Historia Social



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Otras versiones

de los sucesos del 27 de julio

Por su parte, como se verá a continuación, la carta de Gregorio Iriarte incorpora nueva evidencia, acerca de las implicancias directas de militares y policías en el asalto e incendio, cuando dice refiriéndose a los heridos que "... uno de ellos es el estadístico de la policía; el teniente de ametralladoras Guerratti salió herido en una pierna. Se habla de que algunos cadáveres que corresponden a individuos de tropa del piquete de carabineros, han sido sepultados secretamente..."


Por ello, resulta interesante desde todo punto de vista histórico, incorporar aquí la versión de uno de los actores más relevantes e influyentes del período, el periodista Gregorio Iriarte, quién había dirigido por varios años el diario "El Trabajo" de la Federación Obrera y que hacia 1920 había logrado el cargo de director de "El Magallanes".
En el contexto de temor, rumores y censura (que sólo logro romper parcialmente el periódico local en inglés "Magellan Times", como hemos visto), en el virtual estado de sitio que vivió Punta Arenas, y a pocas días de sucedido el asalto a la FOM., circularon varias versiones de los hechos, una de las cuales es la siguiente.

La siguiente carta redactada por Gregorio Iriarte Heredia, fue publicada sólo en 1968 en un "Suplemento Especial" del diario "El Magallanes", dedicado al 27 de Julio. Se desconocen su destinatario y las razones por las que no había sido publicada antes, pero aporta una visión de primera mano y bastante informada de los acontecimientos.


El mismo lunes 2 de agosto de 1920 en que está fechada esta carta de Gregorio Iriarte, el periódico “El Magallanes” reapareció, presentando la siguiente versión de los hechos: “Los sucesos del martes ultimo. Siendo ya del dominio público los sucesos ocurridos el martes ultimo en la calle Errázuriz, limitaremos nuestra información a relatar solamente las generalidades de aquellos. A las tres de la mañana del día indicado, hora en que se produjo un tiroteo, las bocinas y campanas dieron la alarma de incendio, indicándose bien pronto que el fuego había hecho su aparición en el edificio ocupado por la federación Obrera de Magallanes, el cual quedo deducido a escombros, como también los edificios colindantes de propiedad de los Señores Villegas y Barassi, ignorándose si estos tenían seguros. Acudieron al sitio amagado los bomberos cuyos servicios no fueron todo lo eficientes, debido a que el agua demoró un tanto en llegar. Removidos los escombros por policía, ésta recogió tres cadáveres completamente carbonizados, cuya identidad hasta ahora no ha sido posible determinar. También resulto muerto un empleado de la policía, el señor Mardones, quien, según se nos informa ha perecido victima de un balazo. Hay además algunos heridos. La policía de orden pasó inmediatamente el parte correspondiente al juzgado del crimen, instruyéndose en seguida el sumario de investigación del caso, habiéndose ordenado la detención de algunas personas que ya han dado las declaraciones y explicaciones solicitadas por el Señor Juez.” (717)
A su vez, ese mismo día escribía Gregorio Iriarte a Santiago esta valiosa carta, con una versión mucho más completa y crítica de los acontecimientos sucedidos. Obsérvese la notoria diferencia entre ambas versiones, lo que indica claramente que la noticia de “El Magallanes” no fue redactada por Iriarte, quién este mismo día 2 de agosto debió renunciar. La siguiente carta, presumiblemente fue dirigida a algun parlamentario a la Camara de Diputados en Santiago.
"Punta Arenas, 2 de agosto de 1920.
Señor:

..................

Santiago.

Muy señor mío:
No me habría atrevido a escribirle si en estos momentos no estuviesen ocurriendo hechos extraordinarios en este pueblo. Tan extraordinarios son ellos, que toda garantía ha desaparecido y nadie se acuesta con la seguridad de que durante la noche no será asaltado en su propia casa. Pero para explicar este exordio es preciso que entre en pormenores:
Desde hace diez o doce días a esta parte los diarios locales empezaron a informar del movimiento revolucionario en Bolivia y las consecuencias que esa revuelta podía tener para la de Chile. Poco después las noticias hablaron de la movilización decretada por el Gobierno, y al hablar de esto lo hicieron en una forma tan exaltada que parecía que la declaración de la guerra era cuestión de horas. “El Magallanes”, del cual soy director, llamó al terreno de la cordura diciendo que el peligro no era tan inminente como se anunciaba. Esto podrá leerlo Ud. en los ejemplares que le acompaño; pero este llamado a la cordura bastó para que se tachara al diario de antipatriota y se pretendiera asaltar la imprenta, como se lo explicaré más adelante.
El domingo 25 se llevó a cabo un comicio patriótico. Hablaron varios oradores y la manifestación se disolvió frente a la Gobernación. Disuelta ésta, un grupo de manifestantes se dirigió a la calle Errázuriz y frente a la Federación Obrera empezó a provocar a los obreros que en esos momentos celebraban una fiesta en su Teatro. Desde allí la manifestación se dirigió a “El Magallanes”, frente a cuyo local dio algunos ¡muera! A esta diario y pretendió violentar la puerta; la policía intervino y allí paró todo.
Al dia siguiente “El Magallanes” protestó del atropello de que quizo hacérsele víctima, como podrá verlo en el ejemplar correspondiente que le adjunto.
En las primeras horas de la mañana del martes 27 el pueblo fue despertado por un nutrido fuego de fusilería y tiros de pistolas y revólveres que duró cerca de tres cuarto de hora, terminando las descargas con el incendio del local de la Federación Obrera. Los primeros tiros se sintieron minutos después de las tres horas de la madrugada; el incendio empezó a las cuatro. Las bombas acudieron con la presteza acostumbrada; pero se encontraron con que no había agua. Al ver este contratiempo el comandante del Cuerpo de Bomberos en un rapto de desesperación exclamó: ¡o se me dá agua o soy capaz de pegarme un tiro! ; al mismo tiempo que sacaba un revólver. El Prefecto que se hallaba presente ordenó a su ayudante que fuera al teléfono más cercano y pidiera agua. A los pocos minutos se pudo dar agua, pero ya el edificio de la Federación era un montón de escombros y las casas vecinas se habían quemado completamente.
Simultáneamente con este tiroteo e incendio, fue asaltada la casa del administrador de “El Socialista”, Román Cifuentes. Se le atacó a balazos, pero sin herirlo. Se le golpeó brutalmente a él y a su mujer, de cuyas resultas ésta tuvo un mal parto al día siguiente. Cifuentes fue sacado de su casa y llevado a que mostrara a los asaltantes el taller del periódico, que está unas seis cuadras distante. Una vez en el taller rompieron a combo todas las máquinas, empastelaron los los tipos y prendieron fuego a la casa. Después de esto se retiraron. Los vecinos- gente pobre- se levantaron a apagar el incendio, lo que consiguieron después de algún esfuerzo. Se avisó de esto a la policía y ésta contestó que “la cosa no tenia importancia”.
En la casa de Cifuentes no quedó un solo vidrio bueno; las puertas fueron rotas a hachazos.
La versión oficial de esto sucesos es que la Federación se llevaba a cabo una orgía y que queriendo intervenir la policía fue recibida a balazos. No dice nada del asalto de la casa de Cifuentes ni de la destrucción de la imprenta de “El Socialista” y el incendio de la casa y empastelamiento. La prensa ha tenido que decir lo que la Autoridad ha querido que diga. “El Magallanes” ha resistido dos días sin salir. Hoy he tenido que renunciar de la dirección de este diario para no decir mentira y no comprometer los intereses de la empresa.
Las declaraciones de ciertos testigos, que todos coincíden en los detalles, son las siguientes: Fuerzas del Batallón Magallanes, carabineros y policía, acompañados de algunos particulares cuyos nombres se dan, atacaron la Federación. Los de adentro se defendieron y se generalizó el tiroteo. Se calcula que quemaron alrededor de dos mil tiros. Muertos partes de los defensores y huidos otros, los asaltantes prendieron fuego a la casa. De entre los escombros se extrajeron tres cadáveres carbonizados; dos cadáveres más se recogieron de la calle, uno de ellos es el estadístico de la policía; el teniente de ametralladoras Guerratti salió herido en una pierna. Se habla de que algunos cadáveres que corresponden a individuos de tropa del piquete de carabineros, han sido sepultados secretamente; pero ningún dato concreto tengo a este respecto.
El cuartelero de la Cuarta Compañía de Bomberos declara que un grupo de embozados se presentó a él a intimarle que no diera la alarma de incendio. El señor Kaesser, perteneciente a la Bomba Alemana, me ha declarado que tres individuos a quienes él no pudo reconocer, se presentaron a impedirle la pasada a tiempo que él salía con la bomba. El hijo del cuartelero de la Segunda compañía, que es bombero, declara que cuando él estaba armando un grifo el Teniente de carabineros le echó el caballo encima para impedirle continuara tendiendo mangueras.
Todas o parte de estas cosas no es posible decirlas en la prensa. Estamos peor que en estado de sitio. Las patrullas recorren las calles en todas direcciones y a cada paso le dicen al transeúnte ¡arriba las manos! Y lo someten a un minucioso registro. El Gobernador presiona cada vez más a las personas para que no hable de esto sino favorablemente. A mi se me ha hecho decir, aunque indirectamente, que si las noticias que dé difieren de las que han dado los otros diarios, tomarán severas medidas en mi contra; por eso en la mañana de hoy he dejado la dirección del diario, como creo que ya le he dicho anteriormente.
Varias personas escriben a Santiago informando de estos hechos. Creo que se le ha escrito al señor Arturo Alessandri lo mismo que al señor Arancibia Lazo. Y estos apuntes los hilvano a la ligera para aprovechar la pasada de un barco que está por llegar.
La opinión general es que se impone una seria investigación, el envío de un Ministro y todas aquellas otras medidas que tiendan a poner en claro esta situación y traer la tranquilidad a toda la población, que no puede hablar fuerte y andar acompañado en la calle. (718)
Lo saluda muy atentamente," (719).

Por su parte, la versión del profesor Luis Alberto Barrera, a que hemos aludido anteriormente, también deja en evidencia la presencia en el lugar del atentado de personal militar y policial. Dice al respecto: “En la calle Rancagua me encontré con dos Marcos y don Omar Davison y el teniente ayudante de la Prefectura de Policía de apellido Rivera, los que parecía que venían de los lados del incendio; vestían como acostumbraban de diario. Al verlos y manifestarles que se había asaltado la Federación, me respondió don Marcos que le extrañaba que dijera yo tal cosa cuando lo que había ocurrido era que dentro de ella había una remolienda, en que se habían embriagado los obreros; que el tesorero se había robado los fondos de la sociedad; que entre ellos se agarraron a balazos y que para tapar el desfalco habían prendido fuego al local, disparando contra la policía que había ido a intervenir en el desorden.”


En la mañana del miércoles 28 de julio, el profesor Barrera relata haber concurrido al lugar de los hechos y nos dice: “...al día siguiente por la mañana recorrí el lugar del incendio y recorrí la cuadra de Errázuriz entre Libertad y Talca y anduve un paseo por estas dos últimas. Se notaba gran cantidad de cápsulas desparramadas en el suelo por todas partes, de rifles o carabina Mauser, cuyas balas son muy semejantes y apenas se diferencian en el tamaño.” (720) En un encuentro posterior del profesor Barrera con el Comandante Barcelo Lira y el Prefecto de Policía Sr. Parada, en el Club Magallanes “...dijeron que se habían visto obligados a castigar en esa forma a los federados en vista de la actitud de éstos, y que correrían la misma suerte los que censuraban por ello a las autoridades...” (721)
El testimonio de Luis Alberto Barrera deja varios hechos en claro, como analizaremos más adelante.
A su vez, el Gobernador Bulnes Calvo envió a Santiago, al Ministerio del Interior, dos telegramas resumiendo su versión de los hechos.
El primero, fechado el 29 de julio dice textualmente: "Punta Arenas, 29. Ministro del Interior. Anoche en las primeras horas de la madrugada, se produjo un gran desorden frente al local de la Federación Obrera de Magallanes. El edificio fue incendiado, destruída la máquina de la imprenta del diario "El Trabajo". Estando aun en comienzo la investigación sobre estos hechos nada puedo adelantar sobre la forma en que se produjeron estos acontecimientos, ni de los individuos que tomaron parte en ellos. Se cree, con mucho fundamento, que algún grupo de manifestantes entusiastas de los que tomaron parte en los comicios patrióticos verificados en estos días, haya lanzado gritos pasando frente al local de la Federación, a los que, seguramente, respondieron de adentro con descargas. Sirven de antecedente a esta creencia, las afirmaciones de algunos vecinos y la justa irritación del público en general contra la Federación, por sus principios antipatrióticos y por las proclamas revolucionarias lanzadas en los últimos días. El orden se mantiene sin alteración hasta ahora. BULNES." (722).
Esta primera versión del Gobernador no deja de ser retorcida, plena de falsedades e incompleta: junta en un solo acto ocurrido, la manifestación de la Liga Patriótica, ocurrida la tarde del domingo 25, con el asalto incendiario del martes 27 en la madrugada; pero, además, confunde notoriamente la fecha de ocurrencia del asalto, porque su telegrama va fechado el jueves 29 de julio, el asalto ocurrió el martes 27 y expresa en su comunicación "...anoche en las primeras horas de la madrugada...", con lo que miente a sus superiores.
A su vez, las "descargas" ocurridas desde el interior de la sede obrera supuestamente, no ocurrieron el domingo 25, y parecen resultar de la imaginación del Gobernador, de manera que la única justificación que da al asalto, son las proclamas anarquistas de la Federación, con lo cual este telegrama da una justificación casi abierta de los hechos.
Lo contradictorio de esta primera versión, es que haya atribuído el origen del asalto el 29 de julio, a un supuesto tiroteo o "descarga" vendesde el interior de la Federación, y que no haya ordenado investigar de inmediato, el origen de esa pretendida descarga.
El segundo telegrama, del mismo día 29 de julio, del Gobernador Bulnes al Ministro del Interior, dice textualmente: "Punta Arenas, 29. Ministro del Interior. Ampliando las informaciones sobre la destrucción del local de la Federación Obrera, con circunstancias que olvidé consignar o posteriormente establecidas, comunico a US. que las descargas fueron hechas desde el interior del edificio, y que estallaron explosiones, una de las cuales resonó en toda la población, lo que comprueba la existencia en gran cantidad de esos elementos en el interior del local social. En la remoción de los escombros aparecieron tres cadáveres carbonizados a los cuales no se ha podido reconocer. Un guardian fué asesinado al querer entrar a dominar el desorden. Hay escasos heridos. La población y los servicios locales, resguardados por la policía, se mantienen en perfecto orden. BULNES." (723).
Aquí, el Gobernador Bulnes ahora contradice su propio primer telegrama, al decir que un guardián de la policía -que fue el Guardian 3° Octavio Mardones Bustos- habría muerto asesinado al "querer entrar a dominar el desorden..." , en circunstancias que en su primera comunicación, decía que se había producido "...un gran desorden frente a la Federación Obrera...".
Sin duda, éstas y otras contradicciones, como las aparecidas en su informe final de los sucesos publicado en el periódico “La Unión” de Valparaíso el 31 de agosto de ese año, además del fuerte impacto provocado por los hechos mismos, motivaron su convocatoria al Ministerio del Interior a Santiago, de donde no regresó nunca más a Magallanes.(724)
No deja de ser sugestivo, que estos dos telegramas fechados y enviados el 29 de julio al Ministerio del Interior, aparecieron publicados en el diario “La Unión” de Valparaíso, al día siguiente el 30 de julio. (725)
Estos acontecimientos, llegaron a conocimiento de las más altas esferas políticas del país, como que una protesta formal fue presentada en la Cámara de Diputados por el diputado Guillermo M. Bañados, el 8 de septiembre de 1920, expresando que "...en la noche nefasta del 27 de julio fue reducida a cenizas la Federación Obrera de Magallanes y fueron fusilados y quemados doce obreros que se encontraban allí...Los documentos que he recibido demuestran de fuerza irrecusable que el asalto lo efectuaron soldados de la guarnición de Punta Arenas, acompañados de guardianes de policía, es decir, por individuos pagados con los dineros de la Nación para resguardar la vida y la propiedad de todos sus conciudadanos!" (726).
El diputado Guillermo Bañados habla aquí de "los documentos que he recibido", lo que hace presumir que no sólo recibió la carta del periodista Gregorio Iriarte ya transcrita, sino también de otras fuentes, entre las cuales es posible que de algunos dirigentes sobrevivientes de la Federación Obrera, ya que, como se ha visto antes, ésta se encontraba en correspondencia con autoridades de Santiago.
Pero, además, tres años más tarde de estos hechos, se fueron revelando nuevos actores involucrados en los sucesos.
En efecto, en la asamblea efectuada el 23 de julio de 1923, por la Agrupación Demócrata de Punta Arenas, y en el marco de una polémica pública entre algunas personalidades de la ciudad, se acordó revelar la participación del entonces abogado Alberto Hiriart en los hechos del 27 de julio de 1920. Entre los acuerdos publicados respecto de lo tratado en dicha asamblea, se menciona lo siguiente: "...5° Hacer presente al pueblo que el director de 'La Nación', Alberto Hiriart era el Promotor Fiscal cuando ocurrieron los luctuosos sucesos en Punta Arenas el 27 de julio de 1920, y que no quizo defender los derechos del pueblo trabajador." (727).
Obviamente que no iba a defender los derechos del pueblo trabajador: el abogado conservador Alberto Hiriart era un conspicuo socio del Club Magallanes, uno de los centros desde donde se adoptó la decisión de asaltar e incendiar el local de la Federación Obrera.

Otras repercusiones

de los sucesos del 27 de julio

Veamos algunas de las repercusiones de los acontecimientos del 27 de julio, y en general de la inquietud social del Territorio, desde 1919 en adelante.


Uno de los primeros efectos de estos agitados acontecimientos, fue la notoria rotativa de las autoridades políticas del Territorio.
De hecho el Gobernado Luis Contreras -quién, como se ha visto (728), había seguido una política de mediación y diálogo con empresarios y trabajadores y había dado origen a la Cámara del Trabajo- después de los sucesos de Natales de 1919 fue reemplazado como Gobernador interino por el marino Arturo Sweet en marzo de 1919.
Resulta evidente que, apenas sucedidos los hechos de Natales y Bories, el Gobernador Contreras fue convocado por el Ministerio del Interior a Santiago, y al poco tiempo y sin regresar a Magallanes, fue destituido del cargo. Algo similar ocurrió con Alfonso Bulnes su sucesor.
A continuación, en mayo de 1919 fue nombrado Gobernador titular Exequiel Fernández, siendo reemplazado como Interino nuevamente por Arturo Sweet. A su vez, en enero de 1920, el Gobierno nombró Gobernador a Alfonso Bulnes Calvo (el que conservó su puesto a pesar de la insubordinación de los Guardianes, como pudo verse antes), y quién fue sustituido como suplente por Agustín Dagnino desde el 9 de octubre de 1920, pero en diciembre de 1920 fue nombrado Samuel Ossa Borne en el mismo cargo.
De este modo, al momento del incendio de la Federación Obrera, las autoridades superiores eran el Gobernador Civil Alfonso Bulnes y el Mayor José María Barceló Lira quién, a su vez, era la autoridad militar superior como Comandante del Batallón "Magallanes" y por lo tanto responsable de la participación de militares en el asalto e incendio a la Federación Obrera.
En términos generales puede observarse que los sucesos de Natales en 1919 y de la Federación Obrera en 1920, produjeron la salida de los respectivos Gobernadores del Territorio, cualquiera haya sido el grado de responsabilidad o de involucramiento de cada uno en los hechos: para la autoridad política central en Santiago, era impresentable que Magallanes diera una imagen de ingobernable.
Así Luis Contreras Sotomayor, fue Gobernador entre septiembre de 1917 a marzo de 1919; Exequiel Fernández le sucedió de marzo de 1919 a diciembre del mismo año; Alfonso Bulnes Calvo ejerció la Gobernación entre diciembre de 1919 y noviembre de 1920; Samuel Ossa continuó entre noviembre de 1920 y enero de 1921 y Vicente Fernández Rocuant asumió en enero de 1921. Es decir, en tres años desde los sucesos de Natales en 1919 hasta 1921, hubo cinco Gobernadores a cargo del Territorio de Magallanes...
La orientación de Fernández Rocuant frente a las manifestaciones obreras, sin embargo, como se verá más adelante en 1921, fue muy similar a la de sus predecesores.
Uno de los efectos colaterales de los sucesos del 27 de julio, fue un cambio brusco, intempestivo de directiva en la Sociedad de Empleados de Comercio. Esta organización, no afiliada a la Federación Obrera de Magallanes, sin embargo, no podía quedar ajena a los graves sucesos que la afectaron: en sesión efectuada el 26 de julio, la asamblea de Empleados destituyó a toda la directiva y expulsó a cinco miembros y “...con fecha 27 del mismo mes todos los componentes del ex Directorio lo hicimos por escrito, según copia que obra en mi poder...” según escribe el dirigente T. Ureta a “El Magallanes” del 2 de agosto.
En el “Club Magallanes”, considerado por muchos, como el centro donde se decidió el asalto a la Federación, también hubo cambios. En “El Magallanes” del 3 de agosto se informa que habían sido designados los nuevos directivos de este club, los que resultaron ser “...Mariano Edwards, Manuel Iglesias, Temístocles Urrutia Semir, Roberto Ewing, Juan Secul, Ezequiel Fuentes, Perdro Ward, y como integrantes de la Junta Calificadora, Oscar Munizaga, Rodolfo Stubenrauch, Nibaldo Sanhueza, Alfredo Carvajal y Mateo Paravic.” (729)
La oleada de rumores y comentarios subrepticios que pobló la ciudad después del asalto a la Federación, fue la forma como los ciudadanos simples de Punta Arenas reaccionaron a tan grave atentado. En los siguientes y últimos días de julio circularon diversas especies, entre las cuales la que atribuía a algunos sacerdotes de la Congregación Salesiana residente, alguna autoría o participación en el incendio.
Desde el día martes 27, la ciudad quedó sumida en un ambiente de terror, de silencio y de rumores.
Ha de recordarse que los dos periódicos vinculados a la Federación Obrera, “El Trabajo” y “El Socialista”, habían sido destruidos en el asalto e incendio y el periodista Gregorio Iriarte habla en su carta ya copiada, de un ambiente en el que: “...El Gobernador presiona cada vez más a las personas para que no hable de esto sino favorablemente...” y donde: “...toda la población...no puede hablar fuerte y andar acompañado en la calle.”
Tan extendidos fueron esos comentarios y rumores por la ciudad, que el semanario eclesiástico “El Amigo de la Familia” y el diario católico “La Unión”, reaccionaron airadamente.
Así, el semanario “El Amigo de la Familia”, muy preocupado por la extensión de los rumores respecto del clero, publicó el siguiente desmentido en su edición del domingo 8 de agosto: “Atrevimiento inaudito fue el de los sectarios que, en su manía de denigrar y desacreditar al nobilísimo clero católico, se han empeñado en presentar al clero de Punta Arenas como incendiario y asesino, con motivo de los hechos del 27. Dejamos aquí constancia de la protesta del clero publicada en el diario La Unión del 1-8-1920. Los sacerdotes de Punta Arenas. Heridos vilmente en su dignidad de hombres y de sacerdotes por la burda calumnia que pretendía presentarlos al pueblo nada menos que como incendiarios y asesinos, no pueden menos de protestar contra semejante injusticia, y declaran que nada es más contrario a la verdad de las cosas y a la educación y carácter de que se precian. Apelan al simple sentido común del pueblo y a la sola humanidad de todos, para levantar y arrojar lejos de sí el cargo villano con que el odio y el sectarismo han querido agobiarlos. Es demasiado enorme para que quepa en cerebros equilibrados y arraigue en corazones sanos. No serán los detractores del clero quienes se atrevan a instruir una acción judicial contra sus víctimas. Sabe el pueblo quienes le han dado siempre pruebas de ser sus mejores amigos, y los que así calumnian a los sacerdotes mienten y se rebajan. “ (730) Obsérvese la virulencia del lenguaje de esta declaración sacerdotal...
A este respecto, cabe mencionar una curiosa y extensa carta enviada a “El Magallanes” y publicada por dos directivos de la Sociedad Española de Socorros Mutuos.
El diario católico “La Unión” había publicado el 5 de agosto, un comentario editorial criticando el izamiento de la bandera a media asta realizado por la Sociedad Española de Socorros Mutuos, en señal de luto por la muerte de su asociado y federado Juan Enríquez. (731) El periódico “La Unión” reflejaba una vez más su postura contraria respecto de la Federación Obrera recién atacada.
Cabe observar que muchos callaron cuando ocurrieron estos graves hechos en Magallanes.
El mencionado gesto público de la Sociedad Española de Socorros Mutuos, que la enaltece en sí misma, es el único que se ha logrado registrar entre las organizaciones mutualistas del Territorio, respecto de los graves sucesos descritos.
Dice al respecto la carta de los directivos D. Blanco, Presidente y L. Pérez Mendizábal, Secretario de la S.E.S.M. publicada en “El Magallanes” del 10 de agosto: “...el izamiento de la bandera a media asta fue por el duelo por la muerte de un socio, las ideas que éste profesara y la muerte que en suerte le cupo, está fuera de la discusión social...en las circunstancias delicadísimas en que nos encontramos, debido a los sucesos ocurridos el 27 del mes próximo pasado, “La Unión” en su artículo editorial del 5 del presente da una interpretación malévola a un acto sencillo y necesario...” (732)
Pero, más allá de aquellos rumores claramente desmentidos, no se encuentra en el semanario católico durante todo el período desde julio de 1920 en adelante hasta mediados de 1921, ninguna referencia -siquiera piadosa- por las víctimas ni una condenación implícita o explícita de los hechos.
Fuerza es de constatar entonces, que el clero católico de Punta Arenas mantuvo un ominoso y aprobatorio silencio público frente al asalto e incendio de la Federación Obrera de Magallanes. (733)
Otro efecto también indirecto de los sucesos ya relatados, fue la remoción y traslado del Juez del Territorio. El magistrado Carlos Orrego Forest fue enviado a San Bernardo, según informa “El Magallanes” del 7 de agosto de ese año.
Pero, los sucesos del 27 de julio, sumados a la revuelta obrera de 1919 en Natales, dieron origen a otras medidas gubernamentales, orientadas al control sobre la población del Territorio y sobre todo sobre los desplazamientos de extranjeros. Tan temprano como el 1° de mayo de 1920, el Gobernador Alfonso Bulnes había remitido al Juez Letrado del Territorio, al Prefecto de Policía y a los Subdelegados de Ultima Esperanza y Tierra del Fuego, instrucciones perentorias en el sentido de que "...en algunos puntos de la frontera se han destacado Carabineros, con el objeto de no permitir la entrada al país de personas que no acrediten su identidad personal i buenos antecedentes si son estranjeros, como también para la vijilancia de los campos." Y a continuación expresaba que "Las personas que viajen entre esta ciudad i Natales deberán en adelante, para dar cumplimiento a la circular anterior, presentar a los Carabineros o Policías encargadas de la vijilancia de las fronteras, sus cédulas de identidad personal otorgadas por la Prefectura de Policía de Magallanes." (734).
Los hechos del 27 de julio debieron producir un intenso clima de temor y de odiosidades, sumadas al que ya se había incubado con anterioridad. Algunas personas se sintieron amenazadas en su integridad y solicitaban autorización para portar armas en la ciudad, como es el caso del funcionario de Aduana Héctor Espinoza.
De ello, da cuenta el siguiente informe -hasta hoy inédito- que el Jefe de la Sección de Seguridad de la Policía Fiscal Carlos Torres Droguett, dirige al Prefecto de Policía Aníbal Parada: "N° 341. Señor Prefecto: A fin de practicar averiguaciones sobre la necesidad de dar permiso al sr. Hector Espinoza para cargar revólver, se comisionó al Aspirante 2° Luis Oteiza, quién logró establecer lo siguiente: Que el sr. Espinoza, desempeña un puesto de responsabilidad en la Aduana y que muchas veces coadyuva a la vijilancia de mercaderías estacionadas en los muelles de carga y que por informes dados por los señores Eduardo Poblete, Emilio Blaya, Zenón Murillo, quienes espusieron que el sr. Espinoza es una persona correcta, respetuosa y de buena conducta, y que además, el sr. Espinoza, a raíz de los sucesos del 27 de julio se presentó a esta Sección a esponer que había sido amenazado de muerte, por creérsele culpable de lo acontecido. Lo que comunico a Ud. para los fines del caso. Punta Arenas, 14 de agosto, 1920. C. Torres Droguett. Jefe Sección." (735)
A su vez, el 26 de agosto de 1920, el Gobernador Subrogante A. Dagnino, después de reunirse con un grupo de comerciantes, envió a las 13 casas comerciales de Punta Arenas donde se expendían armas y municiones, el siguiente oficio: "Punta Arenas, 26 de agosto de 1920. N° 360. Muy señor mío: En conformidad a lo acordado en la conferencia tenida con Ud. en esta Gobernación, sobre la venta de armas en el comercio de esta ciudad, manifiesto a Ud. que se han dado instrucciones a la Prefectura de Policía para atender los pedidos que se hagan por los interesados en comprar armas, certificando aquellos que se consideren sean de verdadera necesidad para el comprador, única forma en que se podrán vender un arma y municiones hasta nuevo acuerdo. Hasta nuevo aviso, esta Gobernación no autorizará el transporte dentro del Territorio, ni el envío a otros puntos del país de ninguna clase de armas, pólvoras, municiones o explosivos, sin aviso previo que será calificado en cada caso por el infrascrito." (736).
Al día siguiente, el mismo Gobernador Subrogante despachó este oficio al Administrador de Aduana, Gobernador Marítimo y al Comandante del Batallón Magallanes: "Gobernación de Magallanes. Punta Arenas, 27 de agosto de 1920. N° 363. En esta Gobernación, se ha recibido la comunicación siguiente: ´Circular Reservada N° 3. Santiago, 2 de julio de 1920. Hasta nueva orden, sírvase US. no autorizar el transporte por el Territorio de su jurisdicción ni su envío a otros puntos de la República de armas, municiones, polvora u otros explosivos. Dios guarde a US. (Fdo.) Pedro García de la Huerta.' Lo que tengo el agrado de transcribir a Ud. para su conocimiento. Dios guarde a Ud. Fdo. A. Dagnino." (737).
Resulta sorprendente observar que la Circular Reservada a que hace alusión este oficio, fué enviada desde Santiago el 2 de julio, y sólo aparece en Magallanes el 27 de agosto, situación que también debe haber pesado sobre la permanencia del Gobernador Bulnes Calvo, puesto que no se apresuró a aplicarla ni a comunicarla en cuanto la recibió.
Por otra parte, además, la propia institución municipal sufrió algunos efectos en su funcionamiento, por los acontecimientos relatados.
La última sesión de la Comisión de Alcaldes de Punta Arenas tuvo lugar el 19 de julio de 1920, y a continuación, se produjo una suspensión prolongada de las sesiones municipales, las que se reiniciaron el 9 de octubre del mismo año, de manera que la Municipalidad fué gobernada mediante Decretos Alcaldicios: el estado de sitio llegó hasta la institución municipal de Punta Arenas.
Otra repercusión del asalto e incendio de la Federación Obrera y de la persecusión y represión policial que ella implicaba, fué la serie de allanamientos policiales, los que, en su caso, condujeron a la clausura del Hotel "Toscano" de Gerardo Alvarez, un español avecindado en Magallanes, conocido por sus inclinaciones anarquistas.
Este hecho aparece reflejado en la siguiente decisión de la Comisión de Alcaldes del 27 de agosto de 1920: "...3° que Don Jerardo Alvarez, dueño del negocio denominado "Hotel Toscano" ubicado en la calle Colón esquina Talca, infringe la disposición mencionada en el considerando primero, pues su establecimiento se encuentra a menos de 200 metros del Colegio Eusebio Lillo situado en la calle Colón; 4° Que a más de espender bebidas alcohólicas para sus huéspedes durante las horas de almuerzo y de comida, las despacha también a horas avanzadas de la noche y a personas estrañas, de pésima reputación y que hace algunos días fueron sorprendidas con armas, proclamas subversivas y manuscritos análogos, todo lo cual consta del parte de Policía que se acompaña... Fundado en las disposiciones legales y reglamentarias expresadas y además en la facultad que me otorgan los números 7° y 8° del Reglamento Orgánico de la Junta de Alcaldes de Magallanes, decreto: Cancélase la patente de Hotel de 4° clase que don Jerardo Alvarez paga por su negocio antes indicado y clausúrase el local en que funciona. Transcríbase este Decreto a la Prefectura de Policía para su cumplimiento y dese cuenta a la Junta de Alcaldes en la primera reujnión que celebre. 27 de agosto de 1920. N° 2397." (738). La Junta de Alcaldes ratificó éste Decreto alcaldicio, en su sesión del 26 de octubre de 1920.
Otro fue el destino de Román Cifuentes, dirigente de la Federación y fundador de la Agrupación Socialista.
Recordemos los hechos que le afectaron. Según el relato de Gregorio Iriarte, "...fue asaltada la casa del administrador de “El Socialista”, Román Cifuentes. Se le atacó a balazos, pero sin herirlo. Se le golpeó brutalmente a él y a su mujer, de cuyas resultas ésta tuvo un mal parto al día siguiente. Cifuentes fue sacado de su casa y llevado a que mostrara a los asaltantes el taller del periódico, que está unas seis cuadras distante. Una vez en el taller rompieron a combo todas las máquinas, empastelaron los los tipos y prendieron fuego a la casa. Después de esto se retiraron. Los vecinos- gente pobre- se levantaron a apagar el incendio, lo que consiguieron después de algún esfuerzo. Se avisó de esto a la policía y ésta contestó que 'la cosa no tenia importancia'. En la casa de Cifuentes no quedó un solo vidrio bueno; las puertas fueron rotas a hachazos."
Cifuentes huyó con su esposa de Magallanes y, después de permanecer fuera de Punta Arenas varios años, lo volveremos a encontrar a fines de la década de los años veinte, como dirigente de los obreros en madera.

¿Porqué se produjo

el asalto e incendio de la Federación Obrera

y quiénes fueron los responsables?

Pero, interrogándose sobre las causas de estos hechos y del 27 de julio en particular, cabe preguntarse que, si eran las tendencias anarquistas decisivamente predominantes en la Federación Obrera hasta 1920, ¿es posible atribuir a las inclinaciones anarquistas de la mayoría de sus dirigentes, una de las causas de su destrucción por parte de los elementos más conservadores de la sociedad magallánica?


Para comprender el significado de los terribles hechos del 27 de julio de 1920, hay que situarse en el contexto real en que se encontraba el territorio y la sociedad magallánica en ese entonces, así como el conjunto del territorio patagónico.
La clase adinerada de Magallanes, estaba sin duda atemorizada o impresionada, en especial por los eventos recientemente ocurridos en Puerto Natales y en Puerto Bories, y también por las alarmantes noticias que llegaban desde la Patagonia argentina, y por lo tanto, la reacción (en el doble sentido del concepto) debía ser proporcional a las dimensiones del temor en que se encontraban los estancieros.
Sin lugar a dudas, por la naturaleza de los hechos, por la forma cómo actuaron los obreros organizados y armados, y por el "ejemplo demostración" que podía provocar, la rebelión obrera de Natales y Puerto Bories tiene que haber sido uno de los factores de fondo que ocasionó el temor de la burguesía magallánica y su inclinación a una reacción represiva como la sucedida el 27 de julio.
Pero, además, para intentar encontrar una explicación a estos hechos podría arguirse la “tesis del complot”.
¿Preparaban acaso la Federación Obrera o algunos de sus dirigentes, una intentona insurreccional para el caso que se diera la oportunidad, como sucedió pocos meses después en la Patagonia argentina, o como había sido percibida la rebelión de Natales del año anterior?
Nada existe en los antecedentes testimoniales escritos y orales disponibles, que permita corroborar ésta hipótesis, pero es un hecho comprobado que al interior de la Federación había –más o menos organizado, no lo sabemos- un grupo de federados que disponían de armas, revólveres en este caso.
Por lo demás, el tipo de relaciones que la Federación Obrera había venido estableciendo con las más diversas autoridades e instituciones públicas y privadas del Territorio, desmiente toda hipótesis de una asonada clandestinamente preparada.
Considérese que en numerosos textos escritos y algunos testimonios orales recogidos en el curso de esta investigación, aparece que habían algunos federados con armas, para defenderse de un posible y rumoreado ataque a la casona de la Federación. ¿Desde cuando existían armas en poder de algunos federados?
Hacia 1920, por lo demás, el porte de armas por parte de particulares era permitido, era usual y no estaba legalmente prohibido. El testimonio de Juan Aguilar Collao dice que varios dirigentes portaban armas regularmente, y como hemos visto en los sucesos de Natales de 1919, los dirigentes obreros y el Administrador del Frigorífico Bories también andaban armados.
Por su parte, la mejor demostración del designio de destrucción premeditado, fue el hecho que las autoridades implantaron un virtual toque de queda en la ciudad por algunos días (precisamente para terminar de detener a los dirigentes sobrevivientes y para acallar la verdad de los hechos), y que además, no se sancionó a los autores (civiles y uniformados) del asalto, sino que por el contrario, se abrió una causa judicial contra los obreros y algunos dirigentes que lograron ser detenidos.
Por lo tanto, el Gobierno de Juan Luis Sanfuentes, a través de sus autoridades del Territorio, tuvo, por lo tanto, una responsabilidad política y moral directa en la comisión del incendio y masacre de la Federación Obrera de Magallanes, tanto por que no se evitó el ataque como porque no se sancionó a los autores, lo que refleja un grado de complicidad gubernamental en los hechos.
Por lo demás, la frase "Varios voluntarios fueron atropellados por la autoridad", que aparece en el parte respectivo del Libro de Guardias de la Segunda Compañía de Bomberos, constituye la muda acusación más evidente de intervención y complicidad sobre quienes ejercían la autoridad en el Territorio, en la ciudad y en el lugar del incendio.
A raíz de la destrucción de la Federación Obrera y de la dispersión de sus dirigentes (particularmente de aquellos de orientación anarquista), prácticamente la totalidad de la actividad sindical en Magallanes se paralizó, o por lo menos, se vió fuertemente dificultada, mientras en la Patagonia argentina, la preocupación por los hechos de Punta Arenas y sus repercusiones al otro lado de la frontera, llegaba hasta las autoridades políticas y policiales de Santa Cruz.
En efecto, el 24 de agosto de 1920, el Comisario de Policía de Río Gallegos, Diego Ritchie (quién intervino en los sucesos de Natales en 1919, al rescate del Subdelegado Bravo, como se ha relatado antes) le escribía al Coronel Edelmiro Correa: "Señor Gobernador Interino, don Edelmiro Correa Falcón: comunico a usted que esta policía ha descubierto que la Federación Obrera Local, en combinación con sus similares de Buenos Aires, de los puertos de la costa y Punta Arenas, prepara una huelga general para el mes entrante, movimiento que asumiría el carácter de revolucionario, pues se tiene vehementes sospechas, por más que no ha sido posible comprobarlo aún a pesar de las investigaciones practicadas, que en uno o más puertos del territorio se están fabricando bombas de dinamita".
Y el 7 de septiembre del mismo año, le reiteraba su preocupación en estos términos premonitorios"...la situación del territorio ante la amenaza de las manos obreras y ácratas la conceptúo grave, pues no hay duda alguna que se prepara una huelga general que forzosamente se tornará en un movimiento de sedición dado el estado de intranquilidad que reina en el campo obrero y los numerosos anarquistas y reincidentes existentes en el territorio, cuyas filas van engrosado con los elementos peligrosos expulsados de Punta Arenas con motivo de la huelga revolucionaria ocurrida allí y cuya entrada es imposible de evitar por nuestra larga y dilatada frontera, escasamente vigilada." (739).
La fantasía del jefe policial argentino (cuando habla de la "huelga revolucionaria" ocurrida en Punta Arenas) iba aquí acompañada con una extraña asociación de hechos que, en realidad, estaban completamente inconexos entre sí.
¿Estaba Ritchie asociando aquí el incendio de la Federación Obrera o la rebelión obrera de Puerto Natales, con las huelgas que se estaban desplegando en la Patagonia argentina?.
Los gremios que se habían reunido en la Federación Obrera de Magallanes perdieron su sede de reunión, pero sobre todo, tuvieron que enfrentar solos frente al fortalecido poder patronal la negociación de sus condiciones de trabajo.

Debajo de las cenizas

el sindicalismo magallánico

seguía vivo

Pero, no obstante este grave golpe, la vida de los gremios obreros no se apagó en Magallanes sino que continuó, como que tres meses después del asalto e incendio de la FOM, el 29 de octubre de 1920, se efectuó ¡un mitin público de obreros en Punta Arenas!, inspirados por la idea de crear en Magallanes una filial de la Federación Obrera de Chile, por aquel entonces ya claramente definida por su influencia "maximalista" o comunista.


"El Magallanes" de Punta Arenas, informa que el mitin se efectuó en "todo orden y compostura" y que hablaron en él los obreros Juan Francisco Sánchez, Echegoyen (antiguo federado), Soto, Santibañez, Adolfo Cárdenas, Marín y Chauque.
En el mitin se aprobaron dos documentos como conclusiones: el primero es el acuerdo de solicitar la incorporación de los gremios de Punta Arenas a la Federación Obrera de Chile, FOCH, constituyendo para ello, una filial regional de dicha entidad.
Este interesante documento dice textualmente lo siguiente.

"Los trabajadores de Magallanes reunidos en asamblea pública aprueban las siguientes conclusiones y su firme propósito de constituirse en gremios autónomos:
1° Aprobar la declaración de principios y estatutos de la Federación Obrera de Chile, y solicitar a la Junta Ejecutiva Federal la inscripción de la sección Magallanes.
2° Secundar activamente a la Junta Provincial en todos sus acuerdos.
Pedir al Gobierno, a la Corte Suprema y a la Corte de Apelaciones de Valparaíso decreten una visita extraordinaria por medio de un Ministro visitador, al Juzgado de Magallanes, para que tome a su cargo la investigación de los sucesos ocurridos en esta ciudad el 27 de julio; los denuncios hechos al Juzgado en contra de la policía por prisiones arbitrarias y flajelaciones, porque en esos procesos el Juez Letrado de Magallanes, no adelanta las investigaciones a fin de castigar a los autores de estos delitos, quienes quiera que ellos sean.
4° Formular igual petición a los señores Diputados. O'Ryan, Cárdenas, Bañados, Ruiz, Rivas Vicuña y senador Feliú, a fin de que obtengan la visita judicial.
5° Representar a los tribunales superiores de justicia de que depende el Juzgado de Magallanes, que la administración de justicia en esta ciudad no dá las garantías de imparcialidad necesarias a la sustanciación de los procesos que existen en el Juzgado en contra de las autoridades administrativas y policiales del Territorio.
6° Comunicar estos acuerdos al Presidente electo de la República señor Arturo Alesasandri Palma, pidiéndole en nombre de la clase trabajadora de Magallanes, atienda estas peticiones y visite el Territorio antes de asumir el cargo de Presidente de la República, con el fin de que se imponga de las necesidades de esta región y de las justas peticiones de la clase obrera." (740)

De este interesante documento se desprenden, por lo menos, dos conclusiones muy significativas: una de ellas, es la evidente disposición de los gremios de continuar la acción sindical, estableciendo ahora nuevos lazos de vinculación con la Federación Obrera de Chile (FOCH), cosa que no había ocurrido hasta ahora; y segundo, que estaba comenzando a emerger una dirigencia sindical con sólidos conocimientos de la acción sindical y las leyes vigentes, a la que podría llamarse "la generación de reemplazo": ésta estaría constituida de ahora en adelante, por dirigentes de inspiración comunista y socialista.


El segundo documento aprobado es una presentación hecha ante el Ministro en Visita que se encontraba en el Juzgado del Crimen del Territorio, encargándose del proceso a los federados detenidos.

A su Señoría Ilustrísima Ministro en Visita al Juzgado del Territorio de Magallanes.

Excelentísimo Señor:
El pueblo trabajador de Punta Arenas, reunido en comicio público en esta fecha, acuerda, esponer respetuosamente a U.S. lo siguiente:
1° que el 27 de julio del año 1920, como a las 2 1/2 de la madrugada fué asaltado e incendiado el local social donde se reunían los obreros de esta ciudad, por tropa del Ejército, de policía, de carabineros, ajentes secretos y un buen número de particulares que formaban la guardia blanca. A raíz de estos sucesos fueron conducidos a la Cárcel varios obreros; siendo puestos en libertad después, por no haber méritos para su detención;
2° Posteriormente a estos luctuosos sucesos se siguió por las autoridades de aquella época, especialmente por las de la policía, una serie de hechos delictuosos, como ser un sinnúmero de obreros flajelados en la policía, mujeres golpeadas en sus propios hogares, allanamientos de domicilios sin orden competente unas, y con orden, otras; obreros fondeados, tal como el caso del obrero Ulises Gallardo Martínez que se salvó de la muerte después de haber sido arrojado al mar por individuos del Batallón Magallanes y policía; y una infinidad de hechos punibles que sería demasiado largo enumerar.
3° Recabar del señor Ministro una amplia investigación sobre los sucesos del 27 de julio del año 1920, y el castigo inexorable que las leyes acuerdan para castigar a los autores de semejantes actos como los acaecidos el 27 de julio del año pasado;
4° Recabar además de U.S. el pronto despacho del proceso que se sigue por los sucesos originados el 23 de enero del año 1919 en Puerto Natales, en cuyo proceso se acusa como a los autores o copartícipes de aquellos sucesos a un grupo de obreros que hoy purgan en la Cárcel de esta ciudad un delito que jamás han cometido, y;
5° El pueblo de Punta Arenas, espera de U.S. ha de hacer justicia a los puntos que consignan estas conclusiones.
Es gracia.
(firmas) Jorge Olea José Salomé A. Urquiza Ulises Gallardo
(Manuscrito)
Certifico: que esta presentación fué entregada al señor Ministro Visitador i se ordenó agregar al proceso. De orden del Señor Ministro. Punta Arenas, octubre veintinueve de mil novecientos veintiuno. (firma) Luis Rengifo." (741)

Obsérvese que en esta presentación judicial, aparecen las firmas de Jorge Olea y A. Urquiza, dos de los últimos dirigentes de la Federación Obrera hasta 1920, y su presencia en Magallanes refleja que ya no estaban siendo requeridos ni por la policía ni por los tribunales.


Pero, sobre todo, aparece Ulises Gallardo respaldando con su firma la presentación al tribunal, lo que indica que ya habían percibido un cambio de actitud en las autoridades, como para que los tres pudieran regresar a Punta Arenas.
Es evidente aquí que la organización gremial o sindical de base de los trabajadores de Magallanes y de Punta Arenas en particular, no desapareció con el golpe represivo del 27 de julio.
A principios de noviembre de 1920, los empleados municipales solicitaron un aumento de sueldos a la Junta de Alcaldes, precisamente en los momentos en que se iniciaba la discusión del Presupuesto Municipal para 1921 en Punta Arenas.
La Junta de Alcaldes, no sin ciertas reticencias previas de algunos de sus integrantes, acordó otorgar aumentos escalonados de sueldos y salarios a los empleados de su dependencia, de manera que recibieron un 30% los empleados que ganaban hasta $ 3.000 mensuales, un 20% quienes ganaban entre $ 3.000 y $ 6.000 mensuales y un 10% a quienes percibían más de $ 6.000 al mes.


Los gremios sobrevivientes

del desastre de la Federación Obrera

Carentes de sede sindical que los recibiera, y de una organización que los agrupe, muchos gremios se desarticularon y entraron en un proceso de dispersión.


Otros, cuyos dirigentes no fueron directamente golpeados por la represión y al impulso de sus propias necesidades y demandas impostergables, continuaron funcionando no obstante las dificultades imperantes. Hay que anotar además, que poco tiempo después de julio de 1920, asumió en el país un nuevo gobierno: el del Presidente Arturo Alessandri con lo que la actitud represiva de las autoridades se relajó.
Los principales gremios que sobrevivieron y continuaron actuando desde los últimos meses de 1920, hay que mencionar a los siguientes:
Gremio de Gente de Campo (que se separó de otros gremios vinculados a la actividad ganadera)

Gremio de Ovejeros.

Gremio de Mineros.

Gremio de Carreros.

Gremio de Chauffeurs.

Gremio de Pintores.

Gremio de Gente de Mar y Playa.

Gremio de Carpinteros y Anexos.

Gremio de Mayordomos, Cocineros y Anexos.

La Sociedad de Empleados de Comercio (no afiliada a la Federación Obrera anterior ni a la FOCH).
Estos gremios siguieron funcionando, en sus distintas sedes, como es el caso de la casa de la Gente de Mar y Playa (Balmaceda esq. Chilena) donse se reunían los integrantes de la Sociedad de Empleados de Comercio, o la sede del Gremio de Carreros (Boliviana N° 240), o la casa del Gremio de Carpinteros y Anexos (Peruana N° 1536 entre Boliviana y Paraguaya), donde se reunieron la Gente de Campo, los Carpinteros y los Mayordomos y Cocineros.
Finalmente, en la casa de calle Peruana 1536, y más adelante en el Pasaje Balmaceda en Punta Arenas, comenzó a funcionar a mediados de noviembre de 1920, la sede de la Junta Provincial de la Federación Obrera de Chile, que reagrupó a los gremios antes señalados.

El 15 de noviembre de 1920, se volvió a realizar una asamblea obrera, esta vez convocada por la Junta Provincial de la FOCH, como se aprecia en la siguiente información de prensa.




Campo obrero

Reunión de gremios - Comicio de ayer

"En conformidad con las citaciones respectivas, en la mañana de ayer celebraron reunión los gremios de trabajadores del campo, carpinteros, carreros y similares.
La asamblea de ayer tenía por objeto nombrar la Junta de Administración del gremio y los delegados a la Junta Provincial.
En la tarde se celebró en la Plaza Muñoz Gamero el comicio público al que asistieron un gran número de obreros, y en el que se abogó por la libertad de los obreros que se encuentran detenidos con proceso por subversivos." (742)

Entre los obreros persistía entonces el espíritu de agremiación y la voluntad de continuar defendiendo sus intereses.


Es posible entender entonces que lo que sucedió realmente alrededor de julio de 1920, fue un golpe represivo aplicado por decisión y con la anuencia de las autoridades gubernamentales del Territorio, el cual iba dirigido específicamente contra los dirigentes anarquistas de la Federación Obrera de Magallanes, lo que dejó abierta la posibilidad de que dirigentes obreros de otra raigambre ideológica (en este caso de orientación socialista-internacionalista, "maximalista" o comunista), asumieran a continuación, la conducción del movimiento obrero magallánico.
La nueva organización vinculada a la FOCH, se dio en noviembre una nueva estructuración, la que -de paso- refleja los distintos gremios que lograron sobrevivir al incendio de la Federación Obrera.


Campo Obrero

Federación Obrera de Chile

Junta Provincial de Magallanes

Delegados que componen la Junta Provincial
Gremio de Carpinteros: Francisco Ramos - Ismael Lara

Gremio de Trabajadores: Elizardo Soto - Herminio Leal

Gremio de Ovejeros: Fco. Sánchez - Luis A. Villegas

Gremio de Mineros: Gerardo Santos - P. Santibañez

Gremio de Pintores: Castor Pérez.
Directorio de la Junta Provincial:
Secretario General: Víctor Chauque.

SubSecretario General: Prístino Santibañez.

Tesorero: Juan Ulloa.

SubTesorero: Castor Pérez.

Bibliotecario: Elizardo Soto

Vocales: Francisco Sánchez

Luis A. Villegas.
Ismael Lara

Herminio Leal.

Olegario Astudillo.

Gerardo Santos. (743)

Como se puede apreciar en ésta nueva dirigencia sindical estaban presentes algunos dirigentes que habían participado en las últimas gestiones de la Federación Obrera, como es el caso de Castor Pérez, quién -como se ha visto antes- había firmado el Convenio Ganadero para las faenas de 1919-1920, como representante del Gremio de Cocineros, y ahora apareció como representante del Gremio de Pintores.


En noviembre de 1920, los trabajadores de las estancias volvieron al trabajo, y las condiciones laborales ahora, fueron impuestas por las sociedades ganaderas sin mayor discusión.
Aparentemente el Gremio de los Esquiladores había desaparecido, o no se hizo representar en esta nueva entidad, pero el de los Ovejeros aún cuando continuaba funcionando, pero no logró nuevas condiciones de mejoramiento, por lo que continuó vigente el Convenio que rigió para el período 1919-1920.
Estos trabajadores habían perdido la fuerza gremial necesaria para ejercer presión y mejorar los salarios y condiciones en los establecimientos del campo.


Federación Obrera de Chile

Junta Provincial de Magallanes

Cítase para hoy a las 7.30 p.m. a asamblea a todos los directores de los gremios del Territorio, por haber asuntos de importancia que tratar. Local calle Peruana 1536 entre Boliviana y Paraguaya.


Se recomienda la asistencia y puntualidad en la hora. El Secretario General. (744)

Una de las iniciativas de fines de 1920, que intentaron desarrollar los gremios sobrevivientes de la FOM, fue la creación de una pequeña empresa de panadería a fin de reunir fondos sociales y poder ayudar así a la caja solidaria en favor de los obreros presos y procesados.


En su favor, los socios de la Sociedad Marítima Internacional de Socorros Mutuos, donaron 5 corderos asados (6 de diciembre) y la FOCH local creó una "Sociedad Anónima Panadería Obrera de Magallanes", que funcionó en Peruana N° 1543, contigua a la sede de la Federación Obrera de Chile, y que emitió "bonos de suscripción" para reunir fondos y abastecer de pan a domicilio a sus clientes.
Las celebraciones del Centenario, que no se efectuaron en 1918 se preparaban para 1920 y el Diputado de la República Pedro Rivas Vicuña, que debía venir a dichas celebraciones envió el siguiente telegrama, al informarse de los sucesos de julio recién pasado: "Santiago 3 diciembre. Belisario Videla Punta Arenas. Renuncié representación Cámara festividades Centenario porque prefiero ir comisión investigadora sucesos 27 de julio. Ruegole comunicar esto mis amigos, a fin no sea mal interpretada mi actitud." (745)
No obstante el clima de sospecha y de temor que flotaba aún en el ambiente sindical magallánico, las demandas de los obreros y de sus gremios continuaban expresándose.
Prueba de ello, es que en diciembre de 1920, debe mencionarse la ocurrencia de a lo menos dos huelgas de corta duración: la primera, a mediados de mes, en la que se paralizaron por 48 horas las faenas de la mina Loreto, por una demanda salarial de sus obreros; y la segunda, una huelga de tres días del Gremio de Gente de Mar y Playa, también en demanda de mejores salarios, la que se inició el 31 de diciembre y concluyó el 3 de enero de 1921.
La ocurrencia de estas huelgas a pocos meses de ocurridos los hechos del 27 de julio (apenas 5 meses después), y la ausencia de reacción represiva contra los gremios en conflicto, refleja claramente que las cosas habían cambiado en algo desde aquella fecha y el mes de diciembre de 1920. ¿Qué había sucedido? ¿Qué cambio se había producido, como para que renazcan tan rápidamente los gremios después del asalto de julio?
Una de las razones fué el triunfo de Arturo Alessandri en las elecciones presidenciales de septiembre de 1920. El líder populista no estaba interesado -en un primer momento de su gestión- en poner "mano dura" en el territorio magallánico.
Pero, al mismo tiempo que se calmaban los ánimos sociales en la Patagonia chilena, en la zona patagónica argentina, dedicada al igual que Magallanes a la producción lanar y donde se concentraba, en tiempos de esquila, gran cantidad de mano de obra itinerante, muchos de origen europeo con experiencia sindical y también una numerosa "peonada" de chilenos, la agitación social alcanzaría ribetes dramáticos.

A fines de 1920 se originó una huelga en Río Gallegos (provincia de Santa Cruz) en reclamo de mejoras a las condiciones de trabajador rural. Se produjeron diversos actos de violencia entre los obreros y la policía.

El gobierno nacional argentino, envió como "mediador" pero en realidad, como interventor militar con plenos poderes al Teniente Coronel Héctor Varela y un numeroso contingente del Ejército, pero un gran grupo de obreros de las estancias, liderados por la Sociedad Obrera de Río Gallegos y algunos líderes anarquistas -entre los cuales destacaba el emigrado español Antonio Soto Canalejo- no aceptó las condiciones de arreglo y continuó la huelga.
Como se verá a continuación, los conflictos sociales en la Patagonia argentina se prolongarían hasta agosto de 1921, cuando se declaró una huelga general en el Territorio de Santa Cruz en demanda de mejorías salariales y sociales en las estancias, y las fuerzas militares ejercieron una cruda y sangrienta represión.
De este modo, aunque la reacción represiva fué casi la misma en toda la Patagonia, mientras en Magallanes la organización federal anarquista recibió un golpe paralizante en julio de 1920, no registrándose huelgas durante a lo menos 3 o cuatro años, en el lado argentino, los hechos se agravaron y la confrontación entre los obreros y el Ejército llegó a las armas en 1921, como lo relata la historia social argentina.

Y finalmente, el 30 de diciembre de 1920, como digna recordación de los dramáticos hechos recientemente acaecidos en el Territorio, los obreros de Magallanes, bajo la nueva dirigencia de la Federación Obrera de Chile, efectuaron un paro de 24 horas en solidaridad y en recuerdo por la muerte del obrero David Avendaño, muerto en los incidentes de diciembre de 1918 en Punta Arenas, para lo cual realizaron una romería al cementerio. (746)


Así, con una huelga solidaria y una romería al cementerio de Punta Arenas para recordar a sus mártires caídos, los obreros de Magallanes concluyeron el año 1920.

Obreros, empleados y artesanos


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