Historia Social



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Los trabajadores

de Magallanes envían memoriales

a las autoridades de Santiago

En junio de 1946, la CTCH realizó una amplia concentración pública en Punta Arenas, para reclamar la solución de diversos problemas económicos de los trabajadores.


Se aprobó entonces un Memorial enviado al VicePresidente de la República, el que planteaba lo siguiente: “Excmo. Señor Vicepresidente de la República: en reunión efectuada por este Consejo Provincial, conjuntamente con los distintos sindicatos afiliados a este organismo, se acordó efectuar en el día de hoy, 16 de Junio, una concentración pública, con el fin de darle a conocer al Supremo Gobierno los distintos problemas que afectan a la clase obrera y población en general. Por esta razón, el Consejo Provincial de la CTCH, reunido en múltiples ocasiones, ha hecho un estudio de los grandes problemas, los que resumimos en el presente memorial: Viviendas baratas para los obreros de Magallanes; Construcción del Hospital; Creación de industrias; Explotación intensiva del petróleo; Desarrollo de la industria del carbón; Industrialización de las maderas; Construcción de un dique seco; Abaratamiento de los fletes; Abaratamiento y mejor distribución de la carne; Arreglo y mejoramiento del muelle fiscal; Asuntos nacionales: a)Reformas de la Ley 4054 y cumplimiento de la Ley 4055; b)Que se haga efectivo por decreto ley un mes de desahucio por año de servicio; c)Pago de la semana corrida; aumento a 25 días del feriado anual, que era de 15, según el Código del Trabajo; e) Fomento de la inmigración extranjera y colonización nacional." (1030)
A mediados de 1946, diversas organizaciones sindicales elaboraron planteamientos y reclamos acerca de su situación socio-económica, y en particular el Sindicato de Carpinteros y Mueblistas.
Simultáneamente, se constituyó (el 26 de junio de 1946) el primer Sindicato Profesional de Carpinteros, Mueblistas y Anexos de Puerto Natales, y cuyos primeros dirigentes fueron Manuel Torres Torres, Juan Iribarra Bustos, Emilio Ojeda Olivares, Carlos Contreras Contreras y Albino Balcázar Loncomilla.
El Sindicato de Carpinteros y Mueblistas de Punta Arenas publicó por aquel entonces, un extenso memorial con propuestas sobre la situación económica y social de Magallanes.
Este interesante documento pone de manifiesto el grado de amplitud y la capacidad propositiva que tenían algunos dirigentes y algunas organizaciones sindicatos. Por ejemplo, respecto de la "industrialización del petróleo", estos sindicalistas planteaban: "La aparición del oro negro en esta región, que tuvo la virtud de allegar un poco de alegría a los corazones de sus pobladores, tiende a transformarse en una de las tantas esperanzas fallidas, porque, si bien es cierto que se nos ha prometido que esta riqueza será industrializada aquí mismo, no es menos cierto que las informaciones que se nos han venido dando traen la convicción de que esa promesa es solo un calmante momentáneo... Pero la lucha a emprender debe ser llevada por las clases laboriosas de esta región, a fin de que la refinería se instale en el mismo lugar donde el petróleo se encuentra, ya que dicho petróleo es nuestro...".
Como se podrá apreciar, tiempo más tarde -hacia los años cincuenta y sesenta- esta actitud gremialista de defensa de los intereses de la región de Magallanes y de la riqueza petrolífera como riqueza nacional, sería recogida y asumida por la Unión de Obreros Petrolíferos, y en algunos períodos, por el Comando Unido de los Trabajadores del Petróleo.
A fines de 1946, los obreros de las estancias de Ultima Esperanza, alertas ante algunos incumplimientos del Convenio Colectivo, paralizaron durante 24 horas, para protestar por éstas situaciones.
Obsérvese el grado de convocatoria del Sindicato, y la adhesión recibida por los obreros de las estancias natalinas, por parte del comercio de dicha localidad.


Paro general de 24 horas en señal

de protesta realizaron los obreros

"A raíz del incumplimiento de una cláusula del convenio con los obreros en el sentido de proporcionar carne fresca a contar del 15 del presente, se inició en señal de protesta un paro general en el Departamento a las 13 horas del miércoles (16 de octubre), al que se puso fin a la misma hora de ayer. El comercio se adhirió a este paro cerrando sus puertas durante la duración del paro.
En la tarde del miércoles en el Teatro "Palace" se realizó una gran concentración de los elementos obreros de Ultima Esperanza, en la que hicieron uso de la palabra diversos oradores que protestaron vivamente por la actitud tomada por la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego.
La Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego ha fundamentado su imposibilidad de proporcionar carne fresca en su frigorífico de Puerto Bories, debido a la prolongación del invierno, que ha causado grandes trastornos a sus actividades ganaderas. Propuso como solución dar en cambio 1.000 capones congelados de exportación y aumentar a 30 los vacunos a beneficiarse, carne que sería despachada desde el 21 del presente hasta el 1° de noviembre, fecha desde la cual se comenzaría normalmente el abastecimiento de carne fresca.
Nos hemos informado que se están haciendo gestiones para llegar a un entendimiento, pues de lo contrario los obreros paralizarían sus labores totalmente y por un período indefinido." (1031)


El conflicto ideológico

atraviesa el mundo sindical

de Magallanes

Hacia fines de la década de los cuarenta, los partidos políticos, especialmente, Comunista, Socialista y Radical, habían logrado una fuerte implantación dentro del mundo sindical. No sólo habían dirigentes con militancia reconocida, sino que las elecciones sindicales comenzaron a organizarse en función de una disputa entre partidos por el control sindical.

Así, las disputas políticas, especialmente los conflictos y divisiones que afectaban al Partido Socialista y al Partido Radical, se trasladaron al interior de los grandes sindicatos y gremios.
En los años de 1947 y 1948 las diferencias ideológicas y políticas provenientes del mundo de los partidos políticos y del propio Frente Popular, habían logrado atravesar el movimiento sindical, por lo que la crisis y las diferencias se agudizaron, hasta llegar a un quiebre, del cual solo se repondrían los sindicatos en 1952-1953.
Uno de los resultados fue la formación de una suerte de Central Obrera de Magallanes, la que tuvo que asumir hasta 1952 la conducción o la representación de muchos conflictos de los sindicatos, como se verá más adelante.


El quiebre de la

Confederación de Trabajadores de Chile (CTCH):

las pugnas entre socialistas y comunistas

(1946-1948)

Al interior de la CTCH en Magallanes, las polémicas entre ambos partidos agudizaban el debate y paralizaban el funcionamiento de la organización sindical.


En 1946, se produce el quiebre nacional de la CTCH: por un lado la CTCH oficial o anterior, dirigida por su Secretario General en funciones, Bernardo Araya (comunista) y por el otro, una CTCH de influencia socialista, dirigida por Bernardo Ibáñez, quién se presentó de inmediato como candidato a las elecciones presidenciales de 1946. Comunistas, radicales y democráticos votaron por González Videla y lo eligieron a la Presidencia de la República.
El conflicto entre socialistas y comunistas en el seno de las organizaciones sindicales, a fines de la década de los cuarenta, tiene como contexto el gobierno de Gabriel González Videla, quién, después de apoyarse en radicales y comunistas, decide deshacerse de éstos últimos, presionado por la campaña anti-comunista que había desatado Estados Unidos en toda América Latina. El "macartismo" interno de Estados Unidos, se trasladó a una política de persecusión contra los comunistas en el continente.
En 1947, una de las disputas era la relacionada con el rol de las huelgas, auspiciadas por la CTCH y los comunistas, en un contexto en que éstos eran parte del Gobierno de González Videla. Los comunistas expresaban a este respecto en su órgano oficial "Principios": "...con vistas al aumento de la producción, hay que evitar aquellas huelgas esporádicas y espontáneas, no hacer la huelga por la huelga. Sólo se justifica la huelga cuando se han cumplido todos los trámites legales y han quedado así en evidencia la intransigencia y testarudez de los patrones enemigos de los trabajadores, de la democracia y del Gobierno...Esta firme resolución de nuestro partido ha despertado la fobia de los enemigos de las huelgas justas, de los krumiros, esquiroles y roimpehuelgas, Bernardo Ibañez, Barra Villalobos, Rossetti y Cía, que han calumniado y tratan desesperada y mañosamente de tergiversar los acuerdos y declaraciones de la dirección del Pertido, atribuyéndole que ésta se había comprometido con el Presidente de la República a no hacer huelgas y a romper las que estallen...Nada más falso y canallesco que esta nueva infamia de los agentes de la reacción nacional y del imperialismo yanqui." (1032).
Los socialistas, siendo también un partido de izquierda, sufrieron algunas formas de represión, pero en general continuaron funcionando como partido legalmente constituído, como se relata más adelante. Las mutuas descalificaciones llegaron en su momento a la ruptura abierta, lo que dió orígen a dos Confederaciones distintas y antagónicas, división que vino a acentuarse desde 1952 en adelante con la elección presidencial de Carlos Ibañez, proceso en el cual un sector socialista apoyó la postulación del general Carlos Ibañez y otro sector, de socialistas y comunistas adhirieron a la candidatura de Salvador Allende y el Frente del Pueblo.
En mayo de 1948, las divisiones internas del Partido Socialistas llevaron al quiebre interno. El día 3 de mayo de ese año, la Directiva local de Punta Arenas tomó nota del conflicto a nivel nacional. Asistieron a ese encuentro interno los dirigentes Alfredo Hernández Barrientos (albañil), Pedro Zambelich Zúñiga (empleado), Uldaricio Ampuero Silva (empleado), Olegario Alvarado Galindo (Secretario del Sindicato de Campo y Frigorífico de Natales), Manuel Ibáñez Pérez (profesor), Ramón Miranda Alvarado (obrero), Alfredo Aguila Aguila (obrero), Daniel Molina Silva (profesor) y Olegario Miranda Aros (obrero). En esta reunión se acordó repudiar la actitud divisionista de los diputados Juan Bautista Rossetti, Luis González Olivares y Ramiro Sepúlveda, y rechazaron la directiva nacional presidida por Bernardo Ibáñez.
La división experimentada por el Partido Socialista fué un importante factor coadyuvante en la crisis sindical, de fines de la década de los cuarenta.
La confrontación entre socialistas y comunistas al interior del mundo obrero se reflejó en Magallanes, en la separación de hecho de la CTCH, en la división de las organizaciones obreras y de las entidades de empleados, y en la dispersión general de las organizaciones sindicales y gremiales.
Pero muy frecuentemente la confrontación entre socialistas y comunistas en este período, llegó a las vías de hecho, como es el caso del dirigente obrero Pedro Vidal, quién fué agredido mientras pintaba consignas para su candidato, quedando con daños irreparables en su dentadura y paladar.
Pero, además, el quiebre de hecho de la Confederación en Magallanes se manifestó en la marginación completa -entre 1946 y 1948- de todos los organismos gremiales de los empleados, en los que el Partido Socialista (ya dividido en dos tendencias), la Masonería y el Partido Radical tenían una considerable influencia.
En junio de 1946, la Confederación de Trabajadores regional convocó a una concentración pública para reclamar por soluciones a diversos problemas, oportunidad en la que intervinieron como oradores Héctor Vargas, Secretario Provincial de la CTCH., un dirigente del Sindicato de Metalúrgicos, otro del Sindicato Ganadero y de la Central de Barrios. Los empleados estaban ya al margen de la Confederación.
Por otra parte, es necesario reconocer que muchas de las pugnas internas dentro del sindicalismo obrero magallánico, no estaban solamente asociadas a diferencias ideológicas: la inmensa mayoría de los dirigentes obreros eran autodidactas y por lo tanto, sus conocimientos políticos y teóricos eran elementales.
Las polémicas se agitaban en torno a la discusión de los Convenios Ganaderos y los rumores abundaban contra determinados dirigentes por su supuesta vinculación con manejos torcidos con las sociedades ganaderas, para obtener supuestas granjerías personales. Muy frecuentemente, las empresas ganaderas hacian uso de éstas divisiones y rumores para debilitar a los sindicatos.
Dirigentes obreros como Carlos Plata Salazar en los años cuarenta y Julio Donaide Torres en los años cincuenta, fueron objeto de críticas y polémicas por su supuesta connivencia con los dueños de las estancias, pero en ambos casos, cualquiera haya sido su desempeño como sindicalistas, fueron líderes que murieron sobrellevando una vida austera y modesta.

La prensa regional reflejaba por aquel entonces esta sorda "guerra fratricida", a través de las cartas públicas, que se dirigían de uno y otro bando con acusaciones múltiples.



Panorama

del sindicalismo magallánico

hacia 1947 y 1948

Al mismo tiempo, a nivel nacional, la Confederación de Trabajadores de Chile, CTCH, se dividió en 1946 en dos fracciones cada una controlada por un sector comunista y socialista respectivamente.


A raíz de esta crisis del movimiento sindical magallánico, la Federación Obrera, heredera y continuadora de la organización de los años 1911-1920, hubo de adquirir una nueva importancia e influencia, especialmente entre los gremios ganaderos.


Las organizaciones sindicales y obreras

en Magallanes

en 1947-1948

Al momento de la crisis de la CTCH, y del movimiento sindical magallánico, entre 1947 y 1948, el mundo sindical organizado se había extendido a casi todas las actividades económicas relevantes de la provincia, y además, se habían comenzado a conformar otras entidades sociales.


Obsérvese a éste respecto, la expansión de los sindicatos formados por trabajadores y empleados urbanos del sector comercio y servicios, así como de las organizaciones de vecinos de la ciudad.


  • Sindicato Profesional de Carreros y Anexos.

  • Sindicato Ganadero y Frigorífico de Magallanes.

  • Sindicato de Campo y Frigoríficos de Puerto Natales.

  • Sindicato Industrial Sociedad Carbonífera Mina Josefina (Isla Riesco).

  • Sindicato de Carpinteros y Mueblistas.

  • Sindicato de Gente de Mar y Playa.

  • Sindicato Profesional de Sastres.

  • Federación de Instituciones de Empleados Particulares.

  • Consejo Provincial de Practicantes.

  • Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF) - Filial Magallanes.

  • Sindicato Profesional Gráfico.

  • Sindicato Profesional de Zapateros y Anexos.

  • Comité Pro-Defensa de Asegurados Ley 4054.

  • Unión de Obreros Municipales.

  • Sindicato Profesional de Empleados Particulares.

  • Federación de Educadores de Magallanes.

  • Consejo Ferroviario.

  • Asociación Local de Dueñas de Casa.

  • Comité de Defensa Económica del Barrio Prat.

  • Sindicato de Obreros de Casas Comerciales y Similares.

  • Asociación de Empleados Municipales.

  • Sindicato de Obreros de Ferronave.

  • Sindicato Profesional de Empleados del Banco Punta Arenas.

1947:

los obreros del petróleo

entran en la escena sindical

de Magallanes

En enero de 1947 se constituyó la Unión de Obreros Petrolíferos y Anexos de Magallanes, organización que presentó su primer pliego de peticiones en febrero del mismo año. Los obreros petrolíferos, como se relata en otro lugar, habían formado una organización gremial propia hacia 1932.


Las primeras demandas de los obreros petrolíferos de Magallanes se centraban en aumentos de salarios para los trabajadores de las secciones de Talleres, Bodega y Carpintería, de Camineros, así como incrementos para el personal de sondas, de garage y choferes.
Al mismo tiempo se solicitaban ciertas garantías sociales, tales como una asignación familiar para las respectivas cargas, la creación de un almacén-pulpería para el suministro de vestimenta y calzado de trabajo, de donde surgiría más adelante la idea de crear una Cooperativa de Consumo para el personal de esta actividad.
Es importante consignar que al momento de su constitución, los trabajadores de la Unión de Obreros Petrolíferos recibían remuneraciones que fluctuaban entre $ 40 diarios (los obreros camineros), $ 50 diarios (los obreros de talleres) y $ 70 diarios (los obreros de las secciones de bodega, carpintería y de sondas). Ya en 1948, la U.O.P. entró en crisis de sus dirigentes, ya que éstos fueron destinados a distintas faenas en el territorio, con lo que la organización se desarticuló.
En febrero de 1947, la CTCH convocó a un acto público de solidaridad y protesta, a fin de demandar diversas soluciones. En la petición elevada a la autoridad provincial, dicen: "Comunica realización de concentración pública. Al Señor Intendente de la Provincia. Luis Acevedo Cabrera, domiciliado en Señoret N° 1622 de esta ciudad con todo respeto expone: que en representación de la CTCH viene en comunicar a US que el domingo a las diez de la mañana se realizará en el Teatro Politeama una concentración pública con el objeto de apoyar al Gobierno y al mismo tiempo para preocuparse del grave problema que afecta a los electricistas, y a los damnificados con el último incendio criminal de bosques. Además en esta concentración pediremos la inmediata separación del funcionario del Comisariato de apellido Leiva y de la inmediata depuración administrativa. En este acto hablarán Alberto Vidal, Luis Acevedo, Armando Barría, Roberto Muñoz Alveal, Adolfo Alvarez, Ester Scaric, Alejandrino Muñoz. Lo que comunico a US para los fines del caso. Luis Acevedo Cabrera." (1033)
En este mismo año, se constituyó la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF) en Magallanes, que agrupaba a funcionarios de los distintos servicios de la Administración Pública de la provincia. Simultáneamente, se formó la Unión de Servidores Públicos Pensionados, que integraba a los ex-funcionarios públicos afiliados a la Caja de Previsión respectiva o al Seguro Obrero.
En ste contexto se desarrollaron las primeras tentativas de unificación gremial y sindical, en medio de la polémica cada vez más aguda entre obreros sindicalistas socialistas y comunistas.


El difícil proceso de reunificación

del sindicalismo magallánico:

(1947-1951)

Puede afirmarse que la división del sindicalismo, originada por el quiebre de la CTCH duró poco tiempo. Esta consistió principalmente, en la separación tajante entre los sindicatos obreros y los gremios de empleados (públicos, semifiscales, particulares, etc.), los que no se consideraban representados por una entidad obrera.


En particular, los trabajadores inspirados en la doctrina radical y adherentes al Partido Radical desarrollaron toda una acción de distanciamiento con las federaciones obreras. Así, en junio de 1946, existía un "Grupo de Obreros Radicales", que dirigía Adolfo Alvarez V., el que se reunía al margen de la CTCH y que celebraba los 1° de Mayo en actos paralelos a los de la Confederación obrera.
Los primeros esfuerzos de reunificación del sindicalismo magallánico, se encuentran hacia 1948. La Confederación de Empleados Particulares de Chile (CEPCH) renovó en septiembre de ese año su directiva, quedando integrada por dirigentes como Alejandro López, René Faraldo Bascuñán, Luis Requena Aiscorbe, Darío Durán Domínguez, Armando Saavedra, Sergio Canobra Oyarzún, Carlos Kemp y otros.
El segundo paso hacia la reunificación lo dieron un grupo de sindicatos y gremios, mediante la constitución de un directorio provisorio, según aparece en el Manifiesto que publicaron en abril de 1949 convocando a los actos del 1° de mayo, en el que se expresaba: "Frente al hecho real de la división de los trabajadores en escala nacional y en nuestra región, frente a su impotencia indudable para defender sus intereses y derechos, un grupo de sindicatos de la provincia de Magallanes, entre los que se cuentan el Sindicato Ganadero, el Sindicato de Gente de Mar, el Sindicato de Albañiles, el Sindicato de Carpinteros, la Asociación de Empleados y Obreros de la Beneficencia, Sindicato de Metalúrgicos, Unión de Obreros Municipales, Unión de Obreros de Teatros, Sindicato Profesional de Mineros, Sindicato de Carreros, etc., se reunieron en forma fraternal y democrática, y acordaron dar los pasos necesarios para reunir a la clase obrera de la provincia de Magallanes en una nueva 'Central de Trabajadores', fuerte, combativa e independiente, que represente el sentir de todos los trabajadores de la región sin discriminaciones ideológicas, religiosas o raciales...Este directorio provisorio asumió también la responsabilidad de realizar la unidad de la clase obrera de la provincia de Magallanes a través de la convocatoria a un Congreso de Unidad Sindical de todas las fuerzas obreras organizadas, que debe culminar en un acto público de clausura a realizarse el 27 de julio próximo." (1034)
Ese 1° de mayo de 1949, fue celebrado por separado por las organizaciones obreras cuyo directivos provisorios, Alfredo Hernández B. y Raúl Sánchez, fueron los oradores principales en el acto del Teatro Politeama. Intervinieron también en dicho mitin, Roberto Eugenín, por el Sindicato Ganadero; Pedro Muñoz, por los jornaleros; Mateo Martinic, por los metalúrgicos; y José Subiabre por los obreros marítimos.
Pero, los obreros radicales estaban ausentes del acto principal de los sindicatos obreros, y realizaron un mitin paralelo el mismo día en su sede, en el que intervinieron los dirigentes Luis Duarte, Ricardo Hurtado S., Domingo Miranda, Oliverio Gómez, Luis González G., y Gregorio Brevis.
El Congreso de Unidad Sindical se realizó el 27 de julio de 1949 y duró seis días, al cual asistieron representantes de alrededor de 20 sindicatos obreros de Punta Arenas, Natales, Porvenir e Isla Riesco, pero estuvieron ausentes los gremios de empleados. El Secretario de la Central Obrera de Magallanes y dirigente del Sindicato de Zapateros y Anexos, Raúl Sanchez, explicaba que en este congreso se abordarían, "...no solo los problemas específicos de nuestros gremios, sino que consideraremos en toda su importancia los puntos necesarios para obtener el resurgimiento económico de la provincia: que se nos considere el derecho que tenemos para disfrutar los beneficios de nuestro petróleo, la necesidad urgente de arraigar al hombre de trabajo a la tierra..." (1035).
Entre los acuerdos del Congreso estuvo la solicitud de un gravamen al petróleo para realizar un plan de obras públicas en la provincia y la formación de una gran cooperativa obrera.
El discurso de clausura del Congreso fue pronunciado por el dirigente Pedro Pérez, Secretario General del Sindicato de Campo y Frigorífico de Puerto Natales, marcando así la importancia decisiva que habían tenido los gremios obreros en este evento. Fueron elegidos nuevos dirigentes de la Central Obrera de Magallanes, Alfredo Hernández Barrientos (Secretario General), Raúl Sánchez, Roberto Eugenín, Natalio Scotti, Juan Oyarzo, Pedro Muñoz, Natalio Martinic, Félix Caro, Francisco Saldivia, José María Avendaño, Francisco Dobson y Amalia Muñoz.
Por us parte, los actos conmemorativos del 1° de Mayo de 1950 (concentración en el teatro Politeama y romería al cementerio), contaron con la presencia mayoritaria de los sindicatos obreros afiliados a la Central Obrera de Magallanes. Actos similares se efectuaron en Natales y Porvenir.
En la concentración de Punta Arenas, intervinieron oradores de Sindicatos obreros y un representante de los sindicatos de empleados de hoteles, Alfonso Barrientos, pero, en general, los gremios de empleados y los trabajadores radicales, continuaban actuando separados de aquellos. Para este 1° de Mayo se realizaron transmisiones en Radio Polar dirigidas a los obreros de las estancias y frigoríficos.
Finalmente, los primeros gestos significativos de unidad sindical se manifestaron en abril de 1951, cuando con motivo de los preparativos para el 1° de Mayo, se reunieron los dirigentes del Consejo Provincial de la Confederación de Empleados Particulares y de la Central Obrera de Magallanes, para tomar algunos acuerdos. En aquel entonces, se acordó propiciar la formación de un Frente Unico de Defensa de Magallanes y convocaron conjuntamente, mediante un "Manifiesto a los trabajadores de Magallanes" a los actos de esa fecha.
En su parte propositiva, este importante Manifiesto expresa: "En este día el mejor homenaje que podemos rendirle al valor, el heroísmo y al sacrificio de nuestros compañeros asesinados a mansalva por las balas y la horca de la prepotencia del capitalismo en Chicago el 1º de Mayo de 1886; es hacer realidad la unidad de los trabajadores de la provincia de Magallanes, organizando un “Frente Unico de la defensa de los intereses y de los problemas económicos y sociales de la ciudadanía”, que hoy más que nunca se hacen sentir especialmente en los hogares modestos, por todas estas razones, es que las fuerzas vivas de la región reagrupadas sintetizan en este Manifiesto algunos de los más apremiantes problemas que aquejan a la población, y que requieren su pronta solución:
1. - Escasez de los artículos de primera necesidad, como son: azúcar, leche condensada, harina, carne... 2. Ponerle atajo a la desenfrenada especulación con los artículos alimenticios de parte de los comerciantes inescrupulosos e inhumanos, que por su ambición de lucro encarecen y hacen escasear artificialmente estos artículos esenciales para el consumo diario...3. Abastecimiento normal de la carne para la población... 4.Energía eléctrica. Junto a los problemas que hemos señalado se viene a sumar uno más, que reviste caracteres de calamidad pública...
Para la clase obrera y empleados en general, la solución de los problemas económicos, no están en una nueva alza de precios, sino que en estabilizar por lo menos los actuales precios y tarifas, esto lo decimos para que lo vayan sabiendo todos aquellos que piensan que con subir los precios y tarifas están solucionados los problemas, sin importarle en absoluto que los padres de familias tenga que pagar, ya no con dinero porque no lo alcanzan a ganar, sino que tengan que sacar sangre de sus venas para poderles llevar el pan, el vestuario y los remedios a sus hijos.
Además esta reagrupación de las fuerzas vivas de la región, lucharán incansablemente por las reformas de las leyes 4045 y 4055; por una mejor atención médica del Servicio Nacional de Empleados; por la inmediata derogación de la ley de la defensa permanente de la democracia, que en los actuales momentos constituye una aberración a nuestro sistema democrático imperante. Y los más grave es que, por los efectos de esta nefasta ley, todavía se encuentran encarcelados los mejores dirigentes de la clase trabajadora chilena, y la prensa tiene que acallar un sinnúmero de escándalos públicos y que sería una vergüenza nacional si lo indicáramos en estas líneas; por la baja de los arriendos y la pronta entrega de las casas de la Población Mauricio Braun, para solucionar en parte el problema de la vivienda; por el arreglo definitivo del Río de las Minas, que tanto daño ocasiona a la ciudad, y en fin, por la solución de la totalidad de los problemas que atañen a obreros y empleados. Y si hay la necesidad, pueblo de Magallanes, de salir mañana a la calle a defender nuestros intereses, vamos a salir enarbolando muy en alto el pendón de la Justicia y la Verdad, llevando nuestros corazones inflamados con el pensamiento de preservar lo que más queremos, nuestro hogar." (1036)
Este documento aparece firmado por los dirigentes de la Confederación de Empleados Particulares, la Central Obrera de Magallanes, la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), la Central de Barrios, la Asociación de Dueñas de Casa y la Unión de Profesores de Chile.
Hacia 1952, la tendencia hacia la unidad sindical en Magallanes, operaba en consonancia con el proceso de lenta reunificación que experimentaba el movimiento sindical a nivel nacional. Gracias a los esfuerzos de diversos dirigentes, se había constituído en Santiago un Comando Nacional contra la Especulación y las Alzas y después un Comité Nacional de Obreros y Empleados (en el que se integraron representantes de las dos CTCH), al mismo tiempo que desde 1950 en adelante se observaba un incremento en el número de conflictos laborales: los obreros del carbón en Lota y del cobre en La Disputada de Las Condes, entre otros, plantearon sus demandas con mayor intensidad.
El escenario político por su parte, giraba en un sentido contrario a la unidad de los sindicatos, ya que la elección presidencial de 1952 mantuvo la división del Partido Socialista, de manera que un sector mayoritario de éste adhirió a la candidatura del general Carlos Ibáñez y otro grupo socialista, respaldó a la postulación de Salvador Allende y el Frente del Pueblo.
Los esfuerzos de unificación de los propios sindicalistas, estaban liderados desde los empleados fiscales por el dirigente Clotario Blest, y correspondían a una política sindical de "unidad de acción" previa a la unidad orgánica de obreros y empleados. Estos últimos, anteriormente divididos en empleados fiscales y particulares, se habían agrupado ya en una Junta Nacional de Empleados de Chile (JUNECH), por lo que la reunificación general del movimiento sindical incluía también la reunificación de los empleados.
Las bases políticas e intelectuales de la reunificación sindical estaban así echadas, y esas bases estaban constituídas principalmente, por una cada vez más común percepción de los problemas sociales y económicos que afectaban a los trabajadores y a toda la población de Magallanes.
Además, sin duda alguna se estaba experimentando un doble cambio ideológico entre los dirigentes de los empleados de los obreros. Así, mientras en los gremios de los empleados se estaba instalando la percepción de que la lucha por sus reivindicaciones gremiales era imposible sin la colaboración de los sindicatos de obreros (que eran numéricamente mayoritarios, por otra parte), entre éstos a su vez, avanzaba la idea de la "alianza entre obreros y empleados" como etapa necesaria para avanzar en el logro de sus demandas, y de que las organizaciones obreras no podían continuar encerradas en su visión excluyentemente "obrerista", dada la naturaleza cada vez más amplia y compleja de los problemas sociales y económicos, que ambos sectores debían enfrentar.
Es a partir de esta visión común de la realidad magallánica, que se pudo avanzar, dos años más tarde, hacia la formación de la Central Unica.
Los oradores de la concentración conjunta del 1° de Mayo de 1951 en el teatro Politeama fueron: Francisco Rivera Chacana por la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF) recién constituída; Alfredo Hernández Barrientos, en aquel entonces obrero de la construcción y Secretario Provincial de la Central Obrera de Magallanes; Pedro Calixto Mansilla, por el Sindicato Ganadero y Frigorífico de Magallanes; René Lillo González, por la Confederación de Empleados Particulares, y el regidor socialista y Secretario General de la Central Obrera, Roberto Eugenín Navarro, mientras que en el acto en la tumba de los caídos el 27 de Julio, habló el dirigente Mateo Martinic a nombre de la Central Obrera.


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