Historia de los Estilos



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Historia de los Estilos

El estilo Luis XIII

La decoración de la estancia

Las Paredes. Existen diversas formas de decoración mural: la carpintería tallada y pintada. En interiores más modestos se encuentran tejidos o tapicerías.

La carpintería. Una moldura conocida por “astrágalo” circunda toda la pieza a la altura de las puertas. El conjunto de la carpintería se halla dividido en paneles cuadrados, en cruz o rectangulares, con los ángulos rebajados. Los espacios entre paneles están, a su vez, adornados con guirnaldas de flores y otros ornamentos. Las molduras son salientes. Cuando la carpintería no llega al techo, la pared está adornada con cuadros, cordones, gofrados, pintada o dorada, con damasco o simplemente tapicería.

La carpintería pintada. Los artesones están divididos en pequeños cuarterones cada uno de los cuales contiene un tema decorativo: paisaje, animal, ramillete o jarrón de flores.

La tapicería mural. En este caso, la tapicería se convierte en verdaderos cuadros adornados con ricas molduras. Se hallan suspendidas e incluso flotantes, muchas veces disimulando las puertas.

Las Puertas. Suelen tener un solo batiente. Son anchas y muy ricas esculpidas, o bien dotadas de una decoración con paneles planos análoga a la de los artesonados murales. A fines del estilo aparecen las puertas de dos batientes. Suelen estar rematadas con una chambrana decorativa: cartones, máscaras, cabezas de mujer o drapeados.

La Chimenea. Tiene carácter monumental. Su frente es de madera y, muy raramente, de piedra. Ocupa toda la altura de la pieza con un faldón apenas destacado. Debajo de él, precisamente encima del hogar, un cartón o cualquier otro motivo decorativo rodeado de guirnaldas o de personajes. El faldón está sostenido generalmente por cariátides o unos remates. La parte superior de la chimenea suele estar adornada con una pintura decorativa. Los grandes espejos aún no han hecho su aparición. Sólo hay espejitos pequeños.



Los techos. Pueden presentar varios aspectos. El techo de vigas vistas y pintadas es el más corriente y más simple. Pero también se encuentran el techo artesanado muy tallado, pintado o dorado.

Las escaleras son de madera o de piedra. Las más usuales son de madera, con una barandella sostenida con balaustres.

El suelo. Embaldosado en damero. Baldosas rojas, esmaltadas y entarimado formando mosaico de maderas.

La Iluminación

Las arañas son de bronce o de cobre, generalmente con dos pisos de luces sostenido a por un grupo de cadenas, o también con varios brazos de luces.



Los tejidos de la época

Se emplean cada vez más: bordados con dibujos grandes, sedas y terciopelos labrados o bordados, sedas y terciopelos lisos, damascos, tejido de malla, sargas, telas recamadas, puntas, Cataluña (tela fina), brocatel, etc. Estas telas son pesadas y casi siempre aparecen bordadas o realzadas con pasamanería y flecos.



Motivos. Muchas hojas, flores, ramas y rayas. También pájaros, emblemas heráldicos, vasos, surtidores, ciervos, astros y amorcillos.

La tapicería, además de su empleo como decoración mural, se aplica también para guarnición de sillería y de la cama. En ella se representan escenas campestres, bíblicas, históricas o mitológicas, temas de caza, animales, cinceles, flores, ramas y follajes.

Las colchas, colgaduras y cortinajes son de damasco, satén y tafetán con aguas, adornados con cintas de terciopelo negro bordado, bordeados con flecos o , incluso, acolchados con botones de seda. Los brocados de tejidos de oro o plata están reservados para la corte. La sarga con pasamanería y fleco de seda adorna los interiores burgueses.

La sillería suele emplear casi siempre la misma tapicería de la cama. Telas a cuadros, terciopelos con motivos en relieve, ramajes, telas a rayas, terciopelos de seda, damascos, brocados, tapicería de petit point, cuero gofrado o cordobán y guadamecí de oro. La tapicería de clava al armazón de madera. Procedimiento nuevo, ya que anteriormente la tapicería era móvil. Suele incrustarse sobre una guarnición de cuero y se halla algunas veces rematada con flecos. La fijación se realiza por medio de grandes clavos con cabeza de cobre, dorado o plateado.

Las mesas están recubiertas con tapices que llegan al suelo.

Los tocadores están recubiertos con terciopelo verde o encarnado realzado con oro o plata y revestidos con un tejido de malla.

Los “buffets” tienen tapetes de puntillas.

Los manteles son cada vez más ricos en bordados y puntillas.

Los accesorios de la decoración, las chucherías

No son aún muy abundantes en esta época.

Muchos cuadros, particularmente retratos.

Los marcos suelen tener cantos rectos, tallados con motivos de hojas, frutos o flores.

El estaño está muy divulgado y se usa especialmente para la vajilla: picheles, soperas, u objetos más lujosos como son jarrones y platos con motivos de flores.

Los espejos son muy escasos. Son de importación y pequeños. Por lo general, proceden de Venecia. Sus marcos acostumbran a ser de roble moldurado e incrustado de nácar o con taracea de metales.

Las luminarias son macizas de bronce, estaño o plata.

Los relojes son muy cuadrados o de forma algo redondeada, denominada “religiosa”, frecuentemente de ébano incrustado con metal. El cuadrante es ancho. Los hay completamente de metal.

Los biombos son de cordobán y de damasco claveteado.

Las alfombras están reservadas a los interiores suntuosos y ricos. Son muy raras, tanto si se tratan de orientales (turcas o persas) como francesas.

Las alfombras francesas son de dos clases: Alfombras de la Savonnerie, con decoraciones de artesones, jarrón en el centro. El fondo es negro y los tonos dominantes son el verde y el azul. Alfombras de petit point, rosas, plumas de avestruz, cifras y escudos.

El estilo Luis XIV

La decoración de la estancia

Las Paredes.

En las mansiones muy lujosas, las paredes est’an revestidas de mármol policromo acompañado de molderas destacadas, formando paneles ovalados o rectangulares. En el centro de estos paneles, unas pinturas decorativas.

En las casas más modestas, el mármol se ve reemplazado por el estuco o la piedra.

La carpintería. Suele ser pintada de blanco con detalles en oro, y tallas, algunas veces enteramente recubierta de arabescos pintados y dorados. Los paneles menos destacados: están adornados con arabescos, guirnaldas y mascaronesalrededor de una rosa central tallada.

Las paredes suelen hallarse corrientemente recubiertas con tejido o tapicería.

La tapicería. Representaciones de personajes. Sucesos guerreros, temas mitológicos, antiguos o religiosos, partidas de caza y estaciones. Están encuadradas por amplias molduras y pueden contener también temas como medallones, amorcillos, temas rurales, decoraciones de arabescos y armas. Hacia finales del siglo XVII, el dibujo recibe influencias exóticas: animales y personajes.

Los techos. Habitualmente están pintados a manera de trompe-l´oeil, con bajorrelieves en bronce: jarrones y guirnaldas. En el centro, una composición decorativa, generalmente con tema mitológico. Techos blancos, bordeados con adornos dorados. En el centro, un rosetón del que pende la araña.

Las puertas. Son de dos batientes, divididas en varios paneles horizontales. En la cúspide y en el centro, un motivo de talla. Cabeza de mujer, concha o cartón rodeado de guirnaldas, arabescos y hojas de acanto.

El suelo. En mansiones lujosas: baldosas de mármol de color o parquet de maderas de tonos diversos, incluso con incrustaciones de metal. En casas más sencillas: para vestíbulos y escaleras, losas de piedra negra y blanca. En las otras habitaciones, entarimado de roble formando cuadrados grandes.

La Iluminación

Las lámparas. Son de madera tallada y dorada, y algunas veces de cobre. Las más lujosas son de bronce dorado y cincelado, y arañas con “girandolas” o “arracadas” de cristal de roca tallada.

Los apliques, son de madera o de bronce dorado. También se encuentran candelabros con arracadas.

Las linternas son de bronce o de cobre, con espejos pequeños.

Los tejidos de época

Los tejidos alcanzan un desarrollo considerable. Su decoración es generalmente simétrica.



Se encuentran los terciopelos y satenes bordados con oro y plata, las sedas lisas, los tafetanes amarillos, el muaré, las sedas labradas, el satén blanco, el damasco carmesí y los damascos azules con faja de tapicería, los terciopelos de todos los colores, los brocados, los brocateles de oro y plata y el terciopelo liso: peluche de China, tejidos de Persia, telas de la India, la gasa rayada, la sarga verde, la tela a cuadros pequeños, las puntillas, la tela fina bordada y, algunas veces, la muselina. Las cortinas son de muaré, tafetán y damasco.

La tapicería. Con petit point, punto de Hungría y tejidos de Aubusson, de Auvernia, Gobelinos, inglés y de Beauvais. Existe en una gama rica en tonos de oro viejo, púrpura, azul desvaído, alfóncigo, etc.

Los motivos. Fuentes rodeados de ramas, flores de gran tamaño, follaje, ramilletes, tejos, macetas de naranjos, conchas, dioses, paisajes, arabescos. Para los tapices: hazañas guerreras, monumentos culminantes, temas de la antigüedad y del Antiguo Testamento, estaciones, cacerías de Bruselas.

Tapizado de la sillería. Las sillas de uso corriente están tapizadas con tela: moqueta rayada, crep (mezcla de lana y cáñamo), terciopelo de Utrech, cuero, peluche chino, damasco, y tapicería con punto de Hungría. Los asientos de gran aparato están tapizados con terciopelo de Génova, guadamecí dorado y gofrado, damasco, brocado y satén. Todas las guarniciones están bordadas generalmente con galón de oro, flecos de seda o de lana, alrededor del aro o cercha.

Los accesorios de la decoración, las chucherías.

Las chimeneas. La chimenea es menos monumental, y la campana a penas sobresale. A fines del estilo, todas ellas se hallan recubiertas con grandes espejos empotrados en la carpintería, y generalmente su cúspide es redondeada. Sobre el faldón de la chimenea se instala un reloj en medio de dos objetos colocados simétricamente.

Los guardafuegos son de madera dorada, tapicería en petit point o en hoja de seda. Suelen llevar una concha en el frontón.

Los biombos son de damasco o tapicería de la Savonnerie.

Las alfombras son de colores rícos y cálidos, muy decoradas. Fondo negro con follaje florido, fondo negro con motivos en oro y muchos en camafeo.

Los motivos: el sol, los trofeos, cuernos de la abundancia, lirios, máscaras resplandecientes, hocicos de león y escenas alegóricas.

Las chucherías

Los relojes suelen colocarse sobre un zócalo fijado al muro y a la “religiosa”, con columnitas y adornados con bronce o cobre. Más tarde, a partir de la creación del péndulo largo, se convertirán en relojes monumentales, con taracea de cobre y de concha.

La loza. Desde principios de la segunda mitad del siglo XVII, aparecen en materia de chucherías para los interiores: tarros, cuencos, tazas, etc. Adornan las chimeneas, las cortinas, las mesitas y las consolas.

Los espejos. Están colocados encima de las chimeneas o sobre las paredes, adornados con motivos de flores, empotrados dentro de la carpintería o artesonados y encuadrados en marcos de madera tallada y dorada, con incrustaciones rojas y plateadas. Son verdaderas obras maestras de la decoración. El aprecio por los espejos irá creciendo cada vez más.

El estilo Regencia



La decoración de la estancia

Las Paredes. El estilo Regencia conserva las líneas arquitectónicas del estilo Luis XIV. Sin embrago, éstas se suavizan y adquieren proporciones menos desmesuradas.

La decoración mural más frecuente: la carpintería. La ornamentación pierde su rigidez y la simetría. Los paneles son más pequeños: la parte superior e inferior tienen forma de chambergo y de arco de círculo y se entregan a dos partes rectas. Dichos paneles están rodeados de pilastras con una rosa central. En el centro del panel, una gran rosa tallada de cartones o de hojas de acanto, encaramada sobre una moldura.

Las puertas son de dos batientes, formadas por un gran panel y otro más pequeño, o bien por dos paneles colocados encima y debajo de uno más pequeño cuadrado o rectangular. La cúspide de estos batientes suele estar rematada con una concha labrada con guirnaldas o arabescos, y luego con un frontón en forma de arco que encuadra un espejo o una pintura decorativa.

El suelo. Parquet o embaldosado de mármol, recubierto de alfombra con punto de Hungría.

Los tejidos de la época

Muy parecidos al estilo Luis XV: tapicerías de Beauvais, Aubusson y Gobelinos. Sedas labradas, damascos, satén, brocado amarillo, dorado y gris, terciopelos y satenes brocados en verde, rojo o blanco, además de los terciopelos y sedas lisos.

Los motivos. Por regla general, de inspiración floral, grandes flores y frutos, reproducción de encajes sobre fondo de color y semillas al tresbolillo. Los motivos son cada vez menos simétricos.

La sillería suele estar recubierta de tapicería, terciopelo o seda.

La Iluminación

Generalmente, apliques de bronce asimétricos.

Los accesorios de la decoración, las chucherías.



Las chimeneas. Más bajas que las chimeneas Luis XIV, pero muy anchas, de mármol y adornadas generalmente con una concha central. Los espejos de la chimenea hacen su aparición: marco de madera dorada con motivos de rocaille y concha igual que la de los otros espejos.

Las chucherías difieren muy poco de las del reinado precedente y anuncian ya las del estilo Luis XV.

Los relojes de mármol con temas de cobre cincelado o de concha, ébano o cobre, descansan sobre patas en forma de tronco de árbol o de palma. Las cajas son de bronce y concha.

El estilo Luis XV

La decoración de la estancia

Las Paredes están decoradas de manera muy diversa: carpintería, paneles pintados, tejidos, cuero, papel pintado y tapicería.

La decoración más habitual: la carpintería. Suele ser de roble natural o de haya teñida, casi siempre en dos tonos claros: rosado, verde, lila, azul y amarillo con algunos dorados. Esta decoración policromada es nueva. Hay abundancia de molduras y tallas sencillas o, por el contrario, de una gran riqueza. Tres motivos principales: rosa, trofeo y bajorrelieve. El contorno de los paneles continúa igual; únicamente son los adornos los que cambian.

Los paneles pintados. El artesón, en vez de ser tallado, es pintado. Gran diversidad de temas y coloridos. Temas chinos, escenas burlescas, mitológicas, paisajes, naturalezas muertas, personajes. La pintura suele adornar también los frontones de las puertas. Aparecen a finales del estilo y están inspirados en los de Oriente.

Los tejidos. Sedas o indianas: las sedas representan flores, follajes, ramas que se entrelazan, cintas y temas chinescos; las indianas son telas estampadas de Persia o de la India. Todas estas telas hacen juego con las cortinas y con el conjunto del mobiliario.

El cuero se reserva especialmente a las antecámaras: fondo dorado, rojo, verde y gris.

La tapicería está menos de moda: algo de petit point. Motivos: amircillos, flores, medallones, guirnaldas, temas mitológicos y grandes jarrones de flores.

Las puertas son de dos batientes, coronadas por una pintura o, a veces, por un panel en forma de asa de cesta tallada, o también por un panel rectangular decorado y con molduras.

Los techos son blancos, rodeados de una cornisa de estuco dorado. También existe algún techo pintado pero es excepcional.

El suelo. Entarimado con tablillas de roble encerado. Las antecámaras suelen estar enladrilladas.

La Iluminación



Los lustros de bronce dorado o arañas de cristal. Suelen tener brazos de metal y flores de porcelana. Apliques de bronce cincelado o de madera dorada con varios brazos, por regla general, de estilo rocaille, adornados con flores de porcelana montadas sobre hojas de hierro blanco.

Los tejidos de época

Adquieren cada vez un papel más importante en el mobiliario, ya que las estancias son más íntimas.

Los tejidos frecuentemente empleados son damasco de plata y rosa, las sedas azules, amarillas, rosa viejo, verde pálido y oro, los satenes bordados con fondos blancos o pasteles y entonados de colores, el muaré, la siamesa, el droguete (tejido de algodón con dibujos), las telas de Indias, los terciopelos lisos y labrados, el terciopelo de Utrecht, muy de moda y muy resistentes, y las telas de tapicería.

Los motivos son más estilizados: pájaros, animales, ramilletes, cintas, ramas floridas, hojas, nudos, grandes líneas sinuosas de tallos y de guirnaldas reuniéndose formando ramos y ramajes. En cuanto a las tapicerías: adornos campestres, los temas chinos tan a la moda, pierrots, arlequines, colombianas, fábulas de La Fontaine, etc.

Tapizado de las sillas. Para las de lujo: damasco, muaré, satén brocado y tapicería: pastorales, temas chinos y flores, así como pana de Utrecht, tafetán con flores y moqueta.

Los accesorios de la decoración, las chucherías



La chimenea, de mármol o de madera con adornos de conchas, de volutas, de broches, o simplemente de molduras, algunas veces realzadas con bronce. El faldón se ensancha y encima de él se coloca un reloj central con jarrones o candelabros a cada lado. La campana inmensa desaparece. El interior es de ladrillo rosado o baldosas de loza o chapa de fundición. Está adornada con espejos: pequeño, con una pintura encima; o bien grande, formando dos cuerpos, con un marco de madera tallada y profusamente decorada. El guardafuegos, en general, adopta la decoración de rocaille o simplemente en forma de bajos de asiento, de madera, hierro o plata, recubierto con tejidos de la época.

Los biombos son de laca.

Las alfombras tienen el fondo blanco y son de tonos claros, con ramilletes de flores multicolores y con motivos sencillos.

Los objetos de arte son muy apreciados y numerosísimos:

Los relojes son de marquetería o de madera tallada, con incrustaciones de asta y de barniz policromado, acompañadas de bronce. También los hay enteramente de bronce, muy esculpidos. Muchas cajas para adosar a la pared. Relojes con temas diversos o con animales: leones, elefantes, rinocerontes; están patinados de negro, quedando el resto de bronce dorado.

Los marcos son de madera tallada y corrientemente dorados, siguiendo el estilo rocaille, muy desmenuzado, con un adorno en la cúspide: concha calada o broche.

La loza está muy de moda, con motivos de frutas, flores, animales, ramajes, rocaille y volutas. Decoraciones policromadas muy recargadas, con muchas piezas de inspiración china.

Las porcelanas de color blanco: bizcochos de Sevres o policromados, fondos rosados, azules y verdes realzados con oro. Muchos ramilletes, pájaros y personajes.

Los estuches y cajas se convierten en algo indispensable y son muy apreciados. Pueden ser de cartón, cuero, marfil, piedra, barnizados, de concha, plata y, a veces, oro. Se denominan corrientemente tabaqueras. Existen muchas aleaciones de oro de tonos diversos: verde, rojo, azul y blanco. Pueden ser cuadrados, redondos, ovalados o de cualquier forma y con decoración preciosista: numerosos personajes, flores, escenas, pájaros y temas chinos.

El estilo Luis XVI

La decoración de la estancia



Las Paredes. El abandono de las curvas es total, salvo la cuarta de bordón y la semicircunferencia. Las paredes carecen de tapicería:

  • Artesonados de madera tallada o de estuco pintado y dorado;

  • Pinturas con inspiración pompeyana, turca o china;

  • Tejidos: seda, terciopelo, telas estampadas (rojo, amarillo, azul)

  • Papel, especialmente a partir de 1765: escenas de personajes o de animales.

La parte alta de los paneles conserva una decoración de talla: guirnaldas de flores con motivos, atributos rústicos y sentimentales, flores, medallones encuadrados con amorcillos. En el ángulo derecho de la moldura, un cuadro conteniendo un rosetón.

Las puertas. Dos batientes. Dos decoraciones en sentido vertical:

  • Un panel cuadrado en la base, un friso esculpido;

  • Un panel superior rectangular, limitado en la parte alta y baja por dos paneles cuadrados, adornados con una figura geométrica. Generalmente, hay un frontón en bajorrelieve.

Los Techos carecen de artesonados y de vigas aparentes. Únicamente un rosetón central con algún contorno de guirnaldas de flores.

El suelo, embaldosado o enladrillado para el comedor y los vestíbulos; entarimado para las demás piezas.

La Iluminación



Los apliques: son de tres brazos de igual longitud, algunas veces de 2 ó 5, tallo en forma de carcaj, de vaina, de cuerpo de mujer o de cabeza de cordero. La cazoleta de luz: vaso de forma ovoide, descansando sobre un trípode, tapadera invertida en la que se coloca la bujía. Los lustros de brazos desnudos, con entrelazamientos: lacerías de vidriería, de bronce dorado y cincelado, o bien de cristal de roca.

Los tejidos de la época

Son encantadores. Los dibujos se estilizan y son de una variedad extraordinaria. Un gran creador en sederías fue Philippe de la Salle.

Los tejidos corrientes: damascos, sedas chinas, satenes de colorido tierno, muarés y terciopelos, etamines de la India, telas de Jouy.

Tapicería de Aubusson y de los Gobelinos, especialmente indicada para sillones y sofás: temas pastoriles, juegos de niños, temas chinos, ramilletes con cintas, templos y estatuas antiguas. Las cenefas son más sencillas y algo pobres: flores, amorcillos y guirnaldas.

Motivos: atributos pastoriles, escenas de educación maternal, caramillos, temas mitológicos, instrumentos musicales, pájaros, flores, escenas bucólicas, placeres de la granja, lobos, corderos, caza del ciervo, centauros, decoraciones orientales, dameros, cuadrados, motivos chinos, cintas y rayas, medallones, serpentinas, semillas de flores y plumas. Los satenes suelen tener rayas interrumpidas por flores, en tanto que los damascos están decorados con ramilletes de rosas.



El tapizado de la sillería. Los respaldos están guarnecidos y rellenos de crin y se revisten con satén brocado o rayado, de tela de Jouy o de terciopelo labrado. En cuanto a la tapicería, se usan los ramilletes o escenas campestres, especialmente en los muebles de gran aparato.

Los accesorios de la decoración, las chucherías



Las chimeneas: son de mármol, más bajas y menos contorneadas. La parte superior es recta, generalmente con un adorno de bronce dorado y cincelado.

Los montantes son en forma de columnas derechas y acanaladas, remontadas por un cubo que contiene una rosa. Espejos encuadrados por entrepaños tallados, algunas veces adornados por su parte superior con un panel tallado o pintado. Los guardafuegos poseen montantes rectos acanalados, o bien con perlas, cintas o guirnaldas.



Las alfombras: Tapiz de Aubusson y de la Savonnerie. Muchas líneas rectas: flores, guirnaldas, cintas, motivos geométricos. Fondo: pardo, beige, verde, negro, amarillo, azul celeste.

Los relojes suelen ser de mármol blancos y de bronce dorado, descansando sobre zócalos de mármol. Pueden ser:

  • Con temas en bronce dorado, muy en boga;

  • En forma de pórtico con figuras alegóricas o motivos prestados a la antigüedad: leones, águilas;

  • Con cuadrante giratorio;

  • En forma de pajarera suspendida como una lámpara y con el cuadrante en su parte inferior;

  • En forma de lira: el cuadrante se convierte en el propio péndulo.

La caja: la cúspide suele tener un vaso del que sobresalen cintas y guirnaldas.

Los marcos. De bordes rectos pero tallados, suelen ser de madera dorada o pintada, adornos con ruedas, corazones, óvalos, ramas de laurel o perlas.

Las porcelanas. Las piezas de fondo blanco son raras. Se prefieren los fondos rosa, verde, amarillo, azul real y azul claro, con decoraciones florales, guirnaldas, pájaros o personajes, todo ellos destacado con oro.

Las placas decoradas. Reproducción de retratos, escenas mitológicas, pastoriles, paisajes y naturalezas muertas.

Bizcochos. Estatuillas formando grupos de personajes alegóricos o mitológicos basados en el arte antiguo e, incluso, algo libertinos de concepto.



Jarrones en forma de ánfora, con un asa de cada lado. También en forma de estatuilla.

Loza. La más apreciada es la de Ruán: piezas inspiradas en la decoración china, camafeo azul o rosa y luego policromado, bustos, consolas, platos, paisajes dentro de medallones, marinas y escenas de las fábulas de La Fontaine.

El estilo Directorio

La decoración de la estancia

Las Paredes. Subsisten las carpinterías, así como los papeles. Cortinados para los interiores lujosos.

Las carpinterías. Decoración elegante y de una gran simplicidad. Los paneles no se hallan decorados en toda su superficie. A veces, Un solo motivo destaca en el centro del panel, que se halla encuadrado regularmente con un marco muy estrecho en forma de follaje dorado o con colores entonados.

Motivos corrientes: la esfinge, que lleva en la cabeza un cesto de frutas, la losange, las grecas, las palmas, los vasos y las figuras con las desplegadas. También se nota la aparición de la decoración de grueso desigual en camafeo que anuncia el Imperio. A menudo los fondos son de color “pardo etrusco” y los motivos ornamentales vivos, en tanto que los revestimientos son de tonos oscuros: negro, gamuza y violeta.

Las puertas son muy simples, rematadas con un panel en forma de semicírculo adornado con un motivo: por ejemplo, una losange con relieve discreto, un jarrón o un personaje.

El suelo. Parquet encerado. Generalmente, recubierto con una moqueta lisa o una alfombra.

La Iluminación



Los apliques suelen ser de tres brazos de luz, con motivos de cuernos de la abundancia del que sale un busto de amorcillo.

Las arañas son de bronce dorado y cristal. El cristal de roca se abandona.

Los tejidos de época

Los interiores se hallan dentro de una armonía de colores dulces o, por el contrario, de tonos vivos y que chocan entre sí. Los revestimientos y cortinas están muy de moda. Son de percal blanco acompañado de terciopelo o de flecos.

Los tejidos corrientes: satén unido o rayado, damasco, seda con dibujos, terciopelo gofrado, tela de Jouy con personajes antiguos o con escenas campestres.

Los motivos está, inspirados en la antigüedad griega y de Egipto: esfinge, pirámides y escenas campestres para las telas; cisnes, palmas, rosas, grecas, quimeras, muchas rayas y muchos cuadros.

Las tapicerías tienen motivos florales y de frutos.

El tapizado de la sillería. Las sillas suelen estar recubiertas con seda, terciopelo liso o bordado, con tejidos de fondo pardo y dibujos, o bien con tapicería de motivos florales y de frutos. Aparición de las primeras telas de crin.

Los accesorios de la decoración, las chucherías.

Las chimeneas son de mármol blanco con columnas exentas que se ahílan hacia su parte superior. Generalmente, están rematadas con un espejo rectangular. En el antepecho se colocan un reloj y dos objetos situados simétricamente: jarrón, candelabro, drapeados, estatuillas de bronce imitando las que fueron descubiertas en Pompeya.

Las alfombras. De fondo verde o pardo, con adornos de flore, medallones o cariátides.

Las chucherías. Este estilo, muy desnudo, no suele ir acompañado de chucherías, pero, de serlo, se colocan simétricamente.

Relojes y candelabros continúan siendo los de Luis XVI.

Bronce dorado y bronce patinado: amorcillos, palomos, cariátides, palmas y guirnaldas.

El estilo Imperio

La decoración de la estancia

Suntuosidad, simetría y motivos geométricos, son las características de la arquitectura de los interiores Imperio.



Las paredes suelen estar revestidas de estuco, papel o tejido. Algunas columnas, pintadas y afiladas, con capitel tallado, delimitan los paneles de tela colocados sobre la pared de una manera estirada o drapeada. El papel es de un uso general e imita el tejido. Existen paneles con decoración panorámica, especialmente para los comedores y aplicados por encima de un entarimado de madera, al estilo de una imitación de mármol.

Las puertas se decoran de manera sobria:

  • Con una figura de inspiración pompeyana en el centro del panel;

  • Con una pintura pompeyana en el frontón

Los techos. Algunas veces de madera oscura al natural o con tallas doradas sobre el fondo blanco u oscuro. Simetría: rosetón central con motivos geométricos o follajes estilizado. Cornisa moldurada con palmas, estrellas, abejas o follaje.

El suelo embaldosado o parquet dispuesto en forma de estrella o de grandes cuadros denominados “a la Versallesca”.

La Iluminación



Dos lámparas que están muy de moda

  • la “bouillotte”, de bronce dorado, en forma de cesto, soportado por una columnilla que tiene los brazos de luz; todo ello recubierto con una pantalla.

  • la lámpara de aceite o quinqué, de palastro pintado y barnizado o de hierro blanco pintado.

Los candelabros: victoria alada encaramada sobre un globo terráqueo.

Las arañas. Dos tipos:

  • de palastro sin pulir, jarrón adornado con palmas y brazos de luz en forma de cuerno de la abundancia,

  • de cristal, con plaquitas en forma de bayoneta.

Los tejidos de época

Los tejidos más corrientes: damasco con fondo azul y pardo, satén de fondo verde, rosa o malva, terciopelos labrados y brocados, telas lisas, brocateles de oro y plata, tafetán, tapicerías para sillería y biombos, algunas telas de Jouy, muselina y cuero.

Los motivos: inspirados en la antigüedad y emblemas imperiales, dibujos geométricos, vasos etruscos y romanos, hojas de roble y de laurel, arabescos, estrellas, águila imperial, palmas, rosas, trofeos, picas y haces. Sobre el fondo verde: motivos dorados, cenefas violetas. Sobre el violeta y el rojo: motivos blancos. Para las telas de Jouy: escenas de Pablo y Virginia, fábulas de La Fontaine, Eros y Psique. Para las tapicerías: árboles, plantas y flores.

Las tapicerías son de fondo blanco con motivos azules o bien de fondo lila con motivos blancos.

El tapizado de las sillas. La sillería está recubierta de terciopelo, tapicería de Beauvais (algo rara), brocado, seda, roja o verde, con motivos: estrellas, follajes, palmas y coronas.

Los accesorios de la decoración, las chucherías



Las chimeneas ocupan el sitio de honor en los salones y son de mármol blanco, con guarniciones de bronce dorado. Los montantes, en forma de columnas, cariátides, obeliscos, esfinges o leones alados.

Los guardafuegos. Son rectangulares y, algunas veces, en forma de arpa o rematados con un frontón. Los pies son bajos.

Las alfombras. Son de tonos claros. Motivos: animales, acantos, flores estilizadas y geométricas. En el centro, un motivo. Decoración simétrica y concéntrica.

Los relojes.

  • Estatuillas de bronce, mujeres con drapeado a la antigua o aladas, son las que soportan el cuadrante; zócalo de mármol;

  • Carro antiguo, con la rueda sirviendo de cuadrante; divinidades: Psique, Venus y amorcillos;

  • Relojes en forma de hortensia,

  • Con acertijos y adivinanzas;

  • De columnillas.

Muchas chucherías de porcelana, de París o de Sèvres: jarrones, copas, miniaturas, cubremacetas, etc.

Motivos: inspirados en la antigüedad, muchos paisajes y retratos. Ejecución delicada y detallada.

Adornos: de metal dorado; mascarones, frisos de palmas, liras, asas en forma de cabezas de animales. Loza, bizcocho, bronces con motivos y esculturas antiguas.

Las cajitas: tabaqueras, nécessaires y carnets de baile en oro guilloché o cincelado, planas y rectangulares.





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