Historia Social



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"Punta Arenas, 19 de Junio de 1952




EXCMO. SEÑOR:





El Frente Provincial de Organizaciones Magallánicas, entidad que agrupa en su seno a todos los Partidos Políticos y Organizaciones Sindicales, ha seguido preocupándose por el serio problema que afecta a la ciudad, derivado del pésimo servicio eléctrico que proporciona la Compañía Nacional de Fuerza Eléctrica, S.A., y que con propiedad ha debido señalarse como consecuencia de falta de previsión y responsabilidad de su propietaria.



La gravedad del problema, que se traduce en inconvenientes de todo orden, dio lugar a que el Frente de Organizaciones convocara al pueblo a una amplia concentración pública, en la que fue abordado sin consideración de orden político alguno, sino sobre la bese realista del beneficio de la comunidad, habiéndose adoptado los siguientes acuerdos que me permite dar a conocer a V.E. para su estudio y resolución:
PRIMERO: Que la ciudadanía exige que el servicio eléctrico de Punta Arenas pase a poder del Estado, a fin de que éste, a través de sus organismos de fomento y de producción, tales como la CORFO o la ENDESA, lo modernice aprovechando los recursos naturales de la región, (petróleo, fuerza hidráulica, etc.), lo explote con sentido social y lo ponga al servicio de la colectividad.
Dentro de este planteamiento, apoya las gestiones iniciales al efecto por la Municipalidad y por el Frente Provincial de Organizaciones Magallánicas.
SEGUNDO: Que mientras estas gestiones se llevan a cabo y se transforman en realidad, el Gobierno debe aplicar rigurosa y rápidamente, las disposiciones de la Ley que obligan a la Compañía a mejorar, a su exclusiva costa, sus anticuados equipos, y a proporcionar, con la reserva necesaria para el futuro, un eficiente servicio eléctrico para todas las necesidades de la región, y disponer que los trabajos ordenados se realicen de inmediato para evitar mayores perjuicios sociales y económicos, que postergan las actividades de progreso de la ciudad y perjudican el bienestar de sus habitantes.
TERCERA: Que se opone enérgicamente a toda nueva exacción y condena abiertamente toda intención de obtener nuevas y más altas tarifas de consumo, aunque se pretexte que ellas servirán para mejorar estos servicios, por cuanto tales inversiones deben cubrirse con las entradas y utilidades de la Compañía concesionaria y no de los consumidores.

Y, en relación con esto, considera que el Gobierno debe obligar la restitución a la ciudad, de todo cobro hecho que no guarde estricta relación con la calidad del servicio prestado.
CUARTO: Que a partir desde el próximo mes de Julio, se declara en moratoria como sanción a l Compañía Nacional de Fuerza Eléctrica, hasta tanto ésta no acredite haber cumplido en forma las exigencias d mejoramiento que le fueron impuestas por el Gobierno y que han estado financiando los propios consumidores.
QUINTO: Que para hacer efectiva esta sanción, se compromete a mantenerse unido frente a cualquier propósito de la Compañía y declara estar lleno a pagar los consumos reales a base de moderadas cuotas, para lo cual pide que el Gobierno dé forma legal a este procedimiento.
SEXTO: Que invita al comercio, a la industria, a los particulares sin excepción, a los servicios públicos en general, a participar activamente en esta moratoria, formando un frente común de resistencia, encaminado a conseguir la solución integral de este problema que afecta a todos por igual y que constituye una vergüenza para la ciudad.
SEPTIMO: Que faculta al Frente Provincial de Organizaciones Magallánicas, para hacer llegar estas conclusiones a las autoridades y el Gobierno del país, en las cuales, como manifestación soberana del pueblo, se dan a conocer soluciones a un problema cuyo mantenimiento causa perjuicios de todo orden, posterga el progreso de la región y mantiene en constante inquietud a todas las clases sociales.
OCTAVO: Declara, por último, que se mantendrá alerta para defenderse solidariamente ante cualquiera represalia que la Compañía pudiera tomar en contra de personas que auspician o dirigen este movimiento, y que mantiene su fé en que los Poderes Públicos adoptarán las medidas y resoluciones que se han indicado, con la urgencia y severidad que el problema señala.

El Frente Provincial de Organizaciones de Magallanes espera, Excmo. Señor, que la preocupación de vuestro Gobierno satisfará este deseo del pueblo de Magallanes, que al adoptar las resoluciones que me he permitido transcribirle, no ha hecho otra cosa que señalar soluciones a un problema que está postergando el progreso económico de la zona, la tranquilidad de sus habitantes y produciendo un malestar profundo en todos los sectores de la ciudad, que paga una tarifa elevada por el suministro de energía eléctrica que prácticamente no esté recibiendo.



Y en este orden de consideraciones, debo destacar a V.E., una vez más, que la referida Compañía Nacional de Fuerza Eléctrica nada ha hecho para cumplir las obligaciones impuestas por el último decreto supremo, que la obligó a mejorar estos servicios en base a los mayores ingresos que le produce la tarifa recién alzada.
El Frente Provincial de Organizaciones, reitera a V.E. la seguridad de que con l urgencia que el caso merece, serán atendidas las peticiones consignadas en las conclusiones adoptadas en la concentración pública, que me permito poner en manos de V.E.
Saluda respetuosamente a V.E.


LUIS A. SOTO REYES FELICIA BARRIA DE SEGUEL


Vicepresidente Alcalde y Presidente

del Frente Provincial de Organizaciones


Magallánicas.

A S. E. el Presidente de la República,

Don GABRIEL GONZALEZ VIDELA,

Moneda.

SANTIAGO."
(1078)

Uno de los resultados -en el mediano plazo- de estas sentidas demandas, fue el traspaso de las instalaciones eléctricas a ENDESA, dependiente de CORFO.


En junio del mismo año 1952, la totalidad de los gremios marítimos y portuarios de Magallanes realizaron su primer Congreso Regional Marítimo (22 al 26 de junio de 1952) en el que se adoptaron importantes resoluciones acerca de su situación gremial y sus demandas más urgentes. Los gremios de Gente de Mar plantearon incrementar el número de naves que hacían la ruta entre Puerto Montt y Punta Arenas, de manera de aumentar la actividad en el puerto de esta provincia.
Solicitan también, entre sus conclusiones ser incorporados a la Caja de Previsión de la Marina Mercante, mientras que los trabajadores del Sindicato de Pescadores, pidieron la construcción de una caleta pesquera y de un puerto especializado para sus faenas. El primer congreso regional marítimo, acordó además ratificar la adhesión de los sindicatos marítimos y portuarios al Frente Provincial de Organizaciones Magallánicas, y sus demandas ya conocidas.
La realización del primer Congreso de los sindicatos marítimos y portuarios de Magallanes puso de relieve que el espíritu unitario estaba ya impregnando a los dirigentes y afiliados de la región.
El Gobierno de Carlos Ibañez (1952-1958) en general, aplicó durante su gestión, una política sindical de distancia y discriminación con las organizaciones de los trabajadores, dando preferencia a aquellos sindicatos que respondían a la inspiración agrario-laborista o pro-gubernamental, pero siempre favoreciendo los intereses de los empresarios.
En el marco de un alza de la organización y las demandas de los trabajadores organizados, entre 1952 y 1953, por lo tanto, se crearon las condiciones orgánicas y políticas para que las organizaciones sindicales magallánicas, cristalizaran en una sola entidad unitaria. El impulso inicial sin embargo, vino desde Santiago, donde en febrero de 1953 se constituyó la nueva organización: la Central Unica de Trabajadores, CUT.
Las dificultades que hubieron de vencerse para lograrlo, eran considerables y variadas: largos años de diferencias ideológicas y de intervención de los partidos de izquierda en el movimiento obrero y sindical habían modificado los hábitos y los estilos de acción sindical; la diversidad de intereses que cada grupo representaba y deseaba concretar, dificultaba aún más el logro de la unidad; y adicionalmente, la frecuencia de los conflictos y huelgas con la parte patronal, permitía poner en evidencia las verdaderas dimensiones de la solidaridad entre los sindicatos.
En 1952, además las organizaciones sindicales y políticas cercanas a éstas, participaron en las campañas presidenciales del Senador Salvador Allende, abanderado del Frente del Pueblo, y del candidato del Partido Agrario-Laborista y un sector del socialismo, Carlos Ibañez.
Esta campaña trajo consigo nuevos conflictos políticos al interior de algunos gremios y contribuyó a retardar el proceso general de unidad sindical, ya en curso.
En septiembre de 1952, y en las proximidades de la elección presidencial, los empleados del Banco de Punta Arenas, iniciaron una huelga en demanda de incrementos de sus remuneraciones y otros beneficios sociales.
Este conflicto, contó desde sus inicios con el respaldo solidario de la JUNECH y de las demás organizaciones de empleados de Magallanes, intervención que se orientó a la búsqueda de mecanismos de mediación, y a continuación, ante la falta de soluciones concretas a sus demandas, se convocó a un paro general de todos los empleados de la Provincia.
La JUNECH encabezó esta huelga de 48 horas de duración, que abarcó a 3.500 empleados de todo Magallanes, y la que recibió la adhesión solidaria de los principales sindicatos obreros.
Las organizaciones de empleados que participaron en el paro general de 1952 fueron las siguientes: Sindicato de Empleados Particulares, de Oficiales de la Marina Mercante, de Empleados de Casas Armadoras, de la Compañía Nacional de Electricidad, Asociación de Empleados Administrativos de la Beneficencia, Empleados de Bahía, de Teatros, de Empleados de Farmacias y Anexos, Sindicato de Gráficos, de la Caja Nacional de Ahorros, del Banco de Londres y América del Sud Limitado, y de la Asociación de Empleados Semi-Fiscales que integraba a los organismos gremiales de los empleados de la Caja de Seguro Obligatorio, de la Caja Agraria, del Servicio Médico Nacional, de la Caja de Empleados Públicos y Periodistas, de la Caja de la Marina Mercante, del Consejo de Comercio Exterior, de la Asociación de Empleados Municipales y de los empleados del Servicio Marítimo de los FF.CC. del Estado.
Expresaron su adhesión solidaria a este paro, la Central Obrera de Magallanes, el Consejo Zonal Marítimo, el Sindicato Ganadero y Frigorífico de Magallanes y la ANEF.
En términos generales, el Gobierno de Carlos Ibañez, no obstante sus declaradas promesas de campaña, desarrolló una política que se opuso a los intereses y demandas de los trabajadores y favoreció a los sectores empresariales.
La conducta del gobierno de Ibañez, frente al tema de las tierras magallánicas refleja esta inclinación general, como se verá en su oportunidad hacia 1955 y 1956.
A continuación, y siempre en los primeros días de septiembre de 1952, el conflicto bancario iniciado en el Banco de Punta Arenas alcanzó proporciones nacionales, cuando la Federación Nacional bancaria comunicó su propósito de realizar un paro de 24 hs. en advertencia para la resolución de la huelga.
Finalmente, el Gobierno intervino por decreto, después de más de 10 días de conflicto bancario, mediante la creación de una Comisión de Arbitraje Obligatorio, lo que determinó la vuelta al trabajo de los empleados bancarios y la resolución progresiva del conflicto.
Hacia 1952, las remuneraciones de los empleados bancarios bordeaban los $ 10.000 para los empleados de un año de servicio y de $ 11.850 para los de dos años de servicios.
Durante septiembre de 1952, los empleados municipales de Magallanes también estuvieron en huelga, adhiriendo a un paro nacional de 48 horas decretado por su organización referente en Santiago. La JUNECH adhirió solidariamente a este conflicto, mediante declaraciones públicas.
En este período, desarrollaban una intensa actividad las Comisiones Mixtas (dependientes del Ministerio del Trabajo), para la fijación de sueldos y salarios, que eran mecanismos paritarios creados por la ley, para promover acuerdos salariales entre representantes patronales y de los sindicatos.
En este contexto diverso y dinámico, fueron más fuertes a favor de la unidad sindical sin embargo, las condiciones socio-económicas predominantes en los sectores populares y obreros de Magallanes, y la firme voluntad unitaria de muchos dirigentes sindicales, además del esfuerzo de los dirigentes de la F.O.M.
¿Cuáles eran las condiciones sociales, económicas y de trabajo en Magallanes, en 1952 y 1953?
Sin lugar a dudas, un reflejo de dichas condiciones de trabajo, podía encontrarse en el elevado número de denuncias que los sindicatos hacían a las autoridades del trabajo, por variados incumplimientos de las leyes laborales.
Pero, en general, las condiciones económicas de los trabajadores estaban fuertemente afectadas por la desproporción evidente entre los sueldos y salarios y el costo de la vida, en el contexto de un proceso inflacionista que afectaba al conjunto de la economía nacional.
La carestía de la vida en Magallanes, además, se acentuaba como consecuencia de los costos de los fletes de transportes para las mercancías de uso habitual (fundamentalmente los productos, equipos y herramientas eran traídos por barco desde Puerto Montt o Valparaíso), con lo que la clase trabajadora -al igual que el resto de la población de la provincia- pagaba el costo del aislamiento a través de los precios de compra, pero era un costo agravado por los bajos salarios.
Las condiciones de trabajo y vivienda de los obreros eran en general precarias, deficientes y en muchos casos insalubres. En los establecimientos mineros, por ejemplo, éstos carecían de instalaciones adecuadas para el personal, tanto en cuanto a viviendas como a servicios higiénicos.
Todo esto ocurría en un contexto en el que el destino general de la minería del carbón de Magallanes, estaba entrando en una prolongada crisis de la que no se recuperó nunca hasta el presente.
En cuanto a las condiciones de trabajo en las estancias, aun cuando las sociedades ganaderas habían realizado inversiones significativas para mejorar la infraestructura para la habitación de los obreros, éstas aún necesitaban de mejoras.
En 1952 se habían firmado en Magallanes, 31 convenios colectivos de trabajo que abarcaron a 4.573 obreros, fundamentalmente de las actividades claves de la economía magallánica: la ganadería (que ocupaba unos 3.000 obreros), la actividad marítima y portuaria, frigoríficos (que empleaba unos 912 obreros) y la minería del carbón.
En general, en 1952, y de acuerdo a la Inspección Provincial del Trabajo (Memoria Anual 1952), la mayoría de los salarios de las actividades fundamentales de la provincia fueron reajustados en alrededor de un 20%, en un contexto económico general caracterizado por una fuerte inflación. De los obreros en huelga durante 1952, que fueron unos 1.600 trabajadores, estuvieron en paro durante 8 días los de la Unión de Obreros Petrolíferos (que agrupaba a 1.124 obreros), como se verá más adelante.
A las condiciones socio-económicas y laborales antes anotadas, debe agregarse la condición jurídica de los sindicatos y asociaciones. Junto a la gran mayoría de las organizaciones sindicales de carácter legal, es decir, que se regían por las leyes laborales sobre organización sindical, pervivían otras organizaciones cuyo funcionamiento (elecciones, cuentas y presupuestos internos) se situaban al margen de la ley.
El caso más característico es el del Sindicato de Campo y Frigorífico de Puerto Natales, el cual desde las décadas de los años veinte y treinta, nunca aceptó someterse a la norma legal de organización sindical, lo que agregaba un ingrediente más a los conflictos con las sociedades ganaderas cada año.
Puede afirmarse que la persistencia de una cierta influencia y un espíritu filo-anarquista y libertario dentro de los obreros ganaderos natalinos, explica en parte esta negativa a legalizarse, pero este gremio fue -desde los años cuarenta en adelante- de amplia preponderancia socialista.
Aun en este contexto, algunas de las aspiraciones de los trabajadores apuntaban hacia mejores salarios, una mejor condición material e incluso el acceso a la educación.
En efecto, el siguiente documento aparecido en "El Austral" de Puerto Natales en octubre de 1952, refleja esta demanda por acceso a la educación de adultos como un camino de formación escolar e intelectual para los obreros.


"LLEVAR LA CULTURA A LOS CAMPOS:

UNA ASPIRACION DEL CAMPESINADO,

UNA OBLIGACION DE LA COMUNIDAD


La población obrera activa de la provincia de Magallanes se reparte preferentemente en los siguientes rubros: en la industria ganadera, más de 3.000 hombres en la industria frigorífica, alrededor de 1.500, en el petróleo, un número cercano a 1.200: en las minas de carbón, 200 y en las faenas del oro, otros 200 más o menos.
En la época invernal permanece en las estancias de la zona un porcentaje aproximado al 50% de los trabajadores que se ocupan en las faenas de la industria ganadera.
A contar del mes de Octubre comienzan a abandonar la ciudad los hombres que participarán en las faenas campesinas, cuyo apogeo o punto culminante se alcanzará en el mes de Diciembre o Enero.
En dia para el trabajador de campo se cumple entre el desarrollo de las labores asignadas la reunión impresindible en torno al radio- receptor de la biblioteca, que es el único medio de relación con el centro poblado, luego el descanso, para proseguir al día siguiente la misma forma.
Afuera, el horizonte lejano de la pampa y la sociedad gris del campo austral.
Asi, pués, en plena faena en Punta Delgada, en Oasy Harbour, en Laguna Blanca, en Caleta Josefina, en Cameron, en San Sebastián, en Cerro Castillo y Bories se encuentran más de 200 trabajadores en cada estancia- menor número en San Gregorio María, Warner, Fenton, Montebelo, Pecket.
Las escasas posibilidades de educación y de cultura, presentes para la población de la ciudad, dejan al margen de sus beneficios a cientos y cientos de personas que trabajan en el campo y en la mina y que también tienen derecho a gozar de sus luces bienhechoras.
¿Qué ha hecho la comunidad nuestra por la suerte cultural de estos importantes núcleos de población activa?

Habrá que exigirles a los trabajadores que terminada en faena en el campo o el frigorifico, concurran a la Escuela donde se imparte enseñanza sistemática? Nó indudablemente nó.
Nuestra responsabilidad, nuestra obligación es ir a la estancia a la mina, al frigorifico, al campamento petrolifero para llevarle a los que allí laboran algo del conocimiento útil que el hombre alcanzó a través de su historia, en adaptaciones adecuadas y comprensivas de higiene, de educación cívica, de legislación social, de literatura y de arte.
Con este mismo sentido la comunidad debe llegar al barrio a partado, a la población rural, como Río Seco y Agua Fresca, de tal manera que el divulgar cultura y saber queden al alcance de los que más necesitan de esta cultura y de este saber.
La cultura que la comunidad pueda ofrecer a esos compatriotas nuestros será el camino ancho y venturoso por el que los trabajadores y los sectores humildes de la población marcharán a una convivencia más digna, más libre, más humana.
El cumplimiento de una labor tan transcendente comola esbozada permitirá satisfacer algunas de las aspiraciones de los obreros campesinos de Magallanes que, con amplio espíritu social y de realidad. Expresaron en la Conferencia Regional Campesina, celebrada en Punta Arenas del 25 al 27 de Octubre de 1951. En aquella oportunidad, los delegados de las 25 Estancias que se hicieron representar en aquel torneo manifestaron sus aspiraciones culturales en la forma siguiente:
El campesinado magallánico dada la naturaleza de sus faenas permanece casi al margen de los beneficios que proporciona la cultura y las manifestaciones artísticas, hasta los mismos centros de trabajo, al fin de levantar el nivel cultural, moral y social de los trabajadores. Para conseguir tan elevados fines, se puede desarrollar un plan con la ayuda de las firmas ganaderas, de los municipios de Punta Arenas, de Natales y de Porvenir, dentro del cual pueden desarrollarse las siguientes actividades:


  1. - Difusión de folletos de contenidos educativos y culturales;

  2. Formación de brigadas culturales que lleguen hasta los centros de trabajo equipados de aparatos de cine y educación sanitaria;

  3. Trasmisiones permanente de radio que versarán sobre cuestiones culturales, actualidad nacional- internacional, divulgación social y educación profiláctica;

  4. - Exposiciones ambulantes, sanitarias, culturales, artísticas, etc.;

  5. Incrementos de las actuales bibliotecas;

  6. Organización de cuadros de teatro popular;

  7. Organización de festivales artísticos y deportivos en los centros de mayor población campesina."


Tales fueron los acuerdos adoptados por los trabajadores campesinos en el aspecto cultural, en su Conferencia Regional de octubre de 1951.
Llevar la cultura a los campos, es, pues una aspiración de los obreros campesinos y es también una responsabilidad y una obligación de la comunidad."
(1079).

En este período, como se ha visto anteriormente, la cuestión de la legalización del Sindicato de Campo y Frigorífico de Natales, era un asunto que preocupaba tanto a los obreros como a los estancieros.


La Sociedad Rural de Magallanes, la Asociación de Ganaderos y las propias sociedades ganaderas magallánicas optaron finalmente por negociar y aceptar las condiciones y Contratos Colectivos con un sindicato no-legal, antes que arriesgar conflictos y huelgas perjudiciales para la actividad.
Los esfuerzos de unidad sindical continuaron durante 1952, y ello se evidenció con la realización del IV Congreso Regional Sindical, efectuado a fines de noviembre de ese año.
Los gremios y sindicatos que participaron en este evento fueron, procedentes de Magallanes, los Sindicatos Ganadero y Frigorífico, Jornaleros de Mar y Playa, Gente de Mar, Mineros y Anexos, Metalúrgicos, Carpinteros y Mueblistas, Albañiles, Panificadores, Carboníferos de Isla Riesco, de Teatros, de Hoteles, Madereros, Femenino de Oficios Varios, la Central de Comités de Barrios, la Unión de Obreros Municipales, el Sindicato de Pescadores, la Unión de Obreros de Ferronave, el Sindicato de Sastres, de Dueños de Vehículos Motorizados, de Pensionados de la Ley 4054, la Unión de Obreros Petrolíferos y la Unión de Obreros Fiscales.
En este evento además, y procedentes de Ultima Esperanza, participaron delegados del Sindicato de Campo y Frigorífico de Puerto Natales, de los Obreros de Ferronave, de Mineros y de Jornaleros; mientras que de Tierra del Fuego estuvieron representados los Sindicatos Aurífero, de Jornaleros, de Centolleros y el Comité de Obreros Ganaderos.
Enviaron delegaciones fraternales a este evento el Consejo Zonal Marítimo, la JUNECH y la Unión de Obreros Petrolíferos.
En los días previos a la realización del IV Congreso Sindical, los Sindicatos Ganaderos de Magallanes y de Ultimas Esperanza obtuvieron la firma del nuevo Convenio Ganadero sin conflictos.
El Congreso adoptó decisiones en materia de solución a los problemas más urgentes de la comunidad magallánica (abastecimiento de la carne, subdivisión de las tierras, colonización, nueva política agraria para Magallanes, y la adhesión a los propósitos de unidad sindical que habían sido planteadas desde Santiago.
En diciembre de 1952, los trabajadores de la Unión de Obreros Petrolíferos, declaró su primera huelga prolongada, en demanda de mejoras salariales. El pliego de peticiones estipulaba más de 60 puntos y se solicitaba el incremento de las remuneraciones y numerosas mejoras en las condiciones de trabajo de los obreros. Ante la negativa de la Empresa, la Unión de Obreros Petrolíferos realizó su primera huelga, durante 8 días.
Los trabajadores petrolíferos consiguieron entonces, en la solución de su conflicto, horas de tiempo suficiente y adecuado para almorzar en las faenas, ciertos permisos sin goce de sueldo, el suministro de herramientas y artículos de trabajo, y un procedimiento reglamentado para los ascensos del personal.
Debe mencionarse en este punto, que los conflictos de los trabajadores del petróleo, tuvieron desde un principio caracteres distintos a los de las demás huelgas de obreros y empleados, ya que se trata de trabajadores del Estado, desempeñando una actividad dentro de un rubro considerado estratégico para la economía nacional. Por lo tanto, desde el punto de vista de la legislación social vigente en Chile desde 1925, las huelgas de funcionarios del Estado son consideradas como ilegales. Similar situación se presenta con los funcionarios públicos afiliados a la Asociación Nacional de Empleados Fiscales, ANEF.
En cuanto al logro de la unidad del movimiento sindical en Magallanes, un nuevo paso significativo en dicha dirección, fue dado por la Conferencia Sindical realizada el 1° de Mayo de 1953, en la que se acordó constituir una comisión organizadora del Congreso Constituyente de la CUT, el que debía realizarse el 27 de julio del mismo año, fijándose tal fecha como "Día de la Unidad de Empleados y Obreros".
La citada Conferencia Sindical, una vez más y tal como ya se había constituído en una tradición, sintetizó como suyas las demandas más importantes de los trabajadores de Magallanes y del conjunto de la población de la provincia, en las siguientes propuestas:


  1. la parcelación de las tierras cercanas a la ciudad y su distribución entre empleados y obreros, creándose colonias suburbanas nuevas con el apoyo del Estado;

  2. la creación de nuevas industrias para el aprovechamiento de los productos y materias primas regionales, de manera de proporcionar trabajo a empleados y obreros y fomentar la economía regional;

  3. el control estatal de las minas de carbón, a través de la Corporación de Fomento de la Producción, dotándolas de medios modernos de explotación;

  4. la severa fiscalización en los precios de los artículos de primera necesidad, dándose participación a las organizaciones sindicales en dichas labores de control; y

  5. fijación de un salario mínimo vital y asignación familiar para los obreros y empleados.

Estos temas y problemáticas de directo interés regional, fueron a continuación asumidos por la nueva Central.




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