Historia Social



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Comisión de Alcaldes de Magallanes


--Punta Arenas, 10 de Diciembre de 1919.-

Con fecha de hoy, se ha espedido por esta Alcaldía el siguiente decreto:
Vistos estos antecedentes relacionados con las propuestas abiertas en concurso público el 12 de Noviembre próximo pasado, para la construcción de una calzada en la Avenida Búlnes i para el empedrado de las calles Paraguaya entre Libertad i Peruana, Zenteno entre Balmaceda i Errázuriz i Balmaceda entre Zenteno i Peruana; con lo informado por el señor Director de Obras Municipales i teniendo presente lo acordado por la H. Comisión de Alcaldes en sesión de 24 del mismo mes de Noviembre, DECRETO:


  1. Acéptase la propuesta presentada por el señor Jerónimo Serca para la ejecución de los siguientes trabajos:




  1. Construcción de una calzada en la Avenida Presidente Búlnes, por los siguientes precios: enripiado de calzada, dos pesos ochenta centavos -- $2.80 -– el metro cuadrado; desmontes i terraplenes, tres pesos --$3.00-– el metro cúbico; empedrado de cunetas, tres pesos veinte centavos -- $3.20-– el metro cuadrado; soleta de ocho por ocho, cuatro pesos cincuenta centavos --$4.50—el metro lineal; enripiado de aceras, un peso cincuenta centavos --$1.50—el metro cuadrado; colocación de cordón de granito, un peso setenta centavos --$1.70—el metro lineal. En sesenta días hábiles.

  2. Empedrado de la calle Paraguaya, entre Libertad i Peruana.- Los siguientes precios: empedrado de calzada, tres pesos cuarenta centavos el metro cuadrado; enripiado de aceras, un peso cincuenta centavos el metro cuadrado; solera de ocho por ocho, cuatro pesos veinte centavos- $4.20—el metro lineal; desmontes i terraplenes, tres pesos- $3.— el metro cúbico. En veinticinco días hábiles por cuadra.

  1. Acéptase la propuesta presentada por el señor José Pelich para la ejecución de los siguientes trabajos de empedrado:




  1. calle Balmaceda entre Zenteno i Peruana: empedrado de calzada tres pesos noventa centavos --$3.90-—el metro cuadrado; empedrado de aceras, tres pesos--$3.00-—el metro cuadrado; solera de ocho por ocho, cinco, pesos veinte centavos --$5.20—el metro lineal; desmonte i terraplenes, tres pesos cuarenta centavos --$3.40—el metro cúbico; enripiado de aceras, un peso ochenta centavos --$1.80-—l metro cuadrado. En veintiseis dias hábiles por cada cuadra.




  1. Los trabajos deberán ejecutarse en conformidad con los planos i especificaciones que sirvieron de base a las presentes propuestas, planos i especificaciones, incluso las especiales, que formarán parte integrante del presente contrato i que deberán ser firmadas por los contratistas i sus fiadores, en señal de aceptación.

  2. De los pagos se retendrá el quince por ciento durante un año para responder a la buena ejecución de los trabajos.

  3. Los contratistas deberán rendir firmas a satisfacción del señor Tesorero Municipal para responder al fial cumplimiento de este contrato.

  4. El Tesorero Municipal, en representación de la H. Comision de alcaldes, firmará la escritura pública a que deberá ser reducido el presente decreto, la que deberá ser escrita tambien por los contratistas i sus fiadores, en señal de aceptación.


Anótese, comuníquese i publíquese.- A. E.SWETT.-

Ric. Leiva Kenderdine, Sec. Sup.-

Lo que trascribo a Ud. para su conocimiento i fines consiguientes.- (644).

Siempre en octubre de 1919, “El Magallanes” colocaba entre sus avisos de contratación empleos el siguiente.


Trabajadores para una estancia chica



en Tierra del Fuego.
Se necesitan peones para todo trabajo, un carpintero para trabajos rústicos y que sepa algo de herrero; un aserrador de tablas a brazo que sea competente para aserrar de arriba y sepa afilar la sierra. Dirigirse a calle Chiloé N° 1744 entre Bellavista y Pérez de Arce.” (645)

Finalmente, en noviembre de 1919 y gracias a la activa labor de mediación de la Cámara del Trabajo, se logró acordar un Convenio Ganadero mutuamente aceptado por los representantes patronales y de la Federación Obrera, y uno de cuyos logros principales fue la aceptación del principio de que los salarios de las faenas ganaderas se pagarían en moneda chilena, desapareciendo entonces el uso de la moneda inglesa en las relaciones laborales del Territorio.


Por los obreros, firmaron este Convenio Jorge Olea, Juan Pío Rojas, Alfredo Jara, José Beltrán, Francisco Sanchez, Adolfo Cárdenas, Castor Pérez, Vicente Pena, Blas del Valle, Custodio Vilches y Manuel J. Merino, quienes representaban respectivamente a los gremios de Esquiladores, Ovejeros, Cocineros, Panaderos y Trabajadores en General.
En los últimos días de noviembre de este año, la prensa local daba cuenta de una demanda de aumento de remuneraciones por parte del personal carcelario. Los primeros efectos de la crisis económica en el Territorio afectaban, en efecto, a todos los sectores de trabajadores que vivían de un sueldo o un salario. Bajo el título “Personal de la cárcel solicita aumento de sueldo”, el diario local informaba: “Se ha dado a conocer en los últimos tiempos la solicitud elevada por el personal de guardianes de la cárcel y presidio de esta ciudad en la que piden aumento a sus reducidísimos sueldos, que hoy bien pueden ser considerados de irrisorios...” Y el periódico especificaba los sueldos de este personal: “...un sargento $ 138,30 mensuales, más $ 25 de asignación para rancho; un cabo $ 125,00 mensuales, más $ 25 de asignación para rancho; 10 guardianes con $ 115 mensuales más $ 25 para rancho.” (646)
La inquietud social iba incrementándose, y en medio de ese ambiente, se daba cuenta por la prensa local de la tensión que había en algunos lugares de trabajo, a través de un comentarista cotidiano de “El Magallanes”: “...mientras en todas partes se hace sentir la invasión de las ideas nuevas y los vientos de la democracia, invadiéndolo todo, en este nuestro bendito Punta Arenas sucede todo lo contrario...así por ejemplo, el empleado municipal no puede elevar un petitorio, cualquiera sea, sin la autorización de su jefe...” (647)
A este mismo tema de la inquietud social reinante en Chile y en Magallanes, hacía referencia un artículo titulado “Nuevas orientaciones de política económica y social chilena” del dr. Daniel Martner, que reproducía “El Magallanes” en diciembre de este año y en el que expresaba, entre otros conceptos, lo siguiente: “El malestar económico social del obrero acrecienta con la deficiente consideración personal y la escasez de buen trato de que es objeto en muchas faenas...Por el contrario, la lucha social tiende cada vez a hacerse mayor...” (648)
El 11 de diciembre, un titular de “El Magallanes” en crónica, anunciaba: “La carestía de la carne” y dejaba expresa la queja de muchos magallánicos porque siendo el Territorio de Magallanes el principal productor de carnes del país y el principal producto de esta región, sus precios se hacían prohibitivos para los habitantes, especialmente los más modestos.
En los últimos meses del año, tal como era habitual en el Territorio de Magallanes, se hacía notorio en la prensa local y entre los obreros, el aumento de la oferta y demanda de mano de obra para los trabajos en los establecimientos ganaderos.
Sin embargo, algunas empresas ganaderas cuyos patrones estaban francamente asustados con los acontecimientos de enero de 1919 en Natales, no tenían ninguna dificultad en expresar públicamente que preferían contratar “por buenos salarios...” a obreros ingleses, gente trabajadora leal y que, sin duda no se involucraba en gremios, huelgas ni federaciones obreras. De ello da cuenta este curioso aviso aparecido el 2 de diciembre en “El Magallanes”:

Wanted for farmwork in Ultima Esperanza, several workers of British extraction. Good wages paid. Apply to office in this news paper. 12 of Nov. of 1919. (649)

Obsérvese que los propietarios de aquella estancia no deseaban que su nombre apareciera en el aviso, de manera que los trabajadores debían acercarse a las oficinas del diario, para enterarse de mayores detalles de esta oferta.


Otro aviso contemporáneo al anterior, sin embargo, no hacía aquella distinción en su demanda de trabajadores.

“Peones y esquiladores se necesitan. Ocurrir oficina de Lethaby y Gallier. Calle Pedro Montt.” (650)

El 30 de diciembre de 1919, los trabajadores efectuaron una serie de actos para recordar la memoria del obrero Daniel Avendaño, fallecido el año anterior. De estas manifestaciones da cuenta “El Magallanes” del miércoles 31 de diciembre: “30 de diciembre. La manifestación de ayer. Durante el día de ayer, los gremios obreros suspendieron sus labores, rememorando los lamentables sucesos acaecidos en esta ciudad el año pasado en la fecha indicada. En la tarde efectuaron todos los gremios expresados una romería al cementerio visitando la tumba del obrero Avendaño caído en esa jornada. En la tumba fue colocada una lápida de mármol en recuerdo de ese hecho. Más tarde los romeros regresaron a su local social en donde se disolvió la manifestación.” (651)



EL MOMENTO FINAL

DE LAS FEDERACIÓN OBRERA

(1920)

Como se ha visto, a partir de 1919, el clima social en Magallanes, al igual que en toda la Patagonia, se presentaba cada vez más tenso y confrontacional. No está demás subrayar que uno de los sentimientos predominantes en ambos sectores en conflicto era el temor, el miedo.


A principios de 1920, ese clima tenso estaba latente.
Tres factores confluían aquí para producir una sensación de temor en las clases acomodadas del Territorio y del país: el temor al anarquismo parecía extenderse por todas partes, pero algunos hechos podían ser asociados: las noticias de los sucesos de Puerto Natales, que reflejaban una potencialidad combativa y violenta de algunos sectores obreros; los sucesos del mismo año en Santa Cruz (Argentina); y el creciente influjo que ejercía -entre los obreros y dirigentes más lúcidos- la Revolución Bolchevique, que había tenido lugar sólo dos años antes en Rusia.
Las noticias en Magallanes y en toda la Patagonia, además, como se puede apreciar, circulaban con una extrema lentitud entre las localidades (apenas salvadas por el telégrafo), con lo que dejaban abiertas las posibilidades a todas las especulaciones y conjeturas posibles.
El martes 30 de diciembre de 1919, los gremios obreros realizaron en Punta Arenas una paralización total en homenaje al obrero Avendaño muerto en los incidentes del año anterior. En la tarde de ese día, realizaron una romería al cementerio a la tumba de dicho obrero, donde se colocó una lápida recordatoria en mármol, terminada la cual, los obreros marcharon de regreso al local social donde se disolvió la manifestación.
Pero, el 2 de enero de 1920, se desató otro conflicto.
Los obreros del gremio de Mar y Playa, ante las dificultades para llegar a un acuerdo salarial con los representantes de las oficinas armadoras, paralizaron todas las faenas marítimas de Punta Arenas, el viernes 2 de enero. Este día, se reunió la Cámara del Trabajo para buscar una solución, sin llegar a un acuerdo satisfactorio.
El lunes 5 de enero la huelga continuaba, no obstante una asamblea de los obreros efectuada el domingo 4, en la que los obreros rechazaron la fórmula propuesta por la Cámara del Trabajo. Finalmente el martes 6, ambas partes llegaron a un acuerdo en la Cámara del Trabajo en la que surgió el siguiente fallo arbitral.
Este interesante documento es uno de los pocos fallos arbitrales de la Cámara del Trabajo, que ha logrado llegar hasta nosotros.
Cámara del Trabajo de Magallanes.
Fallo arbitral.
En Punta Arenas, a seis de enero de mil novecientos veinte, se reunieron los árbitros señores Juan Hoeneisen y Adolfo Cárdenas, designados respectivamente, por los delegados obreros y patronales de la Cámara del Trabajo a fin de fallar la diferencia habida entre patrones y obreros en lo que se refiere al convenio de la gente de Mar y Playa.
El señor Cárdenas, en la representación indicada, se mantuvo en su exigencia de pedir el 30 por ciento de aumento para los jornales de la gente de mar.
El señor Hoeneisen se mantuvo en su oferta de 20 por ciento.
No habiéndose producido acuerdo entre los árbitros, y de acuerdo con las disposiciones correspondientes del Reglamento de la Cámara, se procedió por los árbitros a elegir el tercer árbitro para que fallara sin ulterior recurso, nombramiento que recayó en la persona del señor Arturo Sweet. Resolviendo el señor Sweet dice y así debe cumplirse, que el aumento de que gozará la gente de mar en sus jornales será del veinticinco por ciento.
Para constancia de lo cual firman por cuatriplicado la presente acta los árbitros y el tercero en discordia.
(Firmados) Juan Hoeneisen. Adolfo Cárdenas. A. Sweet.” (652)
Firmado el acuerdo, los donkeros del muelle lo rechazaron, por considerar que no habían sido tomados en cuenta en el fallo, por lo que su situación fué resuelta satisfactoriamente por la Cámara del Trabajo, con lo que los obreros de mar y playa regresaron a sus faenas el jueves 8 de enero.
Pero, la inquietud social y el conflicto político no habían terminado.
El grado creciente de agitación social y de gravedad de los conflictos, que se sucedieron en 1920 en Magallanes, solo puede ser descrito como una acumulación de tensiones.
Y los hechos de enero de 1920, que involucraron a la Federación Obrera y una parte de la tropa de Guardianes de la Policía, solo contribuyeron a incrementar esa tensión soterrada.

La insubordinación de los guardianes:

anarquismo y Federación Obrera

entre las filas

(enero - febrero de 1920)

Hacia 1920 además, la Federación Obrera se había convertido en una organización poderosa, influyente, con gran capacidad de convocatoria y con una extensa red de contactos y relaciones en Chile y en la Patagonia.


Incluso, a principios de 1920, era evidente que la influencia y alcance de la labor propagandística realizada por la Federación Obrera y de "El Trabajo", había traspasado el campo específicamente obrero, para abarcar hacia otros sectores sociales en el Territorio de Magallanes.
Una prueba de ello, son los extraños incidentes producidos entre la segunda quincena del enero y la primera quincena de febrero de 1920, en los que se vieron involucrados algunos efectivos policiales, conscriptos del Batallón Magallanes y grupos de civiles. El jefe de la policía en aquel entonces intentó dar una explicación muy superficial a principios de este mismo año, en una entrevista que le fue solicitada por “El Magallanes”, pero los incidentes reflejaban que entre los individuos implicados había un malestar más profundo.
Leamos el siguiente oficio -inédito hasta hoy- y despachado por el Gobernador del Territorio a algunas autoridades locales, y que tenía como destinatario, al Prefecto de la Policía Fiscal del Territorio.
Punta Arenas, 26 de enero de 1920.
N° 26.
Por los Partes de la Prefectura de su digno cargo, ha tomado conocimiento oficial esta Gobernación de los graves desórdenes callejeros habidos las últimas noches en esta ciudad, entre guardianes de Policía, conscriptos del Batallón Magallanes y numeroso elemento civil.
Sin poder formarse todavía concepto definitivo de las responsabilidades, por estar pendiente la tramitación judicial, ésta Gobernación y Comandancia General de Armas ha procurado tener un juicio previo que la ilustre para tomar algunas medidas necesarias a evitar la continuación del escándalo público producido por dichos incidentes; y de las diversas averiguaciones practicadas, la Gobernación y Comandancia General de Armas ha llegado a penetrarse de que el orígen de los dolorosos incidentes está en elementos sociales ajenos a la fuerza pública, que en sus propósitos de alterar el órden procuran destruir la armonía que debe inspirar las relaciones de las Instituciones llamadas a mantenerlo.
En mérito de lo expuesto, me es grato reiterar a esa Prefectura las instrucciones impartidas verbalmente, y confío en que la acción prudente y enérgica del personal de su mando, según las circunstancias del momento en que la ejerciten, hará cesar la alarma pública creada por los últimos incidentes.
Saluda a Ud.

Alfonso Bulnes Calvo.
Al Señor

Prefecto de Policía.

Pte." (653).
¿Se desprende de este oficio, que la acción de algunos federados estaba comenzando a minar la "cohesión" entre conscriptos y guardias policiales, o simplemente, se aprovecharon oportunamente de la rivalidad existente entre ambos grupos de individuos?
¿Quiénes eran esos "elementos sociales ajenos a la fuerza pública" a los que alude la autoridad?
No está demás recordar que el salario de los Guardianes de Policía en ese año de 1920 era de $ 162 mensuales, lo que no era una remuneración importante dadas las delicadas tareas de estos funcionarios.
Los dolores de cabeza para el Gobernador Alfonso Bulnes Calvo, quién había asumido su cargo hace apenas dos meses, solo estaban comenzando...
En efecto, el asunto llegó mucho más lejos y revistió una mayor gravedad por el lado de los Guardianes de Policía, como lo apreciamos en la siguiente secuencia cronológica de los hechos.
Miércoles 18 de febrero
08.00 hs. de la mañana: al momento de presentarse la guardia en el cuartel de la Policía Fiscal, un grupo de Guardianes 3° demandaron a su jefe de unidad, el Prefecto José Domingo Briceño, que se les cancelen sus sueldos del mes de enero, cuyo pago se encontraba atrasado y pendiente.
Se produjo una discusión a viva voz entre el Prefecto Briceño y algunos guardianes, de resultas de la cual aquel golpeó a uno de sus subordinados.
A las 08.30 hs. aproximadamente, este grupo de trece Guardianes 3° se retiran del cuartel de la Policía, y se dirigen a la sede la Federación Obrera en calle Errázuriz. El diario El Magallanes relata al respecto: "En la mañana de hoy a las 8 de la mañana, un grupo de trece guardianes había abandonado el cuartel, circulando en la población algunos rumores que hasta entonces eran contradictorios. Así, se nos manifestó que el movimiento se debía a que uno de los guardianes había sido maltratado por parte del jefe, según unos y que, según otros, el movimiento era originado porque los guardianes aún no recibían el pago de su sueldo correspondiente al mes de enero. (654).
Siempre en la mañana, el Gobernador envió el siguiente oficio al Juez Letrado del Territorio:
"Punta Arenas, 18 de febrero de 1920.
N° 63.
Para los fines que V.S. estime procedentes, adjunto remito a V.S. el Oficio N° 102 de la Prefectura de Policía de esta ciudad, por la cual se pone en conocimiento del suscrito un hecho de insubordinación realizado a las 8 horas de hoy, por 13 guardianes de la referida repartición.
Saluda a V.S.

Alfonso Bulnes Calvo.
Al Señor

Juez Letrado del Territorio.

Pte." (655).
Desde que ocurrió el incidente, el Gobernador recibió la información oficial de la Prefectura, y la autoridad política transmitió el asunto al Juez, mientras tomaba las medidas de seguridad necesarias.
A las 10.00 hs. de la mañana, el Gobernador civil ordenó la detención de los insubordinados, mientras éstos redactaban en la sede la Federación Obrera de Magallanes un petitorio, el cual fue enviado a la autoridad mediante el dirigente Custodio Vilches, quién hizo saber al funcionario receptor del documento, que los guardianes esperaban su respuesta en la sede de la Federación.
Hacia las 10.30 hs. un piquete de Carabineros se presentó en la casa de calle Errázuriz y procedió a detener a los 13 guardianes sin resistencia de su parte, los cuales fueron trasladados en calidad de detenidos al crucero de la Marina "Ministro Zenteno", que se encontraba surto en el puerto. (656)
El periódico local "El Magallanes" presenta ésta versión de la detención de los rebeldes: "Detenidos que hubieron sido los guardianes expresados, fueron conducidos en calidad de detenidos a bordo del crucero "Ministro Zenteno" en donde han permanecido hasta hoy. Esta mañana tuvimos conocimiento en la policía de que los guardianes antes expresados, después de haber abandonado el cuartel, se refugiaron por algunos momentos en una casa de calle Errázuriz, desde donde un delegado especial vino a la Gobernación Civil a poner en manos del señor Gobernador un pliego de condiciones y peticiones que hasta este momento no hemos logrado conocer oficialmente, a pesar de que por las versiones que circulan, sabemos que allí se pide la destitución de algunos de los empleados superiores de la Policia y algunas otras que a su debido tiempo daremos a conocer." (657).
Por la tarde del mismo día 18, el Gobernador, con nuevos antecedentes, despachó el siguiente oficio:
"Punta Arenas, 18 de febrero de 1920.
N° 64.
Para los fines que V.S. estime procedentes, original remito a V.S. una presentación pasada al infrascrito, la cual firman los 14 guardianes insubordinados y de cuyo hecho dí cuenta V.S. con el oficio 63 fecha de hoy.
Me permito hacer presente a V.S. que la comunicación adjunta fué entregada en la Oficina de Partes al Oficial 1° de esta Gobernación, Sr. Pedro Mella D., por don Custodio Vilches, quién manifestó al sr. Mella que los guardianes firmantes esperaban la respuesta en el local de la Federación Obrera.
Saluda a Ud.

Alfonso Bulnes Calvo.
Al Señor

Juez Letrado de Magallanes,

Pte." (658).

Es de observar que en este segundo oficio, el Gobernador Bulnes Calvo ha modificado su versión de la mañana, en cuanto al número de Guardianes implicados: resulta que ahora son 14.


Pero, lo más relevante de este documento, es el reconocimiento que hace la autoridad de la relación existente entre los guardianes de policía rebeldes y la Federación Obrera, ya que fue uno de sus dirigentes –Custodio Vilches, a la sazón Secretario de Actas de la organización- el portador de sus demandas.
Jueves 19 de febrero
En la mañana de este día, son puestos en libertad todos los guardianes, por resolución del Juez del I Juzgado.
La principal causal de su excarcelación era que -al igual que todos los integrantes de la Policía Fiscal- ellos pertenecían al orden de los empleados públicos de carácter civil, y por lo tanto, no eran susceptibles de ser encausados por la legislación penal militar.
Los trece Guardianes fueron trasladados desde el crucero "Ministro Zenteno" bajo escolta policial hasta el Cuartel de la Policía, donde debieron hacer entrega del "cargo" (es decir, de sus equipos, uniformes y enseres), hecho lo cual fueron embarcados en la tarde del mismo día jueves, en el vapor "Magallanes" con destino al norte del país.
De estos dos documentos, se puede deducir claramente que la Federación Obrera tuvo algún grado de vinculación directa con los guardianes insubordinados, sobre todo porque éstos se refugiaron en la sede de la Federación, en espera de la respuesta de la autoridad a su petitorio. (659)
Naturalmente, el grupo de los policías insubordinados fueron retirados del servicio y dados de baja de inmediato, por los efectos perjudiciales que su ejemplo podría producir en la tropa de guardianes o entre los conscriptos...
En la Revista de Comisario de fecha 27 de marzo de 1920, de la Policía Fiscal de Magallanes, figuran a lo menos cuatro Guardianes de Policía dados de baja por insubordinación (José Domingo Plaza, Luis Miranda, José M. Machuca y Andrónico Merino Aedo), mientras que en la Revista de Comisario del 27 de abril, figuran como dados de baja por insubordinación y/o mala conducta otros seis Guardianes (Alfredo Yañez, quién desertó en Santiago; Carlos Jorquera, Luis Toro Rodríguez, Juan Aravena, Leandro Recabarren y Orlando Oyarzún)
Evidentemente, uno de los efectos -y no el único- de la insubordinación policial de febrero, fué el reemplazo del Prefecto de la Policia Fiscal -mandado a llamar desde Santiago- por un oficial de Ejército. Ello consta en el Oficio Decreto N° 108 que firma José María Barceló Lira en los siguientes términos: "Gobernación del Territorio. Punta Arenas, 15 de marzo de 1920. N° 108. Debiendo el Prefecto de Policía de esta ciudad, don José Domingo Briceño, trasladarse a la capital, DECRETO: 1) Nómbrase al capitán don Enrique León, del Batallón Magallanes de esta Guarnición, para que, desde esta fecha y en carácter de suplente, reemplace en sus funciones al Prefecto en propiedad. 2) En el acto de la entrega de la Prefectura, deberá intervenir el Secretario de la Gobernación. Anótese, comuníquese y dese cuenta al Supremo Gobierno. José M. Barceló Lira."
Otro efecto de este incidente, fué el aumento de la dotación policial en Magallanes, como reza el siguiente oficio enviado al Prefecto de Policía en marzo de 1920: "Punta Arenas, 20 de marzo de 1920. N° 114. Con fecha de hoy esta Gobernación ha recibido la siguiente comunicación radiográfica: "Moneda 19 de marzo. Por Vapor Chiloé van cuatro guardianes primeros y dieciseis terceros contratados para Policía a quienes debe darse de alta con fecha 10 del actual para los efectos Revista del Comisario...Lo que transcribo a Ud. para su conocimiento y fines indicados. Por orden del Sr. Gobernador. Al señor Prefecto de Policía. Presente." (660).
Es decir, en reemplazo de los trece Guardianes dados de baja por los hechos relatados, fueron enviados al Territorio veinte Guardianes más.
Más tarde, la inquietud social persistente en la Patagonia provocaría otros desplazamientos de efectivos: el 30 de septiembre de 1920, fueron enviados a Puerto Natales otros 20 policías, para reforzar la dotación de ese punto.
Por lo demás, éste acontecimiento y los que culminaron en el asalto e incendio de la Federación Obrera, dejan ahora abierta la interrogante sobre la postura de los dirigentes federados respecto a los temas del uso de las armas como recurso para hacer avanzar su causa, y de la relación entre la Federación y las instituciones militares y policiales.
¿Se plantearon acaso los dirigentes federados, la cuestión de su relación con la tropa o de la propaganda hacia los conscriptos y militares de más baja graduación?
¿Porqué esos trece policías, puestos en actitud de rebeldía, se refugian en la sede de la Federación Obrera y desde allí envían su pliego de peticiones al Gobernador?
No es lógico pensar que los guardianes hayan llegado a la sede de la Federación por azar, sino porque entre ellos y la organización existía alguna forma de vinculación o cercanía.
En el diario "El Trabajo" aparecieron algunas referencias indirectas en las que sus redactores se referían a la tropa, como susceptible de adoptar una postura favorable a la Federación o a la "causa de la clase obrera", en determinadas circunstancias, pero naturalmente, nada hay allí que pueda indicarnos una actitud deliberada de infiltración o de ruptura de la unidad y disciplina de las filas castrenses.
Pero sí, los hechos de enero-febrero de 1920, nos reflejan fehacientemente que la propaganda federada (a través del diario "El Trabajo" en especial), había logrado llegar al interior de la tropa de policías y probablemente también de los conscriptos.
No hay que olvidar, que algunos de los marineros desembarcados para reprimir las manifestaciones de enero de 1919 en Punta Arenas, blandieron sus carnets de la Federación, para negarse a disparar sobre la multitud que manifestaba.
Es posible afirmar que este incidente, poco conocido en nuestra historia regional, constituyó uno de los hechos más significativos que mayor influencia en el clima de odiosidad que se estaba formando entre ciertas autoridades del Territorio contra la Federación Obrera, y en la decisión de éstas de acabar con la Federación, clima que culminó el 27 de julio siguiente.
Por eso, este extraño incidente debe ser tenido en memoria al momento de intentar comprender los sucesos del 27 de julio. (661).

La inquietud obrera

se extiende en Magallanes:

nuevas demandas y conflictos

La inquietud obrera abarcaba los sectores más variados. En febrero de 1920, los obreros ocupados en las obras municipales, se dirigieron al Director de Obras demandando un aumento de sus remuneraciones.


En el Acta de la Sesión Ordinaria N° 25 de la Junta de Alcaldes, fechada el 9 de febrero de 1920, se expresa textualmente. "10. De un informe del señor Director de Obras, Agua y Desague, recaída en una solicitud de los jornaleros de los servicios a su cargo, en la que piden aumento de jornal. Espresa que en vista de la carestía de la vida estima justo que se les aumente el jornal en dos pesos. Se resuelve proceder en este sentido." (662).
A principios del año 1920, otros conflictos laborales ocuparon nuevamente a la Cámara del Trabajo.
En enero, los obreros del gremio de Gente de Mar y Playa, demandaron un aumento y ante la negativa patronal fueron a un paro, que tuvo dos días de duración y que amenazó con paralizar las faenas portuarias de embarque de productos de la industria ganadera.
Finalmente los obreros consiguieron un 25% de incremento en sus jornales, debiendo incorporar a este acuerdo a los "donkeros", una categoría de obreros especializados en el transporte de mercaderías por mar.
También paralizaron los obreros de la Mina Loreto. Los mineros presentaron su pliego de peticiones a la Cámara del Trabajo, pero el sector patronal rechazó sus demandas con lo que la huelga tuvo lugar del 15 de enero al 6 de febrero de 1920.
En el convenio firmado entre ambas partes se contempla, como uno de sus logros más importantes, la jornada de 8 horas, la prohibición de despido injustificado y la fijación de una fecha única para la cancelación de los jornales, así como mejorías en las condiciones de transporte y estadía de los obreros en la mina.
En este contexto también los trabajadores de la fábrica de Fideos de Calcutta y Fariña demandaron un aumento de sus jornales, siendo inicialmente rechazadas sus exigencias, pero ante una huelga de tres días de duración, los patrones hubieron de ceder, lo que facilitó, a su vez, la firma del primer convenio colectivo entre los obreros panaderos y los dueños de las panaderías.
Entre las principales estipulaciones de este convenio, se estableció que el día 1° de Mayo habría de ser reconocido como festivo, por ser día de conmemoración obrera.
De este modo, el 1° de Mayo de 1920, fue celebrado en Punta Arenas por la Federación Obrera con el tradicional mitin en el centro de la Plaza Muñoz Gamero (donde aún se encontraba situado el kiosco monumental), y la aprobación de un memorial que recogía las principales demandas de los trabajadores afiliados en ella.

El "conflicto del vino":

la Federación Obrera

pasa a la acción

en su campaña antialcohólica

A mediados de mayo, se consigna el surgimiento del llamado "conflicto del vino".


En efecto, los obreros del gremio de Gente de Mar y Playa protestaron por el desembarco de vino procedente del centro del país, y que se encontraba en las bodegas de pontones y lanchas, negándose a desembarcar este producto.
Los patrones consideraron esta medida como una huelga, lo que contravenía los acuerdos firmados ante la Cámara del Trabajo, mientras los obreros la consideraban como un "lock-out", por cuanto ellos continuaron desembarcando otras mercaderías.
La Federación Obrera había iniciado desde varios años antes una intensa campaña anti-alcohólica, oponiéndose a la venta indiscriminada de vinos y licores y a su internación en el Territorio, dados los efectos perniciosos que su consumo tenía en los sectores populares.
Con frecuencia en el periódico “El Trabajo” se denunciaba que los buques de cabotaje que hacían la carrera entre Punta Arenas y los puertos del centro de Chile, traían licor y vino en sus bodegas y dejaban en dichos puertos, otras mercaderías de mayor urgencia y necesidad.
Después de seis días, la Cámara del Trabajo logró resolver el conflicto, acercando a las partes y apelando a la buena voluntad y cordura de unos y otros.
Uno de los principales resultados del "conflicto del vino", fue la formación de una comisión, a fines del mes de mayo de 1920 y en el seno de la Cámara del Trabajo, encargada de evaluar los precios de diversos artículos de primera necesidad, a fin de regular sus precios, al mismo tiempo que de limitar el tonelaje de transporte de bebidas alcohólicas traídas al Territorio.
Esta comisión bipartita tenía facultades de recomendación para con los empresarios involucrados en las medidas resueltas.
En particular, la Federación Obrera demandó que se proceda a una rebaja del 40% en los precios de ciertos artículos de primera necesidad, tales como café, azúcar, harina, leche, papas, frejoles, porridge, aceite y cebollas, que eran sin duda, propios de la cocina popular en Magallanes.
De resultas de estas gestiones, la Federación Obrera obtuvo que algunas casas comerciales, como Braun & Blanchard y el almacén de Juan Hoeneissen por ejemplo, entreguen a la Cooperativa de la Federación, ciertos artículos como azúcar, harina, papas y cebollas a precio de costo, lo que ya era un logro para mejorar el abastecimiento de artículos de primera necesidad a las familias obreras.
En la Sesión 42 Ordinaria de la Comisión de Alcaldes de Magallanes -que tuvo lugar el 31 de mayo de 1920- se leen las siguientes referencias a este conflicto social: "El señor Gobernador manifiesta que con motivo de las dificultades obreras que acaban de solucionarse de una manera feliz, si se quiere, en forma del abaratamiento de la vida, estima que la Comisión de Alcaldes debe continuar cooperando por todos los medios de que disponga para hacer más efectivo el abaratamiento de la vida. Así por ejemplo, dentro de las disposiciones vigentes, se puede obligar a los comerciantes a fijar a la vista del público, el precio de los artículos de primera necesidad, medida con la cual a los interesados les será más fácil saber donde pueden adquirir sus mercaderías a precios más económicos. También se puede ejercer un eficaz control en lo que respecta a pesos y medidas con el fin de evitar engaños." (663).
Es importante subrayar aquí que uno de los sectores más dinámicos de la actividad económica, estaba propiciado por la Comisión de Alcaldes, a través de las propuestas y trabajos que la institución municipal encargaba a empresarios y trabajadores.

Otros contratos

de los empedradores

de las calles de Punta Arenas

Como se ha visto anteriormente, en 1915 por ejemplo, los trabajos de empedrado de la ciudad de Punta Arenas, fueron una de las principales obras públicas municipales durante los primeros veinte años del siglo, de los cuales dan cuenta los siguientes dos contratos inéditos.



"27 de abril de 1920. N° 1163. Vistos estos antecedentes relacionados con las propuestas públicas abiertas en concurso público el trece del actual para el adoquinado y construcción de aceras en la calle O'Higgins entre Errázuriz y Roca y calle Roca entre O'Higgins y la Plaza Muñoz Gamero; con lo informado por el señor Director de Obras Municipales y teniendo presente lo acordado por la H. Comisión de Alcaldes en sesión del 19 del actual, Decreto:
1° Acéptase la propuesta presentada por los señores Gregorio Martich y Slavo Bezmalinovich para efectuar el adoquinado y construcción de aceras en la calle O'Higgins entre Errázuriz y Roca y calle Roca entre O'Higgins y la Plaza Muñoz Gamero, por los siguientes precios:
Gregorio Martich, adoquinado $ 31.80 el metro cuadrado; colocación de solera, $ 3.20 el metro lineal; construcción de canal de aceras, $ 18.40 el metro lineal; construcción de canal boca-calles $ 38.20 el metro lineal.
Slavo Bezmalinovich: adooquinado $ 32.10 el metro cuadrado; colocación de solera, $ 3.10 el metro lineal; canal de aceras $ 18.70 el metro lineal; canal de boca-calle $ 33.80 el metro lineal.
2° El trabajo será dividido en partes iguales entre ambos proponentes por el señor Director de Obras Municipales, debiendo los interesados acatar desde luego la resolución de este jefe.
3° Los trabajos se ejecutarán en conformidad con las bases y especificaciones de las presentes propuestas, bases y especificaciones, incluso las especiales, que formarán parte del presente contrato y que deberán ser firmadas por los contratistas y sus fiadores en seal de que aceptan todasd sus cláusulas.
4° La obra debe quedar completamente terminada por ambos contratistas a más tardar, el 31 de octubre del presente año.
5° Los contratistas rendirán fianza a satisfacción del señor tesorero Municipal, para responder al fiel cumplimiento de todas y cada una de las cláusulas del presente contrato." (664)

"3 de mayo de 1920. N° 1251. Vistos estos antecedentes relacionados con las propuestas abiertas en concurso público el 20 del actual para el empedrado de diversas calles de la ciudad; con lo informado por el señor Director de Obras Municipales y teniendo presente lo resuelto popr la H. Comisión de Alcaldes de sesión de 26 del actual, Decreto:
1. Acéptase la propuesta presentada por el señor Lúcas Domich para hacerse cargo de los trabajos de pavimentación de la calle Balmaceda entre Peruana y Zenteno y Zenteno entre Balmaceda y Errázuriz, por los siguientes precios: empedrado de calzada, $ 3.90 metro cuadrado, empedrado de aceras, $ 3.00 metro cuadrado, soleras de ocho por ocho $ 520 el metro lineal, desmonte o terraplenes, $ 3.40 el metro cúbico, enripiado de aceras $ 1.80 el metro cuadrado en 26 días hábiles por cada cuadra.
2. Los trabajos deberán ejecutarse en conformidad con las especificaciones que sirvieron de base a las propuestas, especificaciones, incluso las especiales, que formarán parte integrante del presente contrato y que deberán ser firmadas por el contratista y su fiador, en señal de aceptación.
3. El contratista deberá rendir fianza a satisfacción del señor Tesorero Municipal, para responder al fiel cumplimiento del presente contrato, y
4.El Tesorero Municipal, en representación de la H. Comisión de Alcaldes, firmará la escritura pública a que debe ser reducido el presente decreto, la que será suscrita también por el contratista y su fiador, en señal de que aceptan todas y cada una de sus cláusulas." (665).

Obsérvese en el segundo contrato transcrito, que la Comisión de Alcaldes ha aprobado la propuesta del contratista Lucas Domich, a principios de mayo, es decir, en los inicios del invierno, por lo que apremia a éste a terminar los trabajos en 26 días hábiles, considerando la inminencia de la estación invernal.



Los empleados del Territorio

se reúnen en una sola organización

pero fuera de la Federación Obrera

Dos hechos marcan el mes de junio de 1920 en el campo sindical de Magallanes: la formación de una Federación de Empleados de Comercio, la que se mantuvo fuera de la Federación Obrera, y la huelga de los obreros de la estancia de la Sociedad Gente Grande en Isla Dawson.


En este último caso, los delegados del SubComité de la Federación Obrera demandaban la recontratación de dos obreros despedidos (ambos peones de estancia), quienes eran integrantes de dicho SubComité.
La Cámara del Trabajo consideró justa la demanda de los obreros y ordenó que fueran nuevamente contratados.
A su vez, la recién formada Federación de los Empleados de Comercio, se organizó el 4 de junio de 1920 con una directiva que integraron los empleados Juan V. Cárdenas, Adolfo Gómez, Salvador Cienfuegos, Cornelio Amarante, Emilio Matta, Vicente Díaz, Segundo Ojeda, Francisco Miranda y Francisco Soto.
Una de las primeras expresiones de ésta nueva organización fue enviar un memorial a la Comisión de Alcaldes, el organismo municipal de la ciudad, demandando aumentos de sueldos.
Desde mediados de este año, circulaban en la prensa numerosos rumores acerca de un eventual conflicto bélico en el Norte.
Estos rumores hay que situarlos en el contexto de la campaña presidencial en curso, y uno de cuyos ocultos propósitos era generar un clima de tensión internacional, a fin de evitar el triunfo del candidato populista Arturo Alessandri Palma.

El manifiesto anarquista

de la Federación Obrera de Magallanes

La Federación Obrera fijó su posición respecto a la propaganda "patriótica" y belicista que comenzaba a levantarse en el Territorio, mediante una extensa declaración publicada el 16 de mayo de 1920 en el diario "El Trabajo" de la Federación Obrera de Magallanes, documento que puede ser considerado como la más completa y esclarecedora declaración de principios de esta organización.


Este texto fue redactado, presentado y aprobado por la asamblea del SubComité de Puerto Natales de la Federación Obrera y propuesto a continuación a la asamblea de la Federación en Punta Arenas, la que lo aprobó a pocos días del 1° de Mayo.

"Compañeros y trabajadores:
Como es natural, dentro de la lógica de nuestros actos colectivos que, como obreros organizados, nos hemos de ver impulsados hacia una evolución superior de educación y cultura social, que a todas luces señala a las masas productoras y a todos los asalariados el camino hacia las reivindicaciones futuras dentro de un plazo más o menos calculado, deber nuestro es el de propender, por todos los medios razonables, al afianzamiento de toda obra educativa y cultural que tienda a conducirnos por un sendero seguro hacia el fin o meta de nuestros anhelos de emancipación social.
Confiados en los nobles sentimientos solidarios de todos vosotros, queridos compañeros, no hemos dudado de que aceptaréis gustosos y aprobaréis unánimemente la declaración que con toda solemnidad presentamos a vuestra consideración, franca y sincera, a fin de que, si lo tenéis a bien, sirva de estímulo a muchos corazones que aman el bien y la Justicia en toda su extensión y que, hoy por hoy, se encuentran cohibidos moralmente debido a la farsa que encubren las acciones y los problemas que atañen a la vida individual y colectiva de los individuos y de los pueblos.
Cumplimos gustosos con la misión de presentar al juicio de la asamblea, la declaración que sigue, y que la hacemos nuestra en todas partes:



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