Historia Social



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La formación
de la Unidad Popular

A mediados del año 1969, el Partido Socialista (PS) aceptó la propuesta del Partido Comunista (PC) de ampliar el llamado Frente de Acción Popular, buscando el apoyo de las capas medias, el anterior frente electoral, previendo la posibilidad de un triunfo popular. El gobierno de Eduardo Frei Montalva y la Democracia Cristiana (DC), no había cumplido con las expectativas populares. Su derrumbe era al mismo tiempo, el fracaso de la “Alianza para el Progreso” digitada por Estados Unidos. El gobierno DC terminaba en bancarrota, con un aumento de la deuda externa, nula diversificación productiva, una inflación galopante y una fuerte recesión y crecientes movilizaciones populares.


El año anterior, en 1968, la Central Unica de Trabajadores (CUT) convocó una huelga nacional en contra de un proyecto que limitaba el derecho a huelga.
El espíritu combativo de miles de trabajadores se acrecentaba: en 1969 se realizaron 1.939 huelgas, que aumentaron a 5.295 en 1970. Los campesinos acrecentaban también sus movilizaciones, exigiendo el cumplimiento de la Reforma Agraria aprobada en 1967. Los estudiantes universitarios, liderados principalmente por los partidos y movimientos de izquierda, ocupaban las universidades en un intento por democratizarlas.
En este contexto de profundo ascenso de la movilización y el protagonismo popular, nace la alianza electoral Unidad Popular, compuesta por el Partido Comunista (PC), Partido Socialista (PS), Partido Radical (PR), Movimiento de Acción Popular Unitario (MAPU), Acción Popular Independiente (API) y Partido Social Demócrata (PSD).
El Programa de la Unidad Popular se aprobó en diciembre de 1969. Entre sus objetivos principales se inscribía el antiimperialismo y la lucha contra la burguesía monopolista nacional, la democratización, integrar a las Fuerzas Armadas (FF.AA.) y crear una nueva institucionalidad.
El proyecto de la Unidad Popular quería transformar el sistema y el carácter del Estado para, finalmente, sustituir el modelo de desarrollo capitalista, superando el capitalismo dependiente. El economista Hugo Fazio señala: “...el gobierno encabezado por Salvador Allende constituye el mayor esfuerzo por resolver las grandes contradicciones generadas en la sociedad chilena por la presencia dominante del capital extranjero y los grandes intereses económicos internos, posibilitando una participación activa de las mayorías nacionales. Constituye el proceso del siglo XX más importante de transformaciones progresivas en el país”. Reformas que eran consideradas indispensables para afianzar futuras transformaciones revolucionarias. La efervescencia popular se encontraba en su apogeo, en plena campaña se produjo el primer Paro General Campesino de la historia de Chile y, a menos de dos meses de las elecciones, la CUT convocó otra huelga nacional.
A pesar del amplio movimiento popular, la UP alcanzó un 36,2%, mientras el FRAP, en 1964 había obtenido un 38,6%.
Los antecedentes de la formación de la Unidad Popular se remontan al Frente Popular. En 1934 el Partido Socialista (PS) llamaba a formar un Frente Nacional de Defensa contra el Fascismo, mientras el Partido Comunista proponía la formación de un “frente unido” de proletarios y campesinos contra el fascismo, señala el historiador Luis Vitale. “A fines de 1935 -agrega- el Congreso de la Komintern aprobó oficialmente la política del Frente Popular: impulsar una alianza con la pequeña burguesía y la burguesía nacional. El triunfo del Frente Popular fue el resultado de un proceso de ascenso del movimiento obrero y de la radicalización de las capas medias. El movimiento obrero, fuertemente golpeado por la Ley Maldita se recuperó prontamente”.
La elevada votación de Salvador Allende en las elecciones de 1958, fue el reflejo de un proceso de politización de obreros y campesinos. La unificación de los grupos socialistas permitió incorporar a capas medias y nuevos sectores del proletariado fabril. El Partido Comunista (PC), en pleno período de reestructuración luego de salir de la ilegalidad, recuperó rápidamente sus posiciones en el movimiento sindical. El triunfo de la Revolución Cubana ejerció una influencia decisiva en la reanimación política y sindical del movimiento obrero, abriendo una etapa prerrevolucionaria en América Latina, acota Vitale.
En efecto, la Revolución Cubana fue un importante antecedente para amplios sectores populares y grupos políticos, aunque la “vía chilena al socialismo” fue definida, en más de una oportunidad, por el propio Salvador Allende: “Chile es hoy la primera nación de la tierra llamada a conformar el segundo modelo de transición a la sociedad socialista”.
Cabe observar el dato histórico que al momento de resolverse la pre- candidatura presidencial en el seno del Partido Socialista, su Comité Central había elegido primeramente al senador Aniceto Rodríguez, y cuando se votó la candidatura del senador Salvador Allende, éste obtuvo menos votos que el número de abstenciones.
Los demás pre-candidatos, Pablo Neruda por el partido Comunista, Jacques Chonchol por el MAPU, Luis Fernando Luengo por el API, y Alberto Baltra Cortés por el partido Radical, declinaron finalmente sus postulaciones, reconociendo los mejores méritos de Allende para candidato presidencial de la nueva alianza.

El año sindical de 1969 concluyó agitado por el debate público en torno a estos tópicos y al inicio de la campaña presidencial, mientras la Federación Campesina “27 de Julio” desarrollaba sus primeras negociaciones con los representantes patronales de las estancias y sociedades ganaderas, en procura del logro de un nuevo Convenio Ganadero para las faenas del verano de 1970.


Por aquel entonces, los Sindicatos ganaderos de Magallanes negociaban dos tipos de Convenios Colectivos de Trabajo: uno para los trabajadores las estancias de menos de 30.000 y más de 10.000 animales de esquila, y otro para las grandes estancias, de más de 30.000 animales de esquila.
En las estancias magallánicas, a fines de la década de los sesenta e inicios de los setenta, las principales categorías de trabajadores campesinos eran las siguientes: esquiladores, ovejeros de estancia, ovejeros puesteros, peones, ayudantes de herreros, de mecánicos, de jardineros y de carpinteros, serenos, campañistas, carreteros, carretoneros y carreros, lecheros, carniceros, cocineros, cortadores de carne, mozos, panificadores y sus ayudantes y velloneros.


1970-1973:

LA CONFRONTACIÓN

GENERALIZADA

El período que se abre en el año 1970, constituye una de las etapas más intensas y conflictivas en la historia contemporánea de Chile y también de la región de Magallanes. Una región tan marcadamente socialista y regionalista como Magallanes, no podía sino ser protagonista de los intensos conflictos sociales, económicos y políticos que caracterizaron a los últimos años de la democracia.


Muchos de quienes fueron actores y protagonistas de aquellos hechos aún sobreviven a los numerosos avatares que significaron el traspaso desde el gobierno del Presidente Frei Montalva al de Salvador Allende y el paso traumático desde el gobierno de la Unidad Popular al régimen militar.
Ello hace al juicio histórico mucho más azaroso, debido al carácter prácticamente contemporáneo de los eventos y los individuos que fueron protagonistas.

1970:

elecciones presidenciales

y triunfo de la Unidad Popular

El año 1970 se anunciaba preñado de intenso ajetreo, tanto por las elecciones presidenciales –cuya campaña ya se encontraba en su fase final - como por los diversos conflictos laborales que continuaban pendientes.


Las primeras actividades públicas de la CUT en 1970 comenzaron en febrero, mediante una serie de actos públicos para celebrar los 17 años de su fundación.
Un concurrido cóctel en la Casa de la Cultura de Punta Arenas, al que asistieron dirigentes sindicales y autoridades gubernamentales el 12 de febrero, fue uno de los eventos principales de estas celebraciones, junto al tradicional acto masivo de los trabajadores, realizado en el Teatro Municipal. En los discursos pronunciados en este mitin, se recordó la trayectoria de luchas y demandas de los trabajadores chilenos y magallánicos, desde 1953 en adelante y se reiteró la demanda de la CUT por una resolución pronta de las conversaciones entre los campesinos y las firmas ganaderas.
En este mismo mes de febrero, las conversaciones entre la parte patronal y las organizaciones campesinas se prolongaban en exceso, y ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo en torno al Convenio Ganadero, la Federación Campesina "27 de Julio" declaró una huelga indefinida como una medida de presión para obtener su aprobación.
Un acuerdo había sido logrado mediante un Acta de Acuerdo firmado entre los representantes de las sociedades ganaderas y los dirigentes sindicales, pero los obreros en las asambleas de base de la Federación desconocieron dicho acuerdo, por considerarlo insuficiente en términos de remuneraciones.
Ante este impasse, el Gobierno y la autoridad provincial resolvió designar un Interventor Militar, con el fin de encontrar una solución al conflicto mediante los buenos oficios de su mediación. Por cierto que –en la percepción de los dirigentes de la CUT y la Federación “27 de Julio”- la designación de Interventores Militares en conflictos huelguísticos contenía tanto una medida de presión como de intimidación sobre los trabajadores. (1173)
El Presidente de la Federación Campesina “27 de Julio”, José Ampuero, declaró que: "...el acuerdo (de concurrir a la huelga) surgió de una amplia asamblea, después de consultar a las bases...", en un conflicto que involucró a alrededor de 3.000 obreros de las 29 estancias de la Provincia.
El Gobierno a través de su interventor, emitió un decreto de reanudación de faenas, a fin de obligar a los trabajadores a regresar a los trabajos, los cuales, como es de imaginar, se encontraban en la fase final de la esquila.


Francisco Márquez M.:

domador de potros

y líder de obreros

Llegó a Magallanes en los primeros meses de 1970, después de permanecer más de 10 años trabajando en las estancias de la Patagonia argentina.


Con sus aperos fogueados en el campo, su gran estampa de obrero fiero y orgulloso, con su voz tronante que se escuchaba lejos cuando hablaba a sus compañeros del campo, con sus caballos y sus dos perros de compañía, Francisco Márquez desde las pampas argentinas traía una experiencia de años en la doma de potros salvajes y se hizo líder muy pronto entre los obreros de las estancias magallánicas, desde aquel año de 1970.
Chilote y socialista.
Chilote, obrero y socialista: he ahí la definición más profunda de este campesino “de tomo y lomo” que desde su metro ochenta de estatura, dominaba asambleas con una voz penetrante e ilustrada, producto de abundantes y cotidianas lecturas a la luz de una vela o del fogón en algún campo desolado.
A los pocos meses de entrar a trabajar como domador en una estancia del continente, fue elegido Delegado ante el Sindicato Campesino de Oasy Harbour, que ahora había pasado a formar parte de la recién creada Federación Campesina “27 de Julio”.
Así comenzó una fulgurante carrera como sindicalista. Francisco Márquez hizo carrera desde delegado de una estancia, hasta llegar en 1973 a la presidencia de la Federación Campesina “27 de Julio”, la más poderosa organización campesina de Magallanes desde los tiempos del antiguo Sindicato Ganadero en los años cincuenta.
De tal padre, tal domador... Nació en julio de 1926 en Chonchi (provincia de Chiloé), hijo de una familia de campo, en la que su padre y su tío se habían destacado como domadores de caballos salvajes en Chiloé y en Aysén. El niño Francisco había visto caballos desde su infancia, había visto la destreza, la paciencia, la fuerza de voluntad y el coraje del amansador de potros, como algo natural que sucedía todos los días ante sus ojos asombrados y curiosos. Así se forma un hombre de trabajo.
Chilote, obrero, socialista y autodidacta. Sus amigos y compañeros lo llamaban “Che Márquez”, gracias a su acento argentino y sus pantalones bombachos. Francisco Márquez leía desde joven, desde sus 17 años cuando salió de su pueblo natal, Chonchi, para ir a trabajar en las haciendas ganaderas de Osorno. Leía revistas y libros, códigos y otros textos legales; leía todos los diarios que encontraba y se iba formando a su manera, una conciencia obrera alimentada además, por las injusticias que veía a su paso.

El clima de conflictos sociales se prolongó en abril de ese año, con una huelga de 12 días de duración protagonizada por los trabajadores de la Empresa Nacional del Petróleo, ENAP.




El paro de los trabajadores

de ENAP en Magallanes

(Abril – mayo de 1970)

Una paralización de la Empresa Nacional del Petróleo, y en particular de sus instalaciones en Magallanes, implicaba eventualmente graves efectos sobre el suministro de combustibles al resto del país, por lo que el Gobierno provincial prestó una particular atención al conflicto.


La paralización fue acordada por el gremio el 18 de abril, ante la ausencia de acuerdo entre el Comando Unido y la Gerencia de la Empresa.
Las primeras acciones de paralización comenzaron el lunes 20 de abril, según lo registra “La Prensa Austral” del 20 de abril: “Comenzaron a paralizar las instalaciones de ENAP. Paulatinamente comenzó la paralización de las instalaciones de la Empresa Nacional del Petróleo, en las diferentes zonas del país, como consecuencia de la huelga legal que se iniciará a la cero hora de mañana martes, al no haberse logrado una fórmula adecuada de arreglo...” En reuniones previas se acordaron turnos de emergencia, a fin de mantener en funcionamiento el Hospital de Cerro Sombrero y las postas que funcionan en los campamentos de Tierra del Fuego y el continente. Y agregaba el periódico: “Por instrucciones del Comando Unido, todos los trabajadores que se encuentran en terreno, instalaciones de Tres Puentes y el edificio central en Punta Arenas, deberán hacer abandono de sus labores. Los primeros en cumplir con esta disposición, serán aquellos que desempeñan labores en los campamentos de Sombrero, Cullen, Manantiales, Posesión, Percy, Punta Delgada, Clarencia, etc. Estos trabajadores comenzarán a llegar a nuestra ciudad en la tarde de hoy. El resto lo hará mañana, contándose para ello con los medios necesarios de transporte. En los campamentos solo quedarán los pobladores y en las plantas se mantendrá el servicio eléctrico, únicamente. También comenzaron a paralizar los pozos productores que han do disminuyendo su rendimiento.” (1174)
Debido a que se trataba de una empresa estatal considerada como estratégica por el Estado chileno, el Gobierno de Frei Montalva intervino a través del nombramiento de un Interventor militar, cargo que recayó en el General Carlos Prats G., con el fin de encontrar una solución negociada al conflicto.
El Interventor tomó decisiones y actuó de manera de garantizar tanto la seguridad de los trabajadores y de las instalaciones, como el normal funcionamiento de las faenas estratégicas de la empresa, tales como la explotación de los pozos de producción y el transporte de combustible a través de oleoductos, gasoductos y barcos-cisternas.
El Sindicato Unico, contando con el respaldo explícito de la Central Unica, en esa ocasión dio especiales instrucciones a sus trabajadores, empleados, técnicos y profesionales afiliados para que el desarrollo del conflicto no afecte a la seguridad y continuidad de las faenas productivas, extractivas y de movilización de los productos.
Sin embargo, las actividades administrativas, de servicios y de exploración (Sísmicos) de la empresa fueron paralizadas completamente. La prudente actitud de responsabilidad mostrada por los trabajadores petrolíferos fue bien valorado por las autoridades gubernamentales, ya que las faenas más vitales de la empresa no sufrieron deterioro alguno.
Los trabajadores de ENAP demandaban un 45% de reajuste de sus remuneraciones y el Gobierno, les ofrecía 38.9% global de reajuste.
Como una medida de presión destinada a quebrar el conflicto, el Gobierno dictó el 24 de abril un Decreto de Reanudación de Faenas y puso a disposición de los trabajadores que quisieran regresar a las faenas, pero éstos no concurrieron: “A través del Departamento de Relaciones Industriales de ENAP y por las emisoras se hizo un llamado al personal de los campamentos, a fin de que retornen a sus sitios de faena. Las máquinas no pudieron salir por no contar con pasaje. Permanecieron toda la tarde frente al Departamento de Transporte, contándose con la vigilancia de Carabineros para impedir cualquier atentado, cosa que no se produjo.” (1175)
El 28 de abril, los trabajadores procedieron a votar la propuesta hecha por el Interventor, la que fue rechazada en una votación universal en la que participaron 1.308 empleados y obreros de ENAP.
Hacia el 29 de abril y cuando las conversaciones entre las partes en conflicto estaban próximas a arribar a un acuerdo, se anunciaba por “La Prensa Austral” que las reservas de gas licuado disponibles disminuían peligrosamente: “Trabajadores rechazan el regreso al trabajo. Gas solo para cuatro días en Puerto Percy.” (1176)
El acta de avenimiento que puso término a este conflicto, lleva la firma de los dirigentes sindicales del gremio, del Gerente General de Enap en Magallanes y del General Carlos Prats.

Mientras tanto, el mundo laboral seguía funcionando, con su tradicional ritmo de oferta y demanda de trabajos, como lo atestiguan algunos avisos publicados en la prensa local.




Se necesita empleada
"para cocinar puertas adentro. Sueldo E° 450. Tratar Zenteno 98 Autoservicio Prat." (1177)

A fines de abril, por su parte, los trabajadores del gremio de la Salud presentaron un amplio petitorio a las autoridades provinciales, la que se efectuó en un clima de armonía: “Necesidades del gremio y servicio plantearon los trabajadores de la Salud.” La Federación de Trabajadores de la Salud planteaba en aquel entonces, “...la adquisición de calderas para el Hospital Regional de Punta Arenas, construcción de nuevos pabellones para talleres, crear una planta de oxígeno y movilización para los trabajadores.” (1178). Los trabajadores también demandaban mayores facilidades para que el personal pudiera seguir cursos de humanidades y técnicos de perfeccionamiento.


A su vez, las celebraciones tradicionales del 1° de mayo en Magallanes, estuvieron revestidas del intenso ambiente pre-electoral propio de los próximos comicios presidenciales.
La Central Unica logró organizar un amplio programa de actividades, que incluyó una masiva romería al cementerio de Punta Arenas realizada en la mañana, y un acto multitudinario en el Teatro Municipal, además de los tradicionales mitines en Puerto Natales y Porvenir efectuados en las respectivas plazas de armas de dichas localidades.
El periódico local “La Prensa Austral” registraba en los siguientes términos los actos conmemorativos del Día de los Trabajadores: “CUT conmemoró Dia Internacional del Trabajo con concentración pública realizada en T. Municipal. Con numerosa asistencia se llevó a efecto ayer la concentración pública organizada por el Consejo Directivo Provincial para conmemorar el Dia Internacional del Trabajo. El acto se realizó en el Teatro Municipal y contó con la presencia de los Diputados Carlos González y Hugo Robles; la Alcaldesa Nelda Panicucci, los regidores Luis Godoy y Evalterio Agüero; el dirigente de la Federación Ranquil, Juan Ponce y dirigentes del Consejo Provincial y de todas las organizaciones afiliadas a la Central Unica de Trabajadores.”
Los oradores que intervinieron en este acto, también fueron registrados también por el periódico local: “Erwin Vargas por el Sindicato Profesional de Obreros de la Construcción, Ricardo Marcelli, en representación de la Federación de Trabajadores de la Salud; Isidoro Liendo por la Confederación de Trabajadores del Agro de la Provincia de Magallanes; José Ampuero, por la Federación Campesina 27 de Julio; Fernando Lepe Avila a nombre de la Asociación Provincial de Empleados Fiscales de Magallanes, Francisco Alarcón, secretario provincial de la CUT y Juan Ponce, que cerró la manifestación, por la Confederación Ranquil.” (1179)
Después de concluida la manifestación, “...se dirigieron en romería al cementerio, para depositar una ofrenda floral en el mausoleo de la institución, en homenaje y recuerdo de los mártires de las diferentes luchas reivindicativas. Luis Alvarez Navarro, en una expresiva intervención, se refirió a varios de aquellos que inmolaron sus vidas por defender los justos derechos de los trabajadores. Finalmente, rindió un emotivo homenaje. Luego, los manifestantes se retiraron silenciosamente del camposanto.”
El periódico local titulaba: “Solucionado el conflicto trabajadores de ENAP.” (1180). En efecto, el 2 de mayo se anunciaba que se había firmado el Acta de Avenimiento entre la Directiva del Comando Unido de Trabajadores del Petróleo y el Interventor legal del conflicto, general Carlos Prats González, poniendo término a una huelga iniciada el 21 de abril.
Pero los conflictos continuaban, motivados por las demandas salariales, las cuales, a su vez, se originaban en la pérdida del poder adquisitivo de las remuneraciones debido a la inflación. En los últimos días de mayo de 1970, se declaraban en huelga los funcionarios inspectores del Trabajo, en demando de un mejoramiento de sus remuneraciones, como lo describe la prensa local: “En huelga se encuentran desde ayer Inspectores del Trabajo. Un movimiento huelguístico de carácter indefinido realizan los inspectores de la Inspección Provincial del Trabajo, cumpliendo instrucciones de carácter nacional...las oficinas permanecen cerradas y hasta ayer un alto número de diligencias perrmanecían paralizadas como producto de este movimiento.” (1181)
El paro de estos funcionarios recibió de inmediato la adhesión de la ANEF Provincial, organización que envió telegramas a distintas autoridades en Santiago en procura de una solución favorable a sus demandas.
Durante la campaña presidencial, que se fue intensificando a partir del mes de mayo de 1970, numerosos dirigentes sindicales y gremiales fueron tomando posiciones a favor de algunas de las candidaturas en disputa, de manera que los líderes sindicales de orientación socialista, radical y comunista, trabajaron activamente en la campaña de Salvador Allende, mientras los dirigentes demócrata-cristianos participaban en forma intensa en la campaña de Radomiro Tomic en Magallanes.
En los primeros días de junio, volvió a plantearse un conflicto entre los trabajadores mineros del carbón del sector Lynch y las empresas propietarias. Informaba al respecto “La Prensa Austral” del 3 de junio: “Obreros mineros sector Lynch inician hoy paro de protesta por el no pago de reajustes. Un paro por 24 horas inician hoy los obreros del Sindicato de Mineros del sector Lynch, en señal de protesta en contra de los concesionarios de yacimientos, quienes no han dado cumplimiento a las decisiones del Fallo Arbitral. El presidente del gremio, Juan Catelicán, manifestó a este diario, que los industriales no han hecho efectivas las cancelaciones contempladas en el fallo que emitió el árbitro...Ese documento otorgó un reajuste del 33 por ciento con efecto retroactivo desde el primero de enero y con pago al 31 de mayo en curso. Como esto no ocurrió, el Sindicato acordó paralizar sus actividades desde las cero horas de hoy. El movimiento afectará a 70 trabajadores que laboran en cuatro yacimientos del sector Lynch.” (1182)
Siempre a principios de junio, la Central Unica efectuaba una asamblea general en Punta Arenas, para determinar su participación en una Conferencia Nacional de dicho organismo en la que se discutirían un conjunto de demandas al Gobierno: “Dictación de una ley que entregue una bonificación compensatoria de las pérdidas ocasionadas por la inflación, para obreros, empleados y campesinos; luchar por detener el alza y congelación de los precios de los artículos y servicios; dictación de una ley de inamovilidad de los trabajadores en sus cargos; pago inmediato de los reajustes adecuados a pensionados del Servicio de Seguro Social y Fuerzas Armadas; exigir el cumplimiento de compromisos de la Operación Sitio, extendiéndolos a todas las familias sin casa; congelación de los préstamos habitacionales e intervención de las fábricas de materiales de construcción; destinación de recursos financieros y materiales para la creación de nuevas plazas de estudios a lo largo del país; apoyo a la Reforma Universitaria y habilitación de nuevos locales.” (1183). La CUT a nivel nacional planeaba realizar un paro nacional en procura de estas demandas.
Hay que observar que a inicios de la década de 1970, todavía el carbón era un combustible masivamente utilizado para la calefacción domiciliaria, por lo que su venta se incrementaba fuertemente en los meses de invierno; de ahí que un conflicto en los yacimientos carboníferos en esa estación del año, ejercía un fuerte impacto en los hogares de la provincia.
A mediados de junio, la Central Unica protestó por las alzas de precios y algunos problemas que afectaban a las poblaciones más pobres de la ciudad: “Protesta CUT. La Central Unica de Trabajadores, a través de una declaración protesta por no haberse solucionado oportunamente los diferentes problemas que afectan a los barrios populares principalmente. Asimismo repudia la ola de alzas de los artículos de primera necesidad, que continuamente experimentan reajustes en sus precios de venta; la demora en los trabajos que se ejecutan en la población 18 de Septiembre, en donde varios sectores se hayan prácticamente aislados. En la última reunión hubo acuerdo para solicitar a la Corporación de Magallanes, adquiera vehículos para transportar a los escolares, debido al pésimo servicio de la movilización colectiva de la ciudad.” (1184)
El 25 de julio, el Comando Unido de Trabajadores del Petróleo, cumplió 9 años de existencia. Titulaba “La Prensa Austral” sobre esta fecha: Comando Unido cumple nueve años. Trabajadores del Petróleo celebran hoy aniversario. El Comando nacional de Trabajadores del Petróleo cumple hoy nueve años de existencia. Está formado por la Unión de Obreros Petrolíferos y la Asociación de Empleados de ENAP. El comando cobija en la actualidad a 4.100 trabajadores y surgió de la necesidad de aunar esfuerzos entre la gente que labora en las actividades del petróleo.”
El gremio petrolífero, ya muy influyente dentro del mundo del trabajo en Magallanes, envió entonces un saludo a sus afiliados, el que expresaba en parte lo siguiente. “En este memorable día, los dirigentes queremos hacer llegar un fraternal saludo a todas las organizaciones gremiales de la provincia, a nuestro organismo máximo de trabajadores, CUT y en forma especial a todos nuestros compañeros y sus familiares, haciendo un llamado a los trabajadores en general, para mantenerse férreamente, tomando como base que la unidad es la única fuerza capaz de vencer todo tipo de barreras que puedan oponerse al logro de nuestros legítimos derechos.” (1185)
En julio también, los trabajadores de Correos y Telégrafos de Magallanes, respondiendo a un acuerdo nacional, paralizaron sus actividades, en demanda de mejoramiento de remuneraciones. Al solucionarse el conflicto, se informó que: “el personal de Correos y Telégrafos se reintegró a sus labores, después de obtener del Gobierno un 25% de aumento sobre el sueldo base, más los quinquenios. Se obtuvo también el nombramiento en la planta de 400 obreros, que trabajan a contrata.” (1186)
Otro sector de trabajadores que sentían lesionados sus intereses, eran los obreros chilenos que laboraban en el mineral de El Turbio en Argentina. Una carta enviada por el dirigente obrero Abdón Hernández Villarroel, a nombre de una comisión de obreros al Intendente Mateo Martinic, hacía alusión a la situación de esos trabajadores: “Mas de dos mil obreros chilenos que actualmente nos ganamos el sustento trabajando en el mineral mencionado, nos hemos visto enfrentados en el último tiempo a un serio problema, derivado del alza excesiva y descontrolada de los valores de los pasajes entre Puerto Natales - Rio Turbio y viceversa. La inmensa mayoría de estos trabajadores tienen sus familiares en Natales y otros tienen vinculaciones directas e indirectas que los obligan a mantener contacto permanente con el pueblo mencionado.” (1187) Los pasajes habían sido alzados en un 54% y las autoridades se hicieron cargo de buscar una solución a esta situación.
A principios de agosto, por su parte, se registra una nueva huelga de los trabajadores de Salud. Titulaba sobre estos hechos “La Prensa Austral” del 5 de agosto: “85 por ciento del personal se plegó huelga Servisalud. El 85 por ciento de los funcionarios del Servicio Nacional de Salud de Magallanes se plegó al movimiento huelguístico de 48 horas decretado por la directiva de FENATS, como protesta a la larga tramitación de las peticiones formuladas por estos trabajadores a la Dirección General y a las autoridades de Gobierno. La huelga afecta el funcionamiento del Hospital Regional, Policlínica de 18 de Septiembre y Playa Norte, Hospital Miraflores, Pabellón Siquiátrico, Cementerio y Hospital de Puerto Natales...Los dirigentes de FENATS se mostraron complacidos por el éxito alcanzado en este movimiento, pues la mayor parte de los funcionarios acataron la orden, quedando en evidencia la unidad que existe en el gremio.”
El gremio de la Salud planteaba en aquel entonces, entre otras demandas, “...medicina socializada y centralizada; sistema único de atención médica a toda la población; financiamiento y democratización del Servicio Nacional de Salud...” (1188), aspectos que posteriormente se pondrían en aplicación al producirse el cambio de gobierno.
El 10 de agosto, la CUT encabezó una concentración pública de los trabajadores de la Salud, para respaldar sus peticiones, mientras que el conflicto entró en una fase aguda de desarrollo el 18 de agosto, cuando “...treinta funcionarios del Servicio Nacional de Salud, se tomaron el local donde funcionan las oficinas administrativas y contabilidad de la XIV Zona de Salud. El hecho se produjo a las 0.30 horas de la madrugada del martes y no se registraron incidentes de ninguna especie.” El conflicto del gremio de la Salud cumplía 15 días. Se anunciaba también de la amplitud alcanzada por el movimiento en la provincia: “mientras tanto, el paro es total en Natales y Porvenir. El funcionamiento de los centros asistenciales se realiza con personal de las Fuerzas Armadas y Cruz Roja y personal a contrata del Servicio Nacional de Salud. Los dirigentes locales se mantienen en contacto permanente con los ejecutivos nacionales, para conocer de las gestiones que se hacen a nivel nacional con participación de la directiva de la Central Unica de Trabajadores.” (1189)
Finalmente, después de 23 días, el periódico “La Prensa Austral” del 28 de agosto informaba que los trabajadores de la Salud regresaban a sus labores en Magallanes, no sin antes lograr la firma de actas escritas, para la adecuada entrega en forma de los establecimientos que se encontraban con guardia militar, así también que para garantizar la entrega de los locales tomados por los huelguistas: “El reintegro a las labores se inició minutos antes de las 12 horas de ayer, debido a que los trabajadores se negaron a hacerlo antes por estar el edificio del Hospital Regional con guardia militar por sus diferentes puntos de acceso. Los huelguistas pidieron al Director Zonal subrogante, Raul Bayer, el retiro de este personal armado con fusiles automáticos, ya que no era necesario mantenerlo, al haberse solucionado el conflicto.” (1190)
Por aquellos días, la mujer trabajadora y en particular, las empleadas y funcionarias de la Empresa Nacional del Petróleo, daban forma a una nueva manifestación organizada de sus inquietudes y deseos de colaborar. Se daba forma al “Centro Femenino Social y Cultural”, organización anexa a la Unión de Obreros Petrolíferos: “...sus fines específicos son los de cooperar a toda labor social y benéfica de carácter general y en aquellas que tienen relación con la familia enapina.” (1191)
A mediados de agosto, los empleados de la Empresa Portuaria de Chile, respondiendo a una demanda nacional formulada por los tripulantes de naves, declaraban una huelga de tres días que afectó a 43 empleados en toda la zona de Magallanes, dificultando la atención portuaria de naves.
A fines de agosto, a su vez, los trabajadores municipales realizaban gestiones a fin de obtener el beneficio de la asignación de zona, una demanda que interesaba a todos los funcionarios públicos y semi-fiscales. Mencionaba a este respecto “La Prensa Austral” del 30 de agosto: “Gestionan la restitución de la gratificación de zona para gremio obreros municipales. El Presidente provincial de la Unión de Obreros Municipales, Edmundo Cárcamo, se encuentra en Santiago realizando gestiones ante esferas de Gobierno para lograr se restablezca la asignación de zona para el gremio. A raíz de un dictamen de la Superintendencia de Seguridad Social, este beneficio fue suspendido a contar del 1° de junio, hecho que causó indignación y perjuicios económicos al gremio. La Unión de Obreros Municipales impone sobre el monto de la asignación desde el año 1953 y no contar con ese beneficio significa un recio impacto económico, pues sus rentas quedan disminuidas en un sesenta por ciento.” (1192)
Otro sector de trabajadores que avanzaba en su organización eran los obreros zapateros, un sector artesanal que hasta ese instante no estaba constituido sindicalmente. A fines de agosto, según “La Prensa Austral”, se informaba que el directorio de estos trabajadores, integrado por los nuevos dirigentes Jacinto Teneb, J. Ulloa, Juan Barrientos, Antonio Ampuero y M. Ayán, había logrado la constitución del gremio: “El Sindicato ha convocado a una reunión para hoy a las 10 horas en el local de la Federación Campesina 27 de Julio, Valdivia 471. En esta oportunidad la directiva informará de las diligencias realizadas en la Inspección del Trabajo como también de sus resultados. A esta reunión deben asistir todos los socios ya que se considerarán además, otras materias de índole gremial. (1193)
La prensa local publicaba en los meses de julio y agosto, diversas listas de adhesiones a los candidatos, en las que figuraban también numerosos dirigentes sindicales. Fue en esta campaña presidencial, donde la participación directa y activa de numerosos dirigentes sociales y sindicales, se hizo más evidente, junto a los líderes políticos locales.
Cabe subrayar el hecho que la dirigencia sindical, agrupada mayoritariamente en la Central Unica de Trabajadores se encontraba directamente comprometida en la acción social y en el intenso trabajo político y electoral de sus respectivos partidos: muchos de ellos, como los regidores José Evalterio Agüero (de la Unión Socialista Popular), Hernán Alvarez o Pedro Calixto Mansilla (del Partido Socialista) o Luis Godoy Gómez (del Partido Comunista) eran al mismo tiempo dirigentes gremiales o sindicales y dirigentes de larga trayectoria en sus respectivos partidos. (1194)
La campaña presidencial se caracterizó en general por el mutuo respeto de dirigentes y adherentes, con actos públicos efectuados en el teatro Municipal y Gimnasio Cubierto de Punta Arenas o en recintos similares en Natales y Porvenir, a los que asistían masivamente los trabajadores y sus familias.
Los resultados nacionales de la elección presidencial, sobre la base de un electorado total de 2.962.743 ciudadanos, fueron:
R. Tomic: 824.849 27.3%

J. Alessandri: 1.036.278 34.9%

S. Allende: 1.075.616 36.3%
Por su parte, los resultados de las elecciones presidenciales en Magallanes fueron los siguientes.



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