Historia Social



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PROBLEMAS EDUCACIONALES.





  1. Aumento del Presupuesto de Educación:

  1. Creación inmediata de mil plazas de profesores primarios.(Actualmente hay un déficit de 10.000 plazas)

  2. Aumento en una cantidad no inferior a 5.000 horas de clases para la enseñanza media.

  3. Dotación de mobiliario y material de enseñanza a los establecimientos educacionales del país en cantidad suficiente para cubrir las actuales necesidades.

  4. Aumento de ítem de reparaciones de locales escolares.

  5. Entrega de los fondo de la Ley 11.766 para construcciones escolares, a fin de dar impulso a las obras paralizadas y a las proyectadas, y aplicación de la misma a fin de obtener mayores recursos.

  6. Entrega y aumento de los dineros destinados a desayuno y almuerzo escolares.

  7. Cumplimiento de Ley 13.305 que destina Eº5.000.000 para construcciones escolares.




  1. Educación parvularia:

  1. Derogación inmediata de la circular Nº79 que restringe la educación parvularia.

  2. Funcionamiento normal de los cursos de formación de maestras parvularias, actualmente suprimidos.




  1. Reglamento de Calificación. Exámenes y Promociones.

Dictación inmediata del Reglamento respectivo para la enseñanza secundaria, aprobado en Enero del presente año por la Superintendencia de Educación.
PROBLEMAS JURIDICOS Y SOCIALES.


  1. Derogación del DFL Nº8.

  2. Derogación de la parte correspondiente que afecta al magisterio y a los servicios educacionales del DFL Nº22, de modo que se devuelva a las autoridades educacionales todas sus prerrogativas.

  3. Pago inmediato de las deudas que el Fisco tiene con la Caja de EE.PP. y PP., a fin de que pueda reponer los beneficios que actualmente tiene suspendidos.

  4. El Estatuto del magisterio recientemente promulgado contiene numerosas disposiciones lesivas de los intereses del personal de Educación, tales como la supresión de los trienios al personal administrativo y de servicios, que es necesario remediar de inmediato.

  5. Impulsar medidas concretas a favor del desarme de acuerdo con las declaraciones del Presidente de la República, destinando las economías que de ella surjan al incremento de la Educación Nacional.


PROBLEMAS ECONOMICOS.


  1. Nivelación a Eº95 como sueldo base del profesor primario, y a Eº4.75 la hora de clase anual para la enseñanza media. (El sueldo base actual es de Eº66.37, con título. La hora de clase se cotiza a sólo Eº3.33 nominales)

  2. Reajuste del 100% del alza del costo de la vida. (Aplicado el 38.6% correspondiente a 1959, a la nivelación anterior Eº131.67 para el profesor primario como sueldo base Eº6.58 para la hora de clase de la enseñanza media),

  3. Nivelación de las pensiones del personal jubilado a la de sus similares en servicio.

  4. Asignación familiar igual a la de los empleados particulares. (1113)

El Gobierno, a través del Intendente Jorge Araos declaró ilegal este movimiento aún cuando fuera por 48 horas, y ordenó los respectivos sumarios contra los docentes participantes.


A fines de abril de 1960, se efectuó en el local del Sindicato Ganadero una amplia asamblea sindical, después de un desfile de unos 1.000 trabajadores por las calles céntricas de Punta Arenas. En el acto intervinieron los dirigentes Alejandro Avendaño, por el Sindicato de Albañiles; Arturo Ampuero Navarro, regidor comunista; Luisa Casanova, por el Comité de Dueñas de Casa; David García, por el Sindicato de Gente de Mar; José Donoso Hueicha, por el Sindicato de Carpinteros; Ernesto Guajardo Gómez, regidor, y el dirigente de la CUT Luis Alvarez. Todo ellos criticaron en sus discursos la política económica del Gobierno de Alessandri y reiteraron las demandas de aumento de salarios.
Anotaba “La Prensa Austral” del 28 de abril que: “Los obreros de la construcción en huelga, en número cercano a mil personas, concurrieron ayer a la concentración organizada por el Sindicato de Albañiles y Ramos Similares y de Carpinteros y Anexos, y que previamente fue autorizada por la Intendencia de la Provincia...Los manifestantes se congregaron posteriormente en la Plaza Arturo Prat, donde hicieron uso de la palabra los dirigentes gremiales Alejandro Avendaño, José Donoso y Benjamín Cárcamo, y cerró el acto el regidor comunista señor Arturo Ampuero Navarro. Todos los oradores manifestaron su rechazo al aumento de salarios en 10%, por estar en completo desacuerdo con la realidad del costo de la vida, manteniendo la posición que motivó la huelga, hasta lograr la fijación de remuneraciones acordes con sus necesidades.” (1114)
Ese año, el 1° de mayo fue celebrado con un concurrido desfile de las organizaciones sindicales y gremiales por las calles del centro de Punta Arenas y un masivo acto en el Teatro Politeama, mientras los trabajadores de Ultima Esperanza se reunían en el Teatro “Libertad” del Sindicato de Campo y Frigorífico de Puerto Natales.
En el acto sindical efectuado en Punta Arenas hizo uso de la palabra el dirigente del Sindicato de Carpinteros José Donoso Hueicha, quién analizó en detalle la situación de los salarios de los obreros de la Construcción, expresando “... que en un 80% ganaba $ 1.720 y el resto solo $ 800. Manifestó además un reconocimiento al movimiento huelguístico actual enjuiciando la política de reajustes, en que la clase patronal además del 10% les ofrecían a los obreros otorgar un aumento del 2 al 4% más, estimando como insuficiente para sus necesidades. Instó a una acción gremial en defensa de la actual situación, pronosticando una huelga general en el país en oposición a la política del gobierno...” (i). También intervinieron los dirigentes David García, del Sindicato de Gente de Mar; Luisa Casanova, Presidenta del Comité de Dueñas de Casa; el profesor Eugenio González, Presidente de la Federación de Educadores de Magallanes, quién “...habló de las necesidades de mejorar el sistema educacional, con un mayor presupuesto para construir escuelas, aumento de plazas para el profesorado y mejoras en general...” (1115); el dirigente José Ampuero del Gremio de Jornaleros y, a nombre de la CUT, el dirigente Héctor Vargas Peñailillo, quién “...hizo un análisis del sistema de tramitación de las peticiones de los gremios. Señaló el hecho de una huelga de carácter nacional que se estaba gestando para iniciarse desde mañana en forma parcial.”
Por lo tanto, la huelga general estaba a la orden del día en las organizaciones sindicales, para enfrentar la política de Alessandri en mayo de 1960.


Las huelgas

de mayo de 1960


en Magallanes:

una tentativa de paro general

Como se ha visto anteriormente, a principios de año el Gobierno de Alessandri había anunciado que otorgaría solo un 10% de aumento a las remuneraciones de los trabajadores. En ese momento, fines de abril de 1960, los sindicatos se encontraban en un momento propicio para efectuar movilizaciones. La CUT Provincial a su vez, comprendió que el ambiente de descontento estaba creciendo; entonces impulsó una serie de huelgas, con la intención de lograr llegar al paro general de actividades.


El 2 de mayo pararon los obreros y empleados de la Empresa Nacional de Servicios Eléctricos y 3 de mayo se declararon en paro los obreros y empleados de la Compañía de Teléfonos de Chile. Estos trabajadores se reintegraron el 25 y el 20 de mayo respectivamente
El mismo 2, el Ministerio del Interior instruyó al Intendente Jorge Araos Salinas de proceder a encauzar a los dirigentes sindicales por la Ley de Seguridad Interior del Estado, como medida represiva para disuadir a los huelguistas. La prueba de fuerza entre el Gobierno y los trabajadores organizados, sin embargo, no se iba a producir en los tribunales sino, precisamente en la calle y en la opinión pública. El resultado, como se verá fue exactamente el contrario del esperado por las autoridades.
El 5 de mayo, los 100 trabajadores de la estancia Pecket Harbour (de propiedad de la Sociedad Comercial y Ganadera Sara Braun), iniciaron una huelga total, legal e indefinida, una vez agotadas las anteriores tentativas de avenimiento. Ese mismo día, 197 profesores en Punta Arenas, pertenecientes a 3 Liceos y 15 Escuelas, iniciaron un paro de 48 horas.
Pero, la inquietud social abarcaba también a empresas del Estado. En “El Magallanes” de este día 5 de mayo se daba cuenta que el paro de los obreros de la construcción cumplía 30 días, y agregaba la siguiente información: “Hoy se reunirá la Junta de Conciliación y Arbitraje para iniciar el estudio de las peticiones formuladas por los empleados de la Empresa Nacional del Petróleo, que reclaman reajustes de sueldos de un 100% del alza del costo de la vida durante el año anterior y diversas modificaciones en las condiciones de trabajo, pago de horas extraordinarias, de seguro de vida y otras modalidades diversas...” (1116)
El viernes 6 de mayo, el conflicto alcanzó un nuevo nivel de tensión cuando se ejecutó el desalojo de los obreros en huelga de la mina Pecket. En efecto, mientras el Intendente Jorge Araos afirmaba que la paralización del mineral no afectaría el normal abastecimiento de carbón en Punta Arenas (la ciudad consumía alrededor de 140 toneladas diarias), dispuso el desalojo de la Mina Pecket mediante la fuerza policial. Los Carabineros fueron trasladados al mineral con camiones del Regimiento “Pudeto”, mismo transporte que fue utilizado para traer de vuelta a la ciudad a un grupo de obreros huelguistas a la intemperie, en tanto caía una copiosa lluvia.
La medida gubernamental represiva por cierto, tendió a endurecer la posición de los mineros en conflicto.
El sábado 7 de mayo, el periódico “El Magallanes” hacía un elocuente balance de los diversos conflictos titulando: “Huelgas: Endesa, 61 obreros; Teléfonos, 40 empleados y 12 obreros; Construcción, 1.300 obreros; Mina Pecket, 90 mineros; Educadores, 294 profesores.” Y daba cuenta de los acuerdos adoptados el día anterior por la CUT en los siguientes términos: “En reunión celebrada anoche por la CUT, conjuntamente con los trabajadores de las distintas actividades en conflicto, se resolvió adoptar los siguientes acuerdos: 1. La más amplia solidaridad y efectivo respaldo moral y material para todos los gremios en conflicto; 2. Repudiar la actitud de las empresas capitalistas de negar un equitativo y justo aumento de las remuneraciones de sus trabajadores; 3. Denunciar y condenar públicamente la actitud de la firma Sara Braun de solicitar la fuerza pública para desalojar en forma inhumana a los obreros de la Mina Pecket...5. Finalmente se resolvió realizar un acto público a las 18.00 horas del martes, en un lugar que se avisará oportunamente y realizar la movilización total de todos los sindicatos y organismos gremiales y sindicales de la provincia.” (ii)
El 10 de mayo de 1960, la CUT convocó a una gran manifestación pública para solidarizar con los gremios en huelga. Después de un masivo desfile de trabajadores, dueñas de casa y estudiantes desde la Plaza Bulnes se efectuó una concentración en el Teatro Politeama.
En el mitin intervinieron Hector Vargas Peñailillo, dirigente de la Central Unica; Agustín Gomez, dirigente del Sindicato de Obreros del Carbón; Virginia Aguila, en representación de las mujeres de los obreros carboníferos; Edmundo Casanova, profesor; Alfonso Cárcamo, Presidente de la Federación de Empleados Particulares; Arturo Perez Muñoz, Vicepresidente de la Unión de Obreros Petrolíferos de Magallanes; José Donoso Hueicha, Presidente del Sindicato de Carpinteros; la profesora Elvira Bravo; el dirigente Benjamin Cárcamo, en representación del Sindicato de Albañiles, Hernando Zuñiga, dirigente del Sindicato Profesional de Fuerza Eléctrica; y los profesores Luis Godoy Gómez y Eugenio González, dirigentes de la Unión de Profesores de Chile.
En particular, el profesor Edmundo Casanova expresó que “...la educación debe ser atención preferente del Estado y ya no es hora que nuestra educación vuelva atrás como pretenden los poderes públicos.” Denunció además que “...por la mala política de los gobiernos nuestros hijos en esta zona emigran a la República Argentina en busca de un mejor porvenir. Terminó diciendo que no están de acuerdo los maestros con el reajuste de 10% que se quiere imponer.” (iii)
En general, todos los oradores del acto, al cual asistieron unos 1.500 trabajadores, criticaron que el gobierno proponía un 10% de reajuste, “...manifestando su repudio a esta política económica que no satisface sus aspiraciones de superar con mayores sueldos y salarios el alza del costo de la vida.” (iv)
El 11 de mayo, el gobierno reprimió la dirigencia sindical a raíz del paro en curso, ingresando a la cárcel pública de Punta Arenas, los dirigentes Luis Navarro, Julio Soto Barría, José Muñiz, Ramón Ruiz Alvarado, Juan Pavisic D., Santiago Oyarzo Ruiz, Pedro Oyarzún de ENDESA y la dirigenta Edita Vidal Ojeda de la Compañía de Teléfonos.
El 13 de mayo, la autoridad detuvo a otros 4 trabajadores de ENDESA, todos en virtud de la Ley de Seguridad Interior del Estado.
Pero, la huelga de estos gremios continuaban y los trabajadores detenidos fueron puestos en libertad el 16 de mayo.
El 12 de mayo, se encontraban en huelga 626 obreros de la Construcción, 90 trabajadores de Mina Pecket, 51 empleados y obreros de la Compañía de Teléfonos, 57 trabajadores de ENDESA y 294 profesores.
El 13 de mayo, se reintegraron los profesores a sus aulas, pero ese mismo día el Gobierno detuvo a los dirigentes sindicales Hector Vargas (Presidente de la CUT), Juan Caro Barrientos, Alejandrino Muñoz, José Godoy Perez, José Galindo Sanchez y Hector Vidal Cubote.
Titulaba el día 14 de mayo, el diario “El Magallanes”: “Nuevas detenciones de huelguistas ordenó el Ministro sumariante sr. Servando Jordan. En la tarde de ayer tomó declaración al Secretario Regional de la CUT, Hector Vargas Peñailillo y a seis dirigentes del Sindicato de Obreros y Empleados de ENDESA, quienes, por disposición del tribunal, pasaron en calidad de detenidos a la Cárcel Pública. Prosigue la huelga de los gremios de la construcción y de los obreros de la mina Pecket...Huelga del Magisterio, ayer quedó terminada. Aumento de 15% en los salarios obtuvo el gremio de panificadores.” (v)
El 20 de mayo, después de la detención de dos dirigentes del Sindicato de Empleados y Obreros de la CTC, seguían en huelga los obreros de la construcción, los trabajadores de Mina Pecket, y los obreros y empleados de CTC y ENDESA. Era evidente que las medidas represivas del Gobierno no daban ningún resultado. En la tarde de ese día, sin embargo, los trabajadores de CTC volvieron a sus faenas, después que sus dirigentes detenidos Osvaldo Mejías Cid y Rodolfo Subiabre Carvajal fueron puestos en libertad.
El 27 de mayo continuaban el movimiento huelguístico los obreros de la construcción (626) y de la Mina Pecket (90), ya que los trabajadores de ENDESA se reintegraron el 25 a sus trabajos.
A fines de mayo de 1960 seguían en huelga los obreros de la construcción y de la Mina Pecket, los que se encontraban en paro desde el 20 de mayo y que se reintegraron a sus faenas el 30 del mismo mes.
Finalmente, la CUT no había logrado realizar un paro general, pero se había obtenido la adhesión de algunos sindicatos claves de la ciudad y la solidaridad de la mayoría de los ciudadanos.
Aún en este contexto de conflicto, los mineros del carbón que lideraban combativamente este movimiento, percibían que la crisis de la industria carbonífera era un fenómeno no solo regional ni nacional, sino mundial. Francisco Alarcón, dirigente de primera línea en aquella época, recuerda al respecto que “...algo sabíamos de esta crisis mundial, pero para ser sinceros nunca nos paramos a discutir ni a conversar sobre el tema.” (1117)
Y los conflictos sociales continuaban.
El 16 agosto, por su parte, se declararon en paro de protesta los empleados y obreros del Servicio Nacional de Salud, en demanda por el mal encasillamiento de sus grados, movilización a la cual adhirieron 29 médicos del Servicio, durante 24 horas. El 29 de agosto continuaban paralizados 215 empleados y 35 obreros del Hospital Regional, 6 obreros y 1 empleado del Cementerio y 32 empleados de las oficinas del SNS. El reclamo de estos trabajadores se prolongaría por varios meses.

El costo de la vida

en Magallanes en 1960

El Puerto Libre estaba trayendo a Punta Arenas, una serie de productos, bienes, servicios y adelantos cuyo consumo cada vez más masivo, estaba reflejando los lentos cambios de mentalidad que significaban el inicio de la modernidad en Magallanes.


Un repaso somero a la prensa local nos permite tener una aproximación a los precios en Punta Arenas por aquellos años.
La casa de cambio Florentino Fernández e Hijos, anunciaba en “El Magallanes” la venta de radios alemanas con transistores al costo de $ 60.000. A su vez, la casa Bacigalupi anunciaba blusas de algodón a $ 1.880 y el “Palacio de las Sedas” vendía enaguas de nylon a $ 2.800, manteles plásticos A $ 580 y camisas “que no se planchan” a $ 5.800.
Se avisaba en la prensa, la venta de una casa en el Barrio Sur, de 7 piezas incluyendo negocio independiente, con una superficie de terreno de 300 mt2. todo al valor de E° 4.800 (4 millones de pesos).
El almacen de Kunica y Coro anunciaba jabón en polvo “ACE” a E° 1.56 el envase gigante y a E° 0.68 el envase mediano; los Almacenes Barassi y ORDIM ofrecían jabón ACE a $ 258 y jabón Camay a $ 145, mientras la Casa Helénica anunciaba los reconocidos y apreciados “Montgomery” para hombres a $ 29.000.
La Zapatería Ducal ofrecía botas de goma importadas a $ 5.350 el par.

A su vez, la vida popular en Magallanes presentaba rasgos característicos que la hacían diferente del resto de Chile, como se aprecia en el siguiente recuento.



Vida popular en Magallanes

durante los sesenta

Estamos en los años sesenta en alguna ciudad de Magallanes.


El hogar popular en Magallanes, como en muchas localidades de la Patagonia, había comenzado a cambiar gradualmente. Si antes era una casa de un piso, construida en madera, ahora se había comenzado a incorporar el cemento y el ladrillo (como en las viviendas de la Población Explotadora o del Barrio Prat de Punta Arenas).
Además, se había generalizado el uso de zinc acanalado como cubierta exterior de las casas y en las techumbres.

La vida hogareña
En la casa del obrero y a cargo fundamentalmente de las mujeres, se realizaban labores tan diversas como la cocina, la pastelería, el lavado, el planchado, además del tejido, el bordado e incluso la costura de reparación de prendas de vestir. Ahora, la electricidad que se había extendido a toda la ciudad, permitía que aparezcan los primeros refrigeradores (marca “Frigidaire”...), las planchas eléctricas, los radiotransistores (Grundig o Phillips) y los primeros televisores (marca “Bolocco” o “IRT”...).
El sistema de Puerto Libre implantado en Magallanes desde inicios de la década de los sesenta, trajo a la vida urbana e incluso rural, y a los hogares populares una serie de adelantos técnicos e innovaciones que comenzaron a cambiar el ritmo de vida de las familias.
El Puerto Libre trajo además otros productos que dieron forma a la vida cotidiana magallánica: los vehículos “Rambler” utilizados como taxis, las góndolas “Volkswagen” para la locomoción colectiva, los zapatos “Morland” y los chaquetones “Montgomery”, que marcaron el estilo vestimentario de la época, así como los jóvenes lentamente incorporaron los pantalones “pata de elefante” y los “beatles” de cuello alto... Pero la gente de pueblo, seguía utilizando calzados “Rudloff” nacionales...
Tal como era tradicional, la figura central del hogar popular magallánico seguía siendo la mujer, la dueña de casa.
Los trabajos cotidianos de la mujer en el hogar, que comenzaban generalmente a las 6 o 7 de la mañana, iban desde el lavado de ropas, el planchado, la cocina y el esmerado cuidado de los niños, hasta las faenas diarias de picar leña y hacer astillas en el patio, para hacer provisión y mantener la estufa y los calentadores. El carbón continuaba siendo el principal combustible doméstico, suministrado por los camiones repartidores procedentes de las minas cercanas a la ciudad.
En los hogares obreros y populares de Magallanes, la cocina era el centro físico y humano de la casa. Y el centro de la cocina seguía siendo la estufa, generalmente fabricada en hierro de un aspecto sólido y tosco, la que abrigaba gran parte de las habitaciones del hogar. En las cocinas magallánicas quedaron instalados los aparatos de radio, mientras que los primeros televisores –generalmente muebles de gran tamaño- pasaron a ocupar un lugar central en el “living” o en el comedor.
Por otra parte, en los sesenta continuaba la costumbre de utilizar en casa las máquinas de coser eléctricas, sobre todo "Singer", con lo que muchas casas populares magallánicas funcionaban como talleres de costura, tejido y bordado, cuyos productos más frecuentes eran las frazadas y colchas, manteles, servilletas de género, ropa para bebés y niños, pantalones, faldas y chaquetas, generalmente para el uso doméstico y familiar.
Cumpleaños y bautizos eran las celebraciones más frecuentes en los hogares populares, pero también Navidad, Año Nuevo y Semana Santa, daban ocasión a preparaciones especiales de alimentos, como tortas, dulces y queques.
Cuando la mujer de obrero trabajaba fuera de su hogar (situación que redoblaba sus tareas dentro de casa), sus ocupaciones más frecuentes eran el lavado y planchado o el trabajo de empleada doméstica puertas afuera o puertas adentro.
La dieta popular
La dieta popular de Magallanes en los sesenta, continuaba dominada por la carne, sobre todo de capón y cordero, considerando que la de vacuno era más escasa y cara. En la medida en que el hombre de la casa trabajaba en el campo, en las estancias, o en algún frigorífico o carnicería, naturalmente la carne seguía siendo el centro de la dieta familiar popular, tal como lo era en los establecimientos ganaderos de la Patagonia.
La carne se acompañaba con papas en asados, guisos y cazuelas, mientras que los moluscos se destinaban a la preparación de curantos y cazuelas de mariscos. Algunos platos muy populares por aquel entonces en Magallanes, eran la cazuela de luche (con papas y chuletas de cordero) y el charquicán de cochayuyo.
La llegada de productos importados gracias al Puerto Libre, permitió incorporar a la dieta magallánica, las mermeladas inglesas (el conocido “jam”...), entre otros productos.
Se desayunaba temprano en los hogares del pueblo en Magallanes con café (de higo, de trigo o "caracolillo") y frecuentemente -repitiendo la costumbre establecida en las estancias- con "porridge" (avena hervida con leche y azúcar), todo lo cual se acompañaba con grandes panes caseros y mantequilla. La vida hogareña se iniciaba a las 5 o 6 de la mañana...
Tradicionales eran en aquel entonces, las cafeteras enlozadas en las que se preparaba el café de higo o café de cebada, aunque también desde Chiloé y desde la Patagonia argentina o desde la zona central campesina de Chile, provenía la tradicional costumbre de beber en las tardes y en las noches hierba mate, endulzada o amarga.
El arte culinario típicamente magallánico incluía además -producto de la integración de otras culturas inmigrantes- las persuratas yugoeslavas, los kuchen alemanes, las galletas de avena y de miel y los alfajores chilenos.
Cabe notar que en los años sesenta se instaló en Punta Arenas el primer supermercado (gran señal de modernidad llegada a la ciudad!), pero las dueñas de casa, sin contar con la novedad del nuevo y moderno establecimiento, seguían adquiriendo -por costumbre y comodidad- sus productos en el almacén de barrio, en el boliche de la esquina, en la carnicería más cercana.
Patios, leñeras,

siembras y gallineros
Los sesenta fueron la etapa final de los patios magallánicos.
En los amplios patios de las casas (del Barrio Arturo Prat, del Río de la Mano o del Barrio Sur y en la Población 18 de Septiembre de Punta Arenas) se sembraban papas, lechugas y otras verduras, y a fines de año (noviembre y diciembre) se continuaba recogiendo ruibarbo para preparar mermeladas, el cual crecía en forma silvestre. Muchas familias mantenían la costumbre de “ir a la frutilla” en el verano, aprovechando de traer además el abundante calafate que todavía crecía en las cercanías de Natales o Punta Arenas.
Pero, además, la tradición traída desde el sur de Chile y desde otras latitudes, hacía que muchas familias populares mantuvieron la costumbre de criar animales en los patios. En precarios gallineros se criaban gallos, gallinas patos y hasta pavos, y no faltaban los que tenían también conejos, todos los cuales eran aprovechados por sus huevos y por su carne, reservados para ocasiones especiales como Navidad, Año Nuevo y cumpleaños.
Hay que notar sin embargo que la formación de nuevas poblaciones (Fitz Roy, Gobernador Viel, Williams, etc., en Punta Arenas) con viviendas que disponían de un mínimo espacio trasero, comenzó a declinar la costumbre de sembrar y criar animales en los patios.
La aparición del refrigerador en las casas populares en Magallanes hacia los años sesenta, hizo desaparecer gradualmente las tradicionales “carniceras”.
Todavía sin embargo, los patios de las casas populares contaban con un precario cobertizo utilizado como "leñera y carbonera", lugar donde el hombre, los hijos mayores o la dueña de casa picaba a hacha la leña trozada y almacenaba el carbón y la leña picada, a veces en cantidades suficientes para el período del crudo invierno.
La leña se seguía comprando picada, trozada o en "rajones", y el carbón combustible se adquiría en latas, por sacos (de 50 kilos aproximadamente), por media tonelada o una tonelada.
Hacia mediados de los años sesenta se comenzó a extender el uso del gas licuado en los hogares magallánicos: según los recursos de la familia se instalaban “botellas” de gas en los patios, sistema que perduró hasta 1971-1973, cuando se instaló en toda la región el sistema de gas natural por cañerías subterráneas. Entonces desaparecieron completamente de los patios las viejas carboneras y leñeras...
La familia popular

fuera del hogar
La vida fuera del hogar era limitada, dadas las condiciones climáticas, pero no menos provista de actividades como el deporte, en el que el fútbol y sobre todo el básquetbol convocaban a cientos de adherentes y espectadores. Los fines de semana, por ejemplo, el Gimnasio Cubierto de Punta Arenas casi repletaba sus graderías, con espectadores a los encuentros de básquetbol entre sus clubes favoritos “Sokol”, “Liceo”, “Comercial” o “Español”.
El cordero asado al palo era entonces el plato más frecuente de los fines de semana en el campo, acompañado abundantemente con papas y ensalada de lechugas.
En verano, constituía una costumbre muy popular, salir al campo (a sectores cercanos como Discordia, Leña Dura y Agua Fresca en Punta Arenas y Cerro Dorotea en Natales) para recoger calafate, grosellas y frutillas silvestres, con las que las dueñas de casa preparaban mermeladas, postres y jarabes.
En las casas populares en los sesenta, se escuchaba “Radio Polar” y algunas veces “Radio Austral”. Los “mensajes para el campo” eran un programa obligado de los auditores, especialmente aquellos aún ligados a las faenas del campo. Por cierto, la música preferida en los hogares populares, al igual que el cine, seguía siendo la mejicana, cuyos cantantes como Jorge Negrete, atraían a todas las dueñas de casa.
A su vez, en la ciudad, los niños de orígen humilde si no jugaban al zuncho,a las bolitas (de greda o de vidrio) o a la pelota en las calles del barrio, continuaban frecuentando los días domingo el cine Politeama (que exhibía películas mejicanas de Cantinflas o de cow-boys, celebradas ruidosamente por la concurrencia infantil) o el cine del Liceo Salesiano San José, donde se repetían con previsible frecuencia las películas de contenido religioso, como aquellas sobre la vida de Domingo Savio.
Por cierto que la entretención infantil de invierno más frecuente seguía siendo salir a patinar, ya sea a la Laguna de Patinar (junto al Regimiento Pudeto) o a deslizarse en improvisados trineos de madera, por las calles inclinadas de la ciudad. El Puerto Libre trajo incluso trineos fabricados en metal y maderas pulidas, pero los niños preferían sus viejos y resistentes trineos de tablas...

El ambiente
en las sedes sindicales

y en el partido
Muchos obreros formaban parte de un sindicato. La vida sindical era rica, variada y activa. Los dirigentes sindicalistas habían logrado enriquecer la vida social de los obreros, realizando charlas, obras de teatro, publicando folletos, diarios y revistas.
Y las asambleas del sindicato eran un momento importante en la vida del obrero afiliado.
Relata al respecto Francisco Alarcón Barrientos: además en esa época los trabajadores andábamos bastante bien ‘pinteados’, y en determinadas fiestas, tu trajecito, tu corbatita, yo me recuerdo que por ejemplo, y esto era una tradición en el Partido y en el sindicato, en las asambleas se iba ‘pinteado’, era una norma no escrita, una costumbre, porque se le daba mucha importancia y se respetaba mucho la organización y la actividad que se estaba realizando...Por ejemplo, en el Partido Comunista y en la actividad sindical, a un funeral se iba con la mejor pinta y con corbata roja...era una expresión de respeto.”
Los mismos obreros, en una expresión concreta de su espíritu de agremiación y solidaridad, contribuían con sus cuotas sindicales y con su trabajo a equipar con modestos muebles de madera la casa del sindicato, y realizaban colectas para ir en ayuda de alguna viuda o familia caída en desgracia por un incendio u otra tragedia.
Entre los trabajadores dentro del sindicato, se creaba en definitiva una “cultura obrera”, un ambiente de fraternidad, que Francisco Alarcón retrata: “sobresaliente, excelente, de gran solidaridad, de mucha conversación, de mucha discusión acalorada en relación a los temas de actualidad, la cosa política, no se le ‘corría el bulto’ a ninguna conversación. Como en las estancias, diríamos también en la mina había su club deportivo, su local para reunirse, sus sillas, su biblioteca, su buena radio para escuchar las noticias; nosotros estábamos más informados que la gente que vivía en la ciudad, más informados... en la estancias como en las minas...el problema para los políticos que visitaban estos establecimientos eran que tenían que prepararse antes, porque se los demolían a preguntas y sabían a veces mucho más que los políticos de lo que estaba ocurriendo afuera, porque teníamos tiempo para escuchar radio, todas las radios del mundo; escuchábamos radios de Argentina, de Uruguay, de Europa, onda corta y sabíamos lo que estaba ocurriendo afuera.”
Este mundo obrero estaba constituido por gente “ilustrada”, como lo relata Francisco Alarcón: “...efectivamente aquellos obreros era gente muy ilustrada, muy interesada en lo que ocurría en el mundo. Leían los diarios todos los días, que llegaban en los camiones que circulaban entre la mina y la ciudad; los mismos obreros traían todos los días sus diarios recién comprados en la ciudad, y como también se ‘bajaba’ a la ciudad todas las semanas, cada uno asistía a reuniones, compraba sus periódicos, escuchaba radio en casa...”
Este espíritu solidario se daba especialmente en el seno de los sindicatos obreros más numerosos, como los campesinos, los carpinteros y los mineros del carbón.
El 7 de noviembre y en solidaridad con la convocatoria nacional de la CUT en protesta por la muerte de dos obreros en Santiago, se declararon en huelga los trabajadores de la construcción.
A esta movilización adhirieron 274 obreros de la firma Salinas y Fabres que trabajaban en la construcción del futuro Hotel “Cabo de Hornos”, 70 obreros de la Empresa Arco, 115 de la Empresa Izarnótegui y 6 obreros de la Constructora Longhi, mientras que en la tarde de ese día, se sumaron unos 140 profesores de 17 establecimientos básicos y medios, así como 29 obreros de la firma constructora Ignacio Hurtado y 22 obreros de la construcción del Liceo San José.
Los obreros de la construcción del Hotel Cabo de Hornos, sin embargo, estaban motivados además, por su protesta contra el trato de que eran objeto por parte del capataz de la obra, traído desde Santiago. El obrero Juan Muñoz Morales, maestro enfierrador de primera en aquella importante obra relata al respecto: “...el trabajo era intenso, se comenzaba la faena a las 7 de la mañana, los fierros los traían desde las bodegas de la Explotadora que estaban allá abajo y trabajábamos hasta las 12, y después de una hora y media para almorzar, seguíamos hasta las 6 de la tarde. Pero el capataz era un tipo prepotente, con muy poco tino y nos paramos, la firma no quería retirarlo, hasta que conseguimos sacarlo.” (1118)
Las frecuentes huelgas y conflictos que involucraban a los trabajadores del sector Salud, condujeron a sus dirigentes a realizar una Convención con todos sus representantes gremiales y sindicales, evento que se efectuó entre el 11 y el 13 de noviembre de 1960. Entre los dirigentes y autoridades que participaron en el evento se contaban el Director Zonal de Salud, dr. Agustín Etchebarne, la Matrona Jefa del Hospital, la doctora Ema Osorio, el Secretario Provincial de la CUT, Héctor Vargas Peñailillo, el Presidente del Sindicato Ganadero Pedro Calixto Mansilla y el Presidente del gremio de trabajadores de la Salud, Carlos Fursche Fernández.
Entre los problemas allí planteados estaban el Estatuto Administrativo, el problema habitacional de los funcionarios y en particular la cuestión del encasillamiento del personal.
En la sesión inaugural del evento, el Secretario del gremio de la Salud, Antonio Kirigin Grubsic, criticando los sueldos de hasta $ 50.000 del personal expresó entre otros conceptos: “Y nosotros preguntamos, ¿con este miserable sueldo, puede un funcionario de nuestro servicio, considerar que vive dentro de una democracia? Indudablemente que no, ya que de manera forzada debe apretarse el cinturón, comer una sola vez al día y privarse de proporcionar educación a sus hijos y en tales condiciones ni siquiera puede enviarlos al liceo.” (vi)
El año 1961 se inició con la campaña de las elecciones parlamentarias, en la que las fuerzas sindicales organizadas en la CUT tendieron a respaldar la candidatura del antiguo dirigente de la construcción Alfredo Hernández Barrientos.


Elecciones parlamentarias

de 1961

En las elecciones parlamentarias de marzo de 1961, después de una intensa campaña, los resultados dieron como Diputado por la Provincia al radical Jorge Cvitanic, conforme a los siguientes resultados generales:


Tomás Buvinic: 547

Jorge Cvitanic: 8.607

Carlos Botti: 526

Alfredo Hernández B.: 8.515



Alfonso Robles: 152
Como Senadores por la zona fueron electos Aniceto Rodríguez y Exequiel González Madariaga.
En mayo de 1961, la Central Unica a nivel nacional convocó a un Congreso Nacional Campesino, “...en el que toman parte centenares de delegados directos de organizaciones de base. El congreso extiende la crítica de los partidos de izquierda a la concentración de la propiedad de la tierra y el atraso que significa su organización en latifundios. Lanza entonces la propuesta de una reforma agraria que, junto con enfrentar ambos problemas, descanse en un amplio movimiento de masas que asegure la continuidad del proceso. En el marco del congreso se funda la Federación Campesina e Indígena Ranquil, bajo la inspiración de socialistas y comunistas.” (vii)
La creación en Santiago de la Confederación Campesina Ranquil, fue percibida en la zona austral como un avance importante, pero aún no estaban dadas las condiciones para unificar a los dos sindicatos históricos del campesinado magallánico.
Por aquel entonces, mientras el Sindicato Ganadero y Frigorífico de Magallanes estaba liderado por campesinos socialistas, el Sindicato de Campo y Frigorífico de Puerto Natales, respondía a una influencia mayoritariamente libertaria.
Las celebraciones del 1° de mayo se efectuaron en Magallanes, manteniendo una antigua tradición que venía desde principios del siglo XX: en la mañana de ese día una romería al cementerio, se dirigió a la tumba de la Federación Obrera y de otros dirigentes obreros fallecidos para rendir un homenaje, mientras que a las 11.30 hs. se efectuó una masiva concentración en el Teatro Politeama: “...encontrándose en el palco escénico los dirigentes de la Central Unica de Trabajadores, representantes de los partidos del FRAP y el senador Contreras Labarca. Hicieron uso de la palabra diversos oradores, entre ellos el Presidente del Sindicato de Panificadores y Anexos, el Presidente del Sindicato de la Construcción, el regidor Ernesto Guajardo en representación del Sindicato de Jornaleros, el regidor Pedro Calixto Mansilla en su calidad de Presidente del Sindicato Ganadero; un representante de la Unión de Obreros Petrolíferos y el Presidente del Consejo Provincial de la Central Unica, señor Héctor Vargas Peñailillo. Cerró el acto el senador Carlos Contreras Labarca, quién destacó la necesidad de hacer más férrea la unión de las clases trabajadoras para conseguir importantes avances sociales y liberar al país de los monopolios nacionales y extranjeros.” (viii)
Por esos días, y dado el creciente número de trabajadores chilenos que, desde Magallanes, emigraban a laborar en las estancias, frigoríficos y minas de carbón de la Patagonia argentina (1119), la Inspección del Trabajo adoptó una medida para resguardar la estabilidad laboral de estos obreros.
Dado que muchos de esos trabajadores laboraban sin contratos de trabajo, quedando en la indefensión en caso de despido, la autoridad del Trabajo en Magallanes dispuso lo siguiente: “La Inspección Provincial del Trabajo advierte a los empleados y obreros que son contratados para trabajar en la República Argentina, que antes de partir a hacerse cargo de sus labores, deben pasar por dicha repartición a fin de que se les vise el respectivo contrato de trabajo, para poder contar con el respaldo necesario, en cuanto a los beneficios que las leyes les otorgan.” (ix)
A mediados de mayo de ese año, los trabajadores del Puerto de Punta Arenas declararon una huelga legal en demanda de arreglos salariales, conflicto que abarcaba la totalidad de los puertos del país. En el caso de Punta Arenas, la huelga involucraba a “...124 jornaleros, 40 auxiliares, 19 costuras y 21 tarjadores, éstos últimos en huelga ilegal, según informó a nuestro diario la Inspección Provincial del Trabajo...” (x) El conflicto, dirigido por la COMACH (Confederación Marítima de Chile) desde Valparaíso, duró 3 días de manera que los barcos con carga para ENAP debieron ser atendidos por el propio personal enapino y aquellos conteniendo carga perecible fueron descargados por personal de la Armada.
En 1961, se registró como un evento sindical de importancia, la Segunda Conferencia Provincial de la Unión de Profesores de Chile, que agrupaba al magisterio de los establecimientos primarios, evento que se inició el 16 de junio.
En el discurso inaugural pronunciado por la presidenta del Consejo Provincial de la Unión de Profesores de Chile, filial Magallanes, Fanny Montenegro manifestó, entre otros conceptos: "Los profesores representamos la continuidad moral de Sarmiento, que enseñó a los pueblos de América a pensar de manera vital y objetiva. Este es el principio que no han debido olvidar jamás gobernantes y autoridades educacionales y los profesores mismos. Necesitamos que el Estado cuide de manera permanente dos hechos fundamentales de la educación: edificios educacionales y material didáctico. No hay educación sin edificios para escuelas, y no hay rendimiento efectivo sin medios audiovisuales. La escuela de nuestro tiempo es sencillamente activa y requiere del Estado un acondicionamiento pedagógico eficaz para cumplir sus objetivos culturales y sociales." Y refiriéndose en particular, a las finalidades de esta conferencia, manifestó: "Nuestra convención abordará los problemas de la enseñanza y los que interesan a nuestra organización como entidad gremial interesada en participar en las responsabilidades formativas del pueblo..." (1120).
Intervinieron en el evento, además, otros docentes como el profesor Antonio Capkovic, en representación de los profesores secundarios; el profesor Luis Alvarez Navarro, representando a ASEIN; Eugenio González, a nombre de la FEDECH; la Profesora señorita Nelda Panicucci Bianchi en representación de la Asociación de Educadores de la Enseñanza Técnico-Comercial, ASTECO; y el profesor Juan Inalaf, en representación de los profesores de Ultima Esperanza.
A su vez, el Presidente de la Comisión Organizadora de la Segunda Conferencia Provincial de la UPCH, el profesor Luis Godoy Gómez, expresó entre otros conceptos: "Cada vez que los maestros se reúnen a deliberar sobre los problemas de la educación nacional y sobre sus específicos problemas gremiales, hay expectación pública. No puede ser de otra manera porque se reconoce en el Magisterio agremiado, capacidad de estudio, criterio realista, patriota y verdadero interés por el desarrollo de la cultura y la educación, cualidades éstas mil veces demostradas, aún en duros interregnos de nuestra vida institucional y cívica...Aspiramos los maestros a una profunda Reforma Educacional, que importe un trastrueque de los valores tradicionales por otros nuevos y vitalizados, pero bien sabemos que esta reforma implica profundos cambios de estructuras." (1121).
Siempre en 1961, los trabajadores del petróleo dan un paso unitario muy significativo, al constituir en una sola organización a la Unión de Obreros Petrolíferos y a las entidades de empleados y profesionales en un Comando Unido de los Trabajadores del Petróleo, producto de una convención efectuada en Viña del Mar el 25 de julio de ese año.
La nueva organización sindical agrupaba en Magallanes a unos 1.600 trabajadores dispersos en numerosas faenas y campamentos a través de Tierra del Fuego y el continente.
Por esta época, uno de los sectores laborales cuya importancia continuaba creciendo en influencia y organización son los obreros y empleados municipales. El albañil y dirigente sindical José Donoso Hueicha fué contratado este año para desempeñar labores en el Departamento de Aseo y Jardines de la Municipalidad.
Este fué su contrato.

REPUBLICA DE CHILE

Municipalidad

Magallanes

CONTRATO DE TRABAJO

En Punta Arenas a 6 de junio de 1961, entre la I. Municipalidad de Magallanes, domiciliada en calle Bories esq. Av. Colón y don José Donoso Hueicha, de edad 46 años, domiciliado en Punta Arenas, calle Prolongación Caupolicán s/n, de estado civil casado procedente de Punta Arenas, se ha convenido en el siguiente contrato de trabajo, para cuyo efecto las partes se denominarán, respectivamente PATRON Y OBRERO.
1°. El obrero se compromete a ejecutar el trabajo de obrero Grado 1° Departamento de Aseo en los puntos que el patrón le encargue.
2° El trabajo se ejecutará por jornadas de 8 horas diarias.
3° La jornada diaria estará interrumpida por un descanso de las 11.30 horas a las 1.30 horas, durará en total 2 horas, y el tiempo extraordinario se pagará con el recargo del 50% legal que se cancelará en cada período de pago.
4° El patrón se compromete a pagar la suma de 2,28 escudos sin recargos legales, diarios, pagaderos en dinero efectivo mensualmente en las Oficinas Municipales a las 17 horas y de cuyo monto total el obrero conviene en que conforma la Ley, se le descuente las imposiciones de previsión y las cuotas de los Sindicatos y Cooperativas, si estas asociaciones existen.
5° El presente contrato será indefinido, pero cualquiera de las partes podrá ponerle término cuando lo estime conveniente, dando a la otra parte un aviso anticipado de seis días o abonándole una suma equivalente a seis días de salario.
José Donoso Hueicha José Figueredo Menéndez

Firma del obrero Firma Jefe Repartición."

(1122)


El obrero José Donoso Hueicha tendría a continuación una activa participación en la vida sindical de Magallanes.
A nivel nacional las luchas sindicales iban alcanzando cada vez mayor amplitud e intensidad: “durante estos meses hay una intensa movilización sindical y huelgas en varios sectores (cobre, ferroviarios, salud, CAP, magisterio, panificadores, carbón, salitre), con la exigencia de aumentos salariales que compensen el incremento de la inflación. En ese clima agitado la CUT elabora un pliego único que recoge las diversas demandas y constituye un Comando de Defensa de los Reajustes, al que invita a participar a la CEPCH, la ASICH, la Federación de Empleados Bancarios y los partidos políticos que concuerden con el pliego. Lanza entonces la convocatoria de un paro nacional para fines de agosto.” (xi)
A fines de 1961, se planteaba públicamente en Punta Arenas la necesidad de crear una Junta de Adelanto, un organismo descentralizado que promueva el desarrollo de Magallanes desde la propia región. Un proyecto de ley enviado al Congreso estipulaba la creación de una Junta para el Adelanto de Magallanes, y al calor del debate público producido en la zona austral por esta demanda, se formaron diversas organizaciones, entre las cuales el llamado “Centro para el Progreso de Magallanes”, que por aquel entonces presidía el regionalista dr. Emilio Covacevich.
El 1° de diciembre de ese año, la CUT emitió una declaración respaldando la creación de esta entidad, en los siguientes términos: “En múltiples ocasiones, los trabajadores de Magallanes han levantado su voz solicitando y exigiendo solución a los múltiples problemas de todo orden que frenan la capacidad productiva y constituyen una rémora para la capacidad creadora y el espíritu realizador de los miles de chilenos que pueblan este extremo austral de nuestra patria...nos encontramos con problemas tan pavorosos como la cesantía, falta de caminos y medios adecuados de movilización, escasez de vivienda, falta de locales escolares..”
Y finalizaba adhiriendo fervientemente as la iniciativa expresando: “...el Consejo Local de la CUT, después de analizar el proyecto que creará el organismo que se denominará Junta para el Adelanto de Magallanes, acuerda entregarle todo su respaldo y al hacerlo, es en base al absoluto convencimiento de que solamente a través de esta Junta se podrán cristalizar los anhelos y aspiraciones fundamentales de los trabajadores y en general de todos los habitantes de la zona... Si realmente amamos a esta tierra, si en realidad sentimos preocupación profunda al ver decenas de miles de nuestros compatriotas abandonar su patria emigrando al extranjero, si deseamos construir una provincia grande, próspera y progresista, si deseamos poseer en nuestras manos una herramienta eficaz, efectiva y poderosa para levantar a Magallanes, entonces la consigna debe ser Magallánicos, unámonos y luchemos sin descanso hasta conseguir la Junta de Adelanto de Magallanes. Consejo Directivo Provincial de la Central Unica de Trabajadores.” (xii) Firmaban esta declaración los dirigentes Héctor Vargas Peñailillo y Evalterio Agüero.

1962 – 1963:

pobladores y obreros

en luchas comunes

A mediados de 1962, la situación económica se deterioraba rápidamente.


En Magallanes además, al llegar el invierno, un importante contingente de trabajadores quedaban cesantes o en muy precarias condiciones materiales, al término de las tradicionales faenas veraniegas en las estancias y los frigoríficos.
El descontento generalizado que cundía en el país llevó a la convocatoria de un Paro Nacional, de repudio al gobierno, para el 19 de noviembre de 1962, por parte de la Central Única de Trabajadores. Si bien la huelga no fue total, paralizaron completamente los sectores más importantes del país.
En Punta Arenas, y aun dentro de las limitaciones propias de una provincia alejada del centro del país, la mayor parte del comercio detallista cerró sus puertas, la locomoción colectiva (“liebres”, microbuses y taxis) que comunicaba a los barrios periféricos de Punta Arenas con el centro, casi no circuló,
Al mismo tiempo, y siguiendo las instrucciones de la Central Unica, en Punta Arenas, no se vendieron diarios ya que adhirieron los suplementeros y dueños de kioscos de la ciudad; el Hospital funcionó solo con personal de emergencia; las industrias locales (aserraderos, minas de carbón, astilleros, herrerías, maestranzas y las instalaciones de ENAP) no tuvieron trabajadores en las faenas, al mismo tiempo que los estudiantes secundarios y sus profesores no concurrieron a clases, paralizando escuelas y liceos.
En Magallanes se calcula que paralizaron más de 6.000 trabajadores en forma organizada. El gobierno, en un despropósito, movilizó a personal de las Fuerzas Armadas, los que controlaron los accesos a los servicios públicos (donde la paralización fue parcial) y otros servicios esenciales (teléfonos, electricidad, agua potable), en previsión de atentados que, lógicamente, no se produjeron y con una clara intensión de intimidación: los trabajadores estaban dispuestos a paralizar, pero no a dejarse provocar. (xiii)


Empresas

y actividades económicas

más importantes en Magallanes,

a principios de los sesenta

¿Qué empresas eran las más importantes en Magallanes, a inicios de la década de los sesenta?


Las empresas ganaderas seguían siendo entonces, de importancia gravitante en la economía magallánica, en especial la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego, la Sociedad Ganadera, Industrial y Comercial Menéndez Behety y la Sociedad Anónima Ganadera y Comercial Wagner Seyffer.
Em el comercio de Punta Arenas, las tiendas eran las empresas mas numerosas: estaba la Tienda La Florida, la Casa Hindú, la Casa Bacigalupi, el local de Kramarenko (que venía máquinas de escribir y pieles), la tienda y bazar La Princesa, El Palacio de las Sedas, Cosme Nocera, la tienda Las Filipinas, La Santiaguina y la Fama; Cosme Foschino; el Supermercado Listo (creado en 1963); El Arte de Vestir, la casa Helénica de la familia Zabolakis; Cosme Nocera, la tienda La Imperial, el Palacio de las Corbatas, con su anexo la Peluquería Splendid; la tienda ORDIM y Almacenes Barassi,
En el rubro de repuestos de automóviles y maquinarias, Wagner, Stein y Cía.; Mateo Karmelic e Hijo; la Agencia Ford de José Camelio, Gildemeister S.A.C., Arecheta e Hijos, la Agencia Chevrolet de Salvador Camelio y la Agencia Dodge de Vicente Camelio, pero también importaban vehículos la casa Yugoslavia de Bozidar Maslov (con sus furgones "Simca") y Hernández Hnos, que trajeron los "Rambler", automóviles que se generalizaron como taxis en la ciudad.
Entre los hoteles de la ciudad, los más conocidos e importantes eran el Hotel Cosmos, el Hotel Savoy y entre los hoteles populares de la ciudad se contaba el Hotel Colón.
En el rubro de ferreterías estaban la Ferretería Austral de Alvarez y Floegel, y la Ferretería Astur.
El comercio de importaciones se encontraba por aquel entonces en plena expansión, habiéndose establecido el sistema del Puerto Libre. Entre las firmas importadoras y comerciales importantes estaban, Dimartel, González, Aguirre y Cía.; Hernandez Hnos., Kunica y Coro Ltda.; Benheim y Kukolj Ltda,; Gezan Hermanos; Codimaga; el bazar y Mercería Central, la Importadora Agraria Ltda., y la Sociedad Anónima Comercial del Sur, SURCO, y la tienda Socojama.
En el sector marítimo, la Agencia Ultramar representaba a las líneas Hamburg Amerika Linie y Norddeeutscher Lloyd, mientras que COMAPA (Compañía Marítima de Punta Arenas, S.A.) representaba a la Pacific Steam Navigation Company y a la West Coast Line de Nueva York.
En el rubro de joyerías y relojerías, estaban entre otros, la Relojería y Joyería Suiza de Carlos Dubrock, los talleres de relojería de Manuel Abad, Pablo Romer y las Relojerías Vicente y de R. Urquiza y Cía.
Habían en Punta Arenas tres teatros que ofrecían además, funciones de cine: el Municipal, el Cervantes y el Politeama.
Pero, además en el sector público, la Empresa Nacional del Petróleo se había convertido en la principal empresa del Estado funcionando en Magallanes, con un edificio central construído en Punta Arenas e instalaciones y campamentos en toda la zona.
Por su parte, en el sector industrial, hay que destacar una amplia gama de empresas dedicadas a la producción y elaboración de las maderas. Estaban los aserraderos de madera de Baglina Hnos, Grimaldi y Cía., Mladimnic y Drpic, de los Hnos Bitsch, pero estaban además los aserraderos de leña de Próspero Fernández, Juan Lopizic, Leopoldo Usaj y Felix Zamorano, así como las carpinterías de Juan Galetovic, Pedro Kovacic, Juan Marín, Sergio Cárcamo, Efraín Sanchez, Juan Morovic Pedro W. Thomsen, Antonio Mikasic y Mateo Martinic M., así como las mueblerías de Nicolás y Francisco Marinkovic, Otto Mrugalski, Tonizzo Hermanos, Rufino Concha, Atilio Cum, Víctor Latorre y Alejandro Díaz.
En el rubro de las sastrerías y talleres de modas, hay que mencionar las sastrerías de Orozimbo Condesa, la Casa Vickery, Milán Bozinovic, Arturo Flores, Cosme Foschino, Gerardo Leal Peñailillo, Darvino Méndez, Policiano Zúñiga y Lucas Calvo, los talleres de tejido de punto de Flor Gaete de Velásquez y Amelia Taboada Alonso y el taller de sombrería de Anibal Capellan.
Los talleres de calzado más conocidos de Punta Arenas eran los de Manuel Ojeda Alvarez, Angel Orfañidez, Onofre Cisternas, Romilio Retamales Hernández, Florentino Barría, Luis Bustamante Andrade y Jacinto Soto.
Las imprentas más importantes eran las de Marangunic Hnos., Cecil Rasmussen B., y Florencio Meneses.
Estaban funcionando en aquella época, la lavandería en seco de Eleodoro Miranda y las lavanderías de Jorge Glieve y José Costales, la tripería de Corcoran y Cía., la fábrica de clavos de Ciro Illanes y las tornerías de Eusebio Iglesias, Guisoni y Stefani, Belfor Díaz, Peric Hnos., Simón Ruzic y la maestranza de Santiago Marinovic Vlahavic.
A principios de los sesenta permanecían todavía algunos artesanos tradicionales como los talleres de carrocería de Alberto Fleury Chappuis y Erwin Neracher, la fábrica de somieres de Mateo Ivandic y la fábrica de velas y ceras de Tomás Segaric.
En el rubro de las hojalaterías, existían los talleres de Guillermo Baraona, Agapito Balseiro, Antonio Bradacic, Retamales Hermanos, Francisco Toledo y Bartícevic Hermanos, pero también permanecían los talleres de Miguel Jordana y Enrique Jaime.
Entre las graserías, hay que mencionar la de la Soc. Ivelic y Cía de Kusanovic Hnos y de Antonio Kusanovic, pero además la Cía. Frigoríficos de Magallanes, poseía un frigorífico y una fábrica de cecinas. Existía además el Frigorífico de Río Seco a cargo de The South American Export Sindicate, y la picladuría de Industria de Cueros y Lanas Magallanes (ex-Grasería Balic).
Los fideos eran fabricados por Calcutta Hnos. y las tostadurías de café pertenecían a Laurido y Cía., Wilson, King y Cía. y Cristos Varnaba. Por su parte las panaderías y amasanderías más conocidas eran las de Elías Bartulovic, Pedro Drpic, Luis Ferraz, José Calcutta C., Nicolás Milovic, Saglimeni Hnos., la Sucesión Pablo Musac, Nicolás Vukasovic, Juan Bahamondez y Ernesto Bacigalupi, mientras que las fábricas de pasteles eran de Antonio Serka, Jorge Jaksic y Luis Minte.
En Magallanes había dos fábricas de lavandina o cloro: José Cataneo y Daniel Fernández Toro, y varias fábricas de bloques de cemento, como la de Juan Estefó, de Osvaldo Miranda Almonacid; además de la fábrica de escobas de Roque Draguisevic, los talleres fotográficos de Nora Koch y Francisco Sánchez Machado y la fábrica de bebidas analcohólicas de Lorenzo Marusic Bauk.
Finalmente, Magallanes tenía una variada oferta de librerías. Funcionaban hacia 1960 en Punta Arenas las librerías de Florentino Fernández, Cecil Rasmussen, Gabriel Arguelles, Juana Roehrs, Hugo Adler, Juan Bosnic, Vicente Boric, María Secul, Edilia Torres y Mateo Kasich. (1123).

La actividad económica en la década de los sesenta se resintió fuertemente con la persistencia del fenómeno de la inflación, la que detrioraba contínuamente el poder adquisitivo de los trabajadores y provocaba contínuas demandas salariales.


En efecto, la inflación promedio en 1958 alcanzó al 32.5%, y en 1959 llegó al 38.6%. En 1960 y 1961, las tasas de inflación bajaron al 11.6 y 7.7% respectivamente, pero a partir de 1962, las cifras comenzaron a dispararse: en 1962 la inflación alcanzó al 13.9%, en 1963 llegó al 44.3% y en 1964 (el último año de la Administración de Jorge Alessandri), la inflación subió al 46.0% y en 1965, la cifra alcanzó al 28.8%, según cifras de la Dirección de Estadística y Censo.
Por estas razones, el ambiente en el sector de los empleados particulares, a mediados de 1960 era cada vez más tenso y de protesta, ya que rechazaban el 10% de reajuste que les ofrecía al Gobierno y demandaban un 100% conforme al alza del costo de la vida.


El mundo de los profesionales

en Magallanes,

a principios de los años sesenta

Existían en Magallanes a principios de los años sesenta, cuatro sectores profesionales importantes: los abogados, los médicos, las matronas y los contadores.


En el sector de los Abogados en Punta Arenas, destacaban Néstor Donoso Molina, Francisco Camus, Guillermo Ihnen Miranda, Héctor Calvo Garrido, Laura Soto González, Lina Goldenberg, Joaquín Olalla, Hector Leyton Poblete y Francisco Bonacic.
Entre los Médicos de la ciudad, los más reputados eran Ivan Ortiz Gutmann, Eduardo Valdés Soto, José Vukasovic, Ezequiel Barroso, Hoffmander Belmonte, Mateo Domic, Víctor Fernández Villa, Alejandro Babaic, Raul Bayer, Roberto Carvajal, Alfonso Chelén, Emilio Covacevich, Sergio Ferrada, Marco Chamorro Cid, Alfonso Robles y Lautaro Sanhueza.
A su vez, entre las Matronas de Punta Arenas estaban Brisalia U. de Alarcón, Clementina A. de Amarales, Aurea G. de Guarda, Valentina Calderón de Díaz, Ema Osorio de Lopez y Mercedes Yutronic.
Y en el sector de los Contadores, los más conocidos en Punta Arenas eran Alejandro López, Pablo Donath, Elena Dobson R., Francisco Dragnic, José Marzolo B., Ramón Rada S. y Tomás Boroevic.

1964:

cambios en el escenario

político y social

La elección presidencial de septiembre constituyó una nueva oportunidad en que los trabajadores y sus dirigentes participaron activamente en la campaña y en el debate público.


La Central Unica de Trabajadores reiteró en 1963 y 1964 sus principales demandas en la forma de una Plataforma de Lucha que asumieron los distintos candidatos presidenciales.
Los actos conmemorativos del 1° de mayo de 1964 en Magallanes revistieron las mismas tradicionales características de solemnidad y masiva presencia obrera, que en años anteriores. Ese día todas las actividades en empresas y servicios se paralizaban, quedando solo en funcionamiento los servicios públicos esenciales, como el hospital, Endesa y Compañía de Teléfonos, mientras una radioemisora permanecía con sus transmisiones al aire.
Ese día se iniciaba en la mañana con una masiva romería al cementerio, ofrenda floral en la tumba de la Federación Obrera, y masiva concentración en el Teatro Politeama. Uno de los oradores, a nombre del Sindicato Minero fue Francisco Alarcón Barrientos junto a Amador Villar, por el Sindicato de Gente de Mar, Ana Virginia Aguila por el Sindicato Femenino de Oficios Varios, Guillermo Paredes Guichapani por el Sindicato Unico de la Construcción, René Quinán por la Unión de Obreros Petrolíferos, Humberto Bahamondez, por la Unión de Profesores de Chile y por el Consejo Provincial de la CUT, su Secretario Provincial, Evalterio Agüero.



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