Historia Social



Descargar 7.88 Mb.
Página90/105
Fecha de conversión28.10.2018
Tamaño7.88 Mb.
1   ...   86   87   88   89   90   91   92   93   ...   105

Notas biográficas

sobre Eduardo Frei Montalva


y su gobierno

Eduardo Frei Montalva, nació en Santiago el 16 de enero de 1911. Su padre, Eduardo Frei Schlinz, suizo-alemán originario de Zurich, llegó a Chile a los 20 años de edad. Aquí contrajo matrimonio con Victoria Montalva Martínez, unión de la cual nacieron tres hijos: por orden de edad, Eduardo, Arturo e Irene.Realizó sus primeros estudios en la Escuela Pública de Lontué. Cuando la familia regresó a Santiago en 1920, Eduardo ingresó al Seminario de Santiago; posteriormente, continuó en el Instituto de Humanidades Luis Campino.


Ingresó en 1928 a la Facultad de Derecho de la Universidad Católica de Chile, titulándose de abogado en 1932; recibió el Gran Premio de Honor, otorgado a los alumnos sobresalientes. Ese mismo año se inició como periodista de El Diario Ilustrado.
Frei Montalva tuvo participación relevante en una generación de jóvenes católicos. Entre los miembros de ella, con los que mantenía una estrecha relación, se pueden nombrar a: Jaime Eyzaguirre, Bernardo Leighton, Julio Philippi, Manuel Garretón e Ignacio Palma. Como muchos de ellos, ingresó a la Asociación Nacional de Estudiantes Católicos (ANEC). Cuando estaba en el último año de Leyes, fue elegido presidente de esta organización.
En diciembre de 1933, viajó a Roma con la delegación chilena al Congreso Iberoamericano de la Juventud Católica, en su calidad de presidente de la Juventud Católica de Chile.
Se quedó un tiempo en Europa, donde conoció al filósofo francés Jacques Maritain. Llegó a tener una profunda admiración por él, lo que influyó en su pensamiento. Regresó en 1934 y se trasladó a Iquique, llegando el 22 de enero de 1935 a esta ciudad para hacerse cargo del periódico El Tarapacá.
El grupo de jóvenes católicos que se identificó con la doctrina socialcristiana, adoptó el nombre de Falange Nacional en 1938. Su acción proselitista hizo que esta nueva organización fuera desarrollando una personalidad propia en forma creciente, distanciándose de su partido de origen, el Conservador.
La formación de la Falange no estuvo exenta de conflictos con esta colectividad. En 1938 —enfrentada a las próximas elecciones presidenciales—, la Falange no respaldó al candidato oficial del Partido Conservador, Gustavo Ross, y tras el triunfo del candidato del Frente Popular, Pedro Aguirre Cerda, se produjo la ruptura definitiva con el partido.

El 27 de abril de 1935, Frei Montalva contrajo matrimonio con María Ruiz-Tagle, y la joven pareja estableció su residencia en Iquique hasta 1937, año en que volvió a Santiago. De esta unión nacieron siete hijos, entre ellos Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Presidente de la República en el período comprendido entre 1994 y 2000.

De regreso con su familia a Santiago, Frei se dedicó a ejercer su profesión de abogado. Paralelamente, siguió dedicándose a escribir en El Diario Ilustrado y, además, se desempeñó como profesor de la cátedra de Derecho del Trabajo en la Escuela de Derecho de la Universidad Católica.
Durante su estadía en el Norte, escribió el libro Chile Desconocido (1937). En 1940 realizó su obra fundamental, La Política y el Espíritu.

Durante el gobierno de Juan Antonio Ríos, Eduardo Frei fue nombrado ministro de Obras Públicas (mayo de 1945), asumiendo por primera vez un militante falangista una responsabilidad gubernativa.


Sin embargo, después de los sucesos de la Plaza Bulnes, en enero de 1946, donde el gobierno reprimió con violencia una manifestación causando numerosas víctimas, Frei sintió su deber renunciar a su cargo, en expresión de desacuerdo con lo ocurrido.
En 1950, bajo el gobierno de González Videla, fue designado miembro de la representación de Chile a la Asamblea de las Naciones Unidas. Al año siguiente participó en las sesiones del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, donde pronunció un discurso que fue elogiosamente comentado.
En las elecciones parlamentarias de 1949, la Falange obtuvo un 3,9 por ciento de los votos, eligiendo tres diputados y un senador, el primero que lograba el partido. Este fue Eduardo Frei, quien resultó electo para el período comprendido entre 1949 y 1953, por Atacama y Coquimbo.
En el período siguiente, entre 1953 y 1957, fue nuevamente elegido senador por el Norte. Para las elecciones parlamentarias de 1957, Frei postuló a la zona más emblemática: Santiago. Triunfó con la primera mayoría y a bastante distancia del candidato que le seguía.
El mismo año de su nacimiento, 1957, la Democracia Cristiana inició sus preparativos para postular al año siguiente la candidatura de Eduardo Frei a la presidencia de la República. La elección se planteó con cinco candidatos, resultando electo el de la derecha, Jorge Alessandri Rodríguez. En las elecciones parlamentarias de 1961, la Democracia Cristiana aumentó su votación, del 9,4 por ciento que había alcanzado en las elecciones anteriores, a un 15,4 por ciento ese año.
Aproximándose a las elecciones presidenciales de 1964, dos de las candidaturas de 1958 se repetían: Allende y Frei. La derecha contaba con un respaldo electoral importante; sin embargo, no tenía un candidato propiamente del sector. La elección complementaria en Curicó para remplazar al fallecido diputado socialista Oscar Naranjo, donde fue de candidato su hijo, produjo el “naranjazo”; es decir, el triunfo de la izquierda. La derecha acordó apoyar la candidatura de Frei, sin condiciones.
El 4 de septiembre de 1964, Eduardo Frei logró el 55,6 por ciento de la votación; Salvador Allende, el 38,9 por ciento, y Julio Durán, el 4,9 por ciento.
Frei asumió el 4 de noviembre el cargo de Presidente de la República en condiciones objetivamente alentadoras: alta votación electoral y primera fuerza en el Senado; económicamente, el más alto precio del cobre; internacionalmente, las reformas estructurales planteadas por Frei estaban muy acordes con lo propuesto por la Alianza para el Progreso, lo que implicaba contar con apoyo crediticio estadounidense.
Esta coincidencia ideológica y programática es una de las razones que explica el apoyo estadounidense a la campaña presidencial de Frei Montalva en 1964. Entre las primeras medidas adoptadas por el gobierno estuvo la reanudación de relaciones diplomáticas con la Unión Soviética y el inicio del denominado plan de “promoción popular”, que en su primera etapa consistió en superar radicalmente el problema del analfabetismo, para luego continuar con nuevas formas de organización popular: las juntas de vecinos y los centros de madres.
En materia de educación, se llevó a cabo la reforma educacional, que amplió la educación básica de seis a ocho años, y disminuyó la secundaria de seis a cuatro años. A la vez, se promulgó la ley de guarderías infantiles. Se redujo el analfabetismo de un 16,4 por ciento a 11 por ciento. Se construyeron más de 3 mil nuevas escuelas y se duplicó el programa de asistencia para los alumnos de escasos recursos.
Asimismo, bajo el gobierno de Eduardo Frei Montalva se creó el Ministerio de la Vivienda, y se desarrolló un programa de viviendas definitivas para familias de ingresos medios y bajos.
El programa de gobierno de Frei proponía las llamadas “vigas maestras”; es decir, las bases del nuevo orden político y social. Ellas eran la Reforma Agraria y la chilenización del cobre, para lo cual se requería contar con el respaldo del Congreso Nacional
En este contexto surgió el lema de “un Parlamento para Frei”, para las elecciones parlamentarias de 1965. Realizadas estas, el Partido Demócrata Cristiano obtuvo una mayoría parlamentaria espectacular, aumentando su representación de diputados, de un 15,4 por ciento en el año 1961, a un 42,3 por ciento; y en el Senado, de 14,1 por ciento a 46,4 por ciento.
En enero de 1966 se aprobó la chilenización del cobre, destinada a lograr una mayor participación del Estado en la propiedad de las minas. El Estado adquiriría gradualmente el 51 por ciento de la Gran Minería de El Teniente, Andina y Exótica, que estaba en manos de compañías estadounidenses. Se pretendía así aumentar la producción, refinar el cobre en Chile, incorporarse a la comercialización internacional, y mejorar la situación de los trabajadores. Ese mismo año se inauguró la refinería de cobre electrolítico Ventanas, cercana a Quintero.
En enero de 1967, y después de un intenso debate parlamentario, se aprobó la Ley de Reforma Agraria. En esta se estableció como etapa inicial y transitoria los asentamientos, organizaciones para la explotación de la tierra hasta la asignación definitiva de la propiedad de los predios. Los asentamientos estaban bajo la supervisión de la Corporación de la Reforma Agraria (CORA).

En mayo de 1968 se promulgó la Ley de Medicina Curativa; se creó también el Seguro de Accidente del Trabajo y el Fondo de Revalorización de Pensiones.

Cabe consignar que no obstante el triunfo de Eduardo Frei a nivel nacional, en las elecciones presidenciales de 1964, en Magallanes en cambio, y respondiendo a una tradición socialista ya instalada, la mayoría de los votantes se inclinó por el candidato del FRAP Salvador Allende (que obtuvo en la provincia en total 15.907 votos contra 13.429 de Eduardo Frei), de acuerdo a los siguientes resultados:


Elecciones presidenciales en Magallanes

4 de septiembre de 1964


Punta Arenas:

S. Allende: 11.408

E. Frei: 10.907

J. Durán: 1.667


Puerto Natales:

S. Allende: 3.442

E. Frei: 1.865

J. Durán: 783


Puerto Porvenir:

S. Allende: 1.035

E. Frei: 628

J. Durán: 155


Como producto de los resultados electorales, la relaciones entre la CUT Provincial y el nuevo Gobierno parecían destinadas a ser frías y distantes.


Aún así, cabe subrayar que los principales conflictos sociales que se produjeron en Magallanes desde 1964 en adelante, no provinieron desde los sindicatos más tradicionales como los campesinos (sector que se vería beneficiado, gradualmente con la implantación de la Reforma Agraria), sino desde sectores que se sintieron afectados por las activas políticas de modernización y aquellos que resultaron más golpeados por los desvastadores efectos de la inflación.
Como se presentará más adelante, los gremios más conflictivos en huelga durante el gobierno de Frei Montalva fueron los profesores, los mineros del carbón, los trabajadores de ENAP, los obreros portuarios y los trabajadores de la construcción.

1965 – 1966:

Promoción Popular

y sindicalización campesina:

nuevas demandas y viejos problemas

La estrategia política, social y sindical de la Democracia Cristiana y del gobierno de Frei, desde sus inicios se orientó a generar las condiciones para fortalecer la organización social popular, pero abriendo el campo social a nuevos sectores hasta ese momento no organizados: los pobladores, las dueñas de casa y los campesinos.


Importa subrayar aquí que los sindicatos tradicionales, ya desde los años cincuenta dominados por dirigentes y mayorías adictas a los partidos de izquierda, Comunista y Socialista, se encontraron entonces desde 1964 en adelante, enfrentados a una “competencia” de nuevas organizaciones lideradas en un primer momento por sindicalistas o dirigentes formadas por funcionarios y militantes demócrata-cristianos.
Una de las estrategias de mayor efecto masivo en esta línea innovadora de acción gubernamental, fue la llamada “Promoción Popular”. Activada desde la propia Presidencia de la República (1124) y vinculada en terreno con algunos Ministerios claves, como Interior y Vivienda, la Promoción Popular, desplegada como una acción voluntarista y deliberada del gobierno y la administración para desarrollar la organización y la movilización social de los pobladores, aceleró y multiplicó la organización de Centros de Madres y Juntas de Vecinos en los barrios y poblaciones de las ciudades.
Adicional a la acción de la “Promoción Popular” fue el programa llamado “Operación Sitio”, articulado por el Ministerio de Vivienda. El programa suponía entregar a los pobladores sin casa, un sitio donde pudieran construir su vivienda; aquí entraba en acción el “Programa de Autoconstrucción”, una novedosa estrategia destinada a entregar a los pobladores los materiales necesarios para que ellos mismos construyan sus viviendas. Aparecía en “El Magallanes” del 18 de febrero de 1969, este aviso: “Operación Sitio. Un avance trascendental para el presente y el futuro de miles de chilenos. La Operación Sitio ha permitido a miles de chilenos abandonar sus pésimas condiciones de vida y alcanzar dignidad y bienestar. Gracias a la Operación Sitio, 65.000 familias – 370.250 personas- han cambiado ya la oscuridad por el alumbrado eléctrico...el barro por el pavimento...la insalubridad por las condiciones sanitarias adecuadas...y miran con confianza el porvenir porque se saben dueños de un pedazo de su Patria. Dia a dia los servicios habitacionales trabajan hacia la solución integral del problema de la vivienda en Chile, y su obra seguirá hasta que todos los chilenos puedan vivir en lo propio.” (1125)
De este modo, la Promoción Popular, Operación Sitio y el programa de Autoconstrucción, operaban como modalidades de acción gubernamental articuladas entre sí, produciendo como resultado la emergencia de un nuevo protagonista social y político: los pobladores, los que, a su vez, organizados en las Juntas de Vecinos y Centros de Madres, iban a ejercer un rol activo en su propio desarrollo e iban a incorporar sus demandas a aquellas de los sindicatos tradicionales.
Las organizaciones sindicales tradicionales y sus líderes políticos y sociales de izquierda, agrupadas en la Central Unica, hasta 1964 habían abandonado el protagonismo en las bases poblacionales urbanas, dejando abierto el terreno para nuevas propuestas y nuevas organizaciones. (1126)
En la realidad cotidiana de los gremios, por ejemplo en Magallanes, los sindicalistas socialistas y comunistas estaban extremadamente recelosos de las intenciones de los funcionarios y líderes demócrata-cristianos.
Desde su punto de vista, la defensa de un sindicalismo no clasista o sindicalismo libre, era una manera de debilitar la militancia obrera y su fuerza de organización. Los DC, generalmente, perdían estas batallas y abandonaban los congresos sindicales o se abstenían de votar.
La hostilidad y distancia del gobierno de Frei hacia los sindicatos obreros tradicionales contrastaba notoriamente con su trato preferente hacia los “marginados” o pobladores marginales. Durante 1965 y 1966 se destinaron considerables recursos y tiempo a la Promoción Popular, un programa que incentivaba la auto-ayuda, la auto-construcción de viviendas y trataba de comprometer políticamente a los pobladores.
Los avances durante 1965 y 1966 fueron posibles gracias al aumento del precio del cobre en los mercados mundiales.
A su vez, el proceso de Reforma Agraria (1127) fue conectado socialmente con una estrategia de promoción de la Sindicalización Campesina, lo que dio nuevo impulso a las demandas de los trabajadores del campo. En la nueva estructura de organizaciones rurales, las nuevas organizaciones rurales (en la forma de Asentamientos de Reforma Agraria y Cooperativas Campesinas), se sumaron a los tradicionales sindicatos obreros históricos.
En todo el país, entre 1964 y 1969 se duplicó el número de trabajadores sindicalizados (de 270.542 a 533.713), lo que fortaleció de paso la presencia de los trabajadores organizados en la sociedad y la representatividad de la propia Central Unica.
Se incrementaron en este nuevo período, tanto las organizaciones de pobladores: Juntas de Vecinos y Centros de Madres, como los sindicatos de trabajadores urbanos y rurales, de donde necesariamente tenía que resultar, entre otros efectos, una agudización de las demandas sociales, producto de la creciente inflación heredada por Frei del gobierno de Alessandri.
En Magallanes esas demandas sociales se incrementaban adicionalmente, por cuanto los precios de los artículos de primera necesidad, resultaban encarecidos por los costos del transporte marítimo y aéreo desde el centro del país.


El trabajo femenino

en Magallanes

en los años sesenta

Las organizaciones gremiales y sindicales, en cuanto manifestaciones de la sociabilidad y las aspiraciones de los trabajadores, no expresan sin embargo, la integralidad y complejidad del mundo del trabajo. Ya en la década de los sesenta, tal como había sucedido en las décadas anteriores del siglo XX, el fenómeno del trabajo abarcaba dimensiones que los sindicatos, gremios, asociaciones y sociedades mutuales no alcanzaban a expresar.


Piénsese por ejemplo, en el trabajo doméstico realizado cotidianamente por las dueñas de casa, o en la labor de muchas artesanas anónimas como costureras, reparadoras y modistas a domicilio, cuyo trabajo era remunerado en condiciones particularmente distintas a las de un obrero asalariado, pero cuyo producto no formaba parte de las estadísticas económicas.
El trabajo femenino puede dividirse en tres grandes categorías: el trabajo femenino doméstico (con sus sub-categorías de empleadas domésticas, lavanderas, cocineras, planchadoras, etc.); el trabajo por cuenta propia (realizado por cocineras, costureras, modistas, aparadoras, reparadoras, etc.); y el trabajo técnico-profesional.
El trabajo femenino doméstico, lo realizaban las dueñas de casa o las llamadas “empleadas domésticas” cuyas primeras organizaciones, siempre efímeras, aparecieron en Magallanes desde 1964 en adelante, pero se trataba de sindicatos que tenían poco tiempo de duración ya que sus integrantes, en su mayoría procedentes de Chiloé de Llanquihue, emigraban a su región de origen al cabo de algunos años o abandonaban este trabajo, después de casarse.
Otra categoría de trabajadoras de hogar eran las lavanderas y planchadoras: las primeras habían organizado sindicatos y sociedades a principios del siglo XX, como se ha visto en este relato, pero en general se trataba de un sector laboral femenino sin organización y sin expresión social pública.
Mujeres, trabajo

y economía doméstica
Cabe subrayar aquí la importancia y diversidad que tenía el trabajo de la dueña de casa, hacia la década de los años sesenta en Magallanes.
Conservando aún las formas tradicionales de formación doméstica y de transmisión de conocimiento, sabidurías y experiencias que se producía de madres a hijas, de suegra a nuera e incluso de abuela a nieta, por aquellos años sesenta todavía la “dueña de casa” era una mujer múltiple y experta.
La dueña de casa de los sesenta –especialmente de orígen popular o de las colonias residentes- todavía sabía cocinar, preparar dulces y tortas, podía tejer prendas para sus hijos, esposo y familiares, sabía administrar el presupuesto doméstico, podía reparar prendas en su máquina de coser, pero además, realizaba el lavado (con jabón Azul), el planchado y el aseo del hogar, contando con unos pocos implementos y herramientas, como las escobas de quilineja (que fabricaba Tomás Segaric), el “chancho” manual (que fabricaba la Sociedad Industrial Sara Braun), la virutilla y la cera.
Todo esto además, de la interminable y cotidiana labor de dedicación a los hijos, a su salud, bienestar, educación y tareas escolares.
¿Dónde hacían sus compras las dueñas de casa de la época de los sesenta? En los Almacenes Barassi, en el Almacén de Esteban Livacic, el de Domingo Coro o el recientemente abierto supermercado “Listo”, el primero de la ciudad de Punta Arenas, aunque la mayoría de las mujeres del pueblo o de clase media, continuaban prefiriendo el tradicional “boliche” o almacén de barrio, generalmente instalado en una estratégica esquina del sector, combinando con frecuencia en un mismo establecimiento de propiedad familiar, almacén de menestras, botillería y carnicería.
Otras consumidoras más modestas adquirían frutas, verduras y productos de mar en la Pescadería Municipal o en el Mercado Municipal, ubicado en la esquina de Chiloé con Ecuatoriana.
Las dueñas de casa, organizaban la “economía doméstica” sobre todo de los hogares obreros, mediante la “libreta”, es decir, un sistema de crédito de confianza y de palabra con el almacenero, de maneras que éste anotaba diariamente los artículos comprados, y cancelando a fin de mes el total mensual de lo adquirido.
Las dificultades originadas por la inflación, la carestía, la escasez de productos o los bajos salarios, propios de la economía regional durante los años sesenta, repercutían directamente sobre la economía doméstica y era precisamente la dueña de casa la que debía enfrentar estos problemas con sus escasos recursos, ingenio y sabiduría. Titulaba hacia noviembre de 1965 el periódico “La Prensa Austral: “Escasez de alimentos. En los últimos días ha recrudecido la escasez de productos alimenticios, especialmente papas, cebollas y aceite. Como es natural y como siempre ha sucedido, la escasez ha sido prima hermana de la carestía, se han producido algunos abusos. Por otra parte, de acuerdo con declaraciones que los consumidores han formulado a nuestro diario, no se divisa la posibilidad de un más adecuado abastecimiento de productos de mar...Nos agregaron que ya pasó la temporada de mal tiempo, pero que no se ha visto un pejerrey ni un robalo en los recintos destinados a la venta.” (1128)
Leemos en noviembre de 1965, el siguiente aviso del local comercial de Domingo Coro e Hijo Ltda.: “Ofrece para entrega inmediata por mayor, mercaderías de importación directa. Jabon ACE, sopas MAGGI, azúcar, mantequilla. Precios sin competencia. La oferta de la semana: Caldo Maggi lata de 100 cubitos a E° 6.00 cada uno. Reparto a domicilio. O’Higgins 899.” (1129)
En muchos hogares magallánicos, la dueña de casa con o sin la colaboración del esposo, se ocupaba también de hacer alguna jardinería, manteniendo un patio con siembra de papas, lechugas, perejil y otras verduras, y aprovechando las frutillas sembradas, las grosellas o el ruibarbo crecido naturalmente, para fabricar mermeladas y dulces.
La situación laboral y la condición desmedrada de la dueña de casa como ente productivo no remunerado, fue escasamente comprendida por la clase política de los años sesenta, salvo algunas iniciativas aisladas como la del proyecto de ley enviado a fines de 1970 por el Presidente Allende al Congreso, dirigido a establecer una previsión social para las dueñas de casa.
Aspectos del trabajo femenino
A su vez, entre las trabajadoras por cuenta propia, estaban las modistas, costureras, peluqueras y dueñas de salones de belleza. Estaban también las pasteleras, que eran pequeñas artesanas con sus propios locales de venta –como la famosa pastelera Aida de Dipillo- además de María Elena Calcutta y Rebeca Hraste, siguiendo las tradiciones culinarias italianas y eslavas de tortas, queques, pasteles y “brazos de reina”.
En el caso de las modistas, posiblemente unas 130 en toda la provincia hacia 1965-1966, su trabajo consistía básicamente en realizar trabajos de ropa nueva o reparación de prendas para hombres, mujeres y niños, con su propia herramienta de trabajo: una máquina de coser “Singer” o “Husqvarna” comprada con su propio esfuerzo, actividad por la cual fijaban su propio tarifado, siendo cancelados por sus clientes los trabajos una vez probados y terminados.
La modista y/o costurera generalmente trabajaba en su propio domicilio, pero mientras la primera era la única capaz de diseñar, cortar, hilvanar y coser la prenda, la costurera solo se ocupaba de coser en la máquina. Los talleres de sastrería, costura y modas más conocidos en Punta Arenas, estaban los de María C. Flandes, Alicia Reyes, Isabel H. de Araya, María Alvarado N. y Teresa Oyarzún R.
A su vez, entre las peluqueras en Punta Arenas, se contaba a Ana Vásquez y Violeta Drpic.
Las tejedoras eran también artesanas que trabajaban en el propio hogar, fabricando frazadas, fundas, gorros, calcetines y medias, de gran utilidad en el invierno. Algunos de esos trabajos se vendían, aportando nuevos recursos económicos al presupuesto hogareño, o simplemente se dejaban para el uso familiar. Estas trabajadoras podían operar ya sea con los tradicionales palillos, manteniendo y transmitiendo así las antiguas tradiciones chilotas o europeas del tejido doméstico, o contando con algún capital incorporaban las primeras máquinas de tejer eléctricas “Fuji”, traídas a Magallanes gracias al Puerto Libre...
Funcionaban en aquel entonces en Punta Arenas, entre otros, además, los talleres de tejido de punto de Flor Gaete de Velásquez, Agneta Avendaño, Irene Milic y Amelia Taboada Alonso. Flor Gaete de Velásquez, por ejemplo, administraba una pequeña fabrica de tejidos en José Nogueira junto al teatro Politeama, con 5 obreras (cuyas especialidades eran cortadoras, tejedoras, cosedoras entre otras, además de la atención del mesón), laborando por encargo con unas siete máquinas; su producción se orientaba a tejidos para damas y niños.
Las trabajadoras, ayudantes y aprendices de este rubro eran generalmente, alumnas egresadas de la Escuela Técnica Femenina, de la Escuela Vocacional N° 50 o del Instituto Sagrada Familia.
Estaba también la “aparadora”, una categoría de obrera asalariada que trabajaba en los talleres de fabricación y reparación de calzados, como fue el caso de Rosa Elvira Navarro, obrera aparadora y talabartera en el taller de su padre, experta en fabricar zapatos y botas de cuero.
Hacia 1965, permanecía todavía en funciones el Sindicato Femenino de Oficios Varios, cuyas directiva estaba constituida por las siguientes dirigentes: “Elcira Rivera Segura, Virginia Aguila, Zunilda Hormazábal, Lucinda Hueicha, Victoria Pinto, Georgina Cárdenas, Edecia Andunce, Maria Antonieta Velásquez Rivera, Carmen Ferreira Padilla, Enolfa Alvarez Ruiz y Nelia Silva Valenzuela.” (1130)
Muchas de estas dirigentes formaron parte a continuación de la CUT o de algunos partidos políticos, incorporando a la mujer en las luchas sociales y demandas de los trabajadores.
En el campo del trabajo femenino técnico-profesional, hay que mencionar a las vendedoras de locales comerciales, a las cada vez más numerosas profesoras, a la contadora Elena Dobson, a las profesionales de la Salud (como la pediatra Carmen Pino, las dentistas Isabel Novoa de Rojas, Silvia Foschino, Cecilia Nejasmic y Rosemary Robertson, las matronas Clementina A. de Amarales, Flora Figueroa, Brisalia U. de Alarcón, Aurea G. de Guarda, Valentina Calderón de Díaz, Ema Osorio de Lopez y Mercedes Yutronic), a las abogados como Laura Soto González y Lina Goldenberg, y a la secretarias de oficinas, entre otras categorías.
Las Secretarias, que hacia el año 1963 eran numerosas, constituyeron un Centro de Secretariado, bajo el alero del Instituto Superior de Comercio de Punta Arenas, establecimiento que desde los años cuarenta formaba estas profesionales.
El trabajo cotidiano de la Secretaria, se apoyaba en las sólidas máquinas de escribir mecánicas “Underwood” o “Facit”, y mostraban habilidades además en taquigrafía, inglés comercial y nociones de contabilidad, lo que les permitió incorporarse en servicios públicos, bancos, oficinas de profesionales y locales comerciales.
Entre las artesanas y pequeñas industriales independientes, se contaba en aquella época a María C. Mena, que reparaba máquinas de escribir, Laura Aguila, que tenía una fábrica de somieres, Mercedes vda. de Díaz, que tenía una fábrica de ataúdes,
La sociabilidad femenina (1131)
Un número importante de mujeres, por su parte, estaban incorporándose en los recientemente creadas Juntas de Vecinos y Centros de Madres, los que, no obstante el apelativo despectivo de “clubes de copucheo”, con que fueron alguna vez motejados, cumplieron una función importante de organizar y articular las demandas y aspiraciones de las mujeres, en cuanto pobladoras y vecinas, sustituyendo en el tiempo a los antiguos Comités de Barrios de los años cuarenta y cincuenta.
Otras a su vez, integraban actividades de voluntariado a través de la Asociación de Señoras de la Cruz Roja y en el Hogares de Ancianos y Niños. Existían además algunas sociedades de socorros mutuos constituidas por mujeres, como la Sociedad Femenina “Loreto” y la Sociedad Femenina de Socorros Mutuos “La Austral”.
En la mayor parte de las organizaciones sindicales, especialmente del sector empleados, habían afiliadas mujeres, expresando un fenómeno nuevo que se experimentaba en los años sesenta: la creciente incorporación de la mujer al mundo del trabajo. Aún así, las mujeres ocupaban una posición muy subordinada y en ciertos casos marginal dentro del mundo sindical y gremial: la mayoría de los cargos directivos en sindicatos y gremios estaban ocupados por hombres.
Lentamente durante la década de los sesenta, la mujer comenzaba a tener un lugar más decisivo en la vida social de Magallanes. El periódico “La Prensa Austral” de mayo de 1969, anunciaba: “Suplemento femenino de La Prensa Austral. La Prensa Austral en reconocimiento al inmenso favor de su público lector ha decidido publicar en breves días más un Suplemento Femenino que aparecerá una vez por semana...”
¿Y cuáles eran los temas que se anunciaban para ese semanario? “...adelantamos algunas de las secciones: moda infantil; moda juvenil; recetas de cocina; el cuidado del cutis y las manos; los peinados; consultorio sentimental; la vida de las famosas mujeres; tejidos; como cuidar la belleza; adornos para el hogar; entretenciones...” (1132) Es decir, muchas de las actividades que realizaban cotidianamente las mujeres en el hogar.
Y en la radio Polar de Punta Arenas, uno de los programas de mayor audiencia era “El show de la dueña de casa”, incorporando desde aquella época la audiencia femenina matinal a su programación diaria. (1133)
Cabe subrayar, respecto del trabajo femenino en la época mencionada, que se trataba en general de actividades situadas en el llamado “sector informal” de la economía regional y local.
Ilustrativos de esta realidad femenina en el trabajo, eran estos avisos económicos aparecidos en julio de 1969: “Se necesita señora puertas adentro que entienda cocina. Departamento independiente. Muy buen sueldo. Tratar en Zenteno 98”. “Empleada todo servicio puertas adentro. Sueldo E° 400, se necesita en Talca 1046 interior.” “Se hacen fundas para living, cubrecamas y toda clase cortinajes. Tratar Serrano 209, Barrio Sur.” “Señora con un niñito se ofrece para trabajar en el campo o en la ciudad. Tratar Pedro Borquez 0790 Población Carlos Ibañez.” “Se ofrece señorita responsable y seria para todo trabajo doméstico. Tratar Talca 390.” (1134)

Las elecciones de 1965, no obstante el masivo apoyo brindado en el resto del país a los candidatos del partido gobernante, el PDC., indicó la tendencia propiamente regional y tradicional del electorado con una fuerte hegemonía socialista.




Elecciones parlamentarias

de 1965

En las elecciones parlamentarias del 8 de marzo de 1965, los dos candidatos a Diputado por Magallanes que obtuvieron las mayorías más altas, dentro de un total de 28.215 votos emitidos fueron:


Jorge Cvitanic Simunovic: 12.632

Ernesto Guajardo Gómez: 14.937



Quedó elegido entonces como Diputado por Magallanes por el período 1965-1969, el dirigente socialista Ernesto Guajardo, un antiguo líder sindicalista proveniente del mundo de los trabajadores portuarios.
La situación de cesantía que afectaba a un numeroso grupo de trabajadores magallánicos, generó en la Central Unica la iniciativa de constituir un “Comité de Cesantes de Magallanes”, organización que se constituyó a principios de octubre de 1965.
En noviembre de ese año, los cesantes convocaron a una mesa de redonda de análisis de su problema, como lo relata “La Prensa Austral”: “Nutrida representación se espera asista a mesa redonda de cesantes. Bajo el patrocinio conjunto del Consejo Provincial de la CUT y del Comité de Cesantes de Magallanes, se efectuará mañana una reunión de mesa redonda con participación de elementos representativos de todos los sectores de la producción, el comercio, la banca y jefes de servicios públicos relacionados con obras públicas y fomento.” Entre las medidas planteadas por el Comité para paliar o solucionar la cesantía en Magallanes cabe señalar las siguientes, según lo expresaba el periódico local: “”Medidas para encarar la solución del problema de la cesantía. A) Inmediatas: como solidaridad manifestada en olla común, manifestaciones públicas, cabildo abierto. B) Plan quinquenal de radicación de nuevas industrias (petroquímica, lavaderos y fábrica de tops de lana y tejeduría, curtiembre y fábrica de calzado, incremento y mejoramiento de la industria de la madera y la construcción; pavimentación de los caminos troncales con el préstamo del BID y demás obras públicas; reforma agraria. C) Programa de largo plazo: tendiente a lograr excedentes de producción que permitan abrir nuevos mercados en el norte del país y en el exterior, luego de conseguido el autoabastecimiento de la zona.” (1135)
La nueva agrupación, contando con un número no menor de mil afiliados, comenzó a demandar de las autoridades provinciales y municipales soluciones a su agudo problema. En el marco de estas demandas, hacia el mes de diciembre de 1965 convocó a la realización de un cabildo abierto en Punta Arenas, según lo consigna “La Prensa Austral”: “Esta tarde a las 18.30 horas se iniciará en el Gimnasio Cubierto de la Confederación Deportiva el Cabildo Abierto convocado por el Comité de Cesantes de Magallanes y el Consejo Provincial de la CUT. Los desempleados con sus esposas e hijos y gremios que se harán representar en la concentración llegarán al Gimnasio a través del corazón de la ciudad. Los manifestantes estaban citados en la Plaza Bulnes desde donde partiría la marcha por Bories y José Nogueira bajando por avenida Independencia para seguir por O’Higgins.” (1136)
Hay que notar la amplia convocatoria de que fue capaz entonces la Central Unica y el mencionado Comité de Cesantes, ya que entre las autoridades invitadas a este cabildo: “...se esperaba que concurrieran los diputados Ernesto Guajardo y Luis Papic, Intendente de la Provincia Mateo Martinic Beros, Alcaldesa subrogante Nelda Panicucci, regidores, jefes de servicios públicos, representantes de las organizaciones de la producción, lo mismo que entidades gremiales, deportivas y culturales en general.” (1137)
Los cesantes organizados lograron convocar a un amplio cabildo abierto el 4 de diciembre de 1965: “Junta de Adelanto se pidió en el cabildo de cesantes. Un análisis general de la situación socio-económica y política que vive nuestro país y una exposición sumaria sobre la cesantía en Magallanes, realizó el Cabildo Abierto realizado el sábado último en el Gimnasio Cubierto. En la tribuna de honor tomaron colocación los diputados Ernesto Guajardo y Luis Papic, Alcaldesa subrogante Nelda Panicucci y dirigentes gremiales. Por el Comité de Cesantes intervino su secretario Mario Aguilar. El, como asimismo la representante del Comité de Esposas de Cesantes, plantearon su problema que ya es conocido. La señorita Panicucci reiteró la solidaridad municipal para con los desempleados. El presidente de la Asociación de Industriales y Artesanos, Manuel Cárdenas, formuló una de las pocas ponencias tendientes a satisfacer las necesidades denunciadas. Intervino a continuación el diputado por la provincia don Ernesto Guajardo Gómez, quién analizó el problema de la cesantía...” (1138)

Crisis y conflictos

en las minas de carbón

Mientras el proceso de luchas sociales se daban en el terreno de la Reforma Agraria y de los campesinos, en otros sectores laborales, las condiciones de trabajo y de remuneraciones continuaban siendo difíciles y precarias, como en el mundo de los obreros mineros del carbón.


En abril de 1966 se produjo el primer conflicto de ese año entre el sindicato y la empresa Sociedad Sara Braun, propietaria de mina Pecket. Después de una huelga de una semana de duración, el 27 de abril se firmó un acta de acuerdo, gracias a la cual los obreros obtuvieron un 30% de reajuste de sus salarios, movilización adecuada para los trabajadores, entre el mineral y la ciudad y el pago del personal de cocina por parte de la empresa. El texto del acta de avenimiento expresaba en su parte resolutiva: “1. La Sociedad Sara Braun acepta todos los puntos de la fórmula de avenimiento propuesta por la H. Junta Permanente de Conciliación del Departamento de Magallanes, de fecha 6 de abril de 1966, siempre que el mayor gasto que signifique la aplicación de dichos puntos, sean considerados en los estudios de costos de extracción y venta del mineral, que realizará la Comisión Técnica designada por el Intendente de la Provincia. Esta comisión dispondrá de un plazo hasta el 15 de mayo de 1966 para emitir su pronunciamiento. 2. El plazo para redactar y firmar el convenio definitivo será de 30 días, contados desde la fecha. 3. Por su parte, los trabajadores de la mina de carbón Pecket, dan por solucionado el conflicto colectivo suscitado con la Sociedad Sara Braun, a raiz de la presentación de su respectivo pliego de peticiones. 4. Se deja constancia que la totalidad de los puntos discutidos y aceptados directamente entre las partes, se incorporarán al Convenio Colectivo de Trabajo de 1966. El acta fue suscrita por el señor Francisco Figueroa Neira, por la Sociedad Sara Braun y por el Sindicato de Mina Pecket, sus representantes, Presidente Francisco Alarcón Barrientos, Director, Segundo Uribe Vera.” (1139)
Pero los conflictos mineros no terminaron aquí.
En junio de 1966, los mineros del sector Pecket volvieron a plantear un pliego de demandas que fue aprobado –huelga mediante- tras la intervención de las autoridades del Trabajo. Relataba al respecto “La Prensa Austral”: “esta mañana, luego de una reunión realizada en la Intendencia de la provincia quedó solucionado el conflicto suscitado entre los trabajadores y la Soc. Sara Braun, por no suscripción del acta de avenimiento por parte de los trabajadores. Los obreros del mineral habían paralizado sus labores en la mañana de hoy y tenía una duración de 24 horas...Gracias a la intervención del Intendente, este problema quedó solucionado cuando el gerente de la Sociedad, Francisco Figueroa Neira concurrió al despacho de la primera autoridad provincial, para suscribir el acta respectiva. Los trabajadores regresaron de inmediato a sus labores.” (1140)
A fines de octubre de ese año, los trabajadores del Sindicato Profesional de Obreros Mineros denunciaban a la primera autoridad de la Provincia, los problemas que se estaban presentando en la Mina Pecket, expresando que “...la Sociedad Sara Braun ha dejado de abastecer de madera a la mina, situación que ha creado la paralización de los diferentes laboreos y explotación...Ponemos a su consideración como primera autoridad de la Provincia que esta paralización de la explotación acarreará graves problemas al normal abastecimiento de este producto a la población y diversas instituciones que se surten del carbón Pecket. A pesar que la Sociedad Sara Braun ha subido el precio del carbón en un 70%, no ha tomado ninguna medida para abastecer en forma eficiente al pueblo.” Firmaban esta comunicación los dirigentes Francisco Alarcón B., Segundo Uribe y Julio Caro C. (xiv).
Esta carta no hacía más que reflejar la lenta y profunda crisis en que se debatía desde hace años la industria carbonífera de la región de Magallanes, tanto por la baja ley de los mantos que se estaban explotando, como por la lenta incorporación del gas como combustible doméstico e industrial en la zona austral.
Las demandas de los trabajadores mineros afiliados al Sindicato –que sumaban unos 350- estaban directamente relacionadas con el deterioro de sus salarios y otras exigencias, según nos relata Francisco Alarcón, siempre obrero barretero en la mina Pecket: “...las demandas eran obviamente aumento de sueldos, pero habían otras...movilización, de camión a bus; alimentación...nosotros decidíamos lo que se debía comprar de los víveres, teníamos una especie de economato para abastecer a los obreros.” (1141) Y respecto de la relación entre el Sindicato y los patrones de las minas, especialmente del sector Lynch, recuerda Alarcón: “...el más complicado era el de la Sara Braun, tengo muy malos recuerdos del gerente de la Sociedad Industrial y Comercial Sara Braun, Francisco Figueroa Neira, muy malos recuerdos de el, con un trato muy despectivo, insolente, insolente, en cambio con los demás patrones era posible conversar, y aunque llegábamos a la paralización de faenas siempre se podía conversar con ellos...”
Las condiciones de trabajo en las minas magallánicas, durante de la década de los sesenta, eran muy inferiores a las minas argentinas como El Turbio. Una vez mas, Francisco Alarcón recuerda y compara dichas formas de trabajo, situados ahora en la realidad concreta de las faenas al interior de las minas: “Yo en Pecket, era barretero. Esa era la pega más dura; el problema es que en el Turbio por ejemplo, se sacaba el carbón con el famoso martillo a compresión de aire, y acá (en Magallanes) era con pura picota, cuña y combo: brutal!...brutal! y nos alumbrábamos con lámparas a batería...” Y en cuanto al salario que recibían esta categoría de trabajadores y su poder adquisitivo, agrega “...no era mal sueldo, para la época no era mal sueldo...pero yo por ejemplo, me daba para que yo me compre un traje y un par de zapatos nuevos para las Fiestas Patrias...” (1142)
Retratando la crisis de la industria carbonífera, que como hemos visto en este relato histórico, se venía arrastrando desde la década de 1940, el escritor José Kramarenko, describía la crisis del carbón en Puerto Natales, en los siguientes términos: “Es una vieja historia. Tanto en la Mina Elena de la firma Montes como en la de Natales, se sucedieron hechos que influyeron en el encarecimiento del carbón y a ello se agregaron diversos movimientos sociales que aun siendo de estricta justicia, decidieron a los interesados argentinos a trabajar por su cuenta. Vemos pues que gran parte de los yacimientos carboníferos de nuestra zona están casi abandonados e inexplotados racionalmente. Recordemos el ferrocarril de Mina Loreto, que trasladaba el carbón de la mina hasta las bodegas en los muelles. Y no es la única que dejó de producir...” (1143)
Este no era el único sector que vivía con dificultades a causa de la pérdida del poder adquisitivo de sus remuneraciones: los profesores estaban en una situación crítica.
En efecto, en junio de 1966, por su parte, los profesores de Magallanes nuevamente entraron en conflicto con el Estado. Relata al respecto “La Prensa Austral” de junio de ese año: “286 profesores declararon la huelga en toda la provincia de Magallanes...286 profesores declararon la huelga en Magallanes reclamando el pago de los reajustes de sueldos y la no inclusión en el sistema de la ‘carrera funcionaria’, porque lesiona sus intereses económicos. De un total de 5134 profesores primarios, secundarios, industriales y técnicos, 286 no concurrieron a sus funciones y los educandos deambularon por las calles, pues los recintos escolares estuvieron abandonados.” (1144)
En ese mismo mes de junio, la ANEF Provincial concluyó su proceso interno de elecciones, quedando a cargo de esta importante organización los dirigentes Fernando Lepe, Domingo Miranda, Isidoro Liendo, Patricio Valenzuela, Guillermina Schiler, Héctor Díaz, Carlos Olivares, Gonzalo Soto, Francisco Villarroel, Víctor Aguilar y Olga Yañez.
Igualmente, a mediados de junio, los empleados oficiales de Marina Mercante, iniciaron a nivel nacional y regional un conflicto en demanda de mejoramiento salarial, las que no habían sido atendidas por las empresas navieras.

1967 –1968:

la explosión

de las demandas sociales

El desarrollo de las organizaciones sociales, originado en la llamada política de Promoción Popular del Gobierno de Eduardo Frei, y una creciente toma de conciencia de la ciudadanía respecto de sus derechos y de los problemas que la aquejaban, estaba ocasionando presiones sociales cada vez más intensas sobre las autoridades.


Uno de los rasgos característicos de la segunda mitad del período de gobierno de Frei Montalva fue la explosión de las aspiraciones y demandas. Producto tanto de los efectos corrosivos de la inflación sobre el poder adquisitivo de sueldos, salarios, pensiones y montepíos, como de la mayor afiliación y organización de los trabajadores en sus sindicatos y gremios, las demandas sociales se fueron incrementando e intensificando. (1145)
Una mirada somera a los titulares de “El Magallanes” del mes de agosto de 1968, nos arroja una imagen de la diversidad de estas demandas provenientes de numerosos sectores sociales. Leemos estos titulares en la edición del 8 de agosto: “
A título de ejemplo, los empleados particulares jubilados y montepiadas, uno de los sectores más numerosos de trabajadores del sector pasivo, se reunían a principios de agosto de 1968. ¿Cuáles eran sus demandas y reivindicaciones? “...revalorización de pensiones; modificación de la ley 10.475; insistencia ante la demora en la aplicación de la Ley de Medicina Curativa...” (1146)
La formación de las Juntas de Vecinos y Centros de Madres, entre otras organizaciones de la base social, condujo a la constitución de Uniones Comunales, las que comenzaron a canalizar las demandas y reivindicaciones de este nuevo actor social: los pobladores.
Las tomas de terrenos en procura de soluciones habitacionales llegaron a producirse también en Magallanes. Poblaciones como la denominada “Salomón Corbalán”, en el sector oeste de Punta Arenas, fueron el resultado de tomas de terrenos, que a continuación la Municipalidad se vio en la necesidad de regularizar junto al Ministerio de la Vivienda.
En esta creciente movilización del actor poblacional, se conjugaban tres actores: por un lado, los propios pobladores en demanda de solución a su necesidad de vivienda; por el otro, los partidos populares, especialmente Comunista y Socialista que habían logrado una importante implantación en dichos territorios urbanos de la zona; y en tercer lugar, la Municipalidad que, desde 1965 en adelante tenía una mayoría de regidores de izquierda, con Alcaldes socialistas como Carlos González Yacksic, Nelda Panicucci y Evalterio Agüero Vera, quienes daban un respaldo institucional muy importante y decisivo a las demandas sociales que recibían, siguiendo una tradición que habían iniciado a fines de los años 50 y en los sesenta, Alcaldes como Manuel Ibañez Pérez y Ernesto Guajardo Gómez.
En Punta Arenas y Puerto Natales en especial, se habían constituido verdaderos “territorios socialistas” como la Población 18 de Septiembre, el Barrio Prat, la Población Playa Norte, el sector Río de la Mano, donde los regidores (Pedro Calixto, Aniceto Ovando, Arturo Ampuero Navarro, Luis Godoy Gómez, Nelda Panicucci y otros) y parlamentarios de izquierda (Salvador Allende y Carlos González Yaksic) eran recibidos como líderes naturales del pueblo.
En octubre de 1967 tuvo lugar el III Congreso de la CUT en la provincia.


El III Congreso Provincial de la CUT

(abril de 1967)

Un paso importante en la organización y desarrollo de la CUT, fue su III Congreso, cuya sesión inaugural tuvo lugar en la sala de la Biblioteca Municipal y las sesiones de comisiones se realizaron en la Unión de Obreros Petrolíferos y en el Sindicato de Empleados Particulares.


El evento convocó a representantes delegados de 42 sindicatos de toda la provincia.
Los principales temas que incluía el temario de este evento, nos son relatados por el dirigente Francisco Alarcón Barrientos: “... los temas que nos ocupaban eran los problemas más candentes de la actualidad en la provincia, en un momento en que se producía un alza en la combatividad y la lucha de los trabajadores, a la vez de un incremento de la inflación y de deterioro del poder adquisitivo de los sueldos y salarios. Nos ocupamos de la industrialización de la región, la Reforma Agraria, previsión y Seguridad Social, cesantía, educación, vivienda y salud, organización sindical, reformas al Código del Trabajo, sindicalización campesina, política de remuneraciones, problemas de la mujer y de la juventud trabajadora, esos fueron como los grandes temas.” (1147)
Y agregaba: “...se trató de un congreso bastante masivo, desde el punto de vista de la participación de las organizaciones sindicales, de los temas que se abordaron y de las conclusiones a que se arribaron, y fue un congreso muy unitario, que, después se desperfiló...”
Los trabajadores expresaron en dicho evento su adhesión al concepto de “industrialización” como una solución para los problemas del desarrollo de Magallanes. Expresaba al respecto el sindicalista José Cárcamo Barría en el periódico “La Prensa Austral” del 21 de abril de 1967: “Los problemas económicos de los trabajadores se solucionarán con una industrialización seria y profunda de las riquezas chilenas, pero en manos de Chile, con una Reforma Agraria verdadera y no como la que se está aplicando...” (1148)
El líder sindicalista de la CUT a nivel nacional, Carlos Cortés, asistió al evento, ratificando con su presencia, la estrecha vinculación entre el sindicalismo magallánico y las organizaciones nacionales de los trabajadores.
El dirigente socialista José Cárcamo Barría, fue elegido Secretario Provincial y como subsecretario Provincial, Francisco Alarcón Barrientos.
Otros dirigentes elegidos en aquel entonces, fueron Alonso Chavez, Secretario de Prensa y Propaganda; Secretario de Organización, Carlos Fursche Fernández, trabajador de la Salud; Humberto Bahamondez, Secretario de Finanzas, Secretario Campesino, Manuel Hernández, Encargado de Conflictos Sindicales, José Donoso Hueicha, Secretario de Actas y Correspondencia, Mario Alvarado; Encargado de Educación y Cultura, Juan Osorio; Encargado de Problemas de la Juventud, Rigoberto Saavedra; Problemas de la Mujer, Virginia Aguila; Encargado de Seguridad Social, Lorenzo Cárdenas; Primer Director, Aniceto Ovando Ginner; Segundo Director, Benjamín Cárcamo, obrero de la Construcción; Tercer Director, Juan Bartulovic; Directores Suplentes: Luciano Murillo (obrero panificador); Julio Caro, minero; Héctor Ruiz; Humberto Aguila y Víctor Ruiz, obrero campesino.

Pero, además, las tradiciones históricas de las organizaciones sindicales se iban inscribiendo en la vida cotidiana de las ciudades. Un ejemplo de ello, fue la construcción de la Plaza de la Federación Obrera, según una iniciativa propuesta en 1968 por el regidor y dirigente de los profesores, Luis Godoy Gómez.



Una plaza

para la Federación Obrera de Magallanes

en Punta Arenas

(27 de julio de 1968)

Había un viento frío esa mañana, pero muchos obreros y dirigentes sindicales que concurrieron a la Avenida Bulnes, sentían la emoción del momento histórico que vivían.


Gracias a una reciente iniciativa del regidor comunista Luis Godoy Gómez, se inauguró la Plaza de la Federación Obrera de Magallanes. Escribía el diario “La Prensa Austral” al respecto el domingo 28 de julio de 1968: “Municipalidad hizo entrega a la ciudad de nueva plaza Federación Obrera de Magallanes. La ceremonia se efectuó ayer y a ella concurrieron las autoridades presididas por el Intendente Martinic. En breve pero emotiva ceremonia, fue inaugurada ayer la plaza Federación Obrera de Magallanes que la Municipalidad construyó en un paño de la Avenida Bulnes, por iniciativa del regidor Luis Godoy Gómez. El acto con la asistencia de autoridades fue presidido por el Intendente de la Provincia Mateo Martinic Beros. Se inició con el izamiento del pabellón nacional, misión que estuvo a cargo de Mario Cores, en representación de la CUT y Sergio Lopez, por los obreros municipales, a los acordes del Himno Patrio ejecutado por la banda instrumental de la Tercera Zona Naval.” (xv)
La Alcaldesa de la Comuna, Nelda Panicucci, pronunció un discurso oficializando la entrega del conjunto monumental, diciendo entre otros conceptos: “El 27 de julio no es un día destacado al azar de la historia de los movimientos de reivindicaciones del trabajador chileno. La represión despiadada y brutal como cobarde, que cercenó tantas vidas de los mejores luchadores gremiales de ese entonces, se venía desplegando por encima de nuestro territorio, convertido en barrera de muerte para impedir el avance de los trabajadores en la conquista de mejores salarios y más humanas condiciones de vida. El 27 de julio, Magallanes dio una nueva contribución de sangre para el porvenir del pueblo de Chile y de América...” Y concluyó expresando: “Que esta plaza Federación Obrera que hoy inauguramos precisamente en la entrada de la ciudad, recabe el respeto y la dignidad que su recuerdo evoca. Que sea permanente recuerdo para los trabajadores de esta tierra, de una gesta que es una de las páginas más hermosas, aunque ensangrentadas y dolorosas de la historia del movimiento emancipador de Chile, y para el que llegue, que sea el testimonio del sacrificio desinteresado y honesto con que la clase obrera de Magallanes ha contribuido al progreso social de nuestra patria.” (xvi)
A su vez, en nombre de la Central Unica, su Secretario Regional José Cárcamo Barría, pronunció un fogoso discurso recibiendo y agradeciendo el nuevo monumento.
Una nutrida asistencia de alrededor de 2.500 trabajadores, empleados y obreros, daban marco a la ceremonia.
El monumento de los obreros federados, instalado en una plaza semicircular de la Avenida Bulnes, especialmente acondicionada frente al Club Hípico de Punta Arenas, consistía básicamente en una columna conmemorativa con rostros obreros en cuya cima se mostraba un globo terráqueo en bronce, representando la unidad internacional de los trabajadores y de la clase obrera. El conjunto escultórico –completamente de color blanco- se completaba con seis bloques cuadrangulares como asientos para los visitantes, dispuestos en semicírculo.
A continuación, el Secretario Municipal dio lectura al Acta redactada en el Libro de Oro de la Municipalidad dejando constancia oficial de la obra, acta que fue también firmada por el Intendente de la Provincia Mateo Martinic, la Alcaldesa y los regidores. Concluyó el acto con algunos himnos y piezas del folklore chileno interpretadas por la banda.
A fines de la década de los sesenta, los pobladores o vecinos estaban ganando cada vez mayor protagonismo en Magallanes.
Por ejemplo, la Junta de Vecinos de la Población 18 de Septiembre se había creado el 20 de septiembre de 1958, y a fines de 1969 enviaban al Intendente de la Provincia un memorandum con sus principales inquietudes y problemas.
Cabe subrayar que muchos de esos líderes políticos provenían del mundo sindical, lo que profundizaba su arraigo y vínculos estrechos con los sindicatos y las organizaciones vecinales, sociales, culturales y deportivas.
Una de las causas de fondo que explican el incremento de las demandas y protestas sociales en la segunda parte del gobierno de Frei Montalva está en el deterioro del poder adquisitivo como consecuencia del aumento gradual de la inflación.
En efecto, el siguiente gráfico muestra las variaciones promedio de precios de productos alimenticios en Chile, entre 1965 y 1970.


Variaciones promedio de precios en Chile


Período 1965-1970


Año:

Variación precios por menor

Rubro alimentos:

1965

29.6

1966

22.5

1967

14.5

1968

25.5

1969

30.7

1970

35.4

Según este gráfico tomado de información estadística del Comité Financiero del Banco Central de Chile, resulta evidente que el proceso inflacionario experimentó dos momentos durante el Gobierno de Frei: una primera fase, entre 1965 y 1967, en que el alza tendió a declinar (de 29.6 a 14.5%), y una segunda fase, entre 1968 y 1970 en que el alza se incrementó en casi 10 puntos, de 25.5 a 35.4%, habiendo ocurrido entre 1967 y 1968 un brusco incremento del 14.5 a 25.5%. (xvii)


Por lo tanto, el incremento de la inflación desde 1967-1968 en adelante, permitiría explicar en cierto modo, el aumento correlativo en las huelgas y conflictos sociales, aunque este no fue el único factor explicativo.



Compartir con tus amigos:
1   ...   86   87   88   89   90   91   92   93   ...   105


La base de datos está protegida por derechos de autor ©composi.info 2017
enviar mensaje

    Página principal