Historia Social



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Historia del trabajo en Magallanes y la Patagonia




VOLUMEN II



(1921-1973)

Los hechos son fríos y duros




Indice:

Presentación del autor

Segundo período:

Los Derrotados (1920-1938).
1921 – 1929: aparece una nueva generación de dirigentes obreros.
La década de los treinta: crisis y depresión en Magallanes (1930-1938).

Tercer período:

Los Reconstructores (1938-1953).
1938 – 1940: la formación de la Confederación de Trabajadores de Chile (CTCH).
La década de los cuarenta: largos años de división en el mundo del trabajo.
La década de los cincuenta: el difícil camino hacia la unidad.

Cuarto período:

Los Protagonistas (1953 – 1973).
La década de los sesenta: se intensifican las demandas y los conflictos sociales.
1970 – 1973: la confrontación generalizada.


Referencias Bibliográficas y Documentales.


PRESENTACION

Este segundo volumen, es la continuación de un estudio histórico acerca de la evolución del trabajo, de los trabajadores y de los movimientos sociales formados por éstos en la región de Magallanes, en el período que abarca desde 1921 hasta 1973.


En este estudio presentan completas referencias cronológicas y bibliográficas sobre el trabajo y los sindicatos; se encuentran pormenorizados relatos de los eventos sindicales más importantes; aparecen las fechas y momentos más relevantes de las organizaciones sindicales de los distintos períodos; la explicación de las acciones, movimientos y huelgas más decisivas, así como las aspiraciones y demandas que las movilizaron y, al mismo tiempo, se aporta una profusión de citas y referencias de textos sindicales y documentos originales (en la forma de petitorios, pliegos de peticiones, contratos de trabajo, programas de acción, resoluciones, memoriales, declaraciones públicas e incluso discursos de algunos de sus dirigentes), a fin de dar a conocer -con la mayor fidelidad posible- el pensamiento y las posiciones de las organizaciones frente a sus problemas y a los de la región.
También se presentan algunas útiles referencias acerca de las principales empresas y actividades económicas existentes en la zona en los distintos períodos que abarca esta historia.
Además de una interpretación de los hechos, que es lo que valida en el tiempo el rol del historiador, lo que se ha intentado aquí también es presentar los acontecimientos relatados por sus propios protagonistas, de manera que el lector "vea los hechos" ocurridos, a través de las propias palabras, discursos y documentos de quienes fueron los principales protagonistas.
También, se ha intentado profundizar el conocimiento histórico, mediante datos útiles del contexto socio-económico, político y cultural en el que se sitúan los hechos históricos relatados, a fin de lograr su mejor comprensión para el lector.
No hay en este trabajo intelectual ninguna intención laudatoria ni de juicio crítico de la acción de los movimientos obreros y sindicales, sino solo el propósito de relatar los hechos tal como sucedieron (propósito por lo demás, inherente a la propia ciencia histórica) y situarlos en la perspectiva del contexto histórico (es decir, social, económico, político y cultural) en el que se produjeron.
En este segundo volumen, por la cercanía que tienen los hechos ocurridos con el presente, se ha dado una importancia mayor a los interesantes testimonios orales ofrecidos por numerosos dirigentes y líderes sindicales que fueron protagonistas directos de muchas decisiones y eventos aquí relatados.
Lo único que no puede hacer el historiador, por más novato que sea, es negar la profunda importancia humana que tienen los testimonios orales directos de los individuos, cuando ellos aún en el ocaso de sus vidas, sólo pueden contar lo que vieron y lo que hicieron, con lo que se rescata también -en su forma oral y testimonial- una parte de la memoria histórica de esta región, antes que esa memoria desaparezca con sus protagonistas. De todas formas, los testimonios orales siempre han sido contrastados con otras fuentes históricas, en aras de la objetividad.
La historia del trabajo es parte del patrimonio cultural de un pueblo, y por lo tanto, este estudio constituye un esfuerzo de recuperación de una parte significativa de la memoria histórica de Magallanes.
Cómo tópico de estudio, la historia del trabajo y de los movimientos sindicales y sociales -en cuanto campo específico del conocimiento histórico- puede ser situada en una frontera difusa entre la Historia Política, la Historia Económica y la Historia Social, pero además creemos que constituye un aporte a la Historia Regional, ya que debe tomar en consideración los hechos históricos relativos a ciertos aspectos sociales y políticos de la acción colectiva y de los movimientos sociales, y a las ricas y variadas formas de trabajo que existían en Magallanes.
¿Cuáles son los hechos históricos sobre los que se interesa y focaliza esta historia?. Para los efectos de este ensayo, se ha compulsado información y datos acerca de cuatro órdenes de eventos históricos, a saber: primero, la evolución experimentada por las condiciones económicas y sociales del trabajo y las organizaciones obreras y sindicales; segundo, los movimientos de demandas desplegados por las organizaciones obreras y sindicales; tercero, los conflictos y huelgas realizadas y sus resultados y; cuarto, las ideas, aspiraciones, intereses y demandas impulsadas por dichas organizaciones sindicales.
Por ello, dada la naturaleza compleja del tema investigado y dentro del amplio campo de la Historia de la región de Magallanes y de la Patagonia, es necesario subrayar que ésta es -a la vez- una visión panorámica y focalizada de la historia del trabajo, en casi un siglo de su evolución, y una interpretación de dicha historia.
Aún cuando ésta es una historia de los movimientos obreros y sindicales magallánicos, es necesario comprender que estos movimientos no aparecen ni funcionan desconectados de la realidad social y política de su época, por lo que necesariamente este relato incluye también referencias generales de orden económico, social y político, así como aparecen indicaciones sobre otras agrupaciones, movimientos y procesos sociales ocurridos en Magallanes en el período considerado. Además, esta íntima interconexión entre el mundo sindical y el resto de la realidad social, se extiende al aspecto geográfico, de manera que muchos procesos y movimientos obreros magallánicos encuentran su explicación y relación contextual -como se verá en el texto- con los movimientos obreros de la Patagonia argentina.
Se ha optado por seguir una periodización histórica que toma como criterios ordenadores los grandes períodos y grandes tendencias dominantes en la evolución general de los movimientos obreros y sindicales de la región magallánica, aún cuando -como se podrá observar en el texto- éstos períodos siguen de cerca las grandes etapas del movimiento obrero chileno e incluso, es posible percibir la interdependencia existente entre estos movimientos y los procesos políticos y sociales generales de la región y del país.
Así, cada uno de los capítulos, está limitado cronológicamente por la formación o crisis, de las que fueron las grandes agrupaciones que reunían a los sindicatos y movimientos obreros.
Para mostrar la evolución general que han seguido éstas organizaciones, se relata la historia del trabajo de los siguientes dos períodos, a saber:


  1. un tercer período de reconstrucción, durante el cual las organizaciones vencen la tendencia a la dispersión y comienzan a cohesionarse y se fortalecen gradualmente a través de la Confederación de Trabajadores de Chile, CTCH, y que cubre desde el año 1938 a 1952-1953; y




  1. un cuarto período de desarrollo y protagonismo, en el que las organizaciones sindicales tuvieron un rol cada vez más influyente y protagonista en la vida social, económica y política regional a través de la Central Unica de Trabajadores, CUT, y que abarca desde 1953 a 1973.

Esta es una contribución intelectual y un aporte cultural, para la recuperación de la memoria histórica, al desarrollo de la identidad cultural regional y por un mejor conocimiento y comprensión de la historia social de la región de Magallanes.


Punta Arenas (Magallanes), primavera de 2004.



Segundo período:
LOS DERROTADOS (1920-1938)

Después del desastre de la Federación Obrera y de la sangrienta represión en las estancias de Santa Cruz (Argentina), y como consecuencia de una fuerte persecución ejercida por las autoridades contra el anarco-sindicalismo, los trabajadores del Territorio experimentaron un proceso de dispersión relativa y muchos de sus líderes anteriores muertos, presos, escapados o relegados.


Por lo tanto, el proceso de reactivación de la actividad obrera y gremial fue muy lento desde 1920 en adelante, y hubieron de formarse otras organizaciones sindicales, mientras muchos obreros se refugiaron en el silencio de sus casas o en algunas sociedades mutuales.
Hay que considerar además, que la crisis mundial originada en la I Guerra mundial y sobre todo la de 1929 golpeó de lleno la economía magallánica, por lo que la carestía, la cesantía y los salarios bajos se combinaban para dificultar la organización sindical, a lo que hay que agregar la acción disolvente y la represión de la dictadura de Ibañez.
La formación de la Confederación de Trabajadores de Chile en 1936, y de su filial provincial en Magallanes en 1938 marca el punto final de esta etapa gris y dificultosa.

El contexto general del período

1920-1938

El contexto político general del período está marcado por la crisis final de la República parlamentaria y los inicios de la República presidencial. Los Presidentes de la República de este período fueron Arturo Alessandri (1920-1925), Emiliano Figueroa (1925-1927), la dictadura de Carlos Ibáñez (1927-1931), la anarquía (1931-1932), y nuevamente Arturo Alessandri (1932-1938).


La revuelta obrera de Natales y el incendio de la Federación Obrera, no fueron más que el punto de partida de una etapa de fuerte represión, persecución y proceso judicial a los dirigentes sindicales y a las organizaciones obreras del Territorio, sobre todo a la dirigencia de inspiración anarquista. Pero también marcó una dura etapa de reorganización y reorientación de la acción sindical en Magallanes, que se vino a expandir hacia la formación de nuevas organizaciones de empleados.
Punta Arenas en 1924 era una ciudad de 26.000 habitantes, y la región vivía fuertemente dependiente de la actividad ganadera; había 70 estancias con un total de 4 millones de hectáreas y con una masa ganadera de 4 millones de ovejas, 40.000 vacunos y 30.000 caballares.
En este período se completó la constitución del gran latifundio en el campo magallánico. Las grandes sociedades ganaderas eran, entre otras, la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego, la Sociedad Ganadera Laguna Blanca, la Sociedad Menendez Behety, la Sociedad Sara Braun, la Sociedad Gente Grande y la Sociedad José Montes. Funcionaban además, cinco frigoríficos donde se faenaban al año 1 millón de lanares, ubicados en Rio Seco, Puerto Sara, Puerto Bories, Natales y Punta Arenas. Los productos de la ganadería magallánica (lanas, carnes, menudencias, cueros) eran exportados en su mayor parte hacia Inglaterra y en menor escala a Nueva York y a Argentina.
Pero además, existían criaderos de aves, y una actividad industrial incipiente: cervecerías, compañías de alumbrado eléctrico, una compañía telefónica, 2 fábricas de cigarrillos, tres talleres de fundición y otras. Había también una actividad minera centrada en el carbón (Mina Loreto y Mina Elena en Rio Verde) que producía anualmente unas 35.000 toneladas.

Este período, está caracterizado políticamente por la crisis de la república parlamentaria, la dictación de la Constitución de 1925 y los turbulentos comienzos de la República presidencial con la dictadura de Carlos Ibañez.


Desde el punto de vista económico, el hecho más relevante de este período es la gran crisis financiera de 1929, que desde 1930 golpeó la actividad comercial, industrial y ganadera de Magallanes, restringiendo los mercados, provocando la carestía de la vida, una elevada cesantía y provocando la quiebra de muchas empresas.

La reconstrucción de las organizaciones sindicales y sociales del Territorio de Magallanes como del resto de la Patagonia chileno-argentina, fueron procesos lentos y dificultosos.


Después del incendio de la Federación Obrera en 1920, nunca más ésta entidad logró recuperar toda la importancia y protagonismo que tenía anteriormente.
Su dirigencia anterior también, como se ha visto, comenzó a experimentar gradualmente un cambio generacional aún cuando los dirigentes de la F.O.M. eran relativamente jóvenes. Este cambio fue también influenciado por los cambios que generaba la crisis económica. El anarquismo predominante en la década de 1910 a 1920 irá dando paso ahora a algunos nuevos dirigentes que obedecen a una inspiración más inclinada al “maximalismo” y a un socialismo más realista y regional.
¿Cuáles son las causas de la pérdida de influencia de la dirigencia anarquista en el movimiento obrero magallánico y patagónico? La fuerte represión de que fue objeto en toda la región patagónica es una explicación significativa, pero insuficiente.
Varias pueden ser las respuestas a esta interrogante. Por lo pronto hay que anotar que fue un fenómeno que se manifestó también también en las organizaciones obreras de la Patagonia argentina. Es probable que el maximalismo atribuído a la influencia de la Revolución bolchevique de 1917, haya provocado un deterioro gradual de las influencias anarquistas en el seno del proletariado patagónico: los anarquistas (apegados al ideario libertario a todo trance) no podían ser los mejores representantes ni voceros de la naciente experiencia socialista en la Unión Soviética. (747)
A este cambio en los “vientos ideológicos” dentro del movimiento obrero, hay que agregar el progresivo surgimiento de nuevas formas de organización obrera en las actividades industriales, donde las llamadas “sociedades de oficios varios” (como la Federación Obrera de Rio Gallegos) fueron paulatinamente reemplazadas por organizaciones por ramas de actividad: los anarquistas y en especial los anarco-sindicalistas (748), tendían a propiciar aquellas organizaciones donde se reunían obreros de distintas faenas y empresas.
Además, cabe observar que en el caso de la región patagónica y de su movimiento obrero, la crisis económica desencadenada por la caída de los precios de la lana y las restricciones de acceso al mercado inglés a raíz de la I Guerra Mundial, ocasionó -entre otros efectos- un fuerte deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores, problema ante el cual el anarquismo no tenía respuestas que satisficieran las demandas de los trabajadores.
Puede percibirse -además de un cambio generacional- un cambio en la composición nacional de la dirigencia sindical obrera en este período: gradualmente van desapareciendo desplazados los dirigentes de origen extranjero, reemplazados por dirigentes chilenos (o argentinos en la Patagonia argentina), fenómeno que se corresponde con una menor inmigración de mano de obra desde Europa a la Patagonia, con lo que muchos obreros extranjeros dejan paso a los obreros chilenos. Cabe señalar también que este “relevo” de dirigentes y trabajadores de extranjeros a nacionales, ya se venía manifestando desde los inicios de la Federación Obrera en 1911. (749)
Por otra parte, en 1920 asume el gobierno en Chile Arturo Alessandri, bajo un movimiento populista que se tradujo en medidas que tendieron a favorecer a algunas categorías de trabajadores, como la construcción de viviendas para los obreros. (750)
Es evidente que a partir de la década de los años 20 se produce un cambio en la sociedad de la región austral y que como consecuencia de ello buena parte de los inmigrantes europeos logran un ascenso social. Esta transformación crea un nuevo escenario que no se correspondía con las demandas anarquistas.

1921-1929:

aparece una nueva generación

de dirigentes obreros

Después de los sucesos de 1919 y 1920, muchos trabajadores del Territorio quedaron golpeados por el temor, otros emigraron a las pampas argentinas, mientras algunos dirigentes fueron detenidos, procesados y encarcelados, como es el caso de los dirigentes de los sucesos de la huelga de Puerto Natales, y muchos otros de ellos, se sumergieron en el silencio y el anonimato.


La llamada Junta Provincial de la Federación Obrera de Chile (FOCH), como se ha visto anteriormente, intentó reagrupar desde octubre-noviembre de 1920, las fuerzas sindicales dispersas y golpeadas: otros dirigentes se hicieron cargo. En realidad, lo que hizo la represión de julio de 1920 fue eliminar o desplazar a la dirigencia anarquista de los gremios y la Federación, pero el sindicalismo continuaba vivo y persistente.
En marzo de 1921 asumió el nuevo Gobernador del Territorio, Vicente Fernández Rocuant, quién al asumir sus funciones de Presidente de la Comisión de Alcaldes de Magallanes, expresó que "...en especial procurará el abaratamiento de las subsistencias, ya que es el mejor medio de mantener al público ajeno a las tendencias peligrosas para la tranquilidad social; que impulsará la construcción de habitaciones para obreros..." (751).
Las condiciones generales de la estructura económica de Magallanes estaban cambiando también.
Por ello, antes que los sindicatos obreros, comenzaron a desarrollarse en la década de los años veinte en Magallanes, las agrupaciones de empleados, reflejando no solo una nueva y muy gradual toma de conciencia colectiva, sino también los cambios que estaba experimentando la economía regional hacia el comercio y los servicios, y con la aparición de nuevas actividades productivas.

1921:

renacer gremial en Magallanes

y represión en Santa Cruz

El temor a la represión aún predominaba entre las escasas organizaciones obreras de la región que habían logrado sobrevivir, en los primeros meses después de 1920.


La primera celebración a propósito del 27 de julio, tuvo lugar en 1921.
Algunos grupos de obreros se reunieron la noche del 27 de julio en el local de la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos, arrendado a la ocasión, en la que solo se pronunciaron dos discursos y se presentó una obra teatral, según el testimonio de don Pascual Guerrero.
Se presentó entonces una reseña de los hechos y se circularon ejemplares del diario "El Trabajo" cuya reaparición causó sensación entre los obreros participantes del acto.
Otra manifestación de que los obreros estaban comenzando lentamente a recuperar su presencia en la sociedad magallánica, fue la decisión adoptada en 8 de agosto de 1921 por la Comisión de Alcaldes de Punta Arenas, en la que se designó al dirigente Castor Pérez (a quién habíamos visto a fines de 1920, como Sub-Tesorero de la filial magallánica de la Federación Obrera de Chile), en el cargo de representante obrero en el Consejo de habitaciones Obreras.
Dice al respecto el Acta de la Sesión 83 Ordinaria de la Comisión de Alcaldes: "El señor Gobernador manifiesta que está pendiente lo relacionado con el nombramiento del miembro del Consejo de Habitaciones Obreras, que debe hacer la Comisión de Alcaldes en reemplazo del señor Nibaldo Sanhueza, que renunció...En vista de esto y de la necesidad que hay que haya algún obrero en ese Consejo, propone al señor Castor Pérez, presidente de la Sociedad de Carpinteros, con personería jurídica. Por unanimidad se acuerda hacer esta designación." (752).
En octubre de 1921, apareció el periódico "La Luz del Obrero", el cual se subtitulaba como "vocero oficial de los Departamentos de Campo, Metalúrgicos y Oficios Varios de la Federación Obrera de Magallanes". En la página de portada del nuevo diario obrero figuraba este aviso.


Comité Pro-Presos

"Este comité encargado de ayudar, cooperar y defender a todos los camaradas víctimas de los atropellos de la sociedad, comunica y pone en conocimiento de todos los compañeros del Departamento y sus gremios adheridos que: como ya es segura la llegada de un ministro visitador para investigar los crímenes cometidos el 27 de julio del año pasado, y los delitos de abuso de autoridad cometido por gobernantes inhumanos, llama a todos los compañeros y compañeras que tengan antecedentes de este crímen para encargarse de transmitirlos. Estos antecedentes los legalizará un distinguido jurisconsulto de esta ciudad. Se les atenderá todos los días de 9 a.m. a 12 m., en la tarde de 2 a 6 y en la noche de 8 a 10.


El Comité Pro-Presos

Libertad 1250"

(753)


En 1921, la organización que agrupaba a los obreros del Territorio, es decir, a los Gremios que habían continuado después de julio de 1920, se denominaba nuevamente Federación Obrera de Magallanes, seguramente con la intención de mantener el valor simbólico del nombre histórico.


De esta mantención del nombre de la Federación Obrera, lo evidencia el siguiente párrafo del Acta de la Sesión 99 Ordinaria de la Comisión de Alcaldes de Magallanes de fecha 14 de noviembre de 1921: "De una solicitud de los señores Nicanor Santana y Segundo Hechenleitner, por el Gremio de Carreros de la Federación Obrera de Magallanes, en que piden permiso para estraer ripio de la playa en la parte comprendida entre el Astillero Bonacich y el Río de los Ciervos y arena en la playa comprendida entre el desague y el Lazareto; permisos que se otorgarían por el Gremio por medio de una tarjeta visada por el Secretario Municipal...En vista de los informes desfavorables del Director de Obras y del Abogado Municipal, se niega el permiso en la forma solicitada..." (754).

El trabajo

de los leñadores, albañiles

y recogedores de basura

hacia 1921

La vida del trabajo en Magallanes, cualesquiera hayan sido los avatares sindicales, continuaba su curso inexorable y difícil.


De ello da cuenta una curiosa presentación hecha a la Comisión de Alcaldes por el empresario Jorge Surjan en enero de 1921, quién estaba a cargo, por contrato, del servicio de abrómicos (es decir, de recolección de los desechos domiciliarios urbanos).
Dice Surjan en una parte de su presentación: "Punta Arenas, enero 13 de 1921. Solicita permiso que indica. Señor Presidente de la H. Junta da Alcaldes. Jorge Surjan, empresario de abrómicos de esta ciudad, a US: con el mayor respeto espongo: 1° que cuando hice contrato con la Ilustre Municipalidad para efectuar este servicio había mayor número de casas sin desagues y los jornales para los operarios oscilaban entre 8 a 10 pesos diarios; por el encarecimiento de la vida, hoy tengo que pagar a éstos 16 y hasta 20 pesos diarios y cuando por alguna casa se retira alguno de los trabajadores no encuentro quién quiera hacer este trabajo y tengo entonces que rogarles y aumentarles el sueldo, de punto que hoy con los servicios diarios que se hacen no alcanzo a cubrir los gastos de los operarios empleados en este servicio. 2° Antes un fardo de pasto valía $ 12 y hoy vale $ 30; un juego de herraduras valía $ 4 y hoy cuestan $ 18; las reparaciones de carros y arneses que constantemente se están rompiendo me importa dos veces más de lo que valían cuando firmé el contrato..." (755).
La actividad municipal al igual que sucedía en años anteriores, generaba trabajo y circulación de recursos económicos en Magallanes, como lo atestiguan los siguientes decretos alcaldicios.

COMISION DE ALCALDES

Magallanes


"Punta Arenas, 31 de marzo de 1921. N° 557. Vistos estos antecedentes relacionados con las propuestas abiertas para la provisión de 60 carretadas de leña para la Dirección de Obras Municipales y con lo resuelto por la H. Comisión de Alcaldes, Decreto:
1. Acéptase la propuesta presentada por don Ernesto Machuca, para proveer a la Comisión de Alcaldes de 160 carretadas de leña blanca de primera clase, de 50 rajas cada una y de seis pies de largo cada raja, por la cantidad de $ 30 cada carretada, entregada en la bodega de la Dirección de Obras.
2. El contratista deberá entregar 20 carretadas mensuales, a contar desde el 1° de febrero último.
3. El pago se hará al fin de cada mes, debiendo quedar a favor municipal y hasta el total cumplimiento del contrato, el valor de 20 carretadas de leña, para responder por parte del interesado al fiel cumplimiento de este compromiso.
4. El presente decreto deberá ser suscrito por el contratista, en señal de aceptación."

(756).

COMISION DE ALCALDES

Magallanes




"Punta Arenas, 31 de marzo de 1921. N° 566. $ 7.484,50 pago de sus jornales a los obreros ocupados desde el 12 al 25 del actual en los trabajos de construcción y arreglo de aceras, pasillos y defensas en la ciudad. Item 162."
(757).

Mientras tanto, el sindicalismo magallánico trataba de mantenerse en un climas de calma y de ausencia de conflictos, tanto porque los gremios habían quedado debilitados, como por el temor que cundía aún entre muchos obreros.


Así, por ejemplo, en la huelga general proclamada para todo el país por la Federación Obrera de Chile (FOCH) a principios de febrero de 1922, los gremios de Magallanes no encontraron fuerza, capacidad ni disposición como para adherir, lo que bien pudo ser interpretado por algunos como un gesto de cordura, o de realismo por otros, frente a las condiciones objetivas del sindicalismo magallánico de esa hora.

La depresión económica

después de la Primera Guerra

y sus efectos en Magallanes

Pero, hacia 1920-1921, se sintieron con mayor fuerza los efectos de la crisis económica mundial originada al término de la I Guerra Mundial.




La crisis económica

después de la I Guerra Mundial

y sus repercusiones en la economía patagónica

(1919-1922)

Todas las fuentes estadísticas y documentales disponibles coinciden en que al término de la I Guerra Mundial en 1918, se desató una crisis económica en Europa y Norteamérica.


La disminución y casi parálisis de las compras masivas originadas por la guerra, el paro forzoso que afectó a millones de obreros, agravado por el desempleo de los soldados licenciados al término del conflicto, desencadenaron una crisis en la demanda de productos y materias primas, que afectó ya desde 1920 a la economía ganadera patagónica.
Si durante la Gran Guerra, las enormes compras de lana (para el vestuario de los combatientes) habían aumentado los ingresos de los estancieros patagónicos, el término de la guerra redujo bruscamente los precios y las compras de lanas del sur en el mercado de Londres y Nueva York.
Esta brusca caída de los precios y la demanda en Europa determinó dificultades mayores de los estancieros para aumentar sus salarios pero, como la organización sindical en la Patagonia chilena y argentina, había quedado severamente debilitada con el golpe represivo de 1920 en Punta Arenas y 1921 en Santa Cruz, las demandas obreras no tuvieron la suficiente fuerza para obtener incrementos salariales significativos.
Los siguientes párrafos -hasta hoy inéditos- de la Memoria de la Aduana de Magallanes del año 1921, aportan una visión económica muy certera de la situación económica y comercial del Territorio de Magallanes.



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