Historia Social



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La tradición del 27 de julio

en Punta Arenas:

los obreros se reúnen

para recordar sus mártires

El 27 de julio fue celebrado ese año, por las organizaciones obreras de Magallanes bajo la dirección de la CTCH en Natales y Punta Arenas.


En un acto efectuado en el Teatro Politeama, la CTCH Provincial rindió homenaje a los caídos en 1920. Asistamos por un instante a aquel evento.
Desde temprano en la mañana, los diferentes sindicatos y gremios llegaban al Teatro Politeama, donde instalaban sus pendones y estandartes. El escenario quedaba presidido por la bandera chilena y la bandera de la Confederación de Trabajadores de Chile. Una corrida de sillas serían ocupadas por los directivos de la CTCH e invitados al acto. Detrás de los invitados en el escenario, tomaban colocación en guardia, jóvenes militantes de las juventudes de los partidos Socialista y Comunista.
Los asistentes dieron inicio al acto interpretando el Himno Nacional de Chile. Seguidamente, el Secretario de la CTCH Juan Bórquez hizo un recuento de los hechos en aquel año y reclamó una mayor unidad de los trabajadores: “...los obreros de los últimos tiempos no están decididamente unidos y veo que estamos retrocediendo cada día; es lamentable que en esta reunión no se encuentren todos los compañeros, ya que se trata de celebrar un acontecimiento de tanta trascendencia para las clases trabajadoras, la fecha del incendio de nuestra Federación Obrera, donde sucumbieron varios de nuestros compañeros que lucharon hasta la muerte para obtener un mejoramiento económico...” Manifestó además, sus críticas a la situación creada por los subidos precios de los artículos de primera necesidad, diciendo que las autoridades no se preocupaban de este problema, y llamó a todos los obreros en general a estrechar filas a fin de luchar contra el capital y así poder obtener mejoras económicas.
El dirigente minero Domingo Durán Reyes, en representación del Sindicato respectivo, criticó las alzas de las subsistencias y acusó que el incremento en los precios del carbón habidas recientemente se originaban en los patrones, ya que los mineros no han tenido aumentos de salarios. El dirigente de la CTCH Juan Ruay Huenten, además de reseñar la fecha celebrada, se refirió a su labor como integrante del Comisariato, acusando que en dicho organismo no se le tomaba en cuenta, haciendo caso omiso de los reglamentos. Señaló que las alzas del azúcar, el carbón y la carne, eran “...culpa de los capitalistas, estancieros y políticos, y estos últimos que solamente buscan prebendas y puestos públicos, por lo cual el pueblo siempre ha sido engañado, ya que recurren al pueblo solamente cuando necesitan su voto, prometiendo mejoras que nunca cumplen...”
El dirigente obrero Aparicio Reyes González, cerró el acto haciendo referencia a la situación internacional, abogando por la ruptura de relaciones con las potencias del Eje y criticando la designación de Carlos Ibáñez como embajador de Chile en Perú.
Los obreros concluyeron la manifestación, cantando a coro y puño izquierdo en alto el himno “La Internacional”...
Arriba los pobres del mundo

de pié los esclavos sin pan...
Agrupémonos todos,

en la lucha final,

y se alcen los pueblos por la Internacional,

agrupémonos todos,

en la lucha final,

y se alcen los pueblos con valor,

por la Internacional!.
El día que el triunfo alcancemos

ni pobres ni hambrientos habrán

la tierra será el paraíso

de toda la humanidad.
A continuación, los asistentes salieron del teatro e iniciaron la tradicional romería al cementerio.
En el campo santo, y ante la tumba de la Federación, hicieron uso de la palabra los dirigentes Luis Leniz Villarroel, quién en particular, junto con reseñar la historia del 27 de Julio, expresó su queja ante la demora de los juicios por conflictos del Trabajo en los servicios respectivos. Expresó su crítica al eventual nombramiento de Ibáñez como embajador, diciendo que como embajador de Chile “...sería mejor un Bernardo Ibáñez, un Salvador Allende o un Salvador Ocampo, personajes que cuentan con la confianza del pueblo entero...” Leniz concluyó su discurso advirtiendo a los obreros asistentes, la presencia de funcionarios de la policía de Investigaciones...

Esfuerzos de unificación

de los empleados de Magallanes

Coincidiendo con este panorama social y económico, los empleados particulares estaban realizando desde fines de 1941 para lograr establecer una organización única que los reúna y represente.


En agosto de 1942, dichos esfuerzos ya estaban prontos a producir un resultado positivo. La Asociación de Empleados Particulares de Magallanes, a su vez, realizaba contactos y gestiones para incentivar la organización de los empleados públicos. La Asociación de Empleados Particulares de Magallanes, se dirigía por oficio al Intendente de la provincia, solicitándose se designe a un delegado del personal de dicha repartición ante el Consejo de la organización: “La Asociación de EE.PP. de Magallanes, en su afán de unir gremialmente a todos los funcionarios del Estado de la Provincia, se permite dirigirse a Us. y por su intermedio al personal de su dependencia, para pedirles se sirvan designar un Delegado ante el Consejo de esta entidad social...” (1004)
Existía además en este sector una Federación de Instituciones de Empleados Particulares (FIEP), cuyo Consejo Provincial en Magallanes en 1942, lo dirigían Francisco Ramos Guillén, como Presidente y René Faraldo Bascuñan como Secretario.
Como parte de esta tentativa de organización y unificación, se realizó en Magallanes -entre el 10, 11 y el 12 de octubre de 1942- el Primer Congreso Regional de Instituciones de Empleados Particulares. Los dirigentes Ramos y Faraldo, en dicha ocasión le dirigían una carta al Intendente Guillermo Arroyo informándole de ese evento: “Como acto de clausura de nuestro Primer Congreso Regional a verificarse los días 10, 11 y 12 del presente, realizaremos el día miércoles 14 a las 21 horas en el Teatro Cervantes una velada, con participación de representantes sindicales de todas las organizaciones de Empleados y un delegado del Consejo Ejecutivo Nacional de la FIEP, compañero Oscar Parrau...” (1005)
Los temas centrales del congreso de los empleados magallánicos fueron los relacionados con la legislación social y sus reformas, el bienestar, medicina preventiva y problemas de las subsistencias, y cuestiones internas de unidad y organización gremial propias del sector. Los nuevos dirigentes de la Federación de Instituciones de Empleados Particulares elegidos con ocasión de este Congreso fueron F. Ramos, O. Kaakens T., R. Faraldo B., Luis Requena A., A. Saavedra S. y A. Uribe.
Al mismo tiempo también en 1942, los socios del Sindicato Profesional de Empleados Particulares procedieron a nombrar a sus representantes para la Junta de Conciliación Permanente, organismo oficial creado algunos años antes, a fin de funcionar como mecanismo estable de negociación y conciliación entre patrones y trabajadores organizados. Los delegados que este Sindicato presentó como sus representantes, fueron los empleados de la firma armadora Compañía Chilena de Navegación Interoceánica, Domingo Oyarzún Triviño, Antonio Dos Santos Gómez y René Faraldo Bascuñán, éste último a su vez, dirigente del Sindicato Profesional de Empleados de Bahía.
Por su parte, en septiembre de 1942, los dos Sindicatos ganaderos de Magallanes, lograron acordar un pliego común de peticiones a enviar a la Asociación de Ganaderos de Magallanes.
La carta de ambos sindicatos que acompaña al petitorio que aquí reproducimos, dirigida al Intendente, decía lo siguiente: "Punta Arenas, 4 de septiembre de 1942. Al Señor Guillermo Arroyo Acuña, Intendente Subrogante de la Provincia de Punta Arenas. Muy señor nuestro: Julio Donaide Torres, Manuel Juvenal Soto, Presidente y Secretario del Sindicato Ganadero y Frigorífico de Magallanes, tiene el agrado de saludarlo y manifestarle que en unas reuniones se acordó enviarle las reformas a introducir en los próximos Convenios a discutirse con la Asociación de Ganaderos el 21 de septiembre de 1942. Adjunto enviamos los bosquejos de nuestras peticiones que presentaremos nuestro Sindicato con el Sindicato de Campo y Frigorífico de Puerto Natales, donde solicitamos un aumento de salarios el 60% para todos los que ganan menos de $ 1.000 mensuales, y el 40% para los contratistas y todos los que ganan más de $ 1000 mensuales. Sin más que comunicarle y poniendo en su conocimiento como la Primera Autoridad de la Provincia nos despedimos de usted, quedando a sus órdenes como siempre sus servidores. Julio Donaide Torres, Presidente. Manuel Juvenal Soto V., Secretario." (1006)
El congreso emitió un conjunto de resoluciones en las que propiciaba la unidad de todos los sectores asalariados de la Provincia, y en las que protestaba por los problemas de encarecimiento y escasez de las subsistencias.


Octubre de 1942:

las demandas sociales

en Magallanes

terminan en un paro general

En este año de 1942 no solo los empleados estaban protagonizando encuentros públicos en demanda de sus reivindicaciones. Los obreros agitaban a su vez, algunos problemas de urgencia.


La CTCH convocó para mediados de octubre de 1942 a una concentración pública destinada a manifestar el reclamo de los trabajadores frente a los problemas de abastecimiento de carne en la región. De hecho, la decisión de la Asociación de Ganaderos de suspender -bajo un recurso de carácter legal- la entrega de carne barata a la población desencadenó un clima de protesta que sería un antecedente para la próxima discusión de los convenios para las faenas de las estancias.
El manifiesto emitido por la CTCH para esta concentración, decía en algunos de sus párrafos: "Debemos conseguir que la entrega de carne sea lo suficiente como para asegurar el abastecimiento de toda la población y que su precio sea fijado de acuerdo con los intereses del pueblo, en arreglo directo entre las partes o sea, el pueblo frente a frente contra la Asociación de Ganaderos. Para conseguir esto tenemos que marchar firmemente unificados obreros y empleados, bajo la consigna de conseguir carne abundante y barata. A las dueñas de casa las llamamos parta que en la concentración de la CTCH manifiesten su sentir frente a este candente problema y cooperen organizadamente a nuestra tarea. El problema del abastecimiento de carne barata afecta a todos los sectores y, por lo tanto, debe ser resuelto por medio de una movilización general. Comerciantes, empleados, obreros dueñas de casa, todos con vuestros hijos mañana al Politeama a protestar en contra de la especulación y el plan de hambreamiento popular." (1007)
El 14 de octubre, a partir de las 18.30 horas se reunieron unos 800 trabajadores acompañados de sus esposas e hijos en el local del Boxing Club (1008). El Secretario de la Confederación de Trabajadores de Chile, (C.T.CH.), Juan Bórquez Barrientos abrió la manifestación refiriéndose al problema del elevado precio de la carne en Magallanes. Criticó las recientes medidas adoptadas a este respecto por la Municipalidad de Punta Arenas y el Comisariato Departamental de Subsistencias y Precios. Convocó a todo el pueblo de Punta Arenas a unirse en un solo frente, sin distinciones políticas, para combatir la carestía de los artículos de primera necesidad, y llamó a todos los trabajadores y al pueblo a asistir a la concentración que la CTCH convocaría para el 18 de octubre.
En términos similares hicieron uso de la palabra, a continuación, los dirigentes Julio Donaide Torres, en representación del Sindicato Ganadero y Frigorífico de Magallanes; Lorenzo Paillamán Vargas, por el Sindicato de Campo y Frigorífico de Puerto Natales; Aldarico González Tapia, por el Sindicato de Gente de Mar; Carlos Aliaga, por los empleados particulares de Magallanes; Manuel Rivera Concha, por la directiva de la CTCH, y Carlos Alvarado Zúñiga en representación del Sindicato de Obreros Metalúrgicos.
El domingo 18 de octubre y tal como lo había convocado la CTCH., se efectuó una concentración en el Teatro Politeama, con unos 1.000 trabajadores asistentes, en demanda de las principales reivindicaciones del momento: contra la carestía de la vida y los elevados precios de los artículos de primera necesidad. En el acto hicieron uso de la palabra el dirigente Juan Bórquez, Secretario Provincial de la CTCH, quién criticó fuertemente a las grandes casas comerciales de la provincia por los altos precios que alcanzaban sus productos. A continuación intervinieron Teolinda Villarroel, en representación del Sindicato Femenino de Oficios Varios, Julio Donaide Torres a nombre del Sindicato Ganadero de Magallanes; José Ruay, dirigente de la CTCH Provincial; Guillermo Paredes, representando al Sindicato Profesional de Sastres; Luis Léniz, a nombre de la CTCH; Arturo Saavedra, en representación de los empleados particulares y Camilo Oyarzo, a nombre del Sindicato de Campo y Frigorífico de Puerto Natales quién, en particular, criticó el actual sistema de explotación en las estancias australes, que significaba que los obreros prácticamente laboraban no más de un mes en dichos establecimientos, quedando a continuación gran parte del año cesantes.
El dirigente Andrés Ovando, en representación del Sindicato de Mineros, hizo alusión a la crisis que vivía la industria carbonífera en Magallanes y rindió un breve homenaje por los obreros mineros del carbón recientemente muertos en Lota y finalmente, intervino el dirigente Roberto Muñoz, Subsecretario de la CTCH, quién hizo un planteamiento general sobre el problema de las subsistencias en la provincia.
Concluida la concentración, los trabajadores asistentes marcharon hacia la Plaza Muñoz Gamero, continuando hasta la sede del Sindicato Ganadero donde se puso fin al acto.
El viernes 23 de octubre todos los sindicatos y gremios afiliados a la CTCH Provincial acordaron decretar un paro general en toda la provincia.
Adhirieron inicialmente 20 organizaciones sindicales y gremiales, entre las cuales las más importantes eran: los obreros Ganaderos y Frigoríficos, Zapateros y Anexos, Jornaleros de Mar y Playa, Gente de Mar, Metalúrgicos, Panificadores, Lecheros, Albañiles, Carpinteros y Mueblistas, Sindicato Femenino de Oficios Varios, Electricistas, Obreros Municipales, Sastres, Empleados de Bahía, Mineros de las Minas Loreto, Tres Puentes e Isla Riesco, Gráficos, Matarifes, Choferes de autos de alquiler, choferes de camiones de alquiler y Carreros. Adhirieron también, los obreros de garajes y de aserraderos, al mismo tiempo que el comercio mayorista y minorista de las tres ciudades de la provincia cerraron ese día en un 20% aproximadamente.
Escribía el Gerente de la empresa propietaria del Frigorífico de Río Seco, la The South American Export Syndicate Ltd., al Intendente Guillermo Arroyo: “Sirve la presente para poner en su conocimiento que el día viernes 23 del presente, en cuanto llegaban nuestros operarios para trabajar, llegó el Presidente del Sindicato ganadero y Frigorífico, sr. Julio Donaide e indujo a los trabajadores a parar el trabajo. Hemos escrito al sr. Inspector del Trabajo avisándole sobre este hecho. Esta mañana todos los operarios, con la excepción de tres, volvieron a su trabajo...” (1009)
Ese mismo 24 de octubre, y cuando las negociaciones para solucionar el conflicto ya estaban iniciadas, los partidos Radical, Socialista, Comunista y Regionalista, a través de sus dirigentes Armando Barría, Francisco Padín y Luis Ruiz Osses, solicitaron al Intendente autorización para efectuar un acto de adhesión al paro general de los trabajadores, petición que fue denegada por éste “...por ser inconveniente para la tranquilidad pública...”
El paro general duró 10 días y representó una amplia expresión social y sindical de repudio a la situación económica que vivía Magallanes. La autoridad gubernamental -recordemos que se trataba del gobierno del Presidente Juan Antonio Ríos- respondió con dos medidas legales dirigidas a resguardar el orden público: la detención de los dirigentes de la CTCH Provincial, considerando que se trataba de una huelga ilegal, y la declaración de la Provincia bajo el régimen de Estado de Sitio, con su respectivo Jefe de Plaza.
No hubo enfrentamientos ni violencia en este conflicto y se logró que la Asociación de Ganaderos aumentara la cuota de 130 animales frigorizados que se entregaban a la ciudad sea aumentada a 400 reses, al precio de $ 1 el kilo, aumentándose a 24 los puestos de abastecimiento en las ciudades de Punta Arenas, Natales y Porvenir y eliminándose la Tarjeta de Racionamiento que había sido implantada para este suministro.
El 2 de noviembre, se llegó a un acuerdo entre el Gobierno y la CTCH, según lo registra este oficio dirigido por el Intendente Arroyo Acuña a la Asociación de Ganaderos: “En conformidad a las conversaciones sostenidas con el señor Secretario de esa Asociación, el Intendente infrascrito, llegó a un acuerdo con los obreros de la CTCH, con el fin de que volviesen al trabajo, de entregar hasta 270 reses de lanares congelados para ser expendidas al obrero a UN PESO el kilo, cuyo expendio se efectuará sin tarjetas por tres días, para que el Comisario General de Subsistencias y Precios resuelva en definitiva.” (1010). El Gobierno había enviado a Magallanes al Comisario General de Subsistencias, Rafael Agustín Gumucio, para acelerar el término del conflicto.
La huelga general concluyó con una gran concentración popular en Punta Arenas, donde los dirigentes sindicales dieron cuenta de las gestiones de mediación habidas y de los acuerdos y logros alcanzados con la autoridad provincial. El acto se efectuó el 8 de noviembre en la Plaza Bulnes al que concurrieron unas 3.000 personas. En esta ocasión, hicieron uso de la palabra el dirigente Juan Bórquez de la CTCH, Alfredo Hernández Barrientos, Secretario de Actas de la CTCH., Elizardo Soto, Aparicio Reyes, Manuel Rivera Concha, Luis Ruiz Osses, el Diputado Juan Efraín Ojeda y Roberto Muñoz.
Este conflicto, además, puso de manifiesto el creciente poder de convocatoria alcanzado por la CTCH en Magallanes, no obstante que el proceso seguido contra sus dirigentes se prolongó hasta mediados de 1943.

A fines de 1942, y en el contexto de estas protestas y demandas de la población por la situación económica que vivía la Provincia, se constituyó la Central de Comités de Barrios. Fundada el 30 de noviembre de 1942, la Central de Barrios, como se le conoció durante más de veinte años, encabezó numerosas protestas y demandas y puede considerarse como la pionera de las organizaciones vecinales y a la vez, de consumidores en Magallanes.


A principios de noviembre de 1942, los dirigentes de la Confederación de Trabajadores de Chile, CTCH, Manuel Rivera Concha y Rosalino Torres Torres solicitaron autorización para efectuar una concentración para "...adherirse incondicionalmente a la política nacional contra el espionaje totalitario que ha iniciado el Ministro del Interior", la que tuvo lugar con una masiva asistencia de público el 8 de noviembre en la Plaza Bulnes. En el acto, los oradores sindicales criticaron la presencia de espías nazis que se denunciaba en la capital y respaldaron el carácter democrático y republicano del régimen político en Chile.
Hacia sea época, la inmigración chilena en la Patagonia argentina, representaba un creciente número de obreros, los que a medida que se asentaban en las localidades del sur, iban formando sus familias y creando las organizaciones que mejor podían representarlos: se integraron en sindicatos, sociedades obreras de resistencia y gremios, y formaron sus propias sociedades mutuales y centros sociales. Una segunda generación, los hijos de las primeras familias de obreros, colonos y artesanos chilenos emigrados a Argentina, estaba comenzando a tomar el relevo de sus padres, hacia mediados del siglo XX.
Es el caso de los obreros chilenos residentes en Comodoro Rivadavia, quienes en 1937 constituyeron su propia Sociedad Chilena de Socorros Mutuos, similar a la creada en Río Grande (Tierra del Fuego) por sus congéneres chilenos.
Esta Mutual dirigió a fines de 1942 una nota al Intendente de Magallanes, en la que la organización “...se pone a vuestra disposición para cualquier consulta que esa Intendencia desee, ya que esta institución representa el verdadero sentir de los compatriotas que se encuentran en esta zona.” Firman esta carta, los chilenos emigrados Enrique Gallardo O. y Miguel Roa Gallardo, Presidente y Secretario de esta Sociedad Mutual. (1011)

1943:

cambios en la fuerza de trabajo

de Magallanes

Hacia mediados del siglo ¿quiénes constituían la fuerza de trabajo en Magallanes? ¿Quiénes eran y cuáles eran las principales categorías de obreros en esta región?


En 1943, la fuerza laboral en Magallanes estaba constituida por alrededor de 17.000 trabajadores, de los cuales 3.097 trabajaban en las faenas ganaderas y actividades agrícolas, 139 se ocupaban en la pesca, 974 trabajaban en la minería (principalmente del carbón), 4.457 se encontraban trabajando en la industria, la artesanía y la construcción, 5.029 trabajaban en el comercio y los transportes, y 3.742 se ocupaban en las actividades de servicios.
Estas cifras permiten percibir que la estructura productiva de Magallanes estaba comenzando a experimentar un cambio, al observarse la expansión gradual de las actividades de servicios y comercio, y al manifestarse ya en sus primeros rasgos la lenta declinación de la actividad ganadera.
La ganadería magallánica y el conjunto de la economía de la zona, estaba mostrando a inicios de los años cuarenta, rasgos de estancamiento, de fragilidad estructural y de vulnerabilidad a los cambios experimentados por la economía y los mercados internacionales. Las crisis mundiales y las guerras, repercutían con mayor intensidad sobre la débil economía magallánica.
Puede decirse que en el contexto de la II Guerra Mundial, la estructura económica magallánica vivía casi en medio de una crisis crónica, determinada –entre otros factores- por la depresión de los precios de la lana y los productos de la ganadería, y por la declinación de la minería carbonífera.
Pero, al mismo tiempo, se iba constituyendo un creciente sector de empleados, tanto del sector privado (empleados de comercio y de los bancos, en su gran mayoría), como del sector público, o sea funcionarios de los servicios públicos.
Estos últimos, formados principalmente por empleados de servicios como Correos y Telégrafos, Tesorería, Caja Nacional de Ahorro, Aduanas y otros servicios, y motivados por la formación de una organización nacional que los reunía, se constituyeron el 5 de mayo de 1943 en la estructura provincial de la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), que con el tiempo vendría a ser una de las fuerzas gremiales más importantes, numerosas e influyentes de Magallanes.
En la primera convención nacional de dicha organización, fueron elegidos como dirigentes, los siguientes representantes de provincias: “...Presidente, don Juan Momberg, delegado de Osorno; vicepresidentes señores Alberto Sade, delegado de Iquique y Ramón Varela de Valparaíso; Secretario General, don Manuel Villena, delegado de San Fernando; Secretarios, señores Armando Maas Kaiser, delegado de Punta Arenas y Juan Ovalle, delegado de Talcahuano.” (1012)
La primera ANEF provincial, la integraban funcionarios fiscales de servicios como Correos y Telégrafos, Tesorería, Impuestos Internos, CORFO, y otras oficinas y servicios.
Debido al carácter predominantemente obrero de la Confederación de Trabajadores de Chile (CTCH), los empleados fiscales decidieron no incorporarse en ella, de manera que durante varios años, los actos del 1° de Mayo se organizaban por separado por empleados y obreros.
Las celebraciones del 1° de Mayo de 1943 (las que incluyeron las tradicionales concentraciones, romerías al cementerio, audiciones radiales y visitas solidarias a la Cárcel) estaban fuertemente relacionadas con el curso que estaba comenzando a adquirir la guerra en Europa, como que el Manifiesto de convocatoria a los actos, emitido por la CTCH recuerda y subraya que "el triunfo de los ejércitos democráticos y del Ejército rojo en los frentes de guerra en el viejo mundo, hacen vislumbrar que la barbarie nazi-fascista será aplacada definitivamente y los pueblos puedan iniciar una nueva era de paz y de laboriosidad a la luz de nuevas prácticas y conceptos de justicia social. Más, para que esto suceda pronto, necesitamos prestar nuestro sincero esfuerzo apoyando la acción de los pueblos democráticos en la lucha contra la bestia nazi y defender la justicia y la civilización." (1013)
Cabe hacer notar que a propósito de los problemas de suministro de carne y de la decisión de la CTCH de promover la formación de organismos vecinales de vigilancia de los precios, ello comenzó a rendir frutos con la formación de Comités de Barrio en distintos sectores de la ciudad de Punta Arenas, como el Barrio Prat y el Barrio Don Bosco. Al mismo tiempo, en junio de 1943, se discutía en la Cámara de Diputados un proyecto presentado por el Diputado Juan Efraín Ojeda sobre abastecimiento de carne a la población de Magallanes.
En junio de 1943, los obreros de las panaderías levantaron un movimiento de demanda por mejorías salariales, tanto en Punta Arenas como en Puerto Natales.

Los panaderos solicitan



aumento de sueldo

El miércoles en la tarde se reunió en la Gobernación un grupo de panaderos y se entrevistó con la primera autoridad, tratándose hagan las diligencias necesarias para conseguir aumento de sueldo.
Dadas las razones por los panificadores el Gobernador señor Jara, acordó tener una próxima reunión en la que les comunicaría el resultado de sus gestiones que estimularía favorables, por cuanto hará lo posible por conseguir con los dueños de los establecimientos de panaderías que se aumente el sueldo a los panaderos. (1014)

El 27 de julio de 1943, la CTCH realizó una serie de actos de recordación, como se había convertido en tradición en Magallanes.




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