Historia Social



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La huelga por la jornada

de 8 horas de trabajo

en Magallanes

(diciembre de 1918)

La demanda por la jornada de 8 horas de duración venía surgiendo en la Federación Obrera de Magallanes desde sus primeros años. Ya en junio de 1914, el corresponsal Juan F. Barrera, escribía en “El Trabajo”: “La clase obrera en Chile. La carencia de un fuerte movimiento obrero en Chile se esplica principalmente por la situación irregular de las industrias de aquel país. Uno de los más grandes tropiezos que se han opuesto a la organización obrera consiste en la prolongada duración de la jornada del trabajo. La jornada mínima es de diez horas y la jornada máxima sobrepasa sensiblemente las doce horas. Los sindicatos obreros son aún, numéricamente, pequeños y de escasa importancia...” (591)


Varios eran los motivos de queja de los obreros en Punta Arenas a fines de 1918. Por un lado, los salarios no habían aumentado desde el año anterior, mientras los precios de los artículos de primera necesidad aumentaban sin cesar; por otro lado, a la carestía se agregaba un cierto desabastecimiento de algunos productos esenciales como aceite, azúcar, café y leche, mientras los barcos de cabotaje que hacían la carrera entre Valparaíso, Talcahuano y Puerto Montt con Punta Arenas, seguían trayendo vinos y licores en sus bodegas.
A mediados de diciembre de 1918, la Federación Obrera reunió a los dirigentes de varios gremios que se encontraban demandando aumentos de remuneraciones y otras demandas y que no habían encontrado eco en la Cámara del Trabajo. El único tópico común que encontraron en los diferentes pliegos de peticiones, era la disminución de la jornada de trabajo.
La mayoría de los obreros del Territorio trabajaban por aquel entonces, en jornadas diarias que llegaban a 10 horas (los carreros y los metalúrgicos) e incluso a 12 horas ocasionalmente (como los panaderos, concluyendo su jornada nocturna contínua). Por lo demás, los obreros federados conocían de sobra la antigua demanda de los obreros de Chicago de 1886 que había dado origen al 1° de Mayo: “ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso, ocho horas de entretención.
Nos relata al respecto el obrero Pascual Guerrero, quién trabajó como metalúrgico en Punta Arenas en los años veinte y treinta: “...jornada no había señor, jornada de ocho horas menos, eso era un sueño; mire usted que los patrones nos hacían trabajar desde las 6 y media de la mañana o siete de la mañana, que tocaban la campana o el pito para entrar al taller, hasta las 6 ó 7 de la tarde, o sea más de 10 horas metidos dentro del taller, con ese calor que todos nos sofocábamos, y eso de lunes a sábado...eran muy pocos los que no trabajaban el sábado...y eso no aparecía en ningún contrato...y había que comer por allí entre medio de los fierros y los mesones...si esos gallos se aprovechaban de nosotros, porque muchos obreros apenas sabían leer y escribir, y eso de la jornada de trabajo no estaba escrito en ningún contrato, ellos lo pasaban por alto...” (592)
La Federación Obrera, en una declaración del 26 de diciembre de 1918, dio contenido a las demandas de los obreros del gremio de Mar y Playa, respaldando sus reivindicaciones: 8 horas diarias de trabajo; al mismo tiempo se protestaba contra las alzas desmesuradas de los precios de los artículos de consumo.
Ante la realidad concreta de las prolongadas jornadas de trabajo, la indignación social crecía...
A despecho del carácter tranquilo y mesurado del comportamiento de los obreros marítimos y portuarios de Punta Arenas, la autoridad marítima del Territorio publicó una orden en la que prohibía todo tráfico marítimo mientras dure el conflicto, pero además, las autoridades ordenaron el desembarco de la marinería armada desde el buque de la Armada "Blanco Encalada" que se encontraba surto en el puerto.
También estaba en Punta Arenas el crucero "Ministro Zenteno", de manera que había en la rada del puerto dos buques de la Armada con sus respectivas tripulaciones.
El aviso que vino a agudizar los ánimos de los obreros de Mar y Playa apareció publicado el 27 de diciembre en “El Magallanes”:
GOBERNACION MARITIMA DE MAGALLANES
Mientras dure la huelga de Gente de Mar, se prohibe el tráfico en la bahía sin el permiso correspondiente. Los remolcadores podrán atracar en el muelle de carga. Los botes atracarán al muelle de pasajeros únicamente y traficarán por él todos los tripulantes en servicio de los buques surtos en el puerto. Toda embarcación que se largue de la playa será tomada presa y los tripulantes puestos a disposición de la justicia. Punta Arenas, diciembre 26 de 1918.

A. Sweet, Capitán de Navío. Gob. Marítimo.” (593)
De hecho, esta medida de presión psicológica, no hizo más que acentuar la tensión en la ciudad y la molestia de los obreros y de la Federación.
El día 27 de diciembre y a pesar de las conversaciones y diálogos, el paro de los obreros de Mar y Playa continuaba, afectando seriamente la continuidad de la circulación de mercaderías para el comercio de la ciudad. Este día se reunieron los obreros en huelga en una amplia asamblea, pero rechazaron el ofrecimiento de la casa armadora, por considerarlo muy inferior a sus necesidades y demandas.
Mientras tanto, otros gremios afiliados a la Federación Obrera, se sumaron a la demanda de las ocho horas de trabajo. El martes 24 de diciembre se declararon en huelga los obreros del Gremio de Carreros, unos 80 trabajadores cuya paralización frenaba casi completamente el transporte de mercaderías entre el puerto y las casas comerciales; al día siguiente miércoles 25 de diciembre, se sumaron los Carpinteros y los Metalúrgicos y ese mismo día en la tarde, se declararon en paro los trabajadores del Gremio de Panaderos, lo que arriesgaba el normal suministro de pan en la ciudad.
Por su parte, el Gremio de Mineros, que laboraban en las minas de carbón había planteado sus demandas a principios de diciembre y ante la falta de respuesta por la parte patronal, declararon el paro el jueves 26 de diciembre.
En otras palabras, al jueves 26 de diciembre habían seis Gremios en huelga en la ciudad, lo que sin duda debía ocasionar la alarma de autoridades y patrones.
En los hechos y dada la diversidad de gremios implicados, ¡ésta era una huelga general...!
La Federación Obrera procuraba controlar la situación, de manera de evitar choques con la policía, más aún si se considera que había tropa de marinería embarcada en los buques de la Marina surtos en la bahía.

En este ambiente, y ante la prolongación indefinida del paro de los jornaleros de Mar y Playa, el 29 de diciembre la Federación Obrera de Magallanes convocó a un mitin público para el día siguiente, en la Plaza principal de la ciudad. El clima de tensión se acentuó al saberse que en los recientemente llegados barcos de la carrera desde el Norte del país, venían importantes cargamentos de vino y licores.


El 30 de diciembre, la Federación Obrera realizó el convocado mitin. Para darle mayor importancia y legitimidad al evento, la directiva de la Federación Obrera invitó a hablar en el mitin al propio Gobernador del Territorio Luis Contreras Sotomayor, lo que en sí mismo constituía un gesto de confianza y de transparencia de la organización obrera con la autoridad. El ambiente en dicha manifestación era tenso: desde el centro de la plaza Muñoz Gamero donde se ubicaron los dirigentes y obreros de la Federación, se divisaban guardias de la Policía y tropa de marinería armada, que estaban apostadas en todas las esquinas, mientras el propio Gobernador Contreras Sotomayor decía en su discurso: “...las tropas no son una amenaza para el pueblo, jamás las he enviado a vuestros comicios ni aun a las huelgas...” (594), tratando de tranquilizar los caldeados ánimos.
El Gobernador, en su improvisado discurso, junto con recomendar calma, orden y tranquilidad a los obreros reunidos, justificó la desmesurada presencia militar y policial en la ciudad por la gravedad que revestiría un boletín emitido por la organización obrera, cuyo lenguaje no fue de su agrado.
Después de los discursos de los oradores de la Federación Obrera, el acto terminó sin incidentes. Pero, la mañana venía cargada de presagios...terminado el mitin obrero, se formó una manifestación de marcha por el centro de Punta Arenas, la que recorrió las calles Magallanes y Valdivia.
La policía y la tropa montada trataba de formar barreras en distintas esquinas, a medida que la manifestación crecía en tamaño y que avanzaban de regreso hacia el centro.
Al enfrentarse con la fuerza policial montada y a pié, ubicada en la esquina de Bories y Valdivia, los manifestantes intentaron abrirse paso hacia la Plaza, pero Carabineros abrieron fuego dando muerte al obrero Daniel Avendaño -trabajador de los astilleros de los Hermanos Bonacic-, e hiriendo de bala y con sables a más de 30 participantes en la manifestación.
La consternación fue grande en la ciudad.
Todos se retiraron a sus domicilios y comenzaron a su manera las celebraciones por la llegada del Nuevo Año.

LA ESPIRAL

DEL CONFLICTO SOCIAL

EN MAGALLANES

(1919)

El domingo 1° de enero de 1919, la ciudad de Punta Arenas parecía tranquila en la calma de las celebraciones del nuevo año.


Sin embargo, el lunes 2 de enero, se supo todo lo que había ocurrido en realidad, durante el fin de semana festivo: la autoridad había ordenado el 30 de diciembre en la tarde, y después de la muerte del obrero Daniel Avendaño, el allanamiento de la sede de la Federación Obrera y la detención de algunos de sus dirigentes.
La prensa local, elocuentemente, había dejado en silencio todos estos sucesos.
El allanamiento de la casa de calle Errázuriz, fue realizado por efectivos policiales, quienes procedieron a incautar numerosos documentos, para ser entregados como evidencia ante la Justicia. La fuerza policial también intervino en el local de la Cruz Roja a fin de intentar detener a los heridos del allanamiento, que allí llegaban.
El año nuevo había comenzado con signos ominosos de conflicto social.
En el allanamiento a la Federación, fueron arrestados los dirigentes Eduardo Puente, Jorge Olea y Sergio Cofré y trasladados en condición de detenidos al crucero "Ministro Zenteno".
Las autoridades no estaban dispuestas a dejar entrever ni el menor rasgo de debilidad de su parte, a los ojos de los dirigentes de la Federación Obrera, convencidas como estaban de que lo que había comenzado como una simple demanda por mejores condiciones salariales, se estaba convirtiendo en una suerte de asonada revolucionaria... La retórica anarquista de algunos dirigentes federados, no hacía sino confirmar estos temores oficiales.
Como parte de las medidas preventivas tomadas por el Gobernador Contreras, un numeroso grupo de la marinería del "Zenteno", surto en el puerto de Punta Arenas, fue desembarcado a fin de respaldar a la policía fiscal.

La manifestación callejera

del 2 de enero

En respuesta a este golpe aleve y sorpresivo, la Federación Obrera tomó medidas, esta vez para solidarizar con los obreros del Frigorífico de Puerto Natales, para protestar por la detención y allanamiento de su sede y para reiterar las demandas expresadas en el acto del 30 de diciembre, las que incluían el establecimiento de las 8 horas de trabajo en las principales faenas del Territorio.


En la mañana de ese lunes 2 de enero, una comisión de dirigentes de la Federación Obrera (595), comenzó a recorrer el comercio del centro de la ciudad, requiriendo la colaboración voluntaria de los comerciantes y del público en la calle, de manera que el pequeño grupo de manifestantes -que comenzaron marchando por la vereda y terminaron avanzando por el centro de la calle- se fue engrosando hasta llegar a las proximidades de la Plaza Muñoz Gamero unas setenta personas.
La trayectoria de la manifestación fue bajando por calle Errázuriz, siguiendo por O'Higgins, subiendo por Roca, Plaza Muñoz Gamero costado calle Magallanes, y continuando por Valdivia, para llegar a Bories en dirección hacia la Plaza. A medida que el grupo de federados iba avanzando, muchos locales comerciales del centro de la ciudad, iban cerrando sus puertas en señal de adhesión con la manifestación.
En la esquina de Magallanes y Pedro Montt el grupo de manifestantes fue interceptado por un piquete de catorce marineros armados (con fusiles y bayoneta calada) y conminado a disolverse, logrando sobrepasarlo. El federado Pascual Guerrero, nos relata sus recuerdos de ese día: "...toda la infantería del 'Zenteno' estaba en la bocacalle de la plaza, ese día hubo una manifestación y los soldados estaban a cada lado con bayoneta calada y venían adelante unas veinte o más mujeres en una cola larga desde la calle Errázuriz y ellas gritaban 'pasar o morir'..." (596).
¿Porqué los manifestantes lograron aquí sobrepasar a los marineros armados? ¿Porqué los marineros se negaron a disparar sobre la multitud manifestante? (597)
Las mujeres manifestantes del grupo federado -con su estandarte rojo y blanco al frente- gritaban: "pasar o morir!"... La manifestación -con hombres, mujeres y niños mezclados en una algazara creciente- siguió marchando por Magallanes y subió por Valdivia y fue interceptada por un segundo piquete armado, esta vez formada por los guardianes de Policía a pié y a caballo.
La marcha tendría que chocar irremediablemente con la policía.
Una descomunal gresca se desató en dicha esquina entre los manifestantes y los policías, en la que resultaron más de 15 heridos.
Era el mediodía del lunes 2 de enero de 1919.
En la noche del 2 al 3 de enero se sintieron numerosos disparos en los barrios de la ciudad de Punta Arenas, especialmente en el barrio Cerro de la Cruz y sector sur. Algunos testimonios hablan de nutridas balaceras disparadas al aire esa noche en la ciudad... En un incidente nocturno precisamente, había resultado muerto un Policía de Orden, Juan José Navarro, dando lugar a un solemne funeral oficial.
La Federación decretó el paro total en la ciudad, para responder proporcionadamente a esta acción represiva. La marinería fue retirada de la ciudad y reembarcada, los carabineros acuartelados y los obreros parecían dueños de las calles de Punta Arenas, al decir del diario "El Magallanes".
Los comerciantes y el Gobernador convocaron a sendas reuniones conjuntas de patrones, obreros, comerciantes y periodistas, con el fin de intentar encontrar un acuerdo, para no continuar la violencia en las calles de la ciudad.
A su vez, la Federación Obrera decidida a mantener la paralización en la ciudad, se negó a conversar con alguna autoridad, mientras no se libere a los líderes detenidos. Pero, las autoridades tenían en su poder a tres dirigentes federados, por lo que la solución pasaba por una transacción "honrosa" para ambas partes, o por el enfrentamiento completo.
En la mañana del miércoles, fueron liberados los dirigentes Jorge Olea y Coffré, los que fueron recibidos triunfalmente en una asamblea masiva en la Federación esa misma tarde, pero las presiones de las autoridades se hicieron fuertes a fin de lograr la expulsión de Eduardo Puente del Territorio.
Las autoridades habían dado así una señal de ceder, pero también de no querer entregar todo lo que tenían. En algún momento de estos días, se hizo evidente para los dirigentes de la Federación, que si deseaban resolver el impasse sin llegar a generalizar el conflicto, deberían "sacrificar" a Eduardo Puente.
Al mismo tiempo, el pliego de peticiones de los Mar y Playa fue aprobado por las empresas armadoras tal como había sido planteado por los obreros, pero en el marco de un acuerdo general de la Federación y todos sus gremios en conflicto y los representantes patronales, con lo que el conflicto que había originado estos hechos, concluyó favorablemente para la postura de los trabajadores.
Las conversaciones en la Gobernación del Territorio, continuaron a partir de la liberación de los dirigentes Olea y Coffré, de donde vendría a salir un acuerdo laboral de suma importancia para el futuro próximo, como se verá más adelante.
A su vez, el dirigente federado Eduardo Puente, de filiación anarquista, y detenido en un barco de la Armada que se encontraba surto en la bahía de Punta Arenas, fue convencido por una delegación de la Federación para que optara por retirarse de Magallanes, y entonces fue expulsado a la Argentina, reapareciendo en Río Gallegos. (598) De allí, las autoridades policiales de Santa Cruz lo secuestraron y lo enviaron relegado al penal de Ushuaia, de donde se pierde su trayectoria.
La detención y rápida relegación de Eduardo Puente a la Patagonia argentina, refleja con claridad que las autoridades políticas de Magallanes se encontraban en conexión y correspondencia muy estrecha (vía correspondencia e incluso por el telégrafo) con las autoridades de Santa Cruz, como se vería también algunas semanas más tarde en la revuelta obrera de Puerto Bories.
La intempestiva expulsión del dirigente Puente (motivada sin duda por los temores de las autoridades del Territorio dada su influencia en el medio obrero), no disminuyó sin embargo, las tensiones sociales.
De hecho, el funeral del obrero muerto en los incidentes del 2 de enero, dio ocasión a una masiva manifestación obrera, que marchó desde el Barrio Prat donde vivía y por las calles del centro de Punta Arenas, de franco rechazo a las actitudes cada vez más prepotentes y agresivas de la autoridad del Territorio.

El acuerdo

gremial de enero de 1919

De las conversaciones laborales tripartitas sostenidas en la Gobernación, resultó finalmente el 3 de enero de 1919, un documento de acuerdo en el que aparece aceptado el principio de la jornada de 8 horas para la mayoría de las faenas del Territorio, y cuyo contenido volvió a adquirir el carácter de "convenio colectivo inter-faenas", como lo había sido al término de la gran huelga de 1916.


El acuerdo logrado -breve y escueto en su contenido- fue del tenor siguiente.

"Horas de trabajo 8 diarias, con excepción de los carreros que tendrán 8 1/2 horas.
Gente de Mar y Playa: 40 por ciento de aumento sobre los salarios anteriores. $ 1 por la hora de sobretiempo y $ 2 por la hora de sobretiempo después de las 24 horas. Se acuerda acceder a todas las peticiones de detalles que establecen los obreros en el pliego de condiciones presentados a los armadores.
Gremio de Carreros: $ 260 mensuales y 8 1/2 horas de trabajo, invierno y verano.
Gremio de Carpinteros: 20% de aumento en salarios anteriores.
Gremio de Metalúrgicos: se acordó que se procediera a medios directos con los patrones, de acuerdo con las ideas manifestadas en las conferencias habidas en la Gobernación.
Gremio de Mineros: para los trabajadores del ferrocarril de la Mina Loreto y anexos de este ferrocarril, el 30% de aumento sobre los salarios anteriores y 80 centavos por viga. Quedó establecido que los barreteros reformarían sus contratos en conformidad con lo que resolviera en peticiones directas a los patrones, de acuerdo con las ideas de mejoramiento de sus condiciones expuestas en las conferencias habidas en la Gobernación.
Gremio de Panaderos: 15% sobre sus salarios o sueldos, descanso dominical, distribución de horas para asegurar amasijos necesarios para el domingo y lunes en conformidad con los acuerdos que celebren directamente con los respectivos patrones.
Carpinteros y trabajadores del señor Hoeneisen: arreglo directo celebrado con el patrón en la conferencia tenida en la Gobernación.
Notas: 1° Los mejoramientos de detalles pedidos por los obreros han sido en general concedidos por los patrones, y de su discusión y aprobación ha quedado constancia en la Gobernación. 2. Se advierte que en iguales condiciones que en el convenio celebrado para las faenas del campo, queda constituido como árbitro para resolver toda dificultad que pueda presentarse en el cumplimiento de estos convenios, el Gobernador que suscribe.
Punta Arenas, 3 de enero de 1919.

Firmados:
Luis Contreras Sotomayor Nibaldo Sanhueza (Primer Alcalde)
Temístocles Urrutia Semir (Secretario)." (599)

Este acuerdo (el segundo de su tipo en Magallanes desde 1916), que tiene el carácter de convenio colectivo "inter-faenas" al incluir a diversos gremios en una misma negociación (al igual que el acuerdo firmado al término de la gran huelga de 1916), refleja sin lugar a dudas un importante avance de las demandas económicas y sociales de los obreros y gremios afiliados a la Federación Obrera. Se trata, una vez más, como en los convenios logrados anteriormente, de un "contrato colectivo inter-faenas con remuneración por tiempo".


Este acuerdo incluía, como se puede apreciar, a la Gente de Mar y Playa y a los demás gremios, los más fuertes que agrupaba la Federación Obrera, por lo que el documento adquiere una importancia que ha sido poco apreciada.
La Federación Obrera había logrado un acuerdo interfaenas entre gremios y patrones, que abarcaba las mayoría de las principales actividades industriales del Territorio, con excepción de los esquiladores y frigoríficos: allí estaban los carreros y Mar y Playa (vitales para el movimiento de mercancías en los muelles y puertos), los panaderos (esenciales para el suministro del pan en la ciudad), los carpinteros, los metalúrgicos, los mineros del carbón y los obreros de aserraderos (de suma importancia para el suministro de combustibles para los barcos y los domicilios).
Además, la Federación aquí había logrado reunir en un solo conjunto todas las diversas demandas y petitorios de los distintos gremios, entrando a negociar colectivamente y, además en una posición de fuerza (la que había sido demostrada por las manifestaciones y huelgas recientes), pero además, estableció que las conquistas anteriores se daban por logradas y se constituían en el punto de partida para siguientes negociaciones.
Aquí, por primera vez en Magallanes, se estableció como criterio general para todos los trabajos el principio de la jornada de 8 horas diarias de trabajo (no obstante la excepción de los carreros), y además se estaba dando forma a una modalidad de negociación tripartita (Gobernador, patrones y Federación Obrera) que desembocaba en una suerte de convenio colectivo multi-sectorial.
Es importante subrayar que al lograr la Federación Obrera de Magallanes las 8 horas de jornada de trabajo, para algunos de sus gremios afiliados estaba además, abriendo la puerta para que otros gremios y otros trabajadores demandaran similar condición, como efectivamente sucedió a continuación.
Además con este documento, el Gobernador del Territorio se legitima como el árbitro-mediador de los conflictos sociales, no obstante que obedece a las instrucciones y orientaciones políticas de la administración Sanfuentes.
De hecho, Contreras Sotomayor continuó haciendo uso en su política de administración del Territorio, de una combinación siempre cambiante de represión y negociación.
Uno de los resultados principales de esta serie de conflictos y del documento transcrito, fue la decisión de dar forma a un organismo que sirva como mecanismo estable de negociación y diálogo entre el Trabajo y el Capital. De aquí surgió la creación de la Cámara del Trabajo.
Por su parte, el 15 de enero de 1919 los obreros de la Cervecería de Fisher & Budak de Punta Arenas demandaron las 8 horas de trabajo y un aumento de sus salarios, a los que siguieron los suplementeros y repartidores de diarios, que paralizaron el 21 de enero en demanda de un incremento en sus remuneraciones, con lo cual los diversos diarios de la ciudad (“El Magallanes”, “El Comercio”, “Chile Austral”, “Magellan Times” y otros, salvo “El Trabajo” que se distribuía con suplementeros propios), dejaron de circular por Punta Arenas.



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