Historia Social



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Hacia fines de la guerra

comienza a agudizarse

la crisis de la explotación del carbón

A su vez, la crisis que estaba experimentando desde hacía varios años la industria del carbón, se evidenció con agudeza en 1944, cuando por primera vez los representantes de los sindicatos carboníferos, los representantes de las empresas propietarias y los dirigentes de la CTCH Provincial, enviaron a las autoridades de Gobierno en Santiago, un extenso Memorial en el que exponen el problema de la falta de barcos en la ruta austral, para sacar el producto desde Magallanes a otros mercados, y proponen que se destine un barco mensual de 3.000 toneladas para dichos fines.


Haciendo referencia a este problema de la crisis carbonífera, el Alcalde de Punta Arenas, Francisco Padín R., le escribió el siguiente telegrama al Diputado Juan Efraín Ojeda y otras autoridades de Santiago: "Punta Arenas, 6 junio 1944. Mininterior. Senador Alfonso Bórquez, Mineconomía. Diputado Juan Efraín Ojeda. Santiago. Municipalidad Magallanes en sesión ayer acordó unanimemente dirigirse a US. solicitándole arbitrar urgentes medidas destinadas a regularizar reanudación labores Mina Josefina de propiedad Compañía Carbonífera, cuya paralización perjudica economía regional y a los propios mineros que viven clima de angustia por falta trabajo punto. Estima la Corporación Municipal que es patriótico cooperar al programa de fomento de la producción en que está empeñado el gobierno y que dentro de este orden debe impedirse la paralización de fuentes de trabajo, especialmente en zonas como la nuestra, que por sus condiciones climatéricas y de aislamiento, necesitan de una mayor atención para hacer frente a la vida cara y difícil punto. Junto con acordar reanudación trabajo Mina Josefina, debe disponerse lo conveniente para autorizar exportación de carbón a la Argentina, usándose medios de transporte existentes, entre los cuales puede citarse la barca Alejandrina que tiene capacidad suficiente y que encuéntrase fondeada este puerto punto. Agradeceré amable respuesta US. Saludo atentamente a US. Francisco Padín Reynaldos. Alcalde." (1024).
El texto de este telegrama alcaldicio, refleja una clara postura política regionalista, al subrayar las condiciones de aislamiento de Magallanes y al enfatizar su adhesión a la política de fomento de la producción de los gobiernos radicales y del Frente Popular (Juan Antonio Ríos era el Presidente en aquel entonces).
A mediados de 1944, también, se consigna la formación de un Sindicato Profesional de Mozos, Cocineros y Anexos, para integrar a los trabajadores de hoteles y restaurantes de la zona.

El Congreso de la CTCH

en 1944

Del 1° al 3 de septiembre de 1944, se efectuó el tercer Congreso Regional de la Confederación de Trabajadores.


En el evento participaron 14 sindicatos, a saber: Ganadero y Frigorífico de Magallanes, Unión de Obreros Municipales, de Empleadas Domésticas, de Metalúrgicos, de Gráficos, de Choferes Asalariados, de Electricistas Industriales, de Albañiles, de Zapateros, de Jornaleros de Punta Arenas, de Carpinteros y Mueblistas, de Camioneros, de Mineros de Mina Loreto y de Mina Josefina. Asistieron también delegados de la Central de Comités de Barrios. Procedieron a retirarse de la sesión inicial del Congreso, los delegados de los Sindicatos de Gente de Mar, de Mineros Profesionales y Oficios Varios, de Obreros Madereros y de Mineros de Mina Elena.
Obsérvese que en este evento no participó ninguna organización de empleados de la provincia y no aparecen participando el Sindicato Femenino de Oficios Varios, el Sindicato de Panificadores, el Sindicato Profesional de Sastres y el Sindicato de Campo y Frigorífico de Puerto Natales, uno de los dos sindicatos ganaderos más poderosos de la zona.
Se adoptaron en este Congreso numerosas resoluciones acerca de los principales problemas socio-económicos de los trabajadores de Magallanes, entre las cuales cabe mencionar una moción propugnando por la apertura del Istmo de Ofqui a fin de facilitar la navegación austral, la creación de campos deportivos y construcción de un gimnasio con piscina temperada para la juventud trabajadora.
También se examinaron en detalle los problemas de subsistencia y de salarios de los trabajadores de Puerto Natales, y no obstante la ausencia de delegados sindicales de esta zona, se acordó enviar varias comunicaciones a las autoridades de gobierno, a favor de ciertas soluciones para dicha localidad. Asimismo se adoptaron acuerdos de solidaridad con las fuerzas democráticas que luchaban contra el nazi-fascismo en la II Guerra Mundial.
Cabe observar que a la desaparición del Frente Popular, los partidos de izquierda trajeron sus diferencias y conflictos a la nueva agrupación llamada Alianza Democrática, conflictos y diferencias que necesariamente repercutían sobre el escenario sindical en Magallanes.

La huelga ganadera

de 1944 y 1945

A fines de 1944 y principios de 1945, y siempre en el contexto de los tradicionales conflictos entre los Sindicatos Ganaderos y las Sociedades Ganaderas, se produjo una huelga general en las faenas en el campo, lo que impulsó al Gobierno del Presidente Juan Antonio Ríos a decretar la implantación de un procedimiento de arbitraje, denominado Tribunal Arbitral.


La dificultad jurídica mayor que implicaban los conflictos ganaderos, como lo pone en evidencia el Decreto N° 93 del 19 de enero de 1945, es que el personal de temporada aún no contratado, se negaba a firmar el Convenio Ganadero mientras no se cumplan sus demandas salariales, por lo que no existía una situación de huelga con estos trabajadores, que dicho sea de paso, constituían la mayoría de la masa laboral en pleito.
En lo particular, este conflicto de principios de 1945, significaba al igual que en años anteriores, el riesgo de producir un retraso en el comienzo de las faenas, por lo que debiendo ejecutarse en un tiempo limitado del verano, ponían a su vez en peligro, la secuencia de operaciones de transporte, suministro y venta de lanas y carnes, lo cual no sólo afectaría al abastecimiento de carnes en las ciudades, sino que implicaban discontinuidades en el suministro de productos vendidos y ya comprometidos a nivel internacional, en el marco de la guerra mundial en curso.
Finalmente, el conflicto ganadero concluyó el 20 de enero de 1945, y las faenas se iniciaron el 22 del mismo mes, mientras el Sindicato Ganadero y la Confederación de Trabajadores de Magallanes debieron enviar a Santiago delegados suyos a negociar con el Arbitro nombrado por el Gobierno, los aumentos salariales solicitados.
Cabe hacer notar aquí que desde 1943 en adelante, se nota un creciente conflicto en las faenas carboníferas de Magallanes y en especial, en las minas de carbón de Mina Josefina, Mina Elena y Tres Puentes (en las que se consignan huelgas en los años 1943, 1944, 1946 y 1948).
Estas huelgas no solo pueden ser vistas como la expresión de una demanda y de una protesta de los trabajadores por sus condiciones salariales y de trabajo, sino también como la expresión social de una crisis económica que afectaba al sector y que lo conduciría años más tarde a su casi desaparición.

Sindicatos

y Central de Comités de Barrios:

las mujeres se suman al clamor social

Por otra parte, es de notar desde 1943 en adelante, la Central de Comités de Barrios se fué convirtiendo gradualmente en un actor social importante en la medida en que funcionaba como una organización fuertemente liderada por mujeres dueñas de casa y jefas de hogar, y que funcionó a través de una red extendida de Comités de Barrios y de "puestos de abastecimiento" de carne para la población (la carne de cordero -como se sabe- era el producto fundamental de la dieta magallánica y de la cocina popular).


Las celebraciones con motivo del 1° de Mayo realizadas en 1945, estuvieron caracterizadas por la demanda de soluciones a los problemas de encarecimiento de la vida, y estos eventos sirvieron de marco para que los dirigentes sindicales magallánicos se refieran a la inminente victoria de las fuerzas aliadas contra el fascismo en Europa.
A las tradicionales actividades consistentes en una concentración pública, romería al Cementerio, se agregó una audición hacia las estancias de la Patagonia, transmitida por Radio Polar.
En el discurso que pronunció el Secretario Provincial de la CTCH en esta fecha, expresó el punto de vista de la central sindical frente a los problemas de los asalariados, manifestando entre otras cosas: "En primer término tenemos el problema de la carestía de la vida, que continúa subiendo día a día por la obra de los especuladores y hambreadores del pueblo, sin que se vea por parte alguna la mano de la autoridad que sea capaz de castigar ejemplarmente a los que se enriquecen a costa de la miseria general del pueblo. La leña y el carbón, elementos indispensables para la calefacción de los hogares de esta zona, y que son productos de la región, son objeto de una especulación desenfrenada, en virtud de la cual se enriquecen unos cuantos, mientras la población obrera y la niñez proletaria viven ateridas por el frío de esta zona de clima inclemente. Sigue latente el problema de los obreros ganaderos, que perciben salarios insuficientes y que trabajan solo algunos meses del año... Tenemos el problema de la cesantía, que se está produciendo en grande escala como ha sucedido con los 100 compañeros de Mina Elena, que han sido desahuciados con pretextos mentidos." (1025)
En Puerto Natales, por su parte, los actos del 1° de Mayo -al igual que en años anteriores- fueron organizados por el Sindicato de Campo y Frigorífico y tuvieron lugar en el Teatro Libertad de esa localidad.

Tradiciones y costumbres

en las estancias de Magallanes

hacia 1945

No obstante la lenta crisis que comenzaba a afectar a la ganadería magallánica, y que se agudizaría a continúación de 1945, las estancias continuaban siendo establecimientos de gran importancia en la vida de muchos obreros.


Hacia 1945, más de 6.000 obreros se repartían en las estancias de la provincia y por lo tanto, su especial modo de vida y de trabajo, mezcla de influencias provenientes de Chiloé y de la Patagonia argentina, es un rasgo característico de la cultura popular y de la memoria histórica de los magallánicos.


La vida de los obreros

en las estancias magallánicas

hacia 1945

El mundo cotidiano de los obreros en las estancias estaba marcada por la soledad, por las distancias y por las faenas del trabajo.


Un obrero que comenzó trabajando como vellonero en la estancia Laguna Blanca (Ultima Esperanza) y que más tarde ofició de ovejero-puestero, nos introduce por algunos momentos en la vida personal y social de los obreros de las estancias magallánicas, hacia 1945.
El enganche
Los obreros eran enganchados directamente en la ciudad, mediante avisos en la prensa, o eran llamados a la estancia, según los contactos que se producían entre las familias.
Algunas radioemisoras como las radios "Polar" y "Austral", transmitían avisos durante los meses de octubre y noviembre, para los obreros que quisieran incorporarse a las faenas del campo.
Otros simplemente, conocedores de las necesidades de trabajadores en las estancias en el verano de cada año, se presentaban en las oficinas de enganche en Punta Arenas o eran enganchados directamente en Puerto Montt o en Chiloé.
En el galpón de esquila
La faena de la esquila, la más conocida del trabajo en las estancias de la Patagonia, era precedida por otras interesantes faenas, que se realizaban tan pronto comenzaba la primavera.
Los ovejeros con sus perros, trasladan los piños hacia los corrales y acercan los animales hacia los campos cercanos a la estancia, faena que algunos llamaban "repuntar". A continuación, en los corrales y en una manga especial, se procedía a la marca (con tiza de colores), según la calidad del animal. Después de la clasificación (se apartaban a los corderos), se pasaban los animales por el brete, donde los esquiladores (instalados con sus guías en la cancha), procedían a esquilarlos.
El ritmo de trabajo de la faena de la esquila en el galpón era muy acelerado. "El vellonero, mientras está esquilando el animal el esquilador, por un lado empieza y hay que dar vuelta el vellón al compás como se da vuelta el animal el esquilador. Una vez que se dio vuelta el vellón, uno empieza a acomodarlo, lo pesca de las puntas y lo lleva tomado, tomándolo de tal manera que no se rompa y uno va corriendo y lo tira, como quien pone la sábana en una cama, y queda sobre el mesón. Allí son los mesoneros los que arrollan los vellones y los tiran donde está el clasificador".
"El esquilador no tiene tiempo para conversar con nadie: ellos no pueden perder un minuto, un segundo, porque les pagan por animal esquilado y el vellonero tampoco, porque le toca atender a tres esquiladores a la vez, y son 50 metros o más que tiene uno que correr al mesón con el vellón y volver al lado del esquilador, a recoger el otro vellón que ya está saliendo, porque demora menos de un minuto para esquilar un animal un esquilador. Uno tiene que llevar de a uno los vellones al mesón, lo tira y vuelve otra vez corriendo y al otro vellón, y así es toda la jornada. El que hace de vellonero no tiene paz, sale cansado totalmente en la tarde, porque corre desde la mañana hasta la tarde".
Un joven aprendiz con alguna iniciativa o que gustara de los trabajos del campo, podía ir aprendiendo las distintas faenas en la estancia, y sobre todo, en el contacto directo con el trabajo y la pericia de los obreros más antiguos.
"Y eso tiene todo un procedimiento dentro del galpón, porque después vienen los prenseros y los enfardadores, yo le hice todos esos trabajos, porque uno mirando a los que saben va aprendiendo. Nosotros compartimos todos esos trabajos porque estábamos para aprender. Ibamos a mirar como trabajaban los prenseros y a ellos les pagaban por fardos, estaban a trato."
Las tardes

después de la faena


La tarde después de la faena es la hora del descanso, del silencio, de la meditación alrededor de un mate, de un libro, del diario del sindicato o de una partida de truco.
Terminada la faena diaria a las 5 de la tarde, los obreros se repartían a sus distintas habitaciones para hacer su aseo personal. Cada casa de los obreros (habían casas para los ovejeros, para los esquiladores, para los peones) tenía su baño que todos compartían.
A continuación, pasaban a los comedores para la cena.
Después de la comida, muchos, acaso la mayoría de los obreros, regresaban a sus dormitorios para descansar, pero otros realizaban algunas entretenciones.
"Comíamos a la rápida y salíamos a jugar al futbol; los partidos se hacían entre los velloneros con los peones, los peones con los esquiladores y otros se iban a la Biblioteca al casino: ahí se jugaba al ping-pong, al billar, se jugaba al cacho, al truco, al dominó...nadie pasaba más allá de las 10 de la noche porque al otro día a las 5 y media de la mañana ya había que estar en pie."
En la biblioteca

de la estancia


"A nosotros nos gustaba mucho leer. Había una biblioteca en la estancia. Toda la juventud que estaba ahí en la temporada, los cabros que eramos de colegio, entonces, nos gustaba e ibamos a pedir libros y nos gustaba enterarnos del asunto del sindicalismo. Leíamos el Código del Trabajo, libros de todo tipo habían. Leíamos novelas de cow-boys, de amores, románticas, de aventuras, pero sobre todo nos preparábamos para decir discursos en la reunión del sindicato. Nosotros nos preparábamos para traer un discurso, pero primero estudiábamos, sacábamos ideas de los libros para hacer nuestros discursos."
Con sus modestos lápices, copiaban lentamente los párrafos más interesantes de los libros en cuadernos improvisados, y estudiaban en las noches a la luz de las velas.
"Allí y en el sindicato, se trataban todos de 'compañeros', sin distinción de edades, de clases o categorías. Todos eramos compañeros".
En la biblioteca también encontraban los diarios del Sindicato. Periódicos como "El Esfuerzo" y más tarde "El Productor" se podían leer en la sala de la biblioteca (y no llevarlos a los dormitorios, para que todos tengan acceso), de manera que ese era uno de los puntos de reunión de la estancia.
La vida

de los puesteros


Los puesteros bajaban generalmente una vez a la semana a la estancia, oportunidad que aprovechaban para participar en actividades de entretenimiento o en la doma de caballos.
El puesto es una vivienda de un piso de madera de dos o tres habitaciones, de aspecto interior oscuro, en el que el puestero vivía solo o con su esposa. El uso constante de velas o de lámparas a kerosene, producía el característico color negro o gris de los techos y paredes de estas viviendas.
La actividad del puesto comenzaba temprano en la mañana y abarcaba hasta que anochecía: lavar ropa, preparar los aperos de los caballos, mantener los perros alimentados, limpiar la casa, cocinar, hacer el pan, salir a recorrer los campos, recoger los animales muertos y extender los cueros, eran algunas de las tareas diarias de estos obreros.
En la noche, una de las entretenciones principales era la lectura, a la luz de las velas. "Yo me llevaba cualquier cantidad de novelas y libros al puesto; leía, leía y leía; a las ocho de la noche ya no había con quién conversar, pero yo me acostaba a leer, teníamos velas solamente y me daban las dos o tres de la mañana."
De cuando en cuando pasaban por la estancia los "zepelines", que eran mercachifles o comerciantes ambulantes llevando mate, tabaco y alcohol para la venta, pero el consumo de alcohol estaba prohibido en las faenas de las estancias. "Allá se trabajaba, no se tomaba".
Visitantes ocasionales en los puestos y sobre todo en invierno, eran también los "tumberos", obreros cesantes que emigraban de estancia en estancia buscando trabajos menores, pues habían llegado tarde al enganche para las faenas de temporada. Permanecían uno o dos días y continuaban camino, pues no eran permitidos por las administraciones de los establecimientos.
A caballo

por las pampas


La vida del puestero y del ovejero que recorría los campos magallánicos, también estaba marcada por la soledad de las enormes extensiones y las distancias. El ovejero lleva en su caballo los implementos básicos para su trabajo (cuchillo, fósforos, mate) y se acompaña de sus fieles perros.
Los puestos no eran más que puntos lejanos de llegada y de recambio de caballos para seguir camino.
"Porque nosotros andábamos ambulantes, mucho tiempo. Salíamos por ejemplo al kilómetro 64, después que entregábamos el piño, llegábamos al 120 arriba, y esos son 60 kilómetros más de a caballo, pasábamos al puesto a cambiar caballos y teníamos que ir a otro campo, que eran otros 60 o 80 kilómetros más arriba otra vez, y andábamos 120 kilómetros allá para ir a repuntar. Ibamos a repuntar a los animales, para que no tengan que caminar tanto, para llevarlos a la estancia para la esquila". (1026)

A mediados del año 1945, la Confederación de Trabajadores realizó un amplio balance de la situación social y sindical de la Provincia. En este panorama, resulta evidente el descontento de los dirigentes sindicales por la evidente disminución del poder adquisitivo de los trabajadores frente al incremento del costo de la vida.


Ellos resentían, por ejemplo que en las discusiones por los Convenios Ganaderos los aumentos salariales alcanzados no superaban el 19.5% en circunstancias que la parte patronal solo concedía un 16% de reajuste a los obreros del campo.

Trabajo y cesantía estacional

en Magallanes

Para los dirigentes sindicales sin embargo, la cuestión más notoria y molesta, era la falta de preocupación que observaban en las autoridades provinciales y nacionales, frente a la naturaleza específica de las condiciones de trabajo en Magallanes, condiciones que estaban fuertemente influidas por la estacionalidad de las faenas.


De este modo, en opinión de la CTCH Provincial, los trabajadores de las estancias, los carpinteros de la construcción y de talleres, los obreros marítimos y jornaleros, así como los panificadores y los mineros de las minas de carbón, trabajan solo una parte del año, en general, en la estación de verano, por lo que el resto del año, o disminuye la intensidad de las actividades (como en los puertos), o éstas se paralizan casi totalmente (como en las estancias, edificaciones y minas de carbón), por lo que los aumentos salariales que ellos logren obtener por la temporada de trabajo, incidían fuertemente en los recursos de que dispondrían el resto del año.
Situación similar aquejaba a los trabajadores de las Municipalidades, cuya organización la Asociación de Empleados Municipales, no obstante las gestiones de la CTCH Provincial, realizaba en 1945 activas gestiones con los parlamentarios y autoridades de Gobierno e la capital, para obtener beneficios salariales especiales en la Ley de Rentas Municipales que se discutía por entonces en el Congreso Nacional.
En diciembre de 1945, el descubrimiento de un yacimiento de petróleo en Tierra del Fuego, constituye un hecho histórico en el desarrollo de Magallanes. Escribe al respecto Osvaldo Wegmann: "Sábado 29-XII-45. A las 1.57 horas el petróleo cosquillea en el olfato de los obreros de la Corporación de Fomento y a las 2.01 SALTA EL CHORRO. Gran regocijo entre los obreros. El "Pulpo" (Eduardo Simián) se untó la cara con el "oro negro" y los obreros que dormían en el campamento fueron despertados al grito de ¡saltó petróleo!. (1027)
Con esta noticia -que ocurpó los titulares de la prensa local y nacional- concluyó el año 1945 en Magallanes.

1946:

nuevos problemas

y nuevos conflictos

En febrero de 1946, los gremios vinculados a la actividad frigorífica, concluyeron el proceso de negociación colectiva, como lo refleja esta información del diario "El Austral" de Puerto Natales.




Los convenios frigoríficos


"Ya se ha llegado a un entendimiento entre la Gerencia del Frigorífico Bories y la comisión del Sindicato local en lo que respecta a los nuevos salarios del presente año. Según el nuevo convenio, el personal de obreros gozará de un aumento del 14% en los seis meses de verano y de un 10% en la época invernal. Además se han obtenido importantes mejoras en varias cláusulas del convenio anterior.
En el Frigorífico Natales continúan las discusiones entre obreros y patrones, pero se espera muy pronto un entendimiento, ya que ambas partes están dispuestas a arreglarse en forma tal que sus intereses no sean perjudicados, solucionando las dificultades en forma equitativa." (1028)

En 1946, las actividades conmemorativas del 1° de Mayo, permitieron a los organismos sindicales, celebrar además de los acontecimientos históricos de Chicago, la victoria aliada en la II Guerra Mundial, pero en las manifestaciones sociales públicas, ya se percibía un ambiente de división y de conflictos internos.


Aquel mismo año de 1946 se publicó la “Monografía de Magallanes” del padre salesiano Lorenzo Massa, obra histórica en la que sobre los acontecimientos del 27 de julio de 1920, podemos leer la siguiente reseña: “Las agitaciones obreristas, que habían mantenido en zozobra a los gobiernos anteriores, tuvieron también honda y violenta repercusión durante la administración de don Alfonso Bulnes Calvo, adquiriendo el máximum de violencia entre el 27 de julio y 5 de agosto de 1920 con el incendio de la Federación Obrera de Punta Arenas. Estos luctuosos sucesos determinaron su renuncia el 9 de agosto de 1920.” (1029)


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