Historia Social



Descargar 7.88 Mb.
Página22/105
Fecha de conversión28.10.2018
Tamaño7.88 Mb.
1   ...   18   19   20   21   22   23   24   25   ...   105

La Unión Obrera


interviene en el problema

de los colonos chilenos

La Unión Obrera en este contexto, se constituyó en el centro de reunión, de organización y de expresión de los colonos emigrados al Territorio, como lo refleja ésta noticia: "La reunión de propaganda verificada por la Unión Obrera el domingo próximo pasado, estuvo concurridísima. Más de doscientos obreros de los recién llegados se hallaron presentes y, una vez impuestos de del objeto de la reunión y de los fines que la sociedad persigue, prorrumpieron en frenéticos aplausos y vivas a la emancipación social. Consuela ver, en los momentos de prueba a que se halla sometido el proletariado en todos los países, que en el último rincón del planeta se asocia un número respetable de trabajadores, dispuestos a campear por sus derechos. Es el fruto de la semilla sembrada hace tantos años por la inolvidable Internacional que, a pesar de todas las persecusiones, ha logrado hacer germinar infinitos granos..." (238).


Mozo

"Se necesita uno para el Hotel Harbour Wiew, frente al muelle de descarga. Debe hablar alemán e inglés. Se paga buen sueldo. Ocurran al mismo hotel. G. Braye." (239)

Al público en jeneral

"El que suscribe se ofrece como bodeguero o dependiente, carpintero o mayordomo de cualquier fábrica en ésta o fuera. Es entendido en todo trabajo. De honradez intachable. Dirección i órdenes en esta imprenta.
Santiago Alfaro." (240)

Muchos de aquellos colonos improvisados viajaron en barcos transportes de la Armada, desde los distintos puertos del país, Iquique, Valparaíso y Talcahuano, entre otros.


El problema de su radicación e instalación sin embargo no estaba resuelto, como lo manifiesta el periódico local: "¡Hasta cuando! Nos acaban de enviar 400 familias con un total de cerca de 1.200 personas, de las que todavía quedan asiladas en galpones como 100 familias, sin trabajo, sin pan i sin ración, i todavía pretenden hacer una nueva remesa a Magallanes para empeorar su situación... Algunos se han colocado, pero quedan centenares de hombres i mujeres que carecen del pan de cada día por la falta de trabajo. Muchos, muchísimos, desearían ganar algo para economizar i regresar al norte, pues están perfectamente convencidos de que han sido engañados de la manera más burda. Aquí no han encontrado empleo, las tierras no se prestan para trabajos agrícolas sino en mui limitada escala. Muchos se encuentran desesperados, viéndose sin trabajo i rodeados de hijos pequeños que piden pan i cuya hambre no pueden satisfacer. Fuimos de los primeros en combatir esta inmigración en masa. Hemos pedido albañiles, carpinteros, jentes de servicio, pero en grupos de 40 ó 50 personas que vinieran periódicamente; nunca que se nos trajera un transporte del Estado con tantos centenares de toneladas de seres humanos... El territorio es grande, pero eso no basta. Faltan todavía industrias que puedan proporcionar trabajo i pan a esos centenares de familias." (241)
En los mismos inicios de 1898, se produjeron dos manifestaciones públicas de los colonos, a fin de hacer presión a favor de las concesiones de sitios urbanos.
"El Obrero" critica al Gobierno por esta situación problemática, repudiando de paso y en un tono pacifista, la preocupación que por aquel entonces había en torno a los litigios pendientes de límites con Argentina: "¿Qué hará el gobierno y qué la burguesía para mitigar las calamidades presentes y mitigar los desastres futuros? El gobierno, demasiado preocupado con la cuestión de límites, seguirá el rumbo trazado por las exigencias partidistas: votar ingentes sumas arrancadas directa e indirectamente de las fuerzas productoras, para la adquisición de poderosas naves de guerra; para el envío a Europa de comisiones que estudien profundamente los adelantos modernos en la humana carnicería; para la movilización de millares de hombres, violentamente arrebatados a las faenas agrícolas e industriales...para el sostenimiento de innumerables e inútiles empleados, clero, pensionistas y todo el cúmulo de depredaciones que consigo trae aparejadas el arte de gobernar... No hay que esperar pues, que el gobierno destine una suma de dinero para la realización de algunas obras públicas, tan necesarias para la transformación de esta inmensa cloaca, y tan imperiosas para dar trabajo a centenares de obreros desocupados." (242). Como se verá más adelante, esta crítica antibelicista habría de servir de fundamento a las medidas represivas de las autoridades del Territorio contra la Unión Obrera.
La crítica de "El Obrero" por el gasto público dedicado a subvencionar al clero salesiano de Magallanes, se basaba en hechos reales, cuando se examina la ley de Presupuestos de 1898 en su sección dedicada a Magallanes, donde se expresaba: "Culto. Parroquias. Gastos fijos. Partida 6°, Item 141 Cura de Punta Arenas: Anual $ 1.440, Mes $ 120. Item 142 Cura de Porvenir: Anual $ 1.000, mes $ 83,33. Subvenciones. Gastos fijos. Partida 8° Item 6. Padres y monjas salesianos: Año $ 6.000, mes $ 500." (243).
Durante enero de 1898, tuvo lugar una iniciativa solidaria de algunos vecinos connotados de la colonia, a fin de ayudar a los colonos recién llegados, de lo que da cuenta esta noticia: "Buena obra. Entre algunos caballeros de Punta Arenas, en vista de la situación angustiosa en que se hallan varias familias chilenas de las recién llegadas, ha surjido la idea, ya realidad, de constituirse por una suma determinada, como fiadores para que algunos jefes de familia puedan adquirir las herramientas i primeros víveres que les permitan dedicarse a los trabajos auríferos en los diversos ríos del territorio. Del beneficio que saquen pagarán mensualmente una parte del valor de las herramientas i víveres hasta cancelar su deuda." (244).
Figuraban lógicamente en ésta beneficiosa iniciativa, nombres tan influyentes en la Punta Arenas de la época como J.B. Contardi, Luis Aguirre A., J. Blanchard, José Menéndez, Stubenrauch y Cía., Elias H. Braun y su hijo Mauricio Braun, Rómulo Correa, Mayer Braun, Pedro Gilli, J. Watson, Lautaro Navarro A. y el abogado E. Campaña.
En la Gobernación del Territorio fueron presentadas a principios de febrero de 1898, más de 200 solicitudes para obtener sitios urbanos, para familias chilenas llegadas a fines de diciembre de 1897 desde Iquique y Valparaíso.
El periódico "El Magallanes" informa al respecto: "A la 1.30 de la tarde del domingo pasado se efectuó en la plaza Muñoz Gamero un segundo meeting, al que asistieron quizás unas doscientas personas. En las boca calles de la plaza i veredas habían otras cien personas que se hallaban como simples espectadores. Subió al kiosko un ciudadano de los últimamente llegados i pronunció un corto discurso. Pedía la escarcelación del señor Julian Sardes i a la vez la entrega de sitios a los nuevos colonos. No habiendo otro orador, la concurrencia se trasladó frente a la casa de la Gobernación, donde se encontraba la autoridad administrativa acompañado de su secretario. Una comisión de cinco personas penetró a la sala de despacho del Gobernador i tocó principalmente la cuestión sitios, prometiendo este funcionario hacer la distribución de ellos tan pronto como el injeniero hubiera terminado los trabajos preliminares indispensables.... En seguida se fueron donde el Juez Letrado del Territorio, que se encontraba en la vereda frente a la carcel pública. Allí pidieron la escarcelación del señor Sardes contestando el señor Seguel que al día siguiente a la 1 p.m. les daría respuesta en su sala de despacho. Luego la concurrencia se dispersó en el mayor órden i compostura. Durante el resto del día reinó en la población tranquilidad completa. (245).
A juzgar por la coincidencia de fechas y por la mención del periódico "El Obrero" antes citada, es evidente que la Unión Obrera estuvo directamente comprometida en la organización de estos mitines.
Por ello es que el mismo periódico, criticando el reparto desigual de sitios efectuada en favor de algunos colonos recien llegados, lanza esta tirada crítica: "La repartición de sitios a los colonos nacionales, ha dado lugar a las mayores torpezas e injusticias gubernativas. El desconocimiento de los legítimos derechos de las familias extranjeras es una medida concebida por un gobernador con tacaña inteligencia, encerrado en un exagerado amor al terruño cuando se trata de desgraciados, y medianamente desprendido de patriotismo cuando la pasajera amalgama produce resultados positivos. Más, dejemos a un lado estas estúpidas patriotadas del individuo, para proseguir el proceso de la repartición hecha por el gobernador... Un alto empleado público, que ha alquilado su casa propia para ir a pagar un modesto alquiler en la ajena, se ha presentado como colono y ha obtenido un precioso sitio. Y otro empleado público, aunque modesto soltero, ha obtenido también un sitio...Y estos como otros casos de odioso favoritismo administrativo, dejan a muchas pobres familias sin el sitio que les acuerda la ley, y el gobernador del territorio, orgulloso con su principio autoritario, no hace caso de las diarias reclamaciones hechas por los perjudicados." (246).

1898:

otras denuncias aparecidas

en "El Obrero"

El periódico obrero comenzó entonces también a denunciar irregularidades que se cometían en la Cárcel Pública de la ciudad, el robo de correspondencia desde los servicios de correos e incluso el extraño abandono y desaparición de dos marinos tripulantes de un buque de la Armada, y cuyos cadáveres aparecieron pocos días después en una playa del Estrecho, después de ser sacrificados por los aborígenes del sector.


A principios de enero de 1898, se procedió a elegir en asamblea general a una parte de la directiva (denominada por ellos Comisión Administrativa) de la Unión Obrera: "Con una regular concurrencia se celebró el domingo pasado en la Unión Obrera la asamblea general ordinaria con objeto de renovar la mitad de la comisión administrativa. Fue reelecto para la secretaría general el compañero Maugia; para la contaduría fué nombrado el compañero Huschel y para auxiliares los compañeros Rogolini C., Jordana y Berruti." (247)
¿Qué ideas sustentaban los dirigentes de la Unión Obrera y de "El Obrero"?
Al revisar las ideas políticas y sociales que sustentaba la Unión Obrera a través de su semanario, resulta evidente que se fueron haciendo cada vez más críticas e incluso confrontacionales, dentro de una misma coherencia de conceptos.
Por ejemplo, el editorial del N° 2 del periódico "El Obrero" del 2 de enero de 1898, bajo el título "Responsabilidades" se define en los siguientes conceptos: "La lucha de clases se desarrolla donde quiera que existan burgueses y proletarios.: violenta en los grandes centros industriales en que las especulaciones refinadas y cuotidianas mantienen al espíritu obrero en un grado elevado de tensión; más sosegada en los pequeños pueblos comerciales en que la explotación, si bien más descarada, se halla contenida en los límites fijados por la misma mediocridad de los recursos de que dispone. En Punta Arenas por ejemplo, donde el orígen del capital es una página íntima grabada en la conciencia de cada obrero, la lucha reviste un carácter pacífico, porque las responsabilidades del desastre han de ser forzosamente compartidas por un no escaso número de proletarios, insensiblemente subyugados, con la esperanza remota de una vida exenta de privaciones y sombrías eventualidades...Reconocemos que la burguesía es la piedra de toque de todas las iniquidades; pero no ignoramos que el brazo ejecutor, en la mayoría de los casos, es la cábala de sátrapas profusamente extendida de uno a otro extremo de la ciudad, debiendo por consiguiente, corresponder a cada cual su parte de responsabilidad en el desbarajuste general." (248).
Pero acaso dos de los artículos editoriales más ilustrativos y elocuentes respecto de las ideas que abrigaban los directivos de la Unión Obrera, se encuentran en el artículo "La sociedad actual" aparecido el 13 de marzo de 1898, y en particular, en el editorial del 20 de marzo de 1898, titulado "Gobierno y burguesía", cuyo lenguaje directo hacia los individuos poderosos del Territorio, no deja de sorprender al lector moderno: "Gobierno y burguesía. Los hombres que componen el gobierno territorial pueden dividirse en tres categorías: comerciantes, especuladores y negociantes. Burgués es el gobernador del territorio, que a su gran casa de negocio, agrega la propiedad de siete ú ocho edificios y varios centenares de leguas de tierra; a todas estas posesiones, más que suficientes para el calificativo de burgués, reune la no menos especial de ser el jefe de una administración que pudiendo aliviar en algo la triste situación de la clase trabajadora, constantemente la deprime..." Y después de una enumeración crítica del Notario público, del secretario del Juzgado, del Juez Letrado y de los funcionarios gubernativos, concluye con ésta nota un tanto pesimista, pero de una lógica en sí misma aplastante: "Nada se puede esperar de un gobierno enteramente vendido a la burguesía; nada se puede esperar de una burguesía enteramente vendida al gobierno. Intereses de lucro los confunden en un solo anhelo: la explotación del trabajador. Pues bien; los trabajadores deben también confundirse en una sola aspiración: el desalojo de las posiciones y la expropiación de las fortunas de los comerciantes del sudor humano." (249).

"El Obrero"

se inclina por un lenguaje

de inspiración anarquista

Sin duda alguna, éste lenguaje irreverente tiene que haber irritado a las autoridades del Territorio, como también al pequeño grupo de empresarios poderosos de Magallanes, los "burgueses" según el editorialista de "El Obrero".


Estos últimos a su vez, habían recibido en el N° 12 del periódico obrero, una feroz andanada verbal a través del artículo "La sociedad actual".
Este artículo de carácter editorial, contiene dos subtítulos: "El proletario" -donde hace una descripción dolida de la condición pobre y miserable de los obreros- y "El oligarca", cuyos trazos descriptivos contienen una ácida crítica de los poderosos del dinero: "El oligarca. Insecto vil y espíritu maléfico que por medio de ruines humillaciones e inicuos manejos conseguiste hacerte dueño del capital, esclavizando a tus iguales por medio de infames astucias, escucha y contesta: ¿quién te ha dado las riquezas que posees y con qué derecho las conservas? ...¿Qué derecho tienes de explotar al pobre y disponer de él a tu antojo?...¿No te remuerde la conciencia al ver los no interrumpidos sufrimientos del infeliz proletario que condenas a la miseria, y cuya vida amenazas con toda clase de vejámenes?." (250).
El grado de animadversión que debe haberse producido en la pequeña comunidad de la colonia de Magallanes, sobre todo entre gobernantes y empresarios, contra el periódico y la propia Unión Obrera debe haber sido muy grande y muy intenso...
El momento final de la Unión Obrera tuvo rasgos polémicos, tal como había sido su creación. A los ataques externos que recibió (por los dos mitines de colonos y los editoriales cada vez más críticos de "El Obrero"), se sumaron algunos conflictos individuales internos. Pero la causa principal de la desaparición de la Unión Obrera y de su polémico semanario hay que buscarla en la acción concertada de algunos poderosos del Territorio.
Algunos problemas administrativos internos de la Unión Obrera se produjeron hacia principios de 1898.


Unión Obrera

"Se cita a todos sus miembros a una reunión jeneral que se efectuará hoy a la 1 p.m. en el salón de la Sociedad de Beneficencia Portuguesa. Se recomienda la asistencia. El Secretario."(251)

Y a la semana siguiente aparecía este sorprendente aviso, firmado por el Secretario de la Unión Obrera en el que se convoca al anterior Tesorero de la entidad, dando la impresión -pública por lo demás- de que las cuentas financieras de la organización no estaban claras.




Sociedad Unión Obrera

"Se invita al ex-tesorero de la sociedad Manuel A. Ruiz para que se presente el día 21 del c.m. a las 8 p.m. en la secretaría de la sociedad para hacer entrega del tesoro social i enseres que existen en su poder. El Secretario."(252)

Las cosas se aclararon sin embargo, muy pronto, cuando a los pocos días apareció este segundo aviso en "El Magallanes" de Punta Arenas.




REMITIDOS

"Declaramos al público que el compañero Manuel A. Ruiz, ex-tesorero de la "Unión Obrera", entregó a la sociedad los fondos de que era depositario.
Punta Arenas, enero 26 de 1898.
La Comisión Directiva."(253).
Pero, además, como se ha visto, el tono de las denuncias del periódico, se fué haciendo cada vez más agudo, al mismo tiempo que sus temas de preocupación se fueron ampliando.
"El Obrero", por ejemplo, en marzo de 1898, respaldaba la creación de un hospital para la ciudad, en los siguientes términos: "Hospital en Magallanes. Parece un hecho que por fin se va a organizar una suscripción para la fundación de un hospital en Punta Arenas. Como ya dijimos en uno de nuestros números anteriores, hace algunos años se había llevado a efecto una suscripción con el mismo objeto y es tiempo ya de que los tenedores de esa plata la pongan en manos de la nueva comisión. Un establecimiento de esa naturaleza es sumamente indispensable en un pueblo de 7 u 8.000 habitantes, que tiene una junta de beneficencia que no beneficia más que a sí misma...Nos parece que sería muy justo que el gobierno, que vota en el presupuesto enormes cantidades para la construcción de lujosas viviendas para comodidad de los empleados públicos que usan de ellas aunque poseen casas que arriendan a cánones fabulosos, se acordara de votar una suma de dinero que, agregada a la que se recolectó, sea suficiente para fundar un establecimiento en regla donde el enfermo pueda encontrar todas las comodidades que su estado requiera."
Y preguntaba enseguida el diario obrero, con su habitual estilo cáustico: "Ya que por fin se trata de fundar un establecimiento de beneficencia se nos ocurre una pregunta: ¿serán admitidos en el hospital los extranjeros enfermos? Nadie extrañe la pregunta, pues aquí el extranjero pobre es tratado por la autoridad como un intruso y así como se excluyó de la repartición de sitios a los extranjeros venidos a Magallanes como colonos, no será difícil que no se les reconozca derecho a ser asistidos en el hospital en proyecto en caso de enfermedad..." (254)
Por ejemplo, frente al caso puntual del robo y homicidio de un obrero del campo, el periódico obrero formula fuertes críticas contra el Juez, el jefe de la Policía y el médico de la ciudad (en este caso Lautaro Navarro A.), en los siguientes términos: "Empiezan a tocarse los resultados de una acumulación enorme de gente sin trabajo. En la mañana del jueves fué encontrado muerto a puñaladas un trabajador recientemente llegado del campo. El móvil evidente del crimen ha sido el robo. Se calcula que la víctima haya expirado a las tres de la mañana y sin embargo, las autoridades a pesar de haber sido avisadas mas o menos a esa hora, no se han presentado al lugar del suceso hasta las ocho. ¿Merece por este hecho increparse la conducta del juez, del jefe de la policía y del médico de ciudad? De ninguna manera, puesto que observan estrictamente este axioma: después de burro muerto, cebada al rabo. Hay que tener presente que el mismo cirujano anunciaba en su periódico de la mañana del jueves que la policía es innecesaria en Punta Arenas. Pero nosotros agregamos que la policía, el juez y el médico de ciudad no son solo innecesarios, sino que son de todo punto inútiles, puesto que no sirven ni para levantar muertos."
Y el articulista presentaba a continuación, un resumido panorama social de Punta Arenas, al término de la temporada de faenas en las estancias: "Los almacenes, en vista de que el déficit no es cubierto ni hay remotas esperanzas de cubrirlo, se han visto obligados a restringir el crédito; los trabajadores del campo, concluídas las faenas, regresan a Punta Arenas en cantidades considerables: en Punta Arenas hay centenares de obreros sin trabajo y centenares de criaturas que diariamente piden pan; el invierno se acerca con sus rigores y miserias... Y todo esto, debido a una administración que, teniendo en sus manos el medio de prevenir el desastre, lo agrava diariamente con sus torpezas, con su desidia, con su desprecio y sobre todo, con su egoísmo de propio lucro." (255).
Por su parte, las críticas contra el "El Obrero", provenientes sin duda de muchas autoridades, funcionarios y empresarios influyentes del Territorio, se comenzaron a hacer sentir desde inicios de marzo de 1898, como lo atestigua este comentario que el propio diario les lanza: "Nuestro formato ha sido ensanchado desde hoy, con gran contento del pueblo y con gran disgusto de la burguesía y sobre todo, de las autoridades locales que ven en nosotros un implacable censor de sus actos públicos... las autoridades locales, irritadas con nuestra prédica, han quedado envueltas en un medio ambiente de desconcierto del que no salen sino de cuando en cuando, para cometer una nueva torpeza que da pábulo a nuestra crítica, y la burguesía sigue explotando la mano de obra, aprovechándose de la abundancia de brazos."
En el mismo artículo a continuación, advertía las intenciones del Gobernador del Territorio, Mariano Guerrero Bascuñán (a quién calificaba de "lord mayor") de censurar al diario obrero, en estos agudos y premonitorios términos: "Alguien nos ha dicho que el lord mayor pensaba pedir autorización al supremo gobierno para someter al territorio bajo un régimen militar del cual él será el jefe, encargando de paso una mordaza especial para los miembros de nuestra redacción... 'El Obrero' sigue su marcha sin desviarse un ápice del camino que se ha trazado al principio de la jornada, y sin salirse de los límites fijados por la constitución de la república a la suprema libertad de imprenta y, aún en el improbable caso de que las autoridades cometan algún atropello con los miembros de la redacción, estos sabrán defenderse sin necesidad de recurrir a los tribunales."
Y cerraba su comentario con éste feroz resumen de sus críticas: "Cuando las irregularidades y los fraudes no se cometan; cuando los empleados administrativos cumplan con sus deberes; cuando la policía deje de pisotear los derechos de los ciudadanos; cuando en la cárcel pública cesen los tormentos inquisitoriales; cuando las autoridades superiores procuren el bien público y las judiciales procedan con recto criterio y elevadas miras, 'El Obrero' dejará en paz la inmundicia autoritaria para concretarse única y exclusivamente a la difusión de los principios sociales, asestando sus cañones contra la miserable burguesía punta-arenense." (256).

"El Obrero" en 1898:

el duro lenguaje

de la crítica y la denuncia

Es dable suponer que este ataque casi directo a algunos empresarios y grandes comerciantes de Punta Arenas, tiene que haber contribuido fuertemente a la reacción contra "El Obrero", pero los editorialistas del periódico no se arredraron, como aparece en este artículo: "El miserable pasado de los comerciantes titulados al por mayor, se refleja pronunciadamente en dos cosas: las ventas al por menor y la pésima retribución a sus obreros...Los dueños de casas importadoras de Punta Arenas, salvo raras excepciones han sido obreros, y obreros sin oficio. Tres o cuatro de esas casas, que por la importancia de sus capitales llevan la batuta en el concierto comercial, ocupan periódicamente un buen número de obreros a los que descuentan los minutos y hasta los segundos de su sacrosanto trabajo, como si por este medio lograran crearse otra cosa que la aversión general, el desprecio y la no menos justa fama de mezquinos. Las quejas cotidianamente interpuestas por los obreros, abruman y las casas, que titularemos armadoras, repiten y repetirán sus abusos, mientras la bestia de carga no se subleve y dé una terrible lección a estos individuos que para alcanzar su posición han perdido su dignidad, sus sentimientos y hasta su primitiva forma."


Y aquí ahora la denuncia se precisa: "Veinte y tantos obreros, que trabajaron durante cuatro días en el trasbordo de laca, han sido pagados por una casa armadora de Punta Arenas con fichas de cuero que dicen textualmente: 'Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego. Vale por cincuenta centavos en mercaderías'. El sistema no deja de ser curioso e irritante, y los armadores demuestran claramente que el lema de la Explotadora es ni más ni menos que la explotación. Pero ¿qué explotación? ¿la de ganados o la de hombres? Ambas cosas, por lo que se ve. Si así como eran cuatro días de trabajo hubiera sido un mes y la casa armadora hubiese pagado en pedazos de cuero, los trabajadores se hubieran visto obligados a pagar con la misma moneda al panadero, al carnicero y al dueño de casa, y si estos no se hallaban dispuestos a recibirla, la casa armadora haría su librecambio en mercaderías." (257).

Las denuncias del periódico se ampliaban cada día más (258), y abarcaban a numerosos atropellos laborales cometidos en las más diversas faenas de la ciudad, desde las obras de construcción de la nueva cárcel, hasta los salarios recortados de los tripulantes de barcos, pasando por el manejo irregular de las mercancías llegadas al puerto.


Sin embargo, no todas las denuncias hechas por "El Obrero" quedaron en el vacío. Probablemente muchas de las revelaciones, polémicas en su forma y en su contenido, para una sociedad de espacios limitados como era el Magallanes de fines de 1890, pudieron caer en el vacío, dado el desdén con que debió ser mirado por muchos este periódico.
De hecho, el periódico denunció el 27 de febrero de 1898, que un funcionario de la Gobernación Marítima del Territorio estaba realizando cobros indebidos e ilegales a los patrones de barco, lo que un año más tarde derivó efectivamente en un proceso por "cobro de derechos indebidos" en su contra, que se sustanció el 22 de julio de 1899. (259).

Marzo de 1898:

el final de la Unión Obrera

y su polémico periódico

El lunes 28 de marzo de 1898, se reunió en la sede del Cuerpo de Bomberos un grupo de connotados vecinos de Punta Arenas, "...con el fin de formular una enérgica protesta contra las opiniones sustentadas en el periódico 'El Obrero' que se edita en este puerto, que ofende nuestros más caros sentimientos..." y acusando al semanario de propaganda antipatriótica (260).


Los poderosos y caracterizados vecinos (todos los cuales subrayaron su condición de chilenos) redactaron entonces la siguiente carta dirigida al Gobernador del Territorio: "Señor Gobernador: los abajo suscritos, chilenos residentes en Punta Arenas, a U.S. respetuosamente exponemos que hemos leído con indignación un artículo editorial de 'El Obrero' periódico anarquista que se edita en este pueblo, y cuyo número acompañamos, en el que se pretende con argumentos capciosos debilitar en nuestros compatriotas el sentimiento nacional, incitandolos a no inscribirse en los registros de la Guardia Nacional, ni a defender la Patria en algún momento difícil." Y pedían a la autoridad: "En consecuencia, a U.S. pedimos que use de todos los medios que nuestras leyes ponen en sus manos para evitar esta propaganda subversiva que estimamos como crimen de lesa patria, el cual no puede quedar impune." (261). La carta llevaba 62 firmas de ciudadanos residentes en Punta Arenas, entre los cuales figuraban el Secretario del Juzgado de Letras Eduardo Gaymer, el Notario suplente Luis Aguirre A., los abogados Ramón Luis Arriagada y Esmaragdo Campaña, el agente comercial Guillermo Jones, el Martillero Público Juan A. Watson, los médicos Lautaro Navarro Avaria y F. Middleton, y Luis Aguirre A.
El grupo de vecinos a continuación se presentó el martes 29 de marzo en la tarde, ante el Gobernador del Territorio Carlos Bories, y obtuvieron de este (obsérvese la rapidez con que lograron la audiencia y con que se adoptó la decisión que demandaban...) una medida administrativa inmediata de prohibición de la publicación, la que fue ejecutada por el Secretario del Juzgado de Letras Eduardo Gaymer quién, esa misma tarde, se trasladó a la imprenta e hizo llevar a la Cárcel todas las existencias en maquinarias y útiles: el semanario "El Obrero" sólo había alcanzado a aparecer durante tres meses, de diciembre de 1897 a marzo de 1898.
El Juez Waldo Seguel dictó de inmediato la resolución solicitada por los demandantes.
El 31 de marzo, y cuando la medida administrativa de incautación de la imprenta de "El Obrero" ya estaba ejecutada, el periódico de la tarde "El Magallanes" respaldó la petición de los vecinos, y en un editorial titulado "¡Ya es demasiado!" lanzaba contra el periódico "El Obrero" las siguientes líneas: "Desde hace dos meses el público de Punta Arenas i de Magallanes entero, viene recibiendo los mas soeces insultos de un periódico que se edita en este puerto con el título de 'El Obrero', redactado por un grupo de individuos que han declarado, por suerte, que no son chilenos, que para ellos no hai Patria, i que esta palabra que conmueve, oida en ciertos instantes, las fibras del corazón del mas abyecto ser, es para ellos 'la más estúpida, la más vil, la más despreciable del diccionario'. Cada domingo ese grupo de redactores vacía toda su bilis contra las autoridades administrativas i judiciales, contra los empleados públicos en jeneral, contra dignos residentes nacionales i estranjeros, i ni aún respetan lo que es más digno de respeto: el bello sexo...El grupo de estranjeros que redacta 'El Obrero', hombres que han declarado no reconcoer patria, sin sentimientos ni corazón, egoístas, ignoran que los chilenos, ante todo, amamos nuestro suelo i lo defenderemos en todas circunstancias a costa de nuestras vidas i de nuestros hijos. Sin causa alguna, enlodan con sus escritos los procederes del Gobernador del Territorio, del Juez Letrado i demás personal administrativo..." Y precisaba el editorialista de "El Magallanes" sus críticas contra el periódico en cuestión: "Las numerosas colonias estranjeras residentes en Magallanes, protestan también contra estas malsanas doctrinas fomentadas por esos cuatro individuos pertenecientes a ellas. Los insultos a las autoridades en el punto más libre de la tierra, la saña feroz contra la sociedad entera, la despreciamos; pero que traten de de menospreciar a la Patria nuestra que les da hospitalidad, eso si que no. Por eso repetimos 'ya es demasiado' i llamamos formalmente la atención de las autoridades hacia esa propaganda que envuelve una verdadera sedición..." (262).
Y en efecto, el mismo 30 de marzo de 1898, por orden judicial fueron incautadas las maquinarias de la imprenta y clausurado "El Obrero", bajo la acusación de que mediante el periódico se estaba realizando propaganda anarquista y "antipatriótica", pero sin duda, también por la promoción de los mitines de enero reciente y las fuertes críticas publicadas, habían decidido a la autoridad a poner término a esta singular experiencia obrera: "Al efecto, en las últimas horas de la tarde, el secretario del juzgado de Letras, se trasladó a la imprenta e hizo llevar a la cárcel todas sus existencias en maquinarias y tipos." (263).
Cabe hacer notar aquí, al revisarse la carta de reclamo de los vecinos y el editorial de "El Magallanes", que las críticas públicas se lanzaban contra el periódico "El Obrero" y no contra la Unión Obrera, de la cual había sido su órgano y vocero.
¿Cabe suponer que -en algún momento- se produjo una separación entre el grupo de redactores de "El Obrero" y los integrantes de la Unión Obrera? Resulta evidente que, desde que "El Obrero" se autoproclamó "órgano del Partido Socialista de Punta Arenas" a principios de febrero de 1898, el lenguaje del periódico se radicalizó en forma aguda adoptando abiertamente una visión anarquista... y esos eran precisamente los dos meses (febrero y marzo) a los que hacía alusión el editorial de "El Magallanes".
Aún así, en abril de 1898, la Unión Obrera continuaba reuniéndose en un domicilio particular, pero sus actividades como es de suponer, decayeron tan pronto desapareció el periódico, sin contar con que sus integrantes ya habían llamado la atención de las autoridades y de la policía.
Este aviso aparecido en la prensa local, es el último rastro de su existencia.



Compartir con tus amigos:
1   ...   18   19   20   21   22   23   24   25   ...   105


La base de datos está protegida por derechos de autor ©composi.info 2017
enviar mensaje

    Página principal