Historia Social



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Industria ganadera


extensiva

Industrias


asociadas










Industria

frigorífica







Comercio mayorista

de importación y

exportación



Navegación marítima



interoceánica

y regional

Bancos


y seguros




Mercados

ingleses

y europeos

Todos estos factores desembocaron en la formación de una estructura económica particular en la región patagónica: una economía ganadera orientada hacia la exportación.


En este modo de producción, el trabajo asalariado (procedente de sucesivos flujos migratorios hacia la Patagonia) se orienta hacia las faenas en la ganadería, la industria frigorífica y las industrias asociadas (carreros, carretoneros, herreros, mineros, pirquineros, aserraderos, etc.), hacia las actividades marítimas y portuarias (mar y playa, lancheros, etc.) y hacia el comercio, generando la plusvalía que constituirá la riqueza originaria en la región.
En los últimos decenios del siglo XIX, el trabajo asalariado y artesanal, la fuerza de trabajo del sistema económico patagónico estaba constituída por un importante número de obreros ingleses, escoceses, malvinenses y algunos austro-húngaros y trabajadores provenientes del sur de Chile.
Con el paso al nuevo siglo, en los primeros 10 años del siglo XX, como se verá más adelante, la composición de la fuerza de trabajo fue cambiando gradualmente, de manera que los obreros foráneos fueron disminuyendo en número (186) y a su vez, creció la proporción de obreros contratados en Chiloé y Llanquihue.
Como se ha visto anteriormente, el punto de partida histórico y económico de la riqueza en la Patagonia y en Magallanes hacia las décadas de 1860 y 1870, fue la constitución del capital comercial –originado principalmente en el comercio de ultramarinos- y del capital productivo basado en la caza de lobos marinos.
Ya en esta época, una burguesía local muy reducida, se encontraba en plena expansión y los procesos de constitución de un modo capitalista de producción estaban en marcha en Magallanes y la Patagonia ya desde la década de 1860, y vinieron a cristalizar con el desarrollo de la ganadería ovina.
En efecto, la formación de un capital industrial y financiero a partir del desarrollo y expansión del capital comercial originario, en torno a una actividad ganadera centrada en los mercados exteriores, hizo posible la constitución de una forma específica y localizada de modo de producción capitalista en la región magallánica.
Esta produccción y comercio capitalistas, se potenciaron a su vez con la navegación mercantil y con una ligazón estrecha y dependiente respecto de los mercados y capitales ingleses y europeos.
En particular, Gran Bretaña además, producto de su crecimiento colonial y productivo que venía experimentando desde principios del siglo XIX, demandaba por aquellos años cantidades crecientes de lanas para su industria textil en expansión.(187)
En alguna forma, como se verá en los decenios siguientes, la instalación del sistema latifundiario resultó ser prácticamente incompatible con el propósito de una colonización que implique un proceso efectivo de poblamiento del territorio patagónico.
La propia modalidad de explotación ganadera extensiva en Magallanes y la Patagonia austral que se fue instalando hacia las décadas de 1880 y 1890, sobre la base de cascos de estancias, hizo que la mayor parte del personal obrero que se ocupaba en las faenas, habitara en las ciudades próximas.
Y los trabajadores que comenzaban a ser atraídos hacia la Patagonia a mediados de la década de 1880, llegaban interesados en las faenas del carbón o en el reciente atractivo del oro.
Al descubrirse oro hacia 1884 cerca del cabo Vírgenes (Zanja a Pique) en Tierra del Fuego, el impacto de la noticia trascendió las fronteras de la Patagonia y produjo una corriente de mano de obra hacia la isla grande, dejando abandonadas incluso las faenas cotidianas que se realizaban en Punta Arenas.
En Punta Arenas, hacia 1885-1886, el comercio comenzaba a adquirir el carácter motor de la actividad económica urbana y territorial. Francisco Sampaio, Gobernador del Territorio desde 1880, describía hacia 1882 la importancia que estaba adquiriendo el comercio en el quehacer local en los siguientes términos: “En los negocios establecidos la venta diaria al menudeo es de poca importancia; pero lo que sostiene al comercio i lo que lo hace mantenerse en un excelente estado de prosperidad son las ventas que las casas importadoras realizan por mayor para proveer a los buques de guerra...i las diversas expediciones que se organizan para la pesca de lobos marinos...Las casas de comercio establecidas en Punta Arenas realizan pingues ganancias porque en general venden sus mercaderías a precios mui subidos atendiendo a las economías con que mantienen sus negocios i a la liberación de derechos de importación de que gozan.” (188)
Por aquel entonces, se hacía comercio en locales comerciales ya instalados en el centro de la ciudad, en pulperías varias y hasta en la cubierta de los barcos mercantes que recalaban en el puerto. En estos primeros años de vida comercial, se prefería a empleados de orígen extranjero para atender al mostrador y en las incipientes bodegas.
Esas “...economías con que mantienen sus negocios...” a que se refiere Sampaio en su informe, incluían sin duda alguna, los reducidos salarios que se pagaba por su trabajo a los empleados de los establecimientos.
Dentro del reducido universo de “trabajadores” en Magallanes hacia 1885, el Censo de población levantado señalaba un número importante de gente de mar (peones de carga, lancheros, boteros, etc.) que sumaban unos 289, los agricultores (es decir, distintas categorías de obreros de estancias) que eran 161, pero además entre 46 especialidades diferentes, se contaban herreros, escultores, abogados, preceptores y médicos...
No existía entonces organización de los que trabajaban y por lo demás, la organización obrera (cuando se forma y se pone en movimiento) se corresponde con el nivel alcanzado por la conciencia social de los que trabajan, y por el hecho que éstos trabajan reunidos en un mismo lugar de trabajo. Y eso todavía no ocurría en la Patagonia en las décadas de los ochenta o de los noventa del siglo XIX, no obstante la llegada de ciertos inmigrantes ilustrados.
Los que trabajaban primero tenían que resolver sus necesidades básicas y se necesitaban entre sí para ofrecerse alguna forma de entreayuda.
Por eso, al igual que en el resto de Chile, las primeras formas de organización de los trabajadores en la región magallánica, fueron las Sociedades Mutuales, las que surgieron a principios de la década de los noventa del siglo XIX, en el preciso momento en que la ganadería y demás actividades económicas que le estaban asociadas, comenzaban muy gradualmente a surgir.
Pero, a diferencia del resto de Chile, su orígen no está en los trabajadores chilenos de la ciudad o del campo (los "gañanes" como los clasifican los Censos de la época), sino en los extranjeros inmigrantes.
Estas organizaciones de autodefensa tenían por objeto agrupar a trabajadores de una misma categoría y, en este caso particular, de una misma actividad y nacionalidad, a fin de ayudarse mutuamente en casos de desgracias y enfermedades, mediante el ahorro, los préstamos y otros beneficios colectivos.
Cada sociedad mutual tenía siempre uno o dos "Directores de Turno", cuyos domicilios figuraban a diario en la prensa local, indicando que estaban abiertas sus puertas para atender a quién lo necesite en cualquier momento.
Las mutuales fueron en Magallanes la primera y más organizada forma de previsión social y de asistencia entre personas necesitadas, mucho antes que las leyes del siglo XX vinieran a darle una institucionalidad estatal.
Pero junto a estas finalidades estrictamente económicas, las mutuales sirvieron objetivos culturales (favoreciendo la educación autodidáctica, entre otras actividades) y constituyeron la base social organizada a partir de la cual los hombres que trabajaban -al adquirir una mayor conciencia de sus derechos e intereses sociales- se constituyeron más tarde en sindicatos.
La economía magallánica se encontraba a fines del siglo XIX en una fase de plena expansión.
Después de las primeras concesiones de tierras australes, la riqueza ganadera comenzó a crecer en forma casi contínua, de manera que, por ejemplo, la masa ovina que poseía el Territorio se multiplicó varias veces en menos de veinte años.


SE INTENSIFICA

LA ACTIVIDAD GANADERA,

MARÍTIMA E INDUSTRIAL

EN MAGALLANES Y EN LA PATAGONIA

(1890 - 1900)

Uno de los rasgos característicos de los últimos diez años del siglo XIX, es la notable expansión que experimentan todas las actividades productivas del Territorio, lo que repercutió necesariamente sobre las condiciones laborales y las oportunidades de trabajo.


Las Memorias que los Gobernadores del Territorio elevaban a su superior Ministerial, son una elocuente fuente para demostrar esta afirmación.
En la realidad, el progreso material comenzaba a hacerse visible en Magallanes. El avance iniciado en la década de los setenta, y la progresiva implantación de esta forma de economía abierta o economía ganadera de exportación, hizo que el Territorio de Magallanes comenzara a vivir un período de intensificación de la actividad económica.
El comercio de cabotaje comenzó a crecer, aparecieron algunas empresas navieras regionales, la exportación desde las estancias también se incrementó y el trabajo se hizo más atractivo para la mano de obra que quisiera aventurarse por estas tierras.
Por lo demás, muchos de los ingleses, españoles, portugueses y de otras nacionalidades que ya estaban avecindándose en Magallanes, escribieron a sus parientes y relaciones familiares en Europa contando las características de esta tierra lejana.
Algunas cifras permiten percibir esta tendencia expansiva en la década entre 1880 y 1890.
Así por ejemplo, la dotación de ganado ovino en las estancias, pasó desde 40.000 cabezas de ovejunos en 1885 a 165.500 cabezas en 1888, es decir, casi se cuadriplicó en tres años, para alcanzar a las 463.290 ovejas cinco años después, en 1893.
Cabe consignar aquí, dentro del contexto de desarrollo del trabajo en la región patagónica que hacia 1890 se registraron las primeras huelgas de importancia en el norte de Chile, las que fueron conocidas más tarde por los obreros en Magallanes.



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