Historia Social



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La expedición

de la goleta “Ancud”


y toma de posesión

del Estrecho de Magallanes

El punto de partida de la historia del trabajo en la región austral, puede fijarse en los trabajos preparatorios y en el viaje de la goleta "Ancud" que desde Chiloé, partió el 22 de mayo de 1843 con destino al Estrecho de Magallanes a través de los canales australes.


Una vez terminada la laboriosa tarea de preparar y acondicionar de la goleta, las faenas finales de preparación del viaje consistieron en el minucioso y ordenado embarque de la carga y provisiones para la travesía, trabajos que efectuaron los integrantes de la dotación de la goleta bajo el mando de Juan Guillermos.
Todos estos trabajos preparatorios tuvieron lugar en el puerto de Ancud. Una carta enviada por el Intendente de Chiloé D. Espiñeira al Ministro del Interior de la época, relata estos trabajos preparativos: “Ancúd mayo 23 de 1843. Señor Ministro: Por la via reservada tuve el honor de anunciar á Us con fecha 21 de mayo del presente año la forma en que pensaba dar cumplimiento al Superior Decreto del 20 de enero que Us me comunicó en su oficio numero 40 sobre el exámen y reconocimiento de las tierras Magallanicas: no creo necesario repetir ahora lo mismo que entonces dije, pues Us puede traer a la vista mi carta de la indicada fecha, para apreciar las consideraciones que me han decidido á que se practique de una vez el reconocimiento del estrecho y su posesion inmediata. Me limito por consiguiente á anunciar a Us que la goleta de guerra Ancúd se hizo á la vela el dia de ayer con dirección al Estrecho de Magallanes. El jefe de esta espedicion es el Capitan graduado de Fragata de la Marina Nacional D.Juan Guillermos, á quien hé dado las instrucciones que remito á Us en copia con el numero 1...Las provisiones de boca, son para siete meses, pero pueden durar hasta febrero de 1844 observandose las instrucciones que he dado para el suministro de viveres; de estas provisiones remito á Us una relacion con copia con el número 3."
Y específicamente respecto de los trabajos realizados, el Intendente Espiñeira escribe: "Este armamento, Senor Ministro, se ha hecho con una economia llevada al extremo resultado sin duda del entusiasmo particular con que se há emprendido la obra. Sin entrar en detalles minuciosos que le probarian á Us hasta la evidencia la verdad de este acerto, solo le indicaré que varios de los trabajos se han emprendido gratis. El capitan Guillermos con un esmero singular ha hecho de maestro de velas y la gente del bote de la Capitania de Puerto (que es la que lleva de tripulación la goleta Ancúd) há trabajado el velamen de este buque sin costo alguno: el forro de cobre del buque se há puesto por las manos del naturalista Don Bernardo Philippi, del capitan Guillermos y del piloto Don Jorge Mabon y finalmente todos estos señores y varias otras personas han tratado de excederse en sus servicios para llevar á cabo la empresa del viaje á Magallanes."
Es de imaginar a Juan Guillermos, su tripulación, el piloto y el científico alemán, afanados trabajando en la recomposición de la goleta, colocando la cubierta de protección de cobre y ayudando a la reparación del velamen, el proipio capitán oficiando de improvisado "maestro de velas"!
Todos estos trabajos fueron realizados prácticamente en forma voluntaria: "Le dije á Us en mi comunicación particular de 21 de mayo que con el fin de que el gobierno obtenga detalles precisos é ilustrados sobre los terrenos de Magallanes, habia logrado decidir al naturalista prusiano Don Bernardo Philippi á que hiciese este viaje, con el fin de practicar las dichas observaciones y de levantar los planos correspondientes. Para verificarlo há tenido que hacer este caballero diversos gastos en ropa análoga á la ... rejion que vá á explorar y en utensilios y herramientas de distintos especies por cuyo motivo espero que Us se sirva inclinar el ánimo de S.E. á fin de que vá á prestar á la causa pública, se sirva recompensarle, á su vuelta con mil pesos que pueden darsele como una expresión de gratitud del Gobierno y con las expresiones adecuadas al caracter del individuo, al tiempo de hacerle la remesa ya sea directamente por el ministro del cargo de Us ó por conducto de esta Intendencia."
Las condiciones contractuales en las que viajaba la tripulación aparecen señaladas de la siguiente forma en esta carta: "A la gente del mar y á la tropa que espediciona se le ha hecho un adelanto de dos meses de su haber para que pudiesen disponerse al viaje; y como todos ellos son hombres con familia han dejado á esta una asignacion del todo o parte de su sueldo como lo verá Us por la relación que le adjunto con el numero 6 para que Us se sirva a probar la medida he tomado de que se haga su pago mensual en atención á la importancia del servicio que van a prestar los individuos relacionados: hé creido que en este caso no debia a considerarse la disposicion de un Decreto orgánico, que ordena no pueda dejar el empleado por mesadas sino la tercera parte de su haber, y por juzgar asi mismo del esclusivo conocimiento del departamento del interior todo lo relativo, á la espedición de Magallanes, no someto esta parte á la inspección del señor Ministro de la Guerra á quien corresponde el asunto de las mesadas por el futuro de los individuos que las dejan cuando el Supremo Gobierno no aprecie esta consideración por mirar la materia bajo otro punto de vista, ruego a Us se sirva pasar la relación de mesadas al señor Ministro en el Departamento de Guerra y Marina á quien por otra parte, no puedo escribir en esta ocasión por la prisa que me da el capitán del buque que conduce esta correspondencia." (19).
Se cargaron y distribuyeron anclotes, velas, utensilios de cocina; en el pañol en particular, iba una buena cantidad de maderas, hachas, picos y serruchos, una red de pescar y entre los víveres se contaban los que se consideraban necesarios para la alimentación de 21 individuos durante 7 meses: porotos, harina flor, charqui, galletas marineras, además de sal, grasa y ají, te, ron, aguardiente, vino corriente, vino de San Vicente y vino dulce, y en cuanto a animales domésticos, se embarcaron dos cerdos, dos cabras, tres perros y un gallinero de aves.
En la siguiente relación enviada por Espiñeiro al Ministro del Interior varios días antes del zarpe desde Ancud, aparecen todas las herramientas y víveres traídos en este viaje histórico.

Presupuesto de viveres y otros que se necesitan para la expedición al extrecho de Magallanes que se va á emprender en la Goleta del Estado “Ancúd” para veinte y un individuos para siete meses.

A saber:
4410 lbs cuatro mil cuatrocientas diez lbs de galletas

2205 lbs dos mil docientas cinco lbs de charque

2205 lbs dos mil docientas cinco lbs de frijóles

137 lbs13 ons ciento treinta y ciete lbs trece ons de sal

206 lbs 11ons docientas seis lbs once ons de grasa

1102 ½ lbs mil ciento dos y media lbs de harina flor

“ “ 34 lbs 7 ons treinta y cuatro lbs ciete onzas dos octavos de ají

367 pies 6ps trecientos sesenta y ciete pies seis pulgadas de velas

110 gs ciento diez galones de aguardiente



13237 lbs trece mil docientas treinta y ciete lbs de leña

“” “ “6 gs seis galones aceite para la bitácora

“ “ “ 3 lbs tres lbs de pavilo

“ “ “ 8 ocho hachas

“ “ “ 4 cerruchos de manos

“ “ “ 1 un ril grande

“ “ “ 1 un ril de dos manos

“ “ “ 6 seis palas de fierro

“ “ “ 3 tres barretas

“ “ “ 4 cuatro picos

“ “ “ 4 cuatro basijas para agua de sesenta galones c/u

“ “ “ 4 cuatro ril de veinte cada una

“ “ “ 6 seis ril-ril para el aguardiente

200 doscientas lbs de llaves surtidas

“ “ “ 1 una red de pescar

“ “ “ 2 dos lbas de sal de Inglaterra

“ “ “ 2 dos mil palma-cristi

“ “ “ 2 dos pzas de tocuyo para sacos para galletas

“ “ 40 cuarenta ril de crudo para ril

“ “ “ 4 cuatro lbas de té dos negros y dos perla

“ “ “ 1 un barril de vino abocado

“ “ “ 1 un cajon con veinticuatro botellas vino San Vicente

“ “ “ 6 seis galones de vino

“ “150 ciento cincuenta masos tabaco


Ancúd, mayo 15 de 1843

Juan Guillermos.”

Como se ha visto anteriormente, el personal embarcado –la gente de mar- y la tropa, recibieron un adelanto de dos meses sobre sus remuneraciones.


Primer punto de recalada fue la rada de Balcacura, en la cual esperaron vientos favorables, condiciones que se produjeron al mediodía del 23 de mayo, momento en el que enfilaron hacia el canal de Chacao. A media mañana del 24 de mayo, recalaron en la bahía de Dalcahue, donde se efectuaron algunos trabajos de aprovisionamiento para la tripulación y se dedicaron a “...la construcción de una vela redonda y a reparar las chalupas”. (20). Para estas funciones, sin duda la maestría de los hombres de mar del buque se acompañó con la de “maestro de velas” que desempeñó Juan Guillermos.
El 25 de mayo continuaron ruta, pero los vientos poco propicios los obligaron a proseguir viaje a remolque de una chalupa, en la que se turnaban cada cuatro horas, cuatro remadores de los más robustos de la tripulación, procedimiento gracias al cual llegaron a Curaco.
En este lugar, se presentó la oportunidad de enganchar al experto patrón, lobero y cazador de nutrias Carlos Miller, un inglés avecindado en Curaco, quién fue contratado de inmediato por Juan Guillermos en la función de “marinero primero” con una remuneración mensual de 10 pesos. Dice al respecto Juan Guillermos en una carta que le remite al Intendente Espiñeira, el mismo día 26 de mayo desde Curaco de Velez: “He encontrado en este lugar un segundo Low, un hombre que ha pasado tres inviernos y veranos en los estrechos, hombre formal i de inteligencia; he tenido a bien engancharlo en la plaza de marinero primero, dándole como a los otros una parte de la pesca que se haga en los ratos libres de ocupación. Lo he socorrido con un mes de sueldo para que auxiliase a su mujer i dos hijos que tiene i a la primera le he dejado un papel para que Us. le mande pagar por tesorería cinco pesos mensuales que le deja de asignación su marido. Mañana sin falta es nuestra partida por afuera.” (21)
El 27 de mayo la goleta siguió su derrota hacia el sur. En esta parte de la travesía se alternaban los días de viento –en los que las velas daban impulso a la nave- con los días de calma, en los que los remeros debían suplir la falta de vientos.
El trabajo dentro de la goleta en viaje, a su vez, estaba circunscrito a las faenas de limpieza y orden de los enseres personales, la ayuda necesaria en las maniobras y los turnos para remar cada cuatro horas.
Esta primera parte del viaje se realizó dentro de la rutina antes mencionada y sin novedades hasta fines de mayo.
Habiendo perdido el 1° de junio y al sur de la isla de Queitao una chalupa que traía a remolque, el capitán Juan Guillermos dispuso fondear en una bahía y construir una nueva embarcación.
Fondearon en puerto Americano el 6 de junio.
Nos relata el Diario de la Goleta Ancud al respecto: "Habiendo buena madera en puerto Americano, Guillermos resolvió construir el bote que le faltaba. Le sirvió de valioso auxiliar el viejo lobero don Juan Yate que le indicó la comarca donde se hallaba el mejor ciprés. En esta tarea demoraron desde el 12 de junio hasta el 5 de julio." (22)
Obsérvese que el viaje se realizó en pleno invierno. La pericia marinera del piloto debió ser esencial para asegurar el éxito de esta parte de la travesía.
Y continúa el relato con los obstáculos del tiempo y las condiciones del viaje: "Fuertes temporales los asaltaron. Dos días después, el 27 de julio, la goleta comenzó a hacer agua i se rompió el macho de fierro del timón. No hallando puerto seguro, se resolvieron a volver a puerto Americano llegando el 3 de agosto. Aquí se echaron a tierra los víveres, se descaló el timón i se reconoció la avería...La tropa se ocupó de construir una casa que sirviera de abrigo. La marinería recorría los víveres i atendía a su conservación, refaccionaba las averías de la goleta i mejoraba en lo posible su distribución interior." (23)
Durante esta recalada forzosa, los tripulantes se dieron a las tareas de fabricar una chalupa, recorrer la comarca en busca de maderas y calafatear la cubierta de la goleta, mientras las mujeres y los niños sacaban el ganado para pastar.
Una vez construido el nuevo bote, continuaron viaje hacia el sur, pero debido a un desperfecto mayor en la embarcación sufrido en la tentativa de travesía del Golfo de Penas hubieron de regresar a Puerto Americano (el 2 de agosto), desde donde enviaron una chalupa con Phillipi y algunos marineros avezados de regreso a Ancud, para traer los respuestas y nuevas provisiones de víveres.
Mientras tanto duraba esta forzada espera, los marineros se dieron a las faenas de recorrer los víveres colocándolos al sol, se mariscó en las playas cercanas, se volvió a calafatear la cubierta y se repararon algunas averías menores.
Emprendieron nuevamente la travesía desde Puerto Americano el 9 de septiembre. La goleta entró en el Estrecho el domingo 17 de septiembre y después de recorrer el canal en su tramo oriental, llegaron a la punta Santa Ana en la mañana del jueves 21 de septiembre, donde a las 15.00 hs. tomaron posesión del Estrecho de Magallanes en nombre del Estado de Chile.




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