Historia Social



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La prensa obrera y sindical


en los años veinte en Magallanes

Después del desastre de la Federación Obrera, la prensa obrera de Magallanes experimentó un retroceso y un cambio de orientación. Aparecieron nuevos períodos, reflejando sus intereses y demandas de nuevo tipo.



La Voz del Empleado. 1924

El Trabajo. 1925

El Esfuerzo. 1924-1927.

La Opinión. (Unión de Empleados de Chile) 1926-1929.

Rumbos.

(Sociedad de Empleados de Comercio de Magallanes) 1928

Hacia 1925 uno de los problemas que afectaba a los trabajadores de las estancias de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego era la falta de una oficina bancaria donde hacer efectivos sus salarios, mientras al mismo tiempo, los obreros chilenos del Frigorífico Armour de San Julián recurrían a las autoridades chilenas de Magallanes (marzo de 1925), para que intervengan ante los malos tratos de que eran objeto; algunos de dichos obreros optaron por regresar a pie hasta Río Gallegos.



Panorama del trabajo

y la vida obrera

en Puerto Natales

¿Cómo era la vida y el trabajo en Puerto Natales por aquel entonces?


Una imagen de la localidad de Puerto Natales hacia 1925, nos la proporciona el periodista y escritor Osvaldo Wegmann, cuando relata: "En ese tiempo las principales actividades productoras estaban en las estancias de la zona, desde donde bajaban la lana en carretas, para depositarlas en Bories o en la bodega Stubenrauch, en espera de ser embarcadas en los vapores laneros ingleses o en los buques del cabotaje, que la llevaban a Punta Arenas o directamente al norte. Había dos frigoríficos, que realizaban faenas de dos o tres meses, debido a que allí se beneficiaba el ganado lanar de la Patagonia argentina, que traían los gauchos en arreos desde el Lago San Martín o el Viedma y sobre todo de las estancias cercanas a la frontera, que pertenecían a empresas de Punta Arenas. Funcionaban varios aserraderos, una curtiembre, una fábrica de conservas y una grasería. La flota regional la formaban dos remolcadores, varias goletas y cúteres, que transportaban leña desde los canales, donde cuadrillas de trabajadores cortaban vigas para los frigoríficos, que remolcaban el 'Fueguino' y el 'Natales'. Había dos fábricas de limonadas, una envasadora de agua mineral, importantes casas comerciales como Stubenrauch y Compañía y Braun & Blanchard; dos teatros, el 'Apolo' y el 'Obrero'; tres o cuatro librerías bien surtidas y una capillita..." (787)
A principios de 1925, se firmó el primer Convenio Colectivo entre las firmas marítimas armadoras y los trabajadores de Mar y Playa, para el embarque de carnes desde los frigoríficos del Territorio; este Convenio reconocía a los lancheros, estibadores, portaloneros, wincheros y cocineros como las categorías de actividad marítimo-portuaria cubiertas por el acuerdo, siendo definido el portalonero como capataz de las faenas de carga, descarga, estiba y desestiba de los barcos.


La nueva legislación social

en Chile

(1924)

Hasta principios del siglo XX, las relaciones laborales no estaban regidas en Chile por normas legales coherentes. En muchos casos reinaba un vacío legal que dejaba abierta la puerta a los abusos.


Desde 1921 vegetaba en el Congreso Nacional un proyecto de ley de Código del Trabajo. Una de las consecuencias de la revolución militar de 1924 que desestabilizó al gobierno del Presidente Arturo Alessandri, fue la acelerada aprobación de un conjunto de Leyes Sociales, que vinieron a poner marco jurídico -por primera vez en la historia de Chile- a las relaciones entre trabajadores y patrones, en términos que fueron considerados modernos y avanzados para su época.
Las normas legales aprobadas fueron las siguientes:
Ley N° 4.053 sobre Contratos de Trabajo.

Ley N° 4.054 sobre Seguro Obrero.

Ley N° 4.055 sobre Accidentes del Trabajo.

Ley N° 4.056 sobre Tribunales de Conciliación y Arbitraje.

Ley N° 4.057 sobre Organización Sindical.

Ley N° 4.058 sobre Sociedades Cooperativas.

Ley N° 4.059 sobre Caja de Empleados Particulares.
Gran parte de las luchas obreras de los años veinte y treinta en Chile y en Magallanes, se refieren entre otros motivos, a la necesidad de lograr el cumplimiento de esta normativa.
Aquí cabe recordar sin embargo, el esfuerzo de ordenación de los conflictos laborales que se realizó pioneramente en Magallanes con la creación en 1919 de la Cámara del Trabajo.


1925:

la Unión Sindical Obrera

de Magallanes

En este año de 1925, la organización sindical que lograba agrupar a la mayoría de los sindicatos magallánicos era la Unión Sindical Obrera de Magallanes, la que funcionaba sobre la base de representantes de dichos sindicatos.


Esta organización logró constituir un "Ateneo", es decir, un centro cultural que se encargue de promover actividades artísticas y culturales en beneficio de los obreros afiliados.
En esta Unión Sindical se integraban gremios de obreros y de empleados de los que los más importantes eran la Asociación de Profesores, la Federación de Empleados Municipales, la Sociedad de Empleados de Comercio, el Sindicato de Mar y Playa, el Sindicato de Oficios Varios, el Sindicato de Obras del Puerto, la Unión Sindical de Panaderos, la Federación de Empleados Municipales y la Sociedad de Empleados de Comercio.
En enero de 1925, en los medios de prensa locales se planteaba la necesidad de abrir nuevas perspectivas industriales en Magallanes, aprovechando las riquezas naturales que el Territorio posee. Decía un periódico puntarenense en ese año: "A todos nos consta que en Magallanes existen grandes yacimientos de fósiles y minerales de toda especie. Los triples mantos carboníferos que se extienden por centenares de kilómetros desde la cordillera de Baguales hasta lasa costas del Estrecho y cuya calidad mejora cuando más se acerca al macizo andino, los yacimientos de toda clase de minerales, cobre, plata antimonio, ruthil, oro, etc., están diseminados en toda la extensión de este vasto Territorio y claman por ser explotados, pero al serlo ellos por capitales netamente extranjeros y sirviéndonos de punto de comparación los minerales antes citados, bien poco provecho nos reportaría si no es que una sabia ley o disposición gubernativa nos pone a cubierto de la emigración de nuestras riquezas obteniendo algunas ventajas de su explotación. De sentir es que los grandes capitalistas del Territorio permanezcan devotamente cruzados de manos ante toda iniciativa que no sea la de esperar las pariciones de las ovejas o las cotizaciones de las lanas en los mercados europeos, y que nada hagan con fines industriales existiendo tan vastos campos para cualquiera iniciativa. Por lo pronto es de vital importancia, se impone la construcción de un ferrocarril que atravesando los vastos campos de la Patagonia chilena llegue hasta la región de Ultima Esperanza, con ramales de extracción de las estancias circunvecinas". (788)
En los primeros meses de 1925 varios conflictos ocuparon la agenda regional: una huelga de los obreros de Mar y Playa, en demanda de ciertas mejoras socio-económicas; un breve paro de los obreros de la construcción del muelle y explanada de Punta Arenas (febrero de 1925), pidiendo aumento en sus remuneraciones; y un conflicto particular que afectaba al campo sindical natalino: el boycot declarado por varios días por los Sindicatos a varias casas comerciales, como consecuencia de las alzas de precios de los artículos de consumo habitual.

Los empleados del Territorio

también expresan

sus demandas

En abril de 1925 se constituyó la Unión de Empleados de Chile, sección Magallanes, la que se formó con la Sociedad de Empleados de Comercio de Magallanes, y otras organizaciones de empleados del Territorio como la Unión de Empleados Bancarios de Magallanes, constituida tan sólo cuatro días antes.


En el discurso pronunciado en dicha asamblea constitutiva, se definió que, "Nuestra sociedad solo ambiciona el mejoramiento social y económico de todos los empleados, convencida como está de que la unión hace la fuerza, y que una obra colectiva aumentará grandemente las ventajas que obtiene todo aquel que, día a día, se lanza valientemente a la lucha por la vida. El derrotero de nuestra institución está señalado por la antorcha de su ideal, cuyo haz luminoso, apareciéndose potentemente en el horizonte de la fraternidad, abarca todo el inmenso espacio que señala el lema de nuestro estandarte social: unión, trabajo, honradez, ayuda." (789). Obsérvese el tono semi-poético e incluso romántico de este discurso.
En junio de 1925, y con ocasión de una gran concentración efectuada en Punta Arenas, la Unión Sindical Obrera dirigió al Gobierno central un petitorio demandando la supresión de la Aduana en este Territorio.
En este acto público estuvieron presentes representantes de la propia Unión Obrera Sindical de Magallanes, de la Asociación de Profesores, de la Sociedad Femenina de S.M., de la Sociedad de Carpinteros de S.M., del Sindicato de Carneadores y Anexos, de los obreros de las obras de construcción del puerto y de los partidos existentes en la zona.
Se expresa en dicho documento de 1925, que la necesidad de la supresión de la Aduana, forma parte de las aspiraciones de la clase asalariada del Territorio, de manera que los considerandos del memorial reflejan el pensamiento de los trabajadores organizados de Magallanes en ese momento: "El pueblo de Magallanes, reunido en comicio público, para pedir la supresión de la Aduana de este Territorio, acordó entregar a US. para que sean elevadas a la consideración de S.E. el Presidente de la República, las siguientes conclusiones: 1° que la ley aduanera en actual vigencia grava artículos de primera necesidad para las clases asalariadas y pueblo en general; 2°que en virtud de las especiales condiciones climatéricas de este Territorio, es imposible establecer la producción de los artículos actualmente gravados; 3° que el aislamiento en que se encuentra Magallanes de los centros productores, encarece más de lo indispensable el precio de los artículos indispensables para la subsistencia y hace imposible la situación de todos los habitantes y especialmente de la clase asalariada que es la que consume en mayor proporción los artículos sobre los que pesa el gravamen aduanero; 4° que el salario efectivo del obrero y empleado de Magallanes es inferior por las causales expuestas, al salario efectivo del obrero o empleado del resto del país". (790)
Este mismo mes de junio, se consigna la formación de una organización de ciudadanos denominada "Liga de Arrendatarios de Magallanes", la que puede ser considerada como la primera entidad social representativa de los vecinos de la ciudad en tanto pobladores, organización que tenía por objeto defender los intereses de los vecinos ante el Tribunal de la Vivienda creado por ley junto a los mayores contribuyentes de la comuna.
El problema de la carencia de viviendas en la ciudad, venía siendo tratado por distintos medios de prensa. En uno de ellos se lee a este respecto: "Por lo que a Punta Arenas respecta, dada su situación especial, en donde el problema de las habitaciones se presenta con más graves caracteres, tanto por los cánones elevados, cuanto especialmente por la insalubridad que hacen inhabitables numerosas casas y conventillos, deben todos aunar sus esfuerzos y muy especialmente la clase trabajadora en el sentido de constituir a la brevedad posible una Liga de Arrendatarios, la cual sin duda va a tener aquí una inmensa labor." (791)
La Unión Sindical Obrera realizó una conmemoración del 27 de julio, en una velada cultural, en la que hubo algunos números artísticos, una conferencia sobre el sindicalismo y concursos de declamación de poesía. Por aquel entonces, los esfuerzos de las Unión Obrera se dirigían a lograr organizar a todos los obreros que no estaban sindicalizados
El 27 de julio fue celebrado en ese contexto.

En conmemoración del 27 de Julio

La velada de anoche en el Select

Con un lleno completo, al punto de que mucha gente tuvo que permanecer de pie, se llevó a efecto anoche en el Teatro Select, la velada en rememoración de los sucesos luctuosos acaecidos en la noche del 27 de julio de 1920.
Los diferentes números del programa, así las recitaciones de poesías como las conferencias anunciadas, se desarrollaron en todas partes mereciendo los aplausos de la concurrencia.
La película que se pasó por la pantalla titulada “Sangre azul y carne roja”, fue muy del agrado del público.
En resumen el acto de anoche constituyó un éxito por cuanto la clase trabajadora respondió ampliamente con su presencia y entusiasmo a los anhelos de sus iniciadores, cuyos deseos no eran otros que rendir un homenaje a los caídos en la fecha antes indicada. (792)

En 1925 se construían las primeras casas para obreros en el barrio Arturo Prat de Punta Arenas, concretándose así una aspiración de las familias obreras de muchos años.


A su vez, durante agosto de 1925, surgió un Gremio de cocineros, mayordomos, mozos y ayudantes de cocina, en correspondencia con la gran cantidad de hoteles y restaurantes que estaban instalados en el Territorio.
Las demandas de los empleados, llegaron a su punto de crisis a fines de 1925, a través de una huelga declarada por los oficiales de Marina Mercante y los trabajadores de Mar y Playa, en conflicto con las casas armadoras de Magallanes.
El conflicto se inició en los primeros días de diciembre. El 14 de diciembre finalmente, se resolvió por un árbitro las divergencias surgidas, y cuyo fallo es el siguiente.


Punta Arenas, 14 de diciembre de 1925.

Para solucionar las dificultades que se han presentado entre los armadores de las compañías navieras del Territorio y los oficiales de los barcos de dichas compañías, se han designado como árbitros por parte de los primeros a los señores Pablo Dietert e Ignacio Toro, y de los segundos a los señores Manuel Zorrilla y Santiago Toro.
Oídas las explicaciones dadas por los cuatro árbitros y llevadas a votación las diferentes propuestas han resultado con igualdad en el número de votantes. Por tal causa corresponde dirimir la cuestión presente al suscrito como árbitro en discordia.
Considerando:
1. Que los sueldos de que gozan los oficiales de las Compañías Armadoras del Territorio, no corresponden a las exigencias que se les presentan en la vida actual;
2. Que según lo que se ha resuelto anteriormente no corresponde aplicar a los oficiales el decreto ley sobre empleados particulares;
3. Que en consecuencia, no se puede dar a dichos empleados las horas de sobretiempo que en su peticionario indican;
4. Que los árbitros están de acuerdo en que, en realidad, los sueldos de que gozan los oficiales deben ser aumentados, faltando solo indicar cuál ha de ser el porcentaje en que han de aumentarse, por cuanto los árbitros de los armadores estiman que debe fijarse en un 25% para los sueldos de la Sociedad Menéndez Behety y de un 35% para la Sociedad Anónima Braun y Blanchard y los árbitros de los oficiales indican el 70% y 90% para esas firmas respectivamente;
Declaro:
Que la Sociedad Anónima Ganadera y Comercial Menéndez Behety debe pagar a los peticionarios como sueldos fijos, sin derecho a remuneraciones por horas extraordinarias, el de que actualmente gozan aumentado en un 40%;
Que la Sociedad Anónima Comercial Braun y Blanchard debe pagar a los peticionarios como sueldos fijos, sin derecho a remuneraciones por horas extraordinarias, el de que actualmente gozan, aumentado en un 50%.
Las demás firmas armadoras incluídas en el presente arbitraje, se regirán por la presente resolución aumentando los sueldos actuales en un 40% en lo que respecta a los oficiales.
La presente resolución rige desde el 8 de diciembre del presente año.

Armando Sanhueza. (793)
Continúa la demanda por la supresión

de la Aduana en Magallanes

Al mismo tiempo, se desarrolló en Magallanes un vasto movimiento destinado a obtener del Gobierno central, la supresión de la Aduana, iniciativa que se fundaba en la idea de que los impuestos aduaneros encarecían los productos de primera necesidad.


Numerosos mitines y petitorios fueron enviados a las autoridades de la capital, y aunque la idea surgió de los empresarios locales agrupados en la Asociación de Comerciantes e Industriales, las organizaciones obreras adhirieron a favor de la propuesta.
En un volante distribuído en todo Punta Arenas, convocando a un mitin por la supresión de la Aduana en Magallanes, la Unión Sindical Obrera argumentaba: "No es la primera vez que el pacífico pueblo de Magallanes ha levantado la voz para pedir al Supremo Gobierno la supresión de la Aduana en este Territorio... Tanto las peticiones populares dirigidas con el objeto de obtener la supresión de los derechos aduaneros en Magallanes, como las comisiones enviadas a la capital con el mismo fin, se han estrellado con una serie de fuertes intereses creados que, a nombre o a pretexto de protección a las industrias nacionales, lucran desmesuradamente con la miseria y el hambre de la familia chilena en el Territorio de Magallanes". (794).
Otro tópico que comenzó a surgir hacia 1925 en Magallanes es el de demandar que éste Territorio tenga una representación parlamentaria propia: hasta ese momento y como efecto de la subdivisión territorial del país, Magallanes formaba parte del conjunto del territorio del sur de Chile, junto a Llanquihue, Chiloé y Aysén, por lo que ésta zona apenas podía expresar de un modo independiente sus propias aspiraciones y demandas.
Los gremios magallánicos junto a otras fuerzas vivas de la zona, compartían esa visión: "Poco a poco estamos palpando como la opinión general de los habitantes de este Territorio converge hacia la conveniencia de que se nos saque alguna vez del abandono absoluto en que el Gobierno mantiene a esta rica región, concediéndonos representación parlamentaria y con ella, todos los derechos y garantías que otorga la Constitución del Estado. Pero hoy, la implantación de la aduana, la carestía de la vida, el estagnamiento de las industrias y muchas otras circunstancias derivadas del mismo motivo han hecho cambiar virtualmente todas las cosas, hasta tal punto que las diversas actividades que dan vida a este Territorio, se desenvuelven en un ambiente raquítico y sin expectativas de mejores horizontes mientras permanezca de por medio la aduana". (795)
En julio de 1925 se constituyó la Unión de Empleados de Chile, Consejo de Magallanes, como parte de un movimiento nacional originado en la Asociación de Empleados de Chile, con el fin de integrar a todos los empleados del Territorio.
Esta unión agrupó a los empleados municipales, judiciales, del Correos y Telégrafos, la Sociedad de Empleados de Comercio, el Círculo de Periodistas, de la Asociación de Profesores, de la Luz Eléctrica y los empleados bancarios.


Sindicatos

y sociedades mutuales

en Magallanes

entre 1925 y 1926

Hacia 1925 y 1926, las organizaciones sindicales más importantes en el Territorio de Magallanes fueron:




  • Sindicato de Metalúrgicos.

  • Sindicato de Trabajadores del Campo.

  • Sindicato de Campo y Frigorífico de Puerto Natales.

  • Sindicato Gente de Mar y Playa.

  • Sindicato Profesional de Obreros de la Madera.

  • Sindicato de Electricistas.

  • Agrupación de Profesores de Magallanes (fundada en 1923).

  • Sindicato Profesional de Zapateros.

  • Unión Sindical de Panificadores.

  • Unión Sindical Obrera de Magallanes.

  • Sociedad Empleados de Comercio de Magallanes.

En cuanto a las Sociedades Mutuales existentes en 1925 en Magallanes, eran las siguientes:




  • Deutsche Kranke und Sterbekasse.

  • Sociedad Fratellanza Italiana de Socorros Mutuos.

  • Centro Austral de Magallanes.

  • Sociedad Dálmata de S.M.

  • Sociedad Obrera de S.M.

  • Sociedad Marítima Internacional.

  • Sociedad Portuguesa de S.M.

  • Sociedad Española de S.M.

En cuanto a los conflictos de este período, en agosto de 1925 se consigna un conflicto entre los trabajadores embarcados en Puerto Natales, organizados en su propio Sindicato de Mar y Playa. El conflicto oponía la reglamentación vigente con los intereses de los trabajadores del gremio y se resolvió después de 3 días de paralización de las faenas.


En 1925, y a una iniciativa conjunta de la Unión Sindical Obrera de Magallanes y de la Agrupación de Profesores, se constituyó una Escuela Nocturna Obrera denominada "Francisco Bilbao", la que fue muy bien recibida por los obreros de la ciudad.
En este mismo período (octubre de 1925) se consigna la formación de un Sindicato de Trabajadores en Madera, al cual se afiliaron carpinteros en general, carreros, carreteros, peones de taller, operarios de máquinas y fogoneros.

Pobreza, cesantía

y carestía de la vida

hacia fines de 1925

Hacia fines de 1925, la situación económica de la zona se percibía agravada por el crudo invierno que ocasionó perjuicios en la ganadería, particularmente en la parición de ovinos. Esta situación necesariamente, generaba una situación de crisis en la industria frigorífica, disminuía las cuotas de carne para el consumo, encarecía los precios de la carne, aumentando de paso la cesantía de los trabajadores en la temporada de marca y esquila.


La carestía de la carne, en su ocasión fue objeto de numerosas sesiones de la Junta de Alcaldes, organismo municipal de la ciudad de Punta Arenas, mientras el problema de la cesantía obrera (que en Puerto Natales afectaba a unos 300 trabajadores) inquietaba a las autoridades, las que hicieron esfuerzos y gestiones con las autoridades de Llanquihue y Chiloé a fin de advertir a los trabajadores que no viajen en gran número a Magallanes dada la crisis económica originada por el crudo invierno.
Un elemento adicional del clima de molestia y tensión que se manifestaba en Magallanes, se encuentra en el elevado número de jóvenes (un total de 76) que ese año fueron remisos al Servicio Militar, y fueron convocados mediante resolución del Juez del Crimen del Territorio.
Un editorial de la prensa local, reflejaba con trazos elocuentes los problemas de los trabajadores del campo, quienes, de paso, iniciaban ya en octubre las conversaciones con los estancieros para el Convenio del año siguiente: "Un punto especial que es indispensable tomar en cuanta en el estudio del convenio de este año, es el que se relaciona con el trabajo en el campo. Los que conocemos esta región no ignoramos cuál es la época en que se puede encontrar ocupación en las estancias; pero la enorme afluencia de trabajadores que nos llega de afuera no sabe de Magallanes más que lo que han oído decir: que ésta es la tierra prometida, en donde se puede ganar dinero a manos llenas, y en cuanto comienza la primavera, así como van llegando de vapor en vapor, se dirigen unos a la Patagonia y otros a la isla grande de Tierra del Fuego, recorriendo inútilmente los dilatados campos magallánicos. Ha ocurrido que en esta peregrinación han muerto algunos caminantes, agobiados por el cansancio y la sed y también por el hambre; corroboran este aserto los últimos cadáveres encontrados en la Tierra del Fuego. Los trabajadores campesinos radicados en esta región, que pasan casi todo el invierno sin trabajo, al legar la época de las primera faenas de la marca, también salen al campo muchos de ellos a la ventura, teniendo que volver a la ciudad después de haber recorrido las estancias sin encontrar colocación, para salir nuevamente con la esperanza de trabajar durante las faenas de esquila. Toda esta movilización inútil y perjudicial para la gente trabajadora se podría evitar mediante un buen acuerdo de los señores estancieros con las autoridades del Territorio." (796).

Los trabajadores de las estancias, frente a este cuadro crítico, solicitaban un aumento entre un 20 y un 25% de sus salarios, mientras que las sociedades ganaderas ofrecían entre un 5 al 10%, por las mismas razones aducidas por los Sindicatos.


A la apreciación crítica de los estancieros, se sumaba en aquel año, la publicación de una revista inglesa relativa al mercado de las lanas, reseña que dice en parte: "La temporada que acaba de llegar a su fin ha sido una de las más desalentadoras para con la mayor parte de los productores de lana, pues las esperanzas de los meses diciembre y enero ppdos., han chasqueado y la baja imprevista que se hizo sentir durante los primeros meses del año ha hecho caer los precios a un nivel tal que quedan ahora muy escasos los signos de un movimiento hacia una situación más prometedora. Y hasta el mismo esquileo no ha hecho nada por mejorar las cosas, ya que ha producido muchos vellones terrosos, y hablando de un modo general, las lanas de la Patagonia del esquileo de 1924-1925 tienen un valor intrínseco inferior de unos cuantos peniques por libra de peso al del esquileo anterior de 1923-1924, el cual fue tal vez el mejor que jamás producieran los campos meridionales de América del Sur." (797)
Un panorama similar del conjunto de la situación económica de Magallanes se mostraba en un artículo de la prensa local titulado "La desocupación forzosa y las leyes protectoras": "Los millares de desocupados que recorren el territorio de la República de norte a sur llegando hasta las apartadas regiones patagónicas en triste y dolorosa peregrinación, son una prueba fehaciente de la pobreza y estrechez económica que oprime a la clase obrera, mientras tanto los dueños de la industria y del comercio se entregan con ambición desmedida a incrementar las fortunas que en el día de mañana les sirvan de dique que los ponga a cubierto de las impetuosidades del mar embravecido. Y allá como aquí se sigue la rutina convertida en sistema. Nuestros ganaderos, por ejemplo, poseedores del suelo magallánico, organizados en sociedades anónimas los más, con su oficina matriz en Santiago, Valparaíso, Buenos Aires o Londres, dejando una simple sucursal en esta factoría, se han dedicado a la esquila en grande escala obteniendo la materia prima al ínfimo costo para surtir los mercados europeos y como complemento la frigorización esmerada de carnes que siguen el mismo camino que la lana y los cueros, gozando de toda clase de franquicias para su exportación."
Y formulando algunas interrogantes en tono crítico, el editorialista de "El Magallanes" continuaba: "¿Quién piensa en crear nuevas industrias que vengan a cimentar la situación económica? ¿Para qué? Si es más fácil vender todos los productos regionales a cambio de una pingüe utilidad en libras contantes y sonantes. Nuestros grandes capitalistas se contentan con adquirir un palacio en cada capital o pueblo de importancia, donde residen algunos meses o días en el año, olvidándose que aquí esos capitales hacen falta para dar auge a otras actividades productoras, creando industrias que puedan ocupar a las nuevas generaciones que aumentan considerablemente de año en año... ...¿Qué haremos con buenas leyes sociales, si falta el trabajo? ¿Cómo asegurar a las familias de los obreros contra la desocupación forzosa que engendra la miseria, el hambre y las enfermedades?." (EM, 10.10.25, p. 11)
En diciembre de 1925, los oficiales de la Marina Mercante declararon una huelga (de 6 días de duración) a la que adhirió el Sindicato de Gente de Mar y Playa, demandando la implantación de la legislación social vigente en este sector de la actividad regional.


Algunos salarios y precios

en Magallanes

en 1925

En 1925, y conforme al Convenio Ganadero, un esquilador ganaba $ 30 por cada 100 aimales esquilados; un ovejero de estancia recibía $ 250 mensuales y un puestero $ 298, debiendo éstos últimos adquirir los víveres por su cuenta, salvo la carne, la luz y lumbre. Un cocinero de estancia recibía un salario mensual que fluctuaba entre $ 270 y $ 500 según el número de trabajadores a atender.


En la ciudad de Punta Arenas, el kilo de carne costaba $ 2,40 el kilo, la harina costaba $ 42 el quintal y las papas de Porvenir costaban $ 40 el saco. Un chaleco de lana costaba $ 12 cada uno; la confección de un traje para hombre costaba entre $ 180 y $ 400 cada uno; un par de medias para damas costaba $ 6; y un juego de sábanas costaba $ 25.

Ciertamente, no dejó de ser observado por la prensa regional el que los movimientos huelguísticos de trabajadores del campo y de las faenas marítimas, repercutían a continuación sobre los precios de los artículos, los que eran elevados por los comerciantes e industriales en proporción del aumento otorgado a los obreros.


A mediados de la década del veinte, Magallanes tenía un incipiente desarrollo industrial, caracterizado por la existencia de diversos establecimientos, tales como aserraderos, astilleros, curtiembres, fábricas de muebles, de calzados, de baldosas, de bebidas gaseosas, de cerveza, de licores, de fideos, así como talabarterías, panaderías, lavanderías, hojalaterías, talleres mecánicos, graserías, criaderos de aves y lecherías.
Habían además en funcionamiento, siempre en 1925, tres minas de carbón: Loreto (2.700 toneladas de producción al mes), Río Verde (917 toneladas al mes) y Mina Elena (1.000 toneladas al mes).

1926:

se desarrolla la vida cultural

dentro del mundo obrero

En 1926, los sindicatos que componían la Unión Sindical Obrera formaron un Centro "Rosa Luxemburgo", destinado a realizar actividades culturales. Ligado a este centro cultural obrero estaba una organización político-sindical denominada Comité de Acción Común de Asalariados, el que editaba un periódico titulado "La Acción".


En este ambiente se iniciaron las negociaciones para la firma del Convenio Ganadero de 1926-1927. A fines de noviembre y primeros días de diciembre de ese año, se produjo el siguiente intercambio de correspondencia entre la Asociación de Estancieros de Magallanes y los gremios representativos de los trabajadores.
Los obreros habían constituido meses antes un Comité de Acción Común de Asalariados, no obstante lo cual los trabajadores de Puerto Natales prefirieron entenderse directamente con los patrones a fin de resguardar sus intereses.
El intermediario en estas negociaciones fue el Gobernador Civil del Territorio Luis Dávila.


Punta Arenas, noviembre 29 de 1926.

Señor

Don Luis Dávila.

Gobernador Civil del Territorio de Magallanes.
Los estancieros del Territorio, reunidos en sesión de esta fecha, se impusieron de la nota de US. N° 623, de fecha 12 de noviembre último, en la que se sirve trascribir una comunicación del Comité de Acción Común de Asalariados, comunicación que se refiere al pliego de condiciones elaborado por los trabajadores del Sindicato de Campo del Territorio para las faenas del próximo año.
En esta sesión se acordó por los señores Estancieros mantener las mismas condiciones anteriores de sueldos y jornales para las faenas próximas del campo y comunicar este acuerdo a US.
Saluda a US.
Por la Asociación de Estancieros,

A. Brauckmann, Secretario.



Al señor Luis Dávila,

Gobernador Civil del Territorio.

Presente. (798)

SINDICATO DE CAMPO Y FRIGORÍFICO DE PUERTO NATALES


Puerto Natales, diciembre 9 de 1926.
Señores

Gerentes de las Sociedades Ganaderas de Magallanes

Punta Arenas.
Muy señores nuestros:
Los trabajadores organizados de la Federación Obrera local de Puerto Natales, región de Ultima Esperanza, envían nuevamente los delegados compañeros Pedro Segundo Millacare y Erasmo Legues, para discutir los pliegos de condiciones y llegar a un acuerdo de equitativa justicia.
De ustedes attos y SS.SS.
Por la Organización Obrera de Puerto Natales,

Juan Aguilar, Secretario General. (799)

En diciembre de 1926 se firmó el Convenio Ganadero para la temporada 1926-1927 sin que se produjera conflicto entre las partes involucradas, acordándose ante la autoridad política del Territorio, las mismas condiciones de trabajo de la temporada anterior: “...los representantes de los estancieros y de los obreros han acordado ante el Gobernador infrascrito para las faenas de campo, las mismas condiciones de trabajo estipuladas en el convenio suscrito el 9 de diciembre de 1925...” rezaba el párrafo inicial del Convenio para la Faena de Campo 1926-1927.(800)



1927:

la dictadura de Carlos Ibañez

y el control de los sindicatos

Implantado en el poder y el Gobierno el general Carlos Ibañez, a inicios de 1927, su política se orientó a ejercer un control y una política represiva contra toda manifestación obrera o sindical que no sea ideológicamente de su agrado.


Como lo relata el historiador Francisco Frías, "...después de 4 años de trastornos políticos y sociales, la principal preocupación de Ibañez iba a ser el reestablecimiento del orden. Para ello no omitió sacrificios ni vaciló en tomar cuantas medidas estimó necesarias, fuesen legales o ilegales, estuviesen dentro de la constitución o fuera de ella. De aquí que reprimiera con energía los conatos revolucionarios, obligase a retirarse del Ejército y de la Armada a todos los altos jefes y deportase del país a numerosos políticos y dirigentes obreros de las más diversas tendencias. (801)
En febrero de 1927 se registra la represión de la dictadura de Ibáñez sobre el periódico "El Esfuerzo" del Sindicato de Campo y Frigorífico de Puerto Natales, a través de la incautación de los talleres de la imprenta, la censura de este diario obrero y la detención y relegación a las islas Juan Fernández, del periodista Miguel Angel León que lo animaba.
La represión anti-sindical de este período se dirigió contra el Sindicato de Campo y Frigorífico y la Federación Obrera que los natalinos mantenían recuperándose después de los sucesos de 1919 y 1920. El Sindicato natalino y su Federación fueron declarados ilegales y muchos de sus dirigentes hubieron de salir deportados.
Al calor del nuevo régimen, surgió en Natales una "Liga de Acción Patriótica Ultima Esperanza" que en marzo de 1927, circuló en esa zona un manifiesto dirigido a los obreros.
No obstante el brusco cambio de política desde el Gobierno, los trabajadores organizados siguieron expresando sus demandas.
De hecho, fue enviado en octubre de 1927 un memorial por la solución de los problemas magallánicos, en el que se plantea por primera vez la necesidad de la dictación de leyes especiales, para promover el desarrollo de la región, uno de los tópicos más repetidos de la historia del desarrollo de la región: "Ultimamente, se ha dictado una ley para la región salitrera, y se preparan otras para las diversas zonas del país; por los mismos fundamentos, se necesitan también leyes especiales para la región ganadera austral, que produce inmensas riquezas derivadas de las lanas, carnes y cueros." (EM, 23.10.27, p 1)
En Magallanes, muchas de las tradiciones y costumbres populares procedentes de Chiloé, ya estaban suficientemente arraigadas y adaptadas a las condiciones climáticas duras de la Patagonia, como para que, por ejemplo, la edificación de viviendas por parte de modestos obreros, siguiera un estilo constructivo característico de ésta región austral.
De esta rica tradición constructiva, nos da un atisbo el siguiente documento presentado por el obrero Gabriel Navarro a la Comisión de Alcaldes de Magallanes, en el que describe técnicamente la casa que va a construir.

"ESPECIFICACIONES DE LOS MATERIALES QUE SE EMPLEARAN

EN LA CONSTRUCCION DE UNA CASA DE MATERIAL LIJERO

PARA EL SEÑOR GABRIEL NAVARRO

EN LA CALLE BOLIVIANA ENTRE ZENTENO Y PRAT.

Se colocarán zoquetes alquitranados salientes o.40 mt. del terreno.
Soleras de 3 x 4.
Vigas de 2 x 4.
Pies derechos de 2x4 con solera de 2x3 en la parte superior para el techo.
Techo de 2x4 con amarras dobles de 2x3 y cintas de 2x2 para recibir el fierro galvanizado acanalado del N° 24.
Forro exterior de fierro liso en el frente y fierro acanalado en los costados y parte posterior.
Forro interior de tabla de 3/4" para recibir la arpillera y papel.
Pisos y cielo de madera machihembrada y acepillada de 1" y 1/2" respectivamente.
Puerta de calle de dos hojas y las interiores de una, con traga-luz.
Ventanas con traga-luz y 0.90 ancho por 2.00 m. de alto.
Pintura tres manos, en cielos, puertas, ventasnas, cornisas, guardapolvos.
Punta Arenas, 17 de julio de 1927.

Gabriel Navarro." (802)

Ahora, a fines de año, tal como era tradicional en Magallanes, se venían las negociaciones para el Convenio Ganadero.


Las conversaciones para el Convenio Ganadero de 1927-1928 fueron realizadas bajo la mirada vigilante del Intendente de la Provincia, y en particular del Secretario de Bienestar Social, de manera que la autoridad política del gobierno de Ibañez, ejerció variadas formas de poder, influencia y coacción para impedir huelgas o demandas inconvenientes para los patrones.

El Convenio Colectivo Ganadero

para las faenas de la temporada 1928-1929

Finalmente el Convenio Ganadero, quedó como sigue a continuación, generando interminables discusiones dentro de los gremios.




CONVENIO COLECTIVO DE TRABAJO

PARA LAS FAENAS GANADERAS DE MAGALLANES

1928-1929


Esquiladores: Ganarán treinta y cinco pesos ($35) por cada cien animales esquilados. Los carneros serán pagados dobles (carneros- borregos excluídos).
Al empezar la esquila recibirá cada esquilador, cuatro peines y ocho cortantes y un peine y tres cortantes más, por cada mil animales esquilados. Los esquiladores a mano recibirán, tres tijeras nuevas y una más por cada mil animales esquilados. Los estancieros que cuenten con más de 30.000 animales ocuparán los esquiladores que estimen necesarios, en proporción que corresponda de tres a cuatro mil animales cada uno, sobre la totalidad a que alcance la majada que posea la Estancia.
Horario: Café, 5 a.m.; Trabajo,5:30 a.m. hasta las 7:30 a.m.; Desayuno, 7:30 hasta las 8:30 a.m.; Trabajo, 8:30 a.m. hasta las 10:10 a.m.; descanso, 10:10 a.m. hasta las 10:30 a.m.; trabajo 10:30 a.m. hasta las 12 m.; Almuerzo, 12 m. Hasta las 1 p.m.; Trabajo, 1 p.m. hasta las 2:30 p.m.; descanso, 2:30 p.m. hasta las 2:45 p.m.; trabajo, 2:45 p.m. hasta las 4 p.m.; te, 4 p.m. hasta las 4:20 p.m.; Trabajo 4:20 p.m. hasta las 5:20 p.m.; Comida, 6 p.m. El horario será sujeto a modificaciones según el sistema de trabajo de cada estancia.
Sueldos desde el 1º de Noviembre hasta el 28 de Febrero.
Ovejeros: Los de estancia ganarán $275 mensuales y los puesteros $328. Pero deberán adquirir los víveres por su cuenta, salvo carne, luz y lumbre, que les será suministrado por cuenta de la estancia. Los arreos que duren más de dos días fuera de la estancia, pasando este tiempo se pagarán $10 extra. Cuando se les contrate en Punta Arenas se les pagará pasaje.
Cocineros: Sueldo mensual: para diez hombres $297; de diez a treinta, $330; de treinta a cincuenta, $429; de cincuenta a setenta, $495; de setenta a cien, $550; y cuando pase de este número percibirán el cinco por ciento más sobre el sueldo por cada veinte hombres. Los estancieros deberán proporcionar a estos los víveres necesarios para la condimentación de una buena y abundante alimentación, inclusive verduras frescas, cuando las haya, de acuerdo con el número de empleados que posea el establecimiento.
Todo cocinero tendrá un ayudante permanente cuando el establecimiento cuente con más de diez empleados y menos de veinte y cinco; dos, de veinte y cinco a cincuenta; tres de cincuenta a setenta y cinco y cuatro cuando pasan de este número. Los cocineros no estarán obligados a hacer el pan para más de treinta hombres. Todo cocinero o ayudante tendrá derecho a un día de descanso mensual, lo que podrá solicitar en conjunto de acuerdo con el tiempo trabajado.
Los cocineros no deberán reemplazar al panadero, ni éste al cocinero, salvo el caso de fuerza mayor.
Panaderos: Sueldo Mensual: por treinta hombres hasta cuarenta, $286; de cuarenta a cincuenta, $297; de cincuenta a sesenta, $308; de sesenta a setenta, $319; de setenta a ochenta, $330; de ochenta a noventa, $341; de noventa a cien, $352; de cien a ciento veinte y cinco, $385; de ciento sesenta y cinco a doscientos, $396, y cuando pasen de este número $407. El panadero que goce de $297 no ésta obligado a elaborar solo mas de dos quintales de harina, y si pasa de esta cantidad tendrá derecho a un ayudante.
Trabajadores no especificados:
Sueldo mínimo mensual:
Peones: $253, desde el 1º de Noviembre hasta el 28 de Febrero, $248; y desde el 1º de Marzo hasta el 31 de Octubre $225.
Velloneros: $185 mensuales.
Campañistas: desde el 1º de Noviembre hasta el 28 de Febrero, $242 y desde el 1º de Marzo hasta el 31 de Octubre $220.
Ayudantes a panaderos: Desde el 1º de Noviembre hasta el 28 de Febrero, $286 y desde el 1º de Marzo hasta el 31 de Octubre, $260.
Mozos: desde el 1º de Noviembre hasta el 28 de Febrero $242, y desde el 1º de Marzo hasta el 31 de Octubre $220.
El personal de galpón se regirá por el mismo horario de trabajo que rige para los esquiladores, pero ciñéndose a las 8 horas diarias de labor, o sean 48 horas semanales, descansándose los Sábados después de almuerzo (Sábados Inglés).
Todo trabajo es exceso de las 48 horas semanales, se abonará en general, a razón de $2 por cada hora. El trabajador movilizado para cualquier parte del territorio, de donde residiera, tendrá pasaje de ida y vuelta, siempre que haya prestado servicios efectivos durante un mes por lo menos.
La comida que se proporcione en las Estancias, será sana y abundante, y sin costo alguno para los trabajadores, salvo los contratistas, excluyendo de éstos a los esquiladores. Entre los días festivos y feriados acordados por la Ley deberá considerarse con el carácter de tal, el 1º de Mayo (fiesta del trabajo). Todo obrero disfrutará de amplia libertad para asociarse a las instituciones que él desee, y también tendrá perfecto derecho de retirar sus haberes cuando lo estime conveniente, previo aviso de un día. Es entendido que los Estancieros no permitirán hacer ningún descuento a las cuentas de los obreros, aparte de lo que ordenan las leyes, tales como impuestos a la renta, etc. Los trabajadores para pagar sus cuentas particulares deben retirar sus cheques, pero evitarán giros de cheques por menos de veinte pesos. Para las faenas del campo o frigoríficos, las administraciones tratarán de ocupar a los trabajadores radicados en el pueblo o bien en el territorio, con preferencia sobre los que vinieren de otras partes. Los obreros que trabajen en las estancias serán a pastorear hasta dos caballos particulares. Retirándose definitivamente de la estancia, no será permitido dejar dichos animales en la misma.
En caso de desavenencia entre los obreros y los patrones, se designarán tres obreros para que de común acuerdo solucionen la dificultad con el patrón o el administrador. Si no hay acuerdo en la estancia donde haya administrador, tiene que ser sometido a la Gerencia o representante en Magallanes y si no hay acuerdo con estos últimos, será designado el Intendente del territorio para que falle en último recurso.
Queda claramente entendido que mientras el Intendente dicte su fallo, por ningún pretexto se paralizarán las faenas. El fallo del Intendente deberá ser acatado por ambas partes.
En la oficina o despacho de cada estancia se colocará en una parte visible una copia del presente convenio, la que tendrá el timbre de la Intendencia, como prueba que es copia fiel del original.
NOTA: Los sueldos de los ovejeros, puesteros, cocineros y panaderos, a contar desde el 1º de Marzo hasta el 31 de Octubre serán los mismos como los especificados en el último convenio firmado en la Gobernación Civil para la temporada 1925-1926.
En la cláusula de Trabajadores no especificados se deja establecido que a los Campañistas se les pagará $40 y a los carreteros también $40 por cada caballo o buey amansado, respectivamente. Este convenio comienza a regir desde el 1º de Noviembre de 1928.
Para constancia se firman tres ejemplares del mismo tenor en Magallanes a ocho dias del mes de Noviembre de mil novecientos veinte y ocho. Por el comité de Estancieros de la Sociedad Rural de Magallanes, en representación de los estancieros del Territorio afiliados a ella, firman los señores L.R.W. Greer, Pablo Dietert, John Dick y el secretario Alfonso Brakmann.
Por el Sindicato Profesional de la Industria Ganadera y Frigorífica de Magallanes, firman los señores Carlos Plata, Castor Perez, Julio Zenteno y el Secretario señor Alfredo Borquez."

Aquí encontramos todavía, en la firma de este Convenio Colectivo Ganadero a Castor Pérez, dirigente sindical ganadero y que se encontrara entre los dirigentes "sobrevivientes" de la Federación Obrera de 1920. Más adelante, como se verá, Castor Pérez agobiado por la cesantía en la crisis de principios de los treinta, se dedicó a la cata y explotación de lavaderos de oro.


En octubre de 1927 se constituyó el Sindicato de Obreros en Madera, dentro de la nueva normativa legal establecida por la Ley N° 4057 sobre sindicatos industriales.
En noviembre de 1927, las organizaciones obreras del Territorio participaron una vez más, en una serie de manifestaciones públicas destinadas a solicitar al Gobierno del Presidente Ibañez, la supresión de la Aduana, la creación del Puerto Libre y otras demandas.
Entre las conclusiones acordadas por la gran concentración popular del 12 de noviembre de 1927, se lee lo siguiente: "Que, existiendo exceso de brazos para las faenas ganaderas, con la corta duración de dichos trabajos siendo sólo de cuatro meses en el año, y no habiendo otros recursos donde el obrero pueda ganarse la vida, la situación en general durante los meses restantes del año es lo más aflictiva, contribuyendo a este malestar como es lógico, los efectos del gravamen que sufren muchos artículos de indispensable necesidad".
Y en el discurso pronunciado por un dirigente sindical en dicho evento público manifestó: "La salvación del proletariado de Magallanes se encuentra, en gran parte, en la abolición de la Aduana de Punta Arenas, y tenemos fe en que esto se realizará ampliamente, y que dentro de poco será declarado puerto libre el de Punta Arenas." (803).

Los avatares del costo de la vida

en Magallanes

Ciertamente los dos mejores indicadores que permiten conocer las condiciones en que se desenvolvían las familias en Magallanes y sobre todo, los grupos familiares pobres, son los precios de los artículos de más frecuente consumo popular, en comparación con los salarios obreros más característicos.




Salarios y precios

en Magallanes

en 1928

De acuerdo con testimonios de la prensa local, es posible reproducir algunos datos de los precios y costos de la vida de los obreros en Magallanes en 1928.


Los salarios en cifras de junio de 1928 eran los siguientes:


  • un obrero de las faenas ganaderas con convenio: $ 230 mensuales, es decir, $ 2.760 anuales; un obrero del frigorífico ganaba $ 11,50 por día, y trabajaba normalmente sólo entre 60 y 90 días al año;

  • Un obrero marítimo embarcado, con convenio: $ 270 mensuales, y con sobre-tiempo $ 300, es decir, $ 3.600 anuales.

  • Un obrero jornalero de mar y playa con convenio $ 16 diarios, con 5 días de trabajo a la semana, o sea $ 320 mensuales, y $ 3.840 anuales.

  • Un obrero panadero, carpintero, aserradero, minero, peón y en general cualquier trabajador sin convenio, sus salarios fluctuaban entre $ 5 y $ 18 diarios. Había también ciertas categorías obreras que trabajaban a contrata, por ejemplo, esquiladores y carneadores, cuyos sueldos estaban calculados a $ 18 diarios, es decir, alrededor de $ 360 mensuales.

  • En síntesis, podía establecerse que una remuneración anual promedio de los obreros en Magallanes, era de alrededor de $ 3.500, aún considerando el hecho que la mayoría de los trabajadores sólo laboraban de 6 a 8 meses en el año.

Algunos precios de artículos y servicios de consumo habitual eran: cigarrillos, $ 0,20 la cajetilla; huevos frescos, 3 por $ 1; un kilo de pan $ 1.80; arriendo de 3 piezas $ 75 mensuales; luz eléctrica, consumo mensual promedio $ 10; media tonelada de carbón (para consumo de 2 a 3 meses) $ 25; 100 trozos de leña $ 13; 9 kilos de azúcar $ 9; 8 kilos de papas $ 4,80 (una bolsa de papas a $ 40); fideos 3 kilos $ 4,80; 3 kilos de cebollas $ 4,20; dos kilos de porotos $ 2,80; leche $ 36; 33 kilos de carne (consumo mensual) $ 33; pan para consumo del mes $ 28; 1/4 kilo de té $ 3.-


De acuerdo con la estimación hecha por el dirigente sindical ganadero Carlos Plata Salazar en 1929, el total de consumos básicos mensuales en Magallanes, para un hogar promedio de 3 personas (sin incluir vestuario) ascendía a $ 274.-
El vestuario tenía costos tales como: mudas de ropa interior $ 24, una gorra $ 5; un traje de mezclilla $ 38; zapatos $ 25 el par; un pantalón $ 15; abrigos $ 65 cada uno; calcetines $ 2 el par; un traje de vestir $ 250 cada uno.
En suma se calculaba que los gastos promedios de una familia obrera, incluyendo alimentación, salud, vivienda (arriendo), movilización, medicamentos y gastos menores ascendían a $ 4.500 anuales, mientras que se calculaba que el salario medio de un obrero de la ciudad era de $ 3.500 anuales.

En agosto de 1928, las organizaciones obreras de Magallanes participaron en un acto público destinado a exponer los problemas de la vivienda en Magallanes.


El orador representante de los sindicatos obreros Carlos Plata Salazar expresó en parte de su intervención: "Hoy por hoy es de todos conocida la forma por demás restringida en que viven las clases obreras, dadas las condiciones anti-higiénicas de las habitaciones en que moran y en las cuales, por concepto de arriendo, estamos condenados a pagar las consecuencias de caprichosas acciones de algunos propietarios, sin que la mayoría de ellos tenga la menor conmiseración para con el hijo del pueblo, para esquilmarlo en forma poco prudente y humana. Pues bien, aún más, cuando se trata de introducir reformas en las casas, acto contínuo se procede a subir el arriendo en un 10 por ciento o un 20 por ciento. Sí señores, son numerosas las casas que exigen su respectiva reforma, porque muchas de ellas están convertidas en frigoríficos humanos." (804)


Las difíciles condiciones

de vida y trabajo

en el campo y en las industrias

Las condiciones de vida en que trabajaban los obreros de las estancias, siempre hacia 1928, eran a su vez, objeto de especial preocupación de los dirigentes sindicales.


En el Informe levantado por una Comisión de la Secretaría de Bienestar Social del Territorio, titulado "Visita de Inspección a Mina Rica" luego de visitar dicha estancia, se puede leer la siguiente descripción de la comida y las habitaciones de los obreros de la estancia: "Inspeccionada la comida de los obreros pudo comprobarse ser ésta de pésimas condiciones. En efecto, habían condimentados solo dos platos, una sopa consistente en una mezcla de arroz y trozos de carne, y un segundo plato de carne con fideos. La carne dura, de mal aspecto y mal olor. Tanto de las declaraciones del señor administrador, como del cocinero y demás obreros se comprueba que dicha carne es de carneros viejos que por lo menos tienen sus seis años, y que se encuentra absolutamente inapropiada para alimentación. Con respecto a las viviendas de los obreros, tomé nota del galpón en que viven, y que fue construído para caballerizas y para garage. Los obreros ahí duermen en las peores condiciones imaginables, siendo de absoluta urgencia impartir instrucciones terminantes para que el dueño de la estancia proceda a la construcción de un galpón apropiado e higiénico para los trabajadores. Efectivamente, los obreros trabajan nueve horas, pero el señor Administrador accedió a la petición de los obreros estableciéndose a contar de esta fecha la jornada de ocho horas de trabajo." (805).
A estas condiciones materiales de vida de algunos establecimientos ganaderos del territorio, hay que agregar el problema del analfabetismo, que fue graficado con trazos fuertes por el Director de Educación de la época en Magallanes en un Informe enviado al Ministerio respectivo en septiembre de 1928, donde denunciaba que "...tal vez el 60 por ciento de los niños hijos de puesteros y otros empleados menores de las estancias, crecen en el analfabetismo más completo. La razón es muy explicable: cada puestero cuida 5.000 ovejas en una extensión de unas 3 a 5.000 hectáreas. Vive cada uno con su mujer y sus hijos aislados de todos los demás." (806).

Un elocuente memorial

de los empleados de Magallanes

en 1928

En agosto de 1928, la Sociedad de Empleados de Comercio de Punta Arenas envió al Presidente de la República un memorial con sus principales demandas y propuestas en materia de reforma de la legislación social vigente. El Memorial en cuestión, refleja de un modo preciso la visión que los empleados de Magallanes tenían de su situación social y económica.


SOCIEDAD DE EMPLEADOS DE COMERCIO



Punta Arenas

MEMORIAL

Excmo. Señor

Presidente de la República,

don Carlos Ibañez del Campo.

Excelentísimo Señor:
El Directorio de la Sociedad de Empleados de Comercio de Magallanes se ha impuesto que el Supremo Gobierno se encuentra empeñado en estudiar en forma definitiva la reforma a las actuales leyes sociales y al efecto, el Ministerio de Bienestar Social, se ha dirigido a las Sociedades que forman grandes grupos dentro del conglomerado social para que designen un representante ante el S. Gobierno que permita hacer un estudio definitivo y eficaz de las leyes en referencia y propongan las reformas que la práctica aconseje.
El S. Gobierno ha considerado con muy buen acuerdo que los empleados particulares del país deben estar representados dentro de la Comisión Revisora de las citadas leyes y oportunamente pidió a la Unión de Empleados de Chile, (- que por considerar la institución de empleados que representa el mayor número de socios) la designación de su representante.
Nuestra institución, por el momento, no se encuentra afiliada a la Unión de Empleados de Chile, y, considera por diversas razones que para que se tome en cuenta las necesidades de los empleados de Magallanes, debe dirigirse directamente al S. Gobierno, permitiéndose en este caso hacerlo por intermedio de nuestra primera autoridad.
Las necesidades de nuestros consocios, Excmo. Señor, por la razón misma del clima, la carestía de la vida y otros factores importantísimos exigen que sus déberes y derechos para con los empleados sean distintos a los empleados del resto del país.
Por el momento nos referiremos, Excmo. Señor, a la ley de Empleados Particulares, que es la que directamente nos atañe, dejando para cuando se realice el Congreso de los Empleados del Territorio, cuya organización está en estudio, otras innovaciones y reformas que sugieren el estudio de las leyes llamadas a protegernos.
Un detalle de las peticiones que insinuamos por ahora, es el siguiente:
1º - La reforma del Art. 21 de la Ley en el sentido de igualar las gratificaciones anuales a los empleados de Magallanes, con los de las provincias de Tacna, Tarapacá y Antofagasta:
2º - La exacta clasificación de quienes no tienen derecho a ser incluidos en la Ley. La situación de los empleados de la Industria Ganadera se ha prestado a muchas dudas por algunas firmas patronales quienes a su juicio, han considerado que aquellos son pertenecientes a la Industria Agrícola y como tales no están en igualdad de condiciones con los demás empleados. No obstante que en este sentido existe un decreto aclaratorio de parte de la Intendencia de Magallanes, es de imprescindible necesidad que el Departamento de Bienestar Social lo establezca dentro de las reformas pedidas, de una manera ámplia y precisa;
3º - Reforma de la disposición que establece el 75% del personal, que debe ser chileno, en toda empresa o casa comercial, cuya disposición establece que se considerarán chilenos para este efecto a los extranjeros con más de cinco años con residencia en Chile y cuya vigencia empezará a regir cinco años, también, después de promulgar esta ley.
No escapará al elevado criterio de V.E. que en el ambiente cosmopolita del territorio, los empleados chilenos constituyen una minoría absoluta. Declarar, pues, chilenos, a los extranjeros que cumplen cinco años de residencia en Chile y luego esperar esos cinco años para que rija la disposición de este artículo en lo que se refiere a la cuota del 75% de empleados, es francamente, Excmo. Señor, dar puerta de escape que permita desvíar todo el elevado propósito que tuvo el legislador al pretender nacionalizar el trabajo.
No es posible juzgar a Magallanes ante nuestra legislación social, como un ambiente análogo al resto del país, pues, si con altura de miras debe reconocerse que su importancia como centro ganadero y comercial se debe en gran parte a la afluencia de elementos extranjeros que coadyuvaron a su progreso, a la sombra de leyes protectoras que prodigaron liberalmente la tierra de este apartado Territorio, en sus primeros años de existencia, también con esta altura de miras debería reconocerse la preferencia para el hijo del país, así como proceden todas las naciones del orbe, Inglaterra, Estados Unidos, Francia, Alemania, etc.
4º - La creación de un Consejo Superior de Empleados Particulares para concesión de préstamos hipotecarios, ya que por ahora resulta casi imposible obtenerla por las mitrabas que se ponen a los interesados. La distancia entre Santiago y este puerto dificulta la pronta gestación de estos préstamos. Sabemos de varios casos concretos que han durado mas de un año para finiquitar las operaciones con la Caja de Previsión y son varios los casos que los propietarios se han desistido de vender sus propiedades a los empleados particulares por lo engorrosas y dilatadas que resultan las gestiones, aparte de los numerosos gastos que deben hacerse antes de solicitar el préstamo, como ser copias de títulos, depósitos, certificados notariales, etc., y estos gastos deben efectuarse aún en la duda, si se logrará éxito en las peticiones.
Con la creación de este organismo, cualquiera falta que se notará podría ser fácilmente subsanada antes de veinte y cuatro horas, y la tramitación se abreviaría en forma considerable.
Como dato ilustrativo y de mucha importancia manifestamos a V.E que existe alrededor de UN MILLON DE PESOS en el fondo de Previsión de Empleados Particulares de Magallanes y estamos en condiciones de asegurar que los préstamos hasta ahora no ascienden a mas de OCHENTA MIL PESOS. Luego estamos en la perfecta razón para solicitar que aquellos fondos acumulados por los empleados particulares de Magallanes, no sean llevados al centro del País.
Además nos permitimos reforzar la petición que los empleados de Bancos y particulares de Santiago han hecho al S. Gobierno en el sentido que se reforme el Reglamento de la Ley en forma mas liberal, en lo que se refiere a este mismo punto; debe rebajarse a medio por ciento la cuota de depósito para cubrir los gastos de estudios de planos, etc. Y asimismo debe disminuirse la cuota exigida al contado al obtener el préstamo;
5º - Insistimos a V.E. la conveniencia de crear un Tribunal del Trabajo, de Alzada, en Magallanes, para fallar todas aquellas cuestiones que se tramitan en apelación.
Nos permitimos insistir en cuanto a lo relacionado con los préstamos hipotecarios, pues no escapará a V.E. que su pronta y fácil gestación traería seguramente, por consecuencia, un enorme progreso para Magallanes, ya que la aspiración de todo empleado es llegar a poseer un hogar propio.
Ha sido desde tiempo ha, materia de especial atención para el Directorio de la Sociedad de Empleados de Comercio de Magallanes, el estudio de la formación de una Cooperativa de Edificación, que tendría por objeto la construcción de una población central para los empleados particulares, a semejanza de las que existen en numerosas ciudades del norte del país. Si el S. Gobierno secundara nuestros propósitos y la Sociedad de Empleados pudiera llevar a práctica estos buenos propósitos, serían muy beneficiosos sus resultados para Magallanes, pues aparte de arraigar al suelo en que vive, a los empleados y sus familias con el aliciente de un casita propia, esto atraería un gran trabajo y recursos a los numerosos obreros.
Es justicia Excmo. Señor.

Por Soc. Empleados de Comercio de Magallanes,

(siguen las firmas del Directorio)". (807)

La inquietud de los empleados por su propia situación se daba en un contexto económico difícil, condicionado por la inflación y la carestía.



Otros sectores

del mundo del trabajo

y sus condiciones precarias

En este contexto social difícil, los obreros panificadores, después de varios días de negociaciones, lograron firmar su primer Convenio Colectivo en Magallanes, en octubre de 1928.




CONVENIO

En Magallanes, a cuatro de Octubre de mil novecientos veintiocho, se reunen los dueños de las panaderías, señores Natalio Marusic, de la Panadería Comercial; Tadeo Milovic, de la Panadería Central; Elías Bartulovic, de la Panadería La Magallanes; Nicolás Vucasovic, de la Panadería Dalmacia; Miguel Kusanovic, de la Panadería Esmeralda; Francisco Comesaña de la Panadería Española; Francisco Tarrío, de la Panadería Victoria; Pedro Derpic, de la Panadería Americana y Pedro Kusanovic, de la Panadería Nacional; y los obreros panificadores Sres. Rudecindo Ulloa, Luis Moya, Aurelio Riera, Andrés Rivera y Manuel García, pertenecientes al Sindicato Profesional de Obreros Panificadores, con debida representación de sus compañeros de gremio, y de común acuerdo aceptan el presente Convenio que establece las condiciones generales de trabajo y salario que ha de servir de base para la celebración de los contratos individuales conforme a lo dispuesto en los arts. 3º y 4º de la Ley Nº4053 sobre Contrato de Trabajo.



DE LOS REPARTIDORES DE PAN.
Primero.- Ningún repartidor de pan podrá ganar en la ciudad de Magallanes un salario inferior a trescientos pesos mensuales ($300).
Segundo.- El repartidor de pan se dedicará exclusivamente a su oficio, a menos EM, 24.08.28. que, de común acuerdo con el patrón y previa estipulación de salarios, complementarios, acepte trabajar en otra ocupación, dentro de la jornada de ocho horas de trabajo establecida en la ley.
Tercero.- Con el fin de deslindar responsabilidades que pudieran afectar al repartidor, se establece que éste no podrá fiar pan sin consentimiento expreso de su patrón.

En caso contrario el repartidor responderá se la persona a quien haya entregado pan no cancelare la cuenta dentro de la liquidación mensual.
Cuarto.- El pago del salario al repartidor se efectuará el día 1º de cada mes, debiendo el patrón descontar del sueldo respectivo la suma que corresponda a deudas por pan que se haya fijado con infracción a lo dispuesto en el número anterior.

DE LOS PANADEROS Y MAESTROS.
Quinto.- Todo panadero ganará por su trabajo, dentro del máximun de cien kilos diarios de harina amasada, en los establecimientos que poseen máquina amasadora, la cantidad mínima de trescientos treinta pesos mensuales ($330).
En los establecimientos donde no existen máquinas amasadoras, el máximum de harina que puede elaborar un obrero será de sesenta y nueve (69), con el mismo salario indicado.
Sexto.- En la cláusula anterior, con respecto a la limitación de los kilos de harina, quedan comprendidos los maestros de las panaderías, señalándose, para ellos, el salario mínimo en la suma de cuatrocientos veinte pesos mensuales ($420).
Séptimo.- Queda entendido que tanto los panaderos como los maestros deberán desempeñar exclusivamente sus oficios con exclusión de todo otro trabajo extraño a ellos.
Octavo.- Se establece que los actuales salarios a los mínimums indicados, no pueden alterarse por parte de los patrones. Esta disposición rige también para los repartidores de pan.
Noveno.- Es obligación del patrón poner a disposición de los obreros panificadores los sacos necesarios para la confección de la ropa usual de trabajo.
Décimo.- Los obreros que trabajan en los establecimientos de panaderías (repartidores, panaderos, y maestros) tienen derecho a obtener gratuitamente todos los dias un kilo de pan para su consumo.



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