Evaluación preliminar de viabilidad para el desarrollo de un nama para eficiencia energética en el sector de agua y saneamiento de mexico



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Programa Especial de Acción Climática 2014 – 2018 (PECC)


Respecto al PECC 2014-2018, el modelo Watergy se vincula con diferentes apartados y contribuye a reforzar la estrategia general de cambio climático del Gobierno de México como a continuación se detalla:

  1. Watergy contribuye a enfrentar los riesgos que tiene México frente al cambio climático, principalmente al reducir los efectos de la sequía y lograr una mayor disponibilidad de agua para las poblaciones en donde se aplica el modelo y mejorar la eficiencia en su consumo así como en el de la energía eléctrica necesaria para su bombeo y distribución.18

  2. Revierte los impactos directos sobre sectores prioritarios como la agricultura, el sector hídrico, las zonas urbanas, la biodiversidad e infraestructura estratégica como la turística, portuaria, de energía, comunicaciones y transportes.

  3. Reduce la vulnerabilidad de diversas regiones del país, principalmente las costeras y de las ciudades con sistemas de abastecimiento de agua frágiles y con escasa infraestructura de almacenamiento y distribución a los cambios climáticos,

  4. Mejora de manera importante la capacidad de adaptación de la sociedad al anticiparse, enfrentar, resistir y recuperarse de un determinado impacto. De esta manera, la vulnerabilidad de una sociedad está determinada por su exposición a los eventos climáticos, por su capacidad de respuesta, y por sus capacidades institucionales y sociales.

  5. Al implementar buenas prácticas de eficiencia energética en organismos operadores de agua, se contribuye a reducir de manera significativa las emisiones de gases de efecto invernadero.

  6. Ayuda a crear instituciones más sólidas a nivel técnico y financiero, principalmente de los organismos operadores de agua a través del saneamiento de sus finanzas cuando adoptan el modelo Watergy. Esto se logra a través de la mayor disponibilidad de agua que se logra con las recomendaciones de uso eficiente de la energía y el agua, permitiendo ampliar el servicio y por lo tanto sanear paulatinamente sus finanzas.

  7. Impulsa la participación del sector privado y propone un modelo efectivo y eficaz para la formación de asociaciones público-privadas en donde se pueden establecer esquemas de colaboración más efectivos y de mayor sustentabilidad ambiental. Esto es algo que puede aplicar con la aprobación de la nueva ley de asociaciones público privadas, que posibilita los convenios para ejecutar proyectos de ahorro de energía y agua bajo el esquema de contrato por desempeño, que serían financiados por un ente probado, siendo el contratante un organismo operador de agua

  8. Apoya la restauración del equilibrio ecológico regional y local, al mejorar el balance hidráulico y los intercambios de agua entre cuencas y micro-cuencas, permitiendo así la recuperación de acuíferos que hayan sido sobre-explotados o requieran de un periodo de recuperación más amplio.


Política Hídrica Actual y Programa Nacional Hídrico (PNH) 2013-2018


En el año 2012, en el país existía una cobertura del 92 por ciento de agua potable con 90.5 por ciento de servicios de alcantarillado. Sin embargo, con estas cifras todavía 9 millones de personas carecían de agua potable y poco más de 11 millones carecen actualmente de servicios de alcñantarillado.
Se ha observado que en el país existe una alta concentración del manejo del agua en pocas cuencas, ya que el 69 por ciento del escurrimiento natural de que se dispone (incluyendo las aportaciones de otros países) se concentra en 12 cuencas: Balsas, Santiago, Verde, Ometepec, Fuerte, Grijalva-Usumacinta, Papaloapan, Coatzacoalcos, Pánuco, Tecolutla, Bravo y Tonalá. El área drenada por esas corrientes corresponde sólo a 38 por ciento de la superficie continental de la República Mexicana. Sin embargo, el 60 por ciento del territorio sólo dispone de 31 por ciento del escurrimiento natural.
Por ejemplo, mientras que en 1975, 32 acuíferos eran explotados, en el año 3013, se llegó a un total de 106 acuíferos explotados con un 52 por ciento del territorio en clima árido y 31 por ciento en clima semiárido. La disponibilidad por habitante al año también se ha deteriorado de manera importante pues mientras en 1950 era de 18,035 m3 por habitante en el año 2013 fue de 3,982 m3. Por su parte, el volumen de tratamiento de aguas residuales sigue en niveles insuficientes pues en el año 2012 existían un total de 2,342 plantas de tratamiento municipales que cubrían solamente el 47.5 por ciento de las aguas residuales colectadas.
Con las cifras anteriores, se observa que en los últimos años México ha enfrentado una problemática sin precedentes en materia de seguridad hídrica que ha generado un alto costo social y humano que atenta contra la seguridad alimentaria de la población mexicana en general y ha exacerbado el riesgo de incrementar los niveles de pobreza de las clases desprotegidas.
La creciente disputa por el acceso al agua en diversas cuencas del país a causa de una mayor demanda y competencia por el vital líquido entre los diferentes usuarios ha creado un ambiente de conflictos latente que ha provocado mayor tensión en la administración del mismo. La falta de una coordinación apropiada ha restado credibilidad a las instituciones del sector ante la sociedad y generado un impacto ambiental negativo, que ha devenido en el deterioro o contaminación de los recursos hídricos del país.
México registra una reducción en la disponibilidad de agua y un incremento en la demanda, retos que han sido enfrentados con instrumentos económico-financieros, fiscales, de mercado y de derechos de uso del agua, principalmente.
Sin embargo, actualmente, existen aprovechamientos que carecen de títulos de concesión o asignación, de la medición del agua extraída y de la verificación de los aprovechamientos y descargas, que en su contexto, son insuficientes e ineficientes. Desgraciadamente, la autoridad en materia de aprovechamiento del agua, reconoce que cuenta con una reducida capacidad para realizar visitas de inspección e instrumentación de acciones que permitan un aprovechamiento del agua acorde con la disponibilidad.
El Programa Nacional Hídrico (PNH) 2013-2018 plantea la necesidad de emprender una reforma integral del sector, acompañada de un proceso de modernización en la administración del recurso. Igualmente propone impulsar una Ley General de Aguas y ofrece impulsar una reingeniería de todas las instituciones del sector para elevar su eficiencia. En el PNH se establece que el nuevo marco jurídico e institucional debe promover la participación ciudadana desde las micro-cuencas y sub-cuencas, así como el acceso equitativo y sustentable al agua.



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