Historia Social



Descargar 7.88 Mb.
Página2/105
Fecha de conversión28.10.2018
Tamaño7.88 Mb.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   105

INTRODUCCION

La historia de los movimientos obreros y sindicales en la región de Magallanes, es un vasto tópico que ha sido intentado parcial y fragmentariamente por la historiografía regional. Tampoco disponemos de una historia del trabajo en esta apartada región de Chile.


En el haber de la Historia regional y en la que aparecen frecuentes referencias a los procesos sindicales y al mundo del trabajo, hay que anotar la vasta investigación y los trabajos acuciosos realizados por historiadores como Mateo Martinic Beros, Sergio Lausic Glasinovic y Carlos Vega Delgado, entre otros.
Pero en todos ellos y no obstante la riqueza, calidad y profundidad de sus aportes, fuerza es de constatar que la problemática sindical y las luchas sociales de los obreros y trabajadores de Magallanes, así como las condiciones materiales y sociales de trabajo, o abarcan sólo ciertos períodos intensos y dramáticos incluso, o suponen referencias históricas adicionales y complementarias dentro de sus relatos.
No existe por lo tanto, una obra histórica de síntesis, que desbroce el campo de datos y conocimientos, o que intente agrupar en una sola visión la totalidad de los hechos históricos y de su trayectoria. He aquí entonces la ambiciosa pretensión de esta obra: mostrar un panorama histórico general de la historia de los movimientos obreros y sociales y del mundo del trabajo de la región de Magallanes, abarcando desde sus remotos orígenes en 1843 hasta 1920, dejando pendiente para un segundo volumen, la historia social del período 1920-1973, y para un tercer volumen el período de 1973 a 1990.
La historiografía sindical chilena y latinoamericana en general, ha estado tradicionalmente dominada por una visión clasista y una interpretación conflictiva de los movimientos obreros y sindicales. Esta escuela de interpretación histórica ha puesto el énfasis en la confrontación entre los trabajadores (y sus organizaciones) y los empresarios o patrones, lectura que puede parecer acertada en cuanto refleja un aspecto de la acción sindical, pero que resulta insuficiente para explicar la totalidad y la diversidad de las relaciones entre el mundo del trabajo y el sector empresarial, o entre los trabajadores organizados y el resto de la sociedad a la que pertenecen.
Esta no es una historia de huelgas y conflictos, es mucho más que eso: pretende abordar el conjunto del fenómeno del trabajo en sus múltiples facetas y formas.
Este ensayo por su parte, junto con reconocer la importancia y la visibilidad de los conflictos del trabajo -como que se les menciona profusamente en todo el relato- pone el acento también en el aporte constructivo, en las condiciones reales del trabajo, y en la contribución que los gremios han hecho a la economía y al desarrollo de Magallanes. Por eso, se ha puesto el énfasis en las propuestas de los sindicatos y federaciones, las que a su vez, reflejan la visión de mundo y la visión de región del mundo de los trabajadores.
No hay que perder de vista que esta es, al mismo tiempo, historia social e historia regional.
Es historia social el relato de los hechos efectivamente ocurridos en el campo de las organizaciones que la sociedad y, en este caso, los trabajadores se han ido dando como consecuencia de sus particulares condiciones económicas, sociales, políticas y culturales. Pero es también historia regional, porque los movimientos obreros a los que hace referencia este recuento, se formaron y actuaron en la región de Magallanes, y porque muchos de ellos, tomaron en sus manos numerosas banderas y demandas regionales y las convirtieron en aspiraciones regionalistas, muchas de las cuales -como se verá a lo largo del texto- tienen muchas y significativas resonancias contemporáneas.
Aún así, no deben olvidarse los límites de este esfuerzo: ésta no es una historia de la región magallánica, ni menos una historia social, económica o política de la región, sino solo un relato histórico panorámico acerca del trabajo y de quienes lo han protagonizado.

La conquista de la Patagonia

Magallanes, tierra de pioneros y aventureros...


Para comprender la historia del sindicalismo magallánico, es necesario primero comprender a Magallanes, y para comprender a Magallanes hay que reconocer que ésta zona forma parte de un espacio geográfico y socio-cultural mayor: la Patagonia. Porque los habitantes de Magallanes son, en primer lugar, patagónicos.
¿Qué ámbito geográfico constituye la Patagonia?
La Patagonia es el amplio espacio geográfico situado en el extremo austral del continente sudamericano entre el Atlántico por el Este, el Pacífico por el Oeste y el océano Austral por el sur, y que abarca, por el lado argentino, a las provincias de Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego, y por el lado chileno, las zonas de Chiloé, Aysén y Magallanes.
Desde un punto de vista histórico y cultural, la Patagonia parece no poseer una única ciudad capital en la que se sitúa el centro de la condición patagónica, pero son reconocidas como capitales de la Patagonia, Punta Arenas, por el lado chileno y Río Gallegos por el lado argentino, por haber sido éstas ciudades el punto histórico y geográfico de partida de la colonización y conquista de los territorios australes.
En ninguna parte de Chile como en Magallanes se nota con mayor fuerza las profundas vinculaciones humanas, económicas y culturales entre chilenos y argentinos al interior del espacio patagónico.
En ambas vertientes de la frontera común, se produjeron a grandes rasgos, similares procesos de colonización, de poblamiento y de apropiación del territorio. No es coincidencia que los respectivos Estados centrales operaron de la misma forma centralista desde Buenos Aires y desde Santiago, con respecto a los territorios australes, así como ambas regiones vivieron similares procesos migratorios procedentes de Europa y desde otras zonas interiores de cada país, además que la pampa patagónica argentina recibió importantes contingentes de migrantes chilenos, a lo largo de todo el siglo XX.
Así también, los capitales ganaderos crecieron, se extendieron y conquistaron ambos territorios patagónicos, una vez que quedaron zanjados los principales litigios fronterizos. La Patagonia chilena y argentina fueron al mismo tiempo, entre los últimos treinta años del siglo XIX y los primeros veinte años del siglo XX, una economía y una sociedad en la que el capital británico tuvo una influencia decisiva, más fuerte aún que los capitalistas chilenos o argentinos.
Hubo un momento en la Patagonia en que, a ambos lados de la frontera, la libra esterlina fue una moneda corriente de pago en las transacciones comerciales y bancarias y hasta en la forma de pago del salario.
Por eso también, hay frecuentes similitudes en las historias sindicales de ambas partes de la frontera patagónica, porque en definitiva, se trata de un mismo espacio geográfico, humano y cultural, un mismo territorio configurado con la vocación, el tesón y el sacrificio de muchos hombres.
En los años de auge de la Federación Obrera de Magallanes (antes de 1920), los "chasquis" de la Federación traspasaban a caballo las fronteras y las enormes pampas, para llevar sus periódicos y sus noticias a las estancias y a los ovejeros de la Federación Obrera de Río Gallegos.
Por eso, en el corazón de la Patagonia late la misma sangre chilota y eslava, española e inglesa, argentina y chilena, porque esos hombres, frecuentemente solos y sin mujeres ni familia, se aventuraron en Magallanes, en Ultima Esperanza, en Tierra del Fuego y en Santa Cruz, para forjarse un futuro y forjar en parte el futuro de este territorio.
Magallanes como parte de la Patagonia, fue desde sus inicios una tierra de colonización, tierra de aventureros, pioneros, exploradores y buscadores de riquezas.
La Patagonia fue conquistada a caballo y con el trabajo y la sangre de muchos personajes, algunos de ellos míticos y de leyenda; fue conquistada por aventureros como Bernardo Phillipi, Santiago Zamora y Julius Popper, por pioneros como José Menéndez, por osados como Antonio Soto Canalejo, por buscadores de riquezas como Eduardo Simián, por visionarios como Gregorio Iriarte y Miguel Angel León...

Territorio, migración

y trabajo

Magallanes, tierra de pioneros y aventureros...


A decir verdad, Magallanes y la Patagonia pueden ser descritos como un vasto territorio formado gracias al trabajo de muchos pioneros. La historia regional ha subrayado suficientemente la característica pionera de muchos magallánicos de origen o de adopción, como un rasgo que se encuentra en sus habitantes tanto por su manera de enfrentar las adversidades climáticas y geográficas, como en su voluntad de emprender, de perseverar y de progresar.
El clima agreste, desolado, duro, ha forjado a los hombres y mujeres de trabajo en estas latitudes australes. Vientos con frecuencia huracanados, que dificultan las faenas portuarias, o el traslado de los animales a traves de las pampas desnudas...lluvias repentinas que frenan el trabajo del constructor... frio intenso que pone barreras al quehacer del hombre del petroleo, al carpintero, al huertero, al colono...
En realidad, este ha sido siempre un territorio cuya geografía y cuyo clima parecen hechos para personas fuertes, duras y perseverantes. Nunca ha sido fácil vivir en Magallanes, y por eso llegaron a éstas pampas desoladas, emigrantes de los más lejanos rincones del mundo, de recia voluntad trabajadora, atraídos por los grandes mitos de la Patagonia: la lejanía del fin del mundo, las pampas australes, el Estrecho de Magallanes y el Cabo de Hornos. Posiblemente el naturalista inglés Charles Darwin, con sus afirmaciones rotundas y negativas sobre la Patagonia, contribuyó en parte a este mito, durante la segunda mitad del siglo XIX.
Magallanes fue -no es innecesario subrayarlo- fundado inicialmente por chilenos, que eran a su vez, marinos, artesanos y agricultores.
Desde 1843 y 1848 en adelante, y sobre todo, en el activo período de la implantación de la ganadería ovina en Magallanes, las sucesivas oleadas de migración extranjera y chilota, constituyeron el trasfondo humano y social más importante en la formación de los movimientos sociales magallánicos, hasta fines del siglo XX, aún cuando en el campo sindical también se integraron con el aporte de líderes de procedencia o descendencia extranjera.
Aquí llegó primero el chilote y después el europeo y el eslavo.
Aquí emigraron y se forjaron sus familias, en el lento transcurrir del tiempo.
El obrero chilote y el obrero eslavo tenían mucho en común y a su vez, profundas diferencias: ambos eran isleños, ya que provenían de territorios en forma de archipiélago, de islas semi-cerradas al contacto con el mundo, por lo que estaban imbuidos de fuertes tradiciones individualistas y familiares, de creencias religiosas y de mitos y leyendas; ambos provenían de mundos culturalmente rurales, es decir, ancestralmente apegados a la tierra.
Las migraciones eslavas procedentes de Europa hay que asociarlas con los distintos momentos de crisis e incluso de guerras que ha vivido el viejo continente, mientras que las primera dos oleadas de migración chilota hacia Magallanes (sin contar con los procesos colonizadores desde 1843 en adelante), se produjeron entre 1894 y 1899, y a continuación se fueron produciendo lentos procesos de inmigración, radicación y poblamiento durante toda la primera mitad del siglo XX.
Pero la diferencia entre ambos (que se fue notando después de una o dos generaciones), y desde del punto de partida que les otorgó el espacio magallánico y patagónico, fue el distinto sentido del ahorro: el obrero chilote, trabajador y abnegado en su labor, podía gastar todo su salario de la temporada, en un fin de semana de juergas, en un curanto, un "pulmay" o un "reitimiento", mientras el obrero eslavo -pensando aún en su lejana tierra- ahorraba metódicamente y juntaba centavo a centavo su dinero, y se privaba de todas las comodidades "burguesas", hasta hacerse de un pequeño capital...
Al cabo de una o dos generaciones, el chilote seguía siendo obrero -o lograba hacerse de una pequeña parcela: ¡el apego a la tierra una vez más!- mientas el eslavo se instaló con su pequeño almacén de menestras o su modesta carnicería, en un barrio de nuestras ciudades.
Ambos mundos se encontraron inicialmente -había chilotes y austriacos en los gremios de los años diez y entre los fundadores de la Federación Obrera- pero en los primeros tiempos muy rara vez se mezclaron socialmente: chilotes y eslavos no se casaban entre sí -cortejar a una chilota o "chilena" era poco común y acaso mal visto en la comunidad eslava- sino que sólo se formaron nuevas familias mayoritariamente dentro de su propio universo social y cultural.
Esta integración entre una y otra cultura, se produjo en Magallanes gradualmente solo a partir de la segunda y tercera generación de inmigrantes.
Como producto de esta diferenciación social y económica, ya hacia los años treinta y cuarenta, los inmigrantes eslavos abandonaron el mundo sindical (sólo volvieron al sindicato los hijos o los nietos de los primeros inmigrantes) y los obreros chilotes pasaron a ser predominantes en número dentro de las organizaciones.
Este territorio fue desde sus inicios, y sobre todo durante la ultima mitad del siglo XIX y primera mitad del siglo XX, un espacio abierto a las voluntades fuertes y pioneras. En este sentido, aquí cabría ampliar el concepto usual de "pionero".
Magallanes lleva el sello mítico y real, de haber sido una tierra forjada por pioneros, por gente osada que abrió caminos y horizontes, que emprendió proyectos y que con su trabajo, fueron los primeros en su actividad: así sin duda, fueron pioneros los comerciantes, industriales y empresarios chilenos y extranjeros de todo tipo y nacionalidad, que emigraron en busca de nuevos horizontes, muchos de ellos aventureros y audaces, que arriesgaron capital y esfuerzo con perseverancia y empeño; fueron también pioneros los obreros, agricultores y artesanos que se instalaron paulatinamente en la Patagonia, que trabajaron el campo y la ciudad, los bosques y las montañas, la pampa y el mar; así como fueron pioneras las mujeres que vinieron al extremo austral del mundo, acompañando a sus maridos, hermanos y parientes, y que forjaron hogares y familias.
Pero, además y sobre todo, cuando en la Patagonia y en Magallanes se habla de historia sindical, se está hablando también de una historia del trabajo, y el trabajo en Magallanes lo realizaron a lo largo de este siglo de historia, muchos chilenos y extranjeros inmigrantes: todos ellos contribuyeron mayoritariamente con su trabajo, con sus herramientas y su experiencia y sabiduría prácticas, con su empeño y esfuerzo, para que se desarrollen la ganadería, la industria y el comercio, en la medida en que ellos (o sus hijos y descendientes) fueron los obreros de los frigoríficos, de mar y playa, los ovejeros y los puesteros, los empleados de las oficinas y las industrias que hicieron funcionar los rodajes esenciales de las empresas regionales, generando el capital y la riqueza.
La conquista inicial de la Patagonia chilena, desde las costas del Estrecho de Magallanes, así como la fundación de Punta Arenas, fue obra de colonos y gente de trabajo, desde la expedición de la Goleta “Ancud” en adelante.
Los primeros chilotes llegados a Magallanes no trabajaron solos, sin embargo. Aquí se encontraron con comerciantes, industriales y artesanos extranjeros emigrados: ingleses, escoceses, alemanes, eslavos en general, franceses, italianos y españoles, entre otras nacionalidades, quienes, al igual que los inmigrantes del sur de Chile, trajeron sus conocimientos, su experiencia, su sabiduría, sus estilos y disciplinas de trabajo, y juntos hicieron territorio y levantaron el progreso de Magallanes.
Es importante poner de relieve aquí que los inmigrantes del sur de Chile que descendieron hacia la Patagonia chilena y argentina, eran básicamente agricultores (de la papa y el trigo) y artesanos de la madera y la pesca, y hubieron de convertirse en ovejeros y ganaderos, lo que debe haber significado lentos y costosos procesos de adaptación y cambio de hábitos, costumbres, estilos y ritmos de trabajo.
En lo esencial, las sucesivas migraciones europeas y chilotas, además de otras regiones de Chile constituyeron la base humana, social y cultural que formó la población de Magallanes, con distintos grados y momentos de arraigo desde los últimos veinte años del siglo XIX y durante toda la primera mitad del siglo XX.
Como se sabe, entre la década de los 60 y los 70 del siglo XIX se registran las primeras migraciones europeas, y con el aporte de la población chilena sureña fueron surgiendo y multiplicándose las primeras actividades económicas verdaderamente lucrativas: la agricultura y la crianza y caza de animales de pieles finas, así como el tráfico de pieles y la explotación del carbón y del oro en Tierra del Fuego, dieron paso desde 1876-1877 a la ganadería ovina la que adquirió rápidamente el carácter de extensiva, habida cuenta de los enormes campos disponibles, y a una multiplicidad de actividades industriales.
Las causas principales que explican las sucesivas migraciones europeas hacia la Patagonia son las sucesivas crisis económicas que azotaron al Viejo Continente, el atractivo que ejercían éstas tierras lejanas sobre quienes desearan aventuras, y la política de migraciones estimulada por los Gobiernos chilenos y argentinos en Europa desde mediados del siglo XIX.
En Europa, "...se registraron graves crisis económicas originadas por la sobreproducción, es decir, por el lanzamiento al mercado de una cantidad de mercancías superior a la cantidad de compradores, que equivale a decir la capacidad adquisitiva de la población. Estas crisis siguieron una pauta cíclica y ocurrieron en 1873, 1882-1884, 1890 y 1900-1901." (4).
Los chilotes en cambio, llegaron en busca de trabajo, y lo encontraron, pero su intención inicial no era radicarse.
Así, mientras los europeos llegaron y se arraigaron casi definitivamente en la zona, formando familias y construyendo su propio progreso, las migraciones chilotas se fueron realizando por lentas etapas sucesivas, en las que el varón viajaba a trabajar a las estancias magallánicas o de la Patagonia argentina, para después regresar cada año en invierno a Chiloé, proceso que se repetía en la temporada de esquila (noviembre a febrero), hasta que el emigrante-ovejero comenzaba a trasladarse y permanecer más tiempo en Punta Arenas o en Puerto Natales con su familia recién emigrada, o en muchos casos, formaba su familia en la zona.
Esta historia es también, una contribución a una historia del trabajo en Magallanes.
¿Cuál es el concepto de trabajo al cual se alude en esta historia?
Sin que sea necesario presentar una historia del concepto de trabajo, es necesario anotar que con el advenimiento de la Revolución Industrial y de la ciencia económica moderna, el concepto de trabajo vigente durante el medioevo quedó obsoleto: el desarrollo de las relaciones capitalistas de producción produjo la disolución de los antiguos vínculos de sumisión del siervo a la tierra y al señor, separaron al trabajo de los medios de producción y subsistencia, extendieron el mercado como mecanismo central de regulación económica y social, y desplazaron la actividad económica desde la agricultura a la industria y de la vida en el campo a la vida urbana.
A diferencia del siervo feudal, el obrero moderno, es un hombre libre, dueño de sí mismo y de su fuerza de trabajo.
A pesar de la oposición que se manifestaba entre los capitalistas y las clases llamadas proletarias, ambas clases sin embargo, formaban parte de un mismo universo económico y social, aunque cada uno de ellos esté situado en una posición diferente.
El trabajo puede ser descrito como una actividad mediante la cual los seres humanos despliegan conscientemente sus fuerzas creadoras transformando la naturaleza mediante la técnica, el conocimiento y la destreza, con el fin de obtener de ellas un producto, para la satisfacción de sus necesidades.
El trabajo sin embargo, no es una actividad homogénea, sino que por el contrario, se constituye en una inmensidad compleja y variada de actividades creativas y productivas, que evolucionan en el tiempo en función de la técnica y de los requerimientos del propio sistema económico.
El trabajo no es un mero despliegue de fuerza productiva, sino que debe ser entendido como una práctica integral, es decir, una actividad que involucra gran parte de las capacidades y potencialidades físicas, psicológicas e intelectuales del ser humano.
Lo que interesa principalmente a esta historia del trabajo en Magallanes, es el trabajo asalariado, es decir, aquella actividad productiva constitutiva de la riqueza capitalista, como consecuencia del excedente o plusvalía que se apropia el comprador de esa fuerza de trabajo.
El obrero, el empleado, el artesano, el gañán o el peón a que alude esta historia del trabajo, es un producto objetivo del capitalismo, de un modo de organización de la economía y de las relaciones sociales, basado en la utilización y explotación extensiva e intensiva de la fuerza de trabajo a cambio de una remuneración. En el proceso del trabajo, el obrero o el trabajador en general, invierte una parte -siempre variable en proporción- de su energía y esfuerzo físicos, de actividad intelectual y psicológica, de motivación y de información.
El trabajo es una actividad a la vez, individual y social. Es individual en la medida en que cada individuo ejecuta una tarea, una faena determinada la que forma parte de un sistema más o menos organizado de producción. Pero, es social, en la medida en que generalmente, el individuo trabajador está inserto en un conjunto de individuos que ejecutan una serie establecida o una secuencia ordenada de actividades, todas interdependientes entre sí. Es de esta colectividad que realiza un mismo tipo de trabajo, que produce un mismo tipo de productos, de donde surge a continuación el espíritu de cuerpo y la cohesión, así como una conciencia social común, la que resultará después en una organización que los agrupe.
Siempre dentro de este concepto, hemos de entender que el trabajo es una actividad consciente, racional, realizada por el trabajador, en el contexto de una unidad productiva o empresa y de un mercado económico. Hablamos entonces del trabajo asalariado. Durante todo el período comprendido en esta historia, el trabajo ha sido la fuente principal de la riqueza, habida cuenta el nivel general de desarrollo de la economía de Magallanes y del país.




Compartir con tus amigos:
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   105


La base de datos está protegida por derechos de autor ©composi.info 2017
enviar mensaje

    Página principal