Historia Social



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Al pueblo Obrero de Magallanes,

a los trabajadores conscientes:



La Federación Obrera de Magallanes, entidad obrera de Resistencia que cobija en su seno a la mayoría de los trabajadores y asalariados de la región austral de Chile, en asamblea solemne verificada con el asentimiento unánime de sus asociados, acordó hacer pública, por medio de manifiestos, proclamas y desde las columnas de su valiente paladín 'El Trabajo', defensor incansable de los intereses comunes, la dignidad y el decoro del proletariado, la declaración siguiente:
Que, siendo la Federación Obrera de Magallanes una institución de resistencia fundada con el exclusivo objeto de propender en toda forma a la propaganda y desarrollo de un plan de defensa social que tenga por divisa la unificación del proletariado universal único medio seguro para llegar por conducto directo a la emancipación de los trabajadores, como primera etapa hacia el Comunismo Anárquico, base única en que se puede establecer la verdadera paz y armonía social de toda la humanidad.
Que, para emprender esta obra es de imprescindible necesidad que todos sus asociados se abstengan de poner en práctica todo aquellos medios o sistemas sofísticos que sólo encubren inmorales convencionalismos y que, lejos de conducir a las masas hacia su completa emancipación, esos convencionalismos no tienen otra división que perpetuar en toda forma, la inconsciencia y esclavitud de la clase popular.
Que, por otra parte, la libertad de consciencia, a los que en otra forma puede llamarse conciencia libre, deberá primar como factor principal de moralidad en todos los actos societarios. A cuyo efecto, cada miembro de la Federación Obrera de Magallanes, sea individual o colectivamente, negará su concurso en cualquier forma a todo pacto moral, económico o material que signifique relación directa o indirecta con los siguientes puntos:


  1. Sofisma patriótico.


O patrioterismo sin justificación científica, que sólo sirve para crear un margen a la bestialidad humana.


  1. Sofisma religioso.


Sea cual fuera la índole o principios en que tales doctrinas estén basadas. Pues, las religiones, todas y cada una, tienden a arraigar en la conciencia de los débiles que por ellas son sugestionados, el miedo a lo indefinido; tiraniza los espíritus por medio de la sumisión y mansedumbre vergonzosa e irritante, sin otro fin que impedir, por medio de tales prácticas, que los individuos, los esclavos, en una palabra, el hombre no pueda rebelarse ante el estado de humillación en que durante centenares de años ha permanecido en la ignorancia más supina con respecto a su libertad y sus derechos.


  1. Sofisma político y parlamentarismo.


Combatir en toda forma y donde quiera que sea, toda teoría, doctrina o sistema político parlamentario, por cuanto está demostrado de mil maneras que la política y los traficantes de ella, lejos de propender a fomentar en los pueblos el espíritu de verdadera justicia y libertad social que concede a los individuos la acción a sus legítimos derechos, los encierra hipócritamente en un marco de estrechez moral, absorbiéndoles sus energías, enervando los cerebros de mil modos diferentes: sujetándolos a la vez, por procedimientos maquiavélicos a un estado de tal degradación que los convierte en instrumentos de fácil manejo. La política, sea la más retrógada y reaccionaría, como la del más avanzado socialismo, debe combatirla todo obrero que ame y luche por la emancipación social del proletariado, por cuanto ella es inmoral en el fondo y en la forma de los procedimientos y prácticas adoptados en la propaganda y en el sufragio popular. Además, tiende por todos los medios ilícitos a mantener el predominio del despotismo y la fuerza hecha ley sobre el hombre. En suma: la política es uno de los muchos males sociales que deben despreciar y combatir los hombres honrados; los que sienten ansias de cariño fraternal hacia toda la humanidad.
Como los tres títulos precedentes tiendan a converger en un punto determinado, y a la vez cada uno es complemento de un todo dominante, que es menester combatir abiertamente y con toda la virilidad de hombres íntegros, la lucha debe encararse cuanto antes hasta anular de una vez por todas ese conjunto de aberraciones con caracteres de idealismos y doctrinas, convertidos hoy en régimen imperante que predomina bajo el nombre de Estado.
Considerando un alto deber de moralidad societaria el presentar ante el pueblo y la clase trabajadora de Magallanes y de todo el país en general, la única faz que posee la Federación Obrera de Magallanes, declara solemnemente que todos los esclavos del salario que se cobijan en su seno, y a la sombra del rojo estandarte símbolo de todas las rebeldías que se inician en pro de las más caras virtudes del Amor y la Fraternidad Social, que luchará abiertamente contra toda política y contra todo sistema que traten de imponer al pueblo trabajador cualquiera de las entidades: Estado, Capital o Religión, por considerar que todos sus actos van dirigidos a mantener la explotación y la esclavitud entre el pueblo trabajador.
Luchará incansablemente hasta vencer los obstáculos que se presenten en el camino hacia las reivindicaciones de todos los derechos hasta hoy usurpados a la inmensa familia proletaria; hasta ver convertida en la más hermosa de las realidades, la verdadera emancipación de Paz y Armonía Humana.

Pueblo de Proletarios:


Alcemos nuestros nobles y generosos corazones al impulso espiritual de los afectos más puros y profundamente sentidos en bien de la causa más grandiosa y sublime que haya forjado el pensamiento humano.
¡Unamos nuestro grito y nuestra acción a la del heroico pueblo ruso, que también lucha por la redención humana!
¡¡¡Viva la Libertad!!!

¡¡¡Viva la Revolución Social!!!

Hijos del pueblo te oprimen cadenas,

Esa justicia no debe seguir,

Si tu existencia es mundo de penas,

Antes que esclavo, prefiere morir". (666)
La importancia de este documento, va mucho más allá de su propio texto.
En efecto, aquí por primera vez la Federación Obrera de Magallanes, precisa exactamente su definición de "entidad obrera de resistencia que cobija en su seno a la mayoría de los trabajadores y asalariados de la región austral de Chile".
Por su redacción y lenguaje, bien puede considerarse que ésta fue una verdadera declaración de guerra de la Federación Obrera.
Así lo entendieron las principales autoridades políticas, los grandes patrones de estancias y comercio y hasta la Iglesia Católica local cuyo semanario “El Amigo de la Familia” (667), como se verá más adelante, inició la publicación de una serie de artículos en los que se condenaban explícitamente los contenidos de la prensa obrera.
Esta definición de la Federación Obrera de Magallanes, como una sociedad obrera de resistencia, la sitúa dentro del rango de las organizaciones de clara orientación anarquista, ya que estaba "...fundada con el exclusivo objeto de propender en toda forma a la propaganda y desarrollo de un plan de defensa social que tenga por divisa la unificación del proletariado universal...", objetivo que era considerado como "...único medio seguro para llegar por conducto directo a la emancipación de los trabajadores, como primera etapa hacia el comunismo anárquico, base única en que se puede establecer la verdadera paz y armonía social de toda la humanidad..."
Es dable presumir que este documento debe haber producido mucha alarma y temor entre los personajes importantes e influyentes de la burguesía magallánica y las autoridades del Territorio.
Se iban a dar aquí una conjunción de factores en el conflicto.
Si a la publicación de este manifiesto que apareció en el periódico "El Trabajo", agregamos el incidente de la insubordinación de los guardianes de policía de febrero de 1920 recién relatado, así como la formación de una “Guardia Blanca” por integrantes de la Liga Patriótica de Magallanes para enfrentar como un “grupo de choque” a los obreros federados, puede explicarse el ambiente hostil que se fue creando contra la Federación, por parte de los poderes constituidos del Territorio.(668)
Además, es necesario reconocer que este documento excede los límites de una declaración meramente sindical o de metas y demandas gremiales, para situarse en una perspectiva netamente ideológica y política.
Al examinarlo con calma se percibe que, fijadas éstas nuevas finalidades y orientaciones, la Federación Obrera parece dejar de ser una entidad gremial para convertirse en una organización política...lo que se contradice con la ausencia de estructuración política de los anarquistas que lo inspiran.
El ambiente en Magallanes y en el resto del país, era por lo demás claramente confrontacional.
En efecto, simultáneamente en Santiago, la sede de la Federación de Estudiantes de Chile fue asaltada por orden del gobierno de Juan Luis Sanfuentes, y cuya dirigencia era también de orientación anarquista.
Desde 1918 en adelante se vivía en gran parte del país un clima de creciente agitación obrera: muchas oficinas salitreras cierran, se producen "mitines de hambre" en el centro y en el norte del país, y se realizó en la capital una Asamblea Obrera de Alimentación Nacional.
Además, la Patagonia chilena y argentina vivía una crisis económica ocasionada por el impacto depresivo del término de la I Guerra Mundial.
Por lo tanto, un viento de agitación y temor corría también por toda la Patagonia.
Así, el clima de protesta y movilización obrera se manifestaba también en la Patagonia argentina, como que en junio de 1920 los obreros de la estancia "La Oriental" (cercana a Chubut), se rebelaron contra sus patrones y procedieron a tomarse el establecimiento.
La prensa local dio cuenta escuetamente del hecho, pero la sección Telegramas del periódico lo señalaba.
Al mes siguiente, los obreros del gremio de los hoteles y gente de mar de Río Gallegos y de toda la costa sur argentina, paralizaron también sus faenas, liderados por la Sociedad Obrera y sus dirigentes anarquistas, entre los cuales hacía figura eminente el español Antonio Soto Canalejo.
En Magallanes mientras tanto, el trabajo y la búsqueda de trabajo era una dificultad propia de la temporada de invierno, como aparece en este aviso publicado en inglés.
"Good handy man seeks employment in town. Apply to Nr. 100 c/o Magellan Times. Punta Arenas." (669)
El clima de tensión y el contexto que rodea a la etapa final de la Federación Obrera, está enmarcado por tres hechos, aparentemente desconectados entre sí.
Por un lado, los rumores de tensiones limítrofes con Perú en la que se dio en denominar "la guerra de don Estanislao", fiasco periodístico que sirvió como pretexto para la activación de los sentimientos anti-obreros por parte de la Liga Patriótica de Punta Arenas; en segundo lugar, la falta de trabajo y carestía de la vida en la ciudad y en el Territorio, propios de la temporada de invierno, y en tercer lugar, la creciente tensión huelguística que se estaba produciendo en Río Gallegos, Santa Cruz y la Patagonia argentina.
En este ambiente de tensión oculta y larvada, sin embargo, los gremios seguían funcionando y el mundo del trabajo continuaba existiendo y desarrollándose.
Este mundo del trabajo se ilustra con los siguientes decretos emanados de la Comisión de Alcaldes de Punta Arenas y que ordenan la cancelación de jornales a algunos obreros.

"Decreto Alcaldicio N° 1738. $ 220 pago de sus jornales al obrero Ernesto Machuca, ocupado durante once días entre el 4 y el 16 del actual arreglando el camino público de la subida de Barranco Amarillo, debiendo imputarse el gasto al item 178." (670).


"Decreto Alcaldicio N° 1948. $ 120 pago de sus haberes a los obreros ocupados desde el 26 de junio próximo pasado al 9 del actual haciendo guardias nocturnas en los estanques del servicio de agua potable del Cerro de la Cruz. Item 184." (671).
"Decreto Alcaldicio N° 2008. 17 de julio de 1920. $ 156 pago de sus jornales al obrero ocupado desde el 22 de junio próximo pasado al 4 del actual como ayudante del chaffeur municipal ocupado en la inspección de caminos rurales del Territorio. Item 178". (672).

Es el caso también, del gremio de los obreros tipógrafos que eligió su nueva directiva, como lo informa el periódico puntarenense en inglés "The Magellan Times": "In a general meeting held on the 27th may of the Union of Printers and allies trades, the society was reorganized and a further meeting held on the 20th june the following directorate was elected: General Secretary Santiago Peres, Secretary Genaro Nuñez, Treasurer Sabino Díaz R., Directors Juan Borich, Luis Pantoja, Guillermo Cárcamo, Eugenio Szigheti and Julio Vivar." (673)



El conflicto social y político

entre la Liga Patriótica

y la Federación Obrera de Magallanes

Ocupémonos de la confrontación incubada entre la Liga Patriótica de Punta Arenas y la Federación Obrera. He aquí los dos actores fundamentales de la confrontación social y política que se estaba manifestando en el Territorio desde 1916 en adelante. Aquí se enfrentaron no solo dos grupos sociales y humanos distintos y adversos (obreros por un lado, patrones, funcionarios y militares por el otro), sino que también, dos visiones y dos discursos absolutamente antagónicos.


Mientras la Liga Patriótica convocaba a un acto público (tres días antes del asalto e incendio), en la que atizaba el sentimiento patriótico y nacionalista de defensa de la Patria supuestamente amenazada en los asistentes en la Plaza de Armas de Punta Arenas, la Federación Obrera y el diario "El Trabajo", fiel a su inclinación claramente anarquista, proclamaba que los obreros no tienen patria ni bandera, en nombre del universalismo proletario y de la unión fraternal de todos los pueblos del mundo, discurso que necesariamente debía sonar a antipatriótico a los entusiastas de la Liga Patriótica magallánica.
De acuerdo con una información publicada en agosto de 1920 por el periódico inglés "Magellan Times" de Punta Arenas, la Liga Patriótica contaba con un total de 351 socios, entre los cuales se contaban familiares de estancieros y comerciantes, vecinos acaudalados, funcionarios civiles de gobierno e incluso numerosos uniformados de la policía, la Marina y el Ejército, acantonados en el Territorio. (674)
El escenario de la confrontacion estaba preparado...
En este juego de fuerzas y de poder, los grandes estancieros agrupados en la Sociedad Rural, las autoridades políticas, militares y judiciales del Territorio (contando con todo el peso de la fuerza militar y policial), a través de la Liga Patriótica en la que todos confluían, constituía algo así como la primera línea de enfrentamiento contra la Federación Obrera, mientras la prensa operaba como espacio público de resonancia de los hechos.(675)
Como se puede apreciar, mientras las organizaciones patronales estaban fuertemente conectadas entre sí, las redes de contactos e intercambios de la Federación Obrera de Magallanes eran mucho más débiles y esporádicas.
Junto a la Federación Obrera, sólo puede consignarse a la Agrupación Socialista, una pequeña organización política de obreros y artesanos, que contaba con su sede propia en Angamos esquina Avenida Libertad (hoy Avenida España), una biblioteca abierta al público de 20.00 a 22.oo hrs. todos los días, y su propio periódico “El Socialista”, de circulación semanal y que se editaba en su propia imprenta.
Existía además, entre las sociedades mutuales del Territorio, una Sociedad Obrera de Socorros Mutuos, cuyos dirigentes eran Manuel Canales, Francisco Miranda, Miguel Cárdenas, José M. Ojeda, Juan M. Cepeda y Abel Luna, pero no tenía vínculos con la Federación Obrera, cuyos asociados preferían sumarse a la Sociedad Cooperativa Obrera “La Necesaria”, para sus requerimientos de solidaridad.
Otro importante componente del escenario social local, eran los hechos sociales que estaban sucediendo en el sur argentino.
Como se había mencionado antes, en julio de 1920, la Sociedad Obrera de Oficios Varios de Río Gallegos (Argentina) declaró una huelga en todos los hoteles del territorio santacruceño y en todos los puertos de la costa atlántica. Y al poco tiempo, se declaró una prolongada huelga de las estancias, en la que grupos de obreros, entre los cuales habían argentinos, extranjeros y chilenos (seguramente muchos de ellos escapados desde Puerto Natales, después de 1919) se constituyeron en bandas armadas (676), que asaltaban y "ocupaban" las estancias, capturaban rehenes y se enfrentaron a la policía.
Pero -basta comparar las fechas- las huelgas santacruceñas (de 1920 y 1921) parecen no haber tenido ninguna vinculación con los conflictos de la Federación magallánica con la Liga Patriótica ni con los estancieros de la Patagonia chilena, por más que los propietarios de las explotaciones chilenas hayan sido frecuentemente los mismos de las estancias argentinas.
Pero, la realidad fue muy distinta.
En la Federación Obrera de Magallanes, sí se conocían los hechos ocurridos en 1919 en Puerto Natales, como llevamos dicho, y también lo que sucedía en la Patagonia argentina, tanto por la circulación de la prensa obrera, como por la labor silenciosa de los "chasquis" que recorrían los establecimientos ganaderos afiliados, llevando y trayendo las noticias de los hechos.
La información de lo que sucedía en la Patagonia, circulaba en las ciudades y estancias, pero muy lentamente.
Un segundo elemento a considerar es el aislamiento en que se encontraba la Federación Obrera de Magallanes, con respecto a alguna organización sindical nacional considerando que ésta no estaba afiliada a la Federación Obrera de Chile (FOCH), por las ya vistas diferencias ideológicas y de perspectiva sindical que las separaba.
La Federación Obrera había dado muestras hasta el presente, de saber organizar y resolver sus propios problemas y demandas, pero no hay evidencias de que se hayan preparado en Punta Arenas -ni siquiera sus dirigentes anarquistas más connotados- para alguna forma de enfrentamiento armado o de revuelta como la sucedida a principios de 1919 en Natales.
Si los dirigentes sobrevivientes de la Federación Obrera hubieron de informar de los sucesos del 27 de julio a algunos parlamentarios (Guillermo Bañados y otros, como se verá más adelante) y no a la Federación Obrera de Chile, es precisamente porque las relaciones entre ambas organizaciones eran muy distantes.
El clima de demandas sociales se había incrementado durante los primeros días de julio y las autoridades recibían petitorios de distintos orígenes. Así, en la sesión N° 43 Ordinaria de la Comisión de Alcaldes de Magallanes, el 19 de julio de 1920, se daba cuenta de un petitorio de los empleados en los siguientes términos: “1. De una solicitud de numerosos empleados en el cual manifiestan que con el enorme encarecimiento de los artículos de primera necesidad se les hace imposible sufragar sus gastos más indispensables con la escasa renta de que disfrutan, y piden aumento de sueldos. Se acuerda tener presente esta solicitud para la discusión del presupuesto para 1921. A indicación del señor Hobbs, se resuelve aceptar desde luego la idea de darle al preceptorado municipal para el año próximo, el mismo sueldo que percibirán los empleados fiscales de instrucción primaria.” (677)
En su visión desde el punto de vista de los poderosos, la Comisión de Alcaldes no se inquieta mayormente por la demanda de los propios empleados municipales, entre los cuales se cuentan los “preceptores” o profesores municipales. Los hechos les demostrarían que las demandas sociales que aparecían en Magallanes se basaban en un efectivo encarecimiento del costo de la vida que afectaba e inquietaba a las clases más modestas del Territorio.
El propio periódico “The Magellan Times”, que no era precisamente un vocero de los anarquistas o de las demandas sociales, presentaba el 21 de julio de 1920, una lista comparativa de precios de algunos artículos de primera necesidad, en los siguientes términos.


1914 1920
Harina, (quintal) $ 16. $ 44.-

Arroz (arroba) 8.- 25.-

Azúcar (arroba) 5,50 32,50

Café (libra) 0,90 1,50


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