sido estudiados y se distinguen por condicionantes diferenciales propias para cada uno de los mismos que los singulariza geográficamente.
Los suelos son generalmente Hodromórficos y Vérticos, así como Pardos con Carbonatos y poco desarrollados.
El sector de la cordillera septentrional en la reserva está constituido por las Sierras de Bamburanao, Meneses Cueto y de Jatibonico.
Clima
En general, el clima de la región tiene poca variación anual pero sin embargo son importantes algunas variaciones, entre los cambios observados podemos citar un clima más cálido en las últimas decenas con incrementos de las temperaturas medias entre 0.4 y 0.6°C, asociados fundamentalmente a un incremento mayor en las temperaturas mínimas con una disminución de la amplitud diurna de la temperatura diferenciándose muy bien las épocas de seca y de lluvias. El invierno es relativamente corto con temperaturas cálidas que son interrumpidas periódicamente por el paso de los frentes fríos. El verano es caluroso y húmedo con un régimen de brisas del este constantes casi todo el día.

Precipitaciones
Según estudios realizados las precipitaciones medias del período lluvioso para un 25 % de probabilidad (una vez cada cuatro años) es de 900–1100 mm en la porción septentrional de la Reserva; para la mitad meridional son superiores a los 1100 mm y hasta 1200 mm. Para una probabilidad del 75 % (tres veces cada cuatro años) es de 500 a 700 mm en la porción septentrional, mientras que para la meridional alcanza hasta los 800 y 900 mm.
Las precipitaciones medias en el período poco lluvioso para un 25 % de probabilidad son aproximadamente de 350 mm en la mitad septentrional, llegando a alcanzar 400 mm en la mitad meridional. Para un 75 % de probabilidad alcanzan de 150 mm en la septentrional a 200 mm en la meridional.

Una característica importante del régimen de precipitaciones en el período poco lluvioso para todo el territorio nacional es que en la costa meridional ocurren menos lluvias que en la costa septentrional. Esto tiene que ver fundamentalmente con la presencia de zonas frontales que viajan hasta Cuba en esta época del año ejerciendo mayor influencia sobre la costa norte o septentrional. Ejemplo elocuente de ello es el fenómeno de “Brisote Sucio” que genera lluvias en ocasiones “localmente intensas” en la costa norte donde se encuentra la Reserva, originándose básicamente en el período de octubre a abril, y que está relacionado con la entrada de las masas de aire frío del continente que sucede a los frentes fríos en esta época del año.


Es el potencial cambio en la precipitación y la escorrentía, así como las variaciones estaciónales en los caudales de los ríos. Las precipitaciones en la Reserva, de manera general han mostrado una ligera variación en los últimos 10 años, entre estas tenemos que las precipitaciones se han incrementado ligeramente en los meses de la época poco lluviosa y ha disminuido en la época lluviosa.



Figura No. 2- Distribución anual de la lluvia, región septentrional y meridional.

Radiación solar y nubosidad
Nubosidad.
Según el Mapa de Radiación Global Media anual, Vigón (1985), en Lecha et al. (1987), los valores máximos de Q (promedio mensual o anual de suma diaria de radiación global), se hallan en las zonas costeras de la región que ocupa la Reserva de la Biosfera Buenavista, con magnitud superior a los 17 MJ/m2., disminuyendo a medida que nos alejamos de la costa y nos acercamos al parte-agua en la región meridional de la Reserva, para alcanzar valores entre 16,6 y 16,1 MJ/m2.
Tabla # 1- Comportamiento de la media diaria por meses y diaria anual de la insolación real en la Reserva de la Biosfera Buenavista.

R

E

F

M

A

M

J

J

A

S

O

N

D

Anual

R1 h/luz

6.8

7.8

8.3

9.4

8.3

7.6

8.5

8.3

7.6

7.2

6.4

6.6

7.8

R2 h/luz

7.4

8.6

9.3

9.5

9.0

8.3

9.3

8.8

8.5

7.7

6.8

6.5

8.3

Leyenda:

R1: Región Meridional (horas luz)

R2: Región Septentrional (horas luz)
Tabla # 2. Comportamiento de la media mensual y la media anual de la insolación real en la Reserva de la Biosfera Buenavista.

R

E

F

M

A

M

J

J

A

S

O

N

D

Anual

R1 h/luz

211.3

212.2

245.7

255.6

245.4

228.6

265.5

257.6

227.3

222.7

193.2

204.5

2769.6

R2 h/luz

228.7

243.2

287.3

284.8

279.5

248.0

287.9

273.6

255.2

237.9

233.0

202.5

3061.6

Leyenda:

R1: Región Meridional (horas luz)

R2: Región Septentrional (horas luz)
Como se observa en las tablas 2 y 3, la insolación real disminuye espacialmente al alejarse de las costas existiendo valores máximos en la región septentrional de la Reserva, y los mínimos en la dirección interior pre-montana y montaña de la región meridional. En el tiempo la insolación real se comporta muy estrechamente vinculada con los procesos a escala sinóptica, meso-escala y micro-escala. Influyendo en su comportamiento los fenómenos meteorológicos que a estas escalas generan nubosidad, es así que en noviembre, diciembre, enero y febrero, tanto en la región septentrional como meridional de la Reserva, se observa mínimos de insolación real, asociado con el aumento de la nubosidad, producido por el efecto frecuente de zonas frontales en disipación o semi-estacionarias que llegan a rozar la parte más septentrional de la región de estudio produciendo el fenómeno conocido como “Brizote Sucio”.

Por su parte abril presenta altos valores de insolación real, al igual que julio y agosto para ambas regiones septentrional y meridional; esto esta dado en que en los meses de julio y agosto se establece el predominio del anticiclón subtropical del Atlántico el cual establece las altas presiones sobre nuestro país, muchas veces por un período extenso en estos meses se inhiben la formación de nubosidad en estas regiones, conocido este fenómeno como verano de “San Juan” cuando ocurre en los meses de julio y agosto; en abril se explica por el efecto de débiles anticiclones continentales, que caracterizan el régimen de circulación en los niveles bajos y medios de la troposfera en esa época del año. Tendiendo a estacionarse los anticiclones continentales migratorios que se desplazan por el continente norteamericano y tienden a estacionarse sobre la porción sudeste de los EE.UU. y el Golfo de México, produciendo sobre Cuba condiciones de buen tiempo y cielo con poca nubosidad condiciones que favorecen el aumento de la insolación real.


En la región meridional caracterizada por la presencia de sistemas pre-montanos y montanos las características de la insolación pueden tener sus particularidades, pero dentro del contexto general conformado por el régimen de radiación y el de circulación. Así, en las zonas montañosas de la región meridional ocurren niveles de insolación real menor que en todo el resto de la Reserva de la Biosfera Buenavista; pero la distribución de su marcha anual cumple con las regularidades antes descritas, existe un máximo anual en los finales del periodo poco lluvioso, mínimo relativo en los meses de mayo y junio, máximo absoluto y relativo para julio y agosto, para alcanzar el mínimo anual en el trimestre octubre-noviembre-diciembre.
En la Reserva de la Biosfera Buenavista el número de días despejados es un elemento que tiene su mayor frecuencia de ocurrencia durante el período poco lluvioso del año, con máximos absolutos, generalmente, en marzo y abril. Su distribución espacial disminuye en dirección a la región meridional y con respecto a la costa sur existe menor índice de nubosidad. Específicamente en la franja septentrional de la provincia de Ciego de Ávila perteneciente a la Reserva, ocurren bajos niveles de nubosidad en esta época del año. En el período lluvioso el número de días nublados tiene su mayor frecuencia, con máximos absolutos, generalmente, en los meses de junio, septiembre y octubre.
- Temperatura del aire
Las características del régimen térmico están determinadas, en gran medida, por las peculiaridades del régimen de radiación solar, de forma que a mayor radiación solar incidente, generalmente corresponde un aumento de la temperatura del aire. En correspondencia con esto el máximo estival de la radiación solar global, alcanza su máximo anual en los meses de julio y agosto en todo el país, mientras que el mínimo de la marcha anual ocurre en enero y febrero. Esto constituye un ciclo, a partir de enero la temperatura comienza a elevarse continuamente para experimentar sus valores máximos en los meses de julio y agosto, luego comienza a descender hasta alcanzar el mínimo valor en el mes inicial del año.
Es el factor de cambio global que en forma más fuerte incidirá en el manejo de las áreas protegidas.
El incremento en la proporción de gases en la atmósfera ha producido un efecto de calentamiento en el planeta lo cual ha repercutido en el clima a escala mundial. Como aparece en el (IPCC, 2001) la temperatura media mundial de la superficie aumento en el 0,6 ± 0,2º C en el siglo XX; este calentamiento en la tierra ha sido mayor que los océanos; así mismo, plantea que las temperaturas diurnas de la superficie tuvieron una disminución en el período 1950-2000 en las zonas terrestres mientras las temperaturas mínimas nocturnas han aumentado el doble de las temperaturas máximas diurnas, aumentando los días calurosos y una muy probable disminución de los días de frío en casi todos las zonas terrestres, tales efectos en el clima tienden a agravar los eventos de carácter extremo que hoy día se observan a nivel mundial, incluyendo al caribe.
La escasa persistencia de las variaciones del clima en Cuba, no permite que puedan asociarse al Cambio Climático, sin embargo son importantes algunas variaciones, entre los cambios observados podemos citar un clima más cálido en las últimas decenas con incrementos de las temperaturas medias entre 0.4 y 0.6°C, asociados fundamentalmente a un incremento mayor en las temperaturas mínimas con una disminución de la amplitud diurna de la temperatura. En la Cienaga de Zapata según la serie de datos obtenida (figura 1) se observa que la temperatura media en los años 90s creció respecto a la de los años 67-90; este crecimiento se registró también en las temperaturas máximas y mínimas, siendo en esta ultima mayor que en las máximas.
Como se puede apreciar en la figura 3, el comportamiento de las temperaturas para la zona en estudio se corresponde con lo expresado anteriormente. Los valores inferiores se reportan en enero y febrero, con promedios de 23.2 y 23.0 ºC, respectivamente, luego se produce un ascenso significativo de las temperaturas promedio, alcanzando valores que superan los 28 ºC, fundamentalmente en julio y agosto. Los valores de temperatura máxima promedio oscilan alrededor de 31 ºC. Estos valores corresponden a las zonas costeras y van incrementándose gradualmente tierra adentro.



- Dirección y velocidad de viento
En nuestra región de estudio la brisa de mar es reforzada casi siempre por los vientos de la componente general del flujo (los alisios) con dirección predominante del Este al Nordeste mientras el terral se manifiesta de forma muy leve.
Tabla 3- Valores medios mensuales de la rapidez del viento en (Km/h) en la zona meridional y septentrional de la Reserva de la Biosfera Buenavista.


Región

Período

E

F

M

A

M

J

J

A

S

O

N

D

R1

1990-1999

12.9

14.6

16.4

15.9

31.1

11.1

12.0

9.3

9.9

11.8

11.6

12.2

R2

1990-1999

17.6

16.9

18.3

20.4

29.9

13.3

14.9

13.6

12.5

16.2

18.2

18.4


Leyenda:

R1: Región Meridional

R2: Región Septentrional
Como observamos en tabla 3, de manera general, las características fundamentales de los vientos en la región septentrional y meridional de la Reserva, es la siguiente:


  1. Durante el período lluvioso, de mayo a octubre, predomina la influencia de los vientos alisios, los que imponen un régimen estable de vientos del Este al Nordeste.

  2. Unido a la influencia de los alisios, los sistemas de vientos locales, principalmente las brisas de mar y en menor medida el terral para la región septentrional y meridional y vientos de valle en la región meridional afectan la Reserva, estos vientos locales refuerzan o aminoran la acción del flujo predominante.

  3. Los vientos predominantes de región Este al Nordeste caracterizan todo el año el área que ocupa Reserva, aunque para la región meridional se observa en las rosas de los vientos de 16 rumbos una mayor homogeneidad en la distribución de los valores medios por rumbo y una mayor influencia de calmas como caracteriza las zonas interiores de nuestro país. Mientras para la región septentrional los valores por rumbo del viento están menos homogenizados con valores de frecuencia para la dirección Este al Nordeste muy altos, y calmas con una baja frecuencia, esto caracteriza las zonas costeras de nuestro país.

  4. En el período poco lluvioso la influencia anticiclónica subtropical alterna con la influencia de ciclones extratropicales y anticiclones continentales migratorios que producen sobre la Reserva poca influencia de vientos de componente Sur, y sí influyen de manera notable cuando paulatinamente se establecen del Este al Nordeste.

Según las características del clima en esta región podemos señalar que la temperatura es el factor de cambio climático que en forma más fuerte incidirá en el manejo de la reserva.



Geología, geomorfología, suelos
- Geología.
Según la historia geológica el área primeramente fue una cuenca profunda y cerrada donde predominaba la sedimentación de aquellos aportes terrestres unidos a los sedimentos químicos formados en esa cuenca. Posteriormente comenzó la apertura de ese medio de sedimentación y su ascenso, formándose un arco de islas no volcánicas, en cuyo interior y margen se crearon pequeñas cuencas en las que ocurrieron sedimentaciones en un medio nerítico donde existían zonas arrecifales y litorales. Ya en el Eoceno medio superior, comenzó el desarrollo neoplatafórmico de la isla de Cuba y la sedimentación se desplazó a un medio costero bajo en ascenso lento, con etapas de emersión. Predominaban entonces los sedimentos terrestres aunque se continuó aportando materiales de origen marinos.
Si observamos el anexo 1 (Mapa Geológico), tenemos que están presentes tres complejos estratigráficos principales; ellos son: el Aloctono paleocubano, de edad Jurásico Superior oxfordiano a Cretácico Superior maestrichtiano; el complejo estratigráfico de las cuencas interiores y marginales, de edad Paleoceno-Eoceno Medio y el Neoautóctono cubano de edad Neógeno-Reciente.
Alóctono Paleocubano

Está representado por Fm Constancia, J3 (ox), compuesta por areniscas polimícticas y arcósicas, lutitas. Fm Trocha, J3 (ox), calizas micríticas, dolomitizadas. Fm Palenque K1 (a)-K2 (cm), calizas dolomitizadas y biocalcarenitas, Fm Mata K1 (a)-K2 (cm), calizas microgranulares, arcillas aporcelanadas en capas finas a medias, silicitas, pedernales e intercalaciones de conglomerados básales. Fm Vilató, K2 (cm-t), calizas laminares y calciruditas. Fm el Purio, K2 (cn-m), calizas biodetríticas masivas y brechas de color claro. Todas estas litologías aunque indican diferentes medios de sedimentación, de modo general expresan un medio que fue una cuenca profunda y aislada donde afluían sedimentos terrestres y marinos y que a través del tiempo disminuyó su profundidad y aumentó su comunicación con el mar abierto, por lo que dejaron de formarse evaporitas a finales del cretácico. Se denomina alóctono paleocubano por el predominio de movimientos tectónicos horizontales que desplazaron lateralmente estas rocas.


Complejo de cuencas interiores y marginales
Sobreyacen estructuralmente al anterior, representa un medio de sedimentación en las cuencas interiores y marginales asociadas al arco de islas no volcánicas del Cretácico. Están presentes, Fm Vega P1-P2 (2), brechas, brecha conglomerados, calcarenitas, margas, areniscas, Fm Grande, P1-P2 (2), calizas fragmentarias, biógenas, detríticas y detríticas fragmentarias. Fm Caibarien P2 (1-2), alternancia de diferentes tipos de calizas, brechas carbonatadas y margas. Fm Chambas, P3 (3), calizas microgranulares, porosas, calizas arcillosas blandas que transicionan a margas y calizas biógenas.
Neoautóctono cubano

A partir del Eoceno medio, la sedimentación fue interrumpida varias veces por la sucesión de emersiones e inmersiones repetidas. Actualmente este proceso continúa por tal razón existen varias discordancias estratigráficas en ese intervalo de tiempo. Fm Guines, N1 (2-3), calizas coralinas biodetríticas recristalizadas, arcillas, dolomitas, margas. Fm Versalles, Q2, calizas biodetríticas de matriz margosa, arenáceas marinas porosas recristalizadas o desagregadas. Fm Jaimanitas Q3-Q4, calizas biodérmicas masivas carnificadas con conchas y corales, escasas intercalaciones de margas. Fm Camacho, Q4, Limos areno-arcillosos y arcillas limosas con intercalaciones de gravas finas concreciones de carbonato y cristales de yeso. Depósitos palustres Q4, residuos vegetales, limos carbonatados, arcillas salinizadas arenosas con restos de troncos y raíces de mangles. Depósitos eco-colu-proluviales, Q1-4, arcillas, arcillas arenosas y arenas.


El neoautóctono cubano representa la etapa de evolución de la plataforma cubana, con el predominio de los movimientos verticales geotectónicos y la sedimentación en la plataforma insular sumergida en el borde de la isla de Cuba.
Tectónica y vulcanismo

La tectónica del área es complicada, existen una gran diversidad de sobrecorrimientos y fallas inversas que expresan el predominio de los movimientos horizontales de compresión, predominantes desde finales del Cretácico y hasta el Eoceno medio. Este modelo tectónico provocó la compresión de las rocas originales y la formación de una corteza continental más gruesa y desplazada de su posición original. Fueron afectadas las rocas del llamado alóctono paleocubano e indirectamente las del complejo de cuencas interiores y marginales en formación sobre el anterior.


Existe un sistema de fallas de rumbo Norte-Sur, que expresan las diferencias de presión en las diferentes partes del área.
Los bloques neotectónicos son visibles en estas formaciones más viejas, ya que en las áreas bajas, las fallas que los separan están tapadas por sedimentos cuaternarios.
El magmatismo está representado por rocas de diversa composición, desde ultrabasitas hasta granodioritas. Las rocas más antiguas como los Gabros Perea, basaltos y diabasas, poseen la misma estructura de fajas de las rocas sobrecorridas. Estas rocas ígneas rodean a un cuerpo de ultrabasitas en una estructura conocida como La Cuña de Jarahueca, formada por rocas desde ultrabásicas hasta medias, que tienen un origen similar, de magmatismo segregativo. Desde el punto de vista naturalista resultan de mucho interés científico, sobre todo por la existencia de diversas hipótesis sobre su origen, sin una clara respuesta científica.
Los cuerpos de granitoides presentes son pequeños, afloran en diversas localidades y no parecen estar asociados al magmatismo principal del arco de islas volcánicas del cretácico cubano. Tienen una composición diferente a los Granitoides Manicaragua que identifican este vulcanismo.
Geología ambiental
El extremo Sur del área, donde afloran las rocas más antiguas, forma un sistema de alturas en el que se identifican diversas Sierras en el relieve de la zona central de Cuba. De modo general se caracteriza por un relieve en cuesta, con una larga y poco inclinada pendiente hacia el Sur y un talud abrupto hacia el norte que marca el límite con la llanura costera. Predominan las rocas carbonatadas, calizas de diversas composiciones, predominantemente blandas y agrietadas, con intercalaciones de rocas terrígenas y un drenaje vertical marcado. Ello ha provocado la formación de suelos rojos, Ferralíticos, buenos para la agricultura en muchas zonas y la existencias de otras áreas donde predominan las superficies cársicas, con el desarrollo de cavernas, diente de perro y dolinas.

Algunas elevaciones cársicas han quedado como remanentes de un relieve original, una de ellas presenta una morfología que la identifica en la distancia con una figura humana diablesca, esta característica pintoresca, ha llamado la atención de pobladores, científicos y periodistas. Las dolinas, algunos de cuyos campos se localizan dentro de grandes extensiones de diente de perro, han protegido restos del bosque original, quedando relictos del bosque siempreverde micrófilo que cubría el área cársica al dificultarse su explotación extensiva por el difícil acceso que implica el diente de perro. Este último y los suelos poco evolucionados que se le asocian, conservan restos de un bosque semideciduo con características de xenofilia, dadas por las extremas condiciones de escasez de agua en que se desarrolló.


El predominio del carso superficial y subterráneo, provoca que exista un deficiente drenaje superficial y hay muchos arroyos que se sumergen en esta área, para salir del otro lado, en la llanura costera. En otras áreas se han formado lagunas dentro del carso. Elevaciones como la Sierra de Tasajeras, tienen una gran diversidad de grutas y cuevas que pueden ser de interés espeleológico y de ecoturismo. El talud que flanquea a la llanura norte, ofrece una bella vista hacia esta que puede ser admirada a lo largo de las diversas vías de comunicaciones. Estas rocas por su composición predominantemente carbonatada, son útiles como materiales de construcción. Se debe tener en cuenta esta particularidad como un conflicto a manejar entre el valor ecológico del área y su importancia económica.
La llanura norte de que hablamos, está formada por sedimentos jóvenes, sobre los cuales se han desarrollado suelos generalmente pesados y difíciles de laborar en la agricultura.También poseen un alto grado de gleyzación. Al ser sedimentos de origen marino, que no han sufrido un proceso de lavado posterior, sobre ellos se formaron suelos sin un buen lavado de las sales que los constituyen, lo que provoca que muchos de ellos tengan problemas de pH elevado. Sin embargo, su alto contenido de materia orgánica los hace productivos. El mal drenaje y la riqueza del manto acuífero hacen que ocurran fuertes inundaciones durante el periodo lluvioso.

En los cayos, la existencia de diferentes litologías ha hecho que en algunos de ellos se hayan formado cavernas marinas en las rocas de la formación Guines, una de ellas, la conocida como La Cueva del Barco, permite la entrada de pequeñas embarcaciones.


Geomorfología Terrestre
Existen dos grandes formas del relieve en la región: las llanuras y las alturas. En cuanto a las llanuras, estas son de variados orígenes, fundamentalmente marinas, lacuno-palustre, abrasivo – acumulativa, abrasivas y abrasivo–denudativas. Las alturas son testigos de mesas y buttes, así como alturas de carso cupular poco desmembrado.
Para facilitar una visión espacial se caracterizan las principales unidades geográficas que componen la reserva.
Llanura Corralillo – Yagüajay
Llanura escalonada que en la parte más cercana al mar se presenta como una llanura pantanosa palustre marina sobre depósitos arcillosos y arenosos jóvenes, interrumpida por llanuras aluviales erosivo acumulativas con depósitos arenosos y arcillosos jóvenes en los ríos Jatibonico del Norte y Cristóbal. En las partes más altas se desarrollan llanuras cársico - denudativas sobre rocas calizas con algunas cuevas y farallones.
Como unidades aisladas aparecen las alturas petrogénicas de Tajeras, Caguanes, Judas y Guayarúes, con elementos de geomorfología cársica como lapiés, cuevas y otros.
- Alturas de la Cordillera Septentrional
En el sector ubicado en la reserva se puede describir su geomorfología como de cadenas de alturas de dirección sublatitudinal que se distribuyen de manera fragmentaria. Constituye una variante de carso tabular, cubierta de carsolitos, sometidas a procesos de lavado diluvial y presencia de afloramientos de lapiés. Algunas cimas tienen forma cupular y de conos en dirección este, hacia la sierra de Jatibonico predomina la forma de carso con alturas cupulares de paredes escarpadas y de cimas suavemente redondeadas cubiertas de lapiés con casimbas y grietas carsificadas donde se acumula suelo. Es de destacar el valle antecedente fósil del río Jatibonico del Norte, así como el tramo subterráneo de su curso.
- Cayería noreste de Villa Clara
Se reporta la existencia de cuatro tipos de llanuras:


  1. Llanuras abrasivo-acumulativas, (H = 0-5 m). En ellas predominan intensos procesos abrasivos acumulativos como resultado de los cuales se han acumulado potentes capas de arena de origen coralino y eólico. Estas dunas en proceso de litificación tienen una edad posiblemente holocénica y pertenecen a la formación Playa Santa Fé.

  2. Llanura abrasivo-carsificadas ligeramente diseccionadas (H = 3-13 m). Constituyen las partes más elevadas de la cayería y forman los núcleos rocosos de los principales cayos. El basamento litológico de estas llanuras lo constituyen calcarenitas y biocalcarenitas de la formación Jaimanitas de edad cuaternaria y se caracteriza por el desarrollo de las formas de relieve cársico.

  3. Llanuras brasivo-carsificadas, planas (H = 0-2 m). Estas llanuras se desarrollan sobre rocas calcarenitas y biocalcarenitas cuaternarias que han dado lugar a la formación de intensos procesos abrasivos cársicos, donde aflora el agua subterránea.

  4. Llanuras lacuno - palustres (H = 0,2 m). Constituyen el tipo de relieve de mayor extensión superficial en el área de estudio, se localizan hacia el sur y sudeste de los cayos, en lugares de poca profundidad y oleaje débil.


- Cayería de Piedra
Se reportan cayos donde predominan los procesos abrasivos, fundamentalmente en las costas de los mismos, aunque también han dejado su huella hacia el interior en forma de superficies aterrazadas. Existen cúpulas tectónicas cársicas con campos de lapiés, polinizados en sectores, escarpas cársico denudativas y superficies cársicas suavemente inclinadas con carso desnudo y parcialmente desnudo que se combina con llanuras acumulativas bajas pantanosas con playazos y saladares
El proceso abrasivo, fundamentalmente por el NE de cada islote ha dado lugar a la creación de multitud de morfoestructuras (nichos, cuevas marinas, solapas, nuevas líneas de acantilado, montículos de bloques de lapiez superficial y de intercapas, desprendimientos, etc.). Muchas de esas formas, aparecen como relictos en toda la periferia de las colinas que forman los cayos.
Las cuevas del área son de origen freático, conformando una tipología única para este sector, denominado “cuevas del tipo Caguanes”. Se estima un total de 79 cuevas, de las cuales 36 están en el PNC. Algunas de las formaciones cársicas reportadas incluyen: estalactitas, estalagmitas, fungiformas, espaguetis, perlas, gours, huevos fritos, elictitas, dolinas, claraboyas y campanas de disolución.
La actividad cársica en las pendientes llega hasta el techo de las cuevas, creando claraboyas y dolinas de desplome en el sitio de antiguas cuevas, y en ocasiones un puente natural en su entrada, a lo largo del borde del acantilado.
En las plataformas interinsulares, la abrasión se ve limitada por el aumento de los depósitos, lo que ha cerrado la circulación del agua marina, creando lagunas interiores poco profundas. En el caso de las plataformas más elevadas, ocurre una actividad cársica interna, dolinas y cuevas, a menudo formando sistemas complejos que son exponentes de ese proceso. Lo anterior es típico del islote principal de Caguanes, así como de Guayarúes y las plataformas de Judas.
Por el suroeste, a sotavento, prosigue el crecimiento de los cayos gracias al efecto de refracción de los trenes de oleaje procedentes del noreste y esto hace que los manglares aparezcan como cayuelos en los “bajos”. Ya en Punta Caguanes, Isla del Medio y Caguanes, sus manglares se unificaron con los de tierra firme, convirtiéndolos en parte de ella.

El tipo genético de relieve modelado sobre estos afloramientos y en los depósitos colindantes, comprende dos categorías genéticas (Spiridonov, 1981; Hernández y Acosta, 1990; Domínguez, 1996).


Sobre los depósitos holocénicos que bordean a los antiguos islotes rocosos, así como a lo largo de la franja costera de la isla grande, se han formado llanuras lacuno-palustres acumulativas muy bajas, no diseccionadas, planas o muy débilmente inclinadas, con gran desarrollo de los procesos acumulativo - lacustres (en las lagunas), palustres y biogénicos (en los manglares) y marinos (en toda su superficie y especialmente en los saladares).
- Cayo Guillermo
Se desarrollan llanuras marino eólicas bajas, llanuras cársico abrasivas carsificadas y llanuras marinas biogénicas con saladares en sectores. Es de destacar en el aspecto geomorfológico la duna marina formada en la playa El Pilar de unos 15 m de altura que conforma el sistema de dunas más alto del Archipiélago Sabana Camagüey.
- Geomorfología Submarina
Predominan las llanuras abrasivo-acumulativas y acumulativas planas suavemente inclinadas con manifestaciones de la tectónica y neotectónica que se expresa en una densa red de fallas y morfoalineamientos de edad Plioceno-Cuaternario. Los tipos de relieve del fondo del mar se clasifican en llanuras diferenciadas por la intensidad de los factores morfogenéticos marinos, la hipsometría y los complejos de formas de relieve; se definen cuatro tipos fundamentales:



  1. Llanuras abrasivas y abrasivo acumulativas planas (profundidad 20 a 50 metros).

  2. Llnuras abrasivos acumulativas aterrazadas, elevada (profundidad de 0 a 20 metros).

  3. Llanuras acumulativas planas (profundidad de menos de tres metros).

  4. Llanuras acumulativas de mares interiores someros (profundidad menor de 1.5 metros).


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