Historia Social



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UNION OBRERA




"Se cita a reunión general a los miembros de la Unión Obrera para el jueves 28 del corriente a las 7 p.m. en casa de don José Carrasco, calle de Valdivia, para tratar asuntos de suma importancia. El Secretario." (264).
José Carrasco, como se ha visto más arriba, había integrado la Comisión Calificadora en la primera directiva de la Unión Obrera, en marzo de 1897.
Así concluyó la Unión Obrera de Punta Arenas, y aunque sus asociados, vigilados y perseguidos por la autoridad, se dispersaron en la vida cotidiana de la colonia, la semilla del ejemplo que esos pioneros plantaron en los obreros renacería algunos años más tarde a principios del siglo XX, a través de nuevas sociedades de obreros del campo y la ciudad.
Entre tanto, la actividad económica y social en Magallanes continuaba pujante. Las faenas ganaderas, por su parte, en 1899, sufrieron los rigores de un crudo invierno, como lo anota el padre P. Marabini en su Resúmen de Observaciones Meteorológicas: “Nieve. En los 15 años de observación hemos notado grandísimas variaciones en la cantidad i duración de la nieve en el suelo. De esos dos factores, tan inciertos, depende en gran parte el éxito anual de las empresas ganaderas establecidas en esta rejión, las que, en efecto, el año 1899, con motivo del maximun de nieve (102 cm) sufrieron el máximun de pérdidas.” (265).
En el período entre 1888 y 1902, el promedio anual de nieve caída fue de 35.5 cms., por lo que el máximo de 102 cms (o sea, 1 metro y 2 centímetros!) del año 1899 significó un fuerte impacto en pérdidas de la masa ganadera, mientras que el año siguiente, 1900, tampoco fue benigno, con 61 cms. de nieve. Por su parte, el año 1902 la nieve caída alcanzó los 65 cms., como lo consigna el informe del sacerdote Marabini antes citado. A su vez, en 1905 y 1906 la nieve caída alcanzó los 65 y 55 cms. respectivamente.
Respecto de la nieve caída en el invierno de 1899, un posterior informe del observatorio salesiano, reafirmaba que “...hasta el máximun de cm. 102 en 1899, cuando la duración de la nieve en el suelo causó grandes mortandades de ganado en toda la rejión.” (266), entendiéndose entonces que el clima en general ese año de 1899 fue particularmente frío, con fuertes temperaturas bajo cero desde junio a noviembre, al momento de iniciarse las faenas de esquila.
Los trabajos en las estancias (arreos, marca, baño, etc.) se dificultaban enormemente por el suelo helado.
Así se inició el nuevo siglo en la Patagonia.


1900 - 1910:

EL TRABAJO Y EL PROGRESO

A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX

Los inicios del siglo veinte se presentaban en el Territorio de Magallanes con un ritmo cada vez más acelerado de evolución y de actividad económica y mercantil.


Instalada una verdadera "economía ganadera de exportación", el puerto de Punta Arenas, por aquel entonces una localidad de unos pocos miles de habitantes, ya comenzó a experimentar avances materiales producto de esta aceleración e incremento de la actividad económica y de la riqueza.
Este creciente movimiento de capitales y personas en la región austral del mundo, parecía reflejar el ambiente social que se percibía en otras regiones de América y del mundo.


Las luchas obreras en Chile


en los inicios del siglo
La principal zona de desarrollo de las primeras grandes organizaciones obreras en Chile fueron el Norte salitrero, los puertos de la zona central y Santiago.
El lº de mayo de 1900 se formó la primera Mancomunal con los obreros portuarios de Iquique. Dos años después agrupaba a 6.000 afiliados, extendiendo su influencia a todo el Norte Grande. Sus principales dirigentes fueron Abdón Díaz y Luis Varela, editores del periódico "El Trabajo".
En 1902, la Mancomunal dirigió una huelga que paralizó durante 60 días el puerto de Iquique. A raíz de esta huelga, Luis Emilio Recabarren, en ese entonces secretario general del Partido Democrático, dirigió una carta a Abdon Díaz el 14 de febrero de 1902 en la que manifestaba: "La huelga General en Iquique se impone como una, necesidad imperiosa y su realización debe ser la más rápida posible. La jornada de trabajo debe ser reducida a ocho horas y el pago debe hacerse en moneda corriente (...). La emancipación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos, como ha dicho el sociólogo alemán Carlos Marx. La huelga iniciada allí es el primer paso, ya no es posible retroceder, la marcha está emprendida, debe llegarse hasta el fin de la jornada(...). Prosigan impertérritos en la guerra cruda a los capitalistas. Son ellos nuestros verdugos y nuestros enemigos, hay que darles en la cabeza duramente”.
En la respuesta, Abdon Diaz comentaba alborozado el triunfo de la huelga: “el término de la huelga de los salitreros se selló la semana pasada bajo las mejores condiciones para nosotros, después de sesenta días de resistencia tenaz por parte del trabajo. Hemos sentado la primera piedra del templo de la Emancipación Social del obrero en Chile, mediante la unión y el compañerismo luchando sin contemporizaciones”.
En 1903 se fundaron las Mancomunales de Antofagasta, Copiapó, Lota y Coronel, donde estalló una de las primeras huelgas de los trabajadores del carbón, que se prolongó 43 días. El proceso de organización del proletariado se consolidó con la realización en Santiago de la Primera Convención Nacional de las Mancomunales, a la que asistieron el 15 de mayo de 1904 unas 15 organizaciones en representación de 20.000 afiliados. Humberto Valenzuela, uno de los mejores dirigentes que ha dado la clase obrera chilena en los últimos cincuenta años, sostiene en su trabajo póstumo sobre la Historia del Movimiento Obrero Chileno, que esta asamblea de las Mancomunales puede ser considerada como el Primer Congreso Nacional del proletariado chileno y el primer intento de crear una central sindical de carácter nacional.
Durante las sesiones de la Convención se retiraron dos Sociedades en Resistencia por estar en desacuerdo con la resolución de presentar un pliego de peticiones al gobierno. La Convención resolvió, asimismo, impulsar la publicación de periódicos y unificar las prestaciones de socorros mutuos. Se hizo una protesta por la detención de Luis Emilio Recabarren “miembro de esta institución arbitrariamente encarcelado por orden del juez letrado de Toco, don Joaquín Elizalde, por supuesto delito de sedición”.
Después de esta Convención, las Mancomunales lograron notorios avances en la organización nacional por gremios. La agudización de la lucha de clases obligó a la burguesía a discutir públicamente, en el Parlamento y los periódicos, la llamada “cuestión social”. Uno de los principales movimientos fue el de Valparaíso en 1903. El 3 de mayo los portuarios iniciaron una huelga por mejores condiciones de vida. Esta lucha se transformó en una huelga general de Valparaíso. En respuesta a la represión gubernamental, los trabajadores prendieron fuego a la Compañía Sudamericana de Vapores.
El Ejército y la Marina hicieron una feroz represión, matando a cerca de 100 trabajadores e hiriendo a varios centenares. Asimismo, desde el edificio de “El Mercurio” se disparó matando a más de 10 obreros. La fuerza represiva tuvo cuarenta heridos. Un periodista obrero de la época, señalaba el significado de estos acontecimientos: “Desde la revolución de 1891 ningún suceso de carácter puramente social ha producido una conmoción más honda en el país que el movimiento obrero de Valparaíso (...). Ha sucedido esta vez lo de siempre. Han sido precisos cien o más muertos y cerca de mil heridos, un malecón y un Palacio incendiados, medio centenar de casa saqueadas, meetings ardientes, destituciones y toda una conmoción nacional, para que la voz de una de las clases sociales que más sufre con el régimen de desgobierno y de favoritismo que nos rige, se haya hecho oír del país y sus gobernantes”.
Durante el gobierno de Riesco se produjo en Santiago, del 22 al 24 de octubre de 1905, un combativo movimiento, calificado de “levantamiento popular” por la prensa burguesa. Para protestar por el alza del costo de la vida, los trabajadores convocaron a un gran mitin el 22 de octubre. El Mercurio” reconoció que “puede calcularse entre 25.000 y 30.000 el total de personas congregadas allí al momento de ponerse en marcha la columna (...). Ayer a la hora señalada para el meeting, se reunieron en la Alameda todas las sociedades obreras de Santiago, llevando sus estandartes e insignias. Acudieron también las asociaciones análogas establecidas en las comunas rurales y pueblos circunvecinos”. Se nombró una Comisión para que presentara al Presidente de la República las peticiones y conclusiones del comicio. Ante la negativa presidencial de recibir la comisión “el pueblo se enfureció –dice Carlos Vicuña Fuentes- y pretendió penetrar al Palacio de la Moneda por la fuerza (...). El pueblo se retiró de la Moneda, pero se desparramó iracundo por las calles, rompiendo faroles y vidrios y gritando desaforadamente. La policía cargó varias veces contra los manifestantes, que respondieron a pedradas. La sangre de los heridos empezó a correr en uno y otro bando (...). La policía, entonces escasa, era manifiestamente impotente: el pueblo destrozaba los escaños de los paseos, los vidrios de los edificios públicos y los focos y faroles del alumbrado. Hacia la noche, la Alameda presentaba un aspecto fantástico: los grandes mecheros de gas habían sido rotos en sus bases e incendiados allí (...). El día lunes 23 por la mañana la exasperación popular seguía a pesar de la fatiga”.
Los trabajadores lograron apoderarse de las calles de Santiago durante 48 horas. Desfilaron desde sus barricadas hacia el centro de la ciudad, amenazando con entrar a la Moneda y la Tesorería Fiscal. El gobierno, viendo que la policía no era capaz doblegar la combatividad de los trabajadores, llamó urgentemente a varios regimientos que estaban de maniobras en Quechereguas, a 200 Km. al sur de la capital.
Llegaron al mediodía del martes 24, comenzando de inmediato una matanza, que alcanzó según algunos, a 200 personas y, según otros, a 500. En la masacre participó un numeroso grupo de jóvenes armados de la burguesía. Estas “guardias blancas”, que habían empezado a organizarse en varias ciudades y centros mineros, actuaron con presteza en defensa del Estado burgués y de sus intereses de clase. “El Mercurio” comentaba el día 24: “La noticia del levantamiento popular trascendió rápidamente a todos los hogares de Santiago, cuya juventud, inspirada en generosos propósitos de orden, se dio cita inmediatamente en el local del Club de la Unión donde se procedió a organizar la guardia formada por esa misma juventud para secundar la vigilancia de la policía (...). Se procedió así a la organización de la Guardia del Orden compuesta en su totalidad por 300 jóvenes de las altas clases sociales”.
Estos sucesos eran analizados desde otro ángulo por el periódico obrero “El Alba”: “El pueblo ha sido asesinado con toda saña y alevosía por la cosaquería y por la horda joven de la burguesía. Han sido asesinados cobarde y vilmente más de 500 ciudadanos y más de 1.5000 heridos. El obrero pedía alimentación barata; se le contestó con la metralla y el sable; pidió después justicia y castigo de la matanza; se le contestó con la bala que la burguesía armada con las mismas armas que el pueblo costeó para la defensa de la patria, disparaba a mansalva”.
En esta rebelión popular, los trabajadores santiaguinos utilizaron la táctica de lucha callejera que habían probado con éxito en 1888. El movimiento de 1905 fue más combativo porque los trabajadores demostraron que eran capaces de adueñarse de las calles durante más de un día. Este hecho, producido en el mismo año 1905 en que los trabajadores rusos formaban los primeros Soviets, ha pasado a la historia chilena con el nombre de la “semana roja de Santiago” y habría que relacionarla con los hechos coetáneos de la llamada “semana roja” en Argentina.
1905 fue un año de intensa agitación social en muchos países del mundo y los obreros de Magallanes no dejaron de registrar estos acontecimientos lejanos.
El Norte Grande –con sus grandes instalaciones salitreras y su elevada concentración de trabajadores- se constituyó por aquel entonces, en el principal foco de insurgencia obrera. Los trabajadores del enclave salitrero, los portuarios y ferroviarios fueron la vanguardia de esta “etapa heroica” del proletariado chileno.
Como se verá más adelante en el relato, las luchas obreras del resto de Chile y del mundo no fueron ajenas a las demandas de los trabajadores de Magallanes.
Las huelgas y luchas obreras que tenían lugar en el norte y en el centro de Chile, se situaban en un contexto internacional de alza de las demandas y organización de los trabajadores.


1900-1905:

los inicios de un siglo inquieto

en el Nuevo Mundo

El año de 1900 vino marcado por el surgimiento de la inquietud social y obrera en muchas regiones y países del mundo, especialmente en América, el atgractivo continente que recibía la mayor cantidad y variedad de emigrantes de otras latitudes.


En Chile, por ejemplo, el 21 de enero de ese año, se constituyó la primera Mancomunal Obrera, denominada "Combinación Mancomunal de Obreros" organización que surgió en Iquique, liderada por los obreros de las oficinas salitreras del norte, que llegó a reunir a 4.000 trabajadores, pero que integraba además a lancheros, estibadores, cargadores, bomberos y cuyo dirigente más connotado fue Abdón Díaz. Su periódico denominado “Trabajo”, circuló durante siete años por las pampas salitreras. En enero también, más de mil obreros sombrereros de Buenos Aires (Argentina) se declararon en huelga debido a la rebaja de salarios que habían sufrido, mientras los cocheros del ferrocarril urbano de Lima (Perú), paralizaban reclamando por los bajos salarios, la inestabilidad laboral y los abusos de que eran objeto.
En mayo de 1900 y durante 55 días, las multitudes de patriotas chinos (boxers) desencadenaron en Pekín y otras ciudades una violenta rebelión armada contra la presencia de las potencias extranjeras en territorio chino, la que costó la vida de 231 extranjeros y numerosos chinos de religión cristiana. Una fuerza expedicionaria de 5.000 efectivos de las potencias imperiales dominantes (Alemania, Francia, Inglaterra, Estados Unidos), sofocó la rebelión en agosto de ese año.
En marzo de 1901 se constituye el primer Congreso Nacional Obrero que aboga por medidas de proteccionismo industrial, leyes de protección obrera, una reforma judicial y la creación de un ahorro obrero.
En mayo de ese año de 1901, se constituyó en Argentina la Federación Obrera Argentina (FOA), en la que se agrupaban 15 sociedades obreras de resistencia de la capital, 12 del interior y 17 oficios. La organización contaba con una dirigencia mayoritariamente anarquista y socialista.
Entre 1901 y 1902, se implantó el servicio militar obligatorio en Chile y en Argentina, medidas inspiradas en el modelo castrense prusiano y que se orientan a dificultar la participación de los jóvenes en las manifestaciones obreras.
Entre 1900 y 1902 se extendieron las organizaciones mancomunales por las ciudades y establecimientos salitreros del norte de Chile: Tocopilla, Antofagasta, Pisagua, Caleta Junín, Chañaral, Taltal, mientras en el sur, en las minas de carbón de Lota y Coronel se formaban otras entidades agrupadas en una Federación Obrera.
Durante 1902 se intensificaron los conflictos obreros en Argentina. Así, en febrero, los obreros del puerto de Buenos Aires obtuvieron la jornada de nueve horas laborales, una conquista histórica en su país y en América Latina. En noviembre de 1902, una huelga general de todos los gremios organizados argentinos, genera fuertes medidas represivas del gobierno, mientras el mismo mes se declaraba la primera huelga general de los obreros en Cuba, demandando la jornada de ocho horas de trabajo y aumentos salariales.
Frente a las manifestaciones obreras de noviembre de noviembre de 1902, el gobierno argentino, junto con declarar el Estado de Sitio, dictó la Ley de Residencia, con la cual el Poder Ejecutivo quedó facultado para expulsar del territorio nacional a aquellos extranjeros que comprometan la seguridad nacional o perturben el orden público. Esta medida anti-anarquista sería adoptada en 1904 en Panamá.
En 1903 se intensifican las manifestaciones y se extiende la organización obrera en todo el continente.
Surge ese año en Iquique el Partido Obrero Mancomunal, que crea su propio períodico “El obrero mancomunal”.
Por su parte, en marzo de 1903, se constituye la Unión General de Trabajadores en Argentina, inicialmente con influencia socialista y más tarde con predominio anarquista, a la par con la fundación de la Federación Obreros Portuarios. Ese mismo año, en noviembre, los obreros conductores de los tranvías de Buenos Aires declaran una huelga prolongada.
En noviembre de 1903, después de varios meses de huelgas parciales en las ciudades (Cienfuegos, Cruces, Las Villas y otras) y en las plantaciones azucareras, se declara una huelga general de los trabajadores demandando la jornada de ocho horas y aumento de sus salarios.
En mayo de 1904 se celebró en Chile la Primera Convención de las Mancomunales, en la que se demandó mejoras salariales para los obreros, se respaldó a los obreros del salitre, y se propuso la creación de una Cámara del Trabajo, entre otras medidas destinadas a incitar la organización obrera autónoma.
Entre 1904 y 1905 se discute en el Congreso Nacional argentino una progresista Ley Nacional del Trabajo, pero, criticada por los anarquistas y socialistas de la UGT y resistida por los patrones, sobre todo oponiéndose a la jornada de 8 horas. El proyecto fue retirado del Congreso finalmente a mediados de 1905.
Una crisis mundial afecta a la economía de las grandes potencias capitalistas en 1905, la cual repercute desde 1906-1907 en América Latina, lo que acentúa las protestas, demandas y huelgas de las organizaciones obreras.
En febrero de 1905 en Argentina, una revolución liderada por el caudillo radical Hipólito Irigoyen, a pesar que se extiende por algunas provincias, es reprimida violentamente por las fuerzas militares, represión en la que caen numerosos obreros.
En Bolivia se constituye también a principios de 1905 una Unión Gráfica Nacional, liderada por anarquistas, mientras en mayo, los obreros azucareros de Puerto Rico se declaran en huelga, las que son fuertemente reprimidas por el Gobierno. Similares protestas se suceden en mayo, en Panamá, entre los obreros antillanos que trabajan en la construcción del Canal y que suman más de 7.800.
En octubre de 1905 un movimiento de demanda por las subsistencia en Chile, desemboca en una huelga general el 23 de octubre, la que fue reprimida por fuerzas militares. (267)
Los hechos de 1905 en Argentina y en Europa repercutieron a través de la prensa y del telégrafo en la lejana Punta Arenas, como se verá más adelante.
El mundo de los obreros era cada vez más ancho e interdependiente.
La profunda relación entre la economía magallánica y en particular, su economía ganadera con los mercados ganaderos de Londres, se reflejaba en esta noticia de “El Magallanes” de noviembre de 1900 donde se menciona que: “Por vapor “Liguria” hemos recibido el boletín correspondiente al remate de lanas efectuado en Londres el 16 de octubre por H. Hoare i Cía. (268). Se presentaron 9.138 fardos de lanas de los que 2.532 procedieron de Punta Arenas. Los precios obtenidos variaron desde 2 ½ a 10 peniques por fibra. 42 fardos marca Trébol, caleta Josefina, Tierra del Fuego obtuvieron un alto precio. El precio medio puedes estimarse en 5 a 5 i medio peniques.” (269)
En este comienzo de siglo, se manifestaba también en Magallanes una evolución de las mentalidades y del propio espíritu pionero y progresista.
Dentro de este contexto social que abarcaba al territorio patagónico, hay que situar la creciente influencia que tuvieron las ideas y los líderes anarquistas, en los orígenes de las organizaciones obreras de la Patagonia. Para comprender esos orígenes, hay que comprender los inicios del anarco-sindicalismo en el resto de Chile.




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