Historia Social



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Notice


Shearing will commence at sección Caleta Josefina on november 25th. Machine shears used. Apply for particulars at the Office of the S. Esplot. Of T. Del Fuego.
El Director - Jerente." (280)

Pero, para las faenas de Tierra del Fuego, se ofrecía pagar más que lo convenido por los estancieros.




Esquiladores

"se necesitan 20 esquiladores que sepan esquilar a máquina en Estancia Springhill, Punta Espora, Tierra del Fuego. Precio, catorce chelines i medio por cien, pagando la comida los peines i los cortadores. Empieza la esquila el 2 de diciembre." (281)
No obstante este acuerdo, los obreros de algunas de las estancias de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego, comenzaron tímidamente con sus demandas hacia 1901.

"Ellos pidieron $ 10 por cien,

lo cual no consideré razonable,

y no acordé nada al respecto,

de manera que ellos no comenzaron la faena..."

Los obreros esquiladores de las estancias, en pleno mes de noviembre, estaban descubriendo lentamente el poder de presión que tienen en sus manos: si no iniciaban las faenas, la esquila se atrasaba, y si la esquila se retrasaba, muchos animales podían morir (de calor o por el peso de la lana), con las consiguientes pérdidas para los ganaderos.


Este fué un interminable juego de fuerzas a fines de cada año, entre los estancieros y los obreros, por más de medio siglo...
Además, al convenirse un precio fijo por parte de los estancieros en septiembre de 1901, muchos obreros ganaderos debieron enterarse por el periódico de este acuerdo, por lo que el clima social en algunas estancias a fines de ese año, comenzó a agitarse.
Escribía A.W.R. Cameron (Administrador) a Mauricio Braun el 6 de noviembre de 1901, a este respecto: "La mayoría de las estancias están ahora esquilando y están pagando de 15 a 16 chelines por cien animales y los peones desde 5 a 6 libras esterlinas por mes. Los peones están muy inquietos aquí este año y varios de los estancieros han debido pagar los salarios después de iniciada la esquila". (282).
La frase “...los peones están muy inquietos aquí este año...” denota precisamente que, después del acuerdo salarial de los estancieros, los obreros manifestaron su rechazo a esos salarios y presionaban por remuneraciones más elevadas.
Nótese que estos obreros de estancias no estaban organizados, no tenían una organización que los agrupe y represente; aún así, sus demandas ejercían presión sobre los patrones.
El 17 de noviembre de 1901, Cameron le vuelve a explicar a Braun, a propósito de la situación que se vive también en algunas estancias argentinas: "Yo esperaba comenzar con la esquila el 11 de este mes pero los obreros reclaman por pagos más altos. Yo he acordado pagarles $ 9 por cada cien lo que es lo mismo que paga la S.J. Sheeping Co. Ellos estaban de acuerdo en esto, pero en la mañana cuando estaban listos para comenzar, ellos me preguntaron si yo podía pagarles al contado o mediante órdenes. Y como yo no podía pagarles al contado, ellos pidieron $ 10 por cien, lo cual yo consideré poco razonable y no acordé nada al respecto, de manera que ellos no comenzaron la faena." (283).
Es decir, ¡estos obreros se declararon en huelga! Estamos en noviembre de 1901...
Y en carta del 3 de enero de 1902, el Administrador Cameron, con su fría y británica capacidad de cálculo, analiza para M. Braun las consecuencias de aumentar el salario de los obreros de la esquila en éstos términos: "Yo he tenido noticias muy fidedignas de que ellos (los obreros) no quieren dinero en efectivo, sino que todo esto no es más que una excusa para tomar ventaja de la carencia de esquiladores y tratar de ganar otro dólar por el ciento de animales. En su conjunto, yo pienso que si acepto sus demandas y les pago 10 o más de 18 chelines por las cien ovejas, lo cual probablemente vendría a ser el más alto salario pagado en la Patagonia este año, usted tendría muchas mas razones para acusarme de actuar contra sus intereses." (284)
De esta correspondencia, resulta evidente no solamente que los estancieros habían hecho un esfuerzo por concertarse para pagar un mismo salario a todos los obreros para la esquila, sino también que los trabajadores estaban inquietos porque sus demandas no eran satisfechas o lo eran solo parcialmente, pero que, al estar desorganizados, no tenían forma de darle continuidad a sus demandas. De hecho, y como resulta de estos datos, la discusión por los salarios se producía entre los Administradores y los obreros, en las propias estancias.
Los obreros del campo en este momento, aún sin organización que los agrupe, demandaban en 1901 lo esencial de sus necesidades: un salario que les sirva para subvenir a sus requerimientos esenciales.
¿Estaban informados los obreros del campo de Magallanes, de los sucesos huelguísticos del Norte de Chile? Al revisar la prensa local de la época entre 1901 y 1905 aparecen frecuentes noticias sobre aquellos sucesos, lo que nos hace presumir que, por lo menos, alguna información les llegaba por la vía de los diarios o de los marineros que hacían la carrera entre los puertos del resto del país y Punta Arenas.
Por lo demás, resultaba evidente que los obreros que llegaban a las estancias del Territorio, lo hacían ingresando por el puerto de Punta Arenas, y no tenían cómo comparar sus salarios con los de los demás trabajadores ni con las demás estancias del Territorio o de la Patagonia argentina, dada su dispersión y las dificultades de comunicación y transporte.
Para las principales faenas del campo y de la ciudad, la contratación de obreros se efectuaba en Punta Arenas, puerto hacia el que convergían diversas líneas de navegación mercantil.
Sólo algunos años más adelante, la casa Braun & Blanchard establecería contactos estables y oficinas de contratación en Puerto Montt y Castro, para favorecer la venida regular y estacional de obreros chilotes hacia Magallanes.

¿Cuánto cuesta

un peón de estancia?

En este mismo año, y en un informe evacuado para el Presidente de la Sociedad Ganadera de Tierra del Fuego (de fecha 26 de junio de 1901), relativo a la posible instalación de una nueva sección al sur de Caleta Josefina, y que sería a continuación la "Sección Cameron", se estimaban del siguiente modo los costos de personal.


"Sueldo del personal de empleados durante el primer año $ 22.000

como sigue:
Un capataz 200 libras anuales $ 3.000

4 ovejeros 240 libras anuales 3.700

1 cocinero 1.080

5 carreteros $ 350 4.200

1 campañista 840

3 peones $ 210 2.520

1 almacenero 960"

(285)


Ya por esos años, la preocupación de los habitantes del Territorio y de la prensa local se refería a los precios de la lana magallánica en Londres y a la necesidad de dividir las grandes concesiones entregadas en esta zona.
Escribe a este respecto, la crónica de un diario local: "Por los datos referentes a la venta i precio de las lanas en Europa que damos en la sección Diversos de este número, se ve que este importante artículo, base principal de la riqueza del Territorio, sufre una considerable baja hasta el estremo que el precio de su venta es menor que el de su costo de esportación, pues, es sabido que la libra de lana puesta en Londres, cuesta de cuatro a cinco peniques". (286).
Y en la Memoria de la Oficina de Ingenieros de Colonización, publicada en agosto del mismo año, se lee este premonitorio comentario: "En mi visita a Tierra del Fuego pude ver que es indispensable dividir en varios lotes la concesión hecha a la Sociedad Esplotadora, porque dada la manera como se esplotan esos campos, la isla está i permanecerá casi deshabitada mientras no haya más que una sola estancia". (287).
Por estas razones la cuestión de la traída de inmigrantes como colonos, continuaba siendo una preocupación de las autoridades del Territorio y en Santiago. Un decreto fechado el 9 de enero de 1901, por ejemplo, del Ministerio de Relaciones Exteriores y Colonización fija las condiciones para la eventual inmigración de colonos europeos, en los términos siguientes: "Santiago, 9 de enero de 1901. Vistos estos antecedentes, con lo informado por el Inspector Jeneral de Tierras i Colonización, i teniendo presente la lei de 1° de febrero de 1893 i el artículo 11 de la lei de 4 de agosto de 1974, decreto: Acéptase la propuesta presentada por don Ramón M. de la Fuente para la introducción de mil familias de colonos estranjeros en el territorio de Magallanes con arreglo a las cláusulas siguientes: 1ª. El señor de la Fuente se obliga a introducir al país mil familias de colonos en el plazo de ocho años que se empezará a contar de el día en que se firme el respectivo contrato. Quinientas familias se establecerán en la Tierra del Fuego e islas adyacentes desocupadas o cuya colonización fuera permitida por los ocupantes. Otras quinientas familias se establecerán en la Patagonia central, en los terrenos eriales del Estado más próximos a la ciudad de Punta Arenas i que no se encuentren arrendados... 5ª. Los colonos deberán reunir las condiciones de edad, moralidad, profesión i nacionalidad que se exijen a los que el Gobierno contrata en Europa. 6ª. Las familias que el señor de la Fuente traiga al país serán de oríjen europeo, dándose preferencia a las siguientes nacionalidad: escandinavos, holandeses, suizos, franceses, especialmente vascos, belgas, alemanes, especialmente del norte, ingleses i escoceses. 7ª. El empresario proporcionará a los colonos que contrate, todas las facilidades convenientes para su buen transporte, desde el puerto de embarco hasta los terrenos de colonización..." (288)
Obsérvese que en el art. 6° de este Decreto, no se menciona ni a españoles ni italianos, ni a eslavos de ningún tipo, lo que refleja en cierto modo, las inclinaciones y preferencias que las autoridades de Gobierno tenían respecto de las diferentes nacionalidades europeas.

La Gobernación del Territorio:

el primer gran edificio público

de Magallanes

El trabajo estaba haciendo progresar lentamente al Territorio.


De ello resulta gráfico el siguiente artículo, aparecido el 28 de noviembre de 1901 en "El Magallanes", donde se describen los trabajos de construcción de la nueva Gobernación.


OBRAS I CONSTRUCCIONES

NOTABLES EN PUNTA ARENAS

La Gobernación del Territorio

Debido solo a jestiones del inolvidable gobernador de Magallanes don Manuel Señoret, a quien tantos beneficios debe Punta Arenas, se alza hoi en el costado oeste de las Plaza Muñoz Gamero el soberbio edificio de la Gobernación del Territorio, digna de ser asiento de una provincia como Valparaíso, que no tiene edificio semejante para residencia del delegado del poder ejecutivo i no para un territorio apenas poblado i una ciudad apenas nacida.
A causa del incendio del edificio de la Gobernación en 1892, quedó Punta Arenas sin casa oficial de gobierno. Don Manuel Señoret trabajó con don Jorje Montt que entonces ocupaba la Presidencia de la República, para dotar al territorio de un edificio digno del brillante porvenir que está reservado a la colonia i al cabo de cuatro años se terminó la edificación de esta magnifica obra de arte, que no pudo ser ocupada por su iniciador por encontrarse fuera del Territorio.
Punta Arenas debe inmensa gratitud a don Jorje Montt i a don Manuel Señoret por habernos ambos dotado, entre muchos otros progresos, de tan importante obra pública.
Se empezó el 24 de febrero de 1894 i se concluyó en 1898. Su estilo es bizantino i consta de tres cuerpos de edificios separados que forman un todo armónico. El cuerpo central tiene un tercer piso con cinco huecos que dan belleza al edificio.
Los planos fueron hechos en la Dirección de Obras Públicas i dirijió las obras como ingeniero del gobierno el arquitecto don Antonio Allende R., cuyo nombre está unido al de muchas obras importantes de la colonia.
Ocupa el solar de la antigua gobernación destruída en 1892 por un incendio; el edificio cubre una superficie de cincuenta metros de frente por veinte de fondo. Tiene forma rectangular y está aislado por completo, al norte por la calle Santiago, sur por un solar que lo separa de la iglesia, al este por la plaza y al oeste por el patio. Este tiene 50 metros por 30.
Cuando se iniciaron los trabajos comenzaba en Punta Arenas la fabricación de ladrillos i como escaseaban los albañiles por no haber entonces trabajo para ellos, hubo que pedirlos a Santiago, habiendo venido regular número contratados por la Dirección de Obras Públicas, de los cuales algunos quedan en Punta Arenas. Uno es guardian del faro de Punta Dungenes i antes de Evangelistas. Otros han regresado al norte.
Los trabajos de los cimientos se hicieron por administración, los demás por licitación pública, siendo la primera la de la fabricación de las murallas hecha por el contratista don Natalio Foretich, a razón de 44 pesos el metro cúbico. Hoi la misma obra solo vale 25.
No hubo ni ceremonia de inauguración de las obras, ni tampoco de terminación.
Los trabajos de albañilería costaron 52.000 pesos.
Luego se contrataron los trabajos de carpintería, siendo adjudicados en subasta pública a los señores Hamann i Spanich, en la suma de 58.ooo pesos. Los mismos contrataron el decorado i pintura en seis mil pesos. El costo total del edificio fue de 195.000 pesos.
La elevación de cada piso es de suelo a cielo, 4 metros 25 centímetros; el tercer piso tiene tres metros i medio.
La demora en la construcción, pues pudo concluirse en un año, fué debido a que en los presupuestos anuales no se consultaban más que cantidades parciales.
El edificio es todo de ladrillo de buena calidad; la madera del envigado es de la localidad, de la mejor clase; i la de los pisos, de raulí, que los contratistas hubieron de traer de Concepción. Las puertas i ventanas son de pino Oregón i las tres de la calle, de roble americano. El cancel o mampara de la puerta de las habitaciones particulares del Gobernador, es de raulí. las rejas de la ventana del primer piso son de fierro forjado por el artesano señor Natalio Foretich...en carpintería Hamann i Spanich, en herrería R. Maynard, en pinturas Hamann i Spanich, en reboques esteriores la sociedad S. Medina compuesta de españoles y en la vereda, hecha con ladrillos de Lota, Droguett.
Durante el tiempo de los trabajos solo una vez vino el jefe de la sección de arquitectura de la Dirección Jeneral de Obras Públicas, don Carlos Donoso Grille, a visitarlos quién volvió mui satisfecho, sin haber tenido nada que correjir.
Las murallas tienen un espesor de 70 centímetros.
La cimentación tiene un espesor en unas partes de 1.40 i en otras 1.10.
La profundidad de los cimientos es de 2.20, constituyendo por tanto unos vastos sótanos de toda la estensión del edificio, pudiéndose hacer en ellos unos buenos subterráneos, en cualquier momento, para archivos, depósitos o lo que se quiera.
El único defecto que se nota en el edificio de la Gobernación de Punta Arenas es falta de belleza, pero ello es debido al fin a que estaba destinado, que exije más solidez que elegancia, i este efecto lo ha llenado cumplida i satisfactoriamente el arquitecto que trazó los planos i dirijió las obras. Es un edificio tan sólido que durará siglos." (289)
En este contexto de progreso material y económico que estaba viviendo la Patagonia austral, las condiciones de trabajo en muchas faenas en el territorio deben haber sido particularmente duras.

Mineros y cocineros,

lavanderas y carniceros

Piénsese por ejemplo en esta breve descripción que hace el cronista del diario “El Magallanes”, luego de una visita a la Mina de carbón Loreto: “Un minero basta para preparar el carro i conducirlo. Se va en carro, no por necesidad, solo por no mojarse los pies, pues como es natural, el suelo se halla siempre mojado por las filtraciones de agua”. (290)


El trabajo a principio de siglo se producía como producto de una relación muy directa entre el obrero y su futuro patrón, como aparece en estos avisos publicados en el periódico local.


Carniceros

"Se necesitan carniceros para la grasería de San Gregorio, que principia sus faenas hacia el 15 del corriente mes. Por pormenores ocurran a
José Menéndez". (291)

Cocinero

"A bordo del escampavía Toro se necesita un cocinero. Tendrá 45 pesos de sueldo al mes, debiendo firmar contrata por un año." (292)

Necesito

"Lavanderas i planchadoras competentes. Antigua Lavandería Santiago. Chiloé 986." (293)




De resultas del nuevo ambiente social en el Territorio, que vimos manifestarse tímidamente en 1901, necesariamente algunos obreros buscarían organizarse.
En mayo de 1902 aparece mencionada en la prensa local de Punta Arenas, la convocatoria a reunión de un Club Internacional de Obreros, el cual es anunciado como un "centro de ilustración", pero al poco tiempo desaparece toda mención pública lo que hace presumir su desaparición.
A su vez, en julio de 1902 se consigna la existencia de una "Asociación de Suplementeros", de efímera existencia y constituída por los jóvenes encargados de la distribución de periódicos en la ciudad, la que refleja las incipientes manifestaciones organizativas de los trabajadores del Territorio.

El trabajo abnegado

y silencioso de los preceptores:

los primeros maestros municipales

de Magallanes

La educación es una de las actividades laborales más importantes en toda comunidad humana.


En el Magallanes de fines del siglo XIX, la educación era una responsabilidad que recaía tanto en los Padres Salesianos, los primeros en crear un colegio particular, como en los preceptores que encargaban de la formación de niños y jóvenes en los establecimientos municipales y privados.

Escuelas y preceptores:

los sueldos de los profesores en Magallanes

(1895-1910)

Las primeras escuelas particulares en Magallanes fueron iniciativas particulares (de los Padres Salesianos), pero rápidamente la Junta de Alcaldes asumió la responsabilidad de organizar, financiar y poner en funcionamiento escuelas elementales en Punta Arenas y más tarde en Porvenir y Puerto Natales.


Habría que agregar además, el esfuerzo educador pionero del Gobernador Jorge Schythe, quién en 1852 abrió durante dos años una escuela primaria en la colonia.
La primera escuela no confesional y subvencionada por el Estado fue el llamado Liceo Internacional creado por el alemán Otto Buchler en 1895, y que otorgaba enseñanza primaria y secundaria.
En 1899 funcionaban dos escuelas municipales cada una con un preceptor, cuyas remuneraciones anuales sumaban $ 1.200, según las Actas de Sesiones de la Junta de Alcaldes. Ese mismo año, el vecino Rodolfo Stubenrauch donó a la Junta de Alcaldes un terreno en calle Chiloé para la construcción de Escuelas Municipales, obras que comenzaron de inmediato y culminaron en octubre de 1899.
La actividad pedagógica, daba orígen además, a otros trabajos adicionales como es el caso del maestro carpintero Eusebio Rodríguez, como aparece en el siguiente contrato con la Junta de Alcaldes:
"Comisión de Alcaldes.

Punta Arenas, marzo 6 de 1899.

N° 309.

Vistos estos antecedentes, decreto:

1° Acéptase la propuesta que hace don Eusebio Rodríguez para construir veinticinco bancas-escritorios destinadas a las escuelas municipales del Territorio;

2° En la construcción de este mobiliario se empleará madera de pino del espesor siguiente: las tapas i asientos de una pulgada, los tableros de media pulgada i las plantas de dos pulgadas.

La armadura se hará sin clavos;

3° El plazo para la entrega de las bancas-escritorios es de quince días a contar desde esta fecha;

4° El precio que se abonará al contratista será el de diez i nueve pesos, veinte centavos ($ 19.20) por cada banca-escritorio, pagadero a la terminación de los trabajos;

5° Los trabajos se ejecutarán en conformidad al plano i especificaciones respectivas i a la propuesta del señor Rodríguez.

Anótese. Navarro Avaria.
Eusebio Rodríguez. J.B. Contardi, Secretario." (294).
A su vez, en el Presupuesto de Gastos y Entradas municipales para 1900 (Sesión 8ª. Extraordinaria del 21 de octubre de 1899 de la Junta de Alcaldes) figuraba la siguiente partida:
Sueldo de preceptores: $ 3.400.-

Para la formación de una Biblioteca: 1.000.-

Mobiliario y otros útiles de

enseñanza: 600.- Total $ 5.000.-
Desde principios de siglo había un Visitador de Escuelas, funcionario municipal encargado de recorrer anualmente todos los establecimientos y controlar su funcionamiento. A los exámenes de fin de año, que se anticipaban por el diario local (y donde su publicaban también los resultados), eran invitados los Alcaldes de la Municipalidad.
Como consecuencia de la ley promulgada en 1908 que otorgaba una gratificación a todos los profesores de Chile, la Junta de Alcaldes procedió a otorgar las respectivas subvenciones a los preceptores. En el acta de la sesión N° 69 ordinaria del 1° de febrero de 1909 de la Junta de Alcaldes, figura este interesante listado de todos los preceptores municipales y sus respectivos establecimientos, con la indicación de sus remuneraciones y la subvención.
"Escuela: Nombre: Sueldo $: Subvención: Total $:
Superior Hombres Luis E. Zelada 320 20 340.-

Superior Hombres Manuel Iligaray 140 40 180.-

Superior Hombres Pedro P. Ríos 140 40 180.-

Superior Hombres Carlos Muñoz 140 40 180.-

Superior Hombres Eliecer Díaz 140 40 180.-

Superior Niñas Laura C. de Zelada 240 20 260.-

Superior Niñas Inés Muñoz 140 40 180.-

Superior Niñas Emma Bravo 140 40 180.-

Superior Niñas Clemencia Silva 140 40 180.-

Elemental N° 3 Carolina v. de Urbina 160 30 190.-

Elemental N° 3 Rita Galleguillos 119 45 164.-

Elemental N° 3 Gricelda Barría 119 45 164.-

Elemental N° 4 Celina Galmez de A. 140 40 180.-

Elemental N° 4 Laura Coelho 119 45 164.-

Elemental N° 5 Amelina Labra 126 40 166.-

Elemental N° 6 Mercedes Valenzuela 160 40 200.-

Elemental N° 6 Celia Molina 105 50 155.-

Elemental N° 7 Balbina Muñoz de C. 140 30 170.-

Elemental N° 7 Soledad Urbina 105 50 155.-

Esc.M. Leña Dura Aurelia Rodríguez 100 100.-

Esc. Sup. Niñas (Costura) María I de los Santos 75 75.-
Es de observar que en la nómina de Preceptores aquí citada, predominan las mujeres, lo que nos refleja la importancia que había adquirido el trabajo femenino en la Educación, como en otros sectores, a principios del siglo XX.
Las remuneraciones de los profesores en el Territorio de Magallanes hacia 1909-1910, por lo tanto, fluctuaban entre $ 155 y $ 340, considerando la gratificación de zona que por esa época se había establecido por ley de la República.
Otros establecimientos creados en la primera década del siglo XX, fueron el Colegio Eusebio Lillo y la Escuela Nocturna Popular, dependiente de la Sociedad de Instrucción Popular, éste último orientado a la formación de obreros. (295)
Las mujeres residentes en Magallanes, no solo se vincularon estrechamente a la educación, como se ha visto anteriormente, sino también comenzaron por entonces a realizar actividades sociales y de agrupación.
Así, en esa misma época y junto a las Sociedades Mutuales ya mencionadas, existía una entidad femenina de beneficencia denominada "Sociedad de Dolores", que existió hasta los años 30 y cuya función era agrupar a señoras residentes en Magallanes quienes realizaban obras de caridad con los pobres.

1903-1905:

aparecen nuevas sociedades

obreras de resistencia

La presencia cada vez más numerosa de inmigrantes extranjeros, estaba produciendo -entre otros efectos sociales- un incremento en la sociabilidad magallánica.


Como se ha visto en años anteriores, muchos de estos obreros, peones, artesanos, emprendedores y colonos extranjeros avecindados en el Territorio, traían consigo la experiencia de las sociedades mutuales y otras organizaciones obreras, que se habían formado en Europa durante la primera mitad del siglo XIX, las que surgieron bastante influenciadas a su vez, por las doctrinas socialistas y anarquistas, como para que alguno de ellos, no intentara formar algo similar en estas lejanas tierras.
El resultado de esta combinación de influencias y factores, estuvo a la vista: en los primeros años del siglo XX se observaba un incipiente surgimiento de las organizaciones de obreros en Magallanes.
Por ejemplo, en 1903 se formó una entidad denominada Unión Internacional de Obreros de Punta Arenas, una sociedad obrera de resistencia que, aunque tuvo una vida efímera, puso en evidencia que el propósito y la necesidad de organizarse estaban surgiendo entre los trabajadores del Territorio. En marzo de ese año, se constituyó con 52 trabajadores de distintas nacionalidades (españoles, franceses, croatas, italianos, británicos y griegos) y algunos chilenos.
De acuerdo a la declaración notarial respectiva, las finalidades de la Unión eran: "El fin de este centro es proteger a los obreros en jeneral i a la defensa de sus derechos por vía legal. Tener el más cauteloso cuidado que sus salarios nunca sean inferiores a una tasa o tarifa retributiva i pagado regularmente ya sea semanal, quincenal o mensualmente. Estender el espíritu de cooperativa entre los obreros en jeneral." (296).
Digno es de notar en esta declaración de objetivos, que la Unión Internacional se proponía “proteger a los obreros en general i a la defensa de sus derechos por vía legal...” lo que denota que la presencia mayoritaria de obreros extranjeros en la organización, les impuso una política obrerista de prudencia y respeto por las normas legales vigentes, lo que se reafirmaba por la definición de un “espíritu de cooperativa”, ajeno por definición al conflicto político y de clases.
Cabe notar aquí que, no obstante el carácter efímero que tuvo esta organización obrera, de entre sus miembros surgió la idea de crear un Cuerpo de Asistencia Pública, organismo que dio origen a su vez, a la Cruz Roja en Magallanes.
Es decir, que entre estos obreros inmigrantes no solo había un acendrado espíritu asociativo, sino también que su inspiración cooperativa los orientó hacia una franca disposición a colaborar positivamente en el desarrollo humano y la solidaridad, hacia los habitantes del Territorio.
La Unión Internacional de Obreros no tuvo larga vida, sino que ya hacia 1904 desarrolló algunas pocas actividades y fue quedando solamente, de su núcleo fundacional, un pequeño periódico, también de irregular circulación. Probablemente estos obreros lograban reunirse en Punta Arenas, sólo en los meses de invierno, terminada las faenas de las estancias y de los lavaderos de oro.
No obstante el carácter efímero que parecían tener estas primeras organizaciones obreras, se las arreglaron en 1904 para celebrar el 1° de mayo.
El periódico “El Magallanes” nos relata esos preparativos de celebración, el 30 de abril de 1904 en los siguientes términos: “El 1° de mayo. Celebran mañana los obreros la fiesta del trabajo, i en ese día deben dar prueba evidente de su unión como así mismo las leyes del país, medio por el cual podrán más facilmente satisfacer sus aspiraciones. Proyéctase celebrar un pic-nic en el cerro, al otro lado de la cruz, para lo cual todas las sociedades obreras saldrán unidas a la 1 de la tarde desde la Avenida Colón llevando a la cabeza el estandarte de la asociación obrera.” (297)
En ese contexto societario, el trabajo continuaba siendo el nervio motor del crecimiento material y económico del Territorio.

El artesano Manuel Fernández

trabaja para Mauricio Braun

La colonia de Magallanes estaba llena de inmigrantes provenientes de diversos países y regiones, especialmente artesanos, como Manuel J. Fernández, el que se encargó de hacer algunas obras de reparaciones en la casa del estanciero Mauricio Braun en Punta Arenas, como dejó constancia de su puño y letra en este documento inédito, que tiene el carácter histórico de antecedente de ser un virtual contrato individual de trabajo.



Propuesta

Manuel J. Fernández

"Me comprometo a ser la reparación de la casa calle Atacama del sr. M. Braun según las siguientes condiciones unir el salon grande de la calle correr dos tabiques colocar una biga de seis por seis dividir cuatro piezas entabladas por un lado con tablas de tres cuartos por ocho i por ambos lados con arpilleras y papel.
Tan bien subir el piso de la cocina al nivel del salon tanbien una mano de pintura en toda la separación una ventana grande a la calle i cuatro chicas interiores.
Los marcos de las puertas solo con pilastras trabajo rendido en el plazo de veinticinco dias por el precio de quinientos veinticinco pesos ochenta centavos (525, 80)

Manuel J. Fernandez." (298)
La dificultosa ortografía del artesano Fernández (que aquí se ha respetado rigurosamente), nos refleja un inmigrante español (la firma viene acompañada de una elegante rúbrica), con conocimientos prácticos de su oficio pero con una escasa instrucción escolar.
Aún en su forma elemental y su redacción precaria, estamos aquí en presencia de una suerte de "contrato con remuneración por pieza", en el que el pago aunque es convenido de antemano, depende de la realización de los trabajos, o "trabajo rendido" como reza el acápite final del documento.
Un cambio significativo y de progreso se vivió en 1905. Probablemente muchos de los habitantes del Territorio no lo percibieron así en su oportunidad, pero después de múltiples gestiones, se dieron los primeros pasos para la formación de la industria frigorífica en Magallanes.
Hacia 1905 se iniciaron las faenas del frigorífico del sector Río Seco, de propiedad de la empresa The South American Export Syndicate Ltd. Este fué el comienzo de la industria frigorífica en Magallanes que tendría un importante auge en las décadas de los años veinte y treinta.


Formación y expansión de

la industria frigorífica en Magallanes

(1905 en adelante)

En febrero de 1905 comenzó a funcionar el primer establecimiento frigorífico en la Patagonia en el sector de Río Seco a 12 kilómetros al norte de Punta Arenas, junto al Estrecho de Magallanes.


La sociedad propietaria estaba constituída por una alianza de capitales de los empresarios regionales Mauricio Braun, Jorge Broughan y Mateo Bermúdez, quienes se asociaron con la compañía naviera inglesa Haulders Brothers & Co. de Londres, todos los cuales constituyeron la sociedad anónima industrial "The South American Export Syndicate Limited", con un capital inicial de 30.000 libras esterlinas.
Este primer frigorífico comenzó a funcionar en febrero de 1905 con una dotación de 44 trabajadores u operarios, llegando a operar hacia los años veinte con 156 obreros.
En torno al Frigorífico de Río Seco, comenzó a constituirse el poblado del mismo nombre, principalmente con los empleados y obreros del establecimiento, pero más tarde, con colonos provenientes de Punta Arenas y de Chiloé.
En enero de 1907, por su parte, se constituyó la sociedad Compañía Frigorífica de la Patagonia, con un capital inicial de 100.000 libras esterlinas aportadas por diversos comerciantes y propietarios de estancias de Magallanes. El frigorífico se construyó en la bahía de San Gregorio, junto al Estrecho de Magallanes, a un costo de alrededor de 70.000 libras esterlinas, a iniciando sus faenas en febrero de 1908. Fué denominado Frigorífico de Puerto Sara.
En este frigorífico trabajaban unos 120 obreros, llegando su dotación de temporada alta, hasta los 340 en los años veinte y treinta.
A su vez, en 1914, comenzó a faenar el Frigorífico de Puerto Bories de propiedad de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego, a partir de las instalaciones allí creadas en 1910 para la preparación y envasado de carne conservada para la exportación. Hacia 1919 y 1920 éste era el establecimiento frigorífico más grande de Magallanes.
En 1917, y sobre la base de las primitivas instalaciones de una antigua grasería existente desde 1896, se inauguró el Frigorífico de Punta Arenas, una sociedad cuyo capital social hacia 1924 era de 150.000 libras esterlinas, y en el que el industrial Juan Hoeneisen tenía importantes intereses.
Este mismo año de 1917 se constituyó en Ultima Esperanza la Sociedad Anónima Compañía Frigorífica de Puerto Natales, con un capital inicial de 100.000 libras esterlinas. Inició sus actividades en 1920, cerrando en 1921 y reabriendo en 1925.
Finalmente, hacia 1921 inició sus actividades el Frigorífico de Tres Puentes de propiedad de Juan Hoeneisen y Cía., el cual hacia 1925 se ocupaba en faenar animales ovejunos para conserva, extracto de carne, refinación de sebo animal, fabricación de jabón y otros usos industriales.
El conjunto de la producción de los frigoríficos en Magallanes, desde los primeros 73.532 animales faenados en 1905 por el Frigorífico de Río Seco (el primer año de su funcionamiento), alcanzó los 807.932 animales en 1915 y los 1.004.940 animales faenados en 1920.
En 1925, por su parte, el faenamiento total en los frigoríficos de Magallanes había alcanzado a 987.209 cabezas, iniciando así una lenta declinación en el número de establecimientos funcionando y el total de animales faenados.
Ese mismo año de 1925, la exportación de productos de los frigoríficos (fundamentalmente hacia Inglaterra y Estados Unidos) alcanzaba los 7.587.152 kilos de carne congelada y 270.900 kilos de carne en conserva. (299)
Hacia 1905, el centro de la actividad económica y administrativa del Territorio de Magallanes se encontraba en Punta Arenas, a principios del siglo el único poblado de toda la vasta comarca austral. Y dentro de esta actividad, la navegación comercial y el movimiento portuario ocupaban un lugar cada vez más importante.

La importancia

del puerto de Punta Arenas

en el comercio y la navegación

por el Estrecho de Magallanes

(1867-1909)

La navegación moderna por el Estrecho de Magallanes, data del siglo XVI en adelante, pero la circulación de buques que interesa conocer para este relato histórico, es aquella que se produjo a continuación de la fundación de la Colonia de Magallanes.


La historia de Punta Arenas es la historia del Estrecho de Magallanes y, por lo tanto, la historia del trabajo en Magallanes está íntimamente asociada a la navegación marítima a través del Estrecho.
Por barco llegaron los primeros colonos; por barco se desplazaban los colonizadores para conocer las ignoradas pampas de la Patagonia; por barco se fueron a Europa los primeros productos de la Colonia, carbón, oro, pieles finas y por barco llegaron las interminables oleadas de inmigrantes que poblaron y trabajaron los campos, las estancias, los lavaderos de oro y las minas de carbón.
Y por barco circularon durante casi un siglo, desde 1860 en adelante, las riquezas de Magallanes que le dieron progreso: las lanas, los cueros, las carnes, el ganado, las maderas, el carbón y el petróleo. Cabe por lo tanto, subrayar la importancia crucial de la navegación mercantil en el desarrollo de Magallanes y en en el desplazamiento de la mano de obra que hizo esa riqueza con su trabajo.
La primera línea de navegación comercial a vapor que se estableció con itinerarios fijos por la vía del Estrecho de Magallanes, fué la compañía inglesa Pacific Steam Navigation Company (PSNC), cuyos barcos desde 1867 en adelante hicieron la carrera de Valparaíso a Punta Arenas y conectando a Magallanes con otros destinos del Pacífico.
Hasta ese momento traer una tonelada de carga desde Europa a Punta Arenas por el istmo de Panamá (es decir el flete), costaba 100 chelines y desde el establecimiento del itinerario de la P.S.N.C. el flete por tonelada bajó a 50 chelines.
En 1908, la Pacific Steam tenía operando 21 vapores con un registro de capacidad total de 120.000 toneladas.
En 1870 siguió el ejemplo la compañía alemana Kosmos, cuya finalidad era cubrir la ruta del Atlántico hacia el Pacífico y vice versa hasta Europa, para lo cual su flota en 1908 era de 47 vapores con un total de 327.300 toneladas de registro.
Desde 1870 en adelante, el número de vapores y de líneas comerciales que transitaban por el Estrecho en su navegación interoceánica y recalando en el puerto de Punta Arenas, creció considerablemente y en forma ininterrumpida.
Esta creciente circulación de vapores, acrecentó el trabajo en la producción de carbón (para las calderas de los barcos), pero también dió auge al trabajo de los lancheros (que desplazaban la carga desde los vapores a la playa del puerto), de los cargadores y, también, de los obreros que trabajaban en los astilleros, varaderos y en la carpintería de ribera.
Hay que considerar que mientras los muelles del Estrecho ni los vapores de la época no disponían de grúas para desplazar la carga, ésta debía ser movilizada por lancheros quienes en chalupas a remo, se "acostaban" a los barcos (es decir, se amarraban a uno de los costados de la nave), cargaban los bultos o cajones en éstas y los trasladaban a la playa, donde otros cargadores o los mismos remeros, la depositaban en la orilla a la intemperie.
Así funcionaban las faenas de carga y descarga hasta que la firma Braun & Blanchard, obtuvo permiso de la Comisión de Alcaldes de Punta Arenas en 1905 para construir galpones donde proteger la mercadería en tránsito. Los muelles daban trabajo a lancheros y cargadores, que eran considerados por aquel entonces, como una de las categorías más bajas de los peones o "gañanes".
Esto explica que en los primeros años diez del siglo XX, los gremios de Mar y Playa tuvieron un rol social tan relevante y decisivo en Magallanes. (300)
Hacia 1909, la actividad marítima había alcanzado una intensidad inusitada, como aparece en las Instrucciones para la navegación por el Estrecho, escritas por Pecket Harbour y emitidas por la Marina, donde se lee la siguiente descripción panorámica de la industria y sus vínculos con la navegación: "Desde hace algunos años a esta parte la industria ganadera i ultimamente la minera, han tomado un incremento increíble en la rejión magallánica, formándose sociedades esplotadoras con grandes capitales, que han venido a dar vida i movimiento a dilatadas estensiones de terreno que veíamos hace poco completamente desoladas. Por otra parte, la union de Punta Arenas con Punta Dungeness por una línea telegráfica que tiene varias estaciones en la costa norte del Estrecho, i el servicio de faros que dia a dia viene haciéndose mas importante por las nuevas construcciones hechas i las ya proyectadas, han contribuído a dar mayor interés a estas rejiones, tanto bajo el punto de vista de la navegación, cuanto que vienen a demostrar el rápido progreso que en todos sentidos ha venido operándose desde hace diez años en esta rejión de Chile. Con tal motivo se han abierto a la navegación, sobre todo en la parte oriental del Estrecho de Magallanes, numerosos puertos, caletas o surjideros por donde se esportan los productos de las espresadas industrias, especialmente la ganadera, ya que la minera aun no empieza a esplotarse en grande escala i por donde también, en algunos de ellos, se desembarcan los artículos i pertrechos que sirven para el abastecimiento de los faros i estaciones telegráficas." (301)
Mientras estos avances económicos y materiales se iban manifestando, algunos grupos de obreros radicados en el Territorio, y seguramente trayendo desde Europa sus propias tradiciones, experiencias e ideologías, se reunieron en 1905 para realizar una celebración masiva del día del Trabajo.
Los rasgos pintorescos de esta inusitada celebración aparecen relatados por un periódico que los mismos organizadores publicaron.

1905:

un 1° de Mayo

con banda de músicos,

asado y discursos

En los primeros cinco años del siglo, los obreros de Magallanes se iban ilustrando e iban tomando lentamente consciencia de su lugar en la sociedad e iban comprendiendo la necesidad de organizarse.


No hay registros de estos años, respecto de quienes eran los líderes, a quienes podría atribuirse el impulso societario que estaban experimentando los obreros del Territorio. Pero sin duda se trataba de obreros que contaban con una formación intelectual, con una educación social y política.
Leemos en el periódico “1° de Mayo” de ese año esta ilustrativa reivindicación de los derechos de los derechos de los trabajadores de cualquier país del mundo: “...somos hombres hermanos de otros hombres, de esos que actúan en los talleres de capataces, como si estuvieran en los ingenios de negros en Cuba; somos hermanos de los que nos explotan pagando con unos ochavos una labor de todo un día i un insomnio de muchas noches. Nosotros, que tejemos las ropas de los ricos, que confeccionamos sus vestidos, que construimos sus palacetes y sus mobiliarios, queremos, exijimos el puesto que con perfectísimo derecho nos corresponde en el banquete de la vida. Somos hombres i no bestias. Y este derecho incontrastable, justo i equitativo, lo perseguimos desde la tribuna al club, en todo sitio i lugar al compás de nuestras herramientas de trabajo...i sobre las ruinas del tirano capital, levantaremos el edificio de nuestra emancipación social, sobre la base de la solidaridad i con el emblema de todos para uno i uno para todos...” (302)
Por eso, en 1905, se celebró el 1° de Mayo, bajo la organización de un Comité en el que participaron las organizaciones obreras y algunas sociedades mutuales, como la Deutsche Kranke y la Sociedad Fratellanza Italiana de Socorros Mutuos.
Una columna de trabajadores marchó por el centro de la ciudad y por Avenida Colón donde se realizó un asado campestre y a continuación un mitin con diversos oradores, tal como lo relata con vívidos trazos el periódico obrero "1° de Mayo".

LA CELEBRACION DEL 1° DE MAYO


"Escribimos estas líneas bajo la fresca impresión que nos produjo la celebración de nuestra fiesta el día 1º de Mayo, que á decir verdad, no esperábamos alcanzará el éxito que obtuvo, y mucho nos alegramos de que asi haya sido.
Muchos son los talleres que han permanecido cerrados ese día ya por expontaneidad de sus dueños, ya por no concurrir los operarios al trabajo. El paro no ha sido general, como era de desear, pero teniendo encuentra la pequeña cantidad de obreros que años anteriores se obtenía de trabajar, y el poco conocimiento que del significado de esa fiesta tiene el proletariado de esta ciudad, predecirse que a superado toda expectativa, marcando una nueva era en el movimiento obrero puntarenense.
A la una de la tarde el local de la Sociedad Italiana, resultaba pequeño para obtener en su interior á la afluencia de obreros que acudían al llamado de la Comisión organizadora y que sonrientes demostraban el gozo que experimentaban de encontrarse con otros compañeros, obreros todos, animados de una misma idea, y congregados con un mismo fin.
La banda de músicos alemanes contribuyó a dar mayor realce a la fiesta, haciendo oir algunas piezas de su repertorio.
A las dos y media de la tarde se organizó la columna de á dos en fondo, con la banda música a la cabecera. No pudimos apreciar el número de los concurrentes, pero hemos visto que la columna era de dos cuadras y que era una novedad que llamaba la atención de los transeuntes, muchos de los cuales se plegaban engrosándola.
Previendo la probable ingratitud del tiempo en esta estación, se habían designado dos sitios: en la falda del cerro al aire libre y unos galpones cerrados. El mal tiempo nos hizo optar por estos. Con mucho carro por el camino la columna tomó por la calle Atacama, siguió por la Avenida Colón doblando por Rondeau hasta los galpones de Rogolini situados al lado de la Usina de la luz eléctrica.
Allí estaba á disposición de todos el pic- nic, y el que más el que ménos se prendió del asado como si fuera algo burgués; y decimos algo burgués, porque algunas daban tales tarascones á las presas, diciendo que parecía que mordían á sus propios patrones. Qué cariño les tendrán!
Después de devorados los sandwichs, fiambres, asado y todo lo que había, parece que faltaba algo y ese algo apareció en una inprovisada tribuna por donde desfiló una serie de oradores á cual mejor.
Como para contar las penas y dolores, los trabajadores no necesitan elocuencia, cada cual se explicaba á su manera, provocando la admiración de muchos obreros que por primera vez oían tantas verdades. Se explicó el significado de la fiesta del día, se protestó del militarismo del clericalismo y la burguesía. Se demostró como este triunvirato burgués había combinado las cosas de tal modo, que los trabajadores no resurjirán á la vida natural, mientras subsista este régimen social corrompido, donde los que trabajan apenas ganan para sufragar sus gastos de sus más apremiantes necesidades, mientras los que no hacen nada, los ricos viven en la opulencia con toda clase de comodidades.
Se exhortó á que los obreros abandonen las cantinas, que se instruyan y se organicen por gremios; ya que el Capital es una potencia, es necesario organizarse y formar otra potencia la más grande la más fuerte, y que el día que la unión de los obreros del mundo entero sea un hecho, los trabajadores trabajarán para sí mismos.
Se protestó contra las fronteras que dividen los pueblos, que enjendran las guerras en las cuales los obreros son el mayor continjente sirviendo de carne de cañón.
Se envió un saludo a los trabajadores rusos y japoneses, que son víctimas del actual sistema autócrata matándose ambos por defender lo que llaman patria y que no es otra cosa que una lucha de intereses en que ambas naciones estan empeñadas por conquistar el mercado a los productos de sus respectivos capitalistas.
También se envió un saludos á los trabajadores de la Argentina, muchos de los cuales sufren prisiones y destierro, á causa del estado de sitio que decretó el gobierno para evitar que la clase obrera organizada, exijiera más pan i menos explotación de los capitalistas.
Se envió un saludo al mundo obrero que sufre y labora por un porvenir más en armonía con las necesidades sociales.
Los aplausos se sucedían á cada orador y los vivas al 1º de Mayo se repetían con frecuencia al son de intercaladas sonatas de la banda de música.
A las cinco de la tarde se inició el regresó á la ciudad, oyéndose cantar himnos obreros en el trayecto y cuando llegó la manifestación al punto de partida, un obrero recomendó disolverse en orden ya que así había sido en toda la fiesta, y dijo que no olvidaran que el resto del año, y los venideros, deben luchar por mejorar paulatinamente las condiciones de trabajo, hasta alcanzar loa completa emancipación social.
Así terminó el día obrero con vislumbres de un cercano despertar en la clase obrera local" (303)

Es de observar en el lenguaje de los oradores, las referencias explícitas a la Guerra Ruso-Japonesa de 1905, al militarismo y a la solidaridad con los obreros de Argentina, que venían de realizar masivas manifestaciones de protesta (304), lo que indica que se trataba de líderes obreros ilustrados, suficientemente informados de las noticias de la prensa nacional e internacional y de una orientación ideológica anarquista. El redactor de este artículo, era también sin duda un anarquista: habla de "emancipación social" y contra las "fronteras que dividen a los pueblos"...


Volvemos a preguntarnos, ¿estaban informados los obreros urbanos o del campo de Magallanes, de los sucesos huelguísticos del Norte de Chile o el resto del mundo?
Al revisar la prensa local de la época (en particular los periódicos “El Magallanes” y “El Comercio”) aparecían frecuentes noticias sobre las huelgas y manifestaciones obreras en Santiago y en el resto de América, lo que permite presumir que, por lo menos, disponían de información que les llegaba por la vía de los diarios, de los marineros que hacían la carrera entre los puertos del resto del país y Punta Arenas y de los propios obreros inmigrantes que llegaban desde Europa y Buenos Aires, trayendo en su equipaje diarios, libros, conocimientos y experiencias.
Las celebraciones de ese 1° de mayo fueron tranquilas, como lo describe brevemente “El Magallanes” del 2 de mayo: “El 1° de mayo. La fiesta del trabajo fue celebrada ayer, sin que ocurriera ningún incidente. Los elementos que forman las asociaciones obreras, dieron prueba completa del compañerismo.” (305)
La policía y las autoridades chilenas, alertadas por el incremento de las actividades obreras en Chile y en Argentina, como lo consigna la prensa de la época, habían dispuesto redoblar la vigilancia con motivo del 1° de mayo, como resulta del telegrama reproducido por “El Magallanes” del 2 de mayo de ese año, procedente de Santiago de Chile vía Buenos Aires: “La fiesta del trabajo. Santiago, 29. El Gobierno ha dado terminantes instrucciones a las autoridades de la capital i del interior con objeto de que repriman cualquier movimiento que pudiera producirse en la fiesta del 1° de mayo.” (306)
Ese mismo año, los obreros recién contratados en el Frigorífico de Río Seco, manifestaron sus críticas a los salarios cancelados al término de sus faenas, lo que originó un conflicto que fue de inmediato reprimido por los patrones, mediante el rápido expediente de despedir a los obreros revoltosos. Dice escuetamente “El Magallanes” del 5 de mayo de 1905, sobre este incidente: “De Río Seco. Con oficio cerrado han sido remitidos varios trabajadores del establecimiento de Río Seco, por haber promovido desórdenes. La repetición de estos hechos que pudieran ser dolorosos, impone la necesidad de aumentar el servicio de Policía en ese punto, donde actualmente trabajan centenares de obreros.” (307)
Paralelamente a estas primeras e incipientes manifestaciones obreras, las sociedades mutuales seguían floreciendo y expandiendo su actividad, en una sociedad en que la entreayuda y la caridad eran recursos imprescindibles para protegerse de la miseria y la necesidad.

Mutualistas y caritativos:

cómo ayudarse

en la necesidad y el dolor

Una prueba de esta expansión en el desarrollo del espíritu mutualista en el Territorio, se encontró como una nueva expresión en la formación de la Asistencia Pública, la que por iniciativa de J. Blanchard y F.M. Bermúdez se propuso ir en ayuda de las personas más necesitadas.


El "Programa de la Sociedad Asistencia Pública", refleja a este respecto dos realidades sociales propias de Magallanes en 1905: "Es público i notorio que al Territorio de Magallanes llegan numerosos trabajadores para minas, estancias, gente de mar, etc., procedentes de todas partes del mundo; la mayoría de ellos no tienen familia establecida en ésta ni siquiera en muchos casos amigos o conocidos; mientras conservan su salud, gracias al abundante i bien remunerado trabajo que encuentran aquí, todo es bienestar para ellos, pero si por desgracia caen enfermos no encuentran con que atender sus necesidades más imperiosas, a parte de los sufrimientos morales que les ha de causar el mismo aislamiento en que se encuentran. Por otra parte la vida que anteriormente era fácil en esta rejión, desde hace algunos años tiende a ser cada día mas dispendiosa, de modo que hasta cierto punto el dicho antiguo de que no hai pobres en Magallanes no es hoy la espresión de la verdad".


Trabajo y ahorro:

la trayectoria de los pioneros

Muchos hombres de trabajo, llegaron a las pampas y costas de Magallanes, con el propósito de forjarse un futuro. Muchos de ellos traían de sus tierras originarias, una cultura del ahorro y de la perseverancia.


Dentro de esa enorme cantidad de obreros, "gañanes" o peones que desembarcaron un día en el muelle de Punta Arenas, desde fines del siglo XIX o principios del siglo XX, hay figuras poco conocidas como Natalio Foretich, Rogelio Figueroa o Natalio Mimica.
Natalio Foretich, por ejemplo, comenzó su vida laboral como carpintero y albañil y una de sus primeras grandes obras de construcción en Magallanes, fue la construcción del edificio de la Gobernación del Territorio, la primera obra pública realizada en cemento y ladrillo en Punta Arenas. Más adelante, se instaló con un taller de aserradero.
Otro caso característico es el del austro-húngaro Natalio Mimica. Su nombre aparece por primera vez en los registros contables de la Sección Philip Bay (Bahía Felipe) de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego (en junio de 1906), donde se desempeñó como obrero alambrador y esquilador, después de haber trabajado (desde su arribo a Magallanes en 1901) en la búsqueda del oro en el Cordón Baquedano y en el sector de Punta Páramo de la Isla Grande. A continuación se desempeñó como obrero carneador en las graserías de Caleta Josefina, Gente Grande y Río del Oro, también en Tierra del Fuego.
Con sus ahorros, desde 1916 arrendó un lote de 200 hectáreas, dedicado a la agricultura y se instaló con una carnicería y friambrería en Porvenir.
Otro caso individual destacado es el de Exequiel Garrido, un artesano albañil y carpintero, uno de cuyos primeros trabajos, como se ha visto, son en obras menores de reparación en la casa del comerciante y ganadero Mauricio Braun. Exequiel Garrido, a continuación hacia principios de 1898 aparece instalado con su propio aserradero de maderas, lo que refleja un espíritu ahorrativo y de trabajo perseverante.
El concepto fundamental que permite explicar, aunque sea en parte, el proceso de muchos de estos trabajadores pioneros es la idea de ahorro.
Al trabajo para el ahorro, se refiere éste fragmento que aparece en un libro de mucha circulación a fines del siglo XIX, titulado "Manual de Moral i de Economía Política para el uso de las clases obreras" de M. Cruchaga: "Más ahora, una gran parte del pueblo vive sin pensar en el día siguiente; derrocha en un solo momento lo que ha ganado a costa de grandes sudores; llega a la ancianidad, tiene que continuar trabajando o implorar el auxilio de la limosna i termina su vida en un hospital...El trabajo no basta sin la previsión i el orden que de todo saca partido...La previsión exije también el ahorro, o lo que es lo mismo la reserva de una parte de lo que se gana para ponerse a cubierto de las eventualidades. Desgraciadamente, como os lo he dicho, mucha parte de los hombres no entiende sus verdaderos intereses. Los jóvenes obreros no quieren comprender que la juventud es el tiempo del trabajo i de las privaciones; porque la vejez es i necesita ser el tiempo del descanso i del bienestar. Mientras son jóvenes, gastan lo que ganan, sin pensar en el porvenir..." (308).
Habrían de pasar muchas penurias y privaciones estos obreros llegados a Magallanes para que asumieran la importancia del ahorro como previsión para su propio futuro personal y familiar.
La Federación Obrera, por su parte, desarrolló diversos esfuerzos por orientar a los obreros acerca del ahorro.
En un artículo titulado "Las cajas de ahorro ¿a quién benefician?" del año 1916, el periódico "El Trabajo" plantea: "Es archisabido que casi todo el dinero que se deposita en las cajas de ahorro de los bancos de la localidad, es impuesto por los obreros, que se quitan el bocado de la boca para depositarlo en dichas cajas con el exclusivo fin de prevenirse contra futuras adversidades o para emanciparse del patrono cuando la circunstancia se les presenta. El dinero así depositado está sirviendo a los capitalistas y accionistas de los bancos que son los que casi exclusivamente gozan del crédito de esas instituciones...Es decir, que los obreros son doblemente explotados. En la fábrica se les paga el arriendo de sus brazos en forma de salario, y en los bancos, se les paga también un pequeño arriendo, llamado interés, por arriendo de sus ahorros, o sea, por el ahorro de sus alimentos quitados al estómago. Creemos que sería hora de que la clase obrera estudiara la forma de fundar un Banco Obrero que tendiera a beneficiarle a él exclusivamente, ya que los bancos burgueses tienden a ayudar solamente a la burguesía." (309).
Esta misma valoración positiva por el ahorro, la denota también ésta carta dirijida al obrero Juan Alarcón por su hermana en 1935 desde Estancia Cameron, en la que le encarga hacer ciertos depósitos de ahorro en Punta Arenas: "También dice Montero si le puedes hacer el servicio de cuando tengas tiempo le cambies este cheque plata argentina según hemos sabido que ahí cambian a $ 6 las casas de comercio o la Bolsa Negra, por aquí poco cambian i si llegan a cambiar pagan mui poco i dice Montero que si lo cambias fueras a la Oficina de la Cooperativa Vitalicia i le pagas 6 meses en la libreta de Manuel 2° i Otilia Montero 6 meses a los dos 6 meses cada uno i que se pague Kramarenko $ 8.10 que le estamos debiendo. Las libretas están en la misma oficina tu le pides un recibo i vez que las libretas si las arregla porque quedarían pagados a diciembre del presente año las demás libretas de los chiquillos también estan ahí en la Oficina, pero por ahora le vamos a pagar a dos nomas."


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