Historia Social



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Prensa obrera y sindical en


los años treinta y cuarenta

en Magallanes

Al compararse el desarrollo de la prensa sindicalista en Magallanes en los años treinta y cuarenta, respecto de los decenios anteriores, se observan cambios notables: hubo menos periódicos y la difusión tendió a limitarse al mundo sindical exclusivamente.


Evidentemente, como consecuencia de las prolongadas divisiones y de las limitaciones de recursos de los propios sindicatos, la prensa obrera entre los treinta y cuarenta estaba perdiendo fuerza y amplitud.

El Productor. (Sindicato Ganadero de Magallanes) 1930-1946

El Faro de la Costa. 1937
El Despertar. 1934

Unidad. (Unión de Profesores de Chile) 1943

El Chute. (Unión de Empleados Municipales) 1948

El Esfuerzo (Sindicato de Campo y Frigorífico de Natales) 1930-1940


1936:

la unidad de los trabajadores

y el Frente Popular

El año 1936, aparece marcado por dos eventos de importancia sindical y política: la formación del Frente Popular en Magallanes (11 de abril) y de la Confederación de Trabajadores de Chile, CTCH en diciembre de 1936, a nivel nacional.



La Declaración de Principios


de la Confederación de Trabajadores de Chile (CTCH)

en 1936

En el congreso constitutivo de la Confederación de Trabajadores de Chile (CTCH), realizado en Santiago en diciembre de 1936, se aprobó la siguiente declaración de principios.


La CONFEDERACION DE TRABAJADORES DE CHILE, declara:
Que el régimen actual, fundado en la propiedad privada de los instrumentos y medios de producción y de la explotación del hombre por el hombre, que prevalece en la mayor parte de los países de la tierra, debe ser sustituido por un régimen económico-social más justo, que asegure al hombre al pleno desarrollo de sus facultades creadoras y a la Humanidad el lógico desenvolvimiento de su progreso.
Que para realizar las aspiraciones de los trabajadores del país, es indispensable conseguir la unificación en el plano nacional, en las filas de la Confederación de Trabajadores de Chile la que robustecida en el plano internacional, por su adhesión a la Confederación de América Latina y relaciones fraternales con idénticas organizaciones sindicales del mundo, asegure a todos los explotados un porvenir venturosos.
Que el fascismo es la fuerza de choque del capitalismo regresivo, ejecutor de las guerras de conquistas, amenaza permanente de la libertad e independencia de los pueblos y por lo tanto el mayor enemigo de los trabajadores, por lo que debe ser combativo y reprimido en todas sus formas, donde quiera que se encuentre, conjuntamente con la acción vigorosa de los pueblos, única forma de asegurar un mundo democrático y libre de esclavitud.
Que para derrotar al fascismo y llevar adelante el progreso económico y social del país, la clase obrera debe aliarse con otros sectores y encabezar la lucha de todas las fuerzas democráticas y progresistas, interesadas en la terminación de las supervivencias semifeudales y en el desarrollo de una gran industria nacional para abrir cauce al engrandecimiento de la patria y asegurar el bienestar de las masas trabajadoras.
OBJETIVOS
La Confederación de Trabajadores de Chile, tiene como objetivos fundamentales los siguientes:


  1. Agrupar en su seno a todos los trabajadores del país en una sola Central Sindical.

b) La defensa permanente de los intereses y las reivindicaciones económicas y sociales de los trabajadores chilenos.


e) La Confederación de Trabajadores de Chile, adherida a la Confederación de Trabajadores de América Latina (CTAL) mantendrá estrechas relaciones solidarias con todas las Centrales del Continente Americano e impulsará con máxima decisión a unidad de todos los trabajadores del mundo.
d) La unidad de todos los trabajadores y los pueblos para ganar la guerra y aplastar al fascismo; mantenerse unidos en la victoria y en la postguerra para el perfeccionamiento de la democracia y la construcción de un mundo mejor, sobre la base de paz duradera, sin fascismo ni régimen de gobierno contrarios a la voluntad popular, para que las clases asalariadas puedan disfrutar de la libertad, trabajo y bienestar a que tiene derecho.
e) Asegurar a todos sus organismos el más amplio ejercicio de una auténtica democracia sindical y el respeto a los derechos de cada organismo y afiliado, para opinar sobre la marcha de la institución.”

La cesantía, a su vez, ponía una nota de gravedad a los problemas que vivían muchos trabajadores en Magallanes.


En el debate municipal en el que se discutió la resolución de realizar diversas obras públicas por cuenta del Municipio, el regidor Carlos Plata argumentaba en los siguientes términos sobre este problema social endémico: "El señor Plata opina que el trabajo debe hacerse por administración y el señor Castelblanco estima que debe hacerse por contrato. El señor Plata funda su opinión diciendo que cree que el trabajo debe hacerse por administración a objeto de dar trabajo a muchos desocupados. En cambio la obra por contrato no ocupa bastante gente. Con la obra por administración gana el Municipio y la gente tiene mayores medios de vida muy necesarios en estos momentos, porque la crisis de trabajo no está ahogada." (939)
Pero además, otros hechos de carácter nacional vendrían a repercutir sobre los trabajadores de Magallanes. En efecto, a mediados de febrero de 1936, y ante el incremento de las huelgas en distintos puntos del país, el gobierno de Alessandri Palma decretó el estado de sitio en gran parte del Territorio del país, ordenando además la detención de numerosos dirigentes sindicales y periodistas, los que fueron enviados bajo orden de relegación a distintas localidades apartadas.
Dos hechos dieron pié en Magallanes, para que la autoridad tomara medidas contra los dirigentes obreros: uno, fué la gran manifestación de conmemoración del 23 de enero de 1919, que realizaron los sindicatos y gremios en Puerto Natales. El Gobernador Bonzi, ya bastante precondicionado contra los dirigentes obreros natalinos, impidió por la fuerza el acto, bajo el argumento de que el permiso había sido solicitado en forma no legal.
El diario "El Magallanes" dió cuenta detallada de los acontecimientos, lo que acentuó la molestia gubermanental.
La Municipalidad, por su parte, había convocado a un Cabildo Abierto a objeto de protestar frente a la medida gubernamental, pero el Decreto del 18 de febrero de la Intendencia, prohibió la reunión indicando que, "...he acordado prohibir la reunión de un cabildo abierto, destinado a atacar las resoluciones tomadas por el Supremo Gobierno en uso de sus facultades legales. Debo hacer presente a Usía que esta medida no significa que la Ilustre Municipalidad no pueda reunirse ordinaria o extraordinariamente, pero sin asistencia de público a dichas sesiones." (940)
En Magallanes, las medidas represivas afectaron a algunos dirigentes del Sindicato de Campo y Frigorífico de Natales y a la Municipalidad de Punta Arenas. Se ordenó en aquel entonces, la relegación a Tenaún (Chiloé), del periodista Alfredo Andrade Bórquez, funcionario directivo municipal y director de "El Magallanes" Además, y de acuerdo con las normas impuestas por el Gobierno, el 18 de febrero de 1936 se decretó la prohibición de asistencia del público a las sesiones municipales, lo que levantó un sentimiento generalizado de indignación y de rechazo en todos los sectores sociales y políticos de Magallanes.
En la sesión del 18 de febrero de ese año, y refiriéndose a las medidas de estado de sitio impuestas por el Gobierno, el regidor Carlos Plata expresaba: "El señor Plata dice que va a referirse a los informes que parten a Santiago en forma viciada, que en ningún momento la clase trabajadora ha pretendido perturbar el orden ni ha adoptado actitud que pudiera significar su alteración o una salida de los preceptos de la Constitución Política del país; que lo único que esa clase tramita en estos momentos es un contrato colectivo, el que se arreglará en la mejor armonía; que hace esta declaración para que no llegue a Santiago una información que se haga aparecer, no a él, sino a los trabajadores como comunistas, cuando no hay tal, aunque ya es costumbre que se califique así al que pide un pan, y que la aspiración de la clase trabajadora es obtener una remuneración acorde con las ganancias de los industriales." (941)
Otro de los efectos de la huelga ganadera de 1935 en Ultima Esperanza fué poner de relieve y alertar a la opinión pública magallánica, acerca de los problemas que aquejaban a los trabajadores y al pueblo de Natales. Decía a este respecto un cronista de "El Magallanes": "...Natales como Magallanes paga la contribución de la distancia y el aislamiento y la carestía de la vida se hace sentir con mayor intensidad con las exigencias consiguientes por la carestía de los fletes, y solamente la carne es uno de los artículos baratos de que se beneficia la población." (942).
El día 23 de enero de 1936, la Federación Obrera de Magallanes realizó un acto en su local de Talca (hoy Armando Sanhueza) N° 1146, en homenaje a los sucesos del 23 de enero de 1919 en Puerto Natales.
A esta asamblea, fueron invitados seis de los obreros presos de Natales, a consecuencia de la huelga reciente de diciembre de 1935, y que habían regresado recientemente desde su detención en Valdivia. Se acordó enviar un telegrama a quienes aún permanecían en Valdivia, el cual rezaba lo siguiente: "Trabajadores Magallanes reunidos Federación Obrera para conmemorar 23 enero y recibir compañeros regreso cárcel, saludan compañeros María Vásquez, Lara y Rosales protestando represión injusta los mantenga aún encarcelados. punto. Federación Obrera." (943).
En aquel tiempo, los trabajos municipales continuaban siendo un rubro importante en el "mercado del trabajo" de Magallanes. Numerosos obreros, especialmente jornaleros, trabajaban para la Municipalidad por lo que las obras allí acordadas tenían una indudable influencia sobre la cesantía y el empleo en las ciudades.
En efecto, desde las temporadas de verano de 1933 y 1934, muchos obreros cesantes (incluso pertenencientes a otras faenas), pidieron a la Municipalidad les fueran concedidos algunos contratos municipales para realizar obras de pavimentación (empedrado y enripiado de veredas y calles).
Se formaron así, entre los jornaleros sin empleo, pero con cierta dotación de herramientas, algunas pequeñas agrupaciones de trabajo que se presentaron como contratistas al Municipio.
Es el caso que aparece en el acta de la sesión municipal del 28 de octubre de 1935, donde leemos el siguiente acuerdo: "6) Del oficio número 510 del señor Director de Obras Municipales acompañando informada la única propuesta que se presentó para efectuar el enripiado de la calle Sargento Aldea, entre Condell y General Canto. La propuesta en referencia es de los señores José Ignacio Leiva y Zoilo Santana, representantes de un grupo de obreros del Sindicato Ganadero, quienes ofrecen ejecutar el trabajo a razón de tres pesos el metro cuadrado y terminar las obras en veinte días. El señor Salles expresa que tratándose de la única propuesta y aunque difiera en más del quince por ciento del presupuesto oficial, opina que debería aceptarse. Se aceptó esta propuesta por unanimidad." (944)
El sistema mencionado dió buenos resultados.
De ello da cuenta, elogiosamente, el regidor Carlos Plata en una sesión municipal del año 1936: "El señor Plata expresa que en años anteriores se hizo campaña en cierta prensa para que se hicieran trabajos con contratos colectivos con los obreros (945), sistema que dió los mejores resultados como puede verse en las obras realizadas que los señores Regidores podrían visitar, para imponerse que con tres o más años de uso se encuentran como el día de su entrega."
Y comentando el sistema de contratistas, que en otras actividades de Magallanes había producido resultados poco halagueños como la ganadería, el regidor Plata argumentaba: "...que debe agregar los fundamentos de su moción en el sentido de que a estos obreros se les dé más salario. Expresa que a los obreros municipales que tienen un sueldo mayor, no se les hace trabajar hasta agotarles sus energías, sino que casi trabajan a voluntad, todo lo contrario de lo que ocurre con los que trabajan a las órdenes de los contratistas, que la experiencia lo obliga a hacer estas observaciones por haber trabajado en tales condiciones y estima que el proponente puede aumentar los salarios a diecisiete pesos veinticinco centavos, ya que el mismo va a ser el fiel custodio de sus intereses y no va a dejar levantar cabeza a sus trabajadores." (946)
El jornal que recibieron como remuneración esos obreros, por los últimos trabajos de empedrados en la ciudad de Punta Arenas fué de $ 17.25 diarios, obras en las que trabajaron 68 obreros en el acarreo de piedras y 31 en el trabajo de empedrado propiamente tal.

Los empleados y obreros

de Magallanes

continúan sus tentativas de unidad

Hacia principios de 1936, al igual que con las organizaciones de los obreros, el estado de desunión de las organizaciones de empleados de Magallanes era evidente. Funcionaban por separado una Unión de Empleados de Chile, una Federación de Empleados, el Sindicato Profesional de Empleados de Zapaterías y varias entidades de los empleados de comercio.


Aún así, acordaron formar un Comité Pro-Unificación de los Empleados Particulares, la que definió una "plataforma de demandas mínimas". Allí se demandaban específicamente la fijación de un salario mínimo, reajuste de sueldos, gratificación anual obligatoria, derecho a indemnizaciones, el cierre uniforme del comercio, la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer y la solución a la demanda de habitaciones baratas, demandas que resultaban una síntesis de aspiraciones sociales, económicas y políticas.
Obsérvese además, la notoria coincidencia en las demandas de los empleados con las que propugnaban los gremios obreros.
Ello se debía sin duda, a que los problemas sociales y económicos no reconocían frontera geográfica ni social. En Magallanes las condiciones de vida de una parte numerosa de la población obrera vivía en una situación material difícil.
De ello daba cuenta, la formación de organizaciones obreras femeninas, que se hacían cargo de demandar soluciones a los problemas vividos directamente por las familias pobres.
Es el caso de la Sociedad de Mujeres Obreras, cuya líder dirigió un petitorio a la Municipalidad de Punta Arenas, de lo que se dió cuenta en la sesión municipal respectiva. "5) De una solicitud de doña Rosa vda. de Serantes, en representación de la Sociedad de Mujeres Obreras, quién pide que se adopten medidas para abaratar el precio del pescado y que se instalen nuevos puestos municipales en los barrios obreros más importantes, como el Bario Prat, Hernández o el Cerro de la Cruz." (947)


Nuevos esfuerzos

de unidad sindical

en Magallanes

(1935-1936)

La división de empleados y obreros en Magallanes era evidente.


Pero, además, la crisis de las organizaciones sindicales se acompañaba con la crisis económica y social que vivía la parte más populosa de la clase trabajadora.
Un primer esfuerzo de unificación sindical en 1935, vino de un grupo de dirigentes obreros, los que constituyeron un Comité pro-Unificación, cuya directiva provisoria estaba integrada por Ana R. vda. de Serantes, Camilo Oyarzo, Juan Llanquín Aguilante, Fortunato Bórquez, Manuel Rivera y Germán Witt.
Los acuerdos que adoptó este Comité fueron: 1° convocar a reuniones sucesivas a todos los dirigentes obreros, y a las asociaciones mutualistas; y 2° informar a la prensa del avance de las gestiones de unificación. (948).
En mayo de 1936, se realizó un nuevo intento de unificación sindical, por el sector de los sindicatos obreros. La Federación Obrera de Magallanes impulsó la realización de un Congreso de Unidad Sindical, el que iba a ocuparse de diversos problemas de interés de los gremis obreros.
El Congreso tuvo lugar el domingo 24 de mayo de 1936 en el salón "Armonía", y a el asistieron los siguientes delegados: por el Sindicato de Campo y Frigorífico de Puerto Natales, Juan Aguilar Collao y Manuel Rivera Concha; por el Sindicato de Mar y Playa, Juan Yanquín, Alfredo Hernández y José Yanquín; por el Sindicato de Panificadores, Francisco Bitterlich y Armando Castaño; por el Centro Cultural Juventud, M. Andrade y E. Vargas; por la Sociedad de Mujeres Obreras, Ana de Serantes y Clara Andunce; por el Sindicato de Mineros de Isla Riesco, Antonio Bilbao; por el Sindicato de Mina Loreto, A. Bórquez; por el Socorro Fraternal, Camilo Oyarzo y por el Sindicato Ganadero y Frigorífico de Magallanes, Adalio Uribe. Asistieron también como delegados fraternales y oyentes, los obreros J. Pavlov, Gregorio Biscupovich y Miguel López y el representante de la Seccional Socialista de Punta Arenas, Luis Vega.
En el Congreso, el representante del Sindicato de Campo y Frigorífico de Natales, Juan Aguilar Collao, hizo una larga exposición en favor de los sindicatos libres no legalizados, expresando que "...las huelgas habidas en Ultima Esperanza y otros puntos del país en que los obreros han obtenido apreciables ventajas en sus luchas, en que no han estado sujetas a los tribunales del trabajo, mientras que por otro lado, las tramitaciones legales redundan siempre en perjuicio de la clase obrera como el caso del Sindicato de Mina Loreto, Electricistas y muchos otros a través del país." (949). Este informe fué aprobado por el Congreso.
Entre las resoluciones de este evento, figuran las siguientes: "1° procurar la adhesión de los sindicatos que aún no están representados en la Federación; 2° mantener un estrecho contacto con los comités unificadores de otras partes del país; 3° propiciar un mutuo entendimiento entre los organismos sindicales de la provincia para la defensa de las reivindicaciones económicas de la clase obrera; 4° apoyar todas las campañas tendientes al abaratamiento de los artículos de primera necesidad; 5° intensificar la lucha contra el fascismo y la guerra, y 6° defensa de las tierras y por un franco apoyo a las luchas de liberación del yugo imperialista que encabeza el Frente Popular." (950).
Aún así, las organizaciones obreras continuaban separadas de los gremios de empleados en Magallanes.

A mediados de este mismo año, el tema de las obras de pavimentación, empedrados y otros trabajos municipales dieron ocasión a un nuevo debate acerca del monto de los salarios que se debían pagar a los obreros ocupados en estas faenas.


En esa ocasión, figuraron en las actas municipales los nombres de los principales contratistas y obreros que trabajaron en las obras de empedrado de algunas calles de Punta Arenas.
Entre dichos trabajadores y artesanos figuraban nombres croatas como Tomás y Juan Matiacha, Mateo Ostoic, Jorge Domic, Pedro Yadriyevich, Juan Martinic, Mateo Draguicevic, Juan Stansic, Antonio Martinic, Santiago Danielovic, como también algunos artesanos chilotes como Nicanor Santana, Ramón García, Cayetano Mancilla, Julio Godoy, David Barría, Sixto Mancilla y Francisco Gómez. Ellos fueron la última generación de artesanos empedradores que trabajaron en las calles de Punta Arenas a mediados de los años treinta, antes que se inicien en los años cuarenta las obras de pavimentación urbana mediante cemento y concreto.
En 1936, un Comité Pro-Conmemoración del 1° de Mayo, se hizo cargo de la respectiva celebración, que se efectuó en el Teatro Politeama y una velada nocturna en el teatro Select, y en dichos eventos se integraron sindicatos y partidos políticos, a saber: el Sindicato Ganadero, Gente de Mar, Mineros de Isla Riesco, de Choferes del Servicio Público, la Federación Obrera de Magallanes, la Sociedad de Mujeres Obreras, el Centro Juventud, el Socorro Fraternal Obrero, el Frente Popular y el partido Socialista.
El manifiesto de convocatoria de los actos del 1° de Mayo, resumía los problemas sentidos por la población obrera y trabajadora de Magallanes: "La desvalorización de la moneda, las excesivas cargas tributarias, impuestos y gabelas, han disminuído al máximo el poder adquisitivo de la clase productora, haciendo ya imposible sus medios de subsistencia. Agregado a ésto existe en forma permanente el pavoroso problema de la cesantía, la tuberculosis, el exantemático, el alcoholismo que diezma a millares de vidas de la población laboriosa. Por estas y muchas otras causas de todos conocidas, este 1° de mayo no solo es día de recordar a los mártires de Chicago y a los millares de combatientes caídos todos los años en las luchas por las reivindicaciones proletarias, sino que es día de protesta y de férrea unión de todos los explotados, para luchar por mejores condiciones de vida, por las libertades democráticas y contra el peligro de la guerra y el fascismo que se cierne amenazante. ¡Trabajadores manuales e intelectuales de Magallanes! Imitemos el ejemplo heroico de los mártires que conquistaron con sus vidas la jornada de ocho horas de trabajo en el siglo pasado...Trabajadores! No dejeis de asistir a la grandiosa concentración de protesta que, en homenaje a los Mártires de Chicago, realizará el Comité Pro-Conmemoración del 1° de Mayo en el Teatro Politeama a las 9.30 de la mañana y demás actos alusivos a esta fecha que a continuación se detallan: a las 11,30 horas, romería al Cementerio a visitar la tumba de los caídos el 27 de julio de 1920, partiendo el desfile de la misma concentración; y a las 9 de la noche, al acto literario que se verificará en el local del Salón Armonía, esquina Seguel y Talca. ¡Todos a conmemorar dignamente el 50 aniversario de nuestros camaradas caídos en Chicago!. El Comité Pro-Conmemoración 1° de Mayo de las organizaciones obreras unidas de Magallanes." (951). Piénsese a la luz de este manifiesto, en las demandas de los empleados, algunas semanas antes de mayo.
En la concentración del Teatro Politeama hablaron oradores representantes del Comité Pro-Conmemoración del 1° de Mayo, del Sindicato de Gente de Mar, del Sindicato Ganadero, del Partido Socialista, de la Federación Obrera, del Frente Popular y el relegado político Heriberto Navarro Donoso, mientras que el programa de la velada en el Teatro Armonía, incluyó un discurso de Aparicio Reyes, por el Comité Pro 1° de mayo, las recitaciones de las niñas Celia Moya, Francisca Lema, Melania Mayorga y Amelia Hernández, sendos discursos de C. Oyarzo a nombre del Socorro Fraternal Obrero, del Centro Cultural "Juventud" y de un representante del Frente Popular, y el himno "La Internacional" coreado por todos los asistentes.
Por su parte, el conjunto de las organizaciones sindicales, mutuales y políticas de Magallanes organizaron un "Comité Pro-Abaratamiento de la Carne", y presentaron a la Municipalidad de Punta Arenas a fines de abril de 1936, un Memorial relativo al abastecimiento de la carne. Algunos párrafos de este documento expresaban: "La población de Magallanes está formada en su noventa y cinco por ciento por trabajadores que, con sus escasos salarios apenas alcanzan a sostener un standard de vida que cada día se hace más difícil de cubrir. La escasez de este producto de primera necesidad desde luego que forma la base de la alimentación de la gran masa trabajadora de la región, ha llegado a formar una legión de individuos debilitados, inútiles (por no decir hambrientos), que exasperados por su situación misma han recurrido, en última instancia a los poderes populares, que los representan, en demanda de justicia. No es desconocido que...el agravamiento de este problema se debe únicamente a la tendencia nefasta de los estancieros para sustraer la ínfima cuota de animales a beneficiar; a la subida escandalosa de precios de este artículo y a la negligencia fría y premeditada de las autoridades regionales para encarar de una vez y en forma definitiva este problema, que todos los años preocupa y desespera a la población que están en el deber de representar y defender." (952).


La cuestión de la "carne barata"

y los problemas

de subsistencias en Magallanes

Desde la conformación de una "economía ganadera de exportación" y de una clase obrera a principios del siglo XX, en Magallanes la carne se había convertido en el alimento principal de la dieta.


A ello se agrega el hecho de que en la alimentación a los obreros en las estancias, la carne ocupaba también un lugar principal del menú diario: incluso en algún momento de los años cuarenta, en las estancias de Magallanes y del resto de la Patagonia, se servían "chuletas" de cordero en el desayuno y a media mañana. Esos obreros al instalarse progresivamente en las ciudades de la región patagónica (Natales, Punta Arenas, Porvenir, Río Grande, Río Gallegos, Santa Cruz...) trajeron consigo la costumbre de comer carne de cordero o capón.
Como se ha podido apreciar en el relato, durante los años treinta y producto de complejos factores económicos regionales, nacionales e internacionales, el problema de las subsistencias y del precio de ciertos artículos en Magallanes, fué objeto de largos debates y de frecuentes demandas de las organizaciones obreras y sindicales.
La repetición del llamado "problema de la carne" en los petitorios obreros de ésta región, refleja la importancia que para ellos tenía el adecuado y oportuno suministro de carne a la población de Magallanes, para lo cual se ensayaron numerosas soluciones.
Por un lado, el Gobierno, siguiendo la política de la época, intentó fijar el precio de la carne fresca y congelada, a fin de evitar el alza indiscriminada del producto, a través del Comisariato de Subsistencias. Por el otro, la Sociedad Rural de Magallanes, representante de los estancieros del territorio, propusieron crear "puestos de abastecimiento", con lo cual se intentaba quebrar el monopolio de la venta en manos de algunos de los carniceros ya instalados.
En una comunicación enviada por la Sociedad Rural de Magallanes a la Comisión de Alcaldes de Punta Arenas, fechada el 14 de agosto de 1933, los estancieros, hacen un recuento de cómo se formaba el precio de la carne congelada en los siguientes términos: "El precio base fijado a la carne congelada durante el período de su expendio, o sea desde agosto 1° a noviembre 30 es de 40 centavos el kilo puesta en el frigorífico. Se recarga con cuatro centavos por acarreo hasta el matadero Municipal; cuatro centavos más por acarreo desde el matadero Municipal hasta los puestos de venta; tres centavos por impuesto fiscal triple: uno pagado por esta Sociedad; otro por los concesionarios encargados de su distribución en el matadero y el tercero por el abastero o carnicero; y tres centavos finales como impuesto municipal de Matadero. Por consiguiente, la carne importa 54 centavos el kilo para ser expendida a sesenta y cinco centavos kilo...En ciertos círculos que por revestir carácter oficial y que por lo mismo debieran estar mejor informados se sostiene que esto de la carne barata no es ningún beneficio de los estancieros al pueblo, pues el precio de ella está en relación con la calidad de la misma, pues se trata de ovejas viejas y el desecho de las estancias."
El clamor popular por el problema del precio de la carne, llegó a que muy frecuentemente la Confederación de Trabajadores, u otras entidades sociales como la Sociedad de Mujeres Obreras demandara que se rebajasen los precios de la carne y de otros productos como el pescado, a fin de paliar las carencias existentes. La demanda popular llevó en 1936 a la constitución de un "Comité Pro-Abaratamiento de la Carne", en el que se integraron los gremios obreros y las organizaciones de vecinos.
El tema de la "carne barata" llevó a la Municipalidad de Punta Arenas, durante 1935 y 1936, a interminables debates en busca de una solución. Circularon en aquel entonces las más diversas iniciativas a fin de remediar un problema que se venía arrastrando desde más de 10 años: unos proponían arrendar una parcela en Agua Fresca, donde guardar animales para el consumo popular en la ciudad; otros pedían que el Comisariato de Subsistencias y Precios, simplemente procediera a fijar un precio a la carne, a fin de impedir la especulación y las alzas; otros, en fin, sugerían la creación de puestos municipales de expendio de carne en las poblaciones más populosas, a fin de garantizar un precio razonable.
Se hacían diversos cálculos respecto del consumo de carne para la población de Magallanes, llegándose a afirmar que 500 gramos diarios por persona era una cifra muy realista. Considerando que hacia 1935, la población de la provincia alcanzaba los 30.000 habitantes, la cifra de 500 gramos por personas daba una cantidad exorbitante de carne, que la zona debía disponer para su consumo.
(953).

En este año de 1936, los problemas económicos y sociales en Magallanes eran notoriamente percibidos de una misma manera común, por la mayoría de los obreros y trabajadores, y por sus organizaciones. Hay que considerar que, a mediados de la década del treinta, además de las organizaciones de obreros -agrupadas en la antigua Federación- y en otros gremios no afiliados a ésta, existían otras entidades que expresaban los intereses y demandas de la sociedad: es el caso de la Sociedad de Mujeres Obreras, la Liga de Arrendatarios y la Central de Padres de Familia, que agrupaba a los padres y apoderados de los distintos establecimientos municipales y fiscales de Punta Arenas, entidades que se ocupaban preferentemente de los problemas "domésticos" de las familias. Probablemente, la visión que los padres de familia, los arrendatarios y las mujeres que trabajaban, tenían de los problemas sociales y económicos del pueblo, era aún más certera que la de los dirigentes sindicales. Pero, juntos conformaban una importante red de organizaciones populares que se ocupaban diariamente de exigir soluciones y proponer respuestas a sus problemas.


El Frente Popular vino a cristalizar políticamente, ésta red de entidades sociales y políticas de extracción popular y obrera, que se había venido formando desde principios de la década de los treinta en Magallanes.
Los sindicatos obreros, por su parte, mantenían la esperanza de unificarse. Hacia mediados de 1936, parecían estar dadas las condiciones para que el impulso hacia la unidad de todos los sindicatos y organizaciones de trabajadores, pudiera fructificar.
En mayo de 1936 y bajo la convocatoria de la Federación Obrera de Magallanes se realizó un "Congreso de Unidad Sindical", en el que participaron delegados del Sindicato de Campo y Frigoríficos de Puerto Natales, de los Sindicatos de Mar y Playa de Natales y Punta Arenas, del Sindicato de Panificadores, del Centro Cultural Juventud, de la Sociedad de Mujeres Obreras, el Sindicato Industrial de Isla Riesco, el Sindicato de Mina Loreto, el Socorro Rojo Fraternal y el Sindicato Ganadero de Magallanes. De este evento, como se ha visto, sin embargo, no resultó la esperada unidad sindical, por cuanto persistían entre los dirigentes sindicales las diferencias originadas en sus diferencias ideológicas.
El periódico "El Esfuerzo" del Sindicato de Campo y Frigorífico de Puerto Natales, dio cuenta en los siguientes términos de la realización de este evento.


"CON TODO EXITO LLEVOSE A EFECTO EL DOMINGO PASADO

EL CONGRESO SINDICAL DE MAGALLANES

Conforme estaba anunciado el Domingo próximo pasado, llevóse a efecto en la ciudad de Magallanes el primer Congreso Sindical de la Provincia, auspiciado por la Federación Obrera de Magallanes, concurrieron a este torneo representantes de diez organizaciones obreras.
A las diez horas de la mañana el Secretario General de la Federación Obrera de Magallanes, después de una breve exposición del significado del Congreso, se procedió a la eldcción del Presidente del Congreso y Secretario, recayendo en los siguientes camaradas: Presidente el compañero Juan Aguilar Collao, Secretario el compañero J. Ruay.
Abierta la sesión, se dió a conocer la pauta de trabajo a desarrollar, que constaba de los siguientes puntos: Inauguración del Congreso; Aprobación de poderes; Elección del Presidium; Informe del Consejo Administrativo y Cuestiones previas: Informe de la situación de la clase obrera internacional, nacional y regional; Informe Sindical; Como realizar la unidad sindical; Experiencia de las huelgas; Revisión de la carta orgánica de la Federación; y Elección del nuevo Consejo Administrativo.
Las principales resoluciones tomadas en el Congreso son las siguientes:
1° Procurar la adhesión de los Sindicatos que aún no están representados en la Federación;

2° Mantener une estrecho contacto con los Comités unificadores de otras partes del país;

3° Proporcionar un mutuo entendimiento entre los organismos sindicales de la provincia para la defensa de las reivindicaciones económicas de la clase obrera;

4° Apoyar todas las campañas al abaratamiento de los artículos de primera necesidad;

5° Intensificar las luchas contra el fascismo y la guerra; y

6° Defensa de las tierras y por un franco apoyo a las luchas de liberación del yugo imperialista que encabeza el Frente Popular."

(954)


Por otra parte, como se verá a lo largo del año de 1936 y de los años siguientes, la relación entre los sindicatos y organizaciones gremiales y obreras con el Frente Popular recientemente constituido era muy estrecha, de manera que muchos dirigentes sindicales, especialmente socialistas y comunistas, pasaron a formar parte del Frente Popular en Magallanes, al mismo tiempo que ésta alianza política, colocada en la oposición al gobierno de Arturo Alessandri, se hizo parte solidaria en muchas causas y demandas provenientes del mundo del trabajo.


Expresando esta unidad de propósitos que se venía observando entre las organizaciones sindicales y gremiales, el 26 de julio de 1936 participaron un grupo de ellas en el Cabildo Abierto convocado por la Municipalidad de Punta Arenas.
En este evento, estuvieron representadas las siguientes organizaciones sindicales y sociales de trabajadores: la Sociedad Cultural y de Socorros Mutuos 1° de Mayo, la Sociedad de Empleados de Comercio de Magallanes, el Centro Cultural Obrero Juventud, la Sociedad de Socorros Mutuos de Ambos Sexos Arturo Prat, la Sociedad Chilena de Socorros Mutuos, el Sindicato de Gente de Mar, la Sociedad Portuguesa de Socorros Mutuos, el Sindicato de Empleados Particulares de Magallanes, la Federación Obrera de Magallanes, el Sindicato de Zapateros, el Sindicato de Gráficos, el Sindicato de Madereros, el Sindicato de Gente de Mar y Playa, el Sindicato de Empleados Particulares de Casas Armadoras, el Sindicato de Oficiales de la Marina Mercante y el Sindicato de Metalúrgicos y Anexos.
Obsérvese la amplitud y diversidad de las organizaciones obreras y de empleados participantes en este Cabildo.
En este Cabildo, las organizaciones sociales, empresariales y políticas de Magallanes, se centraron en los problemas de la tierra y del petróleo, temas respecto a los cuales demandaron que se dicte una nueva Ley de Colonización para Magallanes, que contribuya a poner término al latifundio y propicie una distribución más equitativa de la tierra, y exigieron que la explotación petrolífera continúe en manos del Estado y por ningún motivo sea entregada a empresas extranjeras.
Frente a la inquietud que ocasionaba en Magallanes el riesgo de que alguna empresa extranjera se hiciera cargo de las explotaciones petrolíferas en curso, el acuerdo en esta importante materia energética expresaba textualmente: "Hacer ver al Gobierno que el proyecto de formar esta Compañía no concuerda con el pensar de los habitantes de Magallanes y que pide al Gobierno mantenga en manos del Estado esta importante riqueza pública" (955), lo cual reflejaba una postura claramente nacionalista que, además eestaba respaldada por casi todos los partidos políticos existentes en Magallanes, el Partido Regionalista, la Asamblea Radical, el Partido Socialista y el Frente Popular.


El pueblo de Natales

sale nuevamente

a la calle

En junio de 1936, las organizaciones obreras de Ultima Esperanza, respondieron a la acción represiva que había ejecutado el Gobierno en contra de los sindicalistas con ocasión de la huelga de diciembre de 1935.


El periódico "El Esfuerzo" del Sindicato de Campo y Frigorífico de Natales graficaba en los siguientes términos este ambiente.


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