Historia Social



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4 de noviembre de 1971:
Salvador Allende da cuenta

al pueblo y los trabajadores

del primer año de su Gobierno


En un acto convocado por la Central Unica de Trabajadores en el Estado Nacional de Santiago, el Presidente Allende dio cuenta de su primer año de gobierno, discurso que se transmitió radialmente en Magallanes y en el que expresó entre otros conceptos:
Saludo a los compañeros militantes de la Central Unica de Trabajadores, en la persona de su presidente, compañero y amigo Luis Figueroa, y en la de su secretario general, quienes han patrocinado este acto. Saludo la presencia en esta tribuna de los dirigentes de los partidos y movimientos que integran la Unidad Popular, y rindo homenaje a los miles y miles de trabajadores, a los que repletan estas galerías, a los que están allí, en la pista y en el césped, a los que construyeron con sus manos y con su dinero los carros alegóricos, los saludo y les rindo homenaje en la persona de un trabajador ejemplar, el compañero Barría.

Este trabajador anónimo, con una nueva conciencia y una nueva voluntad, allá en el Mineral la Andina, creó, gracias a sus esfuerzos, una nueva máquina que puesta en marcha ha aumentad extraordinariamente la producción. Saludo en Barría al nuevo espíritu, a la nueva conciencia revolucionaria de los trabajadores chilenos.
He venido a dar las cuentas al pueblo. De acuerdo con la Constitución Política tengo la obligación el 21 de mayo de inaugurar el período ordinario de sesiones del Congreso y rendir ante él y el país cuenta administrativa, económica y política de la nación. Rompemos con viejos moldes, y año a año rendiremos cuenta en este estadio, o en sitios más amplios, dialogando con el pueblo y decirle que él es el factor fundamental en el proceso revolucionario chileno.
Sostuve que era distinto conquistar el Gobierno que alcanzar el poder. El 3 de noviembre asumimos la responsabilidad de gobernar este país por mandato del pueblo, expresado en las urnas y ratificado por la decisión del Congreso Nacional.

Hoy vengo a manifestar que, lenta pero firmemente, hemos ido conquistando el poder, y hemos ido realizando los cambios revolucionarios establecidos en el Programa de la Unidad Popular... Es por eso que estamos aquí, para señalar que hemos avanzado en el área social, base del programa económico, fundamento del poder para el pueblo. Controlamos el 90% de lo que fuera la banca privada; 16 bancos, los más poderosos, entre ellos el Español, el Sudamericano, el Crédito e Inversiones, el Banco de Chile, son hoy patrimonio de Chile y del pueblo. Más de 70 empresas monopólicas y estratégicas han sido expropiadas, intervenidas, requisadas o estatizadas.
Somos dueños. Podemos decir: nuestro cobre, nuestro carbón, nuestro hierro, nuestro salitre, nuestro acero; las bases fundamentales de la economía pesada son hoy de Chile y los chilenos. Y hemos acentuado y profundizado el proceso de reforma agraria; 1.300 predios de gran extensión, 2.400.000 hectáreas han sido expropiadas. En ellas viven 16.000 familias, y hay cabida potencial para 10.000 más.
Pero si es importante el haber aplicado la reforma agraria -para hacer producir de manera distinta la tierra y cambiar su propiedad-, lo es más haber hecho que el campesino se sienta ciudadano, y comprenda la gran tarea de estar junto al pueblo, al obrero, para hacer posible que nuestra gente coma más. Su trabajo lo siembra a lo largo de la patria y ha de representar más salud y más bienestar para todos los chilenos.”
Y refiriéndose expresamente a la nueva situación en que se encontraban los trabajadores bajo su administración, Allende expresó:
Por eso creamos los Consejos Campesinos y nos hemos empeñado en cambiar las relaciones laborales. Hoy, los trabajadores tienen conciencia de que son Gobierno, que su actitud tiene que ser distinta, y por eso yo señalo como algo ejemplar la responsabilidad asumida por los compañeros dirigentes de la Central Unica de Trabajadores y la importancia del convenio CUT-Gobierno. Por eso, también, está en el Congreso Nacional el proyecto de ley que consagra la participación de los trabajadores en la administración de las empresas del Estado, la participación de los trabajadores en la administración de las empresas mixtas y la participación de los trabajadores en los Comités de Cooperación, en las empresas privadas, y por eso, también hemos creado, en las empresas estatizadas, en las empresas mixtas y habrá que crearlos en las empresas privadas, los Comités de Producción, para engranar profundamente la responsabilidad de los trabajadores en el proceso de la producción nacional.

Tiene para nosotros tanta importancia que los trabajadores, que la

mayoría y la totalidad de ellos comprenda que son Gobierno, y que, por lo tanto, su actitud debe ser diferente frente a los pliegos de peticiones, frente a los reajustes.
Personalmente viajé a Chuquicamata. Allí dialogué con los trabajadores del cobre. Visité las secciones. Estuve reunido en cada una de ellas, y en la tarde -caído el sol-, ante más de 4.000 obreros, durante tres horas les planteé la necesidad de superar el pliego de peticiones, les dije cómo los enemigos del pueblo tenían la esperanza y el deseo de que hubiera una huelga en el cobre, en el momento en que Chile está planteando los problemas derivados de la indemnización.
Les dije cómo se confabulaban para estimularlos a formular peticiones que la industria no puede solventar; les expresé que debíamos superar los pliegos de tal manera que el obrero del cobre en Chuqui se incorporara a la dirección de las empresas, que de las asambleas de trabajadores salieran los directores, de acuerdo con el convenio CUT-Gobierno, hubiera comités sindicales y de administración, que había traído un reajuste del sueldo base. Que del excedente de la empresa, un porcentaje va a las arcas fiscales y el saldo se divide entre la inversión que debe hacerse en la propia empresa, para progresar técnicamente, en las inversiones sociales que deben hacerse allí mismo en beneficio de los trabajadores y en un fondo de distribución directa para dar salarios y sueldos en relación con la producción y con la productividad: ligar al trabajador al proceso productivo porque las empresas del cobre son el sueldo de Chile y porque los trabajadores del cobre son dueños de esas empresas, en cuanto forman parte de nuestro pueblo.
Desde aquí, mirando en el césped a otros mineros, con sus cascos y sus lámparas encendidas, llamo a los trabajadores de Chuquicamata a la responsabilidad, y les digo que Chile entero espera su respuesta y yo tengo fe en la respuesta de los trabajadores del cobre.”

En otro pasaje de su balance, el Presidente Allende expresó:


Para eso hemos ido alcanzando el poder. Para ir incorporando a grupos y sectores postergados. Nuestra preocupación ha sido fortalecer la democracia y ampliar las libertades mediante la redistribución del ingreso, la liberación económica. Este Gobierno quiere una auténtica democracia y una libertad concreta para todos los chilenos. La democracia y la libertad son incompatibles con la desocupación, con la falta de vivienda, con la incultura, con el analfabetismo, con la enfermedad. ¿Cómo se afianza la democracia? Dando más trabajo. Redistribuyendo mejor. Levantando más viviendas. Dando más educación, cultura y salud al pueblo.
Veamos, trabajadores, qué es lo que hemos hecho.

Este país está castigado desde hace más de un siglo por una brutal cesantía. En septiembre de 1970 teníamos un 8,3% de cesantía, en septiembre de 1971 la hemos bajado a 4,8. En diciembre de 1970 había en Santiago 87.000 cesantes, ahora por desgracia todavía hay 51.000. En diciembre de 1970 había 5.000 cesantes en Puerto Montt, hoy hay sólo 300. En Temuco, en diciembre del año pasado, 9.000, ahora tan sólo 3.000, y en la región de Bío-Bío, Malleco y Cautín hemos creado 12.000 nuevos empleos, nuevas fuentes de trabajo. Otro factor importante para afianzar la democracia es nivelar las posibilidades y los ingresos para ir disminuyendo las tremendas distancias que el régimen capitalista consagra en cuanto a las remuneraciones.
Veamos qué hemos hecho.
En 1968, el 60% de las familias recibían el 17%; ese mismo año el 2% de las familias recibían el 45% del ingreso. Estamos corrigiendo esta injusticia. En 1970 los asalariados recibían el 50% de la renta nacional, en 1971 los asalariados reciben el 59% de la renta nacional.
Hemos dado un tranco largo, pero lo hemos dado más largo, aumentando en un porcentaje más alto las asignaciones familiares de obreros, campesinos y empleados públicos, para acercarlas a las asignaciones familiares de los empleados particulares Y otras cajas de previsión.
Pero también, y con pasión y con cariño, nos hemos preocupado de las pensiones de las viudas, de los ancianos, de las montepiadas, de los jubilados. Por primera vez en la historia de Chile no se ha visto en los jardines del Congreso, ni rodeando La Moneda, a los viejos chilenos, que entregaron su vida de esfuerzo y que no habían recibido ni siquiera en los últimos minutos de su vida el derecho de morir tranquilos.
Ahora, han sido básicas las preocupaciones del pueblo, en el Gobierno de ustedes, para hacerle justicia a las ancianas y a los ancianos chilenos.
Otro índice importante es la inflación. De enero a noviembre de 1970 hubo un alza del costo de la vida de un 33%. De enero a noviembre de 1971, menos de un 15%. Menos de un 15%, esto es muy importante. Veamos y tengan calma; y espero que anoten bien nuestros enemigos. Veamos el aumento del consumo. La redistribución de los ingresos, el que compañeros que no trabajaban, trabajen, el que los que recibían menos de dos sueldos vitales tuvieran un reajuste superior al alza del costo de la vida, ha significado una mayor demanda.
Este país, todos los años, importa 180, 200 millones de dólares, en carne, trigo, grasa, mantequilla y aceite. Y el próximo año importaremos más, aun cuando aumente la producción agrícola, porque el pueblo debe alimentarse mejor.

Hemos aumentado el consumo de aves, de porcinos, de papas, en un 16%, en un 18% y en un 55%. Se ha aumentado el consumo de azúcar en un 37%. Cuando venga Fidel Castro, le voy a decir que es demasiado.

Sin embargo, como he dicho hace un instante, ha habido escasez

transitoria de algunos productos, por el mayor poder de compra de las masas, por la tendencia al acaparamiento de ciertos sectores que compran más de lo que necesitan. Si necesitan 3 ó 5 kilogramos de carne, y la encuentran en venta, compran 10 ó 12, y lo guardan en su freezer o su refrigerador. Hay una presión psicológica que hace que la gente compre más de lo que necesita. Y también debemos reconocer que hay especulación en los barrios.

En el caso de la carne, por otra parte, al comienzo de nuestro Gobierno salieron de las fronteras de Chile más de 200.000 cabezas de ganado vacuno. Agreguemos a ello que países productores de carne como Argentina, tienen también a su pueblo restringido, comiendo una semana y otra no; por eso es que a veces ha faltado la carne.
Pero el pueblo me ha entendido. El pueblo sabe cuáles son las raíces profundas de esta herencia que pesa; y yo cada vez que he ido a las poblaciones, he oído la voz de las compañeras, he sentido el lenguaje humano y comprensivo de la trabajadora, de la madre y de la hermana chilena cuando les he explicado las causas. Ellas saben que con el pueblo organizado en los Comités de Abastecimiento, con las nuevas distribuidoras del Estado y con la mayor producción, podremos solucionar este viejo problema que aparentemente azota ahora más a los chilenos, porque ahora hay más chilenos que comen; ahora come la mayoría de los chilenos.
Problema de la vivienda: las provincias azotadas por el terremoto recibieron 18.000 mediaguas. Hemos contratado 83.751 viviendas y se han entregado 33.000 y tantas. Hoy, 4 de noviembre, entregaban 1.500 casas. La CORVI construyó el año pasado 2.700 viviendas. Para este año, le hemos dado una tarea de 61.000 viviendas. Gran esfuerzo, debemos cumplirlo aun cuando no es fácil, pero el pueblo debe saber que cuando recibimos el Gobierno, faltaban en Chile 480.000 viviendas y que después del terremoto esta cifra se elevó -por desgracia- a 520.000. Por eso, necesitamos un esfuerzo nacional -amplio y duro- para atacar a fondo este mal que vincula al hombre a su hogar, a la familia, a la salud y al descanso.
La gran tarea será dar techo y eso lo haremos a lo largo de estos años con el esfuerzo de todos, pensando que es indispensable que el proletario, el campesino y el empleado tengan su propia casa. Y es falso, calumnioso y torpe el que se les haya dicho que queremos suprimir la propiedad privada de la vivienda, del hombre y la familia. Lo que queremos es que cada hombre, cada familia, tenga aunque sea una modesta vivienda, pero que sea su propia casa, su propio techo, su propio hogar.”
A su vez, el balance de un año en materia de educación y salud, que tocaban directamente a la clase trabajadora y sus familias, era el siguiente:
En el campo educacional, la escolaridad ha aumentado, y alcanza al 94% en la población entre 6 y 14 años y un 35% de la población entre 15 y 19 años. Hemos construido 221.000 m2, en comparación con el año pasado, que se construyeron 79.000. Esto implica, habiendo dos turnos en las escuelas urbanas y uno en las rurales, que el año pasado concurrieran 35.000 niños como consecuencia de las nuevas construcciones y hoy día se alberga a 210.000 niños. En salud, en los consultorios externos, las consultas se han aumentado un 11%. En las consultas médicas de urgencia, un 33%. Hemos tenido una disminución de un 3% en la vacunación. En las hospitalizaciones ha habido un aumento de un 10%, pero hemos aumentado -óiganlo bien- un 52% en la entrega de leche a los niños de Chile.
El medio litro es y será una realidad para los hijos de ustedes, compañeros. Nos hemos preocupado de grandes campañas contra enfermedades previsibles en las provincias afectadas por el terremoto, contra las enfermedades endémicas, especialmente las diarreas de verano; hemos controlado la calidad del agua; se han hecho campañas para erradicar los basurales y limpiar las poblaciones, y el trabajo voluntario de los pobladores ha sido un factor muy importante en las campañas que señalo; hemos democratizado el Servicio Nacional de Salud para complementar al médico con el personal que allí trabaja y para dar acceso a los beneficiarios del servicio, a los trabajadores y a su familia, de tal manera que auténticamente participen ellos también en la defensa de su salud.
Para afianzar la democracia en el campo previsional hemos dado beneficios a un tercio de la población que carecía de ellos. 900.000 personas han sido incorporadas a los beneficios previsionales como consecuencia de una indicación que formularamos a la Caja de los Comerciantes que hemos creado. ¿Quiénes se incorporan a la previsión? Comerciantes, transportistas, pequeños y medianos agricultores, pirquineros, pescadores, artesanos, odontólogos independientes, sacerdotes, monjas, pastores y ministros de todos los credos religiosos. 900.000 chilenos que no tenían previsión social la tendrán por la voluntad de ustedes, por la voluntad del Gobierno Popular.
Hemos creado el Fondo Unico de Nivelación de las Asignaciones Familiares. Esto permite ir acercando (y el próximo año será igual) la asignación de los obreros, campesinos y los empleados públicos y estará más de cerca de la de los empleados particulares, de tal manera que en 1973 haremos, casi con certeza, que todas las cargas tengan una misma asignación para cumplir a plenitud y cabalidad el programa del pueblo, el Programa de la Unidad Popular.
Hemos hecho que participen directamente los imponentes de los Institutos Previsionales. Sobre la base del Fondo Unico de Nivelación financiamos el Plan de Leche, que alcanza a 600 millones de escudos, y contribuimos a un plan extraordinario de atención materno-infantil, que insumirá la elevada cifra de más de 1.000 millones de escudos. Hemos disminuido los trámites burocráticos en las cajas de previsión; hemos eliminado los controles excesivos a los sindicatos sobre su contabilidad y sus programas, sin dejar de tener tuición sobre ellos, pero entregando nuestra confianza a los propios trabajadores. Si los trabajadores forman parte del Gobierno de Chile, si ellos dirigen el Gobierno de Chile, con mayor razón podrán dirigir su sindicato.”
El año 1971 sin lugar a dudas, había tenido el aspecto de exitoso, para el Gobierno de la Unidad Popular y para la Central Unica de Trabajadores.

El año 1971 concluyó en Magallanes con el logro de acuerdos entre las empresas ganaderas y los sindicatos campesinos, respondiendo así al nuevo clima de entendimiento propiciado por el Gobierno y por la CUT. Relata “La Prensa Austral” del 22 de diciembre a este respecto: “Federación campesina arregló su problema en reunión de ayer en la Intendencia: nuevos salarios. El conflicto de los trabajadores campesinos agrupados en la Federación Campesina se solucionó ayer en la Intendencia...” Los salarios campesinos fueron fijados en los siguientes términos: “Peones E° 1.300; ovejeros E° 1.450; ovejeros puesteros E° 1.530, tractoristas E° 1.450; campañistas E° 1.450; campañistas de vacunos E° 1.450; cocinero y cocinera E° 1.330; y cocinera esposa de trabajador 900 escudos. Los salarios de los faeneros se reajustarán en un 30% por ciento. El resto de las regalías y beneficios del actual convenio se reajustarán en un valor de un 20% del valor estimativo del indice de precios al consumidor al 31 de diciembre de 1971. La vigencia del convenio corresponde a las fechas contempladas entre el 1° de enero y el 31 de diciembre de 1972.” (1224)


Al día siguiente, la Federación “Triunfo Campesino” que agrupaba a los 2.100 campesinos de estancias de menos de 5.000 animales, y socios de cooperativas y asentamientos, informaba haber llegado también a un acuerdo salarial acorde con sus demandas: “Como favorable calificó Delfín Benítez, Presidente de la Federación ‘Unidad Campesina’ la firma del convenio de reajustes con la parte patronal...Los valores aproximados son los siguientes: el ovejero pasará a ganar 1.450 escudos; ovejero puestero 1.530 escudos; el campañista, 1.450 escudos; cocineros, 1.350 escudos; cocinera esposa de trabajador, 900 escudos, además habló del bono de conflicto y de otras regalías. Asimismo señaló que el convenio era favorable para los trabajadores leñeros...” (1225)
En general, como se puede apreciar, la mayor parte de los salarios obtenidos por los obreros de las grandes estancias eran similares o cercanos en su valor, a los obtenidos para los obreros de las estancias menores.

1972:

las fuerzas se preparan

para un enfrentamiento decisivo

Al igual que durante el Gobierno de Frei Montalva, el proceso inflacionario continuaba golpeando fuertemente la economía magallanica.


Después de una breve disminución durante 1971, la inflación comenzó a repuntar en 1972, deteriorando aún más el poder adquisitivo de los sueldos y salarios.
Pero, ¿cuáles eran las medidas que el Gobierno estaba adoptando en favor de los trabajadores, y cuál era su propia evaluación de dichas realizaciones?
En febrero de 1972, el Gobierno realizó un balance de lo avanzado hasta ese instante en el cumplimiento del programa propuesto al país en 1970.
Una reunión efectuada en el sector de "El Arrayán" en las afueras de Santiago, produjo la llamada "Declaración de El Arrayán", en la que se lee el siguiente balance de las actividades conjuntas entre el Gobierno y la Central Unica: "El objetivo de afianzar el mejoramiento de las condiciones de vida de los trabajadores, se expresa concretamente en diversos planos. Está, en primer lugar, la política de remuneraciones, cuyos términos esenciales quedaron definidos en el Acta CUT-Gobierno. Respecto de ella, cabe señalar que supone una nueva redistribución del ingreso en favor de los trabajadores. En razón de las limitaciones reales del sistema económico, que excede aquellos términos, no representaría mejoramientos adicionales efectivos para los trabajadores. El mismo objetivo de elevar las condiciones de vida se logra, también por otros mecanismos importantes, distintos de la remuneración individual: la construcción de viviendas, la extensión de la educación, la formación profesional, el mayor acceso de los trabajadores a medios de desanso y recreación y también, los esfuerzos por mejorar el abastecimiento y la distribución en los barrios populares, así como la lucha contra la especulación, con la participación activa de la propia población, a través de las Juntas de Abastecimientos y Precios." (1226)
Siempre haciendo un somero balance de lo avanzado en materia de la situación de los trabajadores desde 1970 en adelante, decía Volodia Teitelboim en Italia en marzo de 1972: “Bajo la dirección de la clase obrera, de un gobierno democrático y revolucionario como el actual se ha operado un aumento de la producción 24 veces superior al último año de Frei, disminuyendo a menos de la mitad la cifra de los desocupados... Ahora comen los hambrientos de ayer, el pueblo vive mejor que antes. La participación en la renta nacional de los asalariados ascendió del 51 al 60%. Los obreros dirigen las grandes empresas, antes en manos de las compañías yanquis del cobre; las minas de carbón, de salitre, del hierro, del cemento, los soberbios imperios textiles del recién pasado. Y se empeñan en la batalla de la producción y del trabajo voluntario, que arrastra a multitudes de jóvenes y adultos.” (1227)
El 1° de mayo de 1972 fue celebrado por la CUT Provincial siguiendo las formas tradicionales de años anteriores: con una romería al cementerio de Punta Arenas, en la mañana y con una concentración masiva de trabajadores realizada al mediodía en el Teatro Municipal, oportunidad en la cual intervinieron oradores sindicales y finalmente, cerró el acto la Diputada comunista Mireya Baltra, quién visitaba la zona.
Uno de los eventos sindicales de mayor importancia se registraba en mayo de 1972.
En esta ocasión, y como fruto de un vasto esfuerzo de organización y difusión, se efectuó la primera elección universal de los dirigentes sindicales de la CUT a nivel nacional y provincial. En Magallanes, como en el resto del país, se postularon a dichas elecciones, dos listas generales de candidatos a dirigentes, unos, representando una línea sindical favorable a la Unidad Popular y la otra, encabezada por dirigentes de la oposición demócrata-cristiana y de independientes de derecha. Refiriéndose a estas elecciones escribía en junio de 1973 el dirigente José Donoso Hueicha: “Elección de los dirigentes de la CUT reitera política del Gobierno Popular... En lo que respecta a Magallanes de los 1.160 campesinos que emitieron su voto en esta elección, desmienten tajantemente a los cegados opositores: 58 votos nulos o blancos, 90 para la oposición y los demás para la unidad Popular...En aquellos sectores laborales netamente de la clase obrera, ocurre lo mismo, el 90% de la votación pertenece a la UP y estos resultados parecen darse a nivel nacional.” (1228)
En el mismo mes de junio y haciendo una síntesis de la experiencia alcanzada con el Convenio CUT-UTE, se fortalecía la idea de que los alumnos-trabajadores, una vez concluida su formación técnica universitaria, podían acceder a carreras superiores, según señalaba “El Magallanes” del 5 de junio: “Trabajadores podrán incorporarse a la Universidad. Serán favorecidos con ingreso a carreras normales universitarias. Mediante convenio CUT-UE.” (1229)
Entre fines de 1972 y 1973, por su parte, los trabajadores bancarios organizados en el Consejo Provincial Bancario realizaban una activa labor de difusión de sus eventos sindicales, a través de un programa radial "Bancavisión", difundido en toda la provincia.
Pero la oposición política y económica, provista del abundante apoyo financiero exterior procedente de gremios, gobierno y empresas de EE.UU., estaba dispuesta a extremar sus esfuerzos para provocar un colapso de la economía nacional.
Fue en este contexto que se produjo el llamado “paro de octubre”. En aquel momento, los actores centrales del conflicto social en Magallanes eran los siguientes.


Cámara de Comercio

e Industrias de

Magallanes



MOPARE



Movimiento

Patriótico de

Recuperación


SIDUCAM



Sindicato de Dueños

de Camiones







P.N.

P.D.C.


Unidad

Popular




Central Unica



de Trabajadores


Gobierno Provincial



Servicios Públicos

En este cuadro de complejas relaciones, la oposición económica y empresarial estaba liderada en Magallanes por la Cámara de Comercio e Industrias, de la que formaba parte además el gremio del transporte terrestre, el SIDUCAM, Sindicato de Dueños de Camiones de Magallanes.


Sus aliados políticos eran los dos principales partidos de oposición al Gobierno: el Partido Nacional y el Partido Demócrata Cristiano.
El espacio público estaba dividido claramente en dos sectores: opositores y gobiernistas, contando cada uno con medios de comunicación (prensa escrita y radioemisoras) de amplia influencia y audiencia regional.
En el campo gobiernista, estaba la Central Unica de Trabajadores y los partidos de la Unidad Popular, además del propio Gobierno y servicios de la Administración Pública, a los que se sumaba el nuevo MOPARE, Movimiento Patriótico de Recuperación, integrado por camioneros y empresarios disidentes del SIDUCAM y de la Cámara de Comercio y partidarios del Gobierno y la Unidad Popular.
Los orígenes lejanos del llamado "paro de octubre", se encuentran en el propósito de los empresarios agrupados en la SOFOFA y el gremio de los camioneros, de expresar una forma aguda de protesta y de rechazo frente a la política económica del Gobierno de Allende.
Y el factor desencadenante se dio en la Provincia de Aysén... donde el Gobierno había propuesto la creación de una Empresa Estatal de Transportes, que pudiera concentrar en una sola entidad todos los esfuerzos y recursos requeridos por esa zona apartada del centro del país, para movilizar carga y pasajeros.
La sola naturaleza del paro, refleja sus intenciones manifiestas: generar un grado de paralización económica y social suficiente, como para ocasionar la desestabilización política del Gobierno. Los transportistas paralizaron sus camiones, generando un paulatino entorpecimiento en la circulación de mercaderías en caminos y puertos, lo que a su vez, tenía un efecto sobre el comercio minorista.
En Magallanes por su parte, no obstante el hecho de que el SIDUCAM- Sindicato de Dueños de Camiones, que dirigía al empresario Milenko Vilicic, fue la punta de lanza del movimiento opositor, uno de los detonadores fue un incidente imprevisto sucedido en Punta Arenas. Algunos días antes del paro de octubre de 1972, se registra el incidente del cierre y allanamiento del supermercado "Cofrima" de Punta Arenas.
Ante los serios problemas de abastecimiento de mercaderías que afectaba a la ciudad, la empresa Compañía de Frigoríficos de Magallanes (COFRIMA) propietaria del supermercado del mismo nombre, procedió a cerrar el establecimiento efectuando un “blockout”, lo que motivó como reacción gubernamental un decreto de DIRINCO, refrendado por la Intendencia Provincial, disponiendo el allanamiento y reapertura del recinto comercial. Cabe notar que este supermercado era uno de los dos que existían en la ciudad. En la mañana del 1° de octubre, se apostaron en los alrededores del supermercado numerosos manifestantes opositores al Gobierno, a fin de impedir la medida gubernamental.
Dada la proximidad del recinto comercial con el puerto, los obreros del Sindicato Profesional de Estibadores del Puerto de Punta Arenas se reunieron en la explanada de acceso al muelle, y acordaron acudir masivamente al sector del supermercado, a fin de despejar de viva fuerza el área y permitir la acción de Carabineros.
Sin embargo, y antes que se hicieran presentes los obreros del puerto, que esperaban la orden de sus dirigentes, la fuerza policial procedió a intervenir en respaldo de la autoridad allí presente, circunstancia en la cual -en medio de un intenso forcejeo y golpes entre Carabineros y los manifestantes derechistas allí apostados- se produjo la repentina muerte por infarto de un comerciante (Manuel Aguilar) que integraba la manifestación opositora, mientras era retirado por dos policías del lugar.
Este lamentable incidente fue profusamente utilizado a través de la prensa y los medios de comunicación, como uno de los motivos aducidos por la oposición empresarial al Gobierno, para justificar en Magallanes el paro de octubre.
De todos los eventos sociales y políticos en los que oposición y Gobierno se enfrentaron durante la Unidad Popular, el paro empresarial de octubre de 1972, es uno de los más relevantes y decisivos en sus efectos.



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