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FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS

CATEDRA LIBRE DE DERECHOS HUMANOS



Bolivia hoy

Cinco siglos de opresion,

cinco siglos de resistencia




Foro Nº 11 7 de noviembre de 2003




Dalio, Coordinadora Febrero Boliviano
Conjuntamente con Noel, somos de la Coordinadora Febrero Boliviano, estamos trabajando con otros compañeros. Es un espacio abierto, un espacio político, de análisis y discusión sobre la problemática de quienes estamos en Argentina, y también un espacio de lucha y resistencia sobre los problemas, la problemática que Bolivia, el tema del ALCA, el tema del agua, el tema del territorio. Temas que tienen que ver con los problemas que tiene Bolivia. Hemos tenido estos últimos eventos, hemos participado en las diferentes marchas que hemos también nosotros organizado, por un lado. Y queremos ser más allá de eso, un movimiento de lucha y resistencia contra un modelo, contra un sistema implementado desde hace cinco siglos atrás.

El tema de Bolivia tiene larga data, un proceso histórico muy largo, como la crisis latinoamericana y la situación de los pueblos latinoamericanos.

Entender que estamos inmersos dentro de un sistema, el sistema capitalista. Bolivia actualmente es un país capitalista dependiente y atrasado. Decimos que es capitalista porque de alguna manera predomina el modo de producción basado en la propiedad privada de los medios de producción, en el saqueo de las riquezas y también en la explotación de los trabajadores y la apropiación ilícita, indebida, de la plusvalía. Y dependiente porque desde la colonización han venido a sacarnos las riquezas y se han llevado gran parte de todo nuestro oro, nuestra plata, y somos dependientes en cuanto a la tecnología, la cultura… Somos atrasado por cuanto el sistema, el capitalismo, no nos deja progresar. Solamente destruyendo el sistema podremos ser un país pleno.

Saber que el capitalismo, impuesto hace cinco siglos atrás, y el imperialismo, como fase superior del capitalismo, los modelos impuestos, el liberalismo, el neoliberalismo también, tienen mucho que ver en el proceso histórico de Bolivia.

Es así que ha llegado el momento de América, con el genocidio, con la imposición del sistema europeo, en este caso de España, Inglaterra y Francia, grandes cantidades de oro y plata han ido a parar al primer mundo. Entonces el hecho de que también han desmantelado gran parte del territorio, en este caso el … (¿), y han hecho que estas riquezas impulsen la Revolución Industrial, y asimismo han hecho que esto también impulse la Revolución Francesa. Ahí donde básicamente nace el liberalismo, a través de su exponente máximo Adam Smith, en el siglo XVIII, cuando mientras se dan las independencias de América contra el colonialismo, ya estaba impuesto el liberalismo en Latinoamérica.

Ahí, en forma sucesiva, se ha dado el tema hasta llegar al neoliberalismo, con su exponente Milton Fridman. Sus ejes fundamentales, la libre circulación de capitales, la iniciativa privada, la acumulación de capitales, el libre mercado.

Todo eso ha sufrido Latinoamérica y también lo ha sufrido Bolivia. Bolivia se creó siendo un país independiente, pero hoy seguimos siendo un país dependiente.

Después llegó el 52 en Bolivia, ya en ese caso estaba lo que es el Estado benefactor de una manera que satisfacía las necesidades de la población a través de las empresas estatales, pero no dio solución total a la problemática de Bolivia.

Después vino la década del 85, cuando se implementa el neoliberalismo en Bolivia, en forma definitiva, con el gobierno del MNR, donde se da una total liquidación de las empresas estatales.

Esta primera parte quise contar para que veamos cómo el modelo neoliberal, cómo el capitalismo, ha entrado fuerte en Latinoamérica, y más propiamente en este caso en Bolivia.


Noel, Coordinadora Febrero Boliviano
Yo quisiera partir de transmitirles a ustedes el balance que ha hecho la Central Obrera Boliviana sobre el conflicto que ha vivido Bolivia. Esto nos va a dar una visión hacia atrás de por qué las cosas se han resuelto, o como lo ha llamado la propia COB, por qué se ha dado este repliegue táctico en este proceso insurreccional de Bolivia.

En el ampliado de la COB que se hizo un par de días después, que el Goni, igualito que De la Rúa, se tuvo que montar en un helicóptero y volar directamente a Estados Unidos, los sectores afiliados a la COB, que son prácticamente el conjunto de los trabajadores, clases sociales… Porque la COB tiene esa peculiaridad en Bolivia: es una instancia sindical que históricamente agrupó a todos los trabajadores, tanto proletarios, clases medias e inclusive el sector campesino, indígena. Digo que esta es una peculiaridad, porque evidentemente esto no sucede en todos los países.

Fueron estos trabajadores afiliados a la COB que hicieron un balance de cómo vivieron ellos y qué es lo que iban a hacer a partir de la renuncia del Goni. Y lo sustancial, la conclusión a la que llegó el ampliado de la COB, fue expresado por su actual secretario ejecutivo, que resumió con las siguientes palabras qué fue lo que había sucedido desde el punto de vista de los trabajadores: que el levantamiento no lo había dirigido nadie, ni individual ni colectivamente.

¿Qué significa esto? Que evidentemente fue un levantamiento espontáneo, fue una insurrección espontánea, que no tuvo una dirección revolucionaria –para decirlo de algún modo–, que naturalmente, los objetivos que se planteaban estaban claramente centrados en esa consigna, que ha conocido todo el pueblo argentino y ha conocido el mundo entero, que era oponerse a que una vez más se dilapiden los recursos naturales, en este caso el gas.

Hago mención tanto al tema económico, que subyace en esta protesta, como también hago mención al tema del sujeto social que estuvo detrás de todos estos acontecimientos.

¿A qué me refiero? El tema económico fue el que condensó la bronca acumulada en años y años de frustraciones de varios sectores sociales. Evidentemente el campesinado es el principal protagonista en este largo período que ha vivido Bolivia en estos últimos meses. Pero no es que este problema ha surgido en el mes de octubre, sino que es un problema que se viene arrastrando por décadas de frustraciones y promesas incumplidas.

Si el movimiento campesino pudiera mostrar a la opinión públicas a dónde han conducido sus luchas permanentemente, seguramente podría mostrar convenios y convenios año tras año. Convenios con los gobiernos que nunca son cumplidos. Y éstas son las frustraciones que suma el movimiento campesino, pero no sólo los campesinos, sino todos los trabajadores.

Y esto tiene que ver con un modelo que, como decía Dalio, se implementó a partir de 1985, un modelo que en lo esencial es el discurso que se pronuncia acá, que se pronuncia en cualquiera de las naciones latinoamericanas. Un discurso y un modelo neoliberal que, tras defenestrar a un Estado supuestamente benefactor, un Estado empresario como ineficiente y que generaba corrupción, planteó que había que cambiar esta forma de acumulación del capitalismo por otra, en la cual el protagonista principal sea el empresario privado. Para esto había necesidad de privatizar todo aquello que estaba en manos del Estado, y el Estado debía limitarse a atender aquellas funciones esenciales: la salud, la educación y la seguridad, y administrar políticamente el país. Pero que de las funciones económicas el Estado debía retirarse prácticamente de todas, de todo eso que se llama empresa estatal.

Y en Bolivia esto tiene un significado profundo, que probablemente no sea el mismo en otras naciones. Porque en Bolivia el caso de la COMIBOL, el caso de Yacimientos, era la forma en que lograba acumular para de alguna manera alimentar las arcas del Estado y redistribuir en su función social.

La promesa incumplida del neoliberalismo es que, siendo protagonista la empresa privada vía la privatización de los recursos naturales, de las empresas estatales, iba a lograr tener mejores condiciones de vida, iba a haber mayor crecimiento, mayor inversión, si hay mayor inversión hay mayor empleo, si hay mayor emplea se redistribuye mejor la riqueza, y como las empresas privadas pagan impuestos, el Estado tiene buenos recursos para poder distribuirlos, y todo el mundo feliz y contento.

Pero sabemos que ese cuento, esa promesa no se ha realizado acá, y mucho menos en Bolivia.

Esta es la causa que explica el porqué de esa permanente frustración y el porqué de esos convenios, convenios, convenios, año tras año. Luchas permanentes, bloqueos, huelgas de hambre, manifestaciones algunas veces con fuerza, la mayor parte de las veces hasta casi suplicando para que se cumpla, es lo que ha generado esta ira y frustración.

Pero esto creo que es fácil de entenderlo, porque también se está viviendo esta realidad en Argentina. La explicación económica de por qué los piqueteros está ahí, en el fondo, en el desastre de este modelo neoliberal que está haciendo aguas.

Pero ¿qué pasa con el tema del sujeto social? Sumado a este discurso, el neoliberalismo pretendió desmontar esto que se llama organización sindical. Su primer blanco en Bolivia fue la Central Obrera Boliviana, la COB. ¿Cómo destruir a la COB? De la manera más sencilla: la columna vertebral de la COB ha sido el sector minero. La corporación minera de Bolivia que albergaba en sus mejores épocas 20.000 mineros distribuidos en diversos distritos mineros, que constituían no solamente una fuerza fundamental en lo económico –me refiero a la COMIBOL– sino la fuerza social importante en cuanto a, no sólo representación sindical sino representación política. Este era el intermediario privilegiado en la COB ante el Estado. A esto es a donde apuntó el neoliberalismo. Pero no sólo a los mineros, sino a todo aquello que oliera a sindicato. Y para eso, la repetida lógica era destruir a la COMIBOL, y de lo primero que tenían que librarse era de los trabajadores mineros, y de ahí viene una larga historia sobre el significado profundo de la relocalización, que es una manera chantajista y de fuerza de deshacerse del proletariado minero.

Y naturalmente esto se dejó sentir en la COB. La COB perdió fuerza. Muchos intelectuales en Bolivia dieron por finiquitado el tema de la COB.

¿Y qué estaba pasando mientras tanto con el campesinado? ¿Y con el resto de los sectores sindicalizados?

La apuesta del neoliberalismo era que se acabaran los sujetos sociales, los sindicatos, por lo tanto hay que apostar al ciudadano, había que convertir en ciudadanos en todos estos. A estos campesinos que en 500 años, pero para no ir tan atrás, desde el 52, que se hizo la reforma agraria, y prometió convertir en ciudadanos a los campesinos, les dio supuestamente el voto universal. Supuestamente esto debía convertir en ciudadanos, o sea, en fuerza de trabajo para explotarla. Esto no se cumplió. El campesinado estuvo en su minifundio, tributario del capitalista, del capitalismo como sistema de explotación, pero en ningún momento se constituyó en ciudadano.

Esto conspira contra los planes del neoliberalismo. Esta sería la explicación teórica.

Pero vayamos a los hechos históricos, que son los más tercos.

Han tenido que pasar… Y no es que desde el 85 hasta el año 2000 el pueblo boliviano a través de su expresión sindical no haya luchado. Lo que pasó es que esa lucha no se llegó a conclusionar, como históricamente había pasado, en un solo puño. Pero en el año 2000 empiezan a cambiar las señales.

Hay un primer levantamiento histórico que se llama la guerra contra el agua. Les cuento rápidamente porque es un hito fundamental en la explicación de lo que ha pasado en estas últimas semanas. El pueblo cochabambino –una ciudad, un departamento– estuvo a punto de entregar la administración de los recursos del agua, de riego, etc. –el riego tradicional, que se mantiene de forma tradicional, inclusive precolonial en la forma de distribuir el agua–, a una empresa transnacional. Y lo primero que hace esta empresa antes de invertir un peso es anunciar que va a subir el precio del agua. Esto, obviamente levantó a toda la población. Y alrededor de la protesta organizada de todos los sectores sociales, se logra derrotar a la empresa y echarla del país.

Este mal ejemplo, para que vean que los malos ejemplos cunden rápido, en este caso en buena hora, sirvió para que meses después en Arequipa también haya un levantamiento y se opongan a que se privatice la electricidad.

Pero una vez más había que hacer una lectura de qué es lo que había pasado. Por qué esta histórica victoria en contra de una transnacional, cosa que no había pasado hasta ese momento en ningún país latinoamericano.

Es que las fuerzas sociales otra vez habían empezado a aglutinarse.

Los compañeros intelectuales hicieron una lectura de esto. ¿Qué es lo que vieron? Que detrás de eso uno de los motores fundamentales había sido otra vez la experiencia de la organización sindical. Los fabriles estaban detrás, motorizando. Estaba la fuerza social de los campesinos. Y otra vez este sujeto social al cual apuntó el neoliberalismo había empezado a reconstituirse.

Y a los pocos meses va a darse otro hito. En el Altiplano paceño, este líder que es ahora conocido, Felipe Quispe, protagoniza un levantamiento campesino con la única consigna de reivindicar lo eterno, sus pliegos, petitorios y los convenios incumplidos.

Se generó un bloqueo campesino de proporciones grandiosas que tuvo un saldo trágico también, como tuvo un saldo trágico este levantamiento de febrero.

Hago el señalamiento de estos dos hitos porque ahí ese campesino al que se aspiraba a convertir en ciudadano para que deje de estar organizado sindicalmente, o a través de sus formas tradicionales, se convierta en ciudadano, también se marcó una derrota a este proyecto neoliberal.

Y esto lo entendió bien la burguesía. No es que no lo entendió.

Son angurrientos, pero tontos no son. Porque el ministro de Finanzas de este gobierno del MNR, en el año 2000, antes de las elecciones, respecto al tema del gas hizo la siguiente premonición. El decía: el tema del gas puede resolver el problema económico, inclusive el problema político del país. Pero ojo, puede levantar, puede plantear una revolución –y lo dijo en estos términos, aunque no recuerdo exactamente la declaración–. Que esto podía detonar una revolución de los sectores que estaban excluidos del sistema.

Miopes, tontos… No. En absoluto. Sabían.

¿Por qué se enceguecieron? ¿Por qué persistieron en el tema del gas?

Una posible explicación, o más bien creo que la única que se puede dar sobre este tema, es que el neoliberalismo no ofrecía salidas. Y tan es así que no ofrece salidas en el tema económico, que no tiene posibilidades, es que en febrero de este año se planteó justamente uno de los intentos de mantener el famoso equilibrio fiscal –recomendación número 1 del FMI y del Banco Mundial, regla de oro para cualquier convenio para recibir las limosnas del FMI–.

Equilibrio fiscal. ¿Qué significa esa palabrita? Significa que de algún lado tiene que salir dinero para pagar la deuda externa. Podemos dar 20, 30 explicaciones técnicas, pueden venir economistas. Pero la verdad sencilla y elemental es que de algún lado tiene que salir dinero para pagar la deuda externa. Para esto exigen el equilibrio fiscal.

¿Y cuál ha sido la genial idea de los economistas del MNR? Aplicar un impuestazo del 12%. Y lógico, eso despertó la furia de en quienes menos pensaron, la policía. La policía se les insurreccionó, se paró frente al Palacio de Gobierno. Y el ejército tuvo que salir. Pero claro, no estaban solos los de la policía, porque esa bronca era compartida. Al día siguiente salió la COB.

Y ahí está, otra vez, el trágico saldo otra vez de 30 muertos asesinados por el ejército. Por el eterno ejército boliviano. Por el glorioso ejército boliviano. 30 que se sumaron a 30 anteriores del conflicto que en enero mantuvieron los cocaleros. Los cocaleros ¿para qué? Para defender sus parcelas de coca. Para defender su vida.

Y aun así la ceguera del poder se volvió a manifestar en todo esto que les anticipé.

No tenía salida. Por lo tanto tenía que vender el gas. Pero tenía que vender el gas de un modo que sea un negocio no sólo para las transnacionales. Algo tenía que recibir ellos. Algo tenían que recibir Goni y sus aliados locales.

En el tema del gas, esto está respaldado por investigaciones, la prensa lo ha divulgado, estaban metidos Goni y sus allegados. En el negociado que se estaba por armar con la venta del gas vía Chile. En realidad, estaba vendiendo gas a Chile. Este es otro entretelón que no se explicó muy bien. Esto generó el conflicto.

Pero vayamos al tema de fondo. Porque se ha hecho discutir, y aún se quiere seguir haciendo discutir al pueblo boliviano si el gas sale por Chile o por Perú, si se industrializa o no se industrializa. El tema de fondo es quién es el dueño del gas.

Porque resulta que justamente Goni Sánchez de Lozada, que fue ministro de Planificación, autor del 21060, arquitecto, ingeniero del modelo neoliberal en el gobierno de Víctor Paz Estenssoro en 1985/86, fue el que diseñó esta formulita que se llama “capitalización”. Y aunque resuene ingenua, fue ésta la propaganda con que se logró vender esta medida a todo el pueblo.

¿Qué dijo? La fórmula 50 y 50. Si tengo un auto, y queremos hacer una empresa rentable, tenemos que tener dos autos, pero, ¿cómo hago para tener dos autos si no tenemos para invertir? Hay que sumar. Nosotros mantenemos nuestro auto, si hay auto tenemos dos autos, esto genera inversión…

Uno más uno es dos. Esta es la fórmula. Tenemos uno. Nos falta uno para invertir y hacer crecer la economía. Para eso no vamos a vender nuestras empresas. Las vamos capitalizar. Seguimos siendo los bolivianos dueños del 50% de las acciones de todas nuestras empresas. Pero como necesitamos inversión, ese 50% lo va a traer la inversión extranjera. No perdemos nada. Todas nuestras acciones van a ir a un fondo de capitalización que va a servir para pagar un Bonosol a los abuelitos.

Ese 50% me parece que no ha llegado en ninguna de las empresas que se han capitalizado. Pero he aquí el gran detalle: la administración de las empresas estatales, con un 1%, fueron a parar a manos de las transnacionales. Así qué lindo es seguir manteniendo empresas estatales. Si es el inversor extranjero el que las va a administrar, ¿para qué se va a hacer problemas?

Por eso el olfato de los trabajadores lo dijo, lo mantuvo, en todas las instancias. Decir que no entenderemos mucho de economía, pero lo cierto es que aquí no están metiendo el dedo. Que nos estaban engañando.

Claro, los hechos no desmienten a la sabiduría popular. A estas alturas ni se puede pagar ese Bonosol ni se cumplieron las metas de inversión, y ninguna de las empresas, como también pasa acá, logró generar mayor empleo y mayor inversión.

Este es el saldo. El balance de lo que ha acontecido con el modelo neoliberal.

El problema fundamental, lo que estuvo y está en discusión todavía es el tema de la propiedad y cómo recuperar la propiedad de nuestros recursos naturales: el petróleo, el gas. Porque sólo así va a tener sentido discutir cómo lo vendemos, cómo lo industrializamos. Porque si se lo hace en las condiciones actuales es obvio que cualquier cosa que se discuta, estaremos hablando en beneficio de las transnacionales y no en beneficio del pueblo boliviano. Las empresas antes pagaban el 50% de regalías. Ahora pagan el 18%.

La pregunta que muchos se hacen, por lo menos en los círculos políticos, es por qué con semejante insurrección no se tomó el poder. Y ojo, acá también se hicieron esa pregunta después del 20 de diciembre. Por qué semejante movilización que logra echar a un gobernante, y desnuda un modelo que para nuestra economía es inviable, por qué no apunta a un cambio político más profundo.

Nosotros no queremos acá lanzar teorías ni hacer pronunciamientos sobre el tema, es un tema para debatirlo bastante. Pero algo puede decirse con bastante certeza. Cuando la COB hace el balance del conflicto y dice que no ha habido dirección, es que a todo ese proceso de unidad en la lucha que se ha dado el pueblo boliviano, que cualitativamente –permítanme decirlo– es diferente a lo que ha pasado acá el 20 de diciembre, se ha logrado aglutinar a sectores sociales fundamentales, como son campesinos, obreros y clases medias, le falta un componente cualitativo, que es lograr la unidad política y una cierta unidad ideológica, que permita plantearse seriamente la tarea de tomar el destino del pueblo boliviano en sus propias manos.

Probablemente esta afirmación, como cualquier otra que se haga sobre este tema, genere debate. Pero me parece que este señalamiento nos permite afirmar que el tema pendiente es discutir que esta unidad que se ha dado en las bases, debe también plantearse también otros gemas como son lo ideológico y lo cultural.

La relación entre el obrero y el indígena es algo que no se comprende muy bien incluso ahora, en el caso boliviano. Y esta relación al interior de la propia COB no ha sido siempre buena. Me refiero a que después de la revolución del 52 el movimiento campesino fue atrapado por algo que se llamó históricamente “el pacto militar-campesino”. Eso maniató prácticamente al movimiento campesino y lo mantuvo alejado de la COB, pese a que formalmente el movimiento campesino estaba dentro de la estructura orgánica de la COB.

Pero hay un hito fundamental que empieza a torcer este rumbo. Y acaba con el pacto militar-campesino. Es lo que sucedió en 1979. En 1979, por primera vez la COB, al decretar una huelga general indefinida logra el acatamiento del sector campesino, que participa con un bloqueo masivo en la ciudad de La Paz.

¿Qué había acontecido hasta ese entonces? Que al interior del movimiento campesino, para lograr la ruptura del pacto militar se había desarrollado una corriente ideológica que se llama Katarismo.

Hay varias versiones, por lo menos hay dos fundamentales, del Katarismo. Una, más referida al problema indígena. Y la otra que trata de ligar con el tema nacional y con el tema de clase. Les hago el señalamiento porque el tema merecería una explicación más detallada, para ver qué hay detrás del movimiento campesino en lo ideológico. Pero por ahora basta señalarles que esta corriente, esta ideología, que se puede llamar con propiedad, del movimiento campesino indígena, es la que se empieza a hacerse efectiva y empieza a encontrarse con lo obrero.

Y cuando digo que la relación hacia el interior de la COB no es fácil, es porque hay problemas de discusión política e ideológica en el seno de la COB.

¿Cómo podría resumirlo? En un congreso de la COB un dirigente campesino, en una sesión plenaria de todo el Congreso, vale decir que están todos los sectores, interpeló al sector proletario con las siguientes palabras: “Ustedes, en todo este tiempo se han estado mirando siempre en el espejo europeo”. Se estaba refiriendo, inequívocamente, al socialismo en Europa. “Ahora que ese espejo se ha roto, ¿dónde se van a mirar? Mírense en nosotros. Ustedes son nosotros. Nosotros somos ustedes. Que 500 años de sangre no nos hagan perder la esperanza. Que la sangre no ahogue la esperanza.”

Lo que pasó en estas semanas es que efectivamente la sangre de estos 500 años no ha ahogado la esperanza del pueblo boliviana. Y la unidad, aun faltándonos este componente, es lo que nos hace albergar esperanzas en que el proceso boliviano pueda avanzar en la ruta de liberación de todo el pueblo y de todos los explotados, y que sea un ejemplo para Latinoamérica.


Juan Carlos Vigabriel
Ellos casi lo han dicho todo. Me tocaría decir algo. La resistencia.

Yo vengo de un centro minero. Tal vez desde el 70 ha sido el sector de resistencia más fuerte que ha existido en Bolivia. Vengo de Catavi. Es el sector más fuerte en la oposición al gobierno de Banzer. Ahí nacieron las primeras huelgas de hambre, de dónde salió el fracaso del gobierno de Banzer. También ahí se ha sepultado al proletariado minero con el decreto 21060, como decía bien el compañero, construido por un títere servilista del imperialismo yanqui que es Goni. Este hombre se ha encargado de acallar, primeramente, a quienes más hablaban: los mineros.

En todo el proceso dictatorial de Banzer, Catavi, Siglo XX, Huanuni, han sido los tres centros mineros más grandes, no sólo en cantidad de trabajadores sino también en producción y en levantamientos.

El enemigo número 1, más allá de cualquier otra cosa, era callar a los mineros. Ya desde antes de J. J. Torres comenzaron a maquinarse formas de destruir a quienes más hablan, los mineros. Después se vino la famosa Masacre de San Juan. Después se vino el golpe de Estado de Banzer. Ha corrido bastante sangre.

Me parece que el fuerte de todo esto siempre ha sido sumirnos cada vez más en un fracaso. Quiero decir una cosa: el fracaso del minero, con cerrar las empresas mineras, no ha sido fracaso. En esta última marcha que hemos hecho el miércoles de octubre, que he visto por primera vez a mis hermanos bolivianos en conjunto, no he visto el fracaso del pueblo boliviano, ni del minero. He visto el fruto de esos padres, de esos mineros que en ese entonces gritaban. Yo soy fruto de eso. Trabajé desde los 11 años en la mina. Estudiaba de noche. Soy el segundo hijo de 11.

Pero siempre he estado metido con esto de los dirigentes, quería saber más. Y creo que nunca voy a aprender, nunca se termina de aprender nada, siempre hay cosas nuevas. Bolivia desde un principio, desde los 500 años, va a ser el espejo donde se va a reflejar toda América. Ha sido desde el imperio incaico hasta ahora. Es el reflejo. Tal vez somos quienes tocamos la campana para que despierte el mundo, para que despierte América. Pienso que somos eso, quienes vamos a tocar la campana.

Mis hijos son todos argentinos. Y yo a mis hijos les enseño lo que es la resistencia, porque creo que eso es lo que tenemos que hacer. Enseñarles para sembrar. Enseñarles para que si no voy a cosechar yo, coseche mi hijo, y si no, el hijo de mi hijo. Pienso que eso es la resistencia y la revolución.

Y creo que en Bolivia esa resistencia está madurando. Como el compañero decía, muy pronto nos va a tocar cosechar a nosotros, y espero que a ustedes también.



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