Historia Social



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La prensa escrita

en Magallanes

hacia 1919

Hacia el año 1919, circulaba en Magallanes una profusa prensa escrita, como lo dá cuenta el siguiente listado aparecido en el Boletín de Estadísticas de la Comisión de Alcaldes de Magallanes de 1919, en el que se mencionan los meses y años de inicio de su publicación.


Resulta ilustrativo observar la considerable proliferación de periódicos y sobre todo de semanarios que circulaban en el Territorio, a fines de la década del diez. Habían numerosas imprentas y existía además, un evidente interés por la lectura y por la expresión de las ideas, aspiraciones y noticias mediante la prensa escrita.
EL MAGALLANES. Diario de la tarde. Desde enero de 1894.

EL COMERCIO. Diario económico y financiero de la mañana. Desde octubre de 1900.

CHILE AUSTRAL. Diario independiente de la tarde. Desde marzo de 1908.

LA UNION. Diario católico de la mañana. Desde septiembre de 1912.

EL AMIGO DE LA FAMILIA. Periódico dominical católico. Desde enero de 1908.

EL TRABAJO. Semanario de la Federación Obrera de Magallanes. Desde junio de 1911.

EL SOCIALISTA. Periódico socialista de los martes y viernes. Organo de la Agrupación Socialista de Magallanes. Desde julio de 1913.

THE MAGELLAN TIMES. Semanario (aparece los jueves) en inglés de la colectividad británica de Magallanes. Desde enero de 1914.

JUGOSLAVENSKA DOMOVINA. Semanario de la colectividad yugoeslava. Desde marzo de 1916. Es la continuación del periódico "Domovina".

LA RAZON. Semanario independiente de los sábados. Desde octubre de 1918.

EL CHILENO. Semanario independiente de los lunes. Desde abril de 1919.

MIREYA. Mensuario de actualidades, sociología y artes. Desde mayo de 1919.

LUCIFER. Semanario dominical satírico y humorístico. Desde junio de 1919.

ARGOS. Periódico de sociología, artes y actualidades. Desde julio de 1919.

EL PENEQUITA. Semanario independiente dominical. Desde julio de 1919.

EL FARO. Semanario sindical y dominical del Gremio de Obreros de Mar y Playa. Desde mayo de 1912.

(600).

A su vez, en Puerto Natales las demandas de los trabajadores se sintonizaban con la exigencia por el establecimiento del régimen laboral de 8 horas diarias de trabajo, inspiradas por la Federación Obrera.



Tensiones

en el Frigorífico Bories

Las comunicaciones entre la Federación Obrera en Punta Arenas y la Sub-Delegación en Puerto Natales se fueron haciendo diarias, de manera que en ese entonces, los hechos y las noticias ocurridas en un día en una ciudad, eran conocidas en la otra ciudad el mismo día (puesto que funcionaba la comunicación telefónica o telegráfica) o al día siguiente.


El 20 de enero, los obreros del Frigorífico de Puerto Bories se declararon en huelga exigiendo las 8 horas, lo que determinó que las autoridades del Territorio se alertaran y solicitaran refuerzos militares para Magallanes. Al mismo tiempo, una comisión patronal presidida por don Elías Braun (de la casa Braun & Blanchard) se desplazó hasta Ultima Esperanza para intentar encontrar un arreglo, mediante conversaciones directas con la Sub-Delegación natalina de la Federación Obrera.
La solución a esta huelga de los obreros del frigorífico Bories fue lograda satisfactoriamente, pero fue seguida por un incidente que actuó como la chispa que detonó otra explosión. A principios de 1919 por lo tanto, el clima social y público de las relaciones entre los trabajadores y los patrones de las estancias no era similar al de 1912 o 1913. El frigorífico Bories era un establecimiento de gran actividad y con una importante concentración de obreros: “...en el frigorífico Bories laboraban temporalmente 300 personas. Había mucho movimiento: cada 8 ó 15 días atracaban barcos que se llevaban los productos hacia el extranjero. Toda la actividad dependía de la ganadería...” (601)
La vida en las estancias y lugares de trabajo continuaba siendo muy dura y difícil.
De hecho, las condiciones del trabajo en el Territorio, especialmente las relacionadas con las faenas del campo, presentaban todavía situaciones precarias y duras para los obreros de las estancias. Dos ilustraciones aparecidas en el libro "Ganadería, Industrias y Comercio del Territorio de Magallanes 1919" de Díaz y Contardi, nos muestran gráficamente dichas condiciones.
En una fotografía se muestra dos precarísimas chozas de latas, palos y lonas e ilustra la forma como se pernoctaba en las pampas de Tierra del Fuego, mientras que la segunda fotografía muestra, a campo descubierto, una suerte de toldería hecha con cueros de animales de poco más de 1 metro de alto por unos 4 metros de ancho, foto que lleva como pie de ilustración la leyenda: "alojamiento de ovejeros en la Patagonia..." (602)
De este modo, las grandes huelgas campesinas de 1912, 1916 y 1918 habían contribuído a generar en Magallanes -y en el conjunto de la Patagonia- un clima cada vez más abierto de confrontación, y habían acentuado las odiosidades y posturas extremas entre los dirigentes sindicales y los sectores patronales.

1919:

la Cámara del Trabajo

y su mediación entre trabajadores y capitalistas

Es en este contexto de agudización de las tensiones sociales en que se sitúa la creación en Magallanes de la Cámara del Trabajo.


El Gobernador del Territorio, reconociendo la complejidad de la situación social que vivía Magallanes, decidió dar forma a una estructura de mediación y conciliación en la que accedan -por partes iguales- representantes de los sindicatos y de los patrones, a fin de evitar o disminuir el impacto de las huelgas sobre la actividad económica.
Entre 1919 y 1920, la Cámara del Trabajo funcionó como la única instancia de negociación y mediación en caso de conflictos entre patrones y gremios.
Los vecinos Juan Hoeneisen, Arturo Sweet y Adolfo Cárdenas fueron nombrados de común acuerdo como árbitros autorizados para recibir los pliegos de peticiones de los obreros y para resolver.


De los tribunales paritarios

a la Cámara del Trabajo:

las experiencias de arbitraje laboral

en Magallanes, hasta 1920

El concepto de un tribunal arbitral que dirima las contiendas entre obreros (representados por sus gremios o por la Federación) y los empresarios o patrones, culminó en 1919 con la implantación de la Cámara del Trabajo.


La iniciativa de crear esta instancia mediadora corresponde al Gobernador de la época, Luis Contreras Sotomayor.
Los orígenes de la idea de crear una instancia arbitral en Magallanes, que tenga representación paritaria de obreros y patrones se encuentran en las discusiones que culminaron en la huelga de diciembre de 1912 y en el convenio resultante, cuya cláusula 16 así lo establecía.
En su primera forma, en 1913, este tribunal estuvo constituido por Moritz Braun y Francisco Campos, por la representación patronal, y Carlos Rivera Valenzuela y Juan Concha, como representación de los obreros.
A continuación, la fórmula se repitió con motivo del Convenio Ganadero de 1913-1914. En el pliego de peticiones que la Federación Obrera envió a los estancieros a nombre del Gremio de Esquiladores, en agosto de 1913, se consigna la siguiente cláusula: "15. Cualquiera dificultad que se suscite en la interpretación de este convenio, será sometida a la deliberación y fallo de un tribunal compuesto de dos representantes de los estancieros y dos de los obreros, presididos por una quinta persona elejida por los cuatro. Las resoluciones de este tribunal serán inapelables y abarcará este tribunal todas las dificultades que pudieran presentarse entre obreros y patrones, en lo sucesivo." (603).
Esta cláusula fué aprobada e incorporada en similares términos en el Convenio para las faenas de 1913-1914.
Aún así, los patrones no estaban completamente de acuerdo con la creación de esta entidad mediadora, puesto que en la carta de respuesta que enviaron a la Federación Obrera sobre la propuesta de continuar en 1913 con este tribunal arbitral, dicen: "Los estancieros aceptan también ésta condición, pero dada la existencia de este Tribunal y la razón de su objeto, estiman indispensables dejar establecido que reconociéndose por ambas partes un Tribunal con facultades amplias para fallar inapelablemente sobre cualquier dificultad que se suscite con motivo del trabajo entre patrones y obreros o con motivo de la interpretación del convenio preliminar, queda subentendido que, por parte de los obreros se renuncia al ejercicio del derecho de huelga parcial o total durante las faenas y mientras dure el imperio establecido del convenio sobre el trabajo. I para asegurar esta renuncia que equivale al respeto y cumplimiento respectivamente del Tribunal y de sus fallos, y a falta de personerías jurídicas y de asegurada estabilidad en la direccón interna de las sociedades contratantes, se hace indispensable que tanto por parte de los parones como por parte de la Federación se aprecie el fiel cumplimiento del convenio con garantía de depósito de dinero en los Bancos." (604).
Estas dos propuestas patronales fueron desestimadas por la Federación Obrera, en la medida en que consideraba vulnerada la libertad para el ejercicio del derecho a huelga, y porque renunciar a él, habría permitido que los incumplimientos patrones quedasen sin sanción efectiva, pero sí los incumplimientos obreros, por la vía de hacer efectivo la "garantía bancaria".
Nació así en 1912 y 1913 un tribunal arbitral sin personalidad jurídica y basado exclusivamente en la mutua voluntad de las partes, para generar una instancia donde se diriman las contiendas de interpretación del convenio y donde se recojan los reclamos por incumplimientos.
A su vez, el Convenio Ganadero para 1913-1914, dió forma a dos instancias de reclamo por incumplimientos: primero, (en su cláusula 16), establece que "en caso de cualquier dificultad entre un obrero y el capataz, ésta será solucionada por el administrador y un representante de los obreros. Mientras se resuelve la dificultad suscitada, los obreros no tendrán derecho a parar los trabajos." Aquí aparece por primera vez, la figura del Delegado de los obreros -y por ende, de la Federación- lo que no estuvo exento de problemas como se ha visto. Y la segunda instancia de reclamación era el Tribunal paritario propiamente tal.
Pero, la Cámara del Trabajo no pudo impedir que el conflicto político e ideológico alrededor de la Federación, culmine dramáticamente en un 27 de julio.
Mientras funcionó hasta 1920, el procedimiento de arbitraje de la Cámara del Trabajo consistió en la designación de dos árbitros, uno por la parte gremial y otro por la parte patronal, para dirimir en primera instancia los conflictos sometidos a su estudio. Si estos dos arbitros no lograban llegar a un acuerdo, después de escuchar a las partes, nombraban un tercer “arbitro en conflicto”, quién dirimía en última instancia y sin apelación.

Hay que reconocer en la creación de la Cámara del Trabajo, no solo un intento sincero de la autoridad por dar algún orden a las relaciones laborales, sino también hay que ver aquí una tentativa pionera (única en Chile), en materia de conciliación y arbitraje, la que sería recogida años después por la legislación social chilena de años veinte y treinta.


Aún así, el clima social en Magallanes se fue poniendo cada vez más tenso y conflictivo.

Aparecen

las Ligas Patrióticas

como actor de la confrontación social

La mejor demostración de esta tendencia confrontacional estaba reflejada en la formación de la llamada Liga Patriótica, similar a la que se había constituido casi coetáneamente en Río Gallegos (Argentina). La Liga Patriótica de Magallanes fue creada en diciembre de 1918, donde se agrupaban profesionales, militares, personajes del mundo empresarial y funcionarios de gobierno.


Agregándose al clima confrontacional generado por las frecuentes huelgas obreras, la Liga Patriótica activó en la opinión pública local, los temas relacionados con la defensa de la Patria, correspondiéndose con las (reales o supuestas) tensiones limítrofes que se percibían entre Argentina y Chile, cuestión que era altamente sensible en los sectores dirigentes de la sociedad magallánica, dado el carácter fronterizo que tenía el Territorio de Magallanes.
El escenario social y político en el Territorio de Magallanes en 1919 estaba integrado por algunas organizaciones políticas de breve historia local, como la Agrupación Socialista, creada -como hemos visto- en 1912 muy cerca de la Federación Obrera y por la primera Asamblea Radical de Punta Arenas, constituida en octubre de 1918. De vida efímera había sido la llamada Agrupación Demócrata, formada hacia 1914.
En la misma época, además de la Federación Obrera existían alrededor de 8 sociedades mutuales, una Logia Masónica y varios clubes sociales ligados principalmente a las colonias extranjeras radicadas en el Territorio. Existían también, por el lado de los patrones y empresarios, la Sociedad Rural y la Asociación de Comercio e Industrias.
Al interior de la Federación Obrera, por otra parte, habían logrado prevalecer las tendencias e ideas anarquistas. Muchos de sus dirigentes se alimentaban intelectual e ideológicamente de las lecturas de Kropotkin, Malatesta, Bakunin, Pío Baroja y otros autores cuyos textos se encontraban en la biblioteca de la Federación.
Por lo demás, el recurso al "tema patriótico" (que sería una de las argumentaciones más socorridas de la Liga y de quienes la apoyaban) era similar a la justificación que se dio en 1898, para ordenar la clausura del periódico "El Obrero" de la Unión Obrera, como se vio más arriba.
En 1919 además, llegaron a Punta Arenas, por intermedio de los "chasquis" y de obreros que cruzaron los campos y estancias, las noticias de los acontecimientos de Natales y de la Patagonia argentina.
No obstante la confluencia de los conflictos obreros y la acción propagandística de la Liga Patriótica, indudablemente la sociedad magallánica era en esta época, una sociedad cada vez más fragmentada, cada vez más socialmente disociada en dos sectores distantes y con visiones culturales distintas y divergentes.
Por un lado, un reducido núcleo fuertemente cohesionado de patrones (comerciantes, armadores, banqueros, estancieros e industriales) en el que se encontraban tanto chilenos como extranjeros (o sus descendientes de primera generación) unidos por sus intereses económicos con las autoridades de gobierno y funcionarios civiles y militares; y por el otro lado, una masa social cada vez más cohesionada y organizada de obreros y empleados, y algunos pequeños artesanos, la que trabajaba en una condición asalariada en las actividades del comercio, ganadería, banca e industrias.
Ambos mundos sociales funcionaban crecientemente separados: mientras el mundo burgués magallánico se reunía en el "Club Magallanes", los asalariados se encontraban diaria y semanalmente en la Federación; mientras el mundo burgués local leía "El Comercio" y "La Unión", los obreros leían "El Trabajo" e incluso "El Magallanes"; sus intereses, sus aficiones, sus lugares de encuentro, sus formas de sociabilidad eran distintas y casi excluyentes.
A esto se suma que no existía una legislación social que regule las relaciones laborales, de donde resultaba que los conflictos entre patrones y asalariados, culminaban con mucha frecuencia en la huelga, no habiendo recursos de apelación, formas institucionalizadas de diálogo o mecanismos de mediación.
Es decir, el choque entre capital y trabajo era fácilmente directo y, como se verá a continuación, podía desembocar rápido en acciones de violencia.

Anarquistas y Ligas Patrióticas:

el camino de la violencia social

en una sociedad dividida

Hay que considerar que hacia 1919-1920, se habían logrado constituir en el Territorio considerables fortunas, principalmente sobre la base de la explotación ganadera.


El gran negocio de la lana, por su parte, había dado expansión a una industria frigorífica, había extendido el comercio y la navegación marítima y había incrementado sustancialmente las actividades y las ganancias de la banca regional.
Obsérvese por ejemplo, las siguientes cifras.
En el ejercicio financiero y contable de junio de 1919 a junio de 1920, la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego realizó ganancias por un total de 1.225.415 libras esterlinas, poseyendo un capital total estimado de 1.800.000 libras esterlinas, mientras que las utilidades realizadas en 1920 por el Anglo-South American Bank de Punta Arenas, en su último año contable (1919-1920) fueron de 1.265.775,43 libras esterlinas, según informa el “Magellan Times” en agosto de 1920.
Al término de la I Guerra Mundial (1914-1918) las condiciones económicas y sociales del Territorio no eran de las más favorables, tanto por la prolongada crisis que había estado experimentando el precio de la lana magallánica y las carnes en el mercado internacional, como por el reparto desigual de la riqueza en el Territorio, lo que motivaba un ánimo de descontento cada vez más acentuado, y porque la carestía que afectaba a las familias obreras era percibida como el resultado de ambas realidades.
De este modo, se habían venido incubando en el Territorio y en Ultima Esperanza en particular, elementos profundos de descontento y tensión social que sólo esperaban un detonador ocasional para estallar.
Puerto Natales hacia 1919, era una pequeña localidad de alrededor de 1.960 habitantes, cuya actividad principal se centraba en el comercio de menestras o de artículos generales, en la ganadería, en el trabajo cada vez más intenso de los frigoríficos de Puerto Bories y Puerto Natales, y en la actividad marítimo-portuaria generada por todo este movimiento industrial y comercial.
El Frigorífico Bories era un establecimiento industrial de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego, construído entre 1908 y 1914 en el que trabajaban permanentemente unas 105 personas durante todo el año, y que en la temporada de faenas, a partir de febrero, contaba con un plantel de alrededor de 400 obreros trabajando.
Desde el punto de vista estrictamente productivo, el Frigorífico Bories era un complejo que abarcaba frigorífico, conservación de carnes, fábrica de extracto de carne, curtiembre, secadores de cueros, aserradero, fábrica de ladrillos, un ferrocarril que lo comunicaba con Puerto Natales, y en cuyo recinto interior funcionaba su propio cuerpo de bomberos, oficina de aduana y hasta algunas instalaciones para la policía.
Socialmente, sin embargo, la naciente comunidad natalina aparecía como fuertemente segmentada, entre un reducido sector de empresarios, respaldados por la plana mayor de sus establecimientos (constituída mayoritariamente por inmigrantes ingleses, nórdicos o croatas), un sector "medio" constituído por capataces y ovejeros especializados (en su mayoría también británicos y específicamente escoceses), y una masa laboral obrera formada mayoritariamente por inmigrantes chilotes y unos pocos eslavos (dálmatas).
En el transcurso de los primeros diez años de formación de la comunidad natalina, junto con generarse una evidente diferenciación social y económica, se habían incubado entre los obreros de las estancias y frigoríficos y sobre todo, en sus dirigentes más lúcidos ideas de raigambre anarquista, procedentes de Europa, alimentadas sin duda además, por la literatura política y social que circulaba entre las estancias desde la Patagonia argentina (de mano de los obreros e inmigrantes españoles que trabajaban indistintamente a uno u otro lado de la frontera) y por el propio periódico "El Trabajo" de la Federación Obrera.
La existencia de tensiones sociales acumuladas en Ultima Esperanza no pudo ser evitada por la Cámara del Trabajo, toda vez que no existía una legislación social que regule las relaciones entre patrones y obreros.
Por ello, el conflicto entre Capital y Trabajo era entonces directo, y el choque se produjo: en aquel tiempo, era fácil y frecuente portar armas y por eso, el choque fue armado.

La rebelión obrera

de Puerto Natales

en 1919

En la pequeña localidad de Puerto Natales, desde mediados de la década de los años diez se había venido constituyendo una masa de obreros cada vez más numerosa, y que desde 1911 en adelante, se organizó entusiastamente en una SubDelegación de la Federación Obrera.


Una generación de dirigentes, especialmente provenientes de otras regiones del país e incluso algunos extranjeros inmigrantes, fueron dando personalidad a un liderazgo obrero y gremial muy fuerte y de identidad anarquista, tal como sucedía en Punta Arenas.
Al mismo tiempo, la instalación de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego como un poderoso feudo latifundiario e industrial (con varias estancias y frigoríficos), hizo posible la constitución de una clase obrera local, organizada en su propio sindicato, por lo que al mismo tiempo que se fueron incubando conflictos y diferencias sociales.
Estas tensiones llegaron a su punto culminante a principios de 1919, como se relata a continuación.

La rebelión obrera

de Puerto Bories y Puerto Natales

(23-25 enero 1919)

(605)


Los llamados "sucesos de Puerto Bories y Puerto Natales de 1919" deben ser considerados como uno de los momentos más críticos de la historia social de Magallanes y, al mismo tiempo, como un dramático preludio del desastre de la Federación Obrera un año más tarde.
Desde una perspectiva histórica general, la rebelión obrera de Natales en 1919 debe ser considerada como el momento histórico más importante de la trayectoria del movimiento obrero de Magallanes hasta 1973.
Se trató de un conflicto menor que rápidamente se transformó en una suerte de insurrección obrera espontánea, agudizada por el clima de confrontación creado tanto por la intransigencia patronal como por la retórica anarquista de algunos dirigentes.
Al momento de los hechos que vamos a relatar, el Frigorífico Bories de propiedad de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego era el más grande establecimiento frigorífico de la región magallánica. El frigorífico había comenzado a operar en 1910 en la elaboración de carne conservada, habiéndose concluido sus instalaciones en 1914.
En 1919, el Frigorífico Bories abarcaba las especialidades de Frigorífico, conservación de carnes, fabricación de extracto de carnes y curtiduría, poseyendo además una fábrica de ladrillos, un aserradero, un vapor y un pequeño ferrocarril de trocha angosta hasta Puerto Natales. Se trataba de un establecimiento con capacidad para faenar 300.000 animales, habiendo producido en 1918 la suma de 5.000 toneladas de carne frigorizada, y en el cual trabajaban un promedio de 700 obreros.
Lunes 20 de enero
El evento menor de que la Administración del Frigorífico Bories ordenara el cambio de habitación para dos maquinistas del ferrocarril que conectaba al establecimiento con Natales, se transformó en pocas horas en un conflicto abierto, ya que ocasionó la reacción inmediata del Sindicato de Campo y Frigorífico. Las habitaciones que les fueron asignadas las consideraron menos cómodas que las anteriores, reclamaron de ésta medida y ante la negativa del administrador, pidieron sus cuentas para retirarse del establecimiento.
Conocida la medida por el Sindicato, se declaró un paro general de protesta en la tarde del 20 de enero. He aquí el punto de partida de sucesos que iban a trastornar la vida social y sindical natalina.
Inmediatamente declarada la huelga y a primera hora de esa misma tarde, los obreros del Frigorífico Bories abandonaron sus faenas y se dirigieron a Puerto Natales, constituyeron una espontánea y masiva asamblea en la sede de la Federación Obrera, y acordaron demandar la restitución de los dos obreros en litigio y, aprovechando la circunstancia, exigieron además algunos aumentos de sus salarios y la reducción de la jornada laboral a 8 horas, como ya había sido logrado en las estancias del Territorio.
Al fin de la tarde del 20 de enero, llegaron a la sede sindical natalina los obreros del Frigorífico Natales, lo que dio ocasión a una segunda asamblea obrera, cuyos acuerdos y exigencias vinieron a sumarse a las demandas de la primera reunión: exigencia de la jornada de 8 horas también en el establecimiento de Natales, y reintegro a sus funciones de un grupo de obreros carpinteros, que habían sido despedidos días antes, a todo lo cual se le fijó un breve plazo de 24 horas para conocer la respuesta de la administración patronal.
La autoridad departamental, en vista del curso tenso y riesgoso que estaban tomando los acontecimientos y previendo su agravamiento, solicitó al Gobernador del Territorio que el Comandante del Batallón "Magallanes" enviara lo antes posible un destacamento a Puerto Natales, con el fin de prevenir desórdenes.
Martes 21 de enero
Mientras el Sub-Comité de la Federación hacía llegar esta suma de demandas a las administraciones de los Frigoríficos, en la mañana del 21 de enero, éstas solicitaron la mediación del Sub-Delegado de Gobierno de Puerto Natales quién, como se decía antes, era el Mayor de Ejército Luis Bravo, quién convocó a las partes a una negociación en sus oficinas.
Estas se desarrollaron con relativa armonía, durante la mañana y principios de la tarde, hasta llegar a un primer acuerdo, a fines de la tarde del 21.
Pero, al mismo tiempo, mientras sus dirigentes negociaban en la Subdelegación, los obreros en paro en Puerto Natales, participaban en sucesivas asambleas informativas en la sede de la Federación, de las que fueron emanando nuevas exigencias (como el abaratamiento de los artículos de consumo habitual en la casa Braun & Blanchard, en especial la carne ovina, y la baja de los fletes de los barcos y los arriendos de las habitaciones y viviendas populares), de manera que cuando los dirigentes llegaron con la solución acordada con las administraciones patronales, se encontraron que las demandas habían aumentado y se habían renovado.
De acuerdo con el periódico inglés de Punta Arenas "The Magellan Times" del 29 de enero de 1919, las demandas de los obreros eran las siguientes:


  • jornada diaria de ocho horas de trabajo;

  • reintegro de dos trabajadores que habían sido despedidos;

  • reducción de los fletes marítimos en un 40%; y

  • rebaja de un 30% en todos los artículos expendidos por la casa Braun & Blanchard. (606).



Miércoles 22 de enero
La segunda serie de conversaciones entre los representantes obreros y patronales, iniciada en la mañana del miércoles, culminaron a su vez, en un segundo acuerdo, el que se suscribió, en la noche del 22 de enero. En el acuerdo alcanzado se ponía fin, sobre todo, al conflicto iniciado a propósito de los obreros maquinistas del Frigorífico Bories.
El texto del acuerdo dice: “En la Subdelegación de este puerto a las 18 horas 30 minutos del día veintidos de enero, se reunieron los representantes de la casa Braun & Blanchard, sr. Cofitz Anderson, los representantes de la Federación Obrera, Carlos Viveros, Enrique Espinoza y Luis A. Ojeda y el Subdelegado mayor don Luis A. Bravo, que sirve de mediador, con el objeto de llegar a un acuerdo sobre las peticiones formuladas por los obreros. Después de deliberaciones de estilo, se acuerda aceptar estas proposiciones que están de acuerdo con las peticiones de los obreros. 1° rebaja de un treinta por ciento en los artículos de consumo; 2° rebaja de un cuarenta por ciento en los fletes y pasajes y 3° que la tonelada de caga sea de mil kilos en vez de setecientos que antes indicaba. El señor Anderson se compromete a poner en lugar visible, en la casa que representa, un cujadro en que se indiquen los precios al público”. (607)

Jueves 23 de enero
Pero, en la mañana del 23 de enero, un nuevo incidente se desencadenó, cuando un obrero pintor, dirigente de la Federación Obrera, anunció el término de sus faenas y demandó el pago de sus cuentas.
La administración del Frigorífico Bories se negó a dicho pago por estimar defectuoso el trabajo ejecutado, lo que al llegar a oídos de los demás dirigentes obreros generó una actitud de rechazo, originándose una situación confusa y tensa: mientras los obreros exigían ser trasladados a Puerto Bories en el ferrocarril, los conductores del tren se negaban a desplazarse, en espera de la llegada del dirigente sindical máximo del Sindicato Carlos Viveros, y en medio de los incidentes intervino Carabineros y algunos obreros dispararon hacia el cuartel de Carabineros cercano a la estación de trenes. Grupos de obreros salieron por las calles de Natales en busca de armas, en vista del tiroteo producido en la estación de trenes.
Al llegar el tren con los obreros desde Natales al Frigorífico, a mediodía del día 23, se volvieron a producir incidentes entre algunos obreros y dirigentes armados, por un lado, y personal de la administración del Frigorífico, por el otro.
En presencia del Administrador del Frigorífico, una comisión de los obreros hizo varias proposiciones de arreglo las que fueron rechazadas por éste, continuando después una breve y acalorada discusión a gritos.
La comisión obrera (Viveros y Espinoza) defendía la razón que asistía a los reclamantes, mientras el Administrador mantenía la negativa. El diálogo verbal comenzó a subir de tono rápidamente. De súbito éste extrajo un revólver y disparó sobre Carlos Viveros, matándolo instantáneamente. El informe de Carabineros dice expresamente que: “…Kidd disparó varios tiros sobre los huelguistas, pero no los hirió…” (608), con lo que esta versión intenta salvar la responsabilidad del administrador del Frigorífico. En cambio, según la versión del obrero Gabriel Bustamante el incidente ocurrió de ésta manera: "Ellos fueron a hablar con los administradores por el problema de la pintura y allí el administrador Kidd le disparó a Espinoza. Viveros que siempre andaba armado, le disparó al Subadministrador Good, rozándole la ropa e hiriéndolo levemente en las costillas. Good se cayó al suelo de puro susto. El Administrador Kidd corrió a ocultarse en el interior del frigorífico, llamando a carabineros." (609).
A su vez, la versión del dirigente obreros Ulises Gallardo coincide con los hechos relatados al decir que: “Cabe destacar que el Administrador había hecho destacar carabineros en las partes más estratégicas del establecimiento, lo que indicaba claramente que lo que iba a ocurrir estaba planeado y bien premeditado. En presencia del Administrador, la comisión hizo varias proposiciones de arreglo que fueron rechazadas, continuando después una breve y acalorada discusión…el Administrador se encerraba en una porfiada negativa. De súbito sacó éste su revolver y disparó contra el compañero Viveros matándolo instantáneamente.” (610611)
Por último una versión adicional proporcionada por el periódico Claridad en 1938, afirma que “…parece que el autor de esta muerte (la de Viveros) fue el segundo administrador o el carabinero Reyes que estaba oculto en la tonelería, local éste que había sido arreglado por medio de barriles de cemento para la defensa. Allí fue a ocultarse el administrador Kidd y desde allí a mansalva, le disparó un tiro al compañero Espinoza, que se acercaba a la puerta de esa sección.” (612)
Por lo tanto, una versión ha sindicado a los obreros como autores del primer disparo, pero otras versiones atribuyen la autoría al Administrador como el autor de la agresión armada, versión que se condice con el hecho que después del baleo a Viveros, el Administrador Kidd huyó hacia el interior del establecimiento, siendo perseguido por algunos obreros armados, lo que dió orígen a la intervención de carabineros (que estaba apostado en sitios estratégicos del establecimiento frigorífico), encuentro en el cual murieron baleados los obreros Enrique Espinoza y Therán y un Carabinero.
Las fuerzas policiales (en realidad, solo seis efectivos) en el desorden suscitado se atrincheraron en un galpón vecino del Frigorífico, y al salir del recinto en busca de sus armas, fueron golpeados, heridos y ultimados dos de ellos. Relata Gabriel Bustamante sobre este incidente: "Algunos de los carabineros corrieron al retén que estaba fuera de Bories, porque adentro tenían un retén chico, pero su verdadero cuartel estaba más lejos. Fué entonces cuando los obreros alcanzaron a ver a Juan de Dios Cid Salvo, quién antes había matado a un obrero pisándole el estómago y reventándolo por dentro. Como se habían quedado atrás los obreros lo alcanzaron y le pegaron con un palo en la cabeza y le dieron un balazo en la sien. No se murió en el momento; gritaba y pedía perdón por lo que había hecho y vino a morir en el local de la Cruz Roja." (613).
Hasta este instante, habían ya tres obreros muertos (entre los cuales el Secretario Sub-Delegado de la Federación Obrera), un empleado de la administración del Frigorífico y dos carabineros. Al saberse la muerte del Secretario de la Federación Obrera de Natales, la indignación obrera aumentó. Este incidente armado fue a su vez, el detonante para acciones más osadas de los obreros en huelga.
Mientras esto ocurría, grupos de obreros que desde Natales se dirigían a Bories con el fin de conocer el resultado de la gestión de los dirigentes con la Administración del Frigorífico, fueron baleados por los enardecidos Carbineros desde el Retén próximo al chorrillo Natales.
Como consecuencia de este enfrentamiento, los obreros del Frigorífico Bories se trasladaron en masa a Puerto Natales, mientras los obreros del Frigorífico Natales una vez informados de los hechos, paralizaron también y planeaban trasladarse a Puerto Bories para asaltar las instalaciones de aquel establecimiento.
El tren desde Puerto Bories a Natales se repletó rápidamente de obreros que deseaban regresar ya sea a sus hogares, o para participar en acciones más decididas.
En la tarde del día 23 de enero, el clima casi insurreccional en Puerto Natales y todo el sector aledaño, era casi incontrolable aunque no generalizado. Los obreros organizados y armados habían tomado un virtual control de la localidad de Puerto Natales, y en medio del clima de confrontación creado anteriormente, asaltaron y prendieron fuego a la casa comercial Braun & Blanchard (considerada junto a la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego, como la causa de todos los males sociales de la localidad).
La multitud además procedió a incendiar de paso la oficina del Banco de Punta Arenas, mientras otros locales comerciales (entre los cuales el almacén de Braun & Blanchard) fueron también asaltados en busca de armas de fuego y municiones. El Banco de Punta Arenas nunca más abrió oficinas en Puerto Natales. El saqueo e incendio de la casa Braun & Blanchard lo relata un testigo ocular, Rodrigo MacLean, entrevistado por el historiador Pedro Cid: “…cuando incendiaron la casa Braun & Blanchard y el depósito de parafina y nafta que había arriba en el cerro, ahí. Los tanques volaban por los aires y reventaban…y después la gente arrancando con ropa, con esto, todo, llenando sacos para arrancar y esconderlo en el monte, antes que quemaran la casa. Porque según ellos vendían muy caro; era la consigna que tenían los anarquistas contra el capital.” (614)
Relata Gabriel Bustamante Barría: "La casa almacén bodega Braun & Blanchard la quemaron el '19 en represalia, porque había prometido un 20% de rebaja de sus precios y al otro día, en vez de bajar, los subieron un veinte por ciento." (615).
A medida que los grupos de obreros insurrectos marchaban por las calles de Natales y asaltaban comercios en busca de armas y municiones, se iban aprovisionando más y más de estos elementos.
A continuación, la multitud armada marchó contra el edificio del Juzgado y el cuartel de Carabineros donde se suscitó un nuevo enfrentamiento (de seis horas de duración) con la policía, del que resultaron muertos seis Carabineros y los obreros Juan Saldivia, Alejandro Muñoz y Ramón Mansilla y quedando heridos trece personas entre policías y manifestantes, los que fueron atendidos en la Cruz Roja o en sus propios domicilios.
En la medida en que desde la tarde del 23 de enero de 1919, los obreros adquieren el control de la localidad de Puerto Natales, producto de su acción armada, estamos en presencia de una rebelión obrera, una rebelión que se estructuró gradualmente a medida que los acontecimientos lo iban permitiendo, una rebelión que se encontró con las armas en la mano y que debió seguir adelante, ante el vacío de poder que se produjo en la ciudad.
Este acontecimiento social y político es insólito en la historia del movimiento obrero chileno, por cuanto se trató de una experiencia única en que los trabajadores organizados y en huelga lograron vencer a sus agresores, y tomaron el control de la ciudad, hasta que las autoridades locales lograron reestablecer su gobierno.
La versión de los hechos que presenta el diario "La Unión" de Río Gallegos, agrega los siguientes detalles: "La forma sangrienta en que estalló el movimiento obrero en Puerto Natales, acarreando pérdidas materiales a la par de sacrificios de vidas, trajo como consecuencia la alarma en esta Capital amenazada durante varios días antes por los obreros. Y no fué ésta ocasión una alarma injustificada, pues el día 23 de enero ppdo. a las 6 de la tarde, la Gobernación (de Santa Cruz) tuvo conocimiento oficial del gobierno de Punta Arenas que 500 hombres armados, en malón, se dirijían a ésta con el fin de libertar a varios presos en nuestra cárcel. Con este motivo y a raíz de una conferencia telegráfica celebrada entre el Coronel Contreras y el señor Pozzo, éste último resolvió, de acuerdo con el pedido del coronel Contreras, enviar fuerzas hasta la frontera para cooperar con las chilenas en caso necesario." (616).
Desde el jueves 23 de enero, flameaban las banderas rojas de la Federación Obrera en Puerto Natales, como lo testifica el diario “La Unión” de Río Gallegos: A pesar de haberse declarado en Natales el estado de sitio flameaban banderas rojas de la Federación...” (617)
Viernes 24 de enero
El Subdelegado Mayor Bravo, por su parte, sobrepasado por los acontecimientos y desprovisto de fuerza pública a su disposición, decidió escapar de Puerto Natales (despojado de su uniforme) en busca de auxilio, no sin antes telegrafiar los hechos a la Gobernación del Territorio a Punta Arenas, dirigiéndose a caballo hacia la frontera argentina, mientras la Cruz Roja de Hombres de la localidad quedaba a cargo de los heridos e intentaba mediar, para evitar nuevos enfrentamientos o prevenir saqueos.
Las comunicaciones telegráficas se multiplicaron en estas horas tensas, entre el SubDelegado Bravo abandonando su puesto amenazado por los obreros que se acercaban a Natales, el Gobernador de Magallanes Contreras Sotomayor y el Interventor de Santa Cruz Pozzo. Una verdadera conferencia telegráfica sostuvieron los dos jefes en la mañana del viernes 24, acordando los respectivos movimientos de tropa para contener la revuelta en marcha.
Relata al respecto Edelmiro Correa Falcón en “Los sucesos de Santa Cruz 1919 a 1921”, un relato escrito por él mismo: “El 24 de enero de 1919 el Interventor Pozzo recibió una comunicación urgentísima del Gobernador de Magallanes (Chile), Coronel Contreras Sotomayor, en la cual le informaba que se había declarado una huelga revolucionaria en Punta Arenas y Puerto Natales y como no disponía de elementos para reestablecer el orden en esta última población, donde habían ocurrido hechos sangrientos, le rogaba destacar alguna fuerza a la frontera cercana a Natales para impedir que los revoltosos cumplieran el propósito de internarse armados en territorio argentino. Sin pérdida de tiempo, el Interventor Pozzo dispuso que el Jefe de Policía y titular de la Guardia de Cárcel, D. Diego E. Ritchie, saliera con el efectivo disponible de 40 hombres en camiones cedidos por particulares e impidiera la incursión de la gente armada en nuestro territorio.” (618)
Ritchie se dirigió con su partida de 40 guardias a la frontera y al pasar por la estancia “Rospentek”, se encontró con el Mayor Bravo. Relata Correa Falcón este incidente: “...el señor Ritchie debió acceder al pedido del Mayor Bravo, que se encontrfaba en la estancia Rospentek (territorio argentino), para que lo acompañara hasta natales, donde retomaría su cargo de Sub-Delegado y así se hizo”. (619) Es evidente aquí que al Jefe de Policía argentino Diego Ritchie lo mandaron a ponerse a disposición del depuesto Subdelegado chileno.
Efectivamente, después del enfrentamiento a balazos de la tarde del 23, no se produjeron nuevos incidentes hasta el 26. Relata al respecto Gabriel Bustamante: "Luis Alberto Bravo, que era Subdelegado de Natales, era un cobarde que se sacó el uniforme y escapó de la ciudad. El cabo Fritz se hizo cargo del cuartel con dos carabineros." (620).
El vacío de autoridad que se había producido, fué llenado por un improvisado Comité Obrero (que pasó a tomar el control de hecho de la localidad) y por la Cruz Roja de Hombres. Reestablecida la calma, los obreros armados patrullaban las calles de la ciudad para mantener el orden, haciendo ondear las banderas rojas de la Federación y valiéndose de algunos camiones disponibles. “La Federación Obrera se hizo cargo de esta difícil función…todos se pusieron de acuerdo con los dirigentes de la Federación Obrera para mantener el orden mientras durara la anormalidad… La Federación Obrera de acuerdo con las autoridades civiles, restringió la circulación y patrulló las calles: nadie podía circular sin la insignia de la Cruz Roja. No pretendían sin embargo sublevarse… Tan bien comprendían su situación que mandaron una comisión especial a Punta Arenas, a trescientos kilómetros de distancia por caminos de automovil que deben cruzar dos veces la frontera argentina, para ofrecer la entrega de la población a las autoridades civiles, con tal que no les enviasen tropas militares, de las cuales recelaban con razón.” (621)
El control efectivo ejercido por el Comité Obrero, significó en la práctica el término de los asaltos a tiendas y almacenes y el ejercicio de una vigilancia estrecha junto a los efectivos de la Cruz Roja de Hombres, para evitar desmanes o excesos.
La versión del periódico argentino "La Unión", incorpora éstos detalles: "Sin pérdida de tiempo el Capitán Ritchie, ampliamente facultado para el desempeño del cometido que se le confió, partió a la 1 de la tarde del día 24 con 40 hombres del cuerpo de Guardia Cárcel, transportados en tractores del Garage Patagonia, con todo su equipo incluso el de sanidad que iba al cuidado del señor Nivas. Iban en el convoy algunos voluntarios, entre ellos el señor Baldrich y Tornese que dirigían sus automóviles puestos a disposición del Jefe, quien tenía también a su disposición un automóvil del señor Albornoz, galantemente cedido por su señora esposa." (622).
Sábado 25 de enero
En la estancia "Rospentek" (en Santa Cruz, Argentina), de propiedad de Sara Braun y donde se había asilado provisoriamente, el mayor Bravo recibió en la tarde del 25 de enero a un grupo de 40 policías argentinos solicitados desde Punta Arenas y enviados por el Gobernador-Interventor de Santa Cruz, quienes cruzaron la frontera a caballo, por el sector de Cerro Castillo en dirección a Puerto Natales y acompañaron al Sub-Delegado chileno para que asumiera nuevamente sus funciones.
Bravo, ahora respaldado por la fuerza policial argentina ingresada al territorio nacional, llegó de regreso a Puerto Natales al final de la tarde del 25.
A su vez el periódico "La Unión" de Río Gallegos, ya citado, aporta los siguientes valiosos pormenores, ocurridos este día por el lado argentino: "A las 9 de la noche (del 24) se llegó sin novedades al establecimiento del señor Angus Martin, de donde se emprendió viaje nuevamente a las 5 de la mañana (del 25), para hacer alto en la estancia del señor Von Heinz, de donde el jefe pudo ponerse en comunicación telefónica con la frontera y recoger noticias. Cambiando un elástico de uno de los tractores, se continuó la marcha en orden de esperar en el cruce del camino a Fuentes del Coyle hasta el regreso del Jefe, quién se adelantó hasta ese punto, donde recibió un pedido urgente de auxilio del establecimiento "Cerro Castillo", por haber sabido que un grupo numeroso de hombres se dirigían sobre él, con el ánimo de incendiar el edificio y levantar a los 300 obreros que en él trabajaban. Esta noticia fué motivo de una orden de avance a marcha forzada hasta la frontera, que dista 3 leguas de "Cerro Castillo". Durante esta marcha se encontraron varios automóviles en fuga, constatando al detenerlos que conducían familias que huían del peligro. En la frontera se hizo un alto de dos horas y media en medio de una incesante y torrencial lluvia mientras el jefe, quién había avanzado hasta la estancia, pudiera cerciorarse del punto en que se encontraba el malón, pudiendo al fin saber que la llegada de fuerzas argentinas se conocía en Natales y que por ese motivo, había vuelto desde Tres Pasos desistiendo de su propósito. Esa noche la tropa acampó en Cancha Carrera quedando allí todo el día siguiente a la espera de órdenes, procediendo mientras tanto al arreglo de dos tractores auxiliados por el taller mecánico de "Cerro Castillo", donde se hizo una pieza para un tractor que fué necesario abandonar en el campo del sr. Roberto McDonald. A las 9 de la noche, el Gobernador Contreras le pidió telefónicamente al Capitán Ritchie que trasladara la tropa a Rospentek para encontrarse en ese punto a las 6 de la mañana siguiente, con las tropas chilenas que venían por tierra. Se inició la marcha a las 12 de la noche (ya del día 26), marchando siempre entre bosques y por un camino bastante peligroso para los tractores que caminaban sin la luz auxiliados por un par de automóviles que los escoltaron hasta que aclaró el día." (623).
Como se puede apreciar, el telégrafo y el teléfono fueron de especial utilidad a las autoridades, para coordinar las medidas de control y represeivas a tomar frente a la emergencia.
Los estancieros del lado argentino y de Ultima Esperanza cooperaron abierta y voluntariamente con estos movimientos de tropas para “poner orden”. Por el lado argentino, el estanciero Angus Martin ofreció su establecimiento para alojar la tropa argentina, mientras que Von Heiz, Roberto McDonald, Sara Braun y Valenzuela, los administradores primero y segundo de “Cerro Castillo”, Edwards y Fell respectivamente, cooperaron en forma activa en esta operación.
Domingo 26 de enero
El 26 de enero arribó a Natales una nave con efectivos militares: un escampavía de la Armada llegó con un batallón de 16 fusileros del Destacamento "Magallanes" y 14 soldados de marinería. Estos 30 efectivos desembarcaron a las 4 de la tarde. Después llegó el crucero "Zenteno", en el que venía además un grupo de guardianes de la Policía Fiscal. (Como se verá más adelante, todavía en febrero de 1920, viajaban comisionados en esta nave de la Armada, 13 guardianes de la Policía).
En uno de los barcos recién llegados venía el Juez del Territorio Miranda Aguirre, quién venía a instruir el sumario correspondiente, por lo que instalado en esa nave procedió a ordenar la detención de numerosos obreros.
La sola presencia visible y notoria de efectivos policiales y militares, comenzó a actuar como factor disuasivo para calmar los ánimos, al mismo tiempo que la tropa armada comenzó a desembarcar y a tomar posesión del pueblo. Relata al respecto Gabriel Bustamante: "Cuando vino la patrulla de marinos de Punta Arenas, se apoderaron del cuartel de los carabineros." (Díaz B., J.; 1994, p. 43).
En "La Unión" de Río Gallegos, se agregan estos detalles: "En Rospentek se supo que las tropas chilenas habían vuelto atrás en vista que el Mayor Bravo, Subdelegado en Natales, había informado que todo estaba tranquilo. Pocos minutos después se recibió la visita de éste escoltado por la Cruz Roja de Natales, desde donde se había visto el paso de nuestras tropas en camino a Natales. El capitán Ritchie y el Mayor Bravo cambiaron impresiones y convinieron la forma en que las fuerzas argentinas cooperarían con las chilenas que habían llegado el domingo en el escampavía en número de 30 hombres, 16 del Batallón Magallanes y 14 de marinería. Estas tropas desembarcaron a las 4 de la tarde, permitiendo recién entonces al Mayor Bravo, asumir nuevamente el mando de que lo habían despojado los obreros."
Y agrega el periódico argentino, las siguientes notas descriptivas, sobre el aspecto de las localidad de Natales a la llegada de las tropas chilenas y argentinas: "Cinco días de expectativas en Rospentek, mientras se solucionaban los conflictos originados en Natales, dieron oportunidad a algunos de los que acompañaban al Capitán Ritchie a visitar a Puerto Bories y Natales, recibiendo todos la misma impresión: la de un nuevo y muy próximo desastre si las cosas no son tratadas con mayor firmeza. A pesar de haberse declarado en Natales el estado de sitio flameaban banderasa rojas de la Federación, sus miembros se reunían y discutían las disposiciones tomadas por el mayor Bravo, llegando hasta exigir el inmediato retiro de los Carabineros. El trabajo no se reanudaba sino en un 20%, se permitía el libre tránsito y hasta que las fuerzas argentinas se retiraron, no se había efectuado un solo arresto." (624)
Lunes 27 de enero
El 27 de enero y ya restituído en su autoridad, el Sub-Delegado Luis Bravo procedió a reunirse con los representantes de los comerciantes de Natales, del Sindicato de Campo y Frigorífico y el Administrador del Frigorífico Bories, a fin de acordar con las dos partes involucradas las mejores medidas posibles tendientes a reestablecer el orden y la actividad normal.
Relata sobre este evento el obrero Gabriel Bustamante: "Después hizo su aparición el tal Bravo y los obreros le dijeron que gracias a la Cruz Roja salvaba su vida, porque si no lo mataban. El mayor Bravo llamó a todos los obreros y los hizo formarse en los faldeos del cerro. Abajo del cerro quedó un piquete de marinos...Como las mujeres y los niños de los obreros se fueron a formar con ellos, Bravo ordenó que se retiraran de donde estaban. Nadie lo obedeció. Entonces José Domangue, presidente de la Cruz Roja, se puso delante con su gente y su estandarte. No se movieron de allí hasta que se disolvió el grupo." (625).
Los dirigentes obreros demandaron en esta ocasión que no se ejercieran represalias sobre los obreros, que se despidieran a cerca de 11 empleados de la Sociedad Explotadora y que no se procediera al desembarco de la tropa que se encontraba en los buques surtos en el puerto, petición que fue diplomáticamente denegada por la autoridad. Por el contrario, y en virtud de las instrucciones procedentes de Punta Arenas, ese mismo día, desembarcó un contingente militar en Puerto Natales, tomando posición en los lugares considerados como puntos claves de la localidad, ocasión en la cual la Cruz Roja de Hombres hizo entrega de los recintos que se encontraban bajo su control.
Bravo, reestablecido en su cargo y apoyado por la tropa desembarcada, procedió a ejercer un control riguroso de la localidad. En la estación de trenes procedentes de Puerto Bories hizo un registro minucioso de los obreros en busca de los cabecillas o líderes de la revuelta. Algunos habían logrado huir hacia la pampa argentina, por lo que los obreros detenidos fueron 27 y tuvieron una menor influencia y protagonismo en los hechos acaecidos hasta entonces. Relata al respecto Gabriel Bustamante Barría, protagonista de los hechos: "Los marinos esperaban la llegada del tren. Tenían una lista y los iban deteniendo uno por uno. Los alcahuetes habían dado los nombres. Separaban a los anotados, los llevaban al vaporcito y se hizo el sumario." (626).
El dramático saldo final en bajas de estos hechos fue de 30 víctimas: 10 muertos y 20 heridos, además de 27 obreros detenidos en el marco de un proceso que se les inició el 4 de febrero de 1919 y que duró hasta 1923.
Martes 28 de enero
El 28 de enero, se comenzaron a normalizar las actividades, los obreros retomaron sus faenas en los frigoríficos, el comercio reabrió sus puertas y Puerto Natales y Puerto Bories fueron recuperando lentamente su aspecto normal.
Es interesante consignar que tres años después, en el proceso llevado contra algunos de los participantes de este movimiento, fueron en su mayoría absueltos por el Juzgado de Letras del Territorio.
El conocido abogado de la plaza, Julio Munizaga Ossandón, se ofreció y condujo la defensa legal de los obreros inculpados por esos hechos.
El respectivo proceso fue incoado contra 27 dirigentes y obreros de Puerto Natales. En la sentencia definitiva fueron condenados a presidio Froilán y Abraham Vásquez, José Labra, Juan Ruiz y Domingo Miranda, y fueron absueltos los obreros Jorge Ursich, Pablo Díaz, José Espinoza, Juan Flores, Luis A. Ojeda, Ventura Muñoz, Segundo Vera, Gerónimo Svitanich, Francisco López Hernandez, Isaías Latorre, Delfín Oyarzún, Martín Romero, José Rossi, Juan Silva, Eulogio Silva, Atanasio Palomino, entre otros, por falta de mérito para condenarlos.
La autoridad territorial de aquel entonces apeló de la primera sentencia, por lo que el proceso se trasladó de tribunal.
A su vez, ésta última, fallada en Valparaíso, en marzo de 1923, declaraba culpables a Luis Alberto Ojeda, Froilán Vásquez, Abraham Vásquez y José Labra por los delitos de atentado contra agentes de la autoridad. (627).
¿Cómo reaccionó la Federación Obrera de Magallanes ante los sucesos de Natales en 1919?

La versión

de la Federación Obrera de Magallanes

de los sucesos de Natales

El día 24 de enero de 1919, mientras los acontecimientos estaban sucediendo, el periódico "El Trabajo" hizo circular por las calles de la ciudad de Punta Arenas este Boletín, conteniendo una primera versión de los hechos.



Boletín de El Trabajo
Los sucesos sangrientos

de Puerto Natales

"Informaciones particulares que tenemos a la vista nos aseguran que el culpable de los hechos luctuosos habría sido el Administrador Mister Kidd. Agregan las noticias que el compañero Carlos Viveros, secretario del Sub-Comité de Natales fue muerto de un balazo por el Administrador del Frigorífico de Bories. Cuatro obreros muertos y 18 heridos.
*
Escribimos este Boletín bajo la impresión dolorosa por las noticias llegadas hasta nosotros.

Los compañeros de Natales se declararon en huelga el Lunes al medio día haciendo peticiones justas por la enorme carestía de la vida.

Todo se había arreglado satisfactoriamente, y aceptadas las peticiones de nuestros compañeros.

El movimiento se había desarrollado tranquilo y el Jueves por la mañana los obreros volvían a sus faenas gozosos del triunfo alcanzado. Pero nadie contaba con el despotismo de del tiranuelo del Administrador Kidd, éste, y cuando todos los obreros se encontraban en su trabajo empezó a despedir obreros sin causa que lo justificara. El reclamo de nuestros compañeros se hizo sentir, entonces, el maldito, el canalla rastrero de Kidd, se convirtió en una fiera, y no quizo discutir con palabras, sinó con hechos, y esta discusión fue tranquila por parte de nuestros compañeros y la justicia que estos reclamaban exasperó a la hiena de Kidd: desenfundó el revólver y se vió caer al compañero Carlos Viveros muerto de un balazo.

De nuestros compañeros hay cuatro muertos y 18 heridos.

De los verdugos hay cuatro muertos y dos heridos y el segundo administrador del Frigorífico de Bories.

Los nombres de nuestros compañeros caídos son: Carlos Viveros, José Theran, Alejandro Muñoz y Juan Saldivia. Los nombres de los heridos aún no los tenemos.

Ante estos hechos que enlutan a la organización obrera, protestamos enérgicamente. Los compañeros caídos son los héroes de nuestra causa.

Y los verdugos que han mordido el polvo, su caída es la expiación de sus infamias.

En "El Trabajo" del domingo daremos más detalles.
La Redacción
Punta Arenas, enero 24 de 1919."
Una de las principales reacciones gubernamentales frente a los sucesos de Natales y Puerto Bories, fue el aumento de la dotación militar destinada al Territorio, con el propósito primordial de garantizar el orden público.
La versión más completa desde el punto de vista de los obreros federados, es la que ofrece el periódico "El Trabajo", correspondiente al 26 de enero del mismo año.
Obsérvese el lenguaje virulento y agresivo, que caracteriza a este documento.
LA HUELGA DE NATALES
*Sangrientos hechos entre obreros y esbirros.
*El secretario del sub-Comité de Natales, Carlos Viveros, es asesinado por el Administrador del frigorífico de Bories.
*El despotismo burgués culpable de los sucesos.
*El pueblo se hace justicia.

El dolor lacerado del proletario ha sido más acentuado en los momentos actuales. Ayer no más protestamos indignados por la masacre del 30 de diciembre, cuando ayer se nos viene encima otra escena de derramamiento de sangre obrera.

Nuestros hermanos de Natales cansados de continuar arrastrando una vida miserable lanzaron el grito: de basta ya de injusticias!

La explotación escandalosa de los dioses de la fortuna: Braun y Blanchard, sembraron el hambre y la miseria en el pueblo, y los trabajadores conscientes de sus derechos se levantaron al unísono pidiendo justicia y tasa en la explotación de los vampiros del pueblo.

Fue entonces cuando nuestros compañeros de Natales debido a su nunca desatendida unión y solidaridad triunfaron en sus peticiones porque a los burgueses que se ríen de la miseria del pueblo, los obreros supieron hacerles largar un poco de lo mucho que han robado a los trabajadores.




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